Érase una vez, en un reality show…
Confesionario
—Todo se siente vacío sin Bay…— se deprimía Sky, con sus manos entrelazadas —. Parece que ella era la que agregaba vida al lugar.
Fin del Confesionario
—Es bueno regresar — admitía Prince, recién llegando del crucero de lujo con el resto de los chicos, mientras todos bajaban del mismo.
—Supongo que sí — sonreía Sky, algo inusual en ella, lo cual animaba al chico, sin embargo en cuanto ella lo notaba, borraba su sonrisa y regresaba a su cabaña.
—Tranquilo, sólo se siente solitaria — aseguraba Penny llegando a la playa, y observando a todos los muchachos llegar, especialmente a cierto castaño.
—Hey…— se aproximaba Zack, sonriente y relajado, y ella se mordía el labio al ver al fornido chico cargar con sus cosas.
—Hey…— respondía ella aparentando indiferencia, e iba tras de Sky, dejando al chico confundido.
En eso, cierta rubia, quien también se aproximaba, parecía notar ese breve momento y observaba a Zack con detenimiento; sin embargo, Jas y el muchacho se observaban incómodos por un par de segundos, antes de que la chica se marchara molesta a otro lado de la playa.
—No, no es genial volver, el show es basura — resoplaba Randy llegando y prácticamente tropezando con sus propias maletas.
—¿Qué te tiene así? Creí que habíamos ido a relajarnos — se preguntaba Wade, quien se encontraba mucho más calmo e incluso sonriente.
—Nada en particular…— negaba el muchacho, y cuando alzaba su vista, observaba a Tamara llegar como una sombra tras Selene, y se hundían en sus hombros, sin que la líder lo notara —. Sólo…prefiero el crucero.
—¿Disfrutaron su crucero romántico? — se burlaba Selene cuando Mathias llegaba y la tomaba de la cintura.
—¿Por qué? ¿Necesitas un poco? — sonreía a la chica, quien por un segundo se ruborizaba, pero luego empujaba al muchacho del pecho y se alejaba sugerente, con el chico viéndola partir.
Confesionario
—Hey, lo sé, es confuso, pero Selene es linda…— explicaba Math relajado y sonriente a la cámara —. Además, debajo de esa maldad infinita, debe haber algún tipo de bondad, ¿cierto? — preguntaba luego, siendo optimista.
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—Ahora más que nunca el idiota de Math parece morirse por mí — comentaba Selene de piernas cruzadas —. No puedo perder la oportunidad de una alianza, ahora que los equipos se han disuelto y tengo a la estúpida de Jasmine pisándome los talones.
Fin del Confesionario
—Entonces, no entiendo… ¿te gusta Math? — preguntaba Tamara dubitativa, siguiendo los firmes pasos de la rubia líder.
—Eso es irrelevante, Tamara querida — negaba con la cabeza la chica, intentando ocultar el rubor que crecía en sus mejillas —. El punto es que es algo que podemos usar a favor ahora que somos cada vez menos en la competencia.
—¿Usar a Math? ¿No es eso algo, bueno…incorrecto? — preguntaba la chica consternada, y Selene ponía un dedo en sus labios para que dejara de hablar.
—Para nada. Después de todo, es una competencia, Tamara. ¿O acaso no quieres quedar finalista conmigo? — preguntaba luego, formulando una sonrisa en su rostro, y la muchachita cambiaba su semblante.
—Bueno, sí…
Confesionario
—Aunque pensándolo mejor…Si Tamara pretende seguir siendo un estorbo en vez de ayuda, podría cambiar mi alianza con ella por la de Math y así encargarme de su eliminación — planeaba, malévola.
Fin del Confesionario
—Me alegra que hayan regresado, campistas — sonreía Austin, tallándose las manos —. No porque los hubiera extrañado, sino porque así puedo iniciar con el nuevo desafío.
—Habla ya — se estresaba Randy, quien de por sí no se encontraba de humor.
—Bueno, viendo la situación, ya que los hombres están tan bonitos…— y señalaba con una risa a las chicos, recién llegados del spa — creo que es momento del desafío de películas de princesas.
—¡No! — se quejaban Jas y Sky, y Selene sonreía.
—Al menos me tratarán por lo que soy…— se daba aires de superioridad, y Mireya carcajeaba.
—¿Cómo la madrastra malvada? — preguntaba y se escuchaban varias risas entre los cinéfilos, mientras que Selene le dedicaba la peor mirada.
—Si me permiten continuar…— decía ahora Austin, dedicándole a Mireya su peor mirada —. El desafío consistirá en retos que tendrán que enfrentar en parejas, un príncipe y una princesa, todos basados en cuentos de hadas…los mejores equipos ganarán inmunidad y los peores no tendrán tanta suerte. Ah, y deberán usar esto — reía cuando mostraba un vestido de cuento de hadas que dejaba a las chicas inconformes, mientras un par de chicos no podía evitar reír.
—Oye, no es genial — observaba Prince avergonzado, ante la mirada reprobatoria de Sky.
—Ahora las parejas…— sacaba Austin un papel, cuando los chicos se disponían a juntarse — Selene y Mathias, Penny y Zack, Stephen y Jasmine, Kit y Mireya, Sky y Prince, y como son impares, tendremos a la bigamia, es decir Randy, Tamara y Wade — anunciaba, y mientras algunos lucían conformes, otros más bien miraban consternados a su pareja.
—¿Cómo será de un cuento de hadas si somos tres? — no le cuadraba a Wade, y Austin rodaba los ojos.
—Bien, serás el caballo entonces — decía y le entregaba una cabeza de caballo.
—Mejor, supongo…— bufaba, oliendo el interior de la cabeza, que apestaba a algo indescifrable.
Confesionario
—Este desafío no será bueno sin Bay, pero creo que es una oportunidad de ser buen amigo y ayudar a Randy con su chica — se proponía Wade, luciendo relajado —. Además, por alguna loca razón por cierto, pero es obvio que McLean pretende emparejar a los más posibles con éste desafío.
Fin del Confesionario
—¿No hay cambios? — preguntaba Sky, apegada a Penny, quien tampoco tenía muchas ganas de ir con su pareja.
—Para nada. Ahora, será mejor que suban al nuevo bebé— señalaba orgulloso cuando del mar llegaba un crucero de lujo, de los que habían utilizado en el desafío de Titanic.
—¿No se hundirá ésta vez? — preguntaba Penny arqueando una ceja y el anfitrión se encogía de hombros.
—No prometo nada — decía, aunque sin darle demasiada importancia —. La primera parte del desafío se hará dentro del crucero, aprovechando que está atardeciendo. Entren todos, pronto sabrán qué hacer — invitaba con ojos maliciosos, y todos se miraban entre sí.
—No nos puede ir peor — suspiraba Jasmine, y luego volteaba a ver a Stephen, y le sonreía —. Pero al menos estamos juntos — se alegraba y el chico asentía.
—Hasta la final, ¿cierto? — preguntaba él, con un dejo de duda en su voz.
—Hasta la final — aseguraba la rubia y se disponía a subir al barco, mientras que la sonrisa incómoda de Stephen cambiaba por una expresión de amargura.
Confesionario
—Dos días pasé conviviendo con un grupo de idiotas, sin sentido de orientación o supervivencia — expresaba el pelirrojo molesto como nunca —. Tuve que soportar toda clase de comentarios, 'bromas en la ducha', y, vaya, simplemente tener que escuchar cada palabra que sale de su boca es tortura suficiente. Me preocupaba que el resto de las chicas intentaran…desviar a Jasmine de nuestro objetivo en común. Pero veo que no fue así. Ella sigue creyendo estúpidamente en mí. Y así tiene que permanecer — se frotaba las manos luego, más calmo.
Fin del Confesionario
—Okay, este definitivamente no es nuestro barco — admiraba Sky cuando todos entraban al crucero de lujo, con terminados en mármol, caoba y lo que parecía oro, aunque miraban escépticos ante esa posibilidad.
—¿Es esto una especie de compensación? — preguntaba Selene escéptica, para nada impresionada con la apariencia del lugar
—En este reality no existen las compensaciones — reía Penny con amargura —. ¿Qué hacemos aquí?
—Para la primera parte, cada uno de ustedes irá a cambiarse y a bañarse porque, bueno…¡apestan! Especialmente las chicas — explicaba Austin y todas las féminas achinaban los ojos —. Habrá una importante cena a la cual tendrán que asistir, como toda princesa y príncipe. Deberán bailar, comer, esperar a su princesa en las escaleras de mármol…
—¿Acaso esto es una especie de broma de mal gusto? — preguntaba Mire sin creer ni una palabra, y el anfitrión ponía su mejor expresión.
—Es un desafío, ¡no una fiesta! — se excusaba él —. Ahora vayan todos a ponerse bonitos, las chicas arriba, y los chicos vengan conmigo — decía, separando al grupo, quien seguía confundido con la situación.
—Nos vemos — se despedía Mireya de Kit.
En la Noche
—¿Por qué tenemos que usar estos estúpidos corbatines? — preguntaba Randy de mal humor, con un corbatín bastante ajustado, mientras Wade miraba consternado.
—Habla por ti, nerd, yo me veo estupendo — lucía un traje de gala Prince, con sus rulos acomodados hacia atrás con algo de gel —. Sky lo amará.
—¿Cuánto más necesitas para comprender que la chica depresiva no te quiere? — preguntaba Stephen detrás, luciendo un traje gris, que le asentaba bien, aunque no lucía cómodo.
—Vamos, 'Dexter' — burlaban Math y Prince al muchacho —. Podremos darte consejos de chicas más adelante. Hoy, cada hombre por su cuenta — decía y ambos se golpeaban el pecho.
—En base a mi experiencia, esto no luce como un cruel desafío McLean — confesaba Zack analítico, con un traje negro que lo hacía destacar.
—¿A quién le importa, viejo? ¡Habrá una fiesta! — festejaba en medio de un gigante salón de baile, en el centro estaba la pista, y rodeándolos muchas mesas, donde gente desconocida llegaba a sentarse.
—¿Quién es toda esta gente? — preguntaba Kit, incómodo ante las miradas que le proporcionaban una que otra chica.
—No lo sé y no me importa…— bufaba Randy, inspeccionando el lugar —. ¡Oye, la chica Jawa! — señalaba de lejos a Terri, quien llegaba con un vestido de fiesta junto con otros perdedores de este y otros realities.
—¿Acaso será una especie de show? — preguntaba Zack aburrido, mientras algunas chicas de un reality del momento lo miraban divertidas, aunque él no les daba importancia, cuando el sonido de unas bocinas captaba su atención.
—"Buenas noches, queridísimos invitados…— saludaba Austin, apenas conteniendo la risa tras dicho adjetivo —, esta noche les tenemos preparado un evento singular, bla, blah, blah…es la última vez que permito que una mujer escriba mis líneas…¡oh, ya! Como primer desafío: las parejas deberán bailar al son de un vals que, vamos, ustedes bien saben que no tienen la clase suficiente como para poder bailar algo así, o no estarían aquí perdiendo el tiempo. Conforme vayan haciéndolo bien, les permitiré pasar a sus asientos ya asignados, y la última pareja en bailar se le descontarán puntos. Ahora, para empezar de una buena vez, recibamos con un aplauso a las da…a las dam…— intentaba pronunciar el anfitrión desde la plataforma de los músicos en un tuxedo, aunque sin poder parar de reir —. Bueno, a las princesas…— decía finalmente, y señalaba a unas gigantes escaleras que terminaban precisamente en la pista de baile.
—Es el peor desafío de todos — se veía Randy aburrido y de mal humor, cuando algo captaba súbitamente su atención desde arriba de las escaleras.
Desde arriba, Tamara bajaba apenada y completamente nerviosa usando un vestido azul sin tirantes, corte princesa y con hermosa pedrería de cristal cosida en el escote, haciéndola lucir como una pequeña princesa. Su cabello se encontraba en una media coleta bien arreglada, y en ondas. La pequeña chica se tomaba bastante tiempo en bajar, queriendo aferrarse del barandal que se encontraba muy lejos de ella, aunque teniendo complicaciones al ser vista por todos.
—No…quiero bajar — suspiraba ella deteniéndose a medio camino, cuando todas las miradas se posaban sobre ella, y Randy sabía bien el por qué.
—Tamara…— la llamaba el chico, con un nudo en la garganta, aparentando su nerviosismo, que era aun peor — Vamos, tú puedes bajar. Dejarán de verte.
La chica sonreía con más confianza ante la ayuda del chico, y con más calma, aunque aún nerviosa, terminaba de bajar las escaleras y se encontraba con el par de chicos.
—¿Se supone que tenga que bailar con los dos? — preguntaba la chica tímida, aunque más confiada.
—Eh…—quería ofrecerse Randy, aunque bastante perdido en la apariencia de la chica, y luego sacudía su cabeza —. No-no. Bailarás con él — negaba con una risa incómoda y la emparejaba con Wade, alejándose un par de pasos.
—¿Qué tal? — preguntaba Wade intentando lucir amistoso, aunque Tamara más bien lucía confundida por la actitud del otro geek, quien solo los observaba de cerca, y Wade no estaba seguro de qué hacer.
Confesionario
—Corrijo mis comentarios anteriores…creo que Randy es peor en el amor que yo — afirmaba Wade con seguridad, luciendo incómodo.
Fin del Confesionario
—Espero que esto no tome mucho…— se ponía nervioso Kit ante tanta gente presente, cuando McLean le señalaba a alguien en las escaleras.
De las mismas bajaba Mireya con un largo vestido de tirantes negro, con un cinto de pedrería en su cintura, y la parte de abajo era de un tul fino, que caía sobre sus piernas. Su cabello se encontraba recogido en un despeinado chongo. La chica sonreía confiada, bajaba a una buena velocidad, sin perder de vista al chico gótico, quien no podía ocultar su mirada de sorpresa ante la apariencia de la chica.
—¿Qué tal? — daba una vuelta la chica divertida, cuando el tul caído se elevaba de manera hermosa.
—Luces hermosa…— admitía Kit, aun sorprendido, y daba por resultado una sonrisa de la castaña.
—Y tú luces guapo — lo halagaba, mientras acomodaba el cuello de su camisa y le daba un beso en la mejilla —. Ahora, vamos a bailar— le decía tomándolo de la mano, mientras el chico se dejaba llevar, relajadamente.
—Sky se verá estupenda, viejo, definitivamente será la mejor — competía Prince bailarín con Mathias a su lado.
—¡No lo creo! ¿Has visto a Selene? Es sexy — agregaba el chico, expectante —. Creo que no las pasaremos genial, ella lo amará — afirmaba, y ante el comentario, Zack no podía evitar rodar los ojos.
—No esperen que este sea un buen desafío…— les advertía Zack al par, que seguía bailando.
En eso Selene aparecía hasta arriba con un hermoso vestido dorado con corte de sirena, que abrazaba su hermosa silueta y la hacía lucir como la chica dorada. Su cabello caía en ondas suaves sobre sus hombros, mientras miraba confiada y con cierto desprecio a las chicas a su alrededor. Math, visiblemente entusiasmado, se abría paso entre sus compañeros para tomar la mano de la chica justo cuando terminaba de bajar las escaleras.
—Sí que luces como una reina — sonreía el muchacho a la chica, quien respondía con una sonrisa seductora.
—Espero que sepas valorar lo que tienes enfrente — se paseaba ella moviendo sus caderas, y el chico miraba divertido —. Vamos. Tenemos un desafío que ganar —le decía decidida, tomándolo de la corbata y llevándolo consigo a la pista de baile.
—Uno menos…—bufaba Stephen aburrido y de mal humor ante la actitud de sus compañeros, pero Prince omitía su comentario, aún sonriente y bailarín.
—Me parece que sigues tú — le palmeaba el rubio en la espalda al chico, quien de mala gana alzaba la vista hacia las escaleras.
Ahora Jasmine era quien bajaba con un vestido rojo destellante, sin tirantes, y la falda de seda caía suavemente sobre las piernas de la chica, con un largo tajo del lado izquierdo; su cabello corto estaba recogido en un arreglo, y sus maquillaje era impecable. La chica bajaba sin mucha actitud por las escaleras, aunque en base a su aspecto, a muchos chicos ni siquiera les importaba, incluidos Zack y Stephen.
—Esto es patético. Me parece tan humillante que tengamos que hacerlo — llegaba la chica con su compañero, quien parecía meditar sus palabras, ante la apariencia de la rubia.
—A mi me parece que…luces muy bien — confesaba él, luciendo algo incómodo — Es decir, creo que luces…linda.
La chica sonreía calma ante el comentario del chico, quien se limitaba a encogerse de hombros, y acomodarse sus anteojos.
—Bueno, no podría pedir mejor compañero — sonreía con más calidez, y tras un par de segundos, Stephen le ofrecía la mano para llevarla a bailar.
—¿Por qué Jasmine querría salir con alguien como Stephen? — se preguntaba Prince, observando a la pareja retirarse.
—No creo que sea problema tuyo…— intentaba Zack no darle importancia, aunque evidentemente lucía enfadado —. En cambio, creo que deberías preocuparte por ella — señalaba a un chica en las escalera, mientras Prince abría los ojos como platos y corría a ver al extremo de la escalera.
Desde arriba caminaba Skyler con un vestido plateado ceñido a su cuerpo, con aspecto de ser de lentejuelas, un escote en V que le favorecía, mientras su cabello estaba recogido en medio chignon algo desaliñado, sentándole bien. La chica no lucia muy cómoda con el atuendo, sin embargo, no podía evitar sonreír cuando se encontraba con Prince al final de la escalera.
—¿Esto será como nuestra primera cita? — sonreía el rubio galán, mientras extendía su brazo hacia la chica, quien sólo se mordía el labio ante el comentario y aceptaba su brazo, ambos caminando con el resto, mientras Zack los seguía con la mirada, algo confundido ante la dinámica del par.
—Wow…— escuchaba detrás a Matt, de la temporada pasada, quien miraba anonadado al lado opuesto desde donde Zack lo miraba, al igual que algunos otros invitados.
Cuando Zack volteaba su vista, su expresión cambiaba completamente al observar a la chica bajar de las escaleras. Penny usaba un vestido color púrpura sin tirantes, de una tela destellante, completamente ceñido a su cuerpo, y una larga y delicada cola. Su cabello estaba suelto, en hermosas ondas que le llegaban muy debajo de los hombros. La chica lucía nerviosa, algo indecisa sobre cómo actuar con su acompañante.
El chico tragaba saliva, algo confundido y nervioso, y se acercaba lentamente al pie de la escalera, mientras Penny terminaba de bajar los escalones.
—Así que…— rompía el silencio la chica, mientras Zack la miraba fijo, pero nada más salía de su boca, gracias a los nervios.
—¿Si? — preguntó el muchacho, fingiendo abrocharse las mancuernillas para evitar la misma incomodidad.
—Este desafío es raro — admitía finalmente ella, con algo de alivio, observando al chico con una sonrisa nerviosa, lo que provocaba una risa por parte del chico —. ¿No crees?
—Definitivamente —admitía el chico, y le brindaba una sonrisa cálida —. La última vez que te vi así, fue en el baile de bienvenida, y venías del brazo de Fred. — recordaba el chico, lo que la ponía algo melancólica, y el chico borraba por un segundo su sonrisa ante su reacción—. ¿Quieres ganar esto? — le ofrecía su mano, mientras la chica miraba dudosa, meditando su reacción, aunque finalmente, y algo apenada, la chica aceptaba su mano y se acercaban a la pista de baile.
—Apuesto ese vestido a que hay algo entre ambos, puedo presentirlo — susurraba Terri a Sam, quien rodaba los ojos, mientras veían de lejos.
—Vamos, él está enamorado de Jasmine, sólo que ahora ella lo odia — susurraba Sam, negando con la cabeza, mientras Rocío bufaba cerca.
—Mujeriego.
—Bueno, luego de esa larga presentación…— bufaba Austin molesto —. Hora de comenzar con la primera parte del desafío, la cual sería muy sencilla de no ser porque son un grupo de ineptos, nada talentosos — afirmaba y todos lo miraban molestos —. Deberán bailar al son de un vals, y conforme yo diga que son lo suficientemente decentes haciéndolo, podrán ir a sentarse para la segunda parte del desafío.
—Suena sencillo — asentía Mireya tranquilamente, y McLean lanzaba una carcajada.
—Sí, claro…— se burlaba del grupo, que solo lo miraba mal —. ¡Música, maestro! — gritaba al fondo, donde Owen y Trent esperaban cerca de una bocina, y con un control, la música comenzaba a reproducirse.
—Aquí vamos…— suspiraba Jasmine, cundo Stephen comenzaba a bailar con ella, aunque sin ritmo alguno.
—¿Ves todo esto, Math? — señalaba Selene, agarrando con firmeza y gracia al muchacho, mientras ambos se dejaban llevar por la música —. A juzgar por como bailan los demás, me parece que no tenemos competencia.
—No lo sé, no quiero confiarme mucho y perder al final — reía nervioso Math, y Selene revoloteaba los ojos.
—He tomado clases de baile por años, y tú no eres un mal acompañante…— decía esto último seductora, provocando una sonrisa del chico —. Creo que seremos los primeros en pasar el desafío.
—Y, ¿cuál es su plan, capitana? — preguntaba Math, pegando más el cuerpo de la muchacha al suyo, quien formulaba una sonrisa maliciosa —. ¿Tú y yo a la final?
—¿Cómo sé que puedo confiar en ti? Porque tengo muchas estrategias para ganar esta competencia — confesaba soberbia, y se separaba un poco del chico —. Pero debo saber que puedo confiar en que harás lo que sea para ganar esta competencia — y con esto el semblante del chico caía un poco.
—Bueno, claro que me he estado esforzando para seguir en el reality — decía, algo herido, pero luego reponía su sonrisa habitual —.No tienes por qué dudar de mí — le decía seductor, y la chica sonreía cómplice, tomándolo del rostro y plantando un fugaz beso en los labios del chico.
—Esto es lo que recibirás a cambio de lealtad absoluta — le sonreía, y el chico sorprendido se quedaba sin habla.
—Selene y Math, son los primeros en pasar el desafío, felicitaciones tórtolos — anunciaba Austin por el micrófono y ambos sonreía triunfantes.
—Te lo dije — le recordaba Selene a su compañero, mientras ambos iban a tomar asiento a una de las mesas.
—Creí que la próxima vez que estuviera bailando con un vestido de fiesta sería en nuestra graduación — admitía Penny, aun nerviosa, mientras posaba uno de sus brazos en el musculento brazo de Zack.
—Supongo que así será, cuando volvamos…— meditaba Zack, sin saber qué decirle a la chica —. Así que…¿qué sucederá con Fred? Es decir, si quieres decirme.
—No sé a quién quiero engañar. Fred no querrá ni siquiera verme cuando salga de aquí — suspiraba Penny con pesadez, recordando con dolor —. Es mi culpa. Soy una idiota.
—No…no eres una idiota — negaba Zack —. Y creo que Fred tiene suerte de estar contigo. Es decir, eres…ya sabes, inteligente, divertida, bonita — la consolaba, pero ante la última palabra el chico callaba abruptamente y miraba en ora dirección, lo que hacía a Penny sonreír por un momento.
—Fred no merece a una traidora como yo — negaba con la cabeza Penny, y bajaba la mirada —. Y lo peor es que me empeñe en buscar al culpable de la eliminación de Ash cuando debí haber estado agradecida de que se fuera para no tener más problemas. Tenías razón. No importa cómo se fue, era lo mejor.
—Sí, lo mejor — suspiraba Zack, algo perdido.
—¿Hubieras preferido estar con Jasmine? — preguntaba luego la chica, mientras Zack la presionaba firmemente contra su cuerpo y seguían el son del vals.
El chico lo pensaba un momento antes de responder, y no podía evitar sacar una media sonrisa ante la mirada de la chica.
—No, creo que no — respondía y la muchacha no podía evitar sonrojarse —. No estamos en los mejores términos, al menos ahorita.
—Nadie está en los mejores términos con nadie aquí — bufaba Penny, observando a su alrededor.
—Penny y Zack, son los siguientes en pasar — anunciaba el anfitrión y los chicos incómodamente caminaban juntos hasta la mesa.
—¿Por qué McLean habrá emparejado a Zack con Penny y no conmigo? Creí que a ese sujeto sólo le interesaba el drama — observaba Jasmine a la pareja caminar, mientras a pasos algo lentos y no muy coordinados, ella y Stephen bailaban.
—Quizá cree que obtendrá un mejor resultado si ellos dos están juntos — respondía Stephen, visiblemente estresado por tener que seguir los pasos del vals.
—Bueno, aun no ha estallado una discusión, así que probablemente su idea falló — susurraba la chica y volvía su vista a su compañero —. Al menos estoy contigo y no con Kit. Ese chico sigue sin darme buena espina, al menos no después de lo que Liz dijo.
Esto último llamaba la atención de Stephen, quien miraba fijamente a la chica, en busca de su reacción.
—¿Qué te dijo Liz? — preguntaba el chico, impaciente, apresurando el paso del vals.
—Antes de que se fuera, me dijo algo que me pareció muy extraño — dijo la chica, acercando su rostro al del muchacho, y bajando la voz, mientras los demás seguían bailando cerca de ellos —. En el desafío de la Masacre, Cory le dijo a Liz que notó algo muy extraño en Kit. Al parecer, él fue quien lo guio a atraparnos a todos.
—¿A qué te refieres con guiarlo? ¿Cómo pudo el chico gótico saber dónde estaríamos todos? — preguntó Stephen fingiendo incredulidad, pero muy interesado.
—Tampoco tengo idea. Pero al parecer, gracias a eso fue como Cory logró atraparnos a todos, incluso a Kit. Pero él estaba seguro de que lo había hecho a propósito — le contaba y el chico analizaba el asunto —. ¿Qué crees que signifique? ¿Crees que Kit sea alguna clase de alma maligna como Selene?
—Bueno, es evidente que Selene se hace notar — recordaba el pelirrojo con desprecio, y se acomodaba sus anteojos —. Pero nunca está de más cuidarse las espaldas. Debemos vigilar a ese chico.
—Definitivamente — accedía ella, y volvía a notar al chico nervioso —. ¿Por qué estás tan nervioso? — preguntaba, tomando al chico por sorpresa, quien miraba a sus costados.
—Pues, nunca había bailado con una chica — admitía el chico, dando pasos torpes, y la rubia sonreía.
—Bueno, no es como si yo asista a bailes todo el tiempo, tampoco — sonreía ella —. Pero creo que eres un bailarín decente.
—En lo absoluto — negaba rotundamente el chico, tomando a la chica de la cintura, aunque algo incómodo.
—Stephen y Jasmine, son los siguientes en pasar — anunciaba McLean, sonando molesto —. Y no es un cumplido.
—¿Lo ves? — sonreía la rubia, tomando al chico del brazo, mientras ambos caminaban a las mesas.
—Tienes buen ritmo — halagaba Prince a Sky, quien sonreía ante el comentario.
—Bueno, creo que tengo un buen compañero — soltaba rápidamente, pero ante la gran sonrisa del chico, cambiaba su semblante —. Es decir…casi no bailo. Supongo que está bien.
—Está excelente — aseguraba Prince, a pesar de las actitudes de la chica —. Deberíamos ir a bailar cuando termine el show.
—¿Sí? Bueno, no creo que deberías asumir que algo sucederá entre nosotros después del show — negaba la muchacha con seriedad, y Prince se encogía de hombros.
—¿Por qué no? Estoy seguro de que me gustas, y querría salir contigo terminando el show — aseguraba él con toda naturalidad, y la chica fruncía el ceño.
—Vamos, deberías dejar de decir todas esas tonterias con tal de ganar una alianza, o un voto a tu favor. No funciona conmigo — le insistía molesta, y el chico lucía frustrado por primera vez.
—No lo hago. Nunca lo he hecho… — admitía él, pero la chica sólo bufaba incrédula —. ¿Es algo tan difícil de creer?
—En realidad, sí — decía ella, comenzando a molestarse —. ¿Crees que no noto como miras a Selene? ¿Y tus chistes idiotas? Me queda claro que sólo eres un patán y, por lo tanto, sólo me hablas para tratar de obtener algo.
—Nunca he hecho algo así. Siempre te he demostrado que me importas — aseguraba el chico, buscando la mirada de Skyler —. ¿Qué más tengo que hacer?
—¿Qué te parece dejarme en paz? — preguntaba Skyler en voz un poco más fuerte de lo normal, llamando la atención de la mayoría.
—Sky y Prince, solo por la incomodidad ocasionada, permitiré que tomen asiento — anunciaba McLean, y el par miraba algo apenado —. Me avergüenzan.
—¿Qué? Jasmine y el rarito y ahora ellos nos han ganado. ¿Cómo es eso posible? — preguntaba Mireya incrédula mientras bailaba con Kit —. No podemos ser los últimos, y definitivamente no podemos dejar que el trio de frikis nos gane.
—Hago lo mejor que puedo — se disculpaba Kit, incómodo en su traje, y Mireya guardaba la calma.
—La verdad es que yo también soy algo torpe —decía la chica, aferrándose aun más a los brazos del chico.
—Para nada, lo haces muy bien —negaba con su cabeza el chico, y miraba tímido a los ojos a Mireya —. Y luces hermosa — confesaba, haciendo a la chica sonrojar.
—Tú luces muy guapo — lo halagaba ella, acomodando las solapas de su saco —. El traje te sienta bien.
—No soy mucho de trajes — admitía él, acomodándose la corbata incómodo, y ella sonreía.
—Eso lo sé — le recordaba ella, tomándolo de la corbata y atrayéndolo delicadamente a él —. Pero no me importa.
La chica se veía con claras intenciones de besarlo, cerrando sus ojos y bailando más lento al son de la música. Kit, aunque se veía interesado, a la vez parecía atemorizado y se alejaba de a poco de Mireya.
—Creo que…estoy empeorando en el baile — cambiaba de tema con una risa nerviosa, y la chica miraba decepcionada.
—No…— negaba ella, y le seguía el paso.
—Creo que fue suficiente por hoy, Kit y Mireya. Pueden pasar a tomar asiento — anunciaba Austin, y ambos caminaban hacia las mesas.
—¿Somos últimos? — observaba Randy, algo indignado.
—No sé por qué te sorprende — respondía Wade mirando a su amigo, mientras era él quien bailaba con Tamara, quien no lucía cómoda —. No soy muy bueno bailando. Quizá McLean está esperando a que bailes tú.
—¿Yo? ¿Bailar con Tamara? — preguntaba burlón el chico, señalándose a si mismo, mientras la chica miraba ofendida —. No lo creo.
—Vamos, viejo, es nuestra última oportunidad — insistía Wade, y cuando Tamara no veía, le hacía caras a Randy para que se aproximara.
—Pero…yo no…— intentaba excusarse el chico, cuando la rubia lo observaba con sus grandes y tiernos ojos, que parecían tener un efecto en él, puesto que suspiraba y se acercaba al par.
—Toda tuya — le entregaba la mano de Tamara al chico, quien dudaba por un segundo, pero como podía, se acomodaba para bailar.
Confesionario
—Me gusta ayudar a Randy con su chica, aunque él no quiera — admitía Wade sonriente, alzando el pecho —. Pero la verdad es que ya me sudaban las manos. Y Tamara no dejaba de pisarme. Espero que, si llegan a casarse, no haya ningún vals.
Fin del Confesionario
—Esto luce fácil, pero al parecer no lo es — reía Randy incómodo, observando sus pies —. Aunque creo que estoy lográndolo — se sorprendía, cuando ambos fluían a buen ritmo.
—Me sale bien contigo — sonreía Tamara tranquila —. Wade no dejaba de pisarme.
—Seguro…
—Bueno, quizá…quizá te faltaba practicar. Sólo eso — respondía el chico perdido en la mirada de ella, pero luego volteaba en otra dirección —. Patético, ¿no?
—¿El desafío? — preguntaba la chica, caídas sus esperanzas —. No me gusta que me miren. Me gustaría salir del barco y llorar — admitía, algo apenada, bajando la vista, y Randy se veía preocupado.
Wade comenzaba a hacerle caras y señales a Randy, señalando a Tamara, y ambos entre señas y susurros comenzaban una pelea, mientras la chica seguía decaída mirando al suelo.
—Bueno…— proseguía Randy cuando su amigo parecía amenazarlo con la mirada —. No tienes de qué preocuparte. Es decir, puedo estar contigo todo el desafío. Solo, no te pongas histérica, ¿sí? — le pedía, algo confundido, y Wade se daba un golpe en la cara —. ¡Quiero decir! Es decir, no te dejaré sola. Lo prometo.
—¿En serio? — preguntaba ella, esperanzada, y ambos se detenían, y observaban fijamente con una sonrisa.
—¡Ya vengan a sentarse! — gritaba Austin desesperado —. Sólo me hacen perder el tiempo.
El trío se apresuraba a tomar asiento con los demás, quienes lucían expectantes.
—¿Creen que tengamos que volver a comer comida asquerosa? — preguntaba Penny cuando a todos les servían un plato misterioso, cubierto con una tapa de plata.
—Espero que no. No me importa si vienen forrados de oro, no volveré a comer ni un maldito gusano en mi vida — miraba Jasmine inquieta al plato, mientras todos esperaban.
—No tienen de qué preocuparse, cinéfilos, porque su cena de esta noche es…— creaba suspenso el conductor, cuando los meseros destapaban todos los platos —. ¡Foie gras, caviar y salsa de mango! — anunciaba emocionado ante un platillo inusual, pero que lucía delicioso y costoso.
—¡Nosotros nunca recibimos ese trato! — se levantaba de su asiento Rebeca, de la temporada pasada, indignada.
—Un momento, ¿es esto una broma? — preguntaba Prince, inquieto, y volteaba todas direcciones —. ¿Nos están grabando?
—Siempre nos están grabando — rodaba los ojos Selene, y Math sólo reía.
—Para nada. Esto es solo para conmemorar a un elenco tan cooperativo y dramático — les aseguraba McLean, acercándose al grupo —. ¡Traigan la champaña! — ordenaba hacia donde estaba la cocina, y todos lucían cada vez más y más confundidos.
—¿Es esto otra de tus estúpidas bromas, McLean? — preguntaba Zack malhumorado, mientras a todos les servían de la destelleante bebida.
—Ustedes saben perfectamente bien que yo nunca bromeo con estas cosas — les recordaba, acomodándose el corbatín, y todos lucían incrédulos.
—Precisamente porque sabemos que siempre bromeas, no podemos tomarte en serio — corregía Mireya, observando todo con desconfianza.
—Vamos, son los últimos trece. ¿No es eso algo merecedor de celebración? — preguntaba el anfitrión, y la mayoría parecía meditar con sus palabras —. Mañana podrán tener su desafío, ¿por qué no disfrutan del ambiente?
Todos los cinéfilos restantes se miraban entre sí, algo dudosos, y luego observaban a la comida, y las copas que tenían ya en sus manos.
—Bueno, ¿qué mas da? — preguntaba Randy y se levantaba al igual que el anfitrión.
—Aprovechemos la última buena comida antes de salir de aquí — se resignaba Math y se levantaba.
Al poco tiempo, todos terminaban por ponerse de pie, con las copas en alto, ante la sonrisa de McLean y las co-anfitrionas.
—Por el elenco de Total Drama Hollywood Challenge — alzaba su copa McLean, y el resto le seguía —. Definitivamente el más dramático, y por lo tanto, el que me hace ganar más dinero.
—Eso sí suena a él — asentía Jasmine, y Penny asentía.
—¡Salud! — celebraba McLean, y ante eso, todos bebían de sus copas.
—Aun así, sigo teniendo un mal presentimiento — admitía Tamara, tomando asiento mientras todos hacían lo mismo.
—Vamos…— intentaba calmarla Wade —. ¿Qué podría salir mal?
Confesionario
—Lo último que recuerdo de anoche es haber bebido mucha champaña, o lo que sea que eso fuera… A Randy imitar escenas de Terror en Chernóbil, Math golpeando a Stephen, Selene volteando las mesas usando sólo su mente, a Rocío, Jasmine y Terri formando un cuadrilátero de lucha libre, y les prometo que vi a Tamara y Penny volar, así que no, no creo que las cosas hayan salido bien, Wade — explicaba Sky con el cabello enmarañado.
Fin del Confesionario
—No…no podrán atraparme — peleaba Prince en sus sueños, lanzando golpes por doquier —. ¡Cuidado! ¡Osos robóticos escupe fuego! ¡No, no, todo menos mis trillizos! ¡A ellos no! ¡LLEVAME A MI!
—Por favor, llévenselo — rogaba Stephen con ojos cerrados, intentando taparse los oídos, cuando repentinamente su semblante cambiaba, y abría los ojos de par en par —. ¿Qué…? — se preguntaba cuando sentía la arena con sus manos, y se levantaba con pesadez —. ¿Qué demonios sucedió?
—¿Eh? — se despertaba Prince de golpe, algo aturdido, hasta que observaba a Stephen y comenzaba a carcajear —. Tu…tu ropa, viejo — señalaba, apenas pudiendo hablar, y el pelirrojo confundido, bajaba la mirada hacia su atuendo.
El chico, al igual que el resto, portaba un ridículo traje de príncipe medieval, con mangas abultadas y chalecos bordados. Todos se encontraban acostados en la playa, y poco a poco iban despertando, luciendo confundidos.
—¿No has visto el tuyo, idiota? — preguntaba Stephen, señalando la vestimenta del rubio, quien seguía carcajeando cuando bajaba la mirada y se detenía estrepitosamente.
—¡Oh, demonios, viejo!
—¿Por qué el escándalo? — se levantaba Randy con sueño, y notaba su vestimenta —. ¡Woah! ¿Qué nos sucedió? — se preguntaba, mientras el ruido despertaba el resto.
—¿Alguien recuerda algo de anoche? — se mantenía Zack calmo, pero encontraba sardinas dentro de su zapato, y las tiraba asqueado.
—Te dije que era una mala idea — le recordaba Randy a Wade, cuando éste se levantaba y caminaba cerca del grupo.
—Sólo recuerdo haberte visto tomar copas y copas de alcohol — le recordaba ahora el geek a su amigo, arqueando las cejas.
—¡Por supuesto que no! — negaba su amigo, y comenzaba una absurda pelea física, mientras los chicos observaban escépticos.
—Bueno, nadie parece tener resaca, así que dudo que haya sido el alcohol — llegaba Math, tomando a Stephen del cuello y restregando su puño en la cabellera del chico —. ¿Tú qué crees que sea, nerd? — preguntaba divertido, y Stephen apenas podía zafarse de su agarre.
—No tengo idea, pero agradecería si me dejaras de estorbar — le gritaba con voz rencorosa, y Prince y Math sólo reían.
—Esto debe ser obra de McLean — sugería Kit, cuando escuchaban el ruido de un motor aproximarse.
—Vaya que lo es. Lindos atuendos, muchachos — se burlaba el anfitrión llegando en una cuatri todo terreno.
—¿Qué sucedió anoche, McLean? Ve al grano — pedía Zack, mientras separaba a Randy y Wade, que seguían peleando.
—Anoche no pasaron más que vergüenzas, cinéfilos — recordaba Austin, secándose una lágrima —. Aunque no por las razones que ustedes creen — decía cuando sacaba una fotografía donde todos los competidores aparecían dormidos en las mesas, con la cara en la comida, y otra donde todos seguían dormidos pero en el suelo, mientras los excampistas se tomaban fotos con ellos.
—¿Qué sucedió? — preguntaba Wade, mirando atento a las fotografías.
—Digamos que algunos, eh, suplementos alimenticios fueron añadidos a su bebida con el único objetivo de que, bueno, cayeran en un profundo sueño…— confesaba McLean —. Ahora, están en un punto remoto de la isla, y es momento para cumplir la segunda parte del desafío.
—Hey, Zack, en esta le tomas la mano a Penny — señalaba Prince divertido una fotografía, y Zack lo empujaba lejos.
—Un momento, ¿quieres decir que nos drogaste con tal de dejarnos dormidos para poder cambiarnos la ropa y simplemente dejarnos en un lugar remoto para tu estúpido desafío? — peguntaba Stephen bastante molesto, y todos observaban al anfitrión.
—Claramente dije que sólo utilizamos suplementos alimenticios. Todo natural — aseguraba y guiñaba un ojo el conductor.
—Espera, ¿y las chicas? — preguntaba Wade agobiado.
—A eso iba precisamente. Su desafío consiste en ir a caballo en busca de la torre más alta, donde se encuentran las chicas esperándolos para ser rescatadas. Tendrán que encontrar esta torre, bajar a la chica, y regresar hasta este punto, que es donde se encuentra la meta. La primer pareja en regresar y cruzar la meta ganará la inmunidad — finalizaba el conductor, mientras llegaban los animales.
—Pero esos no son caballos, son burros — señalaba Kit al lento animal.
—Oh, cierto…una equivocación — reía Austin —. En realidad tendrán unos burros, a excepción de Zack y Stephen, quienes ganaron el desafío anterior por ustedes.
—No es genial — se desanimaba Prince junto con Math, mientras observaban a los testarudos animales.
—De acuerdo, hora de iniciar el desafío — anunciaba Austin, y todos emprendían carrera.
Torre
—La chica loca no despierta…— mencionaba Penny mientras sacudía a Tamara, quien era la única aún dormida —. Tamara…hey.
La pequeña rubia despertaba al cabo de unos segundos, luciendo confundida, con sus ojos entrecerrados.
—¿Selene? — preguntaba, mirando Penny, quien rechinaba los dientes.
—¿Por qué siempre con rubios? — se preguntaba frustrada, y se alejaba de la rubia.
—¿Qué es este lugar? — preguntaba Selene malhumorada, caminando alrededor del cuarto, que no era muy grande —. ¿Y por qué hay tanto estambre?
Las seis chicas se encontraban en una habitación de chica, todas con el cabello enmarañado y sus hermosos vestidos habían sido cambiados por unos ridículos atuendos de princesa que les quedaban o muy grandes, o muy cortos.
—Vaya modelito te trajeron — miraba Penny escéptica a Selene, cuyo vestido era una copia del de Blanca Nieves, pero muy corto y ajustado.
—Es sencillo cuando todo te queda bien — se lucía Selene dando un par de vueltas con el ajustado vestido, mientras el resto rodaban los ojos.
—Finalmente luce como lo que realmente es…— bufaba Sky, en su traje que le quedaba algo grande —. Una zorra.
—La envidia ha hablado — declara Selene, y seguía dando vueltas en la habitación.
—¿Y qué hacemos en este lugar? ¿Dónde estamos? — preguntaba Tamara de nuevo, angustiada por el lugar desconocido, y temerosa de asomarse por la única ventana.
—Obviamente es una torre — se asomaba Jasmine por la ventana, donde encontraba un listón rojo del cual colgaba una nota con letra cursiva —. "Bienvenidas al desafío. Si del castillo quieren bajar, en largas cuerdas deben ponerse a trabajar. Cuando su príncipe azul aparezca, sólo así podrán escapar de ésta…". – leía la nota, y Sky se acercaba para comprobar.
—Qué bonita letra tiene Alexa — admiraba la chica, y Jasmine seguía leyendo.
—"…Con desprecio, Austin." — finalizaba, y la castaña se estremecía.
—Era un mal verso — daba crítica Tamara, sentada en la cama de la habitación.
—Esperen, ¿quieren decir que los chicos deben rescatarnos? — preguntaba Penny confundida, caminando hacia el par y tomando la nota.
—Yo me preocuparía más por tener que tejer una cuerda de veinte metros solo con estambre…- mencionaba Sky, observando todo el estambre rojo.
—¿McLean pegó la foto de un burro detrás? — observaba Penny y arrancaba la fotografía de la nota —. ¿Los chicos vendrán en burro?
—Nosotras definitivamente NO deberíamos estar aquí — aseguraba Jasmine muy molesta, caminando de un lado a otro con los puños cerrados —. ¿Por qué debemos ser rescatadas, eh? Me siento como una inútil aquí arriba.
—Habla por ti misma — se sentaba Tamara cómodamente en la cama del lugar —. Me siento bastante bien jugando el papel de…princesa — elegía la chica sus palabras con cuidado —. Además, prefiero los espacios cerrados.
—Considerando como vendrán los chicos…no estaría mal dormir un poco — se acostaba Mireya luego de saltar también al colchón, y Tamara miraba disconforme.
—Bueno, disfruten su tiempo juntas perdedoras…— menospreciaba Selene, pegada a la ventana —. Porque Math llegará primero y mucho antes que sus patéticas parejas — reía con malicia.
—¿De verdad crees eso? ¿Math, con un burro? Zack seguramente ganará esto…—corregía Penny, ganándose una mirada extraña de parte de Mireya y Jas, poniéndola nerviosa —. Porque, ya saben, es un atleta.
—Stephen también puede ganar — confiaba Jasmine ciegamente en su compañero.
—¿No te parece loco que odies a Zack y te hayan emparejado con él? Eso es tener mala suerte — reía Mire de la suerte de la pelinegra, quien se mordía el labio inferior.
—Oh, claro…lo odio — sonreía ella, confundiendo de a poco a Jasmine.
—¿Alguna recuerda qué sucedió anoche? — preguntaba Sky, mientras Selene inspeccionaba el lugar.
—Creo que esto lo explica — encontraba la rubia unas fotos y se las mostraba a las chicas.
—Evidentemente es obra de McLean — suspiraba Jasmine viendo como todos habían caído dormidos.
En eso, Penny observaba las fotos y notaba como ella y Zack se tomaban de las manos. Antes de que Jasmine pudiera verlo también, la chica tomaba las fotos con rudeza y se iba a otro extremo de la habitación, confundiendo a todas.
—No necesitamos esto — bufaba la chica, lanzándolas por la ventaba, y todas miraban confundidas.
—Bueno…más vale comenzar a tejer, ¿no? — intentaba calma las aguas Tamara, pero todas las chicas lucían malhumoradas —. Sí, eso pensé.
Chicos
—¿Dónde diablos está la condenada torre? — se preguntaba Mathias encima de su burro, quien parecía tener problemas al soportar tanto peso.
—Oye...oye…avanza — pedía Randy mientras él y Wade jalaban al burro del cuello, quien testarudamente se había sentado —. Tengo a una chica que rescatar.
—¿Por qué creyó McLean que un burro sería una buena idea? — se preguntaba Wade agotado, empujando al animal de un costado, sin éxito.
—Sabía que no lo era. Ese es el punto — se desesperaba Stephen en el caballo, que si bien se movía, no siempre iba en la dirección que él quería.
—No deben de esta lejos. McLean odia los desafíos tardados — deducía Zack, logrando domar a su caballo.
—Esto no es muy agradable, chicos — musitaba Prince nervioso, cuando su burro avanzaba a toda velocidad, pero lo venía arrastrando a él.
—Doloroso, pero efectivo. Es el más rápido — observaba Wade al muchacho, y Zack notaba algo inusual.
—Nos vemos en la meta — se despedía el veterano y avanzaba velozmente con su caballo, siguiendo a Prince y su burro.
—Seguimos de últimos — bufaba Randy, pero no muy lejos observaba a Kit ir en su burro —. ¡Hey, gótico! ¿Por qué no vas más rápido? — gritaba, intentando llamar la atención del muchacho, quien volteaba.
—No quiere ir más rápido — señalaba al animal, quien andaba muy pacífico.
—Vamos, eres un fortachón, puedes darle unas palmaditas para que entienda — le aconsejaba Randy siniestro y le guiñaba un ojo, ante la mirada de Wade.
—¿Cómo no vi antes que eras tan sádico? — se sorprendía el geek de su amigo.
—No lastimaré a un animal — respondía Kit nervioso —. Prefiero…perder.
—Como quieras — se encogía de hombros y el par seguía empujando al animal, mientras Kit seguía tranquilamente paseando en su burro.
Sin embargo, y como ya era usual, el semblante de Kit cambió de un segundo a otro, sustituyendo sus ojos caídos por una malévola mirada y una sarcástica sonrisa.
—Aunque, creo que puedo hacer una excepción — cambiaba de opinión, y tomaba una de las cadenas que colgaban de su pantalón, azotándola contra el costado del animal —. ¡Vamos, bestia, corre! — exclamaba autoritario y el pobre animal corría lo más rápido que podía por el bosque, a modo de impedir otro golpe no deseado.
—Vaya, eso fue…inesperado — observaba Wade junto con Randy, ambos sin habla.
—¿Dónde conseguimos cadenas así? — preguntaba al cabo de un rato Randy, y Wade lo miraba mal.
Torre
—¿Acaso pueden ser más lentas? — preguntaba Selene de malhumor a las chicas, todas alrededor de una gigante cuerda de estambre.
—Hacemos lo que podemos — bufaba Skyler, tejiendo con dificultad —. No es como si tú hicieras mucho.
—Eso es porque yo soy la que lidera este proyecto. ¡No puedes liderar si no le muestras a tu equipo qué están haciendo mal! — retrucaba la rubia, mientras deshacía un tramo que a Tamara le había costado hacer.
—Ni siquiera sé tejer — suspiraba Mireya, estresada, lanzando lejos el estambre.
—No tienes por qué. Sólo…amarra todo — le aconsejaba Penny muy pacífica, mostrando el buen trabajo que había hecho amarrando muchos lazos con otros.
—Hoy andas de muy buen humor — la observaba Mireya, sorprendida —. ¿Alguna causa en particular? — preguntaba y Penny reía incómoda.
—No, ¿debería haber una? — reponía ella, agobiada, y Jasmine la observaba.
—¿Te encuentras bien? — se acercaba la chica con cautela, cuidando que nadie más escuchara, y Penny asentía.
—¿Qué piensas hacer ahora, aliada? — preguntaba Penny, intentando cambiar la conversación —. ¿Algún plan?
—Ninguno. Aunque eliminar a Selene no sería mala idea — confesaba en voz baja, mientras todas seguían amarrando cuerdas juntas.
—No creo que eso sea problema. Todos la odian, probablemente estará de regreso a casa hoy mismo — suponía la pelinegra, y el par sonreía triunfante.
—¿Les importa si interrumpo su conversación para seguir con el desafío? — interrumpía Selene, lanzando más estambre el par, quien sólo se limitaba a seguir tejiendo, sin crear más conflictos.
Del otro lado, Tamara estaba sentada, tejiendo alegremente mientras tarareaba una canción, algo inusual en ella, cosa que Selene notaba.
—Alguien más está de buen humor — se sentaba la rubia al lado de su compañera, tomándola por sorpresa, puesto que ésta daba un salto.
—Pues, bueno, algo…— admitía la chica con algo de temor, pero sin perder su sonrisa, y con su cabeza ladeándose al ritmo de la canción de su cabeza.
—¿Puedo preguntar qué te trae de tan buen humor? — preguntaba la chica con los ojos entrecerrados, analizando la reacción de Tamara.
—Oh, nada en particular…—se encogía de hombros, sin dejar de tejer, y luego se sonrojaba —. Fue una linda noche la de ayer, ¿no lo crees? —le decía y devolvía su atención a la cuerda, mientras Selene la observaba fijamente.
Confesionario
—Ahora lo entiendo todo. ¡La idiota de Tamara está enamorada de Randy! — comprendía Selene, con una risa cínica —. Si ella cree que puede simplemente dejar de un lado la alianza con tal de estar con ese nerd, está muy equivocada.
Fin del Confesionario
—¿Crees que Zack o Stephen tienen oportunidad de ganar? — le preguntaba Penny a Jasmine en un susurro, mientras todas las chicas seguían amarrando estambre apresuradas.
—Eso espero — suspiraba Jasmine, preocupada.
Chicos
—Oigan, creo que llegamos — observaba Prince desde el suelo, cuando su burro se detenía abruptamente.
—Parece ser así — llegaba tras de él Zack, mientras su caballo trotaba ágilmente, aproximándose a la torre.
—¿De dónde saca McLean el dinero para hacer estas cosas? — preguntaba Math, bajando del burro para ir a pie hasta la torre.
—Evidentemente lo compensa con instalaciones baratas y una mala alimentación — deducía Stephen tomando a Math por idiota, quien sólo lo observaba y 'amistosamente' le daba un golpe en el brazo que lo tiraba del caballo.
—¡Hey, Penny! — gritaba Zack hacia la torre, captando la atención de la mencionada, quien dejaba la cuerda gigante a un lado y corría hacia la ventana.
—Zack…— observaba la chica sorprendida, y luego sonreía —. Allá voy.
—¿Cómo es que Math no llegó primero? — preguntaba Selene molesta cuando Penny la miraba divertida, y la rubia caminaba a grandes pasos y se asomaba por la ventana, observando a Mathias caminar —. ¡Más vale que te apresure y me saques de aquí!
—Creo que eso depende de nosotras — señalaba Jasmine, mientras ella y las otras chicas cargaban con la cuerda, acercándola hacia la ventana.
—Finalmente, algo que hacen bien — se sorprendía Selene, con sus manos preparadas para recibir la cuerda y así ser la primera en saltar, cuando otra chica la empujaba y tomaba su lugar.
—Y al parecer tú no. Nos vemos en la meta — se despedía Penny con una risa, tomando la cuerda y subiendo al filo de la ventana.
—¿QUÉ? ¡Eso es injusto! — gritaba Selene malhumorada, y Mireya fruncía el ceño.
—Cómo si eso te hubiera importado antes — le recordaba su ex compañera de equipo, justo cuando Selene se acercaba a la ventana para regresar a Penny.
—¡Ah-ah-ah, Selene! — la reprendía McLean mediante un megáfono —. Una vez que una chica esté en la ventana, nadie puede pasar hasta que ella baje.
—Excelente, McLean — intentaba tranquilizarse la chica, rompiendo una vasija del lugar con sus propias manos.
—¡Oye, es de utilería!
—Selene…¿te encuentras bien? — se acercaba Tamara con miedo a la chica, quien no dejaba de ver a Penny con odio.
—Por supuesto — contestaba ella, más su expresión indicaba lo contrario —. Pero si no soy la siguiente en pasar por la ventana, yo misma me encargaré de tu eliminación, ¿de acuerdo? — amenazaba la rubia y Tamara tragaba saliva asustada, aunque luciendo molesta a su vez.
—Claro.
Confesionario
—Por supuesto, Selene, lo que tú digas — refunfuñaba la pequeña rubia de brazos cruzados.
Fin del Confesionario
—Creo que no fue una idea muy brillante…— se arrepentía de inmediato Penny cuando observaba la altura, y muchos miraban consternados.
—¿Cuántas probabilidades hay de que no lo logre? — se preguntaba Math en medio de Randy y Wade y entonces los tres sacaban monedas de su bolsillo para hacer apuestas.
—Sólo tengo ochenta centavos — señalaba Randy y Wade ponía dos dólares.
—Tranquila, Penny, han de ser sólo unos cuantos metros — intentaba tranquilizarla Jasmine, aunque lucía igual de insegura.
—Querrás decir kilómetros — corregía Sky y se arrepentía ante las miradas reprobatorias.
—Si yo fuera tú, tendría miedo — susurraba Tamara, más para ella que para la pelinegra, y Selene la miraba amenazante —. Es decir, ¡no seas gallina!
—Gracias, pero nada de eso ayuda — interrumpía Penny, con ganas de que guardaran silencio, y volteaba la mirada hacia abajo donde la esperaba la nada.
—Será mejor que te despidas de tu chica, viejo, porque puede que este desafío sea su último — le aconsejaba Prince codeando a Zack, y este lo empujaba molesto.
—Penny. Vamos, puedes hacerlo — gritaba Zack, ocultando su nerviosismo —. Confío en ti. Podemos ganar esto.
La chica miraba abajo, donde apenas y alcazaba a ver la mirada confiada del chico, quien la acompañaba con una sonrisa, y al final ella suspiraba.
—De acuerdo — susurraba para si misma, y con ayuda de las chicas, lanzaba la cuerda al aire, la cual caía por su peso hasta quedar colgando de la ventana, donde Jasmine y Mireya la amarraban fuertemente a una de las vigas.
—Listo — aseguraban ambas, y Penny tragaba saliva.
—Aquí voy — decía justo antes de tomar fuertemente la cuerda, y con algo de miedo comenzaba a bajar, aferrándose a ella con uñas y piernas.
Todos permanecían en silencio, observando a la chica, atentos a cada uno de sus movimientos, en el fondo con miedo a que ella cayera. Penny seguía avanzando lentamente por la cuerda, constantemente volteando a ver debajo y alzando la vista ante la idea de caer. Fue así hasta que quedaban tan sólo unos siete metros, donde ella seguía avanzando, aunque a mayor velocidad.
—Vamos, Penny, ya casi llegas — suspiraba Zack aliviando, observando a la chica bajar.
—Quiero mis dos dólares de vuelta — pedía Wade a Randy y Math, quienes los entregaban de mala gana.
—Gracias al cielo. Creí que no lograría…— se aliviaba Penny cuando repentinamente se tomaba mal de la cuerda y eso ocasionaba su caída.
Tanto Tamara como Sky, Randy y Prince lanzaban un grito ahogado al ver a la chica caer de tal altura, pero antes de que ella pudiera tocar el suelo, Zack se aproximaba y lograba atraparla en sus brazos, y todos suspiraban aliviados.
—Gracias — agradecía Penny, aun en brazos del chico, apenas pudiendo respirar.
—No hay de qué — respondía él tras un par de segundos, también sin habla, mirando fijamente a la pelinegra hasta que incómodamente la dejaba en el suelo, y volteaban en direcciones opuestas.
En medio de aquella tensión, bajaba Selene prácticamente deslizándose de la cuerda, y saltando con agilidad y gracia en el suelo, impactando a todos.
—Bueno, fue un placer vencerlos, como siempre — sonreía ella triunfante, mientras que con su diminuto vestido, caminaba hasta Math y subía al burro con asco —. Nos vemos en la meta.
—Vamos — tomaba Zack a Penny de la mano y rápidamente la llevaba al caballo, para alcanzar a Selene y Math.
—¡Voy yo! — gritaba Mireya y audazmente se escapaba por la ventana, enrollando sus piernas en la cuerda y bajando a una buena velocidad.
Confesionario
—Al principio, cuando vi a Penny bajar, pensé: "Se va a morir". Pero luego, cuando vi a Selene, me di cuenta de que no era tan difícil — admitía Mireya relajada.
Fin del Confesionario
—Hora de irnos, Kit — decía la castaña cuando sus pies tocaban el piso y rápidamente se subía al burro, dejando a el chico estupefacto, antes de que retomara su conducta habitual y avanzara hacia la meta.
—¡Hey, hermosa, nos están ganando! — le gritaba Prince a Sky, quien se mordía el labio al ver la altura.
—No sé si pueda hacerlo — se asomaba la chica, aterrada —. Me agrada la velocidad. Las alturas, no tanto.
—Si insistes — se encogía de hombros Jasmine y pasaba a un lado de la castaña, saliendo de la ventana y bajando con seguridad por la cuerda.
—¡Hey! — intentaba Stephen controlar su caballo, quien solo galopaba en círculos, y ponía al pelirrojo de mal humor.
—Hola — se acercaba Jasmine sonriente, pero se extrañaba cuando observaba la inusual conducta del animal, y a su frustrado compañero intentando detenerlo —. ¿Steph? — preguntaba la chica, intentando llamar su atención, y luego tomaba las riendas del caballo con delicadeza y éste se detenía abruptamente, lanzando al chico contra un árbol, quien se ponía a maldecir de inmediato.
—Maldito animal… No me costaría mucho cocinarte, realmente — refunfuñaba el chico de cabeza, contra el árbol, cuando cierta rubia se acercaba a él y lo ayudaba a recomponerse.
—¿Te encuentras bien? — preguntaba ella, y cuando el chico se daba cuenta, observaba como llevaba un ajustado vestido de princesa, y que el sol se asomaba justo detrás de su rostro, haciendo su cabello rubio resplandecer.
—Eh, sí — aseguraba él, tomándose la frente, y observando a la chica confundido.
Confesionario
—Para una chica adolescente promedio, es seguro decir que Jasmine es…¿cómo sería? Bueno, hermosa — explicaba Stephen con propiedad, aunque luciendo algo inquieto —. He de admitir que ese es un factor que nunca consideré, ya que, bueno, en todos mis años en la preparatoria, que obviamente fueron muy pocos, nunca una chica con esa fisionomía se me había acercado. Supongo que nunca tuve la oportunidad de cuantificar qué sentiría cuando una chica…linda, me hablara — explicaba y se acomodaba los anteojos —. Creo que será algo que deba solucionar.
Fin del Confesionario
—Vamos — tomaba Jasmine al chico del brazo y rápidamente lo llevaba al caballo, donde juntos partían en dirección a la meta.
—Sky, creo que deberías bajar ya — miraba Prince angustiado como el resto partía, y la chica miraba de mal humor.
—¡No tienes que repetirlo! — gritaba molesta, y como podía se bajaba con la cuerda, pero un par de metros antes de llegar, se resbalaba y caía, y aunque Prince tenía intención de atraparla, no era rápido y ella caía en su propio trasero.
—¡Lo siento! — se disculpaba el chico, mientras ella se levantaba del suelo molesta y sobando su trasero.
—¡No hay tiempo! ¡Andando! — ordenaba ella, subiendo al burro juntos y partiendo a la velocidad que podían, dejando al último trío angustiado.
—Tamara, creo que eventualmente, deberás bajar — elegía Wade cuidadosamente sus palabras, ante la mirada de Randy, quien también lucía preocupado por el desafío.
—Son solo unos cuantos metros — no le daba importancia Randy, o eso fingía —. Lo peor que podría pasar sería que cayeras y tu cráneo explotara — contaba mientras su rostro formulaba una sonrisa, y Wade miraba asqueado.
—Viejo…
—Eso no me tranquiliza en lo absoluto — admitía la chica, quien ya había comenzado a bajar por la cuerda, pero tras el comentario de Randy, intentaba regresar a la torre.
—¡No! ¡No regreses! — suplicaba Wade, ahora molesto, jalándose el cabello —. ¡Eres terrible con las chicas! ¡No sabes hablar con ellas! ¡No creí que pudieras ser peor!
—Hey, ¿por qué tienes tanto problema con que hable con Tamara? — preguntaba Randy, sin comprender, y Wade se desesperaba.
—¡Porque tenemos un desafío!
—Chicos…— llamaba Tamara, algo atorada en la cuerda, sin saber cómo seguir, y apenas iba a la mitad del camino —. Chicos…— repetía, pero ellos estaban muy distraídos con su pelea, cuando la chica escuchaba un sonido extraño y al voltear arriba veía como el amarre que Jasmine había hecho se desataba lentamente, y la rubia abría sus ojos como platos —. ¡CHICOS!
Con eso, ambos chicos volteaban en aquella dirección y veían con horror como la cuerda terminaba de desatarse. Entonces, ambos corrían para intentar atrapar a la chica antes de que cayera en el suelo, pero al hacerlo, ambos chocaban sus cabezas y caían en el suelo. Finalmente, Tamara terminaba cayendo sobre una montaña de estambre, y debajo de ello, ambos chicos se encontraban adoloridos.
—¡GRACIAS POR NADA! — gritaba ella histérica, y se iba indignada al burro, mientras los chicos apenas y podían recomponerse.
Confesionario
—¿No les parece extraño que Wade se enoje conmigo por cómo trato a Tamara? ¿Y qué rápidamente haya acudido a su rescate, cuando cayó? — analizaba Randy la situación —. Acaso…¿A Wade le gusta Tamara? — preguntaba el geek sorprendido, y luego se cruzaba de brazos, molesto.
Fin del Confesionario
— ¡Estamos cerca! — anunciaba Prince, y Sky asomaba la mirada por encima del hombro del chico, mientras se sujetaba fuertemente a él.
—¡Ni siquiera veo a los demás! — contradecía ella, de mal humor —. Es obvio que vamos en último.
—Vamos, tranquila. Podremos sobrevivir a esto, no perderemos — intentaba tranquilizarla, y ella revoloteaba los ojos —. Te ves muy linda con ese atuendo — la halagaba, y la chica estallaba en desesperación.
—En primer lugar, es como cuatro tallas más grande que yo — aclraba la chica, señalando al vestido, que le quedaba enorme —. En segundo lugar, ¿puedes dejar de actuar así? Nunca me cansaré de repetirte: Déjame en paz. No me interesa salir con un chico sólo para ganarme un voto a mi favor. Y ya te dije que dejes de hostigarme, ¡estoy cansada! — gritaba ella, llamando la atención del chico, quien fruncía el ceño.
—Ya me cansé de decirte que lo hago porque me gustas, no para una alianza. Y sólo quiero conocerte mejor, ¿tiene algo de malo? — preguntaba el chico.
—Pues…no te creo nada — bufaba la chica, sin mucho que decir —. Y sí, es malo porque sé que tus intenciones no son sinceras. Así que, sólo…deja de hablar — pedía, aun aferrada a él para no caer.
—Creí que también te agradaba — suspiraba el chico, entristecido, y ella se veía sorprendida pero se aferraba a su expresión malhumorada.
—Bueno…no. Creíste mal — respondía ella, y el chico suspiraba.
—Bien, Skyler. No volveré a molestarte más — respondía él serio, como nunca antes se le había visto, y ella se veía preocupada.
—Bien — respondía ella, y se mordía el labio.
Confesionario
—Sí…Sky descompuso a Prince— recordaba Penny.
Fin del Confesionario
—Esto es…incómodo — suspiraba Tamara, aferrada de Wade, aunque no con mucha fuerza.
Y es que Wade y Tamara iban sobre el burro, puesto que apenas y cabían los dos, mientras que Randy iba de pie, caminando al lado del burro, con expresión mal humorada.
—Diría que falta poco, pero…¿a quién quiero engañar? — suspiraba Wade, pero la mirada insistente de Randy sobre él lo incomodaba —. ¿Sucede algo, amigo?
—Nada, en particular — fingía el chico, pero sin cambiar la expresión —. ¿Disfrutando de la compañía? — preguntaba, observando a ambos, y los chicos se miraban entre sí.
—No tengo idea de lo que están hablando. Y realmente no quiero saber — aclaraba Tamara, mientras Randy seguía mirando con ferocidad a Wade, y tanto éste último como Tamara lo miraban preocupados —. ¿Randy? — preguntaba la rubia, pero el chico ya no le ponía atención.
—¡TRAIDOR! — gritaba Randy justo antes de lanzarse contra Wade, tirándolo del burro y comenzando una pelea en el suelo, bastante patética.
—¿Qué demonios, Randy? — gritaba Wade, intentando defenderse de los golpes que Randy lanzaba al azar y con odio.
Mientras, Tamara observaba confundida, y al poco tiempo, lucía enojada.
—¡Suficiente! — gritaba la chica, sin embargo, eso no lograba detener la pelea —. ¡Me iré sola! ¡Buena suerte, tontos! — gritaba, tomando al burro y caminando lejos del par.
—¿POR QUÉ QUIERES A TAMARA SÓLO PARA TI? — preguntaba Randy furioso cuando la chica ya iba lejos, y Wade miraba confundido.
—¿A Tamara? ¿De qué hablas? ¡No me gusta Tamara! — negaba Wade rotundamente.
—¡MENTIRA!
—No, ¡es en serio! — gritaba el chico, deteniendo finalmente el golpe de su amigo —. ¡Todo lo que he hecho ha sido sólo para que estés con ella! — aseguraba, alejándose, pero Randy lo seguía atacando con ferocidad.
—¿Entonces por qué intentaste atraparla hace un rato? — preguntaba y Wade miraba escéptico.
—¡Porque pudo haber muerto! — gritaba, y Randy detenía sus ataques.
—Entonces…¿no te gusta Tamara? — preguntaba Randy para asegurarse.
—¡No! ¡Ni en un millón de años! — gritaba y Randy lo miraba molesto —.Es un decir…
—Eso quiere decir que…— observaba el chico la situación y luego ambos abrían los ojos como platos —. ¡TAMARA! — gritaban ambos y salían corriendo en busca de la joven.
—Estamos cerca — sonreía Mireya, abrazada de Kit, quien tenía dificultades para domar al burro, pero las disimulaba frente a la chica.
—Lamento si no ganamos…el burro no es muy cooperativo que digamos — se disculpaba el chico tímidamente, y ella sonreía compresiva.
—Bueno, suponiendo que están bajo el cuidado de McLean, no creo que les quede mucho por qué vivir — observaba la chica con mirada preocupada al animal.
Kit asentía, mientras ambos seguían avanzando, cuando nuevamente, la expresión de Kit cambiaba, y sonreía maliciosamente, tomando una de sus cadenas nuevamente.
—¿Qué haces?
—Probablemente sólo necesite una inspiración — decía el chico, y antes de que Mire pudiera reaccionar, el muchacho azotaba sus cadenas contra el costado del animal.
Sin embargo, en esta ocasión el animal, en vez de correr más rápido, se alzaba en sus patas traseras, ocasionando que ambos chicos fueran lanzados al suelo, mientras el animal escapaba.
—¿ACASO ESTÁS LOCO? ¿QUÉ TE SUCEDE? – gritaba Mireya enfadada y confundida, viendo al animal partir.
Kit estaba por responder, cuando una extraña sensación lo hacía quejarse de dolor, y el chico tomaba su cabeza entre sus manos, intentando suprimir sus quejidos, retorciéndose en el suelo.
—¿Qué te pasa? — preguntaba entonces la chica más tranquila pero consternada, observando al chico —. ¿Kit? — preguntaba, acercándose a él, quien seguía abrumado con el dolor —. ¿Estás bien?
—No…— respondía el chico, luchando en su interior —. Sólo…vete, ¿sí? Estaré bien — decía entre quejidos, y la chica negaba con la cabeza.
—No, no me iré — negaba ella, pero el chico ya no respondía del dolor —. ¿Kit? — preguntaba ella, pero el chico seguía adolorido.
Entonces, sin saber que hacer, la chica se acercaba al pelinegro, y como podía, lo tomaba del rostro, y lentamente se acercaba a él, plantándole un beso en los labios. Al momento, los músculos de Kit parecían aflojarse, y su expresión de dolor se cambiaba a una de tranquilidad, mientras se dejaba llevar por el beso de Mireya, ahora tomándola a ella del rostro, y respondiéndole.
Tras unos segundos, el par se separaba sin aliento, y ella sonreía.
—Hay que terminar el desafío — le recordaba, y el gótico asentía, antes de que ambos partieran corriendo hacia la meta.
—¡Vamos, animal! ¡Más rápido, más, más! — exigía Selene al burro, quien daba su mejor esfuerzo.
—Creo que va lo más rápido que puede — observaba Math preocupado al animal.
—¡No me interesa! ¡No podemos dejar que los líderes de los Camarógrafos nos ganen! ¿Tienes idea de cómo nos haría quedar eso? ¡Como inútiles! — corregía ella competitiva.
—¿No crees que te esfuerzas demasiado? Digo, es sólo una competencia — le preguntaba, y la chica revoloteaba los ojos.
Confesionario
—Claro Math, una competencia donde el premio es sólo un millón de dólares. SOLO ESO — retrucaba la rubia, molesta.
Fin del Confesionario
—Hablando de eso, tengo nuestra primer tarea como alianza — cambiaba la chica de tema y el chico prestaba atención —. Ya sé a quien debemos eliminar primero. A Randy.
Esto tomaba por sorpresa al chico, quien miraba confundido.
—¿Randy? ¿Por qué él? Si el tipo es genial…— preguntaba.
—En primer lugar, es un idiota. Y en segundo, Tamara se está distrayendo mucho con él y eso no me gusta — señalaba la chica, pero Math no se veía convencido —. ¿Acaso lo estás pensando?
—No, es sólo…— negaba el chico, ante la insistencia de Selene, y luego suspiraba —. No lo sé, Selene. No sé si quiera eliminar a Randy — respondía finalmente, ganándose la peor mirada de la chica.
—¡ESTAN POR GANARNOS! — señalaba Selene molesta al frente, y el chico hacía lo que podía por avanzar.
Confesionario
—Bueno, creo que me equivoqué. Selene si está algo más loca de lo necesario — corregía el chico.
Fin del Confesionario
—¡Estamos cerca! ¡No puedo creer que tú y yo vayamos primeros! —se emocionaba Penny aferrada a Zack, mientras juntos iban en el caballo y vislumbraban la meta.
—¿Por qué lo dices? — preguntaba Zack de buen humor.
—Bueno, ya sabes…porque somos tú y yo — le recordaba ella, obvia —. Siempre peleamos.
—Últimamente, ya no tanto — corregía Zack, y se le escapaba una sonrisa —. Me agrada.
—A mi también — sonreía ella abiertamente, y luego recordaba algo —, Por cierto, creo que te debo una disculpa.
—¿A qué te refieres?
—Lamento haberte fastidiado con lo de Mel. Siempre tuviste razón acerca de ella y Ash, Fui una tonta al culpar a otros. Lamento no haberte hecho caso — se disculpaba sincera la chica, a tan solo unos metros de la meta, y el chico tragaba saliva.
—Penny, hay algo que debo decirte — susurraba Zack serio, y la chica arqueaba la ceja, aun aferrada a él.
—¿Qué cosa? — preguntaba ella tranquila, con la vista en el camino, y el chico cerraba los ojos por un momento, meditando en sus palabras por un buen rato, hasta que finalmente hablaba.
—Fui yo quien ocasionó la eliminación de Ash, no Mel — confesaba finalmente, angustiado, y la chica abría los ojos como platos.
—¿De qué hablas? — preguntaba ella, aún sin comprender.
—Cambié los votos. Te vi con él, y sentí la necesidad de hacerlo. No puedo explicarlo, sólo lo hice. Lamento no haberte dicho antes — decía el chico justo cuando cruzaban la meta, y ella se soltaba de él, estupefacta.
—¡NOOOOO! — gritaba Selene desesperada, llegando en segundo lugar.
—¡Felicidades, Zack y Penny! ¡Ustedes son la pareja ganadora! — anunciaba Austin al par, quien no lucía para nada feliz: por un lado Penny parecía a punto de estallar en una crisis, y Zack se veía arrepentido —. Hay inmunidad para ustedes. Para los demás, hoy uno de ustedes se irá a casa.
—¿Penny? — preguntaba Zack, ignorando al conductor, quien se desesperaba y se iba del lugar.
La chica simplemente miraba al chico con la máxima expresión de enojo que podía formular su rostro.
—¡Eres un idiota! — gritaba en su cara, empujándolo del pecho, y alejándose a paso firme, mientras Zack la miraba partir y luego agachaba la cabeza arrepentido, mientras los demás equipos llegaban.
—¿Qué sucedió aquí? — preguntaba Wade, cuando él, Tamara y Randy llegaban de últimos.
En eso Jasmine observaba como Zack se miraba decaído, antes de entrar al avión, cabizbajo.
Confesionario
—No tengo idea de lo que está sucediendo entre Zack y Penny. Sé que es algo extraño, y que han estado ocultándolo — se preguntaba la rubia, seria —. Pero lo voy a averiguar.
Fin del Confesionario
—¿Entonces? ¿Qué decides, Math? — llegaba Selene con el chico, con los brazos en las cadenas, y él evitaba su mirada.
—Creo que…no quiero ser quien elimine a Randy. Lo siento — se disculpaba ante la rubia, quien ya lucía a punto de estallar —. Nos vemos en el avión — y con eso, se alejaba.
—Parece que tu novio no está dispuesto a seguir tus órdenes. Yo no confiaría en una alianza así — opinaba Stephen, llegando repentinamente, mientras Selene observaba a Math partir.
—Aléjate de mí, patético nerd — decía Selene con asco alejándose, y yendo con Tamara —. Hey, Tammy.
—Selene, realmente lamento mucho haber perdido, yo…— estaba por excusarse la pequeña rubia, cuando Selene ponía un dedo en sus labios.
—Guarda eso para luego. Ya tengo a nuestra siguiente víctima — le decía con seriedad, y la chica miraba atenta.
—¿Pasa algo? — preguntaba Jasmine, llegando con Stephen, quien lucía decaído.
—Nada serio. Solo, ya sabes, ese Math que no deja de meterse conmigo — soltaba el chico serio, pateando rocas, y la chica arqueaba las cejas y observaba al mencionado.
—No tendría problema en darle una paliza — comentaba ella con naturalidad, y el pelirrojo no podía evitar sonreír un poco.
—Sólo seguirá molestándome hasta que uno de los dos se vaya. No tiene caso — negaba él con la cabeza, pero Jasmine seguía pensando.
—Ya vuelvo…— aseguraba ella yendo a otro lado, mientras Stephen solo sonreía victorioso.
—Gracias por traerme, Prince…— soltaba Sky nerviosa, y el chico se encogía de hombros.
—Sí, de nada — respondía este serio, y antes de que la chica pudiera decir otra cosa, se alejaba en busca de Math.
—Bien…—bufaba la chica, cuando no veía a Penny y corría al avión en su búsqueda.
—Mire…Lamento mi comportamiento, yo…— estaba por disculparse Kit con la chica, pero ella se acercaba al chico, y de puntitas lo silenciaba con un beso.
—Tranquilo…— susurraba ella, y le sonreía —. Todos tenemos problemas a veces.
—Pero…yo…—intentaba decirle, pero no sabía cómo, y terminaba frustrado, guardando silencio.
—Mejor vamos a votar — sugería ella, y juntos subían al avión.
Confesionario
—No puedo hacerlo. Me odiará por siempre — se cubría Kit el rostro con su mano, frustrado.
Fin del Confesionario
Fogata
—Entonces, ¿estás conmigo? — preguntaba de nuevo Jasmine a Penny, quien no lucía de ánimos.
—Eres mi única aliada. Claro que te apoyo — accedía ella, y Jasmine intentaba analizar su expresión —. Ni siquiera apoyaré a Zack.
—No pregunté eso — se excusaba Jas, observándola, pero la chica simplemente se cruzaba de brazos y miraba al vacío.
—Muy bien, cinéfilos. Trece competidores, solo doce estrellas restantes. Penny y Zack tienen inmunidad, por lo cual están a salvo el día de hoy — anunciaba el anfitrión observando al par, quien se encontraba en lados opuestos de la fogata.
—Solo entrega las estrellas — pedía Zack con seriedad.
—Si tú lo dices, ganador — le guiñaba un ojo Austin —. Penny y Zack, están a salvo — las lanzaba y la chica no se molestaba en alzar la mirada que Zack precisamente buscaba —. Jasmine, Stephen, Wade…también lo están — decía y les lanzaba sus estrellas —. Prince, Sky, Randy…— anunciaba y Sky le sonreía a Prince, pero éste ni siquiera volteaba —. Mireya, Kit, Tamara… — anunciaba, y al final sólo quedaban Selene y Math.
—Finalmente, la bruja se va — celebraba Mireya, chocando las manos con Sky.
—Y la última estrella es para…— hacía suspenso, mientras ambos competidores se veían tranquilos —. Selene. Mathias, llegó tu hora de irte.
—¿QUÉ? ¡No, viejo! — gritaba Prince con tristeza, cuando el eliminado miraba confundido.
—Te dije que más te valía cooperar. No podía arriesgarme — le susurraba Selene seductora en el oído, y el chico miraba sorprendido.
—¿Eso, o temías que fuera una gran distracción? — corregía el chico, y Selene borraba su sonrisa —. Sea lo que sea, lo conseguiste. Felicidades — le decía con sarcasmo, antes de besar su frente e irse con sus amigos, mientras la chica miraba con cierta tristeza.
Confesionario
—No me gusta Math, y por supuesto que no lo extrañaré — se cruzaba de brazos y piernas la rubia, pero luego miraba con arrepentimiento, y ponía una mano en su frente.
Fin del Confesionario
—No sé qué haré sin ti, viejo. Apenas te estaba conociendo — abrazaba Prince fuertemente al chico, quien reía.
—Vamos, saldremos a surfear cuando salgas — prometía y el rubio se emocionaba —. Suerte con ya sabes quién.
—¡Math, amigo! — lo abrazaba Randy —. Eres genial. Lamento que esto terminara así.
—Yo también lo lamento. Al menos sigues en juego. Trata de no ser eliminado — le guiñaba el ojo, y su amigo hacía un gesto de soldado.
—¡Te prestaré mi sierra eléctrica cuando la necesites! — prometía y el chico miraba confundido.
—Sí…yo creo que no — negaba, palmeando la espalda del chico, y caminando hacia el bote.
—Adiós, Math — se despedía Tamara, sintiéndose culpable, cuando Math la levantaba en un fuerte abrazo.
—Suerte, Tamara. Sé que puedes ganar — le sonreía sincero, alborotando su cabello, y ella tragaba saliva.
—¡Viejo! — se ofendía Randy de lejos al verlo cerca de la chica, y el chico se alejaba riendo.
—Hasta pronto, idiota — susurraba Stephen cuando el chico pasaba a su lado, quien volteaba confundido, lo observaba, y luego seguía con su camino hasta el bote.
—Ya nadie te molestará — le guiñaba un ojo Jasmine a su compañero, mientras ella se retiraba siguiendo con la mirada a Penny, quien iba sola, y Zack iba hasta atrás.
—Me siento mal — se arrepentía Tamara, cuando todos se habían ido, viendo el bote partir con tristeza.
—¿Si? Pues deja de sentirlo — le ordenaba Selene dura, no sin antes mirar el bote partir por última vez, para luego dar media vuelta y caminar de vuelta al avión.
—¡Qué episodio más romántico, divertido, pero sobre todo DRAMÁTICO! Sólo quedan doce competidores, cada vez menos para la gran final. ¿Qué creen que pasará en el siguiente? Descúbranlo sintonizándonos la próxima vez en ¡Total Drama Hollywood Challenge! — se despedía Austin ante la cámara, mientras ésta enfocaba luego al bote de Math partir.
Basado en: Diversas películas de Princesas
Ganadores: Penny y Zack
Eliminado: Mathias
¡Hola! Lamento tardar mucho, de nuevo. Por alguna razón, este capítulo fue difícil de terminar, pero no quería terminar la temporada sin un desafío de películas de princesas. Espero que les haya gustado, fue escrito para ustedes.
Se fue Math, uno de mis personajes favoritos, a decir verdad, y lamento para quienes eran seguidores. Pero sólo quedan doce, y cada vez las cosas se ponen más interesantes. ¿Tienen sus predicciones? No duden en dejarme un review con ellas, y con lo que sea que piensen del show.
¿Qué sucederá con los nuevos romances? ¿Y las amistades rotas? ¿Quién será el próximo eliminado? ¿Y de qué tratará el siguiente desafío? Todo esto y más en el siguiente capítulo, que realmente espero no tarde tanto en llegar.
Besos.
-Santy B'
FUNFACT #14: Cuando recién estaba planeando esta temporada, mi plan era que Bay y Mathias fueran pareja. Sin embargo, eso hubiera dejado a Wade y Selene solos y, créanme cuando les digo que no era una buena combinación.
