Rastros


El núcleo Tántalus emitió un rugido profundo que resonó hasta los camarotes más alejados de la nave. Era un sonido imponente, un recordatorio constante del poder que impulsaba a la Normandía. Los tripulantes se movieron con precisión casi mecánica, como si cada paso y cada movimiento estuvieran coreografiados. Cada uno tomó su puesto en el puente y en la sala de ingeniería, ajustándose al ritmo constante de una rutina aprendida y perfeccionada.

El personal estaba compuesto, en su mayoría, por humanos. Como fragata de la Alianza, eso era de esperarse. Sin embargo, desde que Shepard obtuvo el rango de espectro y la propiedad sobre la nave, los protocolos tradicionales habían cambiado. La presencia de alienígenas en la tripulación era prueba de ello, una excepción que también marcaba un cambio en la mentalidad de la Alianza.

-Deberían reducir la energía que va hacia los sectores B-3 y Alpha/C- indicó Tali al ingeniero Adams. Su tono era firme pero no hostil, con la precisión de alguien acostumbrado a lidiar con sistemas complejos.

Completamente sumergida en su trabajo, sus ojos brillantes monitorizaban las pantallas holográficas mientras sus dedos trabajaban con destreza sobre su omni-herramienta. Apenas había comenzado su turno en la sala de ingeniería, pero ya estaba completamente concentrada. Su precisión y rigor no permitían que nada la distrajera.

Bueno, al menos, casi nada.

- Sabes, me vendría bien una mano con esta belleza- Exclama Garrus, llamándole la atención a una persona en especifico. Maverick, mira en su dirección. El turiano estaba intentando desacoplar el cañón del MACKO, pero sus esfuerzos habían sido inútiles debido al peso del arma. El hombre se queda en silencio unos segundos, ignorándolo y volviendo a calibrar las manos mecánicas del desarmador MJOLNIR.

-¡Jagh! Vamos, prometo no volver a tocar tu pistola- suplicó Garrus con un tono que mezclaba desesperación y humor.

El Spartan no reaccionó de inmediato, manteniendo su concentración en las calibraciones. Pasaron un par de segundos más antes de que levantara la vista nuevamente hacia el turiano.

-Te tomo la palabra- dijo finalmente, dejando escapar un suspiro apenas perceptible.

Con paso lento, Maverick se acercó al vehículo mientras Garrus, visiblemente aliviado, seguía sujetando el cañón con todas sus fuerzas. Sus mandíbulas se movían con más rapidez, un tic que el Spartan ya había asociado al estrés.

-Rápido...- exhaló Garrus, con un tono entrecortado.

Maverick, con un ágil salto, se subió al techo del Mako. Sin perder tiempo, extendió una mano enguantada y sostuvo el pesado cañón, asegurándolo con un leve esfuerzo.

-Puedes soltarlo- ordenó con calma.

Garrus obedeció, dejándose caer de espaldas junto al vehículo con un ruido metálico que resonó por la sala.

-Uf... gracias- exclamó, jadeando mientras se sentaba para recuperar el aliento.

Maverick bajó con cuidado, asegurándose de que el cañón quedara en posición segura antes de revisar los seguros hidráulicos que habían causado el problema. Una vez que terminó de ajustar el arma, se quedó junto al turiano, quien aún respiraba con pesadez.

-¿Sabes?- comenzó Garrus mientras se incorporaba -Es extraño que la Alianza no utilice ni comparta sus juguetes- Maverick arqueó una ceja, aunque no detuvo el acoplamiento del cañón -¿Qué quieres decir con eso?- preguntó, aunque en el fondo ya se imaginaba hacia dónde iba la conversación.

Garrus se cruzó de brazos y señaló el desarmador MJOLNIR con un movimiento de cabeza.

-Eso, por ejemplo. La tecnología que usan ustedes, los Spartans, es... diferente. Ni siquiera nosotros en Palaven tenemos algo parecido- cuestiona el de azul. Su tono relajado había desaparecido, al menos casi en su totalidad, dejando solo una fría linea entre ambos, como si estuviera esperando un ataque.

Desde el otro extremo; Seis se encontraba impacible a sus palabras, mas interesado en los acoples y enganches del cañon -Deberias responderle- Dice Dot, materializandose en la punta del arma. Mirandolo con semblante serio, mueve sus ojos repetidas veces en direccion al turiano -No empieces con mal pie en tu trabajo ¿Si, grandote?- Agrega, desapareciendo tras esas palabras.

Suspirando, baja de un salto. Mirandolo con semblante cansado, asiente antes de darse la vuelta, caminando hacia el desarmador -Mi superior no me permite decir nada referente a la creacion y origen de mi equipo- dice Seis, deteniendose en frente del aparato. Su respuesta estuvo por desencadenar otra tormenta de preguntas y comentarios sarcásticos, por lo que, adelantándose, tecleo el panel a su lado -Pero nunca hablo sobre mostrártelo- añade, mientras que las manos mecánicas se extienden y contraen, como si se estuvieran desperezando -Mi armadura no es adaptable a ninguna raza conocida- Explico Seis. El espectáculo atrajo no solo la atención del turiano, sino también de Wrex, quien observaba desde la distancia con los brazos cruzados, y Ashley, que acababa de terminar de limpiar un rifle. Fue ella quien rompió el silencio.

-¿Y eso por qué sería?- preguntó con curiosidad mientras se acercaba al Spartan, dejando el rifle que estaba limpiando a un lado.

Seis la miró por un instante antes de responder, su tono calmado pero directo.

-Por ejemplo, si intentaras saltar usando este equipo, podrían suceder varias cosas... —empezó mientras colocaba su magnum en una mesa cercana que había traído cuando bajaron del comedor. Sus movimientos eran precisos, casi automáticos, como si ya hubiera hecho esta demostración cientos de veces.

-Te desgarrarías los músculos de las piernas, te romperías el tendón de Aquiles, te luxarías los pies y, en el peor de los casos, te destrozarías los huesos- concluyó sin un atisbo de dramatismo, como si estuviera explicando un hecho sencillo.

El silencio que siguió fue pesado. Ashley frunció el ceño, mirando con más detalle las manos mecánicas que se flexionaban con fluidez casi orgánica.

-Entonces... es demasiado para cualquiera que no sea un Spartan, ¿no?- aventuró Garrus, todavía observando con fascinación el desarmador.

Seis asintió lentamente, su mirada fija en el panel.

-Exacto. Mi armadura no es adaptable a ninguna raza conocida. Fue diseñada para un propósito específico y, aunque no lo parezca, tiene más limitaciones de las que ustedes podrían imaginar- Wrex dejó escapar un gruñido desde su posición -Hmph. Eso suena a excusa para evitar compartir tus juguetes-

Seis no respondió de inmediato, pero una leve sonrisa asomó en su rostro antes de girarse hacia el krogan -Tal vez. Pero también suena como algo que evitaría que termines como una masa rota en el suelo- Wrex soltó una risa grave, mientras Ashley y Garrus intercambiaban miradas que mezclaban asombro y escepticismo. Dot, reapareciendo con una sonrisa burlona, flotó junto al Spartan.

-¿Ves? No fue tan difícil socializar, ¿o sí?- susurró en su tono habitual de sarcasmo antes de desaparecer nuevamente.

Ashley sacudió los hombros con indiferencia, restándole importancia al asunto y volviendo a sus tareas.

-Es bueno saberlo- comentó sin más, mientras tomaba el rifle que había dejado a un lado.

Garrus, por su parte, se mostró más reticente. Su semblante mantenía una mezcla de escepticismo y curiosidad mientras sus mandíbulas se tensaban ligeramente.

-Respondida la cuestión de tu equipo, entonces... ¿cómo es que puedes usarlo?- preguntó, con un tono que rozaba el interrogatorio.

Maverick permaneció en silencio por un momento, su mirada fija en un punto indeterminado. La pausa no hizo más que avivar la chispa de curiosidad en sus interlocutores. Finalmente, respondió con una frialdad que pareció enfriar el aire a su alrededor:

-Soy un humano, pero no uno natural-

Sus palabras cayeron pesadas en el ambiente, y por primera vez, su voz parecía haber atravesado la barrera de serenidad que normalmente lo caracterizaba. La sala quedó en silencio, como si incluso las máquinas hubieran decidido dejar de trabajar para escuchar.

Maverick levantó la vista, fijando sus ojos en Garrus con una intensidad que lo hizo retroceder un poco.

-No daré detalles- continuó, su tono seco y definitivo- Solo puedo decir que no fue agradable ni bonito.

Hizo una pausa breve antes de añadir, como si sus palabras fueran más para sí mismo que para los demás:

-Aprendí a la fuerza que el poder tiene un alto precio- Sin esperar una respuesta, se giró y comenzó a caminar hacia la sala de ingeniería, sus pasos resonando en el suelo metálico. Los tres que quedaban atrás lo observaron en silencio, cada uno lidiando con sus propios pensamientos.

Ashley dejó de limpiar su rifle por un instante, mirando fugazmente en dirección a Maverick antes de volver a su tarea.

-Bueno, eso no lo esperaba- murmuró con un deje de incomodidad. Garrus permaneció inmóvil, su mirada aún fija en el lugar donde Maverick había estado -Ese tipo guarda más secretos de los que creí...- dijo en voz baja, más para sí mismo que para los demás.

Wrex, que había estado observando desde la distancia, dejó escapar un gruñido bajo antes de esbozar una sonrisa ladeada.

-Me gusta. Es como un krogan, pero con menos músculos y más drama- La tensión en la sala se disipó un poco con el comentario del krogan, aunque las palabras de Maverick seguían resonando en sus mentes.

-Jorge, detén el proceso 3/C- indicó Adams, su voz firme pero tranquila mientras sus dedos se movían con destreza sobre el gran panel holográfico frente a él. Como jefe de ingeniería, su responsabilidad abarcaba todas las órdenes y directrices de la sala, pero eso no significaba que no fuera un genio en su área. Su habilidad era tal que podía estabilizar un núcleo motriz mientras tomaba un café, algo que hacía sin esfuerzo y sin necesidad de pedir ayuda.

Sin embargo, incluso con su experiencia, había descubierto que trabajar junto a una joven quariana había simplificado considerablemente sus tareas. Tali, con un talento que igualaba o incluso superaba al suyo en ciertos aspectos, se había convertido en una pieza clave del equipo en tan solo unas horas.

Tali, dirigiéndose con algo de timidez hacia su superior, entrelazó los dedos antes de hablar.

-Señor, creo que terminé- dijo con voz suave, aunque su tono denotaba cierta satisfacción contenida.

Adams levantó la vista de su trabajo, asintiendo mientras revisaba algo en su omni-herramienta.

-Genial. Ahora solo quedan los procesos terciarios- respondió con una cálida sonrisa antes de volver a concentrarse en su panel.

La joven quariana asintió ligeramente, emocionada aunque sin mostrarlo demasiado. Volvió a sumergirse en sus tareas, sus dedos moviéndose con precisión sobre su omni-herramienta. Pero entonces, el sonido de pasos pesados golpeando contra el metal la hizo detenerse.

-¡Hola, Maverick!- saludó con entusiasmo al recién llegado, aunque su expresión cambió rápidamente al notar sus hombros caídos.

-¿Pasa algo?- preguntó con genuina preocupación.

El Spartan no respondió de inmediato, deteniéndose a pocos pasos de ella. Su imponente figura, acentuada por la armadura negra, proyectaba una sombra que parecía envolver a Tali y a los demás presentes en la sala. Sus ojos, ocultos tras el visor, parecían analizar cada detalle del entorno antes de hablar -No, tranquila- se apresuró a decir Maverick, levantando las manos en un gesto conciliador para calmarla.

Tali, aunque aún mantenía un rastro de preocupación en su rostro, suavizó su expresión al tomar las palabras de su compañero como genuinas.

-Bueno, ¿Qué necesitas?- preguntó, con un tono más alegre, casi curioso.

-Venía a avisarte que voy a desacoplar mi armadura- respondió él, señalando con el pulgar hacia el área de carga -¿Oh, en serio?- exclamó Tali, con emoción evidente. Sus ojos brillaron mientras comenzaba a recoger rápidamente las herramientas esparcidas sobre el panel y enganchadas a la baranda. Sin embargo, de repente se detuvo, girándose de vuelta hacia Maverick.

-No terminé mi turno...- añadió con un tono decepcionado, casi resignado. Adams, que había estado observando desde un costado, se acercó con una sonrisa tranquila y le posó una mano amigable en el hombro.

-Tranquila, puedes ir. Hiciste un excelente trabajo, y lo que queda son procesos sin importancia- dijo con voz relajada, como quien sabe perfectamente cuándo el equipo merece un respiro. Tali lo miró sorprendida por un momento, pero su rostro pronto se iluminó de entusiasmo al recibir el permiso.

-Muchas gracias, señor- respondió, inclinando ligeramente la cabeza en señal de respeto. Adams le devolvió la sonrisa antes de volver a su trabajo. Tali se giró hacia Maverick, con una energía renovada, lista para seguirlo. Ambos salieron del núcleo en dirección al área de carga.

Al llegar, notaron que el resto del equipo había vuelto a sus tareas habituales y no se habían percatado de su llegada. Sin decir nada, caminaron hacia el desarmador, donde Maverick comenzó a preparar los procedimientos necesarios para desacoplar su armadura. Tali, incapaz de ocultar su emoción, se acercó con rapidez, observando cada movimiento con atención.

-Es la primera vez que voy a ver cómo funciona algo así de cerca- dijo, sin poder contener una sonrisa. Maverick dejó escapar una ligera risa antes de comenzar a manipular los controles.

-Entonces espero no decepcionarte- respondió, mientras las luces del desarmador comenzaban a brillar en tonos azul y blanco.

Una vez que se dio luz verde, Maverick avanzó con pasos firmes hacia el centro de la máquina, colocándose en posición. Extendió sus brazos con calma, permitiendo que las extremidades mecánicas se activaran.

El desarmador respondió con un chillido agudo al desplegar sus garras, que se movieron con precisión hacia sus brazos. Las pinzas se cerraron con un sonido metálico, sujetándolo con fuerza pero sin brusquedad. La plataforma bajo sus pies comenzó a elevarse lentamente, mientras nuevas garras descendían desde la parte superior de la estructura para anclarlo por la espalda.

El anclaje lo fijó en un punto exacto, dejando su cuerpo inmóvil en el aire, mientras los brazos robóticos se movían con una coreografía perfectamente calculada. Una por una, comenzaron a retirar las piezas de su armadura. Los paneles de la MJOLNIR se desprendieron con pequeños chasquidos y zumbidos, deslizándose por los rieles del desarmador antes de ser colocados en compartimentos de almacenamiento.

A medida que el procedimiento avanzaba, un suave brillo azul cubría las piezas recién retiradas, indicando que estaban siendo sometidas a un proceso de inspección y reparación automática.

La escena captó la atención de todos los presentes en la sala. Las conversaciones y ruidos habituales se detuvieron gradualmente, mientras las miradas se dirigían hacia Maverick y el desarmador. Tali, en particular, observaba cada movimiento con fascinación, sus ojos brillantes reflejaban la luz de las herramientas robóticas.

-Es increíble...- murmuró en voz baja, más para sí misma que para los demás.

Incluso Garrus, que había estado calibrando un rifle a unos metros de distancia, se giró para observar.

-Debo admitirlo, eso es impresionante- comentó, apoyando un brazo en la baranda mientras observaba el proceso con interés.

Wrex, por su parte, dejó escapar un gruñido bajo, cruzándose de brazos mientras miraba con expresión neutral.

-Parece complicado para algo que puedes quitar con un poco de fuerza bruta- dijo con sarcasmo, aunque sus ojos seguían atentos a la escena.

El no respondió. Sus facciones, oculto tras el casco que pronto sería retirado, permanecía estoico mientras las garras mecánicas trabajaban con precisión en las piezas más complejas de su armadura.

Finalmente, la última sección de la MJOLNIR, el casco, fue retirada con un leve giro y un chasquido suave. Su rostro quedó expuesto, mostrando sus cicatrices. Soltó un suspiro al sentir el aire fresco contra su piel y mechones de pelo, relajando ligeramente sus hombros mientras las garras liberaban sus brazos y la plataforma descendía lentamente.

Tali dio un paso adelante, incapaz de contener su entusiasmo.

-¿Es completamente automatizado? ¿Cómo se asegura de que no dañe los componentes internos?- preguntó, su voz llena de curiosidad.

Maverick dejó escapar una leve sonrisa, mientras flexionaba los dedos para recuperar la movilidad.

-Cada pieza tiene un sistema de calibración independiente. La máquina hace todo el trabajo; mi única tarea es no moverme demasiado- respondió, con un tono calmado pero ligeramente divertido.

La atención en la sala no se desvió de él, pero Seis parecía indiferente a las miradas. Simplemente recogió las piezas necesarias para el mantenimiento mientras el desarmador se retraía en un zumbido mecánico.

Estirando sus extremidades, soltó un largo bostezo, acompañado de un crujido leve en sus articulaciones.

-Estoy cansado, y eso es... bastante nuevo- admitió con una sonrisa agotada, mientras movía los hombros para aliviar la tensión acumulada.

El comentario provocó la risa de Tali, quien lo miró divertida.

-Bueno, al menos eres honesto- respondió con una voz que denotaba más alivio que burla.

Mientras ajustaba el traje de fibra que quedaba sobre su cuerpo tras el desacople, bajó la vista hacia su mano derecha y la observó detenidamente. El guantelete negro aún estaba allí, inamovible.

-Esa parte no fue desacoplada- comentó ella, inclinándose ligeramente hacia adelante para observarlo con curiosidad.

-Sí, así es- respondió Maverick, con un tono que mezclaba pesadez y un rastro de amargura. Sus ojos permanecían fijos en el guantelete, su expresión ahora seria, casi sombría.

Azrael no era solo una pieza de su equipo. Era un intruso, un recordatorio constante de su propia fragilidad. Desde la muñeca hasta casi el bíceps, la pieza parecía haberse fusionado con el traje, corrompiendo las fibras y extendiéndose como si tuviera voluntad propia.

Las garras mecánicas del desarmador se movían en silencio a su alrededor, controladas con precisión por Dot. No había peligro en la operación; de hecho, la máquina no había intentado retirar esa parte. Pero eso solo hacía más evidente su naturaleza anómala.

Dot apareció flotando cerca, su forma translúcida observando a Maverick con atención.

-Podría haberlo intentado, pero sabíamos que no funcionaría, ¿verdad?- dijo con un tono más contenido de lo habitual, casi cuidadoso.

El Spartan no respondió de inmediato. Sus dedos enguantados se flexionaron lentamente, y un escalofrío recorrió su brazo, como si el guantelete respondiera a su movimiento de forma autónoma.

-Es un recordatorio- dijo finalmente, con voz grave -Un agrio recordatorio de lo que llevo dentro-

Tali levantó la vista hacia él, su tono cambió de curiosidad a preocupación.

-¿Es por eso que el desarmador no lo tocó?- preguntó con suavidad, acercándose un poco más.

Maverick asintió, pero no añadió nada más. En su mente, el peso de lo que sabía era suficiente. La presencia del guantelete no era solo un problema técnico; era un parásito, una marca indeleble dejada por algo que nunca debió haber existido. Una máquina, supuestamente avanzada e inteligente, había causado esto.

-Qué mal chiste- murmuró para sí mismo, con un tono seco, mientras desviaba la mirada del guantelete y se concentraba en las garras que aún se movían con precisión alrededor de él.

Dot, flotando a su lado, permaneció en silencio. Era raro que no lanzara un comentario sarcástico, pero incluso ella entendía que este era un tema delicado.

Tali, sin embargo, no se apartó. Aunque no entendía del todo lo que ocurría, podía intuir que esto era algo más profundo de lo que Maverick estaba dispuesto a admitir.

-Si necesitas ayuda...- empezó a decir, pero se detuvo al ver cómo él le lanzaba una mirada breve pero cargada de significado.

-Lo sé, Tali. Gracias- respondió Seis, su voz más suave esta vez, aunque el cansancio seguía presente en cada palabra. El silencio que siguió no fue incómodo, pero sí denso.

-Bueno, voy a intentar dormir un poco- concluyó, poniendo fin al tema.

Cada uno tomó su camino. El Spartan, específicamente, se dirigió hacia una esquina junto a Wrex, donde un bloque de repuesto descansaba contra la pared. Sin pensarlo demasiado, se dejó caer sobre él, acomodándose de manera improvisada. Con un leve suspiro, cerró los ojos, apoyando la cabeza contra el frío metal mientras buscaba el consuelo del descanso.

-Curiosa manera de dormir- comentó el krogan, sin voltear completamente hacia él.

Maverick no se molestó en abrir los ojos.

-No es como si hubiera cápsulas de mi tamaño, así que déjame dormir- respondió, con un tono seco y algo cansado.

-Jeh- gruñó Wrex, una especie de aceptación mezclada con burla.

El Spartan dejó que el silencio lo envolviera, y pronto cayó en un sueño pesado. Pero no fue un descanso tranquilo. Imágenes caóticas comenzaron a desplazarse en su mente, como si su cerebro tratara de condensar todo lo que había ocurrido hasta ese punto. Cada escena era más extraña que la anterior: explosiones, gritos, los cielos oscuros de Reach. Dot aparecía intermitentemente, flotando en medio de la destrucción, y finalmente, dos puntos brillantes, como estrellas, que permanecían inmóviles, observándolo en la distancia.

El caos visual se desvaneció lentamente, como la última luz de un incendio, y el vacío lo envolvió hasta que sintió un toque firme en su hombro.

Maverick abrió los ojos con lentitud, parpadeando para enfocar la figura frente a él. Lo primero que vio fue el brillo familiar de un visor morado.

-¿Qué pasa?- preguntó, su voz aún pesada por el sueño, mientras se desperezaba lentamente.

-Shepard nos llama. Dice que debemos estar en el puente dentro de una hora- respondió Tali, con su tono amable pero firme.

Maverick asintió levemente y se hizo a un lado, dejando espacio para que la quariana se sentara junto a él. Tali aceptó el gesto y tomó asiento mientras él frotaba sus ojos, aún algo desorientado.

-Genial- murmuró tras unos segundos, estirándose nuevamente y dejando escapar un leve bostezo- Voy a bañarme- Tali soltó una leve risa -Te vendrá bien. No es que pueda olerte, pero diría que lo necesitas-

Seis esbozó una media sonrisa antes de levantarse con algo de esfuerzo. A medida que se alejaba hacia el ascensor. Subiendo al comedor, se dirigió directamente hacia los baños.

Una vez dentro, comenzó a quitarse la fibra que lo cubría. El olor no era precisamente agradable; había pasado varias horas sin el sistema de higiene funcional y, siendo sincero consigo mismo, ya comenzaba a parecer un perro muerto.

Por suerte, la fibra no absorbía los olores. Dejó la mayor parte a un lado, pero el brazo corrompido presentó un problema. Esa sección tuvo que cortarla y dejarla tal cual. No había peligro de infección o contaminación de la piel aislada gracias a las mejoras en su cuerpo, así que estaría bien por el momento.

Entró a las regaderas y abrió el flujo de agua caliente. Al instante, el calor envolvió su cuerpo, relajando sus músculos de una forma que no había experimentado en mucho tiempo. A medida que el agua corría por su piel, Maverick notó que el daño que había sufrido anteriormente en su pierna ya estaba completamente reparado, algo que le recordó agradecer a las mejoras forerunner.

Su largo cabello, normalmente oculto bajo el casco, cayó sobre su rostro. Por un momento, se permitió desconectar su mente y, con algo de curiosidad, comenzó a jugar con los mechones oscuros, enredándolos entre sus dedos mientras el agua seguía cayendo.

El tiempo pasó más rápido de lo que esperaba. Salió de las regaderas sintiéndose renovado, aunque con prisa. Faltaban pocos minutos para la reunión, así que se apresuró a secarse. El traje volvió a cubrir su cuerpo rápidamente, aunque algunas gotas caían aún de su cabello mojado. Tomó una toalla de las disponibles y se secó lo suficiente para no dejar un rastro visible de agua en su camino hacia el puente.

Al llegar, encontró al grupo reunido junto a Pressly y Shepard. Ashley fue la primera en notarlo, levantando una mano para saludarlo casualmente antes de volver su atención al comandante.

-Ya estamos todos reunidos- dijo ella al notar su llegada, con un ligero gesto de aprobación.

Maverick se acercó al grupo mientras ella tomaba la palabra, dirigiéndose a todos con su característico tono de liderazgo.

-Nuestro primer viaje será al sistema Artemis Tau. El objetivo es localizar a la asari Liara T'Soni. Según nuestros informes, se encuentra en una excavación en busca de artefactos proteanos. Sin embargo, hemos recibido alertas desde el espacio que indican posible presencia geth en la zona. Debemos estar preparados-

La pelirroja hizo una pausa, asegurándose de captar la atención de todos.

-El descenso será en 30 minutos. Prepárense- Con esas palabras, se giró hacia el timón junto a Joker para ultimar los detalles del viaje.

Mientras el grupo comenzaba a dispersarse para prepararse, Tali se acercó a Maverick. Sus ojos brillantes lo miraban con algo de curiosidad y entusiasmo.

-Pareces más relajado. ¿Cómo estuvo el baño?- preguntó, con un tono amigable pero ligeramente burlón, mientras inclinaba la cabeza hacia un lado.

El dejó escapar una pequeña sonrisa antes de responder.

-Caliente, silencioso y sin que nadie me molestara. Diría que fue perfecto-

Tali soltó una risa suave.

-Espero que estés listo, porque si hay geth ahí fuera, dudo que tengamos tiempo para relajarnos de nuevo-

-Siempre lo estoy- respondió él con calma, aunque sus palabras llevaban una firmeza que reflejaba su confianza.

Ambos intercambiaron una última mirada antes de separarse para prepararse para la misión. La Normandía estaba a punto de emprender su primer gran paso en la cacería de Saren, y cada miembro del equipo lo sabía.

-Proceso finalizado- anunció la voz de Dot, su tono sereno resonando en los altavoces cercanos.

Con un movimiento suave, los brazos mecánicos que sujetaban a Maverick se retiraron, dejándolo libre para dar los ajustes finales a su armadura. Se permitió un breve momento para asegurarse de que todo estuviera en su lugar antes de dirigirse hacia el resto del equipo.

La zona de carga estaba animada con la actividad previa a la misión. El Mako ya había sido preparado y asegurado para el descenso. Todo estaba listo, y solo faltaban unos minutos para comenzar. Prácticamente, solo esperaban a que Shepard llegara para dar las últimas indicaciones.

Tali y Garrus conversaban al otro lado de la sala, con la quariana ayudando al turiano a calibrar su rifle de precisión. Los movimientos de ambos eran rápidos y eficientes, pero sus gestos relajados mostraban una confianza mutua. Wrex, como era habitual, se mantenía algo apartado, apoyado contra una pared con los brazos cruzados.

Ashley y Kaidan charlaban en voz baja. Aunque intentaban mantener una apariencia calmada, Maverick no pudo evitar notar el aire decaído en la postura de la soldado.

«Aún debe de estar cargando con la pérdida de sus compañeros», pensó, comprendiendo sus sentimientos desde la distancia.

De vuelta a su propio espacio, se centró en limpiar y organizar su armamento. La grieta en el guantelete seguía siendo un recordatorio incómodo, pero prefirió ignorarla por ahora. Mantener sus armas en buen estado era un hábito demasiado arraigado como para dejarlo pasar. Además, era mejor distraerse con algo práctico que enfrentar más preguntas incómodas sobre su equipo.

«Ya di suficientes explicaciones por hoy», pensó, dejando escapar un leve suspiro mientras ajustaba su magnum.

El sonido del ascensor interrumpió el ambiente de preparación. Todas las miradas se dirigieron hacia la puerta metálica mientras se abría con un suave zumbido. Shepard emergió, completamente equipada y con un semblante firme que no dejaba espacio para dudas.

La comandante avanzó con paso seguro hacia el grupo, deteniéndose frente al Mako. Su presencia pareció unirlos de inmediato, las conversaciones cesaron, y todos se acercaron para escuchar sus instrucciones. Con un movimiento eficiente, Shepard se colocó el casco y habló, su tono era firme y autoritario.

-Bien. Necesitaré cuatro miembros para esta misión. El camino hacia las excavaciones es complicado y requiere una escuadra reducida-

Nadie mostró objeción alguna, al menos no visiblemente. Había un entendimiento tácito de que tenía sus razones para cada decisión.

-Garrus. Kaidan. Tali.- Hizo una pausa antes de girarse hacia Maverick -Y tú-

La elección no sorprendió a nadie, pero aun así, cada nombre parecía reforzar la seriedad de la misión. Los elegidos se movieron hacia el Mako mientras Shepard se dirigía a los demás.

-Wrex, Ashley. Manténganse atentos. Es probable que tengamos que salir a disparos, y quiero apoyo aéreo listo si las cosas se complican-

Su tono era firme, casi frío, pero no dejaba dudas de que confiaba en su equipo. Shepard subió al Mako con pasos decididos, seguida por los miembros seleccionados.

Maverick, al tomar su lugar dentro del vehículo, ajustó su posición y miró brevemente a los otros.

«Esto va a ser interesante», pensó, mientras el vehículo se preparaba para el descenso hacia lo desconocido.


Publicación original:

Primeros avances, contenido adicional he interacción

story/268831311-el-noble-del-normandía-halo-x-mass-effect