Tierra Quemada

La atmósfera dentro del Mako era densa, cargada de expectación y del rugido constante del vehículo al enfrentarse a la presión del descenso. El viento chocaba contra la estructura, haciendo que cada golpe sonara como una advertencia. El equipo sentía cómo el vehículo gruñía bajo el peso de la gravedad y las turbulencias.

-¡Prepárense para la caída!- gritó Shepard, sujetándose con fuerza del mango de su asiento mientras miraba de reojo a los demás.

El aviso hizo que todos reforzaran su agarre. Garrus, sin embargo, mostraba una sonrisa descarada, como si el caos lo divirtiera más de lo que lo preocupaba. Sus mandíbulas se movían con rapidez, un tic que Maverick ya había notado antes, pero no había duda de que disfrutaba del riesgo.

Tali, por su parte, no compartía el entusiasmo del turiano. Sus manos enguantadas se aferraron con fuerza a los cinturones de seguridad. Nerviosa pero determinada, su terquedad la mantenía firme, aunque por diseño tampoco podía girarse demasiado en el limitado espacio del vehículo. Su respiración era profunda y controlada, un esfuerzo por mantener la calma.

Kaidan, en contraste, parecía completamente acostumbrado. Para él, esto era casi una rutina. Sujetándose del mango con una mano, aprovechaba la otra para revisar algo en su omni-herramienta, sus ojos enfocados en los datos mientras la vibración del descenso apenas parecía afectarlo.

Maverick, sin embargo, tenía sus propios problemas. Su altura hacía que acomodarse en el Mako fuera una tarea titánica. Estaba encorvado en el fondo del vehículo, sentado en su asiento mientras sus manos se aferraban a los relieves del techo. Aunque su postura parecía incómoda para cualquiera que lo observara, su expresión no era visible, pero no tenia ninguna muestra de incomodidad.

Al principio, Shepard se había preocupado al verlo así. Había girado la cabeza hacia él varias veces, su rostro mostrando una mezcla de duda y precaución. Pero Maverick había tranquilizado a la comandante con un simple gesto y unas pocas palabras.

-No te preocupes. Algo como esto no puede desestabilizarme- había dicho con calma, su voz lo suficientemente firme como para que ella le creyera.

El Mako comenzó a sacudirse con más fuerza mientras se acercaban al suelo, cada vibración resonando como un tambor metálico en el interior del vehículo. Las luces del panel frontal parpadeaban intermitentemente, mientras Joker, desde la Normandía, mantenía la comunicación activa para ajustar el punto de aterrizaje.

-Cincuenta metros... ¡Aguanten!- la voz de Joker resonó en los auriculares, justo antes de que una sacudida aún más fuerte recorriera el vehículo.

Maverick sintió el impacto bajo sus pies, pero sus músculos entrenados amortiguaron cualquier incomodidad. Observó cómo Tali apretaba aún más su agarre y cómo Garrus soltaba una leve carcajada, aparentemente disfrutando del momento.

Finalmente, un último golpe anunció el contacto con el suelo. El Mako se estabilizó, el rugido del viento comenzó a desvanecerse, y la tensión en el aire dio paso a un breve silencio mientras todos procesaban el aterrizaje.

-¿Todos bien?- preguntó Shepard, levantándose ligeramente de su asiento mientras revisaba al equipo con una mirada rápida.

-Nada que no pueda manejar- respondió Garrus con su habitual tono despreocupado.

-Estoy bien, comandante- aseguró Tali, aunque su voz aún tenía un leve temblor.

Maverick simplemente asintió, estirando su cuello mientras el espacio reducido seguía siendo un obstáculo menor para él.

Shepard asintió al ver que todos estaban en condiciones.

-Muy bien. Avancemos- La comandante abre la puerta que da al conductor, tomando los controles.

-Kaidan, conmigo- ordenó Shepard, sin apartar la vista del panel frente a ella, que proyectaba una vista detallada del exterior. Sus ojos se mantenían fijos en los datos que parpadeaban en la pantalla, analizando cada detalle del terreno.

-Tali, toma el control de los escudos y sistemas internos- continuó, su tono firme pero claro, asegurándose de que cada miembro entendiera su papel.

El equipo comenzó a moverse con rapidez, posicionándose según las indicaciones. Tali se sentó junto a Maverick, frente a una pantalla holográfica de color celeste que mostraba el estado de los componentes del Mako y sus escudos. La quariana ajustó su posición y comenzó a teclear en su omni-herramienta, conectándola al sistema interno del vehículo.

-Todo listo aquí- informó, con una mezcla de concentración y entusiasmo.

Kaidan tomó el asiento del copiloto, justo al lado de Shepard. Con movimientos rápidos y precisos, empezó a ajustar el sistema de suspensión y otros parámetros del Mako para adaptarse al terreno que los esperaba.

-Garrus, el arma- indicó Shepard con un leve movimiento de cabeza hacia el turiano.

-¡Ja!- soltó Garrus, claramente complacido, mientras apretaba un botón en el techo del vehículo. Una compuerta se abrió con un zumbido mecánico, bajando los controles del cañón principal. Sus manos se movieron con destreza sobre los mandos, y una sonrisa satisfecha apareció en su rostro.

-A sus órdenes, comandante- respondió con sarcasmo y una pizca de satisfacción, su tono burlón aligerando la tensión del ambiente.

Con todos en su posición, el Mako comenzó su avance. El vehículo rugió mientras se adentraba en el camino polvoriento, sorteando obstáculos y adaptándose a las irregularidades del terreno con cada sacudida.

Maverick permaneció en silencio, sentado en su rincón habitual, observando en calma. Su postura, aunque parecía relajada, delataba una constante atención al entorno. Sus ojos analizaban los movimientos de cada miembro del equipo, aunque no había recibido ninguna orden específica.

Finalmente, Shepard rompió el silencio.

-Maverick, mantente atento. Creo que necesitaremos una avanzadilla en breve. Por ahora, espera-

El Spartan asintió con un leve movimiento de cabeza, sin decir una palabra. Aunque sus órdenes eran claras, su mente ya comenzaba a anticipar los posibles escenarios que podrían requerir su intervención.

El camino continuaba, el Mako sorteaba pendientes y rocas mientras el polvo se levantaba a su alrededor. Cada miembro del equipo parecía sumergido en su tarea, siendo sacudidos por las rocas y baches que nos encontrábamos.

Pasaron algunos minutos de relativa tranquilidad, una calma tensa en contraste con el hostil ambiente del planeta. Los lagos de lava se extendían a los lados del camino, burbujeando y soltando vapores que apenas dejaban margen de maniobra. Tubos y estructuras metálicas oxidadas sobresalían entre las nubes de humo gris, guiándolos a través de los puestos de minería abandonados. Los rayos del sol rompían ocasionalmente las nubes, proyectando un brillo surrealista sobre el árido y calcinado paisaje.

-Es hermoso- comentó Dot, mirando por una de las cámaras laterales que mostraban el exterior. Su tono denotaba genuina admiración.

Hizo una pausa antes de añadir, con una pequeña risa y encogiendo sus hombros:

-Bueno, peligrosamente bello- Seis asintió suavemente mientras continuaba limpiando su kukri, el filo reflejando la tenue luz que se filtraba desde las pantallas del vehículo. Su mirada se desvió fugazmente hacia la pantalla, capturando por un instante la belleza extraña y letal del paisaje.

Pero como llegó, la tranquilidad se desvaneció de golpe.

Sin previo aviso, una enorme nave Geth emergió frente al Mako, su imponente silueta oscureciendo el horizonte. La estructura se elevaba como un titán, sus duras placas metálicas brillaban bajo la luz del sol, desafiando cualquier intento de ataque.

-¡Mierda!- exclamó Kaidan, enderezándose en su asiento.

Con un movimiento automático, Garrus disparó hacia la nave, el cañón principal rugiendo con fuerza. Sin embargo, los proyectiles apenas dejaron un rasguño en su blindaje.

-Esto va a ser un problema- gruñó el turiano, con los mandos del arma firmemente entre sus manos.

El equipo se aceleró, preparándose para un ataque inminente. Sin embargo, la nave no abrió fuego. En lugar de eso, dos enormes andadores fueron desplegados desde sus compartimentos inferiores, cayendo al suelo con un estruendo que hizo vibrar el Mako.

-¡Propulsores traseros, ya!- ordenó Shepard, su voz cortante mientras activaba los controles.

El vehículo dio un salto hacia adelante, esquivando la caída de uno de los andadores por escasos metros. El Mako comenzó a girar en torno a los enemigos, manteniendo la distancia mientras los disparos de los sintéticos pasaban peligrosamente cerca.

—¡Acábalos! —gritó la pelirroja, esquivando un nuevo ataque mientras mantenía el vehículo en constante movimiento.

Garrus no necesitaba más indicaciones. Con precisión, acribilló al primer andador con una serie de disparos continuos. Las luces de los sistemas de la máquina parpadearon antes de apagarse definitivamente con una explosión que levantó una nube de polvo y fragmentos metálicos.

El segundo andador, sin embargo, se mantuvo firme. Sus sensores parecieron volverse más avanzados que los del primero, y sus movimientos más precisos. De repente, cargó una enorme orbe de energía, su brillo creciente iluminando el entorno.

-¿Qué demonios le pasa?- preguntó Kaidan, nervioso, mientras el andador disparaba.

La esfera de energía no solo voló en dirección al Mako; esta vez, predijo el movimiento del vehículo.

-¡Qué mierda!- exclamó Kaidan nuevamente, sujetándose del asiento mientras la orbe se acercaba a velocidad.

-¡Maldita máquina!- gruñó Garrus, ajustando los mandos y disparando el cañón principal directamente a la cabeza del andador. La explosión que siguió fue ensordecedora, despedazando el torso del enemigo en una lluvia de metal incandescente.

Sin embargo, la orbe ya estaba demasiado cerca para ser evitada. Impactó directamente contra el Mako, sacudiendo su interior con una fuerza brutal.

-¡Qué pasó!- preguntó Shepard, mirando rápidamente su omni-herramienta en busca de daños.

Desde el suelo, Tali levantó una mano, su casco inclinándose ligeramente hacia los demás.

-Funcionó- dijo con un toque de orgullo, aunque su voz tenía un ligero temblor por la caída.

Las miradas del equipo se volvieron hacia ella mientras se incorporaba.

-Redirigí la energía de los escudos al punto exacto donde predije que impactaría el disparo. Pude distribuir el daño por toda la barrera- explicó con entusiasmo, sus ojos brillando tras el visor.

Un breve silencio siguió antes de que Seis rompiera la tensión.

-Buen trabajo- comentó desde su posición, su tono calmado mientras ayudaba a Garrus a levantarse. El turiano se puso de pie con un leve gruñido, limpiando el polvo de su armadura -Eso fue... efectivo. Pero espero que no tengamos que intentarlo de nuevo- Shepard asintió, ajustando su postura en el asiento mientras miraba al equipo -Sigamos adelante. Aún no hemos terminado- El Mako volvió a avanzar, el rugido de su motor rompiendo el silencio mientras se adentraban más en el terreno hostil.

-¡Esperen!- exclamó Tali de repente, deteniéndose el vehiculo al gritar.

El equipo se giró hacia ella con rapidez. La comandante, frunció el ceño ligeramente, su tono firme pero con un toque de preocupación al preguntar:

-¿Qué sucede?-

Maverick, que hasta ese momento había mantenido su atención fija en el entorno, se centró en Tali. Sus ojos recorrieron rápidamente su traje, buscando cualquier signo de daño o mal funcionamiento, pero no encontró nada fuera de lugar. Aun así, su mirada volvió a los alrededores, vigilante, mientras los demás se centraban en la quariana.

Tali, con un tono serio y algo apremiante, miró al grupo antes de explicar:

-El andador. Sus movimientos y ataque fueron más precisos... han mejorado-

-¿Qué quieres decir?- preguntó Garrus, inclinando ligeramente la cabeza hacia ella mientras soltaba los controles del arma - Los Geth funcionan como una red de servidores, unidades interconectadas. Cada uno realiza procesos específicos, pero cuando pierden unidades... —Tali comenzó a explicar, su tono técnico pero apasionado. Sin embargo, Kaidan la interrumpió con un gesto de impaciencia.

-Resúmelo. Estamos en zona hostil- exigió el biótico, su tono más áspero de lo habitual, reflejando la tensión del momento.

Tali levantó las manos ligeramente, aceptando la urgencia en las palabras de Kaidan. Resumió con rapidez, su tono cargado de preocupación:

-Cada vez que destruyes una unidad, deberían volverse más torpes. Pierden capacidad de procesamiento, es decir, inteligencia- El grupo intercambió miradas rápidas, asimilando la información. Shepard, cruzada de brazos, observaba a Tali con atención mientras consideraba las implicaciones.

-Y este andador se hizo más inteligente...- murmuró la comandante, pensativa. Su mirada se desvió hacia los escáneres del Mako, sus dedos pasando por la pantalla en busca de señales.

-Eso significa que un grupo de Geth se conectó al andador- añadió finalmente, sus palabras firmes mientras sus ojos permanecían en los datos.

-Exacto. Deben de estar esperándonos- concluyó Tali, su voz grave mientras asentía hacia ella. El escuadrón intercambió miradas tensas. La calma previa había desaparecido, reemplazada por una sensación de inminente peligro. Todos aguardaban las órdenes de su líder, que no tardaron en llegar.

Shepard se giró hacia el spartan, su expresión decidida.

-Maverick, es tu turno- El respondió con un simple asentimiento antes de abrir la escotilla lateral del Mako. El aire caliente y seco lo envolvió al instante mientras salía al exterior, la escotilla cerrándose con un suave zumbido tras él.

El calor era asfixiante, el tipo de ambiente que menos disfrutaba. Si no fuera por el sistema de refrigeración del Mako, probablemente sus armaduras serian saunas. Sin embargo, para Maverick, no era un problema. Su equipo estaba diseñado para adaptarse a estas condiciones extremas, manteniéndolo fresco y operativo.

El suelo bajo sus pies era seco, cubierto de grietas que parecían cicatrices en la superficie del planeta. Algunas plantas adornaban el terreno.

Avanzó con pasos calculados hacia un relieve al costado del camino. Subió con facilidad, sus movimientos fluidos y silenciosos. Desde esa posición elevada, pudo observar una base en la distancia. Docenas de unidades sintéticas patrullaban la entrada principal, mientras torretas automatizadas giraban de manera constante, buscando cualquier amenaza. La puerta estaba cerrada, los controles podrían encontrarse en alguno de los dos edificios a su lado.

-Parece que al fin algo de acción- comentó Dot, apareciendo junto a él. Su tono tenía un deje de entusiasmo, pero su mirada fija en los números proyectados en pantalla revelaba su preocupación.

Maverick no respondió de inmediato, evaluando el área y calculando posibles rutas de ataque. Dot, al notar su silencio, flotó más cerca, su expresión volviéndose más seria.

-Tómalo con calma- dijo, su voz firme pero teñida de preocupación -No necesitas usar demasiada fuerza ni dejarte llevar.

El recordatorio era claro. Ambos sabían lo que había pasado cuando perdió el control en Eden Prime. La memoria del incidente le envió un leve hormigueo por el brazo, un recordatorio físico de la garra negra que ahora portaba, resultado del parásito que aún lo consumía lentamente.

Seis dejó escapar un leve suspiro antes de responder, su tono neutral.

-Sí, lo tengo en cuenta- Dejó el tema de lado, enfocándose nuevamente en el presente. Bajó por la colina con la magnum en mano, sus pasos firmes y precisos mientras se acercaba al perímetro de la base.

-Conéctate con Shepard- ordenó a Dot mientras avanzaba hacia el puesto de avanzada.

Una vez cerca, se deslizó por un costado, ingresando al lugar con movimientos precisos. El puesto estaba parcialmente cubierto por placas de metal, las cuales ofrecían buena cobertura. A su alrededor, tuberías mineras se entrelazaban en una intrincada red que rodeaba el lugar, ofreciendo múltiples rutas de acceso. Sin embargo, Maverick no necesitaba más opciones; ya había elegido su camino.

-Uh... parece que a mi pequeño se le prendió la lamparita- comentó Dot, burlona, al verlo extender la mano al aire y extraer un módulo de camuflaje de la grieta.

-Cállate -respondió, en tono seco, aunque una ligera nota de diversión se filtró en sus palabras.

Conectó el módulo al puerto de su armadura en la espalda baja, y al hacerlo, el sistema se activó con un suave zumbido. Las placas de su armadura brillaron momentáneamente, adaptándose rápidamente a los colores circundantes hasta volverse completamente transparentes. La perfección del camuflaje lo sorprendió, incluso a él.

-Mejoramos los módulos -intervino Dot, flotando cerca mientras lo observaba - Este, por ejemplo, altera la interacción entre los fotones y la superficie de la armadura. Básicamente, desvía los fotones en lugar de reflejarlos o absorberlos. ¿Sabes qué significa eso? No hay distorsión óptica detectable. Invisible verdadera.

Seis dejó escapar un leve suspiro mientras ajustaba el kukri en su cinturón.

-Es bueno saberlo- dijo sin entusiasmo, centrado en el objetivo frente a él.

La voz de Shepard interrumpió su concentración, resonando en su comunicador con el tono firme de siempre: -Maverick, ¿Qué lograste obtener?-

-Estoy dentro de un puesto de control Geth -respondió rápidamente, manteniendo su voz baja mientras revisaba su entorno - Voy a abrir la puerta y desactivar las torretas. Cuando lo haga, ustedes deberán entrar y encargarse de los hostiles. Y les aviso: hay bastantes-

-Entendido. Mantente en contacto - La respuesta fue breve, pero su tono denotaba confianza en el Spartan.

Cortada la comunicación, comenzó a moverse hacia el edificio principal. Sus pasos eran ligeros y silenciosos, cada uno cuidadosamente calculado para evitar llamar la atención. Desenvainó su kukri de su cinturón, la hoja se disfrazaba con la luz ambiental.

Con un ágil salto, alcanzó la barandilla metálica que rodeaba el edificio. Sus movimientos fueron tan fluidos que apenas produjeron ruido al aterrizar. Desde allí, observó la entrada del puesto de control. Dos Geth permanecían en la puerta, aparentemente distraídos. Uno tenía un color rojo brillante, con una apariencia más robusta y pesada, mientras que el otro era más estilizado, su casco azulado con líneas blancas que pulsaban con un brillo tenue.

Dot apareció nuevamente, flotando cerca de su visor.

-¿Un bruto y un explorador? Esto será divertido- Maverick ignoró el comentario, enfocándose en analizar el patrón de movimiento de los sintéticos. Su agarre en el kukri se tensó mientras calculaba el ángulo y la velocidad necesarios para eliminarlos sin alertar al resto.

El calor opresivo del exterior no era nada comparado con la tensión que comenzaba a acumularse en el aire. Lastima que ellos no pudieran percibirlo. Con destreza, tres pasos y un suave movimiento de cadera. El filo del kukri atravesó el metal del Geth con un chillido agudo, cortando limpiamente a través de su estructura. La caída de la máquina fue suave, más un desplome controlado que un impacto ruidoso, gracias a la precisión del ataque. Lo sujetó por el hombro para evitar que hiciera ruido, asegurándose de que el cuerpo metálico no alertara a los demás.

El sintético de color rojo, apenas procesando lo sucedido, giró su torso rígidamente hacia las señales de alarma enviadas por su compañero moribundo. Sin embargo, Seis ya estaba en movimiento.

Con una rapidez calculada, soltó el mango del kukri y cambió el agarre con un giro fluido. Su juego de pies lo llevó justo fuera del ángulo de tiro del Geth. Sin perder un segundo, retiró la hoja ensangrentada de la cabeza del primer enemigo y la ensartó directamente en el centro del ocular del segundo. El golpe fue preciso, y la luz azul del visor del sintético parpadeó antes de apagarse por completo.

Sujeto a ambos cuerpos, bajándolos suavemente al suelo, evitando cualquier sonido que pudiera delatar su posición. Con un movimiento rápido pero controlado, se dirigió al panel de control cercano, sus dedos moviéndose con eficiencia mientras desactivaba las defensas del lugar. La pantalla parpadeó en un verde tenue, indicando que las torretas estaban fuera de servicio y el portón bajo.

-Está hecho- informó a través del comunicador, manteniendo su voz baja pero firme -Dense prisa. Los que eliminé ya habrán enviado un aviso a la red - Desactivó su camuflaje, dejando que las placas de su armadura recuperaran su color oscuro característico. Tomó su magnum de la funda en su cinturón y giró hacia la entrada, listo para el próximo enfrentamiento. Dot apareció flotando junto a él -Si ya mandaron un aviso, no tendremos mucho tiempo antes de que todo el lugar se active. Espero que Shepard y los demás no tarden -Maverick asintió, su mirada fija el exterior del edificio. Sonidos de pisadas en la tierra y el zumbido de algo cargándose lo mantenían alerta.

-No tardarán - concluyó Maverick con calma, mientras sus ojos se mantenían fijos en el horizonte.

Tal y como había dicho, el bramido del motor del Mako se escuchó a lo lejos, acercándose rápidamente -Excelente -agregó, activando el comunicador para asegurarse de que el equipo lo escuchara. Acto seguido, salió corriendo del edificio, saltando con agilidad desde la barandilla hacia el terreno.

Abajo, al menos diez Geth lo rodeaban, sus visores brillando en sincronía mientras ajustaban sus armas hacia él. Maverick no perdió tiempo. Su magnum rugió en sus manos, sus disparos precisos acabando con la mayoría de ellos antes de que siquiera pudieran reaccionar. Cuando aterrizó, lo hizo directamente sobre un juggernaut, partiéndole la espalda metálica con el impacto.

-Ugh... debió doler -comentó Dot, flotando a su lado mientras observaba el destrozo.

Maverick apenas reaccionó al comentario, ya que otra decena de Geth se acercaba rápidamente. Sus disparos comenzaron a impactar contra los escudos de su armadura, haciendo que chisporrotearan peligrosamente. Sin dudar, arrancó el lanzacohetes del coloso bajo él y lo giró con un movimiento fluido.

Con un solo disparo, la explosión engulló al grupo como un enjambre desintegrado, convirtiendo el peligro en un recuerdo instantáneo. Desechando el arma pesada, limpió la hoja de su kukri con su mano antes de guardarla en su lugar. Su magnum también recibió una recarga rápida antes de volver a la funda en su cinturón.

Fue entonces cuando el Mako irrumpió en la escena, derrapando y quedando a un costado de el.

-Espero que nos dejaras algo -gritó el turiano, con un tono burlón que resonó en el comunicador. Sin embargo, su entusiasmo se desvaneció al observar la masacre que Maverick había dejado tras de sí. Los restos humeantes de los Geth se esparcían por el área, convirtiendo el campo de batalla en un cementerio metálico.

-Qué aburrido. Shepard, deberías dejar de traer a Noble. Siempre quita la diversión- comentó Garrus, cruzándose de brazos antes de cortar la conexión del comunicador con un gesto exagerado -O quizá es que eres demasiado lento -acotó Tali, su tono lleno de sarcasmo mientras abría la escotilla lateral para permitir que Maverick subiera al vehículo.

-Vámonos antes de que lleguen más -ordenó Shepard desde el interior, su tono firme mientras ajustaba su asiento en el Mako. Seis subió al vehículo con movimientos fluidos, apenas reaccionando a las bromas. Sin embargo, antes de acomodarse, lanzó una mirada divertida hacia Tali -Gracias, señorita Zorah -dijo, con una leve burla en su tono que arrancó una risa suave de la quariana.

El Mako rugió nuevamente al avanzar, pero el estruendo repentino del cañón detuvo el vehículo de golpe -¿Ahora qué?- gritó Kaidan, girando la cabeza hacia atrás en busca de los controles del arma, su expresión frustrada -¡Ja! Ese es mío- presumió Garrus desde su posición, claramente satisfecho consigo mismo.

La pareja al volante solo negó con la cabeza, optando por ignorar al turiano y continuar el viaje. Mientras tanto, el humo negro ascendía en el aire tras ellos, la única evidencia del pobre explorador Geth que Garrus había hecho volar en pedazos por asomarse desde uno de los edificios cercanos.

El camino continuó, pero no sin complicaciones. Distintos andadores comenzaron a bloquear el avance, apareciendo en puntos estratégicos de guardia. El equipo tuvo que enfrentarse a un número creciente de juggernauts he incluso colosos, cada uno más difícil de esquivar o destruir.

-Esto está empezando a ponerse interesante -comentó Garrus, mientras disparaba con precisión desde los controles del cañón, su tono mezclado con una emoción casi perversa.

El Mako atravesó varios túneles mineros, donde el eco de los disparos y las explosiones resonaba con fuerza. Finalmente, el camino se acabó abruptamente.

-Paseo terminado. Hay piedras bloqueando el camino -anunció Shepard, apagando el motor con un gesto decidido y alcanzando sus armas. El equipo siguió su ejemplo, guardando lo innecesario y revisando su equipamiento con rapidez. Una vez listos, las puertas del Mako se abrieron con un chasquido mecánico, y uno a uno tocaron tierra.

El calor los envolvió de inmediato, denso y opresivo, casi tangible -Uf... puedo sentir el calor-comentó Tali, mientras activaba el sistema de refrigeración de su traje. Su casco brilló ligeramente cuando el aire enfriado comenzó a circular.

Garrus, que la observaba de reojo, dejó escapar un bufido.

-Qué envidia. Yo estaré en un sauna por mis vapores- comentó con tono resignado mientras ajustaba su rifle de precisión. Kaidan alzó una ceja, claramente confundido pero también divertido por el comentario -¿Vapores? - preguntó, con un tono que mezclaba curiosidad y humor.

Garrus lo miró brevemente antes de responder, manteniendo su calma habitual.

-Sí, los turianos no sudamos como los humanos. En su lugar, emitimos vapor a través de nuestro exoesqueleto- el hombre lo mira, parpadeando, pensativo -Eso... suena incómodo -respondió Kaidan, tratando de imaginarlo -Créeme, no es bonito en una armadura -concluyó Garrus, volviendo su mirada al frente mientras escaneaba el terreno con su rifle.

Tomando la delantera, Shepard avanzó con paso firme, asomándose para evaluar el terreno.

-Mi radar se volvió loco- comentó Tali, su tono mezcla de alerta y confusión mientras revisaba los datos proyectados en su omni-herramienta.

-El mío no. Detecto movimiento... son cuatro- agregó Maverick, levantando su magnum y apuntando hacia la dirección en la que detectaba enemigos.

Antes de que pudiera decir algo más, un estruendo sacudió el aire. Un cohete apareció desde las sombras, volando directo hacia el grupo y pasando peligrosamente cerca de Kaidan.

—¡Muy cerca! —gritó el biótico, cubriéndose instintivamente mientras el proyectil impactaba contra una roca detrás de ellos, enviando fragmentos en todas direcciones. El rugido del magnum acabo de dos proyectiles con la tropa de choque, cubriéndose momento despues.

Garrus, demostrando su acostumbrada agilidad, se cubrió tras una formación rocosa cercana. Con movimientos rápidos y precisos, apuntó y disparó, acabando con uno de los Geth que emergieron de la emboscada.

-Uno menos- murmuró, ajustando su posición para buscar al siguiente. Shepard siguió su ejemplo, guardando su pistola y sacando su rifle de francotirador. Desde su posición, disparó al segundo enemigo en pie, el estruendo de su arma resonando en el reducido lugar.

Tali, por su parte, alzó su omni-herramienta, activando un pulso que causó una sobrecarga en los escudos del último Geth. El ataque dejó a la unidad vulnerable, dándole a Kaidan la oportunidad perfecta para usar sus habilidades bióticas. Con un movimiento fluido, lo alzó del suelo con un brillo azul característico y lo estrelló contra las rocas cercanas, destrozándolo en el impacto. El resplandor biótico se desvaneció mientras tomaba aire y miraba a su alrededor.

-Sigamos. Detecto más movimientos adelante -dijo Maverick, su voz firme mientras caminaba por encima de los cuerpos metálicos, sus ojos siempre alerta.

El equipo lo siguió, cruzando un estrecho entre las rocas. Sin previo aviso, un disparo impactó directamente en el pecho de Maverick, deteniéndolo en seco. Incluso para el, los habían tomado por sorpresa. Su barrera resistió el impacto inicial, pero los disparos consecutivos de otros Geth ocultos entre las piedras redujeron sus escudos peligrosamente cerca del límite. Estando en el estrecho, debían de defenderse con poca cobertura y maniobrabilidad. Rodeados, unas torres que se alzaban aun mas que el terreno, aventajaba a los sintéticos.

-¡Cúbranse!- gritó Shepard, tirándose hacia una roca cercana. Desde su posición en el suelo, levantó su rifle de francotirador, localizando al atacante que había disparado desde una de esas torres. Con un tiro certero, eliminó al tirador antes de que pudiera volver a disparar.

-¡Maverick, ¿estás bien?!- preguntó Tali con preocupación, su voz ligeramente temblorosa mientras se cubría en un lado del estrecho. Sus dedos trabajaban rápidamente en su omni-herramienta, enviando un pulso que dejó fuera de combate a otro enemigo cercano. El se enderezó lentamente, su postura firme a pesar del ataque. Su visor reflejaba los destellos de los disparos enemigos mientras revisaba rápidamente sus sistemas -Estoy bien- respondió con calma, aunque su tono denotaba que estaba tomando la situación más en serio. Desde su cobertura, lograba ver una pendiente que permitiría el flanqueo -Que raro, no lo detecte con mis sensores - Dijo Dot, mirando en dirección al cuerpo del tirador. Ignorando sus palabras, continuo la ráfaga de balas hacia las unidades que se acercaban.

-Más vienen de la derecha- alertó Garrus, señalando con su rifle mientras disparaba a un Geth que intentaba flanquearlos.

-Tali, trabaja en los francotiradores, que no ataquen. Garrus, conmigo. Kaidan, cúbrenos. Maverick, encárgate del frente- ordenó Shepard, recuperando el control del equipo mientras se enfriaba su rifle y ajustaba su posición.

El equipo respondió al instante, moviéndose con precisión en sus roles asignados. El aire vibraba con la tensión de los disparos y el calor del combate, mientras las rocas del estrecho se transformaban en un campo de batalla improvisado.

Acatando las órdenes, Maverick activó su camuflaje, desvaneciéndose del radar y de la vista de sus compañeros.

-En serio, necesito esos juguetes- comentó Garrus al verlo desaparecer, su tono cargado de sarcasmo mientras disparaba su rifle. Con un solo tiro, eliminó a dos Geth que habían intentado acercarse por su punto ciego.

-O tal vez no...- concluyó con una mezcla de burla y orgullo mientras se agachaba, esperando a que su arma se enfriara.

Maverick ascendió rápidamente por una pendiente, llegando a las espaldas de los Geth. Sin perder tiempo, se abalanzó sobre ellos. Su kukri brilló fugazmente antes de despedazar a los primeros enemigos, la mayoría siendo unidades de infantería común. Subiendo hasta la torre, eliminó al último Geth con un golpe limpio, dejando la estructura despejada. Desde su posición elevada, pudo observar al resto del equipo, que ya avanzaba con eficiencia por el estrecho, acabando con casi todos los enemigos restantes.

Al bajar de la torre, se encontró con un nuevo grupo de Geth. Esta vez, la situación era diferente. Lo rodeaban, y al frente del grupo estaba una unidad de color blanco, mucho más grande que las demás. Su porte imponente y el arma desconocida que portaba llamaron su atención de inmediato.

-No tengo información sobre esta unidad, ten cuidado- advirtió Dot, su tono esta vez carente de sarcasmo, reemplazado por una seriedad inquietante.

El líder Geth fue el primero en moverse, extendiendo su mano hacia Maverick como si lo señalara. De repente, los escudos del Spartan se redujeron casi por completo y el camuflaje se desactivo -¿Qué demonios...?- murmuró Seis, sorprendido por lo que había sucedido. Dot no tuvo tiempo de responder; los disparos del resto del grupo de Geth comenzaron a impactar contra él, destruyendo completamente su barrera.

Sin dudar, Maverick reaccionó. Una explosión de velocidad y agresividad lo llevó directo hacia el grupo enemigo. Con movimientos rápidos y fluidos, desenvainó su kukri, despachando a los sintetizadores uno por uno. Cada golpe era preciso, cada corte letal. Utilizó los cuerpos caídos como escudos improvisados, e incluso como proyectiles, lanzándolos hacia los que aún permanecían en pie. A pesar de los esfuerzos del líder Geth por coordinar a sus tropas, estas no pudieron resistir el embate del Spartan.

En ese momento, el resto del escuadrón llegó para reforzarlo.

-¡Ayúdenlo! -gritó Shepard, mientras acribillaba a los enemigos con su pistola. Kaidan utilizó sus poderes bióticos para levantar y aplastar a los Geth restantes, mientras Tali usaba su omni-herramienta para tratar de interferir con el líder - ¡Es un prime, acábenlo rápido! - Grito a la par que continuaba su lucha informática. Sin embargo, su dispositivo sufrió una sobrecarga repentina, desactivándose con un parpadeo.

—¡Agh, bosh'tet! —exclamó la quariana, frustrada. Sin otra opción, desenfundó su escopeta y disparó contra la unidad Prime, una acción que fue rápidamente imitada por el resto del grupo. Pero, usando esa arma extraña, comenzó a responder con pulsos de energía que estallaban al impactar. Obligándolos a buscar cobertura para continuar el tiroteo.

Mientras el equipo se centraba en el sintético, Maverick se había retirado momentáneamente para dejar que sus escudos se regeneraran. Una vez recuperado, corrió de vuelta al combate, esta vez con un enfoque claro.

Con un poderoso salto, aterrizó directamente sobre el Prime, tomándolo completamente desprevenido, incluso desviando un disparo que iba dirigido a Kaidan. Sujetándose de la unidad, esta intentaba sacárselo violentamente. Con su kukri, cortó el brazo que sujetaba el arma, aplicando tanta fuerza que casi perdió el equilibrio al hacerlo. Sin dudar, Maverick pegó el cañón de su magnum contra los tres puntos luminosos en la "cara" del Geth y vació el cargador entero.

El Prime tambaleó hacia atrás, sus sistemas fallando mientras chispas y humo escapaban de su cuerpo. Finalmente, cayó de espaldas con un estruendo metálico, inmóvil.

Maverick se levantó lentamente del suelo, recargando su arma con movimientos automáticos mientras los demás lo observaban. La mirada del equipo oscilaba entre la sorpresa y la admiración. Aunque ya estaban acostumbrados a sus capacidades, la brutalidad y eficacia de su combate seguían dejando una fuerte impresión.

-Sigamos -dijo Seis, con su tono calmado habitual, como si el enfrentamiento hubiera sido solo un entrenamiento más. Shepard, aún con su rifle en mano, asintió con firmeza. -Sí, avancemos- concluyó, liderando al equipo hacia el siguiente desafío.

El equipo avanzaba lentamente por el sendero que conducía a la excavación, rodeados de estructuras metálicas desgastadas y tanques de gran tamaño que bloqueaban los rayos del sol. A pesar de la sombra que ofrecían, el calor que emanaba del lago de lava cercano hacía que el aire se sintiera denso y pesado.

-Es extraño...- murmuró Kaidan, rompiendo el silencio -Este sería un lugar perfecto para una emboscada, pero no hemos encontrado resistencia desde el último grupo-

-Quizá ya nos esperan más abajo- respondió Shepard, con su mirada fija en el camino por delante. Garrus bufó mientras ajustaba su rifle -O simplemente no quieren lidiar con nosotros después de lo que hicimos ahí atrás. Yo tampoco lo haría- Agrego, con tono sarcástico.

-Hace años que mi pueblo busca un planeta habitable...- interrumpió Tali, mirando las estructuras que se alzaban alrededor del grupo -Pero si nos topáramos con un lugar como este, seguiríamos buscando- El turiano suelta un bufido al escucharla. Dejando escapar un suspiro - Y yo que pensaba que en Palaven hacía calor...-

Maverick permanecía en silencio, avanzando unos pasos por delante del grupo. Dot apareció flotando junto a él, su tono característicamente despreocupado.

-Apuesto a que podrías aguantar aquí una semana sin sudar ni quejarte, ¿verdad?- bromeó, recibiendo solo un suave sonrisa como respuesta.

Finalmente, llegaron a un túnel que descendía hacia una compuerta circular. El camino se estrechaba, obligándolos a avanzar en fila india. Con cada paso, la temperatura parecía aumentar aún más, haciendo que incluso los sistemas de refrigeración de los trajes comenzaran a forzarse.

-Voy a necesitar una ducha larga después de esto...- murmuró Kaidan, moviéndose incómodo. Antes de que alguien pudiera responder, un disparo resonó en el túnel, rozando a Shepard y golpeando una pared cercana.

-¡Emboscada!- gritó Garrus, levantando su rifle y buscando el origen del ataque. Los Geth aparecieron desde los recovecos del túnel, disparando con precisión hacia el equipo. La estrechez del camino hacía complicado moverse y devolver los ataques sin tropezar entre ellos. Shepard lideró al grupo mientras intentaban avanzar, disparando hacia los enemigos para despejar el paso.

-¡Muevanse, sigan adelante!- ordenó, su voz firme incluso mientras respondía al fuego enemigo. El grupo logró salir del túnel, emergiendo a una serie de pasarelas metálicas pegadas a las rocas de la excavación. Estas se extendían por encima de un abismo, lo que hacía que cada paso fuera peligroso. Los disparos continuaron mientras los Geth intentaban detener su avance.

-Esto es cada vez mas lento- comentó Garrus, disparando hacia dos Geth que intentaban acercarse desde el flanco. -¡Cuidado con los lados, las pasarelas no parecen estables!- advirtió Tali, revisando rápidamente su omni-herramienta mientras enviaba sobrecargas a los escudos enemigos. La lucha se extendió hasta que, finalmente, lograron eliminar a los enemigos cercanos. Sin embargo, el grupo apenas tuvo tiempo para recuperar el aliento antes de encontrarse con un obstáculo inesperado.

-El camino está bloqueado- anunció Kaidan, señalando una sección derrumbada que obstruía la pasarela principal. La comandante se detuvo frente al obstáculo, evaluando la situación. Delante de ellos se encontraba un ascensor funcional y, a un lado, una estructura con un escudo azul celeste que brillaba intensamente.

-Eso debe ser proteano- comentó Tali, observando la estructura con asombro. Shepard asintió antes de girarse hacia el panel del ascensor y presionar los controles. El mecanismo respondió con un leve zumbido, comenzando el descenso. Mientras bajaban, la estructura proteana continuaba visible, extendiéndose hacia las profundidades.

-Qué fascinante...- murmuró Dot, emocionada mientras flotaba cerca de Maverick.

El ascensor se detuvo en un nivel inferior, pero el equipo apenas tuvo tiempo para observar antes de que un grupo de drones apareciera para enfrentarlos. Los enemigos eran rápidos y difíciles de rastrear, moviéndose en patrones impredecibles. Aun así, el equipo respondió con eficiencia, destruyéndolos uno por uno y retomando su avance.

-Manténganse atentos- advirtió Shepard mientras avanzaban hacia otra sección bloqueada por barreras proteanas. El grupo se movió con cautela, pero un sonido bajo y constante llamó la atención de todos.

-¿Escucharon eso?- preguntó Shepard, levantando una mano para silenciar al equipo.

El ruido parecía venir desde abajo. El grupo intercambió miradas silenciosas, sus rostros reflejando una mezcla de incertidumbre y determinación. Ella fue la primera en asentir, y los demás la siguieron. Sin mediar más palabras, saltaron al unísono hacia la fuente del sonido.

El aterrizaje resonó en el espacio, un eco metálico que reverberó a través de las paredes de la estructura. Frente a ellos, una figura flotaba detrás de una barrera energética. Era una asari, con una expresión de sorpresa que se tornó rápidamente en alivio al notar su presencia.

-¿Estás bien?- preguntó la pelirroja, bajando su pistola con un movimiento lento pero deliberado, tratando de no alarmarla -¿Pueden oírme? ¡Ayuda! Estoy atrapada. Activé un mecanismo de seguridad para detener a los Geth, pero... me quedé aquí encerrada por error- explicó la mujer, su voz cargada de desesperación pero también de esperanza.

Shepard asintió con calma, su tono firme cuando respondió:

-Usted debe de ser Liara T'Soni. No se preocupe, la rescataremos-

-Sí, soy yo- confirmó la asari, haciendo una pausa antes de agregar -Pero tengan cuidado. Hay un krogan trabajando con los Geth- Liara escaneó al grupo con la mirada, deteniéndose por un momento en Maverick. Sus ojos mostraron una mezcla de curiosidad y desconcierto antes de volver a Shepard. Sin embargo, el no parecía notar o darle importancia. Dio un paso hacia atrás, observando los alrededores con atención.

-Detecto enemigos a nuestras espaldas- informó Seis, su tono bajo pero claro. Sin esperar órdenes, se giró y saltó sobre una baranda cercana, su caída resonando de nuevo en el área y atrayendo la atención de los enemigos.

-Qué dramático...- bromeó Tali, mientras su omni-herramienta cobraba vida y enviaba una sobrecarga hacia los escudos de los Geth. Desde arriba, Shepard y Garrus apuntaron sus rifles de precisión, disparando con rapidez y eliminando a varios Geth desprevenidos. Los destellos de sus disparos iluminaban el área mientras el grupo comenzaba a tomar control del combate.

-¿Sentiste eso, verdad?- preguntó Dot, flotando junto a el mientras su voz se tornaba curiosa, analizando el suelo bajo ellos. Maverick no respondió, enfocándose en despejar el área con movimientos precisos y calculados. Su magnum resonaba con cada disparo, y su kukri brillaba bajo la tenue luz mientras avanzaba con agilidad, eliminando a los últimos enemigos restantes.

Cuando todo terminó, el equipo descendió para reunirse. El lugar había quedado en silencio, excepto por el eco de sus pasos y las chispas de los Geth destruidos -Comandante, el terreno es hueco- anunció Maverick, señalando una sección del suelo con su dedo. Su voz seguía manteniendo esa calma característica, pero sus palabras tenían un peso evidente.

Shepard se acercó, observando el punto señalado con atención.

-Podemos usar el láser minero- sugirió, directo como siempre.

Ella asintió, aceptando la sugerencia. Sin perder tiempo, se acercó al controlador del aparato y comenzó a pulsar una serie de botones. Un fuerte zumbido llenó el aire mientras el láser perforaba el terreno.

El lugar tembló con la perforación, y una nube de polvo y humo se elevó cuando el láser terminó su trabajo. Los miembros del equipo se cubrieron instintivamente, esperando a que la humareda se disipara.

Cuando finalmente pudieron ver, un camino se había abierto hacia el interior de la estructura.

-Avancemos- ordenó Shepard, tomando la delantera con su arma lista. El equipo siguió en formación. El grupo ingresó al interior de la estructura, sorprendiéndose por lo iluminado y limpio que estaba. La arquitectura proteana era impecable, con superficies lisas y brillantes que parecían estar en perfecto estado a pesar de su antigüedad. En el centro, una especie de aparato destacaba, conectado por una pasarela que se extendía hacia él.

Shepard fue la primera en aventurarse hacia el panel, examinándolo brevemente antes de interactuar con los controles. Con un suave zumbido, el aparato se activó, desplegándose mientras una plataforma se elevaba rápidamente hacia el nivel superior. El equipo la siguió de cerca, encontrándose en un espacio aún más grande. El interior se amplió de forma inesperada, revelando una estructura circular con un holograma apagado de color verde en el centro.

A pocos metros se encontraba Liara. La doctora los notó al instante, su expresión cambiando de sorpresa a esperanza -¡Oh, lograron pasar! ¿Pero cómo lo hicieron?- preguntó, su tono denotando asombro.

-Usamos un taladro minero -respondió Maverick, directo y sin adornos. Liara asintió lentamente, como si procesara la lógica de la situación -Eso tiene sentido... Bien, rápido, antes de que lleguen más Geth. Esos botones deberían desactivar el campo de contención...teóricamente- dijo, señalando un conjunto de controles cercanos mientras su voz recuperaba algo de calma.

Shepard se acercó al panel y presionó una serie de botones, desactivando el escudo con un parpadeo y liberando a la doctora -¿Hay alguna forma de salir de aquí? —preguntó Tali, sus ojos escaneando el área con inquietud -En el centro de la torre debería haber un ascensor... o eso espero. Si funciona, podría llevarnos a una salida- contestó Liara apresuradamente, acercándose al centro de la sala y observando los botones verdes con atención.

De repente, la asari se giró hacia el grupo, su rostro reflejando una mezcla de alarma y curiosidad.

-¿Por qué aparecieron estos Geth? ¿Es acaso obra de Benezia?- Aunque su tono era sereno por naturaleza, la preocupación era evidente en su mirada.

-Saren busca el Conductor, y tú eres una experta en proteanos. Es lógico que te consideren un objetivo valioso- respondió Tali, sin apartar la vista del techo como si esperara una nueva amenaza desde las alturas.

Liara abrió la boca para replicar, pero antes de que pudiera hablar, un fuerte temblor sacudió la estructura, acompañado por el sonido de grietas y metales retorciéndose.

-El taladro debe haber desestabilizado el lugar. Tenemos que salir antes de que esto nos sepulte - concluyó la asari mientras activaba los controles del ascensor -¡Joker, este lugar se está derrumbando! ¡Sácanos de aquí!- ordenó Shepard a través de su comunicador -Estaré allí en ocho minutos, comandante- respondió el timonel con su habitual tono seguro.

El grupo intercambió miradas rápidas, los nervios eran evidentes en sus ojos -Tiene que ser más rápido...- murmuró Tali, su tono cargado de ansiedad. El ascensor comenzó a subir, sus movimientos lentos en comparación con la urgencia de la situación. Los temblores continuaban, y el ruido del colapso resonaba en la distancia. Finalmente, llegaron al techo de la estructura, un espacio abierto que ofrecía una vista de las montañas y el cielo nublado por el polvo.

Sin embargo, los sonidos de pasos metálicos sobre la plataforma los alertaron al instante - Ríndanse o mueran. No importa- dijo un krogan, su voz grave y desinteresada, como si no le importara el caos que los rodeaba. Lideraba un grupo de Geth, su escopeta descansando casualmente sobre su hombro mientras observaba al equipo con desprecio.

-¿Acaso no ves lo que está sucediendo?- respondió Shepard, casi indignada mientras señalaba las grietas y el polvo que caía del techo.

El krogan ignoró el comentario, su atención fija en Liara. Los Geth permanecían inmóviles, esperando órdenes, mientras el equipo trataba de posicionarse discretamente detrás de coberturas sin llamar la atención.

-Es más divertido así- contestó el krogan con una sonrisa burlona. Su tono denotaba que el peligro del derrumbe no era algo que le preocupara -Nos trajiste a la doctora. Entrégala. Saren la quiere, y siempre consigue lo que quiere-

-No vas a capturarme. No sin pelear- La voz de Liara retumbó con inesperada determinación mientras una aura biótica azul comenzó a rodearla. Con un movimiento rápido, extendió sus manos hacia uno de los Geth, destrozándolo con una onda de choque que lo hizo pedazos. El krogan soltó una carcajada, desenfundando su escopeta con movimientos lentos pero cargados de confianza - Jeh, no importa...asi es mejor- El grupo se preparó para el enfrentamiento. Las grietas en la estructura aumentaban, y el tiempo corría en su contra mientras el combate estallaba.

Garrus disparaba junto a Shepard, derribando con precisión quirúrgica a los desafortunados soldados que osaban asomarse. Mientras tanto, Liara y Kaidan trabajaban en perfecta sincronía, protegiendo a los rezagados y asegurando los flancos. Sin embargo, quienes protagonizaron la escena más intensa fueron Tali y Maverick. Frente a frente con el imponente krogan, ambos combinaron sus habilidades en un despliegue letal de estrategia y acción.

-¡Sobrecarga! - gritó Tali, mientras una descarga brillante impactaba al krogan, desactivando sus barreras y dejando su escopeta inutilizable. La bestia, claramente furiosa, lanzó el pesado arma directamente hacia la quariana, quien esquivó el proyectil con un ágil movimiento. Sin perder un segundo, respondió con un disparo certero de su escopeta, cuyos proyectiles desgarraron parte de la armadura del krogan.

Aprovechando la oportunidad, Maverick apuntó con precisión, disparando en las aberturas recién creadas. El jefe de guerra gruñó de dolor, sus piernas cediendo hasta que quedó arrodillado. Fue su error fatal. Sin dudarlo, el Spartan se lanzó hacia adelante, propinándole un brutal rodillazo en el rostro que lo desestabilizó por completo. En un movimiento fluido, Maverick se alzó sobre él y hundió su kukri directamente en el cráneo del krogan, asegurándose de que no se levantara.

Ambos guerreros exhalaron al mismo tiempo, girándose para mirarse. Aunque los cascos ocultaban sus rostros, bastó un breve asentimiento para entender que compartían una sonrisa de satisfacción.

Como el cierre de un acto teatral, el último geth cayó al suelo, su cabeza perforada, marcando así el final del combate. Sin esperar órdenes, el equipo entero se movilizó hacia la barrera que bloqueaba su avance. Con un temblor final, la estructura se desactivó, despejando el camino hacia la salida.

-¡Corran!- gritó Shepard, liderando al grupo mientras las pasarelas metálicas comenzaban a colapsar tras ellos.

El ruido ensordecedor del metal cediendo y las rocas cayendo se mezclaba con el calor abrasador del lugar. Piedras se desplomaban a centímetros de ellos, mientras el equipo mantenía el ritmo, evitando cualquier distracción. Cruzaron el túnel de entrada, donde el olor a azufre les nubló los ojos y les dificultó la respiración, pero no se detuvieron hasta que lograron salir de la excavación.

Frente a ellos, la Normandía flotaba en el aire, llegando justo a tiempo. Los lagos de lava se desbordaban, las grietas del terreno escupían vapor hirviente, y el entorno entero parecía desmoronarse.

-¡A la nave!- ordenó Shepard, su voz firme y cargada de urgencia.

El equipo subió rápidamente por la rampa de acceso, mientras la Normandía se elevaba, alejándose del peligro justo antes de que la excavación colapsara por completo.

En la sala de conferencias

-Shepard, estuvieron a segundos del desastre. La próxima vez que vayas a una misión suicida, preferiría que no pongas en peligro a mi bebé. El azufre y los metales pesados no se llevan bien con los sensores delicados de la nave- se quejó Joker desde los altavoces, su tono cargado de sarcasmo.

El equipo, ahora sano y salvo, se reunió en la sala junto a la recién rescatada Liara. Algunos soltaron risas al escuchar al piloto, mientras otros permanecieron en silencio.

-¿Estuvimos a punto de morir, y el piloto hace chistes?- preguntó Liara, su rostro reflejando confusión y una pizca de indignación.

-Nos salvó la vida, así que se ganó el derecho a contar malos chistes- respondió Shepard con una leve sonrisa. Su uniforme de la Alianza estaba ahora en lugar de su armadura, pero en recuerdo de lo sucedido, una mancha de carbon adornaba su rostro y el cansancio se reflejaba en su postura.

Liara asintió lentamente, aunque aún parecía desconcertada.

-Ya veo... Supongo que es una costumbre humana. No tengo mucha experiencia con su especie- Este comentario hizo que tanto Ashley como Wrex la observaran con cierto interés.

-¿Sabes qué es el Conducto? ¿Por qué Saren te buscaba?- preguntó Kaidan, acomodándose en su asiento con curiosidad. Liara se tomó un momento antes de responder -He pasado 50 años estudiando a los proteanos. Todo lo que sé es que el Conducto está relacionado con la extinción de su especie. Estoy especializada en ese tema- Continuo, mirando a los presentes con ojos fugaces.

-¿Cincuenta años? ¿Cuántos años tienes? - preguntó Shepard, cruzando los brazos mientras cambiaba de postura. Liara bajó la mirada, casi avergonzada -Odio admitirlo, pero tengo 106 años - Wow, ojalá verme así a tu edad- bromeó Ashley, recostándose en su silla con una sonrisa.

Liara esbozó una leve sonrisa, pero luego continuó con un tono más serio:

-Puede parecer mucho para su especie, pero para las asari soy prácticamente una niña. Es una de las razones por las que mis investigaciones y teorías no tienen peso entre las científicas más experimentadas de mi raza-

Shepard asintió con empatía -Lo entiendo. Yo tengo mi propia teoría acerca de los proteanos -Liara alzó una ceja, mostrando un interés genuino -Con el debido respeto, comandante, he escuchado todas las teorías formuladas respecto a su extinción, y ninguna parece llegar a una conclusión definitiva...- dijo, más directa de lo esperado, sorprendiendo incluso al grupo -Es como si alguien no quisiera que se revelara el misterio, ocultando las pistas deliberadamente después de su desaparición- continuó, ganándose la atención de todos los presentes.

Maverick, de pie junto a Tali. Habían estado charlando en un canal privado. Una costumbre que se les había quedado desde lo del consejo. Pero, tras escuchar a la asari, dejaron de hablar. Ambos intercambiaron una mirada rápida antes de centrarse en ella -Esto es lo que resulta más sorprendente: mi investigación muestra que los proteanos no fueron la única civilización avanzada. Antes de ellos, existieron muchas más, pero desaparecieron de manera similar. Es como si fuera un ciclo- explicó Liara, su voz ganando intensidad mientras hablaba.

El grupo quedó en silencio, incluso Wrex parecía pensativo -No tengo forma de probar mi teoría, pero tras 50 años de investigación, he llegado a esta conclusión. Es más una corazonada que otra cosa, basada en detalles sutiles que he encontrado en fósiles y ruinas- admitió Liara, su tono reflejando una mezcla de orgullo y frustración -Entonces... ¿nosotros formamos parte de este ciclo? ¿Quiénes estuvieron antes de los proteanos?- preguntó Shepard, sus ojos fijos en la asari.

-No lo sé. Los rastros de los proteanos ya son limitados, y hay aún menos evidencia de quienes estuvieron antes que ellos- respondió Liara, moviendo las manos con un gesto de frustración.

-Los proteanos se alzaron en un único mundo, expandieron su imperio y construyeron alrededor de los relés de masa y la Ciudadela... hasta que terminó su ciclo, como las demás civilizaciones-concluyó con resignación. Shepard tomó un tono más oscuro mientras la miraba directamente -Fueron exterminados por máquinas sintéticas. Los Segadores- Liara perdió por primera vez su semblante de calma -¿Segadores? Nunca he oído hablar de ellos. ¿Cómo lo sabes?-

-Una visión. Recibí un mensaje cuando interactué con una baliza en Eden Prime- respondió Shepard.

Liara asintió lentamente, reflexionando.

-Eso tiene sentido. Las balizas se usaban para enviar mensajes y guardar información. Sin duda, es por eso que Saren atacó: sabía lo que significaban. Pero... esas balizas estaban diseñadas para la fisiología proteana. Se necesitaría una voluntad enorme para no perder la cordura al interactuar con una. Es admirable, comandante-

-Esto no nos está acercando al Conducto ni a Saren- interrumpió Ashley, irritada.

Liara levantó una mano para calmar el ambiente.

-Tienen razón. No puedo ayudarlos a encontrar el Conducto, pero puedo ofrecerles mi conocimiento sobre los proteanos- Dijo con tono calmado al que se le deslizaba un entusiasmo genuino -Y tambien sus habilidades bióticas, por supuesto - Agrego Wrex, aunque sin dejar sus semblante indiferente.

-Pues bienvenida a bordo- dijo Shepard, extendiendo una mano hacia la asari. Liara aceptó el gesto con una leve sonrisa, aunque antes de poder hablar, tambaleó ligeramente, llevándose una mano a la frente -¿Está bien? ¿Cuánto hace que no duerme o come? Debería ser revisada en la enfermería- comentó Kaidan, mostrando una preocupación protocolar.

Liara asintió débilmente.

-Necesito descansar. Esto es... mucha información nueva para procesar- Shepard asintió, levantándose -La reunión ha terminado. Vayan a descansar- ordenó, despidiendo al equipo mientras Liara se dirigía a la enfermería.

La mayoria se va con normalidad.

-Es curiosa -comentó Tali, rompiendo el silencio mientras caminaba junto a Maverick por la nave -¿Quién?- preguntó él, girando la cabeza hacia ella con curiosidad silenciosa.

-La nueva- recalcó la quariana al notar su mirada. Bajaban por las escaleras que conectaban con la cubierta inferior, dirigiéndose al comedor en busca de algo para comer.

-Sí, es extraña. Parece tímida, pero es directa con algunos temas- respondió Maverick tras un breve momento de reflexión. Al llegar a las despensas, abrió un armario metálico y sacó dos paquetes con etiquetas gastadas, junto con un vaso que llenó de agua.

-Ración 34# y Ración 2/DX#- leyó en voz alta mientras le pasaba uno de los paquetes a Tali.

-Ja, me recuerda a alguien- comentó ella con un tono sarcástico y divertido, aceptando la ración mientras sus ojos brillaban tras su visor. Ambos se sentaron en la mesa central, situada en el corazón del comedor. Tali abrió su paquete con movimientos precisos, sacando una pasta de apariencia poco apetitosa que depositó en un vaso compacto que había extraído de su traje. Activó un pequeño mecanismo en el vaso, iniciando un proceso de esterilización triple característico de su especie.

-Sí, a mí también- respondió Maverick con una sonrisa leve, soltando una breve risa que provocó un bufido de Tali. Él, por su parte, abrió su ración y vertió el agua que había traído en su interior. Utilizando su omni-herramienta, comenzó a calentar la comida, un proceso que apenas tomó unos segundos en comparación con la esterilización más prolongada de la ración de Tali. Tras completar el calentamiento, Maverick retiró el envoltorio de plástico y colocó la carne y el puré sintéticos en una bandeja que había sacado de debajo de la mesa.

Mientras esperaba, Tali miraba distraídamente a su alrededor. Aunque su visor le impedía sentir el ambiente como los demás, había aprendido a interpretar las vibraciones y los pequeños detalles del entorno. Sabía exactamente cuánto tiempo tomaría la esterilización, pues era una rutina básica y repetitiva para cualquier quariano.

Sin embargo, cuando dirigió su mirada hacia Maverick, notó algo que la dejó extrañada: no había dado un solo bocado a su comida, ni siquiera se había quitado el casco. En lugar de eso, parecía absorto mirando algo en su omni-herramienta.

-¿Pasa algo?- preguntó, su tono curioso. Maverick levantó la vista, sorprendido por la pregunta -¿No? ¿Por qué?-

-No estás comiendo- señaló ella, con una mezcla de intriga y confusión.

Maverick miró su plato por un momento antes de girar la cabeza hacia el esterilizador de Tali.

-Aún no terminaste. Estaba esperando - respondió, señalando el aparato con un leve movimiento de su cabeza.

La chica parpadeó, claramente sorprendida.

-Ah... pero... bueno...- intentó formular una respuesta, pero las palabras se le escaparon justo cuando el esterilizador emitió un suave pitido, indicando que el proceso había terminado.

El pequeño aparato liberó una sorbete de metal que Tali tomó con ambas manos, llevándolo al conducto de su casco con movimientos metódicos. Bebió en silencio, mientras Maverick, ahora libre de esperas, se quitaba el casco y lo dejó a un lado de la mesa.

Sin decir una palabra, tomó los cubiertos de plástico y comenzó a comer. Por unos momentos, ambos se mantuvieron en un tranquilo silencio, compartiendo una escena cotidiana que, de alguna manera, resultaba reconfortante -Qué raro...- dijo Tali de repente, su tono bajo y lleno de curiosidad.

Maverick detuvo su comida, mirándola con atención.

-¿Qué pasa?-

Tali levantó la vista, sosteniendo la sorbete entre sus manos.

-Nunca supo tan deliciosa- dijo, casi murmurando, aunque había un toque de alegría en sus palabras.

Seis sonrió levemente, sin decir nada más, y volvió a centrarse en su comida. A veces, incluso en los rincones más inesperados del universo, los pequeños momentos podían parecer extraordinarios.