Capítulo 3

Fuego Salvaje

Villa Argenti, Seis meses después:

Serenity D'Autremont se encontraba en el despacho de Villa Argenti revisando unos papeles cuando un golpe en la puerta la sacó de sus pensamientos.

-Mi señora

-¿que quieres, Luna?- enojada la rubia

-El señor Sanjoi la busca

-¿qué quiere ese imbécil bueno para nada?

-Señora D'Autremont-Irrumpe El hombre castaño a aquel elegante despacho

-Dejanos Solos, Luna

-si, mi señora

-Señora D'Autremont- se acerca el castaño e intenta besar su mano pero la mujer la retira

-¿acaso me tienes noticias sobre el cargamento que nos robaron hace un mes?-enojada interroga Serenity

-No hay noticias sobre el cargamento pero tengo una noticia que la hará sonreír, mi señora. Logramos detener a Rei del diablo.

-¿detuvieron a la bastarda?

-logramos acorralarla con su debilidad, como sea está detenida, llegará en el barco de mi gente al atardecer

-me parece excelente, cuando logres el papeleo mándala a las minas a realizar trabajos forzados, me hará muy feliz saber que está ahí

-no quisiera ser imprudente, pero ¿qué es lo que busca con tanto interés en las minas? Sé que ha pasado años y ambos sabemos que no son los diamantes ni las esmeraldas

-no es asunto tuyo, Neflite, así que si es todo lárgate de aquí, debo ir a recibir a mi hija.

-Por supuesto, la mantendré informada-ofrece él castaño y sale tras inclinar su cabeza para que Luna entre después

-¿todo bien, mi señora?

-Si, Luna. ¿Alguna novedad en las minas?

-murieron veinte esclavos esta semana en la mina del sur pero aún no se encuentra el cristal de Plata, mi señora. Esos insectos no soportan la falta de oxígeno y mueren antes de poder llegar a la fosa

-Maldición. Han pasado 10 años y no hemos conseguido nada

-Lo lamento, mi señora. Quizás con el próximo cargamento de esclavos tengamos más suerte

-eso espero, Luna-Suspira Serenity mientras se ve al espejo y acomoda su cabellera. -me siento desesperada

-tengamos fe, mi señora

-bueno, por hoy no me preocuparé más. ¿Todo listo para recibir a Serena?

-Si, mi señora. Todo está listo ¿quiere que vaya con usted?

-no lo creo conveniente, Luna. Serena seguro querrá ir con los Molnar y quizás Gea y sus hijos quieran venir a Villa Argenti, no habrá espacio para ti

-Si, mi señora. Lo entiendo, me quedaré para asegurar que todo esté listo para la señorita

-confío en tí, Luna.

-gracias, mi señora. Todo estará perfecto

Serenity caminó hacia la puerta y salió del despacho para subir al carruaje, su pequeña Serena, la única persona a la que realmente amaba en el mundo llegaba después de concluir sus estudios en Ciudad de Plata y finalmente la tendría en Villa Argenti, eso la hacía la mujer más feliz del mundo.

Monasterio Franciscano:

El alto muchacho de ojos azules se encontraba en la capilla a San Francisco de Asís en su rezo solitario de la tarde cuando fue interrumpido por una voz que Endymion conocía bastante bien.

-Otra vez aquí, Endymion -interrumpe sus pensamientos un hombre de cabellos canos

-Fray Soichi, yo…

-No has hecho nada malo, muchacho. Anda, ven conmigo

-¿qué ocurre, Fray Soichi? ¿Hice algo mal?

-Nadie me ha dado queja tuya, muchacho. Al contrario, todos están felices contigo entre nosotros

-¿entonces porque quiere hablarme? ¿Le ocurre algo a mi madre?

-Todo está bien con la señora Gea, ha mandado varias golosinas para todo el monasterio en agradecimiento por tenerte con nosotros aunque somos nosotros quienes deberíamos estar agradecidos con ella.

-Fue muy duro para ella dejarme venir

-también me ha pedido encarecidamente un favor

-¿un favor? ¿De qué se trata?

-Quiere que vayas a la boda de tu hermano

-Le dijo que es imposible ¿verdad?yo debo trabajar en mis estudios y en mi proceso

-Justo de eso quería hablarte, Endymion. No sé si este lugar es el ideal para ti, no sé si este es tu camino

-Me dijo que nadie se había quejado y que…

-No es por tu comportamiento, es por lo que hay en tu corazón; no estoy seguro de que nosotros podamos ofrecerte la paz que tu alma necesita.

-Fray Soichi, no me pida que me vaya. -Suplica el pelinegro-le prometo que me esforzaré más

-No podrías esforzarte más, muchacho. Cuando no estás orando estas ayudando con las labores y apoyando en el dispensario. Sé de tu situación de salud,no deberías exigirte tanto

-Solo eso me da paz, Fray Soichi

-Eso es lo preocupante. No puedo dejarte que te unas a nosotros por los motivos equivocados. Necesitas enfrentar a tus demonios para poder ser feliz.

-Fray Soichi…

-ve con tu familia,muchacho. Asiste a la boda de tu hermano y después de eso hablaremos ¿te parece?

-no me pida eso, Fray Soichi

-temo que de no hacerlo nos quedará a ambos la duda de si estas en el lugar correcto, hijo. Anda, alista tus cosas. Te veré en unos días, quizás para unirte a nosotros o para despedirte

-volveré para unirme a ustedes definitivamente, Fray Soichi.

-Eso lo decidirás después, muchacho. De momento disfruta a tu familia y del mundo exterior. Saluda a tu madre de mi parte y agradece por los bocadillos que nos envió.

-si, Fray Soichi-se gira apenado el muchacho de cabellos negros

-Endymion…

-¿si?

-no existe mayor prisión que la de nuestra alma, considera liberar ese corazón tuyo de todos esos sentimientos que te pesan tanto… y baila mucho

-si, Fray Soichi…

Habían pasado varios meses desde que Endymion se había recluido en el monasterio Franciscano, en realidad había usado todas sus fuerzas para olvidar a Serena a través de la oración, el trabajo en el monasterio y las consultas médicas en el dispensario haciendo que su cuerpo cayera rendido por las noches para evitar pensar en el dolor de su alma por saber que Serena y Diamante se casarían muy pronto.

Claro está que si pudiera evitaría ir a esa boda a toda costa pero también sabía que para ser aceptado no bastaba con los votos de castidad y pobreza, también debía cumplir con la obediencia y a pesar de rechazar con toda su alma esa boda, sabía que tenía que obedecer lo que Fray Soichi le ordenaba así que se propuso usar aquellos días previos a la boda para despedirse de la vida en el exterior, de su madre, de su hermano y de aquel amor imposible que estaba a punto de caminar hacia el altar con otro hombre…

Puerto de Santa Selene:

Aquella calurosa tarde se encontraba Gea Molnar expectante a la llegada de los barcos, escuchó la voz de Serenity D'Autremont y la saludó emocionada, ambas estaban felices de saber que en aquel barco que venía se encontraba Serena D'Autremont y Diamante Molnar que volvían ambos desde sus escuelas en Ciudad de Plata para finalmente desposarse como tanto lo habían soñado.

Primero bajó Serena que ingenua y espontánea como era ella se lanzó con entusiasmo a los brazos de su madre y luego a los de su tía para saludarles. Minutos después apareció Diamante Monlnar con un esclavo cargando las maletas de Serena y las de él consigo.

-Hijo, mírate. Eres todo un hombre

-Debo serlo,madre. El Hombre adecuado para ver por el bienestar y la felicidad de mi amada Serena-suelta galante el peliplata. Un ruido y varios gritos hacen que aquel momento sea roto.

En un barco militar se ve que bajan varios prisioneros, a todos ellos tirando de unas cadenas los mueve un hombre de tez pálida y cabellos rubios y ondulados con ojos de Hielo, el general Jeditte quien es el brazo derecho de Neflite Sanjoi.

Entre los prisioneros se ve una muchacha golpeada de cabellos negros y ojos amatista que a pesar de estar herida sigue con su porte altanero y no demuestra el dolor que seguramente lleva en su cuerpo con esas heridas.

Serena se da cuenta que es la gente de Santa Selene la que grita cosas al general Jeditte y entre las muchas cosas escucha que la gente clama que liberen a "Rei del diablo "

-¿qué está pasando, madre?

-Es por esa muchacha Rei del Diablo. Neflite Sanjoi me dijo que su gente finalmente logró detener a esa ladrona. Tiene tantos cargos que dudo que vuelva a ver la luz del sol. Seguramente morirá de vieja en las mazmorras de Santa Selene.

-Señor Artemis Noel-Grita Serena al ver pasar corriendo a Al antiguo contador de su padre hacia aquel grupo de personas

-Señorita D'Autremont. Señora-Saluda educado pero impaciente Artemis Noel

-Señor Artemis Noel usted va por Rei ¿verdad?

-Si, pero ahora debo irme y

-Lo acompaño

-¡Serena!-Grita enojada Serenity- esos no son lugares para ti

-Yo iré con ella-ofrece Diamante

-No será necesario. Iré con el señor Artemis y nada me pasará. Madre ve a casa, Artemis me acompañará de regreso a Villa Argenti y tu Diamante debes ir con tu madre. Te ha esperado por meses

-pero, Serena…

-¿nos vamos?- pide la rubia al Hombre de cabellos de nieve y este asiente para ambos seguir aquella multitud.

-que niña más rebelde. No la mandé a Ciudad de Plata para que haga esas cosas

-Anda, Serenity. Hace calor, si lo deseas podemos ir a casa a tomar algo-ofrece Gea

-no. Me ha dolido la cabeza con esta niña tan caprichosa. Iré a Villa Argenti. Diamante, ve con tu madre. Hablaremos después.

-Si, tía. Ven conmigo, madre. Quizás Endymion ya llegó del monasterio

-si, hijo. Vamos-apoya la mujer rubia y sigue a su hijo en silencio. Está acostumbrada a los desplantes de Serenity pero es una mujer prudente.

Ambos Molnar llegan a casa y efectivamente tal y como Diamante lo había predicho, Endymion ya estaba ahí con su túnica café mientras intentaba arreglar el cortinero dela sala.

-¡Endymion! ¿Pero qué haces?

-arreglo tu cortinero, madre. Está mal acomodado y podría haber un accidente

-que lo haga el personal de la casa, hijo

-madre. No me cuesta trabajo y para cualquiera de las muchachas podría ser peligroso por la altura de este. Descuida, ya he terminado

-Endymion, Endymion. Siempre haciéndote la víctima

-Diamante, no seas grosero con tu hermano. Hijo ¿ya comiste?-Interroga Gea al pelinegro

-¿ahora has cambiado de consentido?-reclama Diamante

-Descuida, madre. Me he acostumbrado a comer poco con los hermanos. Y Diamante, me pregunta a mi porque cada que vuelves de ciudad de Plata presumes los festines que comiste en el barco antes de bajar…

-bueno, eso es cierto

-Endymion, Diamante. Vayan a tomar un baño y descansar un poco, ambos deben estar agotados. Me asegúrate de que la cena sea del agrado de ambos, y Diamante-Nombra la mujer rubia antes de perderse en la cocina-no tengo hijos consentidos

-claro, madre-asiente el joven de cabellos de plata y pasa al lado de su hermano susurrando-aunque ambos sabemos que de las mujeres rubias siempre seré el favorito

Endymion lo ve de reojo y da media vuelta para subir las escaleras dejando con cuidado el soporte del cortinero en el piso, Diamante lo sigue ensimismado en sus palabras pero se tropieza con el cortinero y cae de bruces ganando una media sonrisa de su hermano que solo lo mira de reojo y sube las escaleras, el muchacho de cabellos plateados maldice entre dientes y toma su tiempo para ponerse de pie.

Cárcel de Santa Selene:

El hombre de cabellos castaños se disponía a fumar un puro cuando vió entrar a Serena D'Autremont y a Artemis Noel por la puerta de su oficina, por sus miradas supo que ese puro tenía que esperar.

-Señorita D'Autremont, Señor Artemis Noel, que gusto tener a personas tan Refinadas por aquí

-Sin rodeos comandante Neflite ¿Dónde está Rei?

-¿La pirata? ¿La delincuente? No, Señor Noel, no se rebaje a preguntar por una rata como esa

-Justo por esa "rata" hemos venido el señor Artemis Noel y yo.-Interrumpe la rubia

-pero, Señorita D'Autremont ¿no debería una mujer tan hermosa como usted preocuparse en este momento por cosas más importantes, como su boda?

-puedo hacer ambas, comandante.

-¿qué cargos se le imputan a la señorita Rei?-interviene Artemis-quiero ver la orden de aprehensión

-bueno, es que tanto como una orden…

-¿de qué se le acusa? No puede solo detener a una persona así como así

-bueno es que…mi gente dijo que ella tenia actitud sospechosa y no se detuvo al pedírselo

-¿eso es tan grave?

-según la ley no lo es-interviene Artemis Noel- eso solo amerita una multa

-y se resistió al arresto-se apresura Neflite a completar

-eso serán un par de libras más

-¿encontraron algo ilegal en su barco?-insiste Serena

-bueno. Tanto como ilegal

-quiero que la libere ahora mismo-ordena Serena

-pero, Señorita D'Autremont. Ella es una delincuente y que no encontra nada no significa

-Sin evidencia no hay delito, Comandante-se apresura a interrumpir Artemis Noel

-queda la parte de agresión a mi gente. El general Malachite está en el hospital por la golpiza que le puso la gente de esa rata de mar

-según el artículo cuarto, inciso ocho de la Ley en Santa Selene, se actuó en defensa propia

-la multa es muy alta y esa huérfana no tiene en qué caerse muerta-asegura orgulloso el castaño- y aunque tuviera con qué pagar la multa, necesitaría a alguien que abogara por ella y al no tener familia…

-pero me tiene a mi-insiste la rubia-Yo, Serena D'Autremont respondo económica y Moralmente por ella ¿con eso bastará, comandante?

-Si usted insiste

-lo hago y le pido que la libere inmediatamente-segura de si la rubia que saca un saco con monedas de oro y las coloca sobre el escritorio del comandante Neflite- Esto bastará para pagar su fianza ¿verdad?

-Bueno, Señorita D'Autremont, yo creo que…

-la gravedad de los delitos mencionados no amerita cárcel si se paga la fianza y una persona con calidad moral responde por ella y creo que la Señorita D'Autremont es el más claro ejemplo ¿no lo cree, comandante?

-por supuesto. Mandaré a que la traigan-responde con una sonrisa el castaño y se retira dejando a solas a Artemis Noel y Serena D'Autremont que tras irse el comandante respira aliviada.

-dios, estoy temblando-confiesa la rubia

-Lo hizo muy bien, Señorita D'Autremont. Me maravilla su seguridad

-Estaba actuando, Señor Noel. Sabía que nada ganaría si me veía dudar. Gracias por apoyarme

-me alegra que vea por Rei, esa muchacha se ha metido esta vez en un problema bastante serio, si no fuera por su apoyo no sé si el comandante la liberaría tan fácilmente.

-Le prometí a mi padre en su lecho de muerte que cuidaría de Rei pero luego mi madre me envió a Ciudad de Plata y finalmente no he podido cruzar palabra con ella en estos diez años.

-Se entiende, sus vidas han sido muy diferentes

-Licenciado Noel, por favor ayúdeme a convencer a Rei que venga conmigo a Villa Argenti, he vuelto a Santa Selene para establecerme y me encantaría tener a Rei a mi lado

-¿Rei? ¿Rei en Tierra? No, eso no creo que pase, Señorita D'Autremont. Ella es muy terca y vive por y para el mar, nada más.

-Sé que usted es como su padre y ella seguro le hará caso

-Esa muchacha cabeza dura nunca le hace caso a nadie ¿usted cree que si me hiciera caso ella estaría en esta situación?

-vamos, Licenciado, al menos inténtelo, ambos sabemos que Rei estará mejor en Villa Argenti que metiéndose en problemas en el mar, vamos a intentar convencerla ¿si?

-Eres igual de terca que tu padre, muchacha. Cuando una idea se te mete en la cabeza no hay quien te la quite de encima

-¿ese es un sí?

-vamos a intentarlo al menos

-gracias, licenciado-se emociona la muchacha de las coletas rubias y abraza al hombre de cabello Plata

En ese instante el comandante Neflite apareció con Rei del Diablo esposada y muy malhumorada.

-Tal como lo pidió señorita D'Autremont. -comenta el castaño- Aunque esta rata de mar no vale una sola de las monedas que ha pagado por su fianza

-Eso lo decido yo-Responde seria la rubia- ¿podemos irnos entonces?

-supongo que si. La estaré esperando de nuevo aquí, Rei del Diablo

-No cuente con eso, comandante Neflite. -se burla la pelinegra -Seré más cuidadosa con los tramposos como su gente

-Reiko, vámonos-Ordena Artemis Noel a la muchacha sacándola casi a tirones de la comisaría seguidos por Serena D'Autremont que se divierte con la escena. -Debes agradecer a la Señorita D'Autremont por abogar por ti y pagar tu fianza para que te liberaran

-Yo no le pedí que lo hiciera-Altiva la pirata que recibe un golpe en la cabeza de parte de su protector -auch

-muchacha terca

-No se preocupe, Licenciado. Rei tiene razón, ella no me lo ha pedido.

-¿lo ve?

-Pero aun así considero que estas en deuda conmigo y no es dinero lo que quiero

-¿y qué quiere la señorita D'Autremont?

-que vengas a mi boda. Será mañana y nada me haría más feliz que verte en mi boda

-No estoy segura de poder ir

-irá. Es un hecho-interviene Artemis Noel-Yo me encargo de ello

-Usted también está invitado, Licenciado.

-No creo que la señora Serenity se sienta contenta con mi presencia

-Claro que no se sentiría contenta, si lo corrió como a un perro en cuanto tuvo oportunidad de hacerlo y yo tampoco le agrado

-Pues es mi boda y a ambos los quiero en mi boda. A la novia no se le puede decir que no

-Lo pensaré. Ahora debo irme, el peñón del Diablo me espera

-Otra vez ese lugar-Regaña el hombre mayor

-Si tiene algo que decirme con gusto lo espero ahí, Licenciado-Ofrece Rei y sale corriendo sin que nadie pueda detenerla.

-Lamento el comportamiento de Rei-Se disculpa Artemis

-Descuide, Licenciado; Rei sigue siendo la misma niña temperamental que conocí hace una década y eso me agrada.

-Solo a usted le agrada ese carácter tan fuerte en ella. Yo llevo años regañándola por ello

-Es su naturaleza y a mi me agrada. Para mi Rei es la hermana que nunca tuve, Licenciado. Seré muy feliz, si ella acepta mañana quedarse en Villa Argenti conmigo

-No creo que ella acepte

-Sé que la convenceré. Estoy segura

-Ojalá así sea. El mar es muy peligroso para alguien tan inquieto como Rei. Temo que algún día no regrese

-Por eso me ayudará a convencerla ¿verdad?

-lo intentaré, muchacha. Lo intentaré

-Eso es suficiente para mí. Ahora voy a casa o mamá se pondrá de muy mal humor. Lo espero mañana en mi boda

La muchacha rubia salió corriendo como si se tratase de una chiquilla de diez años y no de la heredera de la finca más acaudalada y extensa de todo Santa Selene mientras Artemis Noel la observaba en silencio, cuán diferentes eran las dos hermanas D'Autremont, aunque nada era culpa de ninguna, tanto Serena como Rei habían crecido en mundos muy distintos; una había crecido protegida por sábanas de Seda y con mesas enteras de festines mientras Rei había tenido que cuidarse de todo y de todos, había crecido teniendo que robar para comer y a defenderse sola, era lógico que esas muchachas fueran tan distintas.

Villa Argenti, mañana siguiente:

En una de las habitaciones de la señorial Hacienda se encontraba Diamante Molnar terminando de vestir su elegante traje para su boda con la bella señorita Serena D'Autremont, la vanidad era algo muy propio del gallardo joven que disfrutaba al ver su imagen en el espejo como Narciso lo hizo alguna vez con su reflejo.

-No olvides que la vanidad es un pecado y a Narciso no le fue nada bien-Interrumpe sus pensamientos su hermano mayor a quien al verle provoca que la sonrisa se convierta en una mueca divertida

-La envidia es otra, mi estimado hermano, y los monjes no deberían de sentirlos-se divierte Diamante

-no es envidia lo que siento, hermano, sino preocupación. No olvides que Juraste dejar de andar por allí conquistando muchachitas

-¿qué puedo hacer si soy irresistible?-sonriente el peliplata

-Juraste sobre la memoria de nuestro padre que le serías fiel a Serena y la protegerlas con el alma

-si, si. Sé lo que dije. Ahora sal de aquí que me pones de mal humor-ordena el novio

-Solo vine a avisarte que el padre ha llegado a Villa Argenti y que la tía Serenity pide que bajes a la brevedad

-Entonces no debo hacer esperar a mi hermosa suegra-suelta Diamante y se aleja de su hermano que elige cerrar su boca.

Endymion siguió caminando , un par de puertas más estaba la habitación de Serena y se atrevió a tocar, sabía que no vería a Serena a Solas antes de su boda si no era en ese momento y la encontró allí, parada sobre un peldaño de donde podía verla de espaldas con su hermoso vestido blanco y su cauda hecha a mano por las monjas del convento de Santa Cecicilia en Ciudad de Plata que la hacían lucir como un ángel; las empleadas terminaban de acomodar el velo y Serena se giró sonriente como una niña al ver entrar a Endymion a su habitación y corrió a abrazarle, gesto al que el joven respondió con sorpresa.

-Endymion, qué gusto que vengas a verme ¡y con tu traje tan guapo y no con tus habitos! ¿has venido a darme tu bendición antes de la boda?

-He venido así porque tú me lo pediste como regalo de boda, Serena. Sabes que preferiría mil veces usar mis ropas del monasterio

-Es que eres un hombre muy guapo para esconderte debajo de tus hábitos de monje, estoy segura que aquí en mi boda más de una jovencita se pelearía por conseguir tu atención Endymion

-No busco la atención de ninguna Jovencita. Mi corazón está consagrado al señor, Serena

-Entonces gracias por darme el gusto de verte vestido una vez más así ¿me darás tu bendición?

-Aun no profeso, solo puedo dártela como primo y como amigo. Deseo que seas inmensamente feliz y que mi hermano sepa hacerte la mujer más dichosa sobre la tierra

-Así Será, Endymion. Mi corazón es de Diamante y solo late por él. Ahora que nos casemos seré la mujer más feliz, más plena

-oraré todos los días porque así sea, preciosa. Ahora debo irme para que acaben de arreglar tu velo

-Si.

-Te veo en la iglesia

-si. Seré la chica de blanco-bromea la rubia y Endymion sonríe y asiente.

La sonrisa del joven logra convencer a Serena que está perdida en la felicidad de su próxima boda, si hubiera sido consciente, si no hubiera estado cegada por el velo de la felicidad, se habría dado cuenta que esa sonrisa no llegaba a los ojos zafiro del guapo muchacho y que se estaba mordiendo los labios para que no le traicionara una lágrima de tristeza al ver a la joven que había amado tanto casarse con su vanidoso hermano.

Taberna de Setsuna Meiou:

La tripulación del Satanás se encontraba divertida jugando a las cartas y los dardos en sus mesas en el lugar favorito en tierra. Makoto en una mesa aprovechaba su turno para tirar a los dardos y jugaba a medir su fuerza con hombres más rudos que ella y disfrutaba doblegándoles con facilidad, Mina ofrecía manejar las apuestas mientras Haruka y Michiru jugaban sus cartas con algunos desafortunados que quedaban sin una moneda en aquel juego, vieron a su capitana caer a aquel sitio de mala muerte al atardecer pero les sorprendió verla seria y no bromeando como en otras ocasiones.

-¿Ocurre algo, capitana?-La cuestiona Makoto que le ofrece un tarro de cerveza al verla llegar.

-Nada, no ocurre nada. ¿Por qué está tan sola la Taberna? Generalmente está a desbordar y si no es por el tipo que salió cuando llegué y al que seguro tu le dislocaste el brazo y por las víctimas de Haruka y Michiru no hay nadie más aquí-Suelta Rei mientras Setsuna se acerca a ella con un par de trozos de pan untados con un guisado de tomates, albahaca y ajo que ofrece a la capitana del Satanás.

-Es por la boda-Cuenta Setsuna- hoy se casa la Señorita Serena D'Autremont en Villa Argenti y quien no fue a trabajar para servir en la boda ha ido para intentar entrar; dicen que habrá el festín del Olimpo y vino que asemeje a la ambrosía.

-Yo solo quisiera ir para saber para cuánto les alcanzó a las D'Autremont para comprar a un marido para esa chica-Se burla Makoto- He oído que es más inteligente el loro de Amy que esa niña y bonita tampoco es

-Makoto-Regaña Rei pero intenta ocultar una risa entre sus labios rojos

-Pues no les alcanzó para tanto. Se casa con el chico Molnar-Cuenta Setsuna que aprovecha la soledad de su Taberna para sentarse junto a las muchachas y come un poco de su pan.

-¿con cuál? ¿El padrecito?-se burla la castaña que adora enterarse de los chismes de Santa Selene- al menos les alcanzó para un novio agraciado

-No, no. Él se fue con los Franciscanos en cuanto se hizo público el compromiso, desde hace diez años se decía que se casaría con él; pero al final se comprometió con el hermano

-¿el padrecito tiene un hermano?-Divertida la castaña que bebe de su tarro y Rei solo es espectadora de aquella charla

-Si. Seguro no lo sabías porque cuando llegaste a Santa Selene él ya se había marchado a Ciudad de Plata al colegio militar. Venía solo por vacaciones pero nadie lo veía en el pueblo. Su sirvienta decía que él se consideraba demasiado para este pueblo pesquero y pasaba sus vacaciones en Villa Argenti

-¿y cómo se llama el desafortunado novio?- indiferente Rei que da un trago a su cerveza

-Diamante Molnar-responde Setsuna-lo vi cuando llegó de ciudad de Plata. Es muy guapo también, aunque carezca del buen corazón del hermano ¿Saben? Hay quien dice que Endymion se fue con los monjes por la humillación que sintió al ser relegado de su compromiso.

-ay que desperdicio. Yo podría haberle mostrado las mieles del mundo terrenal-cuenta la castaña

-¿y el pollito de colores?-interroga Mina que ha oído el chisme y no quiere quedar fuera

-bah, el pollito de colores- minimiza Makoto, nadie observa a Rei pero su tarro de cerveza resbala de sus manos y se rompe al caer contra el piso-capitan, ¿estás bien?

-yo… tengo que irme-apenas logra decir la pelinegra que empuña sus manos tan fuerte que no ha notado que por su mano corre sangre de la piel que se ha cortado

-pero acabas de llegar-se apena la rubia

-Makoto ¿Podrías pagar lo mío? Haremos cuentas en el barco

-bah, descuida. Eso no importa -minimiza la castaña-mejor dime a dónde vas

-olvidé que tengo una cuenta pendiente con alguien. Debo ir a saldarla-suelta seria la de ojos amatista

-por el Satanás no te metas en problemas. Acabas de salir de la cárcel

-Descuida. Esta cuenta no me llevará a la cárcel. Aunque quizás me lleve a otro sitio

-Yo voy contigo-ofrecen la castaña y la rubia

-no es necesario

-a donde vayas nos quedaremos afuera. Pero tú sola no vas a ningún lado,capitán. Tienes demasiados enemigos en tierra y más de uno debe tener algún plan para atraparte-recuerda la rubia

-bien. Como sea-se encoge de hombros la pelinegra y sale sin esperar a sus amigas y la castaña y la rubia la siguen,tras dejar a Setsuna un par de monedas por los tarros de cerveza. La dueña de aquel sitio no sabía a dónde iban pero estaba segura que a donde fueran habría problemas…

Villa Argenti:

Aquella elegante finca se encontraba llena de importantes invitados, las flores, los Nardos y las rosas blancas en este caso perfumaban todo el lugar, tuvieron que transportar miles de estas bellas flores desde la provincia de Tierra Esmeralda pero para Serenity D'Autremont, todo era poco para su bella hija.

La ceremonia había sido oficiada en la nada sencilla capilla de la finca de donde había vitrales hermosos que valían una fortuna y aun en Ciudad Aqua de donde provenían era difícil encontrar un trabajo tan bueno como el que tenían aquellos cristales.

El hermoso vestido de Serena era total elección de su madre y las telas eran las más finas que las monjas en Ciudad de Plata pudieron bordar, un millar de perlas se encontraban desde el cuello hasta la cauda y su corona de nardos, único capricho permitido a Serena en aquel vestido que fueran flores y no Diamantes los que adornaran su cabeza la hacían ver como una niña a pesar del maquillaje que Serenity había ordenado en ella, pero para Serena todo era felicidad, ahora era la señora Serena D'Autremont de Molnar quien no cabía de felicidad en su primer baile en la pista de baile en la que varios violines y un piano tocaban la melodía de su primer vals del que Serena se dejaba guiar, Diamante Molnar, su ahora esposo había aprendido bien a bailar y Serena en sus clases en el colegio de Señoritas había aprendido a hacerlo, aunque aprender y dominar no era lo mismo y la bella novia encajaba sus tacones en los pies del guapo joven.

-lo lamento, querido. Debí poner más atención a las clases de baile como me dijo mi madre.

-descuida,amor mio. Te prometo darte clases particulares todos los días-ofrece galante el recién esposo

-me he sacado la lotería-se emociona la muchacha rubia

-al contrario, yo me he sacado la lotería con una esposa tan especial y hermosa. -cuenta el novio que intenta besar la mejilla de su esposa pero la rubia lo detiene

-Diamante, aquí no

-ya somos una pareja de casados, Serena

-Si, pero todos nos miran, eso no está bien.

-Está bien, es solo que estoy desesperado, muero porque la fiesta termine

-que cosas dices, Diamante-Ríe la muchacha rubia pero se detiene en seco dentro del baile.-¡Rei, Viniste!

La muchacha rubia se separa de su esposo y corre a recibir a su invitada que a diferencia de los demás no está vestida para la ocasión, una mirada desafiante cuelga de sus orbes amatista que atraviesan a Diamante Molnar…


¡Hola!

lamento haber tardado tanto en actualizar pero dijera mi amiga Litakino "la vida de adulto es un asco" en mi caso a veces me deja tan cansada que solo llego a dormir.

Marijo, muchas gracias por tu review, espero que este capítulo sea de tu agrado, si sale tu diosa del amor y pues Yaten se dará a desear para salir, pero saldrá :)

Lita Kino: espero que este capitulo.fuera divertido para ti

Irais: espero que esta.actualizacion caiga en un buen.momento

genesis: espero que cumpla.tus.espectativas este fic ya que he jalado algo de cada una de las muchas versiones

Shaoran: Corazón salvaje es una de mis historias favoritas de todos los tiempos, solo tengo pendiente de ver la telenovela que hizo angelica Maria en los.50tas porque es muy dificil de encontrar, la película totalmente recomendada

Rei Videl: yo encantada de tener.noticas.tuyas

lector silencioso gracias por leer.

chicos y chicas, les.cuento.que estaré haciendo unas historias cortas para el fluftober ahora en octubre que convocó "es de Fanfics" para relajar un poco la mente por lo que quizas tarde un poco en subir el.capitulo 4 per habrá al menos 2 historias seguras en octubre

muchas gracias por leer y muchas gracias por sus reviews :)

con cariño:

La maga del Mal