Capítulo 2: Gato asustado

El felino permaneció acurrucado, su mente trabajando a toda velocidad mientras intentaba procesar la situación en la que se encontraba. Ser un gato en la mansión Malfoy era una pesadilla hecha realidad, y la aterrorizaba pensar en las posibles consecuencias si Draco Malfoy descubría su verdadera identidad. ¿La ayudaría?

Aún en dudas, lentamente, el minino comenzó a recorrer la gran habitación, y que desde la perspectiva de un gato era más grande de lo que realmente era, examinando cada rincón en busca de una posible salida. Porque siendo honesta, el gato no confiaba en Draco. Aún herida y débil, sus movimientos eran torpes y lentos, lo que le dificultaba la exploración. Además de que aún le costaba saltar a grandes alturas a pesar de que poseía la habilidad para hacerlo. Pero tenía que encontrar una forma de escapar de allí antes de que Draco regresara.

Sin embargo, el aroma del plato de comida que penetraba sus fosas nasales, le llamaba, su estómago gruñó, recordándole que llevaba tiempo sin comer. Pero la idea de aceptar la hospitalidad de Draco Malfoy le resultaba repulsiva.

Aún así, su instinto de supervivencia pudo más y el gato se acercó al plato, olfateando con cautela el contenido. Para su sorpresa, parecía ser comida normal: un pedazo de carne cocido. Con cuidado, comenzó a comer, saboreando cada bocado. Antes de que pudiera terminar, volvió a su escondite, cuando sus oídos detectaron que alguien se acercaba, era Draco Malfoy.

Ella se quedó inmóvil en su escondite bajo la cama, y al ser enorme tenía espacio de sobra, mientras se contenía para no hacer ningún movimiento que delatara su presencia. El sonido de los pasos de Draco Malfoy acercándose le erizó el pelaje y aceleró los latidos de su corazón felino.

Cuando escuchó la voz del Slytherin, Hermione contuvo el aliento, temerosa de que en cualquier momento fuera descubierta. Pero para su sorpresa, Draco parecía saber que seguia estando allí.

—Veo que comiste —dijo Draco con un tono que a Hermione le pareció casi amable—. ¿Aún te vas a esconder?

El gato se debatió entre salir de su escondite o permanecer oculta.

Tras unos tensos segundos, ella decidió que no tenía nada que perder, al menos no con esa apariencia. Lentamente, salió de debajo de la cama, manteniendo su mirada cautelosa fija en Draco.

Una vez fuera de su refugio, el gato observó al Slytherin con atención, buscando cualquier indicio de que pudiera reconocerla. Para su alivio, Draco parecía verla simplemente como un gato herido que había rescatado.

—No voy a hacerte daño —dijo Draco con su tono presuntuoso, extendiendo una mano con cautela hacia ella—. Sé que no confías en mí, pero te prometo que no voy a lastimarte.

Hermione permaneció inmóvil, no pudiendo creer lo que oía. Debatiéndose entre su desconfianza natural hacia Malfoy y su aversión hacia él, no tenía motivos para acercarse. Pero, lentamente, Hermione se acercó un poco más a Draco, mirándolo fijamente a los ojos intensamente al revaluar la situación en que se encontraba.

El gato maulló y maullo, intentando desesperadamente que Draco entendiera su mensaje. Los ojos grises se expandieron como cuando tienes una revelación.

—Tu...

El felino contuvo la respiración. Sus palabras fueron: "No confío en ti, Malfoy. Esto es solo temporal y por supervivencia"

—¿Sigues teniendo hambre?

Obviamente no entendía nada. Y en ese ínterin que no estuvo alerta, el brujo la había tomado entre sus brazos. Sintiendose indefensa cuando Draco Malfoy la alzó de sus patas.

—¿Mí padre me permitiría quedarme contigo? —se preguntó mientras parecía examinar al felino—. A pesar de lo feo que eres.

Ante ese comentario el gato quería arañarle toda la cara. Sus patas se movían inquietamente pidiendo que lo suelten.

—Eres un gato demasiado arisco —añadió—. No puedo presentarte a mí padre así. Me pedirá que te bote enseguida.

Las garras de sus patas, volvieron a herirlo. Malfoy lo soltó por reflejo.

Dracó emitió un quejido de dolor.

—Vuelves a rasguñarme y yo seré quien te bote —amenazó su semblante demostraba que hablaba enserio. Malfoy no iba a tolerar ese comportamiento.

Hermione temió que eso se cumpla, habia decidido que hasta que se cure se quedaría aqui. Tampoco ayudaba el arrepentimiento que surgió al verlo con la mano herida y la sangre que emergía de allí. Quiera o no. El hecho es que la había salvado.

Luego de que fue transformada, confundida y desorientada se topo con la gente equivocada que piensa que maltratar un gato es divertido.

Fue víctima de su tortura y sino fuera porque Malfoy la había encontrado era posible que había muerto como un gato.

Ese hecho le hizo sentir realmente culpable de cómo lo había tratado a pesar de que le había dicho indirectamente "fea".

—Mira lo que hiciste, bestia sucia —expresó—. No puedes hacer esto—. mostrándole la mano— Está mano es la que te curo y te dio de com...

No pudo de terminar de hablar, cuando de pronto el gato, acercándose a él, sacó su pequeña lengua y comenzó a lamer la herida que había provocado en la mano de Draco. Sorpresivamente el mago sintió una extraña calidez por esa acción que al gato avergonzó cuando se dio cuenta lo que verdaderamente había hecho.

—Parece que eres un gato bastante inteligente —comentó Draco, acariciándole la cabeza con satisfacción.

Hermione se avergonzó por ese gesto de afecto y mucho más por la sonrisa que Draco Malfoy esbozo. Ante todo eso, volvió a esconderse lo más rápido que pudo debajo de la cama.


Hola!

Los domingos serían mis actualizaciones seguras (eso espero) y quizás actualice un día cualquiera de la semana. Espero tener 2 actualizaciones con esta historia por semana

Gracias por leer!

Los favs.

Y gracias especialmente Ruany54 por el comentario :D Entonces todo bien con lo de posesivo jajaja