Quién sabe cuanto tiempo había pasado desde que no me atreví a salir de la nave, quería estar bastante seguro de que todo el humo ya se haya todo disipado para que así no me afectara como le afecto a todos los tontos habitantes del tonto planeta, si les dijera torpes seria un insulto para los torpes, en fin, al parecer la nave me digo que ya era seguro bajar al planeta, fui a la cámara de hipersueño para despertar a mi querida Lucinda; obviamente tendría que inventar alguna mentira con respecto a la pila de cadáveres que va a ver a continuación.
Sebastian: Hola, Mon cher ¿Cuánto tiempo a pasado? Ah si, un año.
Lucinda: ¿Un año? ¿Estuve durmiendo por un año?
Sebastian: Así es, mírame, ya cumplí un año de edad.
Lucinda: En ese caso deberíamos celebrar tu cumpleaños.
Sebastian: Mejor luego, ya llegamos, así que ya podemos salir de la nave para ver el planeta.
Lucinda: Me parece bien, vamos.
Aterrice la nave, abrí las puertas para que ambos pudiéramos salir de la nave, al salir de esta mi querida compañera se horrorizo al ver que el planeta tenia unos pintes bastante oscuros.
Lucinda: Wow... Que clima tan feo el que tienen el día de hoy.
Sebastian: Bastante.
Lucinda: ¿Dónde se suponen que están todos? Me esperaba alguna clase de bienvenida o algo así.
Sebastian: No lo sé, deberíamos ir a buscar.
Ambos empezamos a caminar mirando por todos los alrededores en busca de señales de vida, pobre de Lucinda, ella no sabe la verdad, pero yo si, ella se detuvo ya que vio algo que en verdad la horrorizo ¡Una pila de cadáveres!
Lucinda: ¿Q-qué fue lo que pasó... ?
Sebastian: Por lo que veo, parece ser que estaban creando unas especies de bombas, pero algo salió mal provocando la muerte de todos en el planeta.
Lucinda: ¿P-por qué harían eso?
Sebastian: Ya sabes como es la gente con el poder, dale a un niño el mejor juguete del mundo y ya se creerá el mejor de todos.
Sebastian: Será mejor que busquemos refugio, tal vez lo que sea que los mato siga por ahí.
Lucinda: Me parece bien.
Decidimos ir a escondernos a la torre más alta del planeta, parece que allí vivía alguien importante, ya no lo es porque esta muerto o muerta, en fin, como sea, decidimos descansar allí y mañana exploraríamos más a fondo todo el planeta. Al día siguiente nos despertamos, comimos algo de comida que había allí y que pudimos digerir, vimos en las paredes un par de pinturas que trataba sobre esta raza de falsos dioses adorando lo que parecía ser un ajolote gigante.
Lucinda: ¿Qué crees que significa esto?
Sebastian: Al parecer adoraban a esa criatura marina gigante como si fuera su dios.
Lucinda: Mira, allí hay otra de la criatura marina junto con uno que parece que esta prendido fuego.
Sebastian: A ver.
Tenia razón en lo que dijo, había otra de ese ajolote gigante al lado suyo estaba otro ser gigante igual a él, excepto que su cara y cabeza completa parecía que era toda una llamarada de fuego ¿Qué cosas son esas?
Lucinda: Esa cosa en llamas se parece un poco a los de este planeta.
Sebastian: Ni tanto, solo en lo colorido quizás.
Seguimos explorando el planeta y Lucinda me dijo que vio algo extraño en el cadáver de una de las mujeres del planeta, al acercarme note que su estomago estaba algo redondo.
Lucinda: ¿Qué crees que sea?
Sebastian: No lo sé, pero lo voy a averiguar.
Saque mi navaja del bolsillo, abrí el estomago del cadáver de la mujer y ambos nos llevamos con la sorpresa de lo que tenia dentro ¡¿Un huevo?!
Lucinda: Entonces... ¿Así se embarazan en este planeta?
Sebastian: No creo, creo que esto es algo mas, me lo llevare para investigarlo más a fondo.
Agarre el huevo cuidadosamente y lo lleve de vuelta a la torre donde le di una buena investigación, me lleve con la gran sorpresa al saber de que se trataba ¡Se trataba de la misma criatura con la que experimentaba con su sangre! ¡He creado vida nuevamente!
Lucinda: ¿Y bien? ¿De qué se trata?
Sebastian: Al parecer se trata de una criatura totalmente diferente de ellos.
Lucinda: ¿Crees qué esta criatura sea buena o mala?
Sebastian: No lo sé, mientras lo mejor será dejarlo encerrado aquí y irnos a dormir.
Lucinda: Me parece bien.
Ambos volvimos a dormirnos, pero yo no podía dormir todavía, estuve pensando toda la noche en si había más huevos, pronto lo sabré.
