Mi padre me encargo a mí mismo de arreglar la llave que estaba un poco rota, termine y se la entregue... Pero no se la entregue de un modo contento, porque me encontraba aún molesto con él por no dejarme participar en la noche de celebración para él, bueno lo que sea, estaba por regresar a mi laboratorio, pero me tope con Gran H que otra vez tenia algo importante que decirme.

Hunter: Sebastian, que gusto verte de nuevo, ven, te necesito.

Sebastian: ¿Ahora qué?

Hunter: Vamos a reclutar a jóvenes para que se unan al imperio.

Sebastian: Déjame adivinar, los lideres de los aquelarres no te toman mucho respeto que digamos, así que uno te dijo que para ganarte ese respeto debes hacer eso.

Hunter: ...

Hunter: Sí, así es.

Sebastian: Si quieres respeto, debes hacer que te teman, yo los amenazo a cada rato con que los usare para experimentación.

Hunter: Tú sigue usando ese método si quieres, que yo usare el mío, por favor, de joven a joven te necesito para esto.

Sebastian: Ay, ay, ay, bueno, nomas dame unos minutos que voy por un par de cosas.

Fue a mi habitación, recogí un par de cosas y comencé a hacer carteles para convencer a esos tontos de que se nos unan, cuando termine me volví a reunir con Gran H y fuimos hasta Hexside.

Sebastian: ¿En qué consiste tu famoso plan de reclutar?

Hunter: Fácil, solo les diré cosas buenas del imperio.

Sebastian: Y tú mientras hablas, yo les mostrare estos hermosos cartelitos que hice.

Hunter: Bien, que comience nuestra misión.

Gran H y yo íbamos con cada que nos topábamos, pero por alguna extraña razón estos tontos no hacían caso omiso ¡¿Qué demonios les pasa?! ¿Los carteles no funcionan acaso? Estos tontos no entienden los beneficios que pueden tener, mejor hubiéramos ido a reclutar niños de kinder, necesitamos un nuevo plan, por suerte yo tengo uno, por desgracia cuando se lo iba a comentar a Gran H este decidió pelearse con uno de esos tontos, ahora voy a tener que salvarlo de nuevo.

Sebastian: Oye, soperutano, dejan en paz a mi primo.

Hunter: Déjamelo, Sebastian, yo puedo con esto.

Sebastian: No, yo puedo, enserio.

Jerbo: Pero él empezo, no yo.

Sebastian: ¡Estoy hablando con la mula, no con sus garrapatas!

Hunter: ¡Sebastian!

Sebastian: Hunter.

Hunter: ¡Me dijiste mula!

Sebastian: Oops... Me salió mal lo que quería decir.

Y entonces sucedieron esos extraños acontecimientos que hicieron llamar la atención de esa chica de lentes... Y lo peor es que es una de las amigas de esa humana, cuanto odio a esa humana, entonces se le acerco a mi queridísimo primo con esa propuesta de plan que se le ocurrió, dijo que nos iba a beneficiar a ambos, cuando Hunter comenzó a llamar la atención de estos embobados adolescentes con su grandes destreza de vuelo, ella nos mostro a los futuros reclutas.

Sebastian: ¿Qué es esto? ¿Una broma? ¡¿Estos son los futuros reclutas?!

Willow: Ah... No.

Sebastian: Ay... Estoy rodeado de perdedores ¡Me da el soponcio, tontos! De lo único que me encuentro enfermo ahora mismo es de un grave caso de boboritis ¡Que alguien me de una galleta de melaza!

Me tire al suelo, me hice bolita y me puse a llorar por tanta estupidez que sufrí en este día, pare mi berrinche al ver que Gran H se estaba retirando, me levante y lo seguí.

Sebastian: Mira, Gran H, no seamos derrotistas, de seguro harás otro plan.

Hunter: ¿Con qué objeto? Otra vez le falle a nuestro Emperador.

Sebastian: Ok, ahora este es mi plan, secuestramos a un grupo de jóvenes competentes, les lavamos el cerebro con mensajes subliminales y con eso ya tenemos reclutas.

Hunter: Hmm... No suena tan mal tu idea.

No conté con que seriamos ambos arrastrados hacia el campo de practica por la niña planta, ella comenzó a convencer a Hunter de que esos reclutas eran competentes, él accedió y yo por mi parte me senté a leer un libro para distraerme de eso de los deportes, cuando esa tontería del juego termino, escuche como Gran H revelo a ese cuarteto funesto que era el Guardia Dorado y que ahora ellos serian parte del imperio, así que deje mi lectura y les puse esposas a los cuatro ya que se estaban resistiendo.

Sebastian: ¿Tan difícil fue hacer esto, soldados?

Hunter: Oye ¿Qué haces? Las esposas no son necesarias.

Sebastian: Claro que si, solo mira como trataron a estos pobres e indefensos fieles soldados.

Willow: ¡¿Tú también eres parte de esto?!

Sebastian: Sí, yo soy el... Yo solo soy el humilde asesor financiero del imperio.

Hunter: ¿Disculpa?

Sebastian: Shhh cállate y sígueme el juego, que es mejor que no sepan quien soy en realidad.

¿No sé por qué se me ocurrió esta brillante de no revelar mi identidad como el Guardia de Bronce? Pero que bueno que se me ocurrió justo a tiempo, mientras menos sepan quien soy mejor, llevamos a nuestros futuros reclutas a su celda para esperar a que vengan a buscarlos.

Skara: Oye, si nos ayudas a salir de aquí, podemos ambos salir a beber algo, asesor financiero.

Sebastian: No te molestes, mi reina, a mi no me interesan esas tonterías de estar comprometido con alguien.

Sebastian: Bueno, Gran H, hemos cumplido con nuestra misión, vamos a celebrar ahora, yo invito la primera ronda.

Hunter: Si... Yo eh... Adelántate, que iré luego.

Sebastian: Como quieras, allí nos vemos.

Luego de despedirme de mi querido Gran H, fui a nuestra cantina favorita, ahí ordene mi primer vaso, mientras bebía de este lo seguía esperando, después de pasar un tiempo pedí el siguiente, y el siguiente y el siguiente hasta quedarme en estado de borrachera. Decidí que ya fue suficiente por esta noche y que Hunter no iba a venir al final, agarre mi bastón para luego subirme en este y volar hasta el palacio, entonces logre visualizar a Hunter que se encontraba con Darius, aterrice suavemente... Bueno, casi suave, ya que en realidad me caí.

Sebastian: ¿Me perdí de algo interesante acaso? Ay mi cuerpecito... Alguien me ayuda a buscar mis pastillas.

Darius: Estas... ¿Ebrio acaso?

Sebastian: Un poquito de esto, un poquito de aquello.