~ Malo…
ParejasPrincipales:
SasuHinaGaa.
¿SasuHina? ¿GaaHina?
Género:Drama/Romance.
Categoría:M.
UniversoAlterno.
Autora:Aika Yami
Aviso:Los personajes no me pertenecen, sino a Masashi Kishimoto.
Las canciones mencionadas en este capítulo, tampoco me pertenecen, sino a sus respectivos autores.
Advertencia:Este fic tendrá alto contenido sexual, temas delicados que no son aptos para gente sensible, mención de drogas, adicciones, lenguaje soez y/u obsceno. También leve OoC en algunos personajes (¿?). Las escenas del tipo 'Erótico' presentadas en éste fic, son gráficas.No deja nada librado a la imaginación.
..…Malo…..
Malvado.
...
La reacción natural de Hinata había sido sonrojarse ante las bromas de sus amigos, pues era bien sabido por ambos rubios que la chica gustaba del hermano Uchiha mayor. Sin embargo, al ver que la reacción negativa de Sasuke, todas las alarmas sonaron enseguida.
Joder, el chico era super celoso y posesivo con ella, su enemigo natural era su propio hermano. Competía con el contra todo, la atención de sus padres, superarlo académicamente y ahora las chicas. Pero, a estas alturas, la peliazul seguía preguntándose cuáles eran los sentimientos que tenía hacia ambos pelinegros.
Itachi seguía gustándole… pero, la cercanía que últimamente tenía con Sasuke, la dejaba patidifusa. Últimamente la trataba mejor, no la presionaba más a besarle, a tener intimidad, era un poco más comprensivo. Y eso hacía que sus defensas se bajaran por completo ante él.
¿Sería posible que le gustasen ambos hermanos?
Pues mientras se debatía internamente, la chica, por instinto, se levantó de su asiento de aquel comedor del centro comercial para ir tras Sasuke. Llevó su delicada mano hacia el antebrazo del chico y le jaló de la manga para pararlo.
El moreno, le arrebató el brazo de aquel agarre y comenzó a caminar hacia la salida, ignorando la voz de la mujer que le gustaba.
—Por favor, Sasuke-kun, ¡detente! —Dijo la chica mientras seguía al moreno y continuaba intentando alcanzarle su ropa, brazos; cualquier extremidad de él pero caminaba bastante rápido a comparación de ella.
El Uchiha empujaba y evitaba el contacto con la gente a su paso con tal de no dar marcha atrás. Sentía el ego herido al saber de primera mano, que aquella mujer seguía enamorada de su hermano. No importaba si trataba de cambiar para no asustarla más, menos que hace unas horas había follado toda la mañana con ella. Bah, Hyuuga seguía babeando por el perfecto Itachi.
Una presión en su pecho le hizo sentir incomodidad extrema—. ¿Para qué? Ahí está Itachi. —Dijo, mirándole de reojo y volviéndole a arrebatar su brazo para que no lo tocase.
La chica sentía dificultad de respirar desde su pecho y pulmones, la pesadez del cansancio y la falta de alimento le estaba pasando factura.
—¡Pero yo quiero estar contigo! —Habló en voz alta, haciendo que el pelinegro se frenara en seco y la gente de su alrededor los volteara a ver, pareciendo escena de drama surcoreano.
El Uchiha frenó su andar y, pese a su ceño fruncido, giró despacio para verla. Ella ya estaba recargando su cuerpo sobre sus rodillas mientras intentaba recuperar el aliento.
Estupefacto, tragó despacio y en voz grave, cuestionó—. ¿Qué dijiste?
La morena, al caer en cuenta de lo que había dicho, se sonrojo muchísimo. Miró a todos los espectadores a su alrededor e instintivamente irguió su espalda, llevando sus manos hacia su pecho como forma de escudo—. Qui-quise decir… —Tragó saliva, nerviosa pues admitir los sentimientos por primera vez era como quitar una placa de concreto de su pecho—. Yo vine contigo… aquí. Quise que vinieras con mis amigos y conmigo… no invité a Itachi-kun… —Su voz casi se tornó en un hilo tras decir eso; a su vez que se frotaba sus brazos de forma nerviosa.
Una pequeña mueca de descontento se formó en la boca de Sasuke, aun así, se acercó un poco a ella—. Pero te sigue gustando. Eso me molesta más que nada. —Le tomó del mentón para hacer que alzara la mirada y sus vistas se cruzaran por fin. Él, entrecerró los ojos y bajó la voz para que solo ella lo escuchara—. No importa lo que yo haga, él sigue gustándote. Así que, mejor te dejo. —Soltándole, liberó un suspiro pesado— Mejor disfruta tu tarde con tus amiguitos y tu amor platónico.
Sí, sabía que podría estar sobre exagerando la situación, pero no por nada era un gran experto en el arte de la manipulación. Y más con la tonta de Hinata.
Hinata, tras escucharlo y por impulso, caminó unos pasos más hacia él para rodearlo y enfrentarlo. Sus manos se posaron sobre su pecho y lo detuvieron antes de que se fuera.
—¡Por favor, no me hagas esto! —En sus ojos blancos se juntaron unas cuantas lágrimas que estaban a punto de escurrírsele por el rostro, detalle que Sasuke no pasó desapercibido—. Ten-tenme paciencia. Hace un día vi a Gaara, luego me quedé contigo toda la noche. —Sus mejillas se sonrojaron más al decir lo siguiente—. Lo-lo hicimos… y ahora intento mantener la calma frente a mis amigos que sospechan que te-tenemos algo… —Dejó caer su cabeza en el torso ajeno para cerrar los ojos y decir—. No estoy pensando en Itachi de esa forma. No estoy pensando en él. Estoy confundida… no sé qué está pasando. No me hagas esto, Sasuke-kun… —Su voz se hizo tenue y con un semblante triste—. Todo está pasando muy rápido…
Una sonrisa ladina, oscura y ganadora se plasmó en el rostro del moreno. Su expresión cambió a una neutra por un segundo para después, posar una de sus manos sobre la cabellera azul oscuro de la chica para dejarle unas caricias—. ¿Confundida…? —Bajó un poco su rostro hasta la altura de la oreja ajena para murmurar—. O sea… ¿puedo suponer que estás sintiendo algo por mí?
La Hyuuga alzó su mirar hacia él y se sonrojó al ver que él estaba expectante por su respuesta. ¿Podría ser verdad? ¿Tendría algún sentido negarlo?
Pero todo era a raíz de que el Uchiha ha cambiado de actitud días atrás. Sin embargo, lo celoso y posesivo parecía que no se le iba a quitar jamás.
—Yo… creo… —Murmuró mientras erguía su espalda, sus manos se aferraron a la camisa del contrario y a ella le llegaba un ligero aroma de su perfume—. Yo creo que… me estás empezando a gustar… —Admitió. Aunque como si sintiera una descarga eléctrica, se despegó de él unos centímetros—. Pe-pero sólo eso. No me estoy e-enamorando de… de ti. —Le dio la espalda y se cruzó de brazos para ocultarle las mejillas rojas de la vergüenza; sintiéndose como una chiquilla de secundaria con su primer amor.
La sonrisa de Sasuke se volvió a plasmar, casi podría soltar una pequeña risa de felicidad, pues secretamente, esa confesión era una de sus más grandes fantasías cumplidas.
En su mente, el consejo de Suigetsu estaba dando sus frutos y, siendo verdad que la chica le encantaba, le fascinaba de manera inexplicable, hasta que habló con su dientudo amigo, no había comprendido cómo tener una cercanía genuina hacia ella para evitar forzarla y dejar de cometer errores e idioteces.
Si bien él no buscaba amor sincero, por ahora; le gustaba demasiado la idea de que haya una evolución palpable entre ellos.
El moreno se acercó a sus espaldas y le abrazó por la cintura, dejándole un beso en el cuello; causándole que la piel se le erizara de pies a cabeza.
—Con eso me basta, Hyuuga. —La soltó e hizo que lo encarara—. Por ahora. No voy a descansar hasta sacarte a Itachi de la cabeza. —E importándole poco, le robó un fugaz beso, dejando que en sus labios se mantuviera una sonrisa muy tenue.
Hinata sonrió de vuelta, sintiéndose un poco más tranquila y, atrevida, le tomó de la mano y le miró a los ojos, meneando sus caderas suavemente de lado a lado—. Entonces… no más corajes, por favor… —Sasuke entrelazó sus dedos con los de ella mientras miraba este pequeño deje de coquetez en ella, algo nuevo sin duda—. Ambos tenemos hambre, pasemos un buen rato con los chicos… ¿sí? —El moreno rodó los ojos al verle con ese aire de inocencia, mientras sus pestañas se abanicaban y su sonrisa se plasmaba en los carnosos labios de la mujer.
—Está bien.
Y sin soltarse de las manos, los chicos regresaron al comedor a paso tranquilo, importándoles poco las miradas curiosas. A sus espaldas, algunos flashes de cámaras y teléfonos celulares se hacían presentes, pero como ellos estaban tan metido en los restos de su conversación anterior, ni cuenta se dieron.
Al paso de unos minutos, los dos caminaron hasta el área del comedor del centro comercial, encontrando al par de rubios que comían y hablaban como si nada hubiera pasado.
Ino fue la primera en voltear a verles con una sonrisa en el rostro—. Pero míralos, Naruto, ¿no te parece que hacen linda pareja? —Dijo sarcástica mientras su expresión cambiaba a una más seria—. ¿Me pueden explicar qué demonios está ocurriendo? —Dijo un poco alterada, lo suficiente para hacer que Sasuke rodara los ojos e Hinata se pusiera un poco nerviosa—. Porque, de verdad que no entendemos nada. ¿En qué momento se conocieron? ¿Por qué no me habías dicho que salías con este patán? ¿Y por qué están tomados de las manos? —Ino dejó caer sus puños sobre la mesa, en busca de respuestas.
Naruto sólo se limitó a soltar un suspiro, sonriendo de lado mientras recargaba su mejilla derecha contra su puño y miraba a todos. Si bien se preguntaba exactamente lo mismo que Ino, la mirada de ambos morenos irradiaba cierta ¿felicidad?, que no sabría por dónde empezar a cuestionar. Así que todo caía en los hombros de su amada e hiperactiva rubia.
Los dos morenos, tomaron asiento en sus lugares anteriores mientras el Uchiha soltaba un suspiro—. Mira Yamanaka, estoy de tan buen humor ahora que no tengo ganas de mal contestarte. Así que, no abuses de ese milagro.
Naruto soltó una risa burlona y miró a Hinata—. ¿A poco ya son novios de la nada? —Los ojos de la morocha se abrieron ampliamente e intentó negar, pero Sasuke se le adelantó a hablar.
—Y si así fuera, ¿qué? —Dijo serio, tomando un tenedor y para clavarlo en un marisco de la paella de los rubios y llevárselo a la boca, masticando sin quitarles la vista de encima.
El sonrojo de Hinata se avivó.
Ino azotó sus manos contra la mesa y se puso de pie, completamente sorprendida—. ¡¿QUÉ?! —Sus labios se abrieron y cerraron como la de un pescado fuera del agua al notar que su reacción alertó a las personas de su alrededor. Enseguida tomó asiento y acercó su cara hacia la morena—. ¿Cómo que eres su novia y no me habías dicho?
La peliazul negó repetidas veces con la cabeza, pero, las palabras no salían de sus labios. Sasuke volvió a tomar la palabra—. Ay, relájate rubia. Sólo admitió que le gusto. ¿Contenta? Ahora cállate y déjame comer. —Todos los presentes en esa mesa se quedaron viendo al Uchiha como si le saliera una segunda cabeza por lo que dijo, Hinata sintió como si su cabeza explotara en una nube rosa por tanto sonrojo que llevaba en tan poco tiempo; mientras que Ino sintió como si una embolia le estuviera a punto de dar en su rostro.
Naruto, sintiendo que tenía que ser el más cuerdo de ese cuarteto en esos momentos, puso sus manos en frente en señal de pausa y tiempo fuera—. ¡Espera, espera, espera, espera, espera, Teme…! me quedé en el capítulo en que eras un estúpido, idiota, patán grosero, hijo de puta con todo el mundo... —Mientras Sasuke comía su comida, sintió que una vena le saltaba en la cien tras escuchar toda la retafila de insultos hacia su persona. Sin embargo, no dijo nada y sólo lanzó dagas hacia Naruto con sus ojos—. ¿En qué momento dejaste de ser tan agrio y le empezaste a gustar a la dulce y tierna Hinata? —Dijo desencajado, como si quisiera unir todos los hilos de esa relación tan random para comprenderlo.
Ino soltó una pequeña risa histérica e hizo un ademán con sus manos, como si quisiera tratar de encontrar calma en su interior—. Solo falta que ustedes ya hayan tenido sexo. ¡Já! —La risa continuó, pero, al ver que el Uchiha dejaba de comer y que Hinata bajaba su mirada para no verlos, sintió cómo si su alma abandonara su cuerpo. Un gritito histérico salió de su garganta y tal cual reina del drama, sintió que su presión arterial bajaba drásticamente y todo se volvía frío—. ¡Ihh! ¿Ya lo hicieron? ¡Naruto! Ya no tengo mejor amiga. —La mujer abrazó al rubio a su lado y comenzó a llorar como una niña—. Ya no me cuenta nada.
Hinata alzó su mirada, preocupada por lo que escuchaba y, aunque nerviosa, intentó calmar a la rubia—. Ino-chan, por favor. Pu-puedo explicarlo todo.
—¡Explicarme qué! Si es claro que estuviste con él a nuestras espaldas. Debí quedar como una estúpida mientras te aconsejaba que te alejaras de Sasuke y tuvieras mucho cuidado con él. Pero no, aquí están ambos en frente de nosotros como una pareja super feliz. Con razón él estaba en tu casa, olían a un sudor extraño cuando abrieron la puerta. Seguramente estaban terminando de-…
El sonido de un manotazo sobre la mesa cortó el hilo semi-neurótico de la rubia, callándola de tajo. Esta vez se podía apreciar un aura rojiza en esos ojos negros como el ónix de furia total. No estaba dispuesto a soportar más estupideces de ese par—. ¡Ya basta! No me interesa que tanto le hayas dicho a Hinata, incluso si tú y yo fuimos pareja en el pasado, no tienes ningún puto derecho a meterte entre nosotros. Porque ella me gusta, me encanta desde el primer día que la vi, y quiero estar con ella sin importarme un puto comino si tú, mi hermano o su ex, se meten. ¿Te quedó claro, rubia? Así que deja la histeria, si Hinata quiere contarte todo lo que ha pasado entre nosotros, pues que lo haga, pero no aquí.
Ino quedó callada y atónita ante tales palabras. Después, el pequeño puño pálido de su amiga emergió de por debajo de la mesa para posar su palma sobre la del Uchiha.
—Sí, Ino-chan. Te prometo que hablaremos de esto, pero no aquí… —Un tanto desganada, miró al moreno—. Han pasado muchas cosas, pero… creo que él me está gustando. Lo estoy conociendo más cada que estamos cerca... Y es casi imposible no tratarlo puesto trabajamos juntos en un proyecto final y es mi asesorado en francés. —Hizo una pequeña pausa y suspiró—. Solo quiero que "esto" fluya para ver a dónde llegamos. Porque, tu sabes que mi vida amorosa es un desastre. Pero merezco intentarlo y buscar mi pequeña felicidad… ¿No lo crees…?
La muchacha de mirada pálida, mordió su labio inferior, permitiendo ahora que el moreno entrelazara sus dedos sobre la mesa, ahora, a la vista de todo el mundo. Ino se quedó callada y retomó con lentitud su comida. Pensaba que Sasuke tenía razón. O sea, por primera vez se la daría, porque estaban en un lugar público; pero, aun así, creía tener un poco de derecho de saber qué estaba ocurriendo. Sobre todo, porque ella sólo deseaba proteger el corazoncito de su amada amiga. Naruto, suspiró y dejó que ambos chicos retomaran su comida en silencio. Aunque, a la Hyuuga ya se le había ido el apetito con tanto ajetreo.
De pronto, los teléfonos de todos comenzaron a sonar casi al mismo tiempo. Uno, por parte de su amigo Suigetsu y una histérica Sakura. Otro, con varios grupos de redes sociales y estudiantiles. Otro teléfono, mostraba fotos que sus amigos más cercanos le habían mandado. Y el último teléfono, con muchos reclamos y amenazas de diferentes chicas que no deseaban más que su muerte o su calvicie.
—Puta mierda. —Murmuró el rubio. Alzó la mirada hacia los presentes y dijo un poco incómodo—. Luego solucionamos este embrollo, pero yo les sugiero, que, si quieren ser pareja, lo sean rápido porque esto va a ser el chisme del año en la universidad.
La lengua de Sasuke resonó en un "tsk" mientras soltaba una risa y picaba con enojo algunas verduras de su comida—. Ahora resulta que tengo que darme prisa en mis asuntos para complacer a medio mundo. —Dijo mientras dejaba su teléfono sobre la mesa, ignorando que una chica nerviosa y apunto del desmayo estaba a su lado.
—En cierta forma, Sasuke-kun tiene razón, no hay porqué apresurarse a nada sólo por el "qué dirán" de la gente, pero no es bonito recibir amenazas de nadie. —Hizo una pausa, tomando su botella de agua por primera vez y darle un sorbo antes de murmurar—. Ya es suficiente con el bullying que recibo…
Tras escucharle, Sasuke dejó su comida y cubiertos sobre la mesa para tomar el teléfono de la chica y ver con sus propios ojos todo lo que le había llegado. Algunos números ni siquiera eran del área de donde vivían, pero había fotos de diferentes chicas que sí reconocía gracias a su memoria fotográfica. La sangre comenzó a calentársele como lava hirviendo, dándose cuenta que salir con alguien, aunque no sea Hinata, siempre será un problema para él, gracias a su auto denominado club de idiotas que se decían sus fans.
Soltó un suspiro pesado, y apretó el puente de su nariz para susurrar: "Qué gente tan estúpida."
Por otro lado, Hinata caía en cuenta de toda la situación en general, salir con alguien popular como el Uchiha, sería ganarse problemas que no necesitaba en ese momento.
Para ese punto, ya no tenía ganas de nada. Ni de comer, ni de voltear hacia algún lado, porque en las fotos que ella tenía, se veía con certeza de que los estaban viendo comer desde diferentes ángulos.
De momento, el cerebro de Ino se prendió en una idea, que quizá no le gustaría a los morenos, pero al menos sería para pasar el rato fuera de todo los ojos ajenos—. En fin, si quieren, vayamos a otro lado más tranquilo. Porque sin duda, los están siguiendo desde que salieron de la universidad con las manos entrelazadas. Así que, andando. Vamos a buscar un karaoke o algo por el estilo.
Resignada, tomó sus cosas y los demás la imitaron, cada quien agarró sus pertenencias, saldaron la cuenta del puesto de comida y se fueron como un par de parejas normales y tranquilas. Ino abrazó a Naruto mientras que este le rodeaba los hombros y los morenos, terminaron abrazados de igual manera; a estas alturas, importándole un rayo a Sasuke si seguían con las fotos o no, pero con la mentalidad de que protegería a Hinata de ahora en adelante.
.
oOoOoOo
.
No lejos del cuarteto, en una de las tiendas se encontraba el Uchiha mayor con el grupo de sus amigos, puesto que habían quedado en ir a comer en el centro comercial y después ir al bar de su padre para pasar la noche entre la fiesta y el alcohol.
En un punto de esa tarde-noche, escuchó que alguien le había gritado su nombre cuando pasaban por el comedor, pero lo ignoró deliberadamente cuando Deidara soltaba alguno de sus chistes de mal gusto.
Las horas transcurrieron con prisa, quedando con Nagato y Yahiko en verse mejor en el bar.
Y, al igual que el resto del cuerpo estudiantil, el moreno recibió las famosas fotos de su hermano menor besando a la chica de ojos blancos, y otras, comiendo con ella junto a un par de rubios.
Negando con la cabeza, Itachi anotó mentalmente hablar con Sasuke en cuanto pudiera pues, lo último que deseaba era que él jugara con la chica.
Su hermano tenía fama de ser rompecorazones, pero la realidad que él conocía, es que Sasuke sólo salía con las chicas que más atractivas le parecían; y las desechaba con rapidez. Salvo en una ocasión con una chica de pelo rubio con ojos verdes; todo parecía indicar que fue ella quien lo había mandado a volar y él terminó más amargado de lo que estaba.
Pero en cuanto a la Hyuuga, la conocía poco. Sabía que ella gustaba de él, pero nunca estuvo en sus planes corresponder en sus sentimientos. Le caía bien y no deseaba verla sufrir. Así que, si él podía impedir un corazón roto, le estropearía el juego a su hermano con gusto.
Pasado el tiempo, ya entrada la noche, el moreno atravesó el gentío del bar para llegar a la zona V.I.P.
Esa noche, el grupo de su hermano probablemente tocaría más tarde, pero de momento, era ritmo libre, por lo que no sólo se escucharía rock como de costumbre, sino que se les invitaba a artistas de otros géneros que pedían una oportunidad de presentar sus canciones ante el público de Tokio.
Por lo que el amigo de su grupo Hidan, se había animado a tocar unas cuantas canciones que estaba produciendo recién.
Deidara, Sasori, Nagato, Yahiko y su novia Konan ya estaban instalados en los sofás de la zona, platicando y bailando al ritmo de las canciones de Hidan.
Una cubeta de cervezas y diversas botellas de alcohol se encontraban regadas por las mesas, al igual que algunas "rayas" y rollos de mota.
Su mirada oscura no pudo evitar irse hacia las curvas exuberantes de la peliazul, sobre todo a su trasero y los pequeños rebotes de sus senos al bailar junto al barandal de aquella zona.
Era, en particular, de su gusto. Justo el tipo de chica que le atraía para pasar el rato, pero ésta en particular, parecía ser la pareja de su amigo.
—¡Itachi! Mueve tu culo y siéntate aquí, cabrón. —Dijo en voz alta un ya bastante ebrio Deidara. Sasori a su lado se encontraba fumando un porro mientras que Nagato y Yahiko platicaban de sus asuntos de "trabajo".
Un grupo de chicas desconocidas, entraron al cuarto y fueron directamente hasta el grupo de hombres, cosa que hizo que Konan rodara sus ojos. Por lo que, sólo se limitó a acercar a sus labios su copa de Martini para darle un sorbo y seguir bailando al ritmo de la música junto a su amiga Megumi Uzumaki.
El Uchiha, al no sentir un particular gusto por las chicas que entraron a entretener a sus amigos, decidió mejor acercarse hacia las otras dos mujeres, mirando desde lo lejos como Hidan seguía en su puesto de DJ, logrando que la gente bailara al ritmo de su canción "NUEVAYoL".
"Si te quieres divertir…
Con encanto y con primor…
Sólo tienes que vivir…
Un verano en Nueva York"
Itachi miró de reojo a la mujer, y ella notó su mirada, por lo que también terminó por mirarle, sonriéndole suavemente.
El moreno le saludó en silencio, alzando su vaso de whisky como si brindara por algo. Por su parte, Konan le imitó al alzar su copa.
Sus caderas se contoneaban al ritmo de la música, acercándosele a Itachi poco a poco.
—Así que tú eres el famoso Itachi. —Dijo con una media sonrisa, posando su mano izquierda sobre el barandal, mirándole directamente con sus profundos ojos dorados.
Este por su parte, arqueó una ceja una media sonrisa apareció en su rostro. Como pretexto, usó el ruido de la música para acercársele un poco más y hablarle casi a su oído—. No sabía que era famoso. Sin embargo, me pones en desventaja, porque yo no sé ni tu nombre.
La peliazul sonrió de lado e imitó su cercanía para hablarle—. Qué grosera soy, me disculpo. —Dijo con aire casi pomposo, pero en forma de broma—. Soy Konan Hyuuga.
Las cejas de Itachi se fruncieron ligeramente al escuchar de esos carnosos labios, dicho apellido—. ¿Hyuuga? ¿Cómo el de Hinata Hyuuga? —Preguntó algo curioso.
La mujer, al escuchar el nombre de esa chica, rodó los ojos por segunda ocasión—. Ah, esa es mi hermana menor… —En los ojos del Uchiha se podía plasmar la sorpresa por ese dato—. Bueno, media hermana. Soy "la fuga de condón" de su papá. Pero como no tengo sus bonitos ojos blancos, no me quiere su papi. —Una pequeña risa agria salió de sus labios, bebiendo el resto de su Martini ante ese dato amargo.
Como todo un caballero, Itachi le retiró la copa vacía y le invitó otro trago, pero esta vez como la que él estaba bebiendo.
—Vaya dato, los Hyuugas no se salvan de escándalos. —El comentario hizo que el ceño de la mujer se frunciera un poco, pero rápidamente, Itachi buscó cambiar la conversación—. Bueno, Konan… ¿eres novia de Yahiko? —Preguntó mientras ambos volteaban detrás de ellos, mirando como casi empezaba una orgía entre esas chicas y los demás presentes, incluyendo al susodicho.
Konan soltó un suspiro, mirando como su novio metía la lengua en la garganta de una rubia tetona mientras le masajeaba las nalgas con ambas manos al tenerla sentada en su regazo—. Algo así… la monogamia no es lo nuestro. —Dijo de pronto, alzó su vaso de whisky para llevarlo a sus labios, dejando que el moreno cómo colaba por unos segundos su lengua dentro del vaso de forma sugerente y le sonreía de lado.
Itachi no supo cómo pasaron las cosas, o más bien, no le tomó la más mínima importancia a ese punto. Sólo tenía en mente lo caliente que estaba en esos momentos mientras apretaba entre su cuerpo el de Konan; dejándola gemir descaradamente contra la pared de los baños del V.I.P., justo a un par de metros del novio de la chica.
Posiblemente, la gente pensaría que el Uchiha fuera una escoria por estar con la novia de un amigo, pero ciertamente, a Itachi le gustaba estar con las parejas de sus amigos; por algo éstos eran de mente abierta y siempre terminaban en situaciones similares. En algún momento fue con la novia de Deidara, y éste con su antigua novia. Otra ocasión fue con la novia de Nagato, pero después, fue con la novia de Hidan.
Fuera de todo eso, mantuvo sus manos ocupadas en apretujar los glúteos gordos de la chica bajo su falda, mientras su polla entraba sin parar en su apretado capullo.
Las piernas de Konan temblaban ante puro placer; a su vez que sus enormes senos se apretaban entre el pecho desnudo del pelinegro. Sus bocas se ahogaban entre fogosos besos, entrecortando sus respiraciones en lo que sus pieles se llenaban de perlas de sudor.
El calor en ese baño era asfixiante, pero era el punto exacto en dónde ambos se desfogaban toda la pasión que sus poros podían exhalar.
Lágrimas de placer salieron de los ojos ámbar mientras que, de los labios del moreno, unos gruñidos salían cada vez que sentía que el coño de la chica le apretaba la polla; casi suplicante de no salir de ella en ningún momento.
Después de una embestida dura y certera, Itachi se corrió en el interior de la mujer, haciéndole gritar y temblar de placer. Este con unos tres dedos, masajeó rudamente el clítoris de la chica para provocarle un orgasmo fuerte y húmedo.
Itachi la soltó suavemente, comiéndole los labios con rudeza en medio de un beso pasional mientras que ella sentía como si las piernas no pudieran responderle más.
Arrodillada y sin decirle nada, tomó el sensible miembro y comenzó a masturbarle para llevárselo a la boca. El moreno gimió roncamente, apoyó sus manos contra la pared frente a él y observó con atención la maestría que usaba la mujer para darle esa mamada apasionada.
Sensible, caliente y agotado, movió sus caderas contra su boca para comenzar a follarla con suavidad. Sus ojos negros se cruzaron con los ámbares ajenos, mientras está repasaba su perforada lengua contra su sensible glande.
Una sonrisa ladina apareció en el rostro del Uchiha, sintiendo que esa noche iría de largo.
"Si te quieres divertir…
Con encanto y con primor…
Sólo tienes que vivir…
Un verano en Nueva York"
.
oOoOoOo
.
Al final de la noche, los morenos y los rubios no habían encontrado un lugar mejor que ir a un mirador medio solitario de la ciudad en donde las parejitas se unían para estar solos en sus autos. O sobre los capós de sus vehículos.
Por lo que Ino sugirió comprar un poco de alcohol y botanas para pasar el rato bajo la luz de la luna y las estrellas.
Al estar entrada la noche, la chica peliazul comenzó a sentir frío, por lo que agradeció que Sasuke le cediera su chamarra que solía guardar en los asientos traseros de su auto.
Aprovecharon la calma para hablar de la situación con Sasuke. Si bien, Hinata se saltó varios detalles; en su mayoría desagradables, explicó a grandes rasgos cómo empezaron sus encuentros.
La Yamanaka tenía la boca desencajada mientras miraba a la peliazul, mientas tanto, Sasuke y Naruto se la pasaron charlando como viejos amigos mientras bebían tequila con calma, dejando a las chicas aclarar sus dudas.
—Entonces, ¿me estás diciendo que por mi culpa empezaron con sus andadas? —Parpadeó sus ojos claros un par de veces antes de beber un caballito de golpe.
La Hyuuga asintió suavemente mientras bebía de su jugo de fresa—. Síp, el número al que mandaste la foto, sí era el de Itachi-kun, pero el teléfono terminó en manos de Sasuke-kun porque él perdió el suyo en una fiesta. Luego, conforme pasó el tiempo, Sasuke-kun me llevó al médico para que usáramos anticonceptivos, pero no me presionó para que estuviera con él… —Bajando la mirada, mintió un poco en lo último pues ya no quería ocasionar más conflictos con su amiga. Mucho menos quería seguir escuchando reproches.
Ino soltó un suspiro pesado, analizando la situación por completa. Claro que algo no le cuadraba del todo, pero al parecer, esta situación tenía cerca de un mes y, si su amiga al final se animó por conocer e intentar algo con el Uchiha, no se opondría ni nada.
Le miró un poco seria, pero con calma—. Escucha, lamento mi alteración de antes, obviamente me tomó de sorpresa, pero lo único que quiero es tu bien y que no te pase nada malo. —Después, negó con sus manos y le sonrió—. Pero, ¿sabes qué? Confío en ti y en tu juicio. Eres adulta y sabrás lo que haces. Pero no dudes en hablarme si algo malo pasa, ¿vale? Naruto y yo siempre estaremos para ti.
En los labios de la morena, se formó una sonrisa comprensiva y feliz. Le abrazó justo cuando la rubia se le acercó y asintió, prometiéndole en silencio de que así sería.
Por otro lado, Sasuke revisó la hora en su celular y notó que ya casi era hora de ir a trabajar. Tocaría nada más por un par de horas o menos, por lo que podría ir a casa a descansar al fin. O quizá, volvería a colarse en la casa de la morocha.
Ino, miró la hora en su reloj y soltando un suspiro, se bajó del capó del vehículo de Sasuke y miró a su amiga con una sonrisa—. Creo que ya es hora de irnos, Naruto y yo quedamos en seguir nuestro proyecto por la mañana y casi no hemos dormido. Así que, me lo llevo. —Coqueta, le guiñó un ojo a Hinata, decidiendo en dejar solo al par de morenos el resto de su noche.
Ino se despidió del Uchiha y pasaron un par de minutos en lo que los rubios de iban en el coche del Uzumaki.
Sasuke se acercó hasta Hinata, ésta, estaba dispuesta a bajar del capó, pero él se lo impidió al colocar sus manos a los costados de su cuerpo y metiéndosele entre sus piernas.
Debido a la cercanía, la chica retrocedió un poco, pero sin apartarle por completo.
—Quiero que seas mi novia oficial. —Dijo de pronto el Uchiha. La Hyuuga le sonrió un poco, mirándole extrañada.
—Sasuke-kun, aún no he decidido sí…
Pero él le interrumpió al ponerle sus dedos en la boca, el aliento a alcohol le llegó a la morena junto al olor del perfume del chico—. Lo sé, sólo piénsalo… piénsalo mucho y después me das tu decisión.
Hinata no pudo más que mirarlo fijamente, atónita ante la inesperada propuesta; sobre todo, viniendo del rudo y orgulloso Sasuke.
Éste bajó sus labios a los ajenos y dejó en ellos un suave, lento y pasional beso.
Sus manos recorrían las suaves piernas de la mujer, asiéndole recostar un poco contra el metal del auto.
La peliazul instintivamente subió sus manos contra la nuca del chico, entrelazando sus delgados dedos contra los negros cabellos rebeldes; dejándose llevar por él y el espontáneo cariño que salía de pronto por su parte.
En la mente del moreno, maquinaba la forma en que terminaría de conquistar a la Hyuuga para hacerla suya.
Notó que, al dejar de presionarla, al ya no jugar con ella de forma pervertida como solía hacer, ella se ponía más dócil, accesible y linda con él. Lo cual le daba ventaja a convertirse su dueño absoluto.
Haría por todos los medios de que, tanto Gaara e Itachi salieran de su sistema, de su mente y su corazón. Si ya pudo conquistar un poco a sus amigos, lo demás sería pan comido.
Recorriendo su mano bajo el vestido blando de la peliazul, los recuerdos con Suigetsu volvieron a su mente:
"—Escúchame bien, soquete. A las chicas tímidas como Hinata no se les conquista con miedo, amenazas y presión. —El peliblando le dio una palmada en su hombro antes de acercársele—. No son como Karin, que son coquetas y atrevidas, sino que hay que cuidarlas, amarlas y venerarlas. Pero ojo, no te enamores tú de ella o terminarás jodido. —Le miró serio—. Es lo peligroso de ellas, una vez que te encariñas, pierdes la cabeza por ellas y lo peor, si te descubren, dudo mucho que te perdonen la vida."
Entrelazando su mano derecha con la ajena, deslizó su mano libre por las bragas de la chica para darle paso a sus dedos mientras besaba el delicado cuello y lo llenaba de beso. Antes de ir al trabajo o dejarla en casa, se aseguraría de hacerle el amor esa noche a la tonta Hyuuga.
๋Fin capítulo 09.
Notas de autora:
Hola, hola. Me he ganado sus tomatazos después de todos estos años. Podría darle todas las explicaciones de mis ausencias, pero no estoy muy segura de que las quieran escuchar. :c
Ahora, les pido mil disculpas y espero que acepten este humilde y random capítulo que me salió del alma.
Debo confesarles que llevo muchísimos años sin escribir, por equis o yé razón pero me prometí que este año iniciaría con mis fics, al menos con los que tengo para darles un fin digno a todos. c:
Les quiero recalcar, que espero que los personajes no se me hayan salido de contexto de personalidad, pues estoy demasiado alejada del fandom SasuHina, y de cualquier otro que antes seguía, pero espero que no me hayan salido raras sus personalidades. Jajaja.
La verdad es que están leyendo a la Aika Yami de 30 años, no a la adolescente de 15-16 años que antes escribía sobre sus personajes favoritos.
Como todos, he crecido, he adoptado mis responsabilidades y solo he querido retomar mi amado hobby porque amo con demasía a Sasuke y Hinata como para dejar mis fics abandonados. (Que sé que mucha gente se ha quejado de eso, sobre todo en los reviews, pero quiero pensar que sólo sufren de empatía y que no entienden qué es tener vida fuera de la pc).
Siempre prometí no abandonar mis escritos y espero cumplir mis promesas, los intentaré retomar poco a poco. Sólo no sé cuánto tiempo me lleve. Así que les pido una disculpa de ante mano :c
Otro anuncio, estoy pensando en cambiar mi nickname, por si ven que de repente mis fics tienen el nombre de otro usser, por fa, no me denuncien la cuenta Dx
En fin, espero les haya gustado el capi, intenté más que nada retomar varios detalles que recolecté a lo largo de los ocho capítulos anteriores y quise recalcar, más que nada, el porqué este fic se llama Malo.
Sasuke no es un santo, Itachi menos, Hinata no es tan inocente ni Ino tan controladora. Así que espero que se entienda al punto en que quiero llegar con cada personaje c: Porque quiero innovar un poco los fics que caen en lo clitché. No me mal entiendan, amo el clitché pero también me gusta intentar cosas nuevas c:
Otro punto, perdón si no hubo lemon SasuHina en este capi, recuerden que no todo es coito, también quiero presentar historias ricas en contexto y drama, porque eso mueve a este par de morenos. XD
En fin, tengan buena vida, muchísimas gracias por los reviews en capítulos pasados y por tomarse el tiempo de leerme. Hasta pronto. c: *corazón gigante*
Aika-chan.
