Salieron del estudio de grabación en la tarde. El director del programa felicitó a Sango por la entrevista, y se marchó en un coche negro. Por otro lado, la joven idol se quedó caminando junto a su productor, Kuranosuke Takeda. Él revisaba su agenda, y analizaba una serie de trabajos que le tocaban a la chica al día siguiente.

Sango se pasó una toalla por el cuello, tratando de secar el sudor que le corría desde la nuca.

— ¿Cuál es mi siguiente trabajo?

— Nada por hoy. Mañana a las ocho hay una promoción de tu marca, y el diseñador quiere que estés presente para dar autógrafos.

Ella sonrió.

— Entonces, eso significa que tengo esta madrugada disponible.

Kuranosuke asintió con la cabeza. Le dio curiosidad saber qué era lo que pasaba por la cabeza de la idol.

Ella tomó su teléfono, y marcó el número de su hermano Kohaku, un joven aprendiz de productor. Tras un breve intercambio de palabras, volvió a mirar a Kuranosuke.

— Esta noche es la ceremonia de la flora de los Goshinboku, ocurre muy tarde, casi al amanecer. — luego mostró una sonrisa nostálgica. — Recuerdo como Kikyo y yo asistíamos juntas cada año, pero ella está ocupada. Supongo que iré con mi hermano, ¿Quieres acompañarnos?

— Yo también estoy ocupado, el señor Toga me pidió ayuda para organizar algunos detalles de la audición caravana.

— ¡Uff!, ¡La audición caravana!, ¡Cada vez más cerca!

Aquel no era un asunto de menor importancia. En ese concierto de prueba habrían de elegirse a los chicos que tendrían el privilegio de estudiar en Shikon Academy, la mejor escuela para idols.

Este era el segundo año de Sango allí, y tenía entre sus deberes de alumna "veterana" escoger entre todos los nuevos egresados a un kōhai, a un joven aprendiz a quien guiar en el mundo del entretenimiento.

Ella tenía algo de curiosidad por saber a qué clase de idol conocería, después de todo, habían muchos tipos de personas en el mundo, como estrellas en el cielo.

Kuranosuke y Sango arribaron a la academia. Era un extenso complejo de varios edificios, entre los que se hallaban las habitaciones de los alumnos, la sala de conciertos, el cuarto de entrenamiento y el edificio principal, donde se encontraban los salones de clases y la oficina del director.

Ambos caminaron hasta la parte exterior de la residencia estudiantil.

— Si necesitas algo, no dudes en llamarme. — dijo el productor, con una risa amigable.

— En realidad, ¡Sí!, ¿Me recomiendas algún templo para ir a ver la flora del Goshinboku?, alguno que esté cerca del lugar donde estará la firma de autógrafos. Así no llegaré tarde.

Kuranosuke sacó su tableta, y miró en la aplicación de los mapas.

— El templo Higurashi, está como a tres calles de allí.

— ¡Perfecto!, ¡Gracias!, Me recoges cuando se acerque la hora.

Él asintió con la cabeza, y se marchó. La chica entró al edificio de los estudiantes de segundo, y se vio ante un inmenso pasillo, con puertas de madera a ambos lados.

Su habitación estaba al final, al lado de la escalera. Caminó hasta allí, y abrió sin tocar.

— ¡Oye! — escuchó exclamar.

— Lo siento, Kikyo.

Sango entró al cuarto y cerró la puerta.

— Descuida, pensé que eras alguien más. — comentó su amiga, mientras recuperaba la compostura. — ¿Cómo te fue en la entrevista?

Ella asintió, afirmativamente.

— ¿Y tú?, ¿Qué tal el trabajo de hoy?

— Todo bien, ya sabes, lo mismo de siempre. — agregó, con una expresión algo desganada. — Esta noche tengo que grabar un comercial.

— Entiendo, ¿Ya cenaste?

Kikyo negó con la cabeza.

— ¡Otra vez, Kikyo!, ¡Debes cuidar de tu salud!

— Descuida, estaré bien. Además, no tengo ánimos. — soltó un suspiro largo. — ¿Hoy vas a a la ceremonia de la flora?

— Sí, ¡Ojalá pudieras acompañarme!

Su amiga mostró una sonrisa triste.

— El deber de una idol es más importante.

Se levantó de la cama. Tomó su uniforme en el perchero y se lo colocó.

— Bueno, duerme temprano. Dejé la crema para las ojeras encima de la mesa. Te echas un poco, y estarás radiante en la ceremonia. — agregó, mientras se marchaba.

Sango dió las gracias, y vio a Kikyo salir por la puerta.

Vistió su pijama favorito y se acostó en la cama. Miró hacia el lado, y vio el lecho vacío de su amiga. Le entró un poco de nostalgia al recordar aquel tiempo en que Kikyo solía ser más animada. Mostraba entusiasmo hacia cada actividad, se reía, y vivía como cualquier otra chica de su edad. Cada noche, antes de dormir, contaba con Sango las anécdotas del día, las cosas que había aprendido en la clase, y los entrenamientos en el patio. Nunca había sido una extrovertida, pero eso sí, jamás la había visto tan desganada.

Esta noche, Sango vería el Goshinboku florecer, por primera vez sin su amiga.