¡Hola amigos!
Ha pasado mucho tiempo desde la última actualización. Les había prometido que lo haría con regularidad, pero surgieron cosas que escaparon de mi control. Por ejemplo, tuve que trabajar horas extras porque el techo de mi casa comenzó a resquebrajarse. Como estamos en temporada de lluvias, el agua empezó a filtrarse y tuve que sacar mis pertenencias mientras el albañil trabajaba. Fueron semanas incómodas, ya que el material desperdigado me afectó más de lo esperado.
Debido al polvo y otros alérgenos en el ambiente, desarrollé una conjuntivitis severa que duró más de 15 días. La conjuntivitis es una inflamación de la membrana que cubre el ojo y el interior de los párpados, y en mi caso fue bastante dolorosa. Mis ojos estaban completamente enrojecidos y no podía ver con claridad. Fue necesario comprar Sophixin, un medicamento extremadamente costoso que se utiliza para tratar infecciones oculares graves. Lamentablemente, debido a la severidad de la infección, me vi obligado a gastar cantidades ridículas de dinero en medicinas para recuperar la visión.
Además, como necesitaba seguir trabajando, usé lentes especiales que protegían un poco mis ojos, pero aun así dificultaban mucho mi recuperación. Las horas extras y el estrés solo complicaron más las cosas y lo que menos quería hacer en aquel entonces, era escribir. Espero entiendan mis motivos.
Pero no perdamos más tiempo con esta introducción. Ahora, pasemos a la sección de respuestas a los comentarios, tal y como prometí.
Maximum Rhapsody: agradezco que seas el único lector que se interese en la historia, definitivamente el canon se seguirá en la historia siguiendo las cosas en el curso original de la novela, aunque añadiendo mas de mi cosecha y desviando la trama por horizontes que quiera llevarla, pero si solo espera y veras como se desarrollan las amistades tanto de Trunks y Mai.
Guest: espero tenerte de nuevo leyendo este capitulo
Capítulo 14: Festín en el Valhalla
La oscuridad envolvía el lugar. Trunks se encontraba dentro de un vacío infinito, sin rastros de vida o luz, similar a la habitación del tiempo, pero este ambiente era pura oscuridad. El aire se sentía pesado, opresivo, como si algo lo aplastara desde todos los ángulos. No sabía cómo había llegado allí, pero una sensación de temor crecía dentro de él. Su respiración se aceleraba, pues no podía concebir que estaba sucediendo y al mismo tiempo se encontraba contrariado de poder caminar dentro de aquel espacio como si las leyes de la física fueran invalidadas. Decidido a ignorar tal cosa, comenzó a recorrer los alrededores para ver que pistas podía encontrar
Pese a haber cometido el más imperdonables de los pecados, no me explico cómo puede dormir tan tranquilamente.
Esa voz, esa maldita voz….
No hacía falta ver para saber quién era. El tono era áspero, desagradable, ruidoso y lleno de odio.
—Black —Murmuro Trunks apretando fuertemente los puños, trataba de mantener la calma, pero el eco de las palabras le hacía hervir la sangre.
—No es de sorprenderse —replicaba otra voz con un tono más suave pero igual de desagradable que la primera —, los mortales no conocen el sentido de la decencia, ¿crees que conocerán lo que es la vergüenza?
Sabía de quien se trataba, era aquel ser que le había quitado todo; sus amigos, su mundo, su futuro, su esperanza…
Trunks miró a ambos, sus ojos azules se mostraban furibundos, apretó los dientes mientras su cuerpo temblaba. Sabía que esto no era real, que era una pesadilla, pero las emociones eran demasiado vívidas, demasiado poderosas como para pasar por alto tal hecho.
Black dirigió su mirada hacia Zamasu, con una mueca de desprecio pintada en su rostro, observando a Trunks como si fuera lo más asqueroso que haya visto en su vida.
—¿No crees que esto es repugnante, Zamasu? Mira a este mortal. Cree que puede huir, que puede dejar atrás sus pecados y empezar de cero en otro lugar. —dijo Black impregnada de sarcasmo puro —. Mudarse a otro mundo como si nada hubiera pasado después de haber traído la desgracia y la miseria al suyo…
Su tono destilaba burla, como si la idea misma fuera tan ridícula que no mereciera más que su desprecio.
—¡SON UNOS MALDITOS! —Grito el guerrero del futuro con la sangre hirviéndole —. USTEDES FUERON QUIENES ME LO ARREBATARON TODO, ¡ABSOLUTAMENTE TODO!
Los aludidos observaban al miserable guerrero usurpador del tiempo con burla.
—DESPUES DE TODA LA MATANZA Y DESTRUCCION QUE HICIERON ¡¿COMO SE ATREVEN A HABLAR DE DESCENCIA?!
Sus palabras eran más que enojo; estaban impregnadas de desolación y desesperanza. Su cuerpo temblaba, apenas pudiendo mantenerse en pie, cayó de rodillas, luchando por respirar, mientras observaba con infinito odio a ese par.
—Pero al final de cuentas —replicó Black, cruzándose de brazos—, fuiste tú quien provocó todo esto. Tú fuiste el culpable de lo que le ocurrió a tu mundo. Por intentar esa atrocidad... de querer reescribir la historia.
—Y sabiendo perfectamente lo que hiciste —continuo Zamasu —¡¿CON QUE MALDITO DERECHO CREER MERECER VOLVER A VIVIR OTRA VIDA?!
—Y peor aún, aspiras a algo que jamás tendrás —replicó Black, riendo con desprecio—. NO HAY PERDÓN PARA LO QUE HICISTE. TU DESEO DE VIVIR DE NUEVO, DE TENER UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD, ES UN INSULTO A TODOS LOS QUE SUFRIERON POR TU CULPA.
Trunks no respondió, su mirada estaba fija en el vacío que lo rodeaba, sin centrarse en nada en particular. El silencio que dejó tras las palabras de ambos no fue un intento de desafiarle, sino más bien una aceptación silenciosa de la verdad que intentaba evitar.… las lágrimas empezaron a acumularse en sus ojos, no de debilidad, sino de la carga emocional que lo asediaba.
—No tengo derecho… —murmuró Trunks finalmente, con la voz rota por el peso de la culpa—. No lo merezco, no después de todo lo que ha pasado...
Black comenzaba a reír, primero con leves carcajadas que pronto se tornaron en una risa desquiciada, un tono agudo que revelaba lo perturbado que estaba.
—Exactamente, maldito mortal —dijo Black, cruzándose de brazos y sonriendo con arrogancia—. No lo mereces. Ninguna segunda oportunidad, ninguna redención. Eres un fracasado que intenta huir de sus errores y al morir, lo único que te espera es la condena eterna.
Zamasu, con su mirada gélida y severa, se acercó más, sus palabras eran un golpe directo al corazón de Trunks.
—Y lo peor de todo es que a esta nueva gente que se está involucrando contigo también serán arrastradas, condenadas a sufrir por tus acciones, es un ciclo que se perpetuará, donde tu presencia se convierte traerá miseria a otros.
El remordimiento se intensificaba, haciéndolo sentir cada vez más pequeño en ese vacío infinito. La oscuridad no solo lo envolvía físicamente, sino que también parecía consumir su esperanza, apoderándose de todo lo que alguna vez había creído que era posible.
—No quiero... No quiero que pasen más desgracias —La voz de Trunks temblaba, y las lágrimas finalmente comenzaron a caer, marcando su rostro con la evidencia de su dolor. —Tal vez no merezca seguir viviendo, pero debo seguir adelante… no puedo rendirme aun, porque hay alguien… que me aún necesita.
Black y Zamasu intercambiaron miradas cargadas de burla y desdén, disfrutando del tormento que infligían a Trunks. La oscuridad que los rodeaba parecía intensificarse, convirtiéndose en un laberinto de desesperación.
—Entonces observa, Trunks —dijo Black con una sonrisa perturbadora—. Este mundo se hará pedazos, se desmoronará para perderse entre la nada, como un frágil diente de león llevado por el viento.
Zamasu alzó una mano, señalando hacia el vacío en el que Trunks se encontraba atrapado. En el aire, comenzaron a aparecer fragmentos funestos de este nuevo mundo desmoronándose poco a poco, los gritos de los chicos que salvo de Kokabiel, la destrucción de Asgard, el inframundo, humano.
Las imágenes de destrucción se intensificaron, los gritos de aquellas personas se mezclaron con la risa de Black y las palabras hirientes de Zamasu, creando una sinfonía de dolor que llenaba el vacío. Trunks sintió como su corazón se hundía, y una nueva ola de desesperación lo invadió.
—Este es tu destino —dijo Zamasu, su voz resonando con un aire de triunfo—. Un ciclo interminable de miseria, desgracia y destrucción.
Black prosiguió
—y el único responsable de ocasionarlo…
¡ERES TU!
Trunks despertó de repente, con el corazón aun latiendo con fuerza y la mente nublada por el terror del sueño. Se llevó una mano a la cara y, al sentir la humedad en sus mejillas, se dio cuenta de que las lágrimas aún estaban allí, marcando su piel con la evidencia de su angustia.
La puerta se abrió lentamente y una mucama entró, notando de inmediato su expresión de angustia. Sus ojos se llenaron de preocupación al ver a Trunks sentado en la cama, con la mirada perdida y el rostro empapado de lágrimas.
—Etto —preguntó la chica con voz llena de incomodidad mientras se acercaba al guerrero con cautela —¿Se encuentra bien?
—Yo… —dijo el con voz perdida mientras se limpiaba las lagrimas con el borde de su chaqueta —.no es algo de mucha importancia —carraspeo un poco mientras trataba de recobrar la compostura —¿Se le ofrece algo?
—O-Odín-sama me mandó a buscarlo —respondió la mucama, su tono aun mostraba un poco de preocupación.
Trunks la miró con confusión, intentando salir del abrumador peso de su pesadilla. Recordaba que Odín quería mostrarle algo, pero no sabía qué podría ser; debía tratarse de algo importante si requería de su presencia de inmediato.
—Entiendo —dijo, tratando de sonar calmado—. Hágale saber que en un momento bajo.
La mucama, viendo que Trunks aún luchaba con su estado emocional, se acercó un poco más, reflejando una mezcla de respeto y simpatía en su mirada.
—Muy bien, le daré espacio para que pueda asearse. Después, yo podré limpiar su habitación —dijo ella mientras dejaba algunos utensilios de baño sobre la mesa—. Según tengo entendido, usted tiene costumbres japonesas; reconfiguré el baño para que se adapte a sus necesidades.
—Se lo agradezco —respondió Trunks, sintiendo una leve gratitud por su consideración.
—Odin-sama me ordenó atenderlo con celeridad, aunque agradezco el gesto —continuó ella, sonriéndole mientras dejaba los utensilios—. ¿Está seguro de que se encuentra bien?
—Le agradezco su preocupación, pero no es necesario preocuparse por mi estado —replicó Trunks, esforzándose por sonreír, aunque aún luchaba con el eco de su pesadilla. —Me encuentro en óptimas condiciones.
—Entiendo —dijo la mucama, asintiendo con respeto—. Me retiraré para que pueda asearse.
Antes de que ella abandonara la habitación, Trunks la detuvo con una mano.
—Disculpe —dijo con un tono marcado de seriedad —. Apreciaría que no le comentara absolutamente nada a Odin-sama de lo que presenció, al menos no por el momento.
La mucama lo miró un poco incrédula por dicha petición, pero entendió que no era correcto entrometerse en los asuntos de los demás, así que actuaría con condescendencia.
—Por supuesto, Trunks-sama, su secreto está a salvo conmigo.
Dicho esto, la mucama salió de la habitación, cerrando la puerta suavemente. Trunks permaneció en silencio por unos momentos, desviando la mirada lentamente hacia los utensilios de baño que ella había dejado sobre una pequeña mesa cercana. Parecía un detalle insignificante, pero en su estado emocional, cada cosa en la habitación se sentía pesada.
Poco a poco se dirigió hacia la mesa con movimientos automatizados casi rígidos, como si el peso de su reciente pesadilla aún estuviera presente. Caminó hacia los utensilios, pero en lugar de tomarlos, se quedó allí, inmóvil, mirando fijamente el reflejo del espejo que lo observaba desde el otro lado de la habitación.
Sus ojos, aún estaban algo enrojecidos por las lágrimas, mostrando la profundidad de la culpa que tenía. El eco de las palabras de Zamasu y Black seguía atormentándolo, clavándose en su mente. Las preguntas que le habían lanzado resonaban, mezclándose con sus propios pensamientos. ¿Realmente merecía una segunda oportunidad? ¿Era correcto iniciar una vida desde cero?
Llevó una mano a su rostro, limpiando lo que quedaba de humedad, pero el peso de sus pensamientos seguían presentes. El espejo le devolvía una mirada vacía, como si contemplara una versión más cansada y rota de sí mismo: un hombre atrapado entre dos mundos. El guerrero que lo había perdido todo de manera inmisericorde y el hombre que ahora buscaba desesperadamente un nuevo propósito en esta nueva vida.
Después de unos momentos, dejó escapar un suspiro pesado, tomó los utensilios que le había dejado aquella mucama y se dirigió al baño con la intención de asearse. No porque sintiera la necesidad de hacerlo, sino porque necesitaba cualquier tipo de rutina que lo ayudara a apartar esos pensamientos de su mente, al menos por un momento.
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Territorio Gremory
Habían pasado una semana desde que Rias dejo la espada al cuidado de su herrero. La pelirroja estaba muy contenta, y el motivo era sencillo: su padre le había llamado para notificarle que el herrero de la familia finalmente había terminado de reparar la complicada espada del joven que les había salvado de las garras de Kokabiel.
Sin esperar ni un minuto más, iba acompañada por su séquito, quienes estaban muy emocionados, pero no lo demostraban abiertamente, ya que ir a la forja de la familia les permitiría ver nuevamente todas esas armas, armaduras y demás objetos que estaban ahí. A opinión de todos, los herreros de la familia Gremory fabricaban artefactos peculiares y asombrosos que podían equipararse a un Sacred Gear de medio nivel. Issei, en especial, estaba emocionado de asistir, pese a ser un pervertido sin remedio que, en la mayoría del tiempo, pensaba en las tetas de las mujeres de todos los tamaños y grosores. Pero ahora estaba mas interesado en saber como lucia aquella espada de adamantium.
—Ya quiero verla, ya quiero verla —decía el castaño emocionado y gritando a todo pulmón.
—Parece ser que estas impaciente Issei-san —Dijo Asia a quien le parecía un poco divertido el semblante del castaño en estos momentos.
—¡Claro que sí, Asia-chan! —respondió Issei con una gran sonrisa. —¿No oíste lo que el viejo dijo? ¡Ya está lista la espada de adamantium!
Asia sonrió de manera nerviosa por el exabrupto del castaño
—Etto, el herrero había dicho que solo es es una coincidencia decía ella con una gota de sudor resbalando por su nuca.
—¡No arruines mis ilusiones, Asia-chan! —interrumpió Issei, con un tono entre divertido y frustrado.
Asia reía ante el comportamiento casi infantil de su amigo. Aunque todavía estaba aprendiendo sobre esas costumbres, su educación y el enclaustramiento como monja la dejaban con algunas dudas. Sin embargo, al ver que los demás se mantenían interesados mientras ingresaban a la forja, comprendió que había cosas más interesantes por descubrir. Para el grupo, también era una experiencia novedosa, pues al observar a Issei con otros ojos, se dieron cuenta de que el castaño era algo más que un fisgón empedernido y sexualmente inmaduro. Habían conocido otro de sus gustos, uno un poco más normal, por así decirlo.
—Kyaaa No puedo creer que mi lindo Issei y yo tengamos tanto en común —Pensaba ella con una sonrisa soñadora en su rostro que no paso desapercibida por sus sirvientes —. Cuando tengamos más tiempo libre, me encantaría que viéramos un maratón de anime y series americanas juntos... solo tú y yo en un cuarto con luz en un ambiente romántico, para finalmente…
Xenovia observó a Rias detenidamente con un poco de suspicacia, notando la mirada soñadora que iluminaba su rostro y entonces en su limitado razonamiento llego a una conclusión:
—Por la forma en que Rias-Buchō mira a Hyōdō Issei de esa manera, diría que está pensando en hacer bebes con él, —Pensó la portadora de Durandall con una ligera mueca de curiosidad mientras tomaba su barbilla con los dedos índice y pulgar —. Parece ser que tiene experiencia suficiente en estos temas, supongo que tendré que pedirle consejos para poder convencer a Trunks-dono de que haga muchos hijos conmigo.
—Es raro que Issei-sempai se interese en algo que no sea espiar mujeres a escondidas —añadió Koneko con su típico tono estoico —. Es perturbador.
—¿Qué imagen tienes de mí, Koneko-chan? —preguntó el castaño, abatido, con una mirada decaída y un deprimente fondo azul que mostraba su depresión por las palabras de Koneko. Asia intentó animarlo dándole golpecitos en la espalda.
—La de un pervertido sin remedio y sin esperanzas —Respondió Koneko sin cambiar su tono de voz, ignorando por completo el estado de ánimo del castaño.
Después de esa escena tragicómica, el herrero hizo acto de presencia, sorprendiendo a los jóvenes. El hombre musculoso se secaba el sudor de la frente tras haber estado expuesto a un calor extremo para terminar la reparación del arma. Su sonrisa de satisfacción reflejaba el orgullo por haber completado uno de los trabajos más complicados que le habían encomendado.
—¿Y bien? —Preguntó Rias, recuperando la compostura y esbozando un gesto estoico digna de la heredera del clan Gremory que es —. ¿Finalmente pudiste cumplir con el encargo que te encomendé?
—Está lista —Respondió el herrero con autosuficiencia y una sonrisa de satisfacción. —. Síganme.
El grupo sonrió al saber de qué se trataba, y lo siguieron para ver cómo lucía la espada en todo su esplendor. Issei no podía contener su emoción, ya que el lugar seguía siendo fabuloso e interesante. Armas, armaduras, escudos y diversas herramientas estaban por todos lados. Issei, aunque deseaba tocar alguna de esas cosas, se contuvo, temiendo romper algo por accidente.
Finalmente llegaron a la forja personal del herrero, Alder. Aunque un poco desordenada, la cantidad de objetos raros e interesantes allí presentes asombraba a todos. Incluso Kiba quedó impresionado por las espadas majestuosas que había, aunque sabía que no podía probarlas.
—Bueno —Dijo Rias con curiosidad, —¿Dónde está?
—Aquí mismo, —Respondió el herrero, chasqueando los dedos.
De repente, sonidos de engranajes resonaron por todo el lugar, confundiendo a los presentes. Un círculo mágico se manifestó en el suelo, expulsando pequeñas cantidades de magma. El calor era insoportable, haciendo que todos empezaran a sudar. Sin embargo, Rias, acostumbrada a los exabruptos del excéntrico herrero, sabía que era parte de la presentación.
El magma se elevó y luego comenzó a descender, revelando una hermosa espada posada en un altar de piedra. Todos quedaron asombrados al ver el arma, Issei por poco tiene un orgasmo al ver la brillante espada tal y como lo había visto en sus comics-
—Es… perfecta —Mencionó Rias con una sonrisa de satisfacción.
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Asgard
Después de haberse arreglado de manera apropiada había bajado al ala principal del castillo donde una valquiria le escoltaba hacia un lugar distinto
Después de asearse, Trunks bajó al vestíbulo principal, seguido de Mai una vez que llegaron ahí se encontraron con la valquiria ya los esperaba por órdenes de Odín. La joven se dirigió a una de las paredes del inmenso castillo y comenzó a recitar un hechizo en un idioma que ninguno de los dos pudo descifrar. Tras completar el conjuro, una sección del castillo se abrió, revelando un pasadizo secreto. Sin decir una palabra, Rossweisse les indicó que la siguieran.
El trayecto fue silencioso. Trunks caminaba con una expresión distante, a pesar de que su estado de ánimo parecía más calmado. Mai, por su parte, lo observaba de reojo, con la mirada fija en él, como si quisiera preguntarle algo, pero por alguna razón que no podía entender, no se atrevía a hacerlo.
Mai conocía a Trunks tan bien que podía detectar de inmediato cuando algo estaba mal en él. Sus ojos, que normalmente reflejaban una atrayente fortaleza y determinación, ahora llevaban consigo un aura diferente, más sombría, que no podía ignorar. Finalmente, había decidido romper aquel monótono silencio que envolvía el pasadizo.
Por su parte, Rossweisse continuaba avanzando con la gracia y profesionalidad que su cargo le imponía. Sin embargo, de vez en cuando, lanzaba miradas curiosas hacia Trunks y Mai, como si intentara descifrar un enigma oculto. No sabía por qué, pero sentía una creciente curiosidad hacia el par de recién llegados.
—Esa mirada de nuevo —murmuró Mai, lo suficientemente bajo como para que los demás no la escucharan—. Volviste a soñar con "eso", ¿no es así?
—¿Eso? —dijo Rossweisse mentalmente al no perder el más mínimo detalle en la conversación de ambos
Trunks, sorprendido por su intuición, tardó un segundo en responder. No quería preocuparla más de lo necesario, y menos aún en este lugar, donde estaban rodeados de otras personas. Su rostro se tensó, pero trató de disimular, desviando la mirada.
—No es nada de lo que debas preocuparte —dijo en tono neutro, intentando poner fin a la conversación.
Mai frunció el ceño y se detuvo, obligando a Trunks a hacer lo mismo. Su rostro mostró una mezcla de enojo y frustración mientras lo miraba fijamente.
—¡Sabes que odio que me mientas! —le replicó con voz firme —, ahora quiero que me digas que es lo que te sucede.
Trunks suspiro
—Ya te lo dije —dijo el guerrero con un poco de pesadez, como si la conversación comenzara a generarle estrés —, me encuentro bien.
Sabía que Mai tenía un temperamento fuerte y que la situación podía intensificarse rápidamente. Notó cómo la ira comenzaba a reflejarse en el hermoso rostro de Mai, y cuando estaba a punto de replicar, ambos escucharon a la valquiria carraspear, interrumpiendo aquel incomodo momento y llamando la atención de ambos.
—Disculpen —dijo, aproximándose con una expresión seria—. Les recuerdo que Odin-sama aguarda por ustedes, no deberían hacerlo esperar.
—¡Tienes razón, Rossweisse-san! Lamentamos mucho el contratiempo —respondió Trunks de manera atropellada, esbozando una sonrisa forzada mientras sentía la penetrante mirada de Mai fija en él. Al mismo tiempo, estaba un poco agradecido por la interrupción de la valquiria.
No muy convencida de aquella actuación barata, la valquiria se dio la vuelta para retomar el camino. Aquel intercambio le recordó a muchas otras situaciones que había presenciado a lo largo de su vida como valquiria. Los guerreros que habían pasado por los horrores de la guerra siempre llevaban consigo un tipo de dolor que, aunque oculto, encontraba la manera de manifestarse.
—Esa mirada la conozco bien —pensó ella—. Es la misma mirada que he visto en muchos soldados que volvieron de la guerra con cicatrices invisibles que han llegado al Valhalla. ¿Qué le habrá sucedido?
Por el momento, no diría nada. No sabía por qué Odín estaba interesado en conocerlo y en traerlo a sus tierras. Debía suponer que tenía algo especial que llamó la atención del padre de todo. No era nadie para juzgar; si bien podía ser un borracho empedernido, depravado y vulgar, no era de los que hacían las cosas porque sí. Después de todo, era el pilar de la facción nórdica, el soberano supremo de Asgard.
Una vez que llegaron a su destino se encontraron con unas enormes puertas de madera, adornadas con hermosos grabados de árboles cuyas hojas de esmeralda parecían moverse gracias a un hechizo mágico que evocaba la brisa en el pasillo. Ambos jovenes quedaron maravillados por aquellos detalles mágicos que adornaban el lugar. Rossweisse toco la puerta dos veces y al hacerlo comenzaron a abrirse lentamente para permitirles pasar a la sala.
Lo que sus ojos encontraron era algo fuera de lo común. Hombres y mujeres festejaban como si no hubiera un mañana en una enorme sala que rebosaba vida. Las paredes estaban adornadas con armaduras, mallas de cota y armas de diversos tamaños, cada una debidamente lustrada y en perfecto estado. Los enormes pilares se erguían majestuosamente hasta el techo, que representaba la bóveda celeste en pleno día, con nubes suaves y un sol brillante que iluminaba el lugar.
Sin embargo, el evento principal y la atención de muchos de los presentes lo ocupaba un personaje peculiar que estaba relatando su más reciente aventura. Los soberanos de Asgard estaban sentados en una mesa superior, disfrutando de sus respectivos aperitivos y bebidas, mientras los demás se agolpaban en la enorme mesa, sin perder detalle.
—¡Y luego la enorme bestia nos arrinconó y me di cuenta de que estábamos en un serio predicamento! —declaraba con cierto misterio, manteniendo a todos en silencio.
—¡¿Y qué sucedió después?! —gritó uno de los comensales, siendo apoyado por la demás multitud.
—Sí, ¿qué sucedió después?
—Hmp, si tanto lo quieren saber, entonces se los diré —carraspeó aquel personaje con orgullo—. Se me ocurrió crear una distracción mientras comenzaba a evocar una tormenta, ¡La más espectacular de todas!
Trunks no sabía que carajos pasaba aquí. ¿Era eso lo que Odín quería mostrarle? ¿Un estrafalario sujeto narrando una historia de la forma más exagerada posible? No podía entender por qué el dios lo había traído hasta allí para presenciar tal espectáculo.
A pesar de su confusión, no pudo evitar sentir admiración por la valentía del narrador y la forma en que contaba su relato. Había algo cautivador en como relataba aquella aventura, algo que lo hizo reflexionar sobre las propias historias de su vida, aunque la mayoría de estas, terminaban con resultados funestos.
—Vaya, chico, ¡por fin llegas! —saludó el anciano, invitándolo a pasar—. ¿Qué tal tu noche? Apuesto a que no has encontrado una cama más cómoda, ¿verdad?
—Pues este…
—Ya me lo dirás después —interrumpió el dios con una sonrisa—. Ahora, siéntate a mi lado y escuchemos, ¡Tú también únete a nosotros también, Ross-chan!
—Lo lamento —respondió ella de forma monótona—. Necesito retomar mi puesto inmediatamente, ya cumplí con lo que me encomendó.
El anciano alzó una ceja con suspicacia.
—Vaya, tan rígida y aburrida como siempre —replicó, dándole un trago de su hidromiel—. Si sigues así, no vas a conseguir…
—Le agradecemos mucho la atención que tuvo con nosotros Rossweisse-san —dijo Trunks apresuradamente, consciente de que si Odín mencionaba esas palabras, se desataría un alboroto como aquella vez—. Si usted gusta, puede retirarse. Después de todo, no querrá llegar tarde, ¿verdad?
La expresión en el rostro de Rossweisse era un poema. Sus mejillas se inflaban y sus lágrimas amenazaban con salir de manera cómica (como la expresión de aqua después de que kazuma la llamara inútil al haberle ganado en un pierda papel y tijera), sabiendo perfectamente lo que el dios iba a decirle. Sintió el impulso de lanzarle un hechizo a Odín, pero sabía que debía atender sus deberes. Sin decir nada, la valquiria abandonó la sala del Valhalla murmurando demasiados improperios.
—Por desgracia, aquella bestia, de alguna manera, supo de mi plan. Entonces, usó sus patas para provocar un terremoto de escala apocalíptica y utilizó sus cuernos para partir en dos al cielo, arruinando la oportunidad de un ataque sorpresa.
Trunks y Mai estaban absortos en el relato. Lo que decía el dios del rayo era impresionante; esa enorme bestia parecía ser realmente poderosa. Ambos desearían haberlo visto con sus propios ojos.
Los demás oyentes compartían su fascinación, incluidos los dioses. El relato era verdaderamente entretenido.
—Su furia era implacable; nadie podía detener su avance —Mencionó con seriedad, sacando un peculiar martillo de su cinto—. Utilicé a Mjolnir para volver a atacar, pero lamentablemente no podíamos hacer gran cosa. Era muy resistente y casi me atraviesa con uno de sus cuernos. —Alzó un poco su camisa y mostró un enorme rasguño en su abdomen.
El asombro recorrió la sala.
—¿Tan poderosa era esa bestia? —preguntó una joven valquiria, visiblemente impresionada.
—Así es, mi lady —Respondió el sujeto sorprendiendo aún más a todos—. Aun cuando la ataqué con Mjolnir imbuido en relámpagos, no fue suficiente. Su poder era inconmensurable y su ira creciente solo lo volvía más fuerte.
—¿Cómo lo derrotaron? —preguntó Trunks, incapaz de contener su curiosidad. Esto hizo sonreír al sujeto, quien le agrado la actitud del recién llegado.
El corpulento "aventurero" sonrió de manera gallarda.
—Elemental mi querido amigo. Junto a los soldados de mi escuadrón, llegamos a una conclusión: solo nos quedaba una última oportunidad —mencionó, girando su martillo con lentitud—. Si esa bestia era dura y resistente por fuera, solo teníamos una opción: atacarla desde dentro. —Señaló con su martillo hacia el animal cocinado que había sido parte de la celebración—. En un momento determinado, esa bestia abrió sus fauces al volver a rugir. Ese fue el punto crucial.
Alzo su arma al aire mientras comenzaba a generar relámpagos.
—Lancé con toda mi fuerza el Mjolnir hacia su boca, y los soldados usaron ataques mágicos. Todo entró en ella —recordaba aquel combate con una claridad excepcional, sabiendo que había sido uno de los más difíciles que había enfrentado—. Nuestros poderes unidos causaron un estrago mortal dentro de esa bestia apocalíptica. Eso fue lo que nos dio la victoria.
Cuando exclamó aquello, relámpagos salieron disparados en todas direcciones desde la parte alta del lugar, creando un espectáculo luminoso que nadie consideró peligroso. Todos disfrutaron del espectáculo, incluso Trunks, que quedó sin habla por el relato y la audaz demostración de poder.
Trunks observaba a al sujeto detenidamente, su mente no pudo evitar recordar la conversación que había tenido con Odín poco antes. El dios de Asgard le había hablado de uno de sus hijos, un guerrero formidable poseedor de un inconmensurable poder, lo supo al sentir el ki y al ver que los relámpagos obedecían su voluntad, no tardó en concluir que ese imponente ser frente a él era Thor.
La energía que emanaba de Thor era abrumadora, un aura brillante que pulsaba con cada movimiento. Era un ki impresionante, mucho más alto que el de Sirzechs, quien se presumía era uno de los demonios más poderosos de la facción demoniaca. Trunks se dio cuenta de que, a pesar de su apariencia juvenil Thor poseía un poder que desafiaba la comprensión, un nivel de poder que solo era superado por Odín.
Y aun así se vio abrumado por aquella bestia.
—Es por eso que celebramos hoy —mencionó Thor, acercándose al enorme animal cocinado—. Además, quisiera otorgarles a los soberanos de Asgard un obsequio de esta batalla. Pero necesitaré ayuda de nuestro invitado recién llegado.
—¿Y-Yo? —preguntó Trunks, señalándose a sí mismo con incredulidad. Se sintió abrumado cuando recibió un asentimiento del dios.
—Así es, amigo mío —respondió Thor con amabilidad, apoyando su martillo en su hombro—. Ven por favor.
Trunks se sintió dudoso, una mezcla de emoción y nervios lo invadió. No quería ofender a Thor, pero tampoco deseaba ser el centro de atención. Mai lo observó y le indicó con la mirada que avanzara. Tragando saliva, se levantó de su asiento y se dirigió hacia el dios, sintiendo el peso de las miradas de todos los presentes sobre él. Esa experiencia le provocaba un cosquilleo incómodo en el estómago.
—¿Qué desea de mí? —preguntó mientras caminaba a su lado, su voz un poco temblorosa.
—Como mencioné antes, ni mi poderoso Mjolnir pudo lastimar a esta bestia. Su cuerpo era muy duro —explicó Thor, observando su martillo con una mezcla de nostalgia y desafío, haciendo ligeros rebotes en su palma—. Pero padre me contó que posees un arma especial, capaz de partir estrellas, doblegar galaxias a tu voluntad y desgarrar el universo mismo.
Una gota de sudor resbaló por su sien al darse cuenta de cómo Odín había exagerado las cosas en su relato. ¿Era esa realmente la costumbre de aquella facción? ¿Exagerar todo hasta el extremo? La incertidumbre se apoderaba de él mientras reflexionaba sobre el peculiar comportamiento de aquellos que lo rodeaban. No podía estar seguro, pero poco a poco comenzaba a convencerse de que, efectivamente, esa era la norma.
—No sé si parta estrellas o doblegue al universo, ya que nunca lo he intentado como tal —respondió Trunks, encogiéndose de hombros con un tono de duda.
—¡No seas modesto, chico! —replicó Thor, una sonrisa amplia iluminando su rostro—. Puedo sentir que aquella espada desprende un poder sin igual.
Trunks parpadeó, sorprendido por la confianza que Thor parecía tener en él. La alabanza del dios del trueno era algo que lo hizo sentirse un poco incómodo, pero extrañamente se sentía un poco reconfortante. Sin embargo, la presión de ser el centro de atención y de tener que cumplir con esas expectativas era abrumadora.
—¿Qué quiere que haga? —pregunto el guerrero del futuro.
—Sencillo camarada —Respondió Thor como si fuera la cosa más simple del mundo —. Corta ambos cuernos de esta bestia, pues el izquierdo es de oro y el derecho de diamante. Materiales muy valiosos sin lugar a dudas —respondió Thor, señalando al enorme toro cocinado.
Trunks se sorprendió. No sabía que un ser vivo pudiera nacer con esos elementos en su cuerpo; solo conocía de la existencia de los dinosaurios de su mundo quienes tenían prominentes cuernos y dientes, pero jamás había escuchado de una especie cuyos materiales como el oro o diamante formaran parte de su anatomía.
—Padre dijo que tu espada es especial, por esa razón te pido que me ayudes a darle este obsequio a nuestros líderes, por favor.
Trunks sintió dudas. La verdad era que no sabía si su espada podría cortar algo tan impresionante. No quería desilusionar a todos los presentes, ni mucho menos quedar como un charlatán ante la mirada de los presentes que se mostraban impacientes por ver el poder de dicha espada. Había un aire de expectativa, expectativa que, aunque le guste o no debía cumplir pues los rumores estaban esparcidos y la credibilidad del padre de todo estaba en juego, aunque francamente no sabía porque diantres Odín había esparcido el rumor de que su espada podía hacer tal cosa.
Después de todo, solo es una espada; una extremadamente pesada, pero a fin de cuenta solo era una espada normal.
—De acuerdo —mencionó con un suspiro resignado—. Háganse a un lado.
Todos obedecieron, retrocediendo para darle espacio. Cuando desenfundó la Z, la sala quedó maravillada. Aunque Trunks no podía sentir el poder que emanaba de su espada, los demás sí. Era como si mil soles ardieran en su interior, y su brillo iluminaba el salón. Los murmullos de los comensales se hicieron eco mientras algunos ya empezaban a maquinar en su mente planes siniestros para apoderarse de ella, ignorando que solo Trunks tenía la capacidad de levantarla gracias al encantamiento que la protegía.
—Aquí voy —murmuró Trunks, determinándose mientras se enfocaba en los cuernos de la bestia. Se mantuvo estoico, analizando dónde cortar. Sin embargo, la inseguridad le hizo cuestionar si la Z realmente podría hacer lo que el poderoso Mjolnir no había logrado.
¡Slash!
Trunks hizo un tajo que pasó desapercibido. Ninguno de los presentes vio nada; simplemente sintieron un leve viento, como si una suave brisa hubiera recorrido la sala. En un instante, él ya estaba de vuelta, envainando su espada con una gracia y un rito que parecían casi ceremoniales.
Los presentes quedaron embelesados. Cada movimiento del guerrero del futuro era fluido y elegante, como si estuviera realizando un antiguo ritual, la hoja brillaba intensamente bajo la luz del salón, y la forma en que Trunks la retiraba de la vista parecía sellar un pacto de respeto con la legendaria espada Z.
Todos los asistentes, desde los nobles hasta los guerreros, quedaron absortos, sin atreverse a parpadear. Trunks parecía estar en sintonía con el tiempo y el espacio, como si hubiera suspendido la realidad en ese instante. La escena del guerrero del futuro envainando su espada, era un momento que quedaría grabado en la memoria de todos los presentes.
Aquel mutismo quedo interrumpido cuando ambos cuernos comenzaron a temblar antes de despegarse del cráneo, cayendo al suelo con un impacto que resonó en la sala.
Los gritos de algarabía no se hicieron esperar. La sala estalló en vítores y aplausos; el chico había demostrado que la Z no eran solo palabras vacías. Mai se sintió orgullosa; le llenaba de satisfacción ver cómo los presentes reconocían y vitoreaban la proeza de Trunks. Sabía perfectamente que este nuevo mundo le ayudaría a sanar. Solo necesitaba tiempo, pero tenía fe en que el espíritu roto de su amigo volvería a resurgir, ardiente y fuerte, tal como el fénix renace de sus cenizas.
Trunks se sentía asombrado por lo que acababa de pasar y eso se notaba en la expresión en su rostro que reflejando una mezcla de incredulidad y satisfacción al ver el impacto de su acción.
—¡Eso fue impresionante joven amigo! —exclamó Thor, levantando un cuerno lleno de licor en señal de celebración—. Ahora mas que nunca agradecemos tenerte como nuestro invitado.
Tras decir aquello, el dios del trueno se acercó al enorme toro cocinado y tomó ambos cuernos con una facilidad asombrosa. Trunks observó cómo Thor levantaba las pesadas astas sin esfuerzo, como si fueran simples plumas. Era un espectáculo que dejaba claro que el poder físico del dios era verdaderamente inigualable.
Mientras Thor cargaba los cuernos con ambas manos, la multitud seguía vitoreando y celebrando el logro de Trunks. El joven guerrero se sintió un poco abrumado por la atención, pero al mismo tiempo, una nueva confianza comenzaba a florecer dentro de él, agradeció el gesto de manera silenciosa mientras realizaba una respetuosa reverencia para dirigirse hacia donde estaba Frigg y Odín.
Se acercó a la mesa de los Reyes y dejó frente a ambos los cuernos como tributo. A Odín le entregó el de oro macizo, brillante y espléndido, mientras que a Frigg le ofreció el de diamante puro, que relucía con una luz cautivadora. Ambos dioses miraban los obsequios con ojos llenos de aprobación; apreciando la generosidad del dios del trueno esos regalos no solo eran hermosos, sino también significativos. Sin duda, eran presentes dignos de dos de los seres más poderosos de Asgard, y se veían magníficos en su presencia.
—Tus obsequios son de los mejores, hijo mío —mencionó Odín, acariciando su larga y canosa barba con satisfacción.
—Lo atesoraremos como es debido —respondió Frigg, sonriendo con esa calidez maternal que siempre la caracterizaba.
El ambiente se llenó de una energía positiva, y Trunks no pudo evitar sentir un nudo en el estómago por la mezcla de humildad y honor que le generaba esa interacción.
—No es necesario el agradecimiento —replicó Thor, el soberano de los rayos, mientras volvía a voltear su mirada hacia todos los presentes, alzando nuevamente su cuerno lleno de licor—. ¡Vamos, compañeros! ¡Celebremos este glorioso día como si no hubiera un mañana!
La sala estalló en vítores y aplausos, mientras la música y las risas resonaban por todo el Valhalla.
Mientras la celebración continuaba, Odín fijó su atención en el guerrero del futuro, una sonrisa astuta se formó en su rostro.
—No sabía que te gustara llamar la atención de esa manera, chico —Exclamo el dios con un tono de diversión.
Trunks se sonrojó de inmediato, sintiéndose un poco abrumado por la atención que de repente recaía sobre él.
—¡E-eh! N-no era mi intención —respondió, balbuceando mientras intentaba aclarar su postura—. Lo único que hice fue tratar mi espada con el respeto que se merece.
El padre de todo dio una risotada más ruidosa, disfrutando de la incomodidad del guerrero del futuro.
—Pues pareciera que querías presumir ojojojojo —replicó Odín, guiñándole un ojo—. Aunque me parece admirable el respeto que le tienes a tu compañera de batallas.
Trunks no sabia que decir al respecto aun así se sentía un poco agradecido. De repente, los estómagos de ambos rugieron, ansiosos, ante el estímulo de los deliciosos aromas que sus olfatos percibían, inundando el ambiente de la enorme sala. El sonido no pasó desapercibido para Odín, quien se volvió hacia Trunks con una sonrisa burlona.
—¡Ojojojojo! —el dios reía de nuevo, disfrutando de la situación—. Parece ser que ciertas personitas tienen hambre.
Mai y Trunks voltearon la vista, visiblemente avergonzados. Los recuerdos de sus días en el futuro devastado aún estaban frescos. Era evidente que llevaban demasiado tiempo sin probar algo delicioso.
La simple idea de disfrutar de un banquete como aquel era casi irreal para ellos. Los deliciosos aromas del festín inundaban el aire, contrastaban profundamente con los olores rancios y desagradables de su mundo devastado. Aunque Trunks y el ejército de Mai habían tenido el lujo de probar algo decente cuando recibieron la ayuda de Bulma, anhelaba que el y Mai pudieran comer con normalidad todos los días, sin tener que volver a cazar ratas por las alcantarillas o buscar comida entre la basura. Tales pensamientos no pasaron desapercibidos por el padre de todo.
—¡Únanse a mis guerreros y no se contengan! —exclamaba el padre de todo con fuerza, llamando la atención de ambos —. ¡Sacien su hambre y su sed con este humilde festín!
Asintiendo tímidamente Mai y Trunks se acercaron a una de las mesas del comedor para degustar los alimentos. Trunks, esforzándose por controlar sus instintos saiyajin, trató de comer con educación, aunque eso no parecía ser necesario. La situación se hizo evidente cuando vio a una hermosa vikinga de apariencia frágil y delicada devorando un cerdo asado completo con ferocidad rayando casi en la vulgaridad, mientras sostenía un tarro de licor que se asemejaba más a un pequeño bidón. A su alrededor, los demás comensales incluido el propio Thor mostraban la misma falta de modales, llegando incluso a ser un poco grotescos, Solo los Reyes de Asgard y su corte en la mesa real parecían seguir un protocolo más civilizado.
Mai por su parte había decidido ver los platillos nuevos que traían por lo que dejo a Trunks por un momento diciéndole que volvería enseguida.
—Por los dioses, amigo mío. Parece que tienes a Jörmungandr en tu estómago —comentó una chica aventurera que había acompañado a Thor a cazar aquella bestia, riendo mientras observaba a Trunks comer. Eso lo sonrojó un poco; tal vez debía contenerse un poco. —Apenas llegas y ya te creo pariente de Grorman.
En ese momento, un enorme vaso chocó contra la mesa, llamando la atención de los presentes. Era un hombre de gran volumen corporal.
—¡Oye! Lo dices como si fuera algo malo —respondió él con diversión, limpiándose la cerveza de la boca con un brazo—. Además, ¿Me estás llamando tragón? No me compares con tu hermano, Röskva. Él sí es alguien que me gana en cuanto a comida y beber se refiere y me atrevo a decir que supera a este muchacho —finalizo el señalando Trunks.
—Y, aun así, Pjálfi no engorda. Al menos no como tú —replicó Röskva con una sonrisa, lo que hizo que el hombre gruñera mientras seguía bebiendo. Ella se río, al igual que los demás—. Tú tampoco tienes ese problema, por lo que veo —agregó, fijándose en el buen cuerpo de Trunks.
—B-Bueno… es que suelo entrenar la mayoría del tiempo —respondió él con un poco de timidez.
—¡Oh! Comes como un jotun y entrenas como un einherjar —dijo otro de los acompañantes de la mesa mientras comía—. Podrás ser extranjero, pero tienes costumbres de Asgard. Ya veo porque te adaptaste rápido ¡jajaja!
La hermosa valquiria, que estaba comiéndose al cerdo entero momentos atrás escucho la conversación entre el guerrero del futuro y los compañeros de Thor con marcado interés así que decidió acercarse hacia donde estaba Trunks esbozando una sonrisa desafiante.
—Vi tu demostración al cortar los cuernos de aquella bestia, se nota que eres fuerte—Dijo la mujer con un tono seductor y un a mirada que Trunks no podía descifrar, pero de alguna manera le hacía sentir peligro —. Y me gustaría verlo.
—¿Verlo? —preguntó el guerrero del futuro. La valquiria no quitó su sonrisa en ningún momento.
—Vamos a pulsear —respondió finalmente ella—. Y hagámoslo interesante. Si yo gano, me llevaré tu espada. Y si tú ganas... —la chica lo miró detenidamente, relamiéndose los labios y contemplándolo de pies a cabeza comiéndoselo con la mirada —. Te daré una noche apasionada que nunca olvidarás.
Un sonoro "¡uuuh!" acompañado de unos cuantos chiflidos resonó entre la muchedumbre.
—Vaya no es normal que Brynhildr ofrezca eso, deberías aprovechar amigo —le dijo Grorman con un tono pícaro y picándole las costillas con el codo—, no todos los días tienes a una hermosa valquiria a tu disposición jajajaja
El rostro de Trunks cambio de un tono completamente azul al notar la seductora mirada de la valquiria seguía posado en él y el hecho de que los compañeros de Thor le animasen de esa manera no ayudaba en lo absoluto.
—¿Y bien? —Pregunto la valquiria con un poco de impaciencia —. No creo que seas un cobarde para rechazar mi desafío ¿o sí?
Trunks trago saliva de manera pesada.
—Eh… lo que pasa es que… —tartamudeó, buscando una salida, mientras los presentes le miraban fijamente —. Etto… estoy recuperándome de… de mis heridas de… de... de una batalla que tuve ¡Si una batalla! Y Eir-sama me dijo que no hiciera mucho esfuerzo.
La valquiria se acerco mas al espacio personal de Trunks.
—No parece que estés tan herido. —dijo ella pasándole recorriendo los pectorales de Trunks con su dedo índice, haciendo que por poco el guerrero del futuro gimiera.
Algunos de los hombres empezaron a murmurar y reírse entre ellos, apoyando a la valquiria, otros sintiendo envidia hacia él. La presión aumentaba, y Trunks sintió que el calor le subía a la cara.
—P-pero no q-quiero comprometer mi sa-salud... —respondió, todavía tartamudeando—. Y a-ad-además, esta es-espada es muy va-valiosa para m-mí.
La valquiria sonrió, disfrutando de su nerviosismo.
—Entonces, si la espada es tan valiosa para ti, veré de qué otra manera podrás recompensarme en caso de que pierdas —la valquiria se inclinó un poco más cerca, susurrándole al oído—. Como pasar la noche juntos…
La multitud estalló en murmullos de sorpresa y emoción, mientras Trunks tragaba saliva de nuevo, incapaz de encontrar las palabras adecuadas.
La valquiria, disfruto de su reacción y lo observó con expectación esperando su respuesta.
—Bu-bueno si así son las cosas… —comenzó Trunks, sintiendo cómo su corazón se tranquilizaba—. Bajo ninguna circunstancia permitiré que me ganes.
La valquiria arqueó una ceja, para después sonreír de manera coqueta.
—Vaya, qué caballero… —dijo, dándole un ligero toque en el pecho—. Entonces, prepárate para demostrar tu fuerza, guerrero. No me defraudes.
Los murmullos de la multitud se intensificaron mientras los dos se preparaban para el pulso, el ambiente se llenó de emoción y expectativa. Trunks, aunque nervioso, se sintió decidido a darlo todo. La valquiria le lanzó una mirada desafiante, lista para demostrar quién era realmente la más fuerte.
Dejando el nerviosismo de lado Trunks afianzo su brazo retando a la valquiria quien le imito haciendo lo propio.
—¡Listos! —gritó uno de los hombres, haciendo una cuenta regresiva—. ¡Comiencen!
(Naruto shippuden ost – Anger)
El aura de ambos estalló con una intensidad deslumbrante, estremeciendo el salón del Valhalla hasta sus cimientos. Con una determinación feroz, la valquiria comenzó a aplicar demasiada fuerza, y el brazo de Trunks empezó a ceder bajo la presión creciente. Atónito, no podía apartar la mirada de su oponente, quien le sonreía con burla, disfrutando de la lucha mientras la potencia de la valquiria se sentia en todo el salon del valhalla. La expresión en su rostro reflejaba sorpresa y una creciente admiración por la fuerza que ella desataba, una fuerza que superaba sus expectativas.
Mai rápidamente se acercó donde estaba la bulla y se sorprendió que Trunks era el protagonista de tal suceso.
—Pese a tener esa apariencia tan frágil y delicada, es demasiado fuerte —Pensaba el guerrero del futuro para sus adentros.
—¡¿QUÉ PASA?! ¡NO ES POSIBLE QUE ESA SEA TODA TU FUERZA! —Exclamó Brynhildr, con una sonrisa lobuna al notar que la mano de Trunks comenzaba a ceder. —¡AL MENOS TRATA DE HACERLO MAS INTERESANTE!
Sin embargo, para su sorpresa, el guerrero del futuro afiló su mirada y una sonrisa idéntica a la de Vegeta apareció en sus labios.
—Al parecer eres tú quien me subestima —Replicó Trunks de manera desafiante.
Y en un abrir y cerrar de ojos, una fracción de su poder se manifestó, desatando una ola de energía que erizo la piel de los presentes, Trunks había derrotado por completo a la valquiria y destrozó la mesa donde ambos estaban pulseando, esparciendo escombros de piedra por todo el salón.
—Eso fue... estimulante, ¡Por los dioses! ¡QUE PODER! ¡QUE VIGOR! —Decía Brynhildr, con un enorme sonrojo en el rostro mientras respiraba de manera entre cortada —, Si ese es tu vigor en la batalla ¿Cómo lo mostrarías en la cama? ¡Me seduce el interés! —dijo ella haciendo que Trunks nuevamente se avergonzara —, ¿Sabes? la recompensa sigue en pie ca-ri-ño…
—¿P-porque no mejor lo dejamos a-así? —Rápidamente el espíritu combativo de Trunks murió y nuevamente su timidez salió a flote —, además, dijiste que so-solo ha-haríamos e-eso si yo perdía.
La valquiria comenzaba a reír de manera melodiosa.
—Jajaja, me haces el día —dijo, disfrutando de su nerviosismo—. Esta bien soy alguien paciente, deberíamos tener un duelo de espadas algún día, me da curiosidad que tan bueno eres con ella… —Se levanto de su lugar mientras le guiñaba el ojo —. Nos vemos.
Una vez que la valquiria se levanto de su lugar no pudo evitar suspirar de tranquilidad y en eso Mai aparece frente a él.
—Eso fue impresionante —dijo Mai, sonriéndole de manera cálida—. A propósito, ¿quién era ella?
Trunks comenzó a sudar a mares; por alguna razón, a pesar del semblante amable de Mai, no podía evitar sentir que el apocalipsis se desataría.
—UNA GUERRERA DEL VALHALLA —exclamó de manera atropellada—. C-como vio que corté los cuernos de la bestia, me retó a un concurso de pulso... ¡Y NO PASÓ NADA MÁS, TE LO JURO!
Mai lo miró con una ceja levantada, por la reacción exagerada del guerrero del futuro.
—Entiendo, fue solo una pulseada y ya. No comprendo por qué estás tan nervioso...
—¡Ojojojojo! Vaya que te gusta hacer amigos —decía Odín al acercarse a ellos con una sonrisa burlona. Trunks no pudo evitar suspirar de tranquilidad; agradeció a la intervención de la deidad. —Vamos muchachos, no deberían pelear en un día lleno de júbilo, vengan únanse a nosotros —dijo el dios mientras con la mirada les indicaba hasta llegar a la mesa donde estaba la corte real y Frigg —. Y sigamos disfrutando de este dia ojojojo.
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(Naruto Shippuden OST - Saika)
La celebración continuó a su alrededor hasta que anocheció. Pese a que Mai también se logró adaptar y logro pasar un rato agradable. Pero no podía dejar de darle vueltas al asunto ¿Acaso comenzaba a sentir celos? La valquiria con la que Trunks compitió ciertamente poseía una belleza sin igual y un aura seductora, sin temor a equivocarse, sabía que era una poderosa adversario capaz de vencer a sus enemigos y eso la convertia en una mujer ideal para Trunks.
¿Y en cambio en que destacaba ella?
Mai no podía evitar comparar su propia apariencia con la de la diosa guerrera. Aunque siempre había estado segura de sus habilidades, se sentía un tanto opacada por la presencia de Brynhildr. La valquiria irradiaba un magnetismo que la hacía aún más fascinante, y la forma en que se le había insinuado a Trunks le sentir un pequeño nudo en el estómago.
Mientras se recostaba en la cama, Mai reflexionó sobre sus propios sentimientos. La idea de que Trunks pudiera sentirse atraído por alguien tan diferente a ella le daba un toque de inseguridad que no había anticipado. No era solo su belleza, sino también la confianza y el dominio que la valquiria exhibía en cada movimiento. En ese momento, Mai se dio cuenta de que, a pesar de su fortaleza, había algo en su interior que la hacía desear ser más como Brynhildr.
Quería despejar esos pensamientos y poco a poco comenzaba a cerrar los ojos para adentrarse en el mundo de los sueños.
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Oscuridad... solo oscuridad alrededor.
¿Dónde se encontraba ella? No podía saberlo, ya que esta penumbra le impedía ver más allá de su propia nariz.
—No puedo moverme... —decía en voz baja, casi apagada. No podía moverse, abrir los ojos ni gritar, aunque por alguna razón no quería hacerlo. Había una extraña sensación de seguridad y tranquilidad que la embargaba, como si la oscuridad la envolviera en un abrazo cálido.
Esa sensación la tranquilizaba lo suficiente como para relajarse, además, solo se sentía así con una persona: alguien que siempre la cuidó como si fuera lo más preciado y valioso del mundo.
—¿Trunks...? —susurró, su mente aferrándose a su nombre como un faro en la oscuridad.
Sí, Mai estaba al borde de despertar, pero no podía moverse, hablar o abrir los ojos. Quería hacer esas cosas porque anhelaba saber si Trunks estaba bien.
En un momento, sintió una liberación de movimiento.
—¿Qué está sucediendo? —preguntó, ahora completamente despierta. Se cercioró de que todo en ella estuviera bien: movió sus manos, dedos, pies, absolutamente todo. Sin embargo, lo extraño era que la densa oscuridad aún persistía a su alrededor.
—Es como aquella vez —Se dijo Mai a sí misma, comenzando a caminar. La oscuridad la seguía, como una sombra implacable, y no había forma de escapar de ella.
"Te dije claramente que te alejaras de el"
Mai se alteró al escuchar esas palabras, su corazón estaba acelerándose, pero aun así logró recomponerse.
—¿Quién eres? —dijo, mirando en todas direcciones. —¡Muéstrate!
"¡Esta es la última advertencia!"
—¿Qué? —preguntaba la pelinegra, confundida por la repentina acusación.
"¡ALEJATE DE EL!"
—ESTO EMPIEZA A CABREARME. ¡SAL DE UNA MALDITA VEZ! —exclamó con determinación.
En ese momento, en los rincones de la oscuridad, siluetas que parecían de una niña comenzaron a correr y esconderse, como sombras danzantes.
—¿Quién eres tú? —preguntó Mai, sintiendo cómo la inquietud se apoderaba de ella. Algo en todo esto no le daba buena espina.
—Yo soy Ophis —respondió finalmente la niña, su voz resonando con una calma inquietante—. Diosa dragona del infinito.
Mai frunció el ceño, sorprendida por la revelación. Estaba frente a una deidad desconocida, un hecho que no le resultaba extraño, pero está en particular la confundía. ¿Diosa dragona? Nunca había escuchado sobre otro dios dragón, aparte de Shenlong, el que residía en las Esferas del Dragón.
—Bueno, luego aclararé eso —pensó, tratando de centrar sus pensamientos. —Y, ¿qué es lo que quieres? —volvió a preguntar la pelinegra con voz firme, aunque en su interior se debatía entre la curiosidad y el temor.
—Ya... te lo... dije... —Ophis habló en su clásico tono monótono, cada palabra salia de sus labios como si fuera un mantra—. Quiero… que te alejes de... Trunks...
La respuesta fue como un disparo en su pecho. Mai sintió cómo la defensiva y la desconfianza brotaban en ella.
—¿AH, SÍ? —respondió Mai con un tono desafiante, la furia chispeando en sus ojos—. ¡¿Y POR QUÉ DEBERÍA HACERLO?!
Ophis la miró con desdén, su expresión se mantenía impasible apenas reflejaba sorpresa pues esta era la primera vez que un ser inferior la desafiaba.
—Porque él... me pertenece —declaró Ophis con voz gélida.
Mai apretaba los puños con fuerza
—No pienso alejarme de él —replicó Mai, Su corazón latía con intensidad, mientras la determinación comenzaba a fluir dentro de ella, dispuesta a enfrentarse a la enigmática deidad que amenazaba con quitarle a la persona mas valiosa de su vida.
El lugar se estremecía a su alrededor, la atmósfera comenzó a sentirse pesada y asfixiante.
—¡ME OÍSTE BIEN, DIOSA ESTÚPIDA! ¡NO PIENSO ALEJARME DE TRUNKS POR NADA DEL MUNDO!
Ophis la observó con una mezcla de sorpresa mientras poco a poco apretaba los dientes, inconscientemente sus emociones estaban manifestándose por primera vez en eones.
—Ya veo —respondió Ophis, mientras poco a poco sus rasgos se deformaban en un rictus de ira—. ¿Con que esa… es tu resolución?
—¡ASÍ ES! —exclamó Mai con fiereza, el desafío brillando en su mirada—. TENDRÁS QUE MATARME PARA CONSEGUIR LO QUE QUIERES. —Su furia se apoderó de ella, y luego, con una sonrisa socarrona, continuó—. Sin embargo, ¿Cómo crees que reaccionaría él al enterarse de lo que me hiciste? ¿Crees que se quedara de brazos cruzados? ¡Te buscara hasta el más mínimo rincón recóndito de este mundo!
Ophis se encontraba en una encrucijada. Era verdad, si decidía matarla, no habría manera de frenar la cólera de Trunks contra ella. Eso sería contraproducente a sus deseos. ¡Maldita sea la mortal humana!
Pero entonces, una idea retorcida se le ocurrió, si no podría hacerle daño de manera física, lo haría de otra forma.
—Es verdad... no puedo... matarte, pero... —se acercó a Mai, su voz se tornó un susurro helado en su oído—. Pero... quitarte a Trunks… de la misma forma… en que lo iba a hacer… aquella valquiria.
Las palabras de Ophis aterraron a la pelinegra, y una oleada de miedo recorrió su cuerpo. Nunca permitiría que eso sucediera.
—¡No te lo perm...!
—¿No lo... permitirás? —interrumpió Ophis, su tono sonaba inocente y casi burlón—¿Estás... segura de... eso? —preguntó de nuevo mirando fijamente en Mai, como un depredador acechando a su presa.
—¿Qué estás...?
La pregunta de Mai quedó suspendida en el aire, pues en ese instante, el lugar comenzó a iluminarse con una intensidad cegadora. Las sombras se disiparon, revelando un entorno deslumbrante, lleno de luces danzantes y un poder palpable que parecía vibrar a su alrededor. La oscuridad se retiró, dejando entrever la magnitud de la deidad frente a ella.
Su corazón latía con fuerza mientras intentaba orientarse. Entonces escuchó una voz familiar, helada y burlona.
—Veamos si realmente... puedes detenerme.
El terror se apoderó de ella al reconocer esa voz. Volteó y allí estaba: la maldita niña gótica, sonriéndole con un aire de triunfo.
—No… no… esto no es posible —Dijo ella al contemplar que estaba en la habitación donde Trunks estaba durmiendo.
—¡NO LO...! —exclamó, intentando acercarse a él, pero Ophis usó su poder para paralizarla, justo como en su sueño. Sin embargo, esta vez la sensación era más palpable, más aterradora.
—Haz silencio... no querrás... despertarlo —advirtió Ophis, su voz suave y amenazante.
Mai apretó los dientes llena de rabia contra aquella maldita, siendo incapaz de moverse. Lo que lo que estaba a punto de ocurrir, no lo olvidaría por el resto de sus días.
Ophis se subió a la cama del peliazul, gateando hasta quedar sentada en su pelvis.
—"¡Maldita! ¡¿Qué piensas hacerle?! ¡Déjalo en paz!" —maldecía mentalmente, su furia intensificándose al ver la escena.
Ophis la miró con una sonrisa confiada, como si pudiera leer sus pensamientos.
—Observa cómo... te lo arrebato...
Mai iba a insultarla y exigirle que se detuviera, pero la impresión de lo que veía la dejó helada.
Ophis, usando sus poderes divinos, comenzó a transformarse. Su cuerpo creció más, su larga cabellera negra se volvió más lisa y sus facciones se volvían más maduras.
Ante los ojos asombrados de Mai, la niña se transformó en ella misma, con un brilo picante en sus ojos mientras le sonreía a la petrificada mai de manera sínica.
Pero eso no era todo.
—Me siento un poco asustada, ¿Puedo acompañarte? —llamó la nueva Ophis, utilizando la voz que Mai conocía tan bien.
Como si se tratara de un acto de magia, Trunks abrió un poco los ojos, aún adormilado, creyendo que lo que tenía enfrente era real.
—¿M-mai? —preguntó con voz soñolienta, pero su sorpresa era evidente—. ¿Te sucede algo?... estas ¡mmmgh!
Para horror de la verdadera Mai, Ophis lo besó de forma muy pasional y erótica, sellando su destino con un gesto que la hizo sentir impotente y llena de furia.
El beso comenzó con suavidad, como si Ophis quisiera que el momento se estirara, capturando cada fracción de segundo. Sus labios se encontraron, y al principio fue un roce delicado, casi un susurro de intimidad. Pero pronto la intensidad creció, y Ophis presionó más fuerte, tomando el control. Sus labios se movían en perfecta armonía, fusionándose en un acto que desbordaba pasión y deseo.
Rápidamente, Trunks tomó a "Mai", posicionándose por encima de ella, como un depredador que ha capturado a su presa. Su mirada ardía con un deseo casi voraz mientras comenzaba a besar delicadamente el cuello de la chica, dejando un rastro de besos que hacían que la piel de "Mai" se erizara mientras que al mismo tiempo "Mai" rodeaba la cintura del guerrero con sus piernas.
Rápidamente la mano de Trunks fue hacia uno de sus pechos y comenzaba a masajearlo suavemente arrancándole un gemido placentero a la diosa dragona del infinito.
—No pares —decía ella con voz llena de éxtasis —sigue, sigue.
La verdadera Mai observaba la escena con el corazón destrozado, sintiendo que cada segundo era una agonía. Las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos, surcando sus mejillas como ríos de dolor mientras la imagen de Trunks, entregado a otra, la consumía.
—¡YA NO PORFAVOOR DETENTEEE! ¡BASTAAAA! —suplicó, su voz quebrándose mientras las palabras escapaban de sus labios cargadas de desesperación y llegaban a oídos sordos. La impotencia la envolvía, y la angustia que sentía era tan intensa que parecía asfixiarla.
—Eres tan hermoso —dijo Ophis con voz sensual —. Y eres mío, ¿verdad que eres mío?
—Si —decía el con el rostro sonrojado y un poco desorientado —. Soy completamente tuyo… por el resto de mis días…
—¡TRUNKS, ESCÚCHAME! —continuó Mai, su voz ahora un susurro entrecortado—. ¡NO PUEDES DEJAR QUE TE HAGA ESTO…! Por favor… no lo permitas.
La angustia en su pecho se volvía cada vez más pesada, y su corazón se rompía más y más con cada segundo que pasaba. Cada palabra que pronunciaba se sentía como un grito al vacío, esperando que resonara en la mente de Trunks.
—ya basta Ophis… —exclamó con voz quebrada, mientras las lágrimas caían libremente, surcando sus mejillas en un torrente de dolor—. ¡YA NO SIGAAAAAAAAAAAAS!
Mientras tanto, Trunks, despojado de su camisa, se encontraba en un estado de somnolencia, casi hipnotizado por la presencia De "Mai" comenzaba a desabrochar los botones de su blusa. Ophis, miraba a Mai de manera burlesca, disfrutando del poder que tenía sobre la situación, se preparaba para llevar las cosas más lejos, pero en ese momento, decidió que era suficiente.
—Tranquilo, mi hermoso tesoro —dijo Ophis, su voz suave y seductora—. Aún no es el momento.
Su mirada estaba fija en Trunks, observando cómo él comenzaba a cerrar los ojos, entregándose nuevamente al sueño.
—Terminaremos lo que empezamos, cuando por voluntad propia, vengas a mí —susurró, dejando que sus palabras se deslizaran en su mente como un suave veneno, mientras le acariciaba el rostro con dulzura.
—Tú... tú no eres Mai —dijo Trunks con voz confusa, antes de ceder al sueño y caer dormido nuevamente, incapaz de resistirse al embrujo que lo envolvía.
—No... no soy... ella —respondió Ophis, acercándose al rostro del dormido saiyajin, disfrutando del momento. Se inclinó suavemente hacia él y le robó un rápido beso en los labios—. Soy alguien... mejor... mucho... mucho mejor.
Su risa era suave y seductora, resonando en el aire como un eco oscuro. Luego, descendió de la cama con gracia, ajustándose el vestido. Los ojos de Mai estaban fijos en ella, destilando odio, mientras las lágrimas aun seguían deslizándose por sus mejillas.
Ophis gozando de la situación se giró hacia para decirle una última cosa antes de marcharse de ahí.
—Espero que esto... te haga entender…
*QUE NO VAS A PODER CONMIGO*
Fin del capítulo.
Empezamos fuerte señores jajaja acepto sugerencias de como empezar el siguiente capitulo después de este suceso. Los leo.
