PARTE 8 Un Sentimiento que Crece

~o~

Había un gimnasio en la planta baja del hotel donde los alumnos sin Casa podían entrenar, principalmente los pilotos, pero Honoka no tenía muchos deseos de ir ahí, así que decidió hacer sus ejercicios de rehabilitación en Earth House y bajo la supervisión de Suletta. La piloto sabía mucho de esos temas, su empresa estaba en la rama de la medicina después de todo, y con los mineros sufriendo los accidentes propios de la profesión constantemente, Suletta tenía la autoridad y el conocimiento para ayudarla. Además consultó a su familia, tampoco quería dar alguna instrucción equivocada. Los Samaya encantados mandaron un programa completo de ejercicios de rehabilitación para la joven Earthian.

Saber que Honoka Yukishiro trabajaba con Miorine Rembran en un proyecto tan significativo para ayudar a Mercurio, la había colocado en el lado bueno de Vanadis y los Mercurianos. ¿Quién diría que contarían con el apoyo de una empresa tan importante como Seven Stones?

"Bien, diez repeticiones más", indicó Suletta a Honoka, tenía que hacer ejercicio con una mancuerna ligera para poder recuperar masa muscular en el brazo. El ejercicio en combinación con vitaminas y una dieta rica en proteínas y carbohidratos dejarían a Honoka como nueva. "No tienes que hacerlo tan rápido, vas bien, señorita Honoka".

Honoka asintió, sentía el brazo cansado y estaba obligada a tomar constantes descansos en el proyecto de los contenedores, pero era paciente y podía esperar a recuperar toda su fuerza. Terminó las repeticiones y con ello la sesión de ejercicios del día. Suspiró de cansancio.

"Muchas gracias, Suletta".

La Mercuriana negó varias veces. "No tienes que agradecerme nada, al contrario. Nos estás ayudando. Quiero que mi hermana pruebe las fresas de nuevo y que todos puedan celebrar sus cumpleaños con pasteles".

"Y lo vamos a lograr", dijo Honoka con una sonrisa mientras abría y cerraba su mano como parte de la rutina de relajación posterior a la sesión. "No puedes tener más gente en Mercurio si no hay suficiente comida para todos, tienen las raciones contadas y es importante tener bien alimentados a todos. Por suerte el agua no es un problema".

Suletta negó otra vez. "Parte del trabajo de los pilotos de Gundams es atrapar meteoritos o cometas que contengan hielo. Tratamos ese hielo y lo volvemos agua potable".

"Estaba pensando en cómo crear un sistema de cultivo sustentable considerando que tienen suficiente agua pero no tierras fértiles y tampoco espacios adecuados para invernaderos grandes", comentó Honoka, pensativa. "Tengo entendido que invernaderos individuales tampoco es algo que se pueda mantener a largo plazo, cada fruta y verdura requiere niveles de nutrientes y humedad distintas y toman tiempo en producir. Considerando esas limitantes, lo primero que me pasó por la mente fueron champiñones".

Suletta quedó confusa por un momento. "¿Champiñones?" Hizo memoria. Sí, en los animes que veía se mencionaba ese alimento. Y ahora que lo recordaba, no había acompañamiento de champiñones en el menú del comedor de la escuela.

"Hay muchas variedades de hongos comestibles de buen sabor y alto valor nutritivo. Ya tienen el agua, y cuando Miorine y yo consigamos mejorar los contenedores, podrán recibir tierra fértil, sustratos, madera, abono y todo lo que necesiten. Se requiere menos espacio y pueden producir champiñones y cualquier otro hongo comestible de manera abundante con pocos requerimientos y un buen sistema de regado automatizado. Basta con mantener el sitio húmedo y con una temperatura constante".

Suletta tardó unos segundos en procesar todo lo que Honoka le explicó, y no porque fuera tonta, sino que Honoka soltó mucha información significativa de golpe. Y apenas comprendió todo, su sonrisa se hizo inmensa y estrechó la mano libre de Honoka con visible alegría.

"¡Eso suena muy bien! ¡Muchas gracias, señorita Honoka!"

"Al contrario, gracias a ti y a Miorine por permitirme ayudar", respondió la mecánica. "Y también debo agradecerte por cuidar de Miorine".

"Lo hago con gusto", las palabras de Suletta eran serias. "La señorita Miorine es una buena persona y me agrada mucho y... Um, sé que tenemos un trato", la pobre piloto puso un gesto tímido mientras jugaba sus dedos entre sí. "Pero es mi Prometida ahora y también somos amigas y..."

"Y eso me basta, quiero mucho a Miorine y..." Quiero que sea feliz con alguien que la quiera tanto, pero eso sólo lo pensó. Mantuvo su sonrisa. "Y me basta que la tengas a salvo y acompañada".

Suletta se llevó una mano a la nuca. "¿Puedo hacerte una pregunta?"

Honoka asintió.

"Cuando dices que quieres a la señorita Miorine... ¿Estás hablando de...?"

"Hablo en un sentido amistoso, desde luego. No es que esté enamorada de ella, a veces bromeamos con eso, pero sólo hay amistad entre nosotras, te lo garantizo", aclaró Honoka de inmediato, pero la reacción de Suletta la sorprendió un poco... Y también le dieron unas enormes ganas de abrazar a Suletta, ¡la chica era fantástica! ¡Justo lo que Miorine necesitaba!

"¡La señorita Miorine es muy guapa y lista!" Suletta, estaba ligeramente exaltada. "Y también una gran persona, no puedo creer que no estés enamorada de ella", reclamó con gesto ofendido.

"Si te sirve el dato, nuestras personalidades no se complementan, chocan mucho y no funcionaríamos en una relación romántica", agregó Honoka y eso sorprendió a Suletta. "Por supuesto que sé que Miorine es guapa y muy inteligente, pero no me despierta un sentimiento romántico".

"Oh", la Mercuriana pensó un poco en las palabras ajenas. "Creo que lo entiendo".

"No es necesario que te quiebres la cabeza con detalles como estos", comentó Honoka. "Sólo disfruta tu tiempo con Miorine y has lo que te nazca hacer con ella".

"¡Lo haré!" Y Suletta sonaba muy seria al respecto.

Honoka en verdad quería abrazarla. Suletta metió una mano en uno de sus bolsillos, adentro podía sentir lo que acababa de comprar en la tienda de la escuela, al fin pudo encontrar algo que la convenció. Fue con Nagisa a la tienda luego de las clases de ese día y ambas compraron algo.

Algo para compartir.

"Tengo un regalo para la señorita Miorine, espero que le guste".

"Si viene de ti, estoy segura que le gustará".

~o~

"¿Es todo lo que necesitas?" Preguntó Nagisa luego de mover unas cajas de componentes y metal en el taller. Era la última semana que podrían usarlo, pero Suletta tenía un par de duelos esa misma semana y podría conseguir otro espacio como parte de la apuesta. Dar por hecho que ella ganaría no era presunción ni exceso de confianza.

"Sí, muchas gracias, Nagisa. Honoka y yo aún tenemos mucho por ajustar, pero no vamos tan rápido como a Honoka le gustaría. No tiene su brazo izquierdo completamente funcional y debe descansar".

"Me alegra que se tome los descansos en serio", murmuró Nagisa, imaginar a Honoka frustrarse por un detalle como el no poder trabajar al ritmo que quería era bastante... Gracioso.

"Lo hace, te lo aseguro, Honoka no quiero pasar otras semanas sin poder usar el brazo", dijo Miorine. "Gracias por obligarla a cuidarse".

"Le dije que a futuro trabajaría para ella pero que no podría confiar en alguien que no cuida de su propio cuerpo, es todo", comentó Nagisa con una sonrisa.

"Me alegra que lo hicieras".

Nagisa terminó de acomodar las cajas para que las chicas tuvieran todo a la mano. Pensó un poco en lo que tenía en el bolsillo, algo que compró cuando acompañó a Suletta a la tienda de la escuela después de clases.

"Oye, Miorine".

"Mm".

"¿Crees que a Honoka le guste recibir un regalo?" Preguntó y le mostró lo que compró en la tienda, un llavero que se podía separar, un llavero de Yin Yang.

Miorine quedó perpleja por un momento. Aunque su madre Notrette fue una Earthian, Miorine sabía poco y casi nada de las culturas terrestres en general. Señaló el llavero.

"¿Tiene algún significado en especial?" Preguntó la chica con genuina curiosidad.

Nagisa por un momento pareció confundida, antes de recordar que Miorine era una Spacian de nacimiento, el único requisito que no cumplía era el de malmirar a los Earthians. Se aclaró la garganta, ¡se sentía tan bien enseñarle algo nuevo a alguien tan lista!

"Es el símbolo del Ying y el Yan", explicó Nagisa, señalando cada mitad. "Representa las dos fuerzas de todo lo que nos rodea", y Nagisa sabía que había una explicación más elegante, pero estaba fuera de su alcance. "Por ejemplo, el día y la noche, el frío y el calor... Um... El blanco y el negro".

"Oh, comprendo, fuerzas opuestas", murmuró Miorine, interesada en el concepto.

"Fuerzas opuestas que se complementan, que no pueden ser separadas", agregó Nagisa. "A decir verdad no pensé completamente en ello cuando compré el accesorio, en realidad sólo lo elegí por los colores", admitió la piloto con graciosa vergüenza.

Miorine casi rió, en cambio sólo puso un gesto divertido. "Por los colores de sus MS, supongo".

Nagisa asintió.

"Estoy segura que le gustará".

"¿Ustedes se daban regalos?" Preguntó la piloto de repente, para enseguida llevarse una mano a la nuca. "Cuando ella era tu Holder, digo".

"Eso de Prometidas sólo era un título. Honoka siempre ha sido mi amiga entrometida. Y no sé si cuenten como regalos todas las veces que ha cocinado comida saludable para mi, no le gusta que coma ramen instantáneo", se quejó Miorine.

"El ramen instantáneo es lo mejor", alegó la piloto de inmediato.

"¿Verdad que sí?" Miorine no podía estar más de acuerdo. "Es rápido, fácil de hacer..."

"Hay muchos sabores..."

"Puedes agregarles ingredientes saludables si quieres".

"¿Sabes? La variedad de ramen de la escuela es algo pobre, pediré que me manden una caja de la marca que me gusta, las compartiré contigo".

"Hecho. Pero no le digas a Honoka sobre el ramen o nos dará un sermón", se quejó Miorine.

Nagisa sólo rió. "No diré nada. Y si nos descubre, es mejor pedir perdón que permiso", agregó y sus risas se convirtieron en carcajadas.

Miorine sólo negó con la cabeza. "¿No será problema que pidas ramen desde la Tierra? Puede salir caro el transporte y..."

"Los padres de Honoka me patrocinan", fue la única respuesta de Nagisa.

"Olvida lo que pregunté", dijo Miorine de inmediato. "¿Sabes? Ya he hablado con los padres de Honoka, son fantásticos. Cuando terminamos el primer año todo apuntaba a que Honoka se mantendría invicta y ellos estaban dispuestos a ayudarme a escapar del control de mi padre, usarían el matrimonio como tapadera y cubrirían mi huida... Aunque eso les provocara un problema con el Grupo Benerit".

Nagisa sonrió. "Sí, son fantásticos".

"Honoka estaba dispuesta a tomar ese riesgo también, por eso la aprecio mucho y me alegra que tenga una amiga como tú. Sigue cuidando de ella, por favor", pidió Miorine con seriedad y una leve inclinación.

La piloto se descompuso por un segundo. Que Miorine Rembran, de entre todas las personas en el Sistema Solar, le pidiera algo de manera tan ceremonial la tomó por sorpresa. Tampoco que fuera a decir que no, así que recuperó su sonrisa en menos de tres segundos.

"Cuenta conmigo, cuidaré de ella. Es mi amiga también".

"Gracias".

"Será mejor que me vaya, Nika necesita un piloto para una práctica y Chuchu no puede ayudarla ésta vez".

"Anda, ve. Suerte".

"¡Gracias!"

Nagisa salió del taller en dirección a una de las zonas de prácticas. Los mecánicos tenían por ejercicio un simulacro de reparación rápida, y para ese ejercicio requerían la asistencia de Pilotos. Honoka debería estar en esa práctica también pero seguía bajo licencia médica, tendría oportunidad de presentar los ejercicios apenas los médicos la dieran de alta.

Y en su camino, de nuevo, Nagisa se topó con Elan Ceres. Era la cuarta vez en ese par de semanas y Nagisa no sabía exactamente cómo sentirse al respecto. El chico era educado, algo parco y serio pero eso no le quitaba encanto... Y ese último pensamiento la puso algo nerviosa.

"Hey", saludó Nagisa sin detener el paso, debía ir con Nika.

"Hey", Elan no tuvo más remedio que caminar a la par de la Earthian, parecía llevar prisa. "¿Tienes práctica?"

"No, pero quedé en ayudar a una amiga de Earth House con unos ejercicios", respondió Nagisa, bajando un poco la velocidad de su caminata hasta ser un paso más rejalado. Tampoco que fuera a llegar tarde pero no quería que Nika la estuviera esperando.

"Suerte entonces. Lo harán bien, eres una gran piloto", comentó Elan, debía obligarse a sí mismo a soltar dos o tres cumplidos si quería mantener la atención de la chica, funcionaba bien hasta donde podía ver.

"Gracias", respondió Nagisa, ligeramente ruborizada. "Tú también eres un gran piloto, te vi aquella vez que peleaste contra esos tres alumnos... Aunque nadie te ha retado a un duelo desde entonces".

Elan se encogió de hombros, su única misión por el momento era averiguar más del MS Black y les explicó a sus patrocinadores que los sistemas de seguridad de los MS de Seven Stones impedían robar o tratar de tomar algún componente, por lo que le tocaba socializar, y la socialización tomaba tiempo y esfuerzo que le eran molesto al chico.

Cierto, debía decir algo respecto al comentario de Misumi.

"Sólo tengo duelos cuando es necesario", fue toda la respuesta de Elan.

Nagisa asintió, no muy segura de qué decir a continuación. Elan tampoco estaba muy emocionado con seguir la conversación, así que decidió callar.

Afortunadamente para Elan, una actitud seria y callada era algo genial para Nagisa, solía sentir agrado por chicos de aires tranquilos, amistosos de preferencia pero tampoco veía nada de malo en los misteriosos lobos solitarios, al contrario, esos eran los que escondían un corazón más cálido. O al menos eso decían sus mangas y novelas ligeras favoritas. Desde que su corazón y cabeza experimentaban atracción por el sexo opuesto, chicos así eran de su predilección y gustaba admirarlos. Nagisa miraba de reojo a Elan y éste mantenía su vista al frente.

Permanecieron así hasta que Nagisa debía separar caminos.

"Yo me voy por aquí, ¡hasta luego!" Se despidió la piloto y corrió para encontrarse con Nika. Ese chico es genial, pensó Nagisa con emoción. No sabía porqué Elan Ceres gustaba de sólo caminar con ella aunque no hablaran mucho, pero sería la última en quejarse.

Por su lado, Elan suspiró de alivio. Al parecer, su modo normal de ser era suficiente para mantenerla entretenida. Bien, esperaría un poco más antes de dar el siguiente paso. Por lo menos, pensó con alivio, Yukishiro no tenía idea de que estaba acechando a la piloto. Procuraba acercarse a Misumi lejos de vista de los demás, así nadie correría el rumor de que hablaba con la piloto de Seven Stones.

~o~

Esa noche Suletta tenía en planes quedarse con Miorine para poder darle el accesorio que compró para ella, ¡y al fin marcar como cumplido su deseo de tener un accesorio a juego con alguien! ¡Y qué mejor persona para ello que su Prometida!

Suletta llevó comida de la cafetería para cenar, por lo que Miorine no pudo comer uno de sus ramen instantáneos. Tampoco que se quejara de cenar con Suletta. Era divertido cenar juntas mientras repasaban algunas notas de primer año de pilotaje que aún estaban pendientes.

"¿Alguna duda?" Preguntó Miorine mientras se terminaba su ración de comida. No estaba mal, pero si aún tenía hambre en la madrugada, se prepararía un vaso de ramen y no aceptaría ninguna queja o regaño.

"Creo que ya entendí todo, muchas gracias, señorita Miorine", dijo Suletta con sincero agradecimiento. "¿Sabes? Me... Me gustaría darte algo".

Miorine levantó las cejas, curiosa. "¿Un regalo?"

"Sí, un regalo, creo... Um... Quiero marcar esto de mi lista y eres mi Prometida y..."

Por toda respuesta, Miorine estiró su mano y Suletta de inmediato sacó los llaveros de su chaqueta. Le dio a Miorine un llavero color azul. Miorine analizó el accesorio, un muñeco con una cara cuya forma no se atrevía a describir, usaba un lindo abrigo azul con una C bordada.

"Es Mr. Cool, es para ti, y Mr. Hots es para mi", dijo Suletta con alegría, mostrándole el que ella tenía, un muñeco que usaba un abrigo rojo con una H bordada y con una forma de rostro ligeramente distinta.

"Oh, cierto, lo de los accesorios a juego", recordó Miorine de inmediato, miró de nuevo al muñeco, más de cerca. Sonrió por lo bajo. "Es feo".

"¿Eh?" Suletta puso un gesto de gracioso horror. "Yo creo que son lindos".

Miorine negó y volvió a mirar el muñeco ahora con un gesto cálido. "Es un regalo de tu parte así que me lo quedo".

Suletta pudo notar un gesto suave en Miorine y no tardó en sonreír con alegría.

"A veces siento como si te estuviera privando de conocer a alguien más afín a ti", dijo Miorine de repente, mirando el llavero con seriedad. "A alguien más agradable, quizá con una actitud tan amistosa como la tuya..."

La Mercuriana negó muchas veces. "¡Tú eres perfecta!"

A Miorine casi se le cayó el llavero de la mano, su rostro se puso rojo. Suletta también se sonrojó al ver la reacción de su Prometida.

"Quiero decir..." Suletta tragó saliva mientras jugaba nerviosamente al Sr. Hots entre sus manos. "Si... Si quisiera conocer a alguien más, lo haría y... Y me tomaría nuestro compromiso como un trato nada más y..."

"Suletta, no estás ayudando", se quejó Miorine mientras se cubría el rostro y su voz sonaba molesta.

"Estoy bien contigo", dijo Suletta con la voz más firme. "Es... Es todo lo que puedo decir... Perdón".

Miorine suspiró hondo. "No te disculpes", la regañó antes de encararla. "Yo también estoy bien contigo, así que no tenemos nada más por discutir, ¿de acuerdo?"

"De acuerdo".

Hubo silencio unos segundos.

"¿Vamos a dormir?" Consultó Suletta apenas se sintió recuperada del momento.

"Acabamos de cenar, no es buena idea. Hagamos algo de tiempo".

"¿Vemos una película en la Tablet?"

Miorine asintió en señal de acuerdo, apagó las luces del cuarto y ambas fueron a la cama. Suletta se sentó contra la cabecera de la cama, pero lo que no esperaba era que Miorine se acomodara entre sus piernas y contra su pecho, como cuando estuvieron en la cabina de Calibarn.

"Así podremos ver bien las dos", fue lo único que dijo Miorine mientras era ella la que sostenía la Tablet contra sus piernas flexionadas y buscaba una película.

Suletta balbuceó dos o tres palabras inentendibles mientras no sabía qué hacer con las manos.

"¿Te molesta que esté aquí? Puedo quitarme si quieres", y Miorine hablaba en serio. Por un momento temió estar propasándose en sus tratos pero...

"¡N-No! Estás bien así", fue la rápida respuesta de Suletta mientras colocaba sus manos a sus costados. Su primer impulso fue rodear la cintura de Miorine pero se contuvo a tiempo.

"Me toca elegir película, ¿estás bien con una de acción?"

"¡S-Sí!" Suletta aún peleaba contra sí misma.

"Tú eliges la película la próxima vez".

La piloto asintió de nuevo. La película comenzó y Miorine terminó completamente recostada sobre su Prometida, no dijo una sola palabra mientras veía la película, y tampoco cuando una derrotada Suletta finalmente la rodeó por la cintura con ambos brazos. Suletta tampoco dijo nada durante todo ese rato.

Sólo pasó una hora de película cuando la piloto vio que el cuerpo de Miorine se rindió y la Tablet casi cayó de su regazo. Procurando moverse lo mínimo, Suletta puso la Tablet a salvo y se acomodó con Miorine de costado.

No la soltó en toda la noche.

~o~

El asunto de los contenedores mejorados tenía ocupada a Honoka, seguían en el proceso de prueba, ensayo y error. En cada intento hacían un avance pequeño pero encontraban tres detalles nuevos a trabajar. Honoka era paciente, apasionada y curiosa, por lo que los fallos no la desanimaban, todo lo contrario. Estaba tan ocupada que luego de clases y cuando no estaba en el taller, repasaba los planos y programación en su Tablet.

"Deberías relajarte un poco", comentó Nagisa apenas la encontró en la cabina de White, el sitio favorito de Honoka para concentrarse. Con el paso del tiempo estaba conociendo mejor sus costumbres y manías, su futura jefa no era complicada de leer luego de ese tiempo socializando. A Nagisa le gustaba mucho lo que estaba conociendo de ella.

"Me gustaría, pero me siguen llegando ideas y si no las anoto o las reviso, se pueden escapar", respondió Honoka sin alejar su mirada de la Tablet. "Pronto nos mudaremos al taller que Suletta acaba de ganar en su último duelo".

"Yo me encargaré de ayudarlas a mover las cosas, aún no tienes permiso de hacer mucho esfuerzo físico", anotó Nagisa con genuina preocupación. "¿Cómo está tu hombro?"

"No duele pero aún siento el brazo débil. Suletta me está ayudando mucho con los ejercicios de rehabilitación. Mañana tengo cita con el médico para una revisión general".

La piloto suspiró de gracioso fastidio, no estaba enojada, sólo entretenida de ver lo fácil que era para Honoka concentrarse tanto. "Te acompañaré, pero antes... ¿Mirarías un segundo aquí?"

Honoka lo hizo y se sobresaltó ligeramente cuando Nagisa le puso algo casi en la cara, algo blanco y negro. "¿Qué es eso?" Tardó un poco en enfocar bien.

"Unos accesorios, llaveros en realidad. Acompañé a Suletta a la tienda y vi estos y... Bueno... Pensé que... Me gustaría darte una mitad. Somos amigas y las amigas se obsequian cosas", dijo Nagisa de inmediato, estaba visiblemente emocionada por darle el accesorio a Honoka.

La mecánica sonrió. "El Ying y el Yan, interesante elección. ¿Qué mitad me toca?"

"Estaba pensando en darte la blanca si la quieres".

"Bueno, si hablamos de elementos contrarios y que a su vez se complementan, entonces debería tomar el negro, pero si lo quieres tú, no tengo problema".

"¡No, no, no! Tienes razón, yo me quedo el blanco y tú el negro. Así combinaremos mejor", dijo Nagisa con visible alegría.

"Muchas gracias por el regalo, Nagisa", y Honoka de inmediato colgó el llavero en su Agenda Escolar. Era la primera vez que recibía un regalo de parte de una amistad; enamoramiento aparte.

Nagisa sonrió más al verla hacer eso.

"Disculpa si no he podido estar contigo mucho durante estos días, el proyecto me tiene ocupada".

"¿Bromeas? Siempre te das tiempo para ayudarme a estudiar conmigo al menos una hora, constantemente mejoras a Black, trabajas en el proyecto de Mercurio y atiendes tus clases y prácticas mientras te recuperas, a veces siento que le sacas más horas al día", comentó Nagisa con seriedad. Honoka le dedicaba suficiente tiempo, la procuraba mucho incluso desde antes de ser propiamente amigas. "Verte esforzarte me inspira mucho, no puedo quedarme atrás mientras tú te quiebras la cabeza tratando de ayudar a un planeta entero junto con Miorine".

Honoka sintió un pinchazo de alegría al escuchar eso. "¿Sabes? Quizá en unos años seas tú quien ayude a un equipo completo a construir bases espaciales más allá del Cinturón de Asteroides".

"Me encanta que apuntes tan alto, Honoka, tienes la cabeza para lograrlo. Y sí, quiero ayudarte en todos esos planes. No soy la más lista de la escuela pero sí quiero estar a tu lado y apoyarte en lo que pueda".

La joven mecánica suspiró hondo y, dibujando una dulce sonrisa en sus labios, tomó y estrechó gentilmente la mano de Nagisa. "Gracias".

Nagisa sintió de nuevo la calidez de la mano de Honoka y experimentó un agradable temblor en todo el cuerpo. La primera vez que tocó su mano fue de manera breve, no pudo sentir demasiado pero ahora que estaban ahí y sincerándose... Nunca había sentido una mano tan cálida en su corta vida, tampoco tan suave, ¿porqué la mano de Honoka era tan suave? Manejaba herramientas pesadas y también piloteaba, ¿usaba alguna crema especial? Sacudió esos pensamientos de su cabeza y correspondió el apretón.

El par de chicas no rompían el contacto, ni el visual ni el de sus manos. Ninguna decía nada.

Honoka, por su lado, disfrutaba del contacto también. La mano de Nagisa era cálida, fuerte, firme, tenía algunos callos en sus palmas pero la sensación era agradable. Aunque habló con Miorine sobre demostrarle a Nagisa sobre sus intenciones de cortejo, la súbita carga de trabajo, estudios y prácticas que atacó a ambas dejó a Honoka con poco tiempo libre, y el tiempo que compartía con Nagisa lo usaba para ayudarla a estudiar y hacerle ajustes de sistema a Black luego de cada práctica.

Lo mejor era poner manos a la obra, lo peor que podía pasar era que Nagisa rechazara sus avances y tuviera que dar marcha atrás para recuperar al menos su relación profesional... Pero luego de escuchar todo lo que Nagisa le dijo, sería una pena perder esa sonrisa grande y alegre que siempre le dedicaba.

"Me alegra mucho escuchar que podré contar contigo a futuro. Por supuesto, pienso poner de mi parte para ayudarte a alcanzar tu mayor potencial. Eres alguien muy talentosa, Nagisa, tienes mucho talento y deseo verlo en acción. Quiero estar a tu lado mientras eso pasa, si me lo permites".

Nagisa seguía perdida en el calor que Honoka le transmitía por medio de sus manos, sus palabras la sacudieron un poco. Ya había escuchado algo similar de parte de los padres de Honoka, sobre su talento y todo lo que podría alcanzar con la preparación adecuada, pero escuchar esas palabras de voz de Honoka y con ese gesto y esa mirada... Sus pensamientos se estaban encaminando lentamente a un sitio desconocido, lo percibió, y no sabía cómo reaccionar a eso. Sacudió su cabeza, tenía que concentrarse en otra cosa. La joven piloto tomó aire y fue ella la que se soltó de Honoka procurando no ser brusca, necesitaba algo en qué ocupar sus pensamientos, ¡una distracción! Lo que fuera. Su pánico era notorio.

Lo primero que le llegó a la cabeza fue el chico Ceres, era lo único no relacionado con Honoka a lo que podía aferrarse.

"Gracias". Se aclaró la garganta. "Oye, Honoka... Um... ¿Qué tipo de regalo le darías a un chico?" Preguntó Nagisa, una pregunta que le llegó de la nada en un intento de esquivar el destino desconocido que su tren de pensamientos estaba tomando, tren que tenía como guía a Honoka.

La inesperada ruptura del mágico momento hizo que todo el valor que Honoka reunió se escurriera como agua entre sus manos, tuvo que componerse con ayuda de un discreto suspiro. Se vio obligada a detener su carrera en seco antes de despegar.

"¿Un chico?" Honoka pudo sonreír pese al golpe directo al pecho, "¿Hay algún chico que te llame la atención?" Preguntó con gentileza.

"No, ¡sí!" Nagisa sacudió la cabeza y se llevó una mano a la nuca. "Sólo por saber... Ah... ¿Sabes? Tengo curiosidad... ¿A ti te llaman la atención los chicos? Digo, eras la Prometida de Miorine y estabas dispuesta a casarte con ella para ayudarla a escapar. Sé que siempre han sido amigas y eso de casarse era para protegerla, pero me gustaría saber si te gustan las chicas o los chicos, o ambos", Nagisa quería golpearse a sí misma, ¿de dónde sacó esas tonterías?

Cuando caía presa de su propio pánico, podía ser un verdadero desastre.

Honoka se mantuvo lo más tranquila que pudo. "Los chicos no me gustan, prefiero a las chicas", respondió con sinceridad, "pero como podrás adivinar, mi fama aquí es cuestionable, así que no tengo pretendientes y dudo que alguien quiera pelear por mi mano".

Nagisa se rascó la nuca con fuerza. "Es bueno saberlo, digo, nadie debería decidir su futuro matrimonio por medio de un duelo".

"Pienso lo mismo. Y respecto a tu pregunta sobre el regalo..."

"¡Sólo es curiosidad!" Nagisa quería patearse a sí misma, ¿qué explicación se supone que le diera a Honoka? ¡No era que quisiera darle un regalo a Elan Ceres o a algún otro chico! Pero tenía que arreglar el desastre en el que ella misma se metió. "Me gustaba un chico en la escuela antes de venir aquí, pero nunca tuve el valor de hablarle, así que nunca pasé de un enamoramiento... O admiración, como quieras llamarlo", contó la piloto sólo por decir algo. No mentía, por cierto.

Honoka sonrió de manera suave. "¿Y quieres cambiar eso?"

"Debería, debo hacerlo si alguna vez quiero tener una relación con alguien... Una relación romántica, digo".

"No tengo interés en los chicos, tampoco he tenido un noviazgo, pero tenía un amigo de la infancia con el que perdí contacto luego de un tiempo, pero sí llegué a ver cómo recibía declaraciones y cartas. Él las rechazaba. No aceptó porque ninguna de ellas se acercó para conocerlo, sólo admiraban la imagen idealizada que tenían de él. Mi único consejo es que te acerques más a ese chico que llama tu atención, conócelo más y aprende sus gustos. Así sabrás qué regalarle".

"Lo haré, gracias por el consejo", respondió Nagisa con una sonrisa nerviosa. ¡No puedo creerlo! ¡Qué rayos estoy haciendo! Su risa se volvió quebrada.

"Ahora que lo pienso mejor, el otro consejo que podría darte es que si se trata de un Spacian, procura que no se trate de una persona que discrimine a los Earthians", Honoka se llevó una mano al mentón, pensativa, "a menos que hablemos de alguien de Earth House".

"¡N-No!" Aclaró Nagisa de inmediato, no podía creer cómo era posible que siguiera cavando su propia tumba. "No es alguien de Earth House, ellos sólo me agradan y son mis amigos. No te preocupes por eso, yo me encargaré. Y si necesito consejo, serás la primera a la que acuda".

"Haré lo que pueda por ti", fue la gentil respuesta de Honoka.

"Gracias", Nagisa suspiró hondo, necesitaba escapar de ahí para ir entrar en pánico propiamente en un sitio privado. "Me alegra que te gustara el llavero. Yo... Iré a Earth House a entrenar un rato, Nika acaba de armar unos aparatos de ejercicio con chatarra, pero estamos pensando en reunir dinero para comprar un equipo apropiado de gimnasio".

"Diles que se lo pediré a mis padres, les diré que es para ti, eres nuestra primera piloto en Asticassia después de todo", Honoka se forzó a sí misma a sonreír. "Yo también necesitaré esos equipos para entrenar y recuperar mi fuerza".

Ésta vez, la risa de Nagisa fue sincera. "¡Eres la mejor! Se los diré".

Nagisa se fue a toda velocidad, Honoka se quedó en la cabina de su MS. Pasaron unos segundos y ambas suspiraron a la vez mientras pegaban sus frentes con fuerza contra la primer superficie a la vista, Honoka contra el tablero de White y Nagisa contra el duro muro del Hangar.

"No puedo creerlo", murmuraron ambas chicas en medio de su decepción.

~o~

Guel Jeturk tuvo la suerte de que alguien aceptara un duelo con él luego de tantas burlas y rechazos. Un alumno desagradable que además de echarle en cara el no cumplir con lo apostado, comentó que seguramente ellos fueron los que lesionaron a Yukishiro. Todos decían eso. Y aunque Guel nunca tomó el tema con su hermano, notó que Lauda no dijo nada a la acusación, sólo jugaba con uno de los mechones de su cabello y miraba a un lado.

Era obvio que las chicas y él tuvieron algo que ver en el accidente... Pero no les dijo nada.

La apuesta fue una simple disculpa por las burlas, mientras que el chico le pidió a Guel su MS si resultaba victorioso. El duelo sería al día siguiente luego de clases.

Guel al fin tenía la oportunidad de volver a pilotear a su querido Dilanza luego de un largo tiempo, tuvo la oportunidad de hacer un vuelo de prueba, le dijeron que le habían hecho unas mejoras durante las reparaciones. Las mejoras eran un IA asistente para el piloto y Guel no quedó muy contento al notar que muchas veces la IA reaccionaba antes que él durante los ejercicios de práctica en el espacio.

"¿Qué significa esto?" Reclamó Guel a los mecánicos de Jeturk House apenas regresó al Hangar, estaba tan molesto que sujetó a uno de ellos por el casco.

"Órdenes del Presidente Vim", respondió el asustado mecánico.

"¡No necesito una maldita IA para pilotear!"

"Lo siento, hermano, fueron las indicaciones de nuestro Padre", intervino Lauda y le indicó a los mecánicos que se retiraran. "Y también dice que debes recuperar la mano de Rembran".

Guel frunció el ceño. "Aplastaré a la campesina mercuriana. Y no necesito que las chicas y tú intervengan. Aquella vez estaba listo para derrotar a Yukishiro, pero por culpa de la lesión que le provocaron fue que la mercuriana intervino. No vuelvan a entrometerse. ¿O es que no confías en mi?"

Lauda tragó saliva y bajó ligeramente el rostro. "Confío en ti, hermano. No lo volveremos a hacer".

"Usa las ventajas normales de los duelos, Earth House no tienen nada y sólo hay dos miembros de Seven Stones. Será sencillo ganarles".

"Y respecto a la IA..."

"Me las arreglaré. Retaré primero a la campesina mercuriana".

CONTINUARÁ...