PARTE 10 Por Ella
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Honoka tuvo que insistirles a Miorine y a Suletta que estaría bien por su cuenta y podía regresar al Hotel, quería acostarse temprano para permitir que su cuerpo descansara, entre más relajada estuviera, mejor saldría en su evaluación física que sería en un par de días. La joven mecánica quería recibir el alta médica para poder asistir a los talleres del curso y pilotear a White otra vez, pero no lo lograría si no ponía de su parte.
Camino al Hotel, Honoka volvió a revisar su agenda escolar. Sus mensajes seguían sin recibir respuesta, lo que quería decir que Nagisa aún no estaba cómoda con la idea de hablar con ella. Podía esperar, Honoka sabía esperar pero no podía evitar sentir preocupación por la seguridad de su amiga. Quería llamarla, pero el sólo recordar cómo se fue con el chico Ceres la hizo dudar, si insistía en decirle que Ceres era una persona poco confiable entonces disminuirían sus posibilidades de arreglar el desastre.
Lo último que Honoka quería era que Nagisa lo descubriera por la mala.
Y entonces una señal de alarma comenzó a sonar en su Agenda de Estudiante. Un código Rojo. El MS Black acababa de sufrir un ataque cibernético. El programa de alarma rápidamente le mostró la ubicación de Black, estaba en uno de los campos de práctica. Sin siquiera pensarlo, Honoka echó a correr en dirección a donde marcaba su Agenda, aprovechó el primer Haro-Escúter que se cruzó en su camino para poder llegar más rápido.
Nagisa...
Poco le importaba a la mecánica ser amonestada por conducir a exceso de velocidad.
Mientras tanto, en la zona de prácticas, Nagisa estaba claramente descorazonada. Elan se notaba molesto, su plan falló al final.
"Todo éste tiempo trabajando para nada... Debí pensar que la gente de Seven Stones tiene protegidos a sus MS contra programas no autorizados", se quejó Elan.
"Todo éste tiempo estuviste fingiendo ser mi amigo para acceder a mi MS", Nagisa no podía creerlo.
"¿Para qué otra cosa querría acercarme a una Earthian como tú, eh? Yukishiro siempre fue precavida y nunca me permitió acercarme". El piloto de Peil suspiró de manera pesada. "Al menos ya acabamos con esto, me alegra", y el chico no se sentía culpable por la falla, él logró su cometido de ingresar el programa espía de manera exitoso, fue el programa espía el que no pudo rivalizar con los muros de fuego del MS. Se lo haría saber a sus superiores.
Sin mirar a Nagisa, Elan saltó de la cabina para bajar a nivel de suelo aprovechando que el MS y su protocolo de seguridad lo permitieron. Nagisa apretó los puños mientras salía también de Black, pero antes de abandonar la cabina de pilotaje, le dio una palmada al tablero.
"Perdón, compañero, te puse en riesgo..."
Nagisa apretó la quijada ésta vez y bajó al suelo de manera más ágil.
"¡Espera! ¡No dejaré pasar que jugaras conmigo así!" Honoka tenía razón, pensaba Nagisa con una mezcla de vergüenza, tristeza y enojo. "¡Me engañaste! ¡Pensé que éramos amigos!" ¡No podía creerlo! Todos esos gestos en apariencia amables y amistosos eran simple actuación, Elan Ceres no sintió ni un poco de simpatía por ella, todo lo contrario. "Pensé que yo te agradaba".
Elan suspiró con fastidio, detuvo su paso y miró a la Earthian. "Eso fue totalmente culpa tuya, Misumi. Tú me permitiste acercarme a pesar de las advertencias".
Nagisa abrió la boca para tratar de alegar algo, pero al final no pudo decir nada, sólo apretó sus puños en señal de coraje, sus ojos estaban húmedos y ese molesto nudo en la garganta comenzaba a doler en serio.
"Honoka tenía razón..."
"Yo sólo hice mi trabajo... Quizá tú debiste hacer lo mismo y escuchar a tu jefa", al chico poco le importaba verla temblar, a saber si por el enojo u otro sentimiento, no era asunto suyo de todos modos. "No es mi culpa que me prefirieras en lugar de a Yukishiro, eso fue decisión tuya. Me hiciste el trabajo muy sencillo".
A la piloto le dolía aceptar que él tenía razón. "Yo..."
Elan de nuevo suspiró de fastidio. "Lástima que no pude conseguir mi objetivo, todo esto fue para nada... Sólo perdí mi tiempo contigo, Earthian".
Todos los lindos escenarios e ideas en su cabeza al final sólo eran eso, imaginaciones de Nagisa. Pensando que Ceres sólo era un tipo callado, la chica tomaba sus silencios como un rasgo genial, algo propio de los galanes de las obras románticas que le gustaban; cuando en realidad sólo era él quien no quería hablar porque ni siquiera sentía agrado por ella. Las palabras amables y los cumplidos eran simples mentiras que seguramente el chico se forzó a decir.
El enojo terminó de transformarse en vergüenza y Nagisa bajó el rostro mientras cedía a la humedad en sus ojos. Un leve sonido de llanto salió de entre sus labios. Elan no hizo gesto alguno pero tampoco la perdía de vista mientras volvía a encaminarse a la salida del área de pruebas.
Pero Elan no pudo avanzar mucho. Al mirar al frente para poder irse al fin, un puñetazo lo derribó, dejándolo en el suelo. El chico de inmediato sintió el sabor de su propia sangre, además de un creciente dolor en la nariz y la boca. No tardó en enfocar a su atacante: Honoka Yukishiro.
A Honoka le bastó ver el gesto de Nagisa y una lágrima fugitiva apenas estuvo a corta distancia para acelerar su carrera y darle una lección a ese cretino, en forma de un puñetazo con la diestra, desde luego.
"¡¿Qué fue lo que le hiciste a Nagisa?!" Exclamó Honoka mientras iba con Nagisa y tomaba sus manos de manera dulce. "Nagisa, ¿estás bien?" La miró con preocupación e hizo que levantara un poco el rostro, pero su compañera alejó su mirada casi de inmediato, avergonzada. Notó más lágrimas rodando por su mejilla y sólo atinó a limpiarlas con un par de sus dedos. "Nagisa..."
El gesto de la mecánica recobró furia y encaró a Elan, lista para darle una paliza.
"Maldición", el piloto de Peil se puso de pie y escupió algo de sangre, juraría que ese golpe incluso le aflojó algunos dientes. "Maldita Earthian".
"Que intentaras entrar al sistema de los MS de mi compañía no me sorprende", dijo Honoka con voz tensa mientras se acercaba lentamente al chico Ceres. "Hasta puedo comprenderlo, se trata de asuntos de negocios... Pero que lastimaras a Nagisa no puedo perdonarlo".
Elan se limpió la sangre del rostro con la manga de su chaqueta. "Yo no hice mucho, fue ella la que me permitió acercarme e incluso lo mantuvo en secreto de ti. Sólo aproveché todas las oportunidades que tu amiga me facilitó, yo no hice tanto trabajo en realidad".
Los ojos de Honoka se abrieron más y estuvo a nada de lanzarse de nuevo sobre el chico, pero unos brazos en su cintura la detuvieron. Honoka se sorprendió un poco y miró hacia atrás por encima de su hombro. Nagisa tenía su rostro pegado a la espalda de Honoka.
"Déjalo ir, esto es culpa mía. No te metas en problemas... Sólo déjalo ir, por favor..." Rogó Nagisa con la voz quebrada. "Vámonos".
Honoka sintió que su furia bajaba muchos niveles de golpe, tantos que tuvo que relajar sus brazos y sujetar las manos de Nagisa que se aferraban a su chaqueta.
"De acuerdo..." Pero Honoka aún tenía un par de palabras para Elan Ceres. "Después me encargaré de ti, no creas que saldrás limpio de esto", fue la fría amenaza antes de animar a Nagisa a regresar a la cabina del MS Black. Fue la misma Honoka quien se sentó en el asiento del piloto y dejó a Nagisa descansar en su regazo, su amiga no parecía querer tenerla lejos porque se abrazó a su cuello de inmediato y enterró su rostro en su hombro.
Bastó que Honoka pusiera su agenda en el panel de control para que el MS la reconociera como una de las usuarias prioritarias. Luego de asegurar una vez más las defensas del sistema, fue Honoka quien comenzó a mover a Black de regreso a Earth House.
Honoka disfrutaba, sin querer y con algo de culpa debido a la situación en general, de la calidez y la cercanía de su compañera por culpa de ese cerrado contacto. Nagisa se mantuvo pegada a ella todo el tiempo, pero sólo habló cuando estuvieron a mitad de camino a su destino.
"No deberías estar piloteando, los doctores te van a regañar", murmuró Nagisa contra el hombro sano de su compañera, se sujetaba al otro suavemente con su mano, procuraba no presionar. Lo que sí hacía, no sin sentir algo de pena, era respirar hondo a propósito. El fresco aroma a flores de Honoka era relajante.
"No tienen porqué saberlo. Además no estamos haciendo maniobras, no me estoy esforzando", respondió Honoka sin apartar su mirada del camino, su voz suave en todo momento.
"Le diste un buen golpe", la piloto estuvo tentada a sonreír, ese fue un gran puñetazo, lo admitía.
"Lástima que no le tiré los dientes", masculló Honoka. Lo decía en serio.
"¿No te lastimaste, verdad?"
"No, creo estar bien, lo golpee con el puño derecho y el brazo que debo cuidar es el izquierdo. Pero si siento molestias, te diré".
"Por favor".
Silencio.
Un expectante silencio.
"Perdón, Honoka..."
Honoka abrió un poco más los ojos al sentir que Nagisa se abrazaba con más fuerza a su cuerpo. "Nagisa, soy yo quien te debe una disculpa. No debí decir esas cosas y..."
"Tenías razón, se aprovechó de mi ingenuidad, él mismo lo dijo..."
"Nagisa..."
"Puse en peligro a Black, y a ti también".
"De todos modos discúlpame por la manera en que dije esas palabras, lo que debí explicarte era que no estás al tanto de cómo trabajan los alumnos que pertenecen a los Tres Grandes. Todos están aquí por negocios, todos y cada uno de ellos tendrán puestos de importancia en sus empresas, todos ganarán sumas de dinero que no te imaginas. Ninguno de ellos está en Asticassia para socializar. Ésta no es una escuela como en la Tierra donde aprendes y haces amigos y recuerdos de juventud para tu vida adulta... Ésta escuela es un sitio desde donde vas a saltar directo a una empresa en el espacio".
Nagisa suspiró hondo. "Fui ingenua al comportarme como si estuviera en una escuela normal como en casa, también fui ingenua al pensar todas esas cosas buenas de Elan".
Honoka sonrió suavemente. "¿Llegó a gustarte?"
La piloto no lo pensó mucho antes de negar con la cabeza. "Sólo me agradaba la idea de verlo, pero no es como si quisiera pasar todo el tiempo con él, tampoco pensaba mucho en él. Sentía admiración, me parecía alguien genial con su modo callado de ser, es todo".
Hubo silencio unos segundos más, ahora era Honoka la que no sabía qué hacer con esa información. "Siempre ha sido apático".
"Sí, creo que es otra forma de describirlo", Nagisa suspiró, el chico dejó caer su máscara y mostró lo que realmente era: un espía corporativo como en las películas. "Lo estuve viendo a escondidas durante semanas, lo siento..."
Honoka negó. "Fue él quien manipuló todo para que fuera así".
Fue el turno de Nagisa de mover la cabeza en desacuerdo. "Y fui yo quien accedió cuando me pidió que lo mantuviera en secreto de ti. Soy culpable también. Puse en riesgo los secretos de Black".
"Ceres abusó del hecho de que no lo conocías. Debí ponerte al tanto de cómo se mueven los Tres Grandes".
Nagisa finalmente sonrió. "Sí, eso habría ayudado".
Honoka también sonrió. "¿Estamos bien?"
"Estamos bien".
"El que no estará bien será él cuando lo vea de nuevo".
"¡¿Qué?! Honoka, está bien, olvídalo. Él mismo me dijo que no vale la pena acusarlo, no nos van a hacer caso", Nagisa tenía muchas razones para preocuparse por las acciones que su compañera quisiera tomar. Era increíble cómo una persona dulce, amable y paciente como Honoka tenía una mecha tan corta.
"Así es, pero no tengo planeado acusarlo con las autoridades escolares. Me encargaré de él personalmente por hacerte llorar. Nadie te hace llorar y cree que puede salirse con la suya", fue la seria amenaza. "Te lastimó y eso no puedo permitirlo".
Nagisa se sonrojó de manera intensa al ver el gesto nuevamente furioso de Honoka... Y lentamente se dio cuenta qué quería dar a entender Honoka con sus palabras, entró en pánico. "¿Vas a retarlo a un duelo?"
"Sí, lo haré apenas tenga el alta médica".
"¡No! ¡Tú misma me dijiste que él es un buen piloto y que no te gustaría enfrentarlo!"
"Ahora mismo me gustaría enfrentarlo. Se aprovechó de tu buen corazón y trató de robar los datos de Black", ahora Honoka sonaba demasiado seria. "Esperaré a tener el alta médica y después cobraré el mal rato que te hizo pasar".
La piloto no sabía si sentirse halagada o aterrada, mitad y mitad seguramente, pero tampoco pensaba permitir que Honoka se metiera en un lío por su culpa. Necesitaba hacerla entrar en razón y sospechaba que no lo lograría sola, necesitaba el apoyo de la caballería pesada si quería evitar que Honoka hiciera una locura.
~o~
Las cosas no estaban sucediendo como Nagisa lo planeó.
"Déjame ayudarte con la estrategia, puedes quedarte con el Pharact si sabes jugar tus cartas y seguramente sabrás darle un buen uso", decía Miorine con tono serio y molesto.
"He estudiado lo suficiente los videos de sus peleas, da igual lo lejos que trate de volar, tendrá que acercarse tarde o temprano y ahí puedo atraparlo", Honoka se tomó en serio lo de descansar luego de dejar a Nagisa y a Black a salvo en Earth House, estaba lista para pelear por el honor de su bien querida Nagisa.
Las clases y prácticas del día habían terminado y ambas chicas hacían planes en una esquina del invernadero. Suletta estaba igualmente molesta por lo sucedido con Elan Ceres y en parte apoyaba el plan del duelo, como que ella misma era la actual Holder y la mejor piloto de la escuela, pero no creía que fuera una buena idea que Honoka piloteara, aún no estaba lista y podría recaer.
"Oigan, me hace feliz que estén ofendidas en mi nombre, pero ¿no podríamos tomar las cosas con calma?" Rogó Nagisa, rendida. Al menos nadie en Earth House sabía nada, para cuando llegaron se sentía más recuperada y se notaba menos llorosa. "No es necesario que peleemos".
"Tenemos que pensar en la posibilidad de que Elan rete a alguna de ustedes dos para obtener al menos a uno de sus MS", advirtió Miorine. "Tampoco me gustó lo que te hizo y debemos hacer que pague por eso, pero ahora que quedó claro que Peil quiere hacerse de los secretos de los MS de Seven Stones, es cuestión de tiempo para que traten de conseguirlos por medio de un duelo".
Nagisa puso un gesto sorprendido, no había pensado en esa posibilidad a decir verdad, ¡pero tenían toda la razón! Seguramente tratarían con una estrategia más directa y menos complicada la próxima vez.
"Comprendo, es en serio entonces", murmuró Nagisa, tensa.
"Primero deberías terminar de recuperarte, señorita Honoka", insistió Suletta sin desviarse del todo del tema que las tenía reunidas. "Aunque te den el alta médica no quiere decir que estás lista para pilotear en un duelo, aún no recuperas tus fuerzas por completo, debes seguir ejercitándote y comenzar con prácticas al menos", eso ya la Mercuriana lo agregó con un gesto totalmente serio. Incluso se tomó el atrevimiento de ir con la mecánica y encararla.
Honoka la miró largamente y se rindió.
"Tienes razón, no estoy lista aún", murmuró la mecánica, no podía pelear contra la razón. No lograría mucho piloteando en condiciones físicas no óptimas.
"Si eso pasa, si nos retan a un duelo..." Nagisa respiró hondo y decidió dar un paso al frente para encarar la situación que tenían en manos. "Entonces tomaré la responsabilidad y pelearé yo", declaró, haciendo uso de todo su valor. "Soy una piloto, me advirtieron que podría tener duelos y, si quiero mostrar lo que vale la empresa que me patrocina, entonces debo hacerlo bien, ¿verdad?"
Miorine se movió de su sitio y fue a cortar unos tomates, comer calmaría los visibles nervios de Nagisa. Por su lado, Honoka miró a su amiga antes de acercarse a ella y tomar sus manos, le regaló una sonrisa suave.
"No tienes que hacerlo si no quieres", insistió Honoka, claramente buscando calmarla no solamente por medio de sus palabras, también con el contacto de sus manos. Sentir las manos de Nagisa entre las suyas siempre le daba una sensación agradable en el pecho.
"No quiero pero debo hacerlo, fue mi error el que permitió que él tratara de hacerle algo a Black en primer lugar, y soy una piloto de tu compañía, tener un duelo no debería ser problema", respondió Nagisa haciendo uso de todo su valor, su voz ligeramente torpe por culpa de los nervios. Y los nervios no se debían al asunto de los duelos... Bueno, sí, un poco, pero lo que en realidad la tenía sobrepasada era la calidez de las manos de Honoka.
Sin querer, Nagisa recordó cuando tuvo la oportunidad de sentir la mano de Elan. No se comparaban en lo absoluto, la calidez no era la misma, tampoco la gentileza ni esa sensación de seguridad. La piloto tragó saliva antes de ser ella misma quien se soltara de Honoka. Procuró no ser brusca con ese movimiento, simplemente fue demasiado para sus sentidos. Ya Nagisa le había causado suficientes problemas a Honoka con el asunto de Elan, con el intento de ataque al sistema de Black y con lloriquear por la vergüenza y el enojo en su regazo y hombro mientras se llenaba las narices con el fresco aroma de su compañera. El sólo recordar lo último hizo a la piloto ruborizarse.
Honoka simplemente sonrió. Se tomó ese gesto como un gentil rechazo y lo mejor era respetar el espacio personal de Nagisa. Al menos podía guardar para sí misma la calidez que sintió al tenerla en su regazo luego del incidente. El simplemente saber que pudo protegerla aún le hacía vibrar un cálido sentimiento en el pecho. Nadie le impedía quedarse con eso.
"Por el momento sólo nos queda esperar", intervino Miorine, dejándole tres tomates en las manos a Nagisa, mismos que la piloto comenzó a devorar a grandes mordidas. Miró a Honoka primero. "Tú debes ejercitarte si quieres pilotear al 100% de tu capacidad", enseguida se dirigió a Nagisa. "Y tú aprende tu lección y siempre ten en mente que los miembros de los Tres Grandes sólo se mueven cuando quieren conseguir algo, de las pocas personas en las que puedes confiar en ésta asquerosa escuela están los miembros de Earth House".
"Y nosotras", agregó una sonriente Suletta, que igualmente recibió un tomate de parte de su Prometida.
Nagisa no pudo evitar sonreír ante esas palabras, miró a Miorine y a Suletta con alegría y alivio. "Muchas gracias. Y lamento lo que mi descuido provocó".
"Nada de eso, sólo aceleraste lo que eventualmente iba a pasar", alegó Miorine de inmediato con su tono desinteresado. "Ceres se gradúa éste año y no hay pilotos tan buenos como él en Peil House, es normal que traten de apresurar sus planes".
"Oh... Ya me siento menos culpable, gracias".
Al final de su pequeña junta se decidió que Honoka seguiría su estricto programa de recuperación y ejercicio si es que quería estar en las mejores condiciones para pilotear. Mientras que Nagisa sería la que se encargaría de recibir a cualquiera fuera la persona que retara a Seven Stones a un duelo. Luego de eso, todas fueron al taller donde las chicas inteligentes debían seguir trabajando en el proyecto. Nagisa y Suletta fueron por provisiones al comedor de la escuela.
"Si hay algo en lo que te pueda ayudar..." Dijo Suletta a medio camino. "No puedo darte muchos consejos, pero sí puedo escucharte si lo necesitas".
Nagisa sonrió. "Gracias, Suletta, ya estoy mejor. Sigo avergonzada pero ya no me siento triste".
"Me alegra saberlo".
"Honoka me ayudó mucho y se tomó su tiempo para consolarme y calmarme", sin querer, la piloto se sonrojó. "Fue lindo".
"La señorita Honoka es una gran persona".
Y Nagisa no podría estar más de acuerdo, pero lo mejor era cambiar el tema o volvería a recordar ese aroma a flores frescas. Se aclaró la garganta. "Mañana tienes un duelo, ¿verdad?"
"Sí, y para la apuesta pediré metales y circuitos, Nika y los chicos los necesitan para el mantenimiento de la Casa y del MS de Chuchu".
"Me alegra que aquí no llueva, porque entonces esos agujeros en el techo serían un problema".
La sonrisa de Suletta se hizo enorme al escuchar eso. "¿Me cuentas más del clima del sitio de donde vienes?"
"¡Por supuesto!"
Y el resto de su camino se fue entre pláticas sobre calurosos veranos y helados inviernos repletos de nieve. Lo que ninguna se esperaba era toparse a alguien de regreso al taller.
"¡Samaya, exijo saber porqué debo esperar en la fila para enfrentarte!" Reclamó Guel apenas las vio, iba con su séquito de costumbre.
Nagisa puso un gesto de incomodidad, Suletta uno serio.
"Lo siento mucho, señor Jeturk, son las reglas del Comité, el señor Zenelli me lo explicó".
"¿En serio éste tipo cree que puede saltarse la fila?" Nagisa sonaba incrédula. "De donde vengo eso es de mala educación".
"¡No estoy hablando contigo, Earthian!" Guel se sentía impaciente y esa impaciencia le estaba jugando en contra. "Escúchame, campesina Mercuriana, tendremos nuestro duelo ahora mismo".
Suletta negó. "Ya cubrí mis duelos de la semana, lo lamento. Y tampoco quiero tener un duelo contra usted, no cumple con lo pactado, además tengo mucho por hacer".
Antes de que Guel pudiera avanzar hacia Suletta con sus rabiosos pasos, Nagisa tomó por el brazo a su compañera y la animó a irse. "Vámonos, Suletta. Nos esperan con la comida".
Suletta asintió, pero Guel no pensaba quedarse parado ahí luego de quedar como un tonto. Necesitaba más victorias, debía seguir familiarizándose con la IA de su MS, pero pocos querían enfrentarse a él y no por miedo. Necesitaba recuperar la confianza de su padre derrotando a oponentes que lo valieran... Y ahí estaba una que también podría valerlo.
"¡Entonces te reto a ti, sucia Earthian!"
Nagisa soltó una risa divertida, sólo una, ¡no podía creer el atrevimiento de ese sujeto! "No peleo con personas que no cumplen su palabra, me niego".
"¡Entonces te reto yo, Earthian!" Intervino Lauda y eso sí hizo voltear a ambas chicas. Estaba harto de ver cómo menospreciaban a su hermano, cómo lo rechazaban, ¡no entendían la vergüenza en la que su hermano había estado viviendo desde su derrota contra la Mercuriana! En parte se sentía culpable por lo sucedido y necesitaba compensar sus errores. "Te reto a un duelo".
Nagisa levantó una ceja. "Bueno, las acciones de tu hermano son sólo de él... Sería injusto echarte en el mismo costal y pensar que tampoco cumplirás tu palabra en caso de que pierdas".
Lauda tensó la quijada. "No te atrevas a pensar que vas a ganarme".
"Dame un momento, por favor", dijo Nagisa y enseguida miró a Suletta, sólo para darle las cajas de almuerzo que ella cargaba; tres, dos eran para ella y una para Honoka. "Por favor".
Suletta asintió mientras Nagisa se alejaba lo suficiente del camino para llamar a Honoka y platicarle lo que estaba sucediendo en ese momento.
"Si quiero estar preparada para enfrentar a Ceres, debo experimentar un duelo real primero", dijo Nagisa, hablaba totalmente en serio.
Pelearía.
Pelearía por Honoka, ese fue el pensamiento que a Nagisa le llegó a la cabeza de repente y con fuerza. Honoka hasta el momento la seguía procurando, cuidando, protegiendo y ayudando; algo mucho más allá de lo que lo haría alguien en su privilegiada posición de niña rica que podía tener lo que deseara, incluso más allá de lo que lo haría la futura presidenta de un empresa tan importante como lo era Seven Stones.
Ya había hecho las paces con la idea de que esa escuela no era normal y que tarde o temprano todo sería una constante pelea.
Bien. Pelearía por ella.
"Déjame tener éste duelo, Honoka, por favor".
Al otro lado de la línea, Honoka sonrió de manera apacible. Confiaba en Nagisa. "Hazlo".
La sonrisa de Nagisa se hizo enorme. "¿Necesitas que pida algo? A mi no se me ocurre nada".
"Los Jeturk tienen unas fantásticas instalaciones para sus MS. Lo que vayas a apostar, hazlo para mejoras a Earth House. Pide un par de mini-cargadores para que ya no tengan que batallar con los cargamentos de comida y materiales que reciben, oh, y una plataforma móvil mecanizada, las que están en Earth House ya tienen mucho desgaste".
"Hecho", Nagisa se llevó una mano a la nuca. "Pensé que los querrías fuera de la escuela".
"No vale la pena, su empresa se las arreglará para que eso nunca suceda, así que aprovechemos para obtener otras cosas".
"De acuerdo".
"Gracias por consultarme".
Nagisa sonrió. "Somos amigas y eres mi jefa, así debe ser, debemos confiar la una en la otra, ¿o no?"
"Así es".
"Entonces confía en que me encargaré de esto. Ganaré".
"Confío en ti".
Ambas rieron un poco antes de despedirse, Nagisa rápidamente volvió con el pequeño grupo.
"Aceptaré, pero primero quiero escuchar qué es lo que vas a pedirme... Tú... Como te llames", quizá debía preguntarle al molesto chico su nombre.
Lauda bufó y avanzó dos pasos hacia Nagisa, enfadado. Los Jeturk en serio tenían problemas con el manejo de la ira, era notorio.
"¡Pediré que te largues de ésta escuela!"
Nagisa parpadeó dos veces y miró a Suletta con confusión mientras señalaba a Lauda con su pulgar. "¿Eso es todo lo que pide ésta gente?"
"Eso parece".
Los hermanos se ofendieron pero no pudieron decir nada.
"De acuerdo, acepto. Te diré que es lo que quiero cuando acordemos el duelo en el Comité", dijo Nagisa y no agregó más, no cuando su estómago rugió de hambre. "Que sea en una hora, nos vemos allá, nosotras debemos comer".
"Con su permiso", se despidió Suletta con cortesía y se fue junto con Nagisa hacia el taller.
~o~
Ese definitivamente era un escenario interesante, eso pensaban todos en la sala del Comité de Duelos.
Shaddiq era el más entretenido al estar entre Lauda Neill de Jeturk House y Nagisa Misumi, que estaba presente en nombre de Earth House. Acompañando a Lauda estaba Guel Jeturk, mientras que Honoka Yukishiro se mantenía cerca de su protegida como apoyo moral. Nagisa se notaba nerviosa, era la primera vez que estaba en un sitio como ese. Y también estaba nerviosa porque Elan Ceres estaba ahí también y tenía la cara amoratada e hinchada, imposible ocultarla. ¡Honoka en serio le dio un buen golpe!
Shaddiq hizo las preguntas de protocolo.
"Lauda Neill, ¿cuál es tu apuesta en éste duelo?"
"Que ésta sucia Earthian se largue de la escuela", escupió Lauda.
"Misumi Nagisa, ¿cuál es tu apuesta en éste duelo?"
"Que ellos nos den, a Earth House, una de esas plataformas móviles mecanizadas, una en buenas condiciones. Y dos vehículos mini-cargadores, que estén en buenas condiciones también", pidió Nagisa de inmediato, ignorando a Elan y concentrándose en el siempre enojado pero ahora confundido Lauda. "Es todo lo que pido".
"¿Ambos aceptan?" Preguntó Shaddiq y los pilotos asintieron. Juntó sus manos. "Alea iacta est", y con eso, todo quedó sellado. "El duelo se llevará a cabo en una hora en el Área de Maniobras Número 2".
Nagisa rápidamente fue con Honoka y ambas subieron al ascensor, mismo donde Nagisa al fin pudo dejar que sus piernas temblaran. Su profundo respiro hizo eco. "Me sentí nerviosa".
"Lo hiciste muy bien, Nagisa, buen trabajo", Honoka le dio unas palmaditas en la espalda antes de ser ella misma quien volviera a poner distancia entre ambas.
"Gracias. Y gracias por acompañarme, Honoka".
"No te dejaría sola en un momento como éste", aseguró la mecánica. "Le haremos una revisión de rutina a Black y estarás lista para tu duelo".
"No te mentiré, pensar en eso también me hace sentir nerviosa", admitió Nagisa, abrazándose a sí misma.
"Ya has tenido muchas prácticas con Suletta y Chuchu, entre las tres se han ayudado a mejorar. Podrás hacerlo", la animó Honoka. "Confío en ti".
Escuchar esas palabras en serio hicieron que el corazón de Nagisa se acelerara un poco más. "Gracias, en serio. No te defraudaré".
"Lo sé".
La noticia del duelo entre Lauda Neill y Nagisa Misumi se extendió por la escuela cual incendio. Hacía mucho que los alumnos no veían a Lauda en un duelo, y muchos se sentían curiosos por ver pelear a la piloto de Seven Stones. Earthian renegada o no, nadie dudaba de la capacidad combativa de Honoka Yukishiro, así que ver a su protegida en acción llamó la atención.
Desde luego, Nika, Aliya y Nuno estaban ahí para ayudar a Nagisa a transportar a Black a la zona designada. Honoka se encontraba con ellos.
Miorine y Suletta prefirieron ver el combate a nivel de suelo junto con otros curiosos alumnos.
"Nagisa estará bien, ¿verdad?" Preguntó Suletta, lucía graciosamente nerviosa.
"Lo estará, conoces sus habilidades, has practicado por semanas con ella y ambas sabemos es una piloto muy capaz". Miorine se llevó una mano al mentón. "Hace mucho que no veo pilotear a Lauda pero... En cuanto a habilidades, es equiparable a su hermano mayor".
"Oh. Entonces Nagisa ganará", aseguró Suletta con una sonrisa confiada.
Miorine no pudo contener una sonrisa seguida de una risa pequeña, gesto que obligó a Suletta a mirarla con inevitable encanto.
"Me gusta cuando sonríes así", dijo Suletta de repente.
Miorine calló sus risas de golpe y volvió a mirar al frente, donde los transportadores finalmente liberaron los MS: el Dilanza de Lauda y el Black de Nagisa. El sonrojo en sus mejillas no ayudaba, la sonrisa encantadora de Suletta tampoco.
"¿Ya apostaste?" Preguntó Miorine mientras se sujetaba de la manga de Suletta.
"¡Sí!" Con eso estaba bien, la Mercuriana se sentía contenta con ese simple pero significativo gesto, sobre todo porque Miorine no era muy física en público. "¡Ah, ya van a comenzar!"
"KP013, Lauda Neill, Dilanza", se presentó el piloto y muchos de sus compañeros presentes lo ovacionaron. Los demás se encontraban en Jeturk House, atentos al duelo. Su hermano estaba cerca de la zona también.
"LP098, Nagisa Misumi, Black", fue el turno de Nagisa de presentarse. Sentía una sana dosis de nervios, como cuando salía a la cancha a jugar con el equipo de lacrosse de la escuela. Ahora que lo pensaba, esto era prácticamente lo mismo, sólo que en lugar de una red y una pelota, tenía un Mobile Suit de diecisiete metros de altura y varias toneladas de peso.
La chica tomó aire y le dio una palmada al tablero. "Lo haremos bien, compañero".
Los números aparecieron en la cristalina cúpula junto con los nombres y los identificadores de los pilotos. Los números de Lauda no marcaban ninguna derrota, sólo cuatro duelos y en todos salió ganador. Mientras que del lado de Nagisa todo estaba en ceros, normal para una recién llegada.
Luego del juramento de protocolo, un "Fix Release" de Shaddiq dio inicio al combate.
Lauda rápidamente apresuró a su Dilanza hacia su oponente, tenía sus rifles listos y comenzó a disparar. Su puntería era visiblemente mejor que la de su hermano, nadie se atrevía a decir eso en voz alta, por cierto. Nagisa estaba al tanto del resistente material con el que estaba hecho su compañero, así que cubrió los disparos con los enormes brazos metálicos. Lauda seguía avanzando hacia ella, impulsaba su MS con los propulsores y estaban a nada de chocar, momento que el chico aprovechó para blandir su sable de energía.
Los puños del MS Black se cerraron bajo el mando de Nagisa y se alistó para recibir a su oponente.
Para sorpresa de todos, el MS Black repelía los ataques de espada con sus resistentes brazos y nada más. Lauda trataba de empujar a la Earthian con sus ataques y por algunos segundos lo logró, al menos hasta que Nagisa tuvo suficiente.
Antes de que el Dilanza pudiera tomar distancia para volver a usar sus rifles de energía, Nagisa sonrió y decidió demostrar de qué estaba hecho su compañero.
"¡Te tengo!" Exclamó Nagisa al momento que sostenía con fuerza al Dilanza con una mano por encima de la zona de la cabina para dejarlo inmóvil, mientras que la otra mano de Black se cerraba en un puño y soltaba un demoledor gancho desde abajo cual boxeador, un golpe directo a la cabeza del MS. Un golpe que descabezó al Dilanza.
Eso contaba como "destruir la antena del oponente" que marcaban las reglas de los duelos.
Nadie podía negarlo, Nagisa marcó su primera victoria.
CONTINUARÁ...
