PARTE 12 Más Cerca

~o~

Earth House mejoraba su imagen, servicios e instalaciones después de cada duelo de las pilotos de segundo año. Nadie se atrevía a retar a Chuchu, por cierto, al menos no todavía.

Ya contaban con un equipo completo de gimnasio, cortesía de Seven Stones; tenían mejores vehículos cargadores, andamios mecanizados nuevos y materias primas siempre necesarias para la reparación y mantenimiento de los MS. Nika aprovechaba la abundancia en materiales para instalar un propulsor más potente para el Demi-Trainer de Chuchu. Con la fama que estaba ganando Earth House, muchos sospechaban que era cuestión de tiempo para que su más joven piloto eventualmente fuera retada. Y gracias a ese hecho era que las tres pilotos seguían entrenando, ahora en compañía de Honoka.

Que Honoka no fuera popular y mucho menos querida por el resto del cuerpo estudiantil no quería decir que no reconocieran su talento como piloto, más alumnos se sumaron a mirar las prácticas de las Earthians y la Mercuriana después de que Yukishiro oficialmente tuvo permitido volver a pilotear.

Pese a que Guel amenazó con retar a Honoka a otro duelo, debía concentrarse en la campesina de Mercurio. Y Guel estaba más concentrado de lo que debería. Por alguna razón, las palabras que le dedicó luego de su último duelo se seguían repitiendo en su cabeza y lo hacían sentir una agradable sensación en el estómago, una sensación que lo hacía sonreír de la nada.

"Buen trabajo, Señor Jeturk".

Sonaba tan bien y el chico no entendía porqué, en Jeturk House todo mundo lo bañaba en halagos y reconocimiento, su hermano no se medía al enaltecerlo ante propios y extraños. Pero las simples palabras de la Mercuriana hicieron algo en su cabeza que no podía comprender.

Ni el subsecuente regaño de su padre lo hizo dejar de pensar en el gentil gesto de la chica.

Y hablando de ella, Guel y su hermano Lauda veían el siguiente duelo de Suletta Samaya contra el oponente en turno. Se encontraban en el lobby de Jeturk House donde tenían un enorme monitor, más alumnos miraban el duelo y a momentos no podían contener su asombro. No había manera de negar que era una gran piloto por mucho que les doliera aceptarlo. Entre estos estaba Lauda. El Jeturk más joven mordía la uña de su pulgar derecho mientras miraba cómo la Mercuriana se coronaba con otra victoria luego de una pelea que dominó casi en su totalidad.

"Maldita bruja", masculló Lauda entre dientes.

Guel le miró de reojo pero no dijo nada a las rudas palabras de su hermano. "¿Cuándo es tu duelo contra Yukishiro?"

"La semana que viene, hay muchos duelos programados para estos días". El chico se encogió de hombros, "pero no la reté yo, mandé a uno de nuestros pilotos", aclaró. "Primero tenemos que ver si Yukishiro sigue peleando igual que antes o si la lesión la dejó afectada de alguna manera". Y no sentía culpa alguna en que él y sus cómplices fueran los culpables de lesionarla en primer lugar.

"Aún tenemos unas semanas para cumplir con las órdenes de nuestro padre, podremos hacerlo", dijo Guel, y lo decía en serio, no quería irse de Asticassia con la cola entre las patas. No quería tener un puesto mediocre en una de las fábricas de la empresa familiar. Pensar en eso lo ayudó a sufrir un poco menos por las palabras de la Mercuriana, pero sólo un poco. Tenía que derrotarla para recuperar el puesto del Holder. Debía ser más fuerte que ella para retomar y mantener la posición del Holder... Y si su hermano lograba hacer algo al respecto con las Earthians de Seven Stones, entonces nada estorbaría en su camino a la presidencia del Grupo Benerit.

No habría necesidad de deshacerse directamente de la Mercuriana, tenía muchas opciones ahora que lo consideraba mejor...

Mientras tanto, en el hangar de Earth House, Calibarn tomó su sitio de descanso luego del duelo. Nika, Nuno y Ojelo comenzaron con la revisión de protocolo de Calibarn. Tendrían otro duelo en tres días más y debían mantener al Gundam en buenas condiciones. Nika sentía una sincera fascinación por esa máquina en especial y siempre le llamaba la atención la manera en la que Suletta se refería a su Gundam...

"Buen trabajo, compañero. Ahora descansa", le dijo Suletta a Calibarn antes de ir con su Prometida.

...Sí, justo como acababa de hacerlo. Suletta veía a Calibarn como un compañero de combate, mientras que Nagisa y Honoka trataban a sus MS como si fueran extensiones de sus propios cuerpos. Chuchu, por su lado, no tenía un apego tan sentimental a su Demi-Trainer, no a comparación de las demás, seguía en camino de descubrir qué tipo de piloto sería a futuro.

Mientras Nuno y Ojelo hacían la revisión de los golpes y daños menores en la estructura, Nika entró a la cabina y conectó su Tablet al panel de control para hacer la revisión del sistema, todo dentro del protocolo de seguridad implantado por Vanadis, la empresa patrocinadora de Suletta. Sólo los mecánicos de Earth House tenían permitido acceder al sistema del Gundam.

A mencionar que si se diera el caso de que Suletta ya no perteneciera a Earth House, entonces el permiso sería revocado.

"Buen trabajo, Calibarn, Suletta y tú hicieron un gran trabajo", dijo Nika mientras hacía la revisión del sistema de navegación del Gundam. ¡Era un sistema fascinante al que pocas veces tenía acceso! "Hay muchas cosas de tu programación que me gustaría integrar al Demi-Trainer de Chuchu, ella en especial trata de moverse mucho en un MS pesado".

Calibarn tenía una opinión al respecto.

[La señorita Panlunch tiene un modo de combate directo y agresivo, lo mejor es que aprenda a ser más paciente y se adapte a la velocidad de su Demi-Trainer. Su rango de tiros exitosos a distancia es del 85%, se trata de una taza muy alta, así que debe mejorar los atributos con los que ya cuenta antes de arriesgarse a un modo de combate distinto.]

Nika miró el mensaje en uno de los monitores y abrió los ojos con sorpresa.

"¿Eres Calibarn?"

[Sí.]

La mecánica abrió y cerró la boca, sorprendida. No supo qué decir a continuación, pero sí era consciente de su propia sonrisa ante semejante descubrimiento.

"¿Eres una IA?"

[No.]

"¿Qué eres?"

[Eso es información clasificada.]

"Entiendo, entonces no preguntaré más".

[Agradezco su comprensión, señorita Nanaura.]

"Me haré cargo de que Chuchu siga la sugerencia que me acabas de dar. Tienes razón, debe trabajar en sus puntos fuertes", Nika no podía dejar de sonreír. "¿Está bien si platicamos cuando haga revisión de tus sistemas?"

[Por supuesto.]

"Gracias, Calibarn".

Sí, el Gundam Calibarn acababa de hacer una amiga.

~o~

Miorine estaba en una importante videollamada con la gente de Vanadis, con la familia de Suletta. Suletta, desde luego, estaba cerca pero sin estorbar a las chicas inteligentes; Nagisa también estaba cerca, sus amigas la querían cerca porque ella formó parte del equipo de trabajo. Todas estaban en el Invernadero.

Miorine Rembran y Honoka Yukishiro sin duda eran de las mentes más brillantes en todo Asticassia.

"Es todo un placer conocerte, jovencita", saludaron Nadim y Elnora a Honoka. A momentos no podían creer que su hija terminó haciendo buenas migas con la heredera de Seven Stones.

"El gusto es todo mío, éste proyecto en especial tiene tantos usos potenciales a futuro que no puedo dejar de pensar en ello", dijo Honoka con entusiasmo pero manteniendo el modo de negocios aprendido de sus padres. "Tantas posibilidades a veces me dejan sin dormir", agregó con una sonrisa.

"Como pueden ver, el entusiasmo de la señorita Yukishiro es lo que ayudó a completar el proyecto. Ya tramitamos los permisos y toda la documentación de los prototipos y componentes, trabajaremos bajo el nombre de Seven Stones, eso ayudará a ahorrar muchas horas de trámites", intervino Miorine, usando también la voz de negocios que lamentablemente le aprendió a su padre.

"Ya les estoy mandando los contratos y toda la documentación para que la revisen", continuó Honoka. "Ahí vienen los términos y condiciones requeridos por parte de la empresa de mi familia. Miorine me ayudó mucho para detallar esos puntos en especial y espero los consideren justo".

"A mi parecer es muy justo, Honoka", murmuró Miorine mientras le daba un pequeño codazo a su amiga, no tardó en mirar a la familia de Suletta. "Revisen todo, por favor, si necesitan que hagamos algún ajuste, podemos hacerlo ahora mismo. Sólo hace falta su firma para sellar el trato, todos los permisos y registros están completos".

"Entonces lo revisaremos ahora mismo", dijo Nadim enseguida, se notaba bastante animado. "Denos unos momentos, por favor", él era el encargado de la documentación en Vanadis, no había mejor ojo para los contratos y reportes que el suyo.

Elnora se quedó en cámara mientras decidía rellenar el tiempo de espera con una siempre bienvenida plática familiar. "¿Suletta, dónde estás?"

"¡Aquí!" Suletta rápidamente se colocó junto a su Prometida. "Hola, mamá".

"Hola, Suletta. He recibido los informes de combate de Calibarn y has estado muy ocupada en éstas semanas", comentó la madre de familia, se notaba orgullosa al ver las victorias al hilo de su joven hija. "Y según esto, has incorporado modos de combate fuera del manual".

"¡Oh, eso es gracias a ellas dos!" Respondió Suletta de inmediato y fue por Nagisa para llevarla también a la cámara. "La señorita Honoka y Nagisa tienen unos MS increíbles y pelean de manera distinta, ellas me han estado enseñando".

Nagisa rápidamente saludó con una reverencia como cuando lo hacía con los padres de Honoka. "Mucho gusto, señora, soy Nagisa Misumi, piloto de Seven Stones y amiga de Suletta y de Miorine".

"Oh, pareces alguien con mucha energía", Elnora se sentía contenta de ver que Suletta estaba haciendo más amistades con personas de su edad como siempre lo había deseado. Aún no tenía oportunidad de conocer a los demás miembros de Earth House. "Mi Suletta me ha contado mucho sobre ti y todo lo que ha aprendido practicando contigo".

"Oh, yo también he aprendido muchas cosas de Suletta, es una gran amiga y me encanta pasar tiempo con ella", Nagisa no tenía problemas en lanzarle flores a su amiga.

Suletta se sonrojó de manera linda mientras se llevaba una mano a la nuca y reía, claramente contenta. Miorine sonrió por lo bajo con un sentimiento de satisfacción plasmado en su gesto, le gustaba mucho que su Prometida disfrutara la vida escolar que siempre soñó.

"Por mi parte, estoy agradecida que Suletta y Miorine me permitieran participar en el proyecto, ¡tengo tantos planes!" Exclamó Honoka con emoción. "Si esto sale bien, entonces el siguiente paso será Júpiter", anunció con la misma emoción.

"¿Júpiter?" Elnora pareció sorprendida.

"Marte está lejos de poder ser colonizado y tampoco hay Permet como para que valga la pena poner bases mineras como en Mercurio, pero al menos tres de los satélites de Júpiter tienen más posibilidades y materiales que podrían ser de utilidad a la Humanidad", Honoka comenzó con uno de sus discursos, sus amigas sólo sonrieron. Esa era una de las mejores cualidades de Honoka: sus proyectos a largo plazo. "La abundancia de agua en forma de Hielo y el Oxígeno que producen, permitirán una mejor exploración del Sistema Solar Exterior, la posibilidad de encontrar Permet ahí afuera es enorme. El transporte de víveres en buenas condiciones será fundamental hasta que las colonias espaciales que se construyan allá sean autosuficientes. Y el primer paso es Mercurio".

Elnora parpadeó un par de veces antes de soltar una carcajada. ¡Esa jovencita en serio pensaba en grande!

"Pues me alegra que seamos de ayuda a esos planes tan ambiciosos. Espero que lo logren, señorita Yukishiro. Y no duden en pedir el apoyo de la Empresa Vanadis. Nuestras investigaciones son para ayudar a que los cuerpos de las personas se puedan adaptar mejor a la vida en el espacio exterior".

"Tomaré eso muy en cuenta, lo prometo".

"Honoka, ¿en serio estás tratando de ganarte el favor de la madre de mi Prometida?" Preguntó Miorine con un gracioso malhumor, estaba bromeando, claro.

"Pues espero estar lográndolo", respondió Honoka con fingida seriedad. También bromeaba.

Nagisa rió y Suletta trató de relajar a Miorine tomando sus manos con cariño, ella tardó un poco más en captar que estaban bromeando. Elnora notó la dulce manera en la que Suletta acunaba las manos de la joven Rembran entre las suyas, sólo pudo sonreír de manera discreta. Conocía a su hija y se daba una muy buena idea de con qué ojos miraba a la princesa de la escuela.

Siguieron platicando un poco más sobre cómo les iban en las clases, las prácticas y todo lo que estaban aprendiendo, cuando Nadim regresó al lado de su esposa. Tuvo que pedir la opinión del resto del equipo de administración de Vanadis y encontraron el documento muy completo, increíble que un par de jovencitas trabajaran en algo como eso a tan corta edad, sin duda habían sido muy bien preparadas.

Además había muchos puntos a favor de los Mercurianos y eso llamó la atención de Nadim. No había líneas engañosas con doble lectura.

"Señorita Miorine, señorita Yukishiro, hemos revisado el contrato y nos parece bien, de hecho es muy conveniente para nosotros a decir verdad, hay mucha reducción de gastos de transporte de nuestra parte y realmente no veo que ustedes pidan mucha ganancia inmediata", comentó Nadim y hasta ese momento su esposa se dio la oportunidad de leer rápidamente el documento. "También noté que no está su nombre en el escrito, señorita Miorine".

"Esto que estamos ofreciendo no es un negocio de ganancia inmediata, señor Nadim", dijo Miorine de inmediato. "Es un proyecto a largo plazo".

"Ustedes ganarán una mejora en las condiciones de vida en su planeta que a su vez dará más mejores recursos al Grupo Benerit", continuó Honoka. "Y lo único que estoy pidiendo, por mi parte, es que sea Seven Stones quien mantenga la patente exclusiva de los contenedores, lo que a su vez nos dará a nosotros la oportunidad de darle más trabajo a nuestra gente y ganar un reconocimiento mayor".

"Y mi estimada socia, la señorita Yukishiro, tiene un trato personal conmigo para darme un porcentaje sustancial de las ganancias a futuro, por lo que ustedes no están en obligación de compensarme de alguna manera", y no que a Miorine le importaran demasiado las riquezas, su padre era el maldito Delling Rembran. Daba igual que la ofreciera como a un trofeo, al menos no le faltaba un sitio para vivir, educación adecuada y una vida relativamente cómoda. "Mi nombre no es necesario en el contrato. Sólo trátenme como una intermediaria, por favor".

Mientras su nombre no resaltara en ese negocio, su padre no tendría razón alguna para molestar a Honoka y a su familia, eso era definitivo y, ¡quién sabe! Quizá esa ganancia y reconocimiento le serían de ayuda a futuro por si en verdad necesitaba un escape rápido.

Por su lado, Suletta y Nagisa mantenían respetuoso silencio y no podían evitar asombrarse al verlas hablar con adultos de esa manera y ser tratadas con seriedad, todo mientras discutían de un importante contrato que costaría MUCHO dinero llevar a cabo. Suletta, además, sentía un agradable cosquilleo en el estómago al ver que su sueño poco a poco tomaba forma y que Mercurio tendría más gente en un futuro cercano. Por su lado, Nagisa no podía creer que podría llegar a sentir más respeto y admiración por Honoka, la sabía lista pero eso que estaba presenciando estaba muchos escalones arriba. Ahora quería estar a la altura de las expectativas de Honoka, porque Honoka quería llegar a Júpiter y Nagisa quería acompañarla en ese proyecto.

"Por supuesto, primero haremos el envío de prueba, irá junto con el siguiente transbordador que va a recoger el Permet. Ya ustedes nos dirán en qué condiciones les llegan los víveres", aclaró Miorine.

"Ese será el momento de la verdad, por ahora nos queda esperar", finalizó Honoka.

De pronto, ambas recibieron en sus Tablet los documentos firmados por parte de Nadim. Honoka y Miorine no pudieron contener la alegría, se notaba en sus rostros.

"Tenemos un trato, señoritas, esperaremos esos contenedores y confiamos en darles buenas noticias apenas lleguen a Mercurio", dijo Nadim, contento.

"Por cierto", Suletta se animó a interrumpir. "¿Y mi hermana? Pensé que la vería en la reunión de hoy", agregó eso con un gesto triste.

"Oh, Eri se está encargando de un derrumbe junto con tu tía Wendy, una de las minas colapsó justo antes de la junta. No hay heridos pero están recuperando los equipos antes de que las llamaradas solares los echen a perder", explicó Elnora con calma.

"Me alegra que no haya heridos", la piloto suspiró de alivio.

"Le haremos saber a tu hermana que la junta salió bien, la doctora Cardo también se pondrá contenta", Elnora adoptó su mejor pose de madre estricta. "Y creo que ustedes están a nada del toque de queda, ¿verdad? Ya vayan a dormir".

Las diferencias de horario siempre eran un problema.

"Entendido, mamá".

"Muchas gracias por aceptar el trato", agradeció Miorine con una reverencia.

"Y yo doy las gracias por permitirme ayudar en el proyecto", continuó Honoka con la misma educación.

"Y yo estoy feliz de conocerlos", fue lo único que agregó Nagisa.

Luego de terminar de despedirse, la video-llamada terminó. Las cuatro comenzaron a felicitarse con bastantes ánimos y con esos mismos ánimos separaron caminos. Honoka tenía que llamar a sus padres para darles las buenas nuevas, Nagisa la escoltaría a su cuarto de Hotel. Mientras que Suletta se quedaría con Miorine esa noche, la joven Mercuriana tenía muchas cosas qué expresarle a su Prometida.

"Nos vemos en clase", se despidió Nagisa.

"Hasta mañana", finalizó Honoka y se fue junto con su amiga en dirección al Hotel, se fueron juntas en un Haro-Escúter para llegar antes del toque de queda.

Suletta respiró hondo y lo primero que hizo apenas quedaron a solas, fue ofrecerle el brazo a Miorine. Ésta le miró con confusión y luego con interés al notarla excesivamente seria.

"¿Podemos? Si no quieres, está bien", dijo Suletta de inmediato.

"No tengo problema con esto", respondió Miorine mientras se encogía de hombros. Se tomó del brazo de Suletta, no le molestaba la cercanía física con ella.

Caminaron en silencio durante casi todo el camino, al menos hasta que la princesa de la escuela notó que su Prometida se masajeaba un poco el cuello con su mano libre. Ver eso la preocupó.

"Debes descansar, sigues teniendo duelos y has estado entrenando y estudiando mucho".

"Quiero sacar todo el provecho posible de la escuela y de todo lo que hemos conseguido hasta ahora", explicó Suletta mientras miraba al frente. "No estoy tan cansada. Um... Me gustaría más que tú descanses, la señorita Honoka y tú han trabajado mucho en el proyecto y... Y lo lograron, merecen un descanso. Muchas gracias por todo".

"No me agradezcas. Hicimos un trato y tú estás cumpliendo tu parte. Yo debía cumplir con lo mío, aunque lo hice con ayuda", Miorine aceptaba que fue la mejor opción considerando su limitación de recursos, culpa de su padre. La tenía viviendo una vida relativamente cómoda pero tampoco tenía nada para ampararse por sí misma. "Me hubiera gustado hacerlo por mi cuenta pero no fue posible".

Suletta negó muchas veces. "Hiciste algo increíble junto con nuestras amigas, estoy muy agradecida. Mi hermana podrá volver a comer fresas", dijo con una alegría que relucía en su cara. "Y mi planeta tendrá más personas gracias a que tendremos más comida. Gracias, señorita Miorine, muchas gracias".

Y el agradecimiento no se quedó sólo en palabras, Miorine se detuvo y abrió los ojos como platos al sentir algo en su mejilla...

Un beso.

Suletta le besó la mejilla.

Miorine no pudo contener un intenso sonrojo mientras se cubría la mejilla afectada, miró a Suletta con un gesto entre nervioso y sorprendido, pero sólo se encontró con un par de cálidos ojos del color del mar de la Tierra. Miorine sintió un temblor de cuerpo entero, su Prometida le miraba de manera casi devota.

"Gracias", repitió Suletta en baja voz.

La piloto ya no pudo contener el intenso sentimiento que se hacía cada vez más cálido, más fuerte, más dominante dentro de su pecho. Se sentía como cuando se encontraba en medio del ataque de una Tormenta de Datos cuando estaba en un nivel de Permet 4 o superior, pero sin la molestia corporal ni el dolor. Cuando dormía en Earth House, Suletta no se sentía cómoda si no hasta mandarle un mensaje de Buenas Noches a Miorine. Simplemente le gustaba estar con ella, y mencionar que amigos no le faltaban no sería mentir. Miorine Rembran era especial para Suletta.

Por su lado, la pobre Miorine tardó un poco más en reponerse del beso. No notó que estaba sujeta del brazo de Suletta con demasiada fuerza pero tampoco que se soltara de ella al momento del beso. Al verla sonreír de esa manera, Miorine finalmente reaccionó... Y por supuesto que no iba a permitir que esa Mercuriana atrevida se saliera con la suya.

"¿En serio te atreviste a besarme de la nada?" Preguntó una enfadada Miorine, el sonrojo en sus mejillas seguía presente.

Suletta se derrumbó cual castillo de naipes y puso un gracioso gesto nervioso, fue ella quien puso un par de pasos de distancia entre ambas mientras se escudaba con sus manos. "¡Lo siento mucho! ¡No debí hacer eso! ¡Sólo quería agradecerte todo el esfuerzo que pusiste en el proyecto! Y sentí deseos de hacerlo, fue todo". La piloto tragó saliva. "El proyecto es muy importante, trabajaste mucho en él y aún así no quisiste aparecer en los documentos... Eso... Yo... No sé cómo te lo podré pagar y... Y pensé que..."

"¿Y pensaste que podrías besarme?" Miorine la encaró apropiadamente, sus propios brazos cruzados para enaltecer su molestia.

"¡P-Perdón!"

Antes de que Suletta escapara, porque Miorine le vio todas las intenciones de salir corriendo, la hizo bajar los brazos y enseguida la sujetó por la chaqueta para obligarla a encararla y cerrar de nuevo la distancia de sus cuerpos. Lo mejor era ser directa y no tener a la piloto en pánico. No más de lo que ya estaba.

"Pervertida... Al menos bésame apropiadamente", sentenció Miorine, ganándose una sorprendida mirada de Suletta, momento que aprovechó para besarla en los labios.

No, la Mercuriana no reclamaría el primer beso real de ambas, Miorine quería hacerlo.

Y eso hizo.

Suletta quedó de piedra los primeros segundos antes de corresponder apropiadamente el beso. Era un beso suave, gentil y torpe considerando que era el primer beso de ambas. Se sentía tan cálido. Miorine se sujetó de los hombros de Suletta mientras ésta la sujetaba por la cintura, buscaban un poco más de cercanía y lo hicieron, aunque la piloto tuviera que inclinarse un poco mientras que Miorine se levantaba en la punta de sus pies. La diferencia de estaturas hacía de las suyas.

El beso siguió un poco más antes de que ambas se separaran. Miorine seguía con el ceño fruncido mientras Suletta estaba tan roja como su cabello.

"Se-Señorita Miorine..."

"Eres mi Prometida, debes actuar como tal. Eso dijiste que harías, ¿o no?" Reclamó una ruborizada Miorine.

Suletta asintió un par de veces. "S-Sí, lo dije".

"Bien, no lo olvides".

La piloto asintió de nuevo y estuvo a nada de besarla otra vez, dejándose llevar por el momento, pero ambas saltaron del susto cuando sonó en sus Agendas de Estudiante el aviso del Toque de Queda.

"¡Corramos o nos regañarán!" Exclamó Suletta, tomando a Miorine de la mano y animándola a correr.

"¡Suletta, espera! ¡No puedo correr tan rápido como tú! ¡Uso tacones!"

"¡No hay problema!"

Y sin avisar, Suletta cargó a su Prometida en brazos cual Novia en su Boda y siguió corriendo sin perder velocidad, de hecho corrió mucho más rápido. Miorine ésta vez no contuvo un grito de sorpresa mientras se abrazaba al cuello de Suletta.

"¡Tonta, bájame!" Reclamó Miorine. "¡Nos vamos a caer!"

"¡No caeremos!" Aseguró Suletta, que tampoco podía dejar de sonreír.

"¡Ya verás cuando lleguemos!"

"¡Debemos llegar primero!"

Miorine se rindió y simplemente se sostuvo bien de Suletta. Su corazón latía a la misma velocidad en la que Suletta corría.

Llegaron al dormitorio de Miorine en menos de un minuto y la piloto depositó a su Prometida en el suelo de manera cuidadosa. Una seria y propia Miorine se acomodó la chaqueta y el cabello en silencio antes de encarar a su Prometida, tenía el ceño fruncido. Suletta mantenía su sonrisa pequeña y alegre en el rostro.

"Nos besamos", murmuró una feliz Suletta.

"Somos Prometidas. Con o sin trato, era algo que quería hacer", aclaró Miorine. "¿Está bien por ti?"

"¡S-Sí!" La piloto asintió muchas veces. "¿Puedo besarte cuando lo desee y cuando me lo permitas?"

"Sí, sólo no abuses de ello y tampoco que sea en público. Ante los demás debemos mantener las apariencias, nos guste o no".

"Entendido... Um... Tú puedes besarme cuando quieras".

"Lo haré, créeme. Por ahora vayamos a descansar".

"¡Sí!"

"Toma una ducha, anda. Me prepararé un ramen instantáneo, ¿quieres uno?"

"Por favor".

"¿Sabor?"

"El mismo que tú... Um... ¿Puedo besarte ahora?"

"De acuerdo".

Un beso pequeño, sólo un pico en los labios de su Prometida antes de que una alegre Suletta fuera directo al cuarto de baño. Desde hacía ya un tiempo que tenía pijamas en el guardarropa de Miorine, así que ya no tenía necesidad de pedirle ropa prestada. Miorine, ya a solas, no evitó una sonrisa ligeramente más visible y una alegría más evidente, incluso dio un par de saltitos de felicidad mientras sacaba lo que sería su cena de uno de los anaqueles. Aprovechó el momento de privacidad para enviarle un mensaje a Honoka.

[La besé.]

Al leer el mensaje, Honoka no pudo contener un gesto de sorpresa que pronto se transformó en alegría. Se sentía feliz por Miorine. Ya la mecánica se encontraba en su cuarto de Hotel, Nagisa sólo la acompañó hasta la entrada del edificio antes de correr a Earth House, tenía un par de minutos antes del toque de queda. Sólo le pidió a Honoka mandarle saludos a sus padres cuando se comunicara con ellos.

Honoka resentía pero comprendía la razón por la que Nagisa mantenía una prudente distancia entre ambas. La ponía nerviosa con sus toques y ni qué hablar de tomarla de la mano, ya no podía hacerlo, Nagisa se veía afectada por eso y eso era bueno en parte, al menos decidiría por sí misma si quería más de ese acercamiento o si prefería alejarse en paz y sin más dramas.

Cualquiera fuera la respuesta final de Nagisa, Honoka sabría esperarla. Si era una respuesta afirmativa, Honoka la tomaría felizmente. De lo contrario, afrontaría la decisión con madurez y mantendría una amistad normal y un trato cordial y profesional entre ambas. Era lo más sano para ella también.

Nadie la mandó a sentir un intenso crush por una chica que gustaba de los chicos.

La mecánica sacudió la cabeza y respondió el mensaje de Miorine, luego de eso hablaría con sus padres para confirmar que todo salió bien y podrían comenzar con la primera producción de los contenedores. Estaba planeado que esos contenedores con víveres llegaran con el siguiente transbordador espacial apenas Mercurio estuviera dentro del rango más corto.

[Me alegro mucho por ti.]

Esa fue la sincera respuesta de Honoka a Miorine. En serio se sentía feliz por ella, Miorine merecía a alguien que la quisiera como ella merecía ser querida.

[¿Y Nagisa?]

[Regresó a Earth House.]

[Llamaré a mis padres para darles el visto bueno y enviarles el documento.]

[Los saludas de mi parte.]

[Lo haré.]

[Hasta mañana, descansen.]

Honoka suspiró de alivio. El proyecto estaba a un paso de ser totalmente exitoso, se sentía contenta por ese logro, un paso más a la meta que veía a futuro. Avanzó.

"Avanza y ganas dos, eso siempre dices, ¿verdad, Suletta?" Preguntó Honoka al aire con una sonrisa en los labios. Se preguntó si algún día ganaría dos con Nagisa.

~o~

Nagisa estaba francamente sorprendida, y no era la única. A su lado, Suletta miraba con genuino asombro cómo Honoka y su MS White tenían su primer duelo luego de la recuperación física. Miorine, junto a ellas, se mostraba tranquila y confiada, conocía mejor que nadie las habilidades de Honoka. Aunque nunca se investigó más respecto a los culpables del accidente, era secreto a voces que todos sospechaban de los Jeturk.

Y hablando de los Jeturk, Lauda deseaba estar al tanto de si el estilo de combate de la Earthian seguía igual, y de ser el caso, entonces la nueva IA en su Dilanza podría lidiar con ella. Alimentaron su base de datos con el estilo de combate de Yukishiro previo a la lesión y lo mejor era verla en acción una vez más. La batalla en proceso también estaba siendo procesada por la IA.

Por su lado, Honoka se sentía bien piloteando a White en un duelo formal una vez más. Las prácticas la ayudaron a soltar su cuerpo nuevamente y su memoria muscular estaba de regreso.

Y lo demostraba.

Los láseres del piloto de Jeturk House apuntaban a la antena del MS White, pero Honoka evadía mientras cerraba la distancia con su oponente a alta velocidad. El piloto sacó una de sus pistolas láser y disparó rayos más potentes pero ahora a las piernas del MS White, donde estaban los propulsores secundarios y que en parte eran los que le daban más velocidad, pero no fue lo suficientemente rápido, no tanto como ella.

Apenas lo tuvo a rango, Honoka hizo lo que sólo ella en su MS personalizado podía hacer. La enorme máquina giró para ganar potencia y le dio una patada alta al MS rival, una patada tan fuerte que le voló la cabeza. Y la cabeza incluía la antena, desde luego.

La pantalla en la cúpula sumó una victoria más para Honoka Yukishiro y su MS White. Sus amigas y todo Earth House festejaron su victoria. Sobre todo Ojelo, que le apostó una fuerte suma aprovechando que las apuestas no estaban a favor de ella. Los demás miembros de Earth House tuvieron a bien detenerlo de apostar todo lo ganado en el duelo que seguía.

"Buen trabajo, Honoka, no has perdido el toque", dijo Miorine con un gesto satisfecho mientras la veía bajar del MS con la agilidad que le conocía.

"Admito que se sintió bien batallar de nuevo", respondió Honoka con agradable gesto. Su cuerpo sentía el bienvenido cansancio propio de un buen esfuerzo físico.

"¡Esa patada fue fantástica!" Exclamó Suletta, entusiasmada por la veloz batalla.

"Mi MS está hecho para esos movimientos en especial, de hecho se hizo acorde a mi modo de moverme. Si quiero estar al frente de un equipo de trabajo y no sólo detrás de un escritorio, debo estar dispuesta a meterme a sitios complicados", explicó la mecánica.

"Sé de lo que hablas, mi hermana y yo tenemos que depender de los láseres muchas veces para ayudar las víctimas de derrumbes en Mercurio, los espacios son complicados para acceder".

Mientras Suletta y Honoka hablaban, Nagisa estaba en un conflicto interno. Su primer impulso había sido abrazar a Honoka para felicitarla por su victoria, pero ella misma se detuvo y ahora se sentía como tonta por no poder expresar sus felicitaciones antes, se sentía un poco tarde para hacerlo.

Miorine la notó y sabía que no era una mala idea intervenir, alguien necesitaba ayuda y no era Honoka. Nagisa era un desastre.

"Ve a dejar tu MS al Hangar, anda, tienes que ir a los hangares generales", dijo Miorine. Sería más fácil si White estuviera en Earth House, pero no era el caso. "Suletta, acompáñala, por favor".

"¡Sí!"

"¿Te gustaría llevar a White de regreso?" Propuso Honoka y el gesto de Suletta brilló.

"¡Me encantaría!"

Antes de irse, Nagisa sacó valor de su pecho para dar un paso al frente. "Fue un gran combate, Honoka. Es bueno verte de regreso en los duelos".

"Gracias, Nagisa".

Luego de una breve despedida, la Mercuriana y la mecánica se metieron a la cabina de White y salieron de escena unos segundos después.

Nagisa sintió la inquisitoria mirada de Miorine encima y estuvo a nada de escapar, pero Miorine la retuvo por la orilla de la chaqueta. "Vamos por ramen al invernadero".

Eso hizo sonreír a la piloto en automático. "¡Vamos!"

Y fue el delicioso sabor alto en sodio del ramen el que ablandó a Nagisa. Miorine comía con calma.

"Te haré una pregunta que tienes derecho a no responder si no quieres".

Nagisa casi se atragantó al escuchar a Miorine decir eso, pero igualmente asintió. "Te escucho".

"¿Te molesta tener a Honoka cerca?"

La pregunta, directa como un disparo de láser, hizo que Nagisa se sujetara un poco el pecho. "Yo..."

"Si te incomoda tenerla cerca, dile. Ella lo entenderá".

Nagisa tragó saliva. "No me incomoda... Sólo no sé qué hacer".

CONTINUARÁ...