¡Saludos, queridos lectores!
Como mencioné en el capítulo anterior, esta historia tendrá doble actualización, así que sin más dilación, los dejo con la actualización. Espero que la disfruten n.n
Sasuke bajó al sitio de la junta para buscar a su esposa, pero desde el primer vistazo, supo que ella no estaba allí. Es decir, su cabello rojo era inconfundible, especialmente cuando era un rasgo poco común en la mayor parte del país. Sin embargo, cuando él quiso volver al departamento junto a los niños y averiguar dónde estaba su esposa, uno de los vecinos se puso en su camino.
Por lo poco que había alcanzado a oír, Sasuke se dió cuenta que la dichosa junta había sido convocada por un vecino con el que la mayoría en el edificio tenía problemas. Era un hombre muy conflictivo, y muy quejumbroso, así que cuando convocó la reunión, sólo mencionó que era muy urgente y que no podrían tratarlo hasta que todos los vecinos estuviesen presentes.
La mayoría, en cuanto vio al hombre, se dió la media vuelta imaginándose que todo sería una exageración, y Sasuke fue uno de ellos, pero el hombre era necio y tenaz, por lo que les cerró el paso.
Fue difícil para Sasuke poder irse del lugar, y sólo lo consiguió cuando los vecinos comenzaron a presentarle sus quejas al hombre, entre las que estaba incluído, el hecho de los repartidores de delivery o cualquier otro servicio a domicilio, no podían entrar al edificio si no bajan por ellos, porque ese hombre se había quejado en administración que dejaban entrar extraños, aunque al mismo tiempo se quejó de que no dejaran pasar a los repartidores.
Bien, ahora Sasuke sabía quién tenía la culpa de que él o su esposa tuvieran que bajar, y aunque quería unirse en contra de ese vecino, le apremiaban más sus hijos y el paradero de su esposa.
Apenas se alejó algunos pasos de la gente, el vecino conflictivo se interpuso en su camino para reclamarle, como cada vez que lo veía, de que él y Karin hacían demasiado ruido y lo molestaban, lo cual, era mentira. Es decir, cuando él y Karin se mudaron, sí hicieron ruido, lo que originó la primera queja, pero ese hombre iba a quejarse con ellos por ruido, incluso en horarios y días en que habían estado todo el día en la oficina.
Le llevó un rato poder librarse de ese hombre, y no porque él no tuviese ganas de golpearlo para quitarlo del camino, sino que sabía que incluso tocarlo suavemente, podría ser la excusa de ese hombre para hacer un escándalo por agresión, lo que incluiría a la policía, y Sasuke no tenía ni tiempo ni ganas para explicar que el hombre era un exagerado mentiroso.
Lo último que necesitaba era dejar solos a los niños y que se encontraran con su esposa cuando ella volviera a la casa.
Ese hombre en sí mismo ya era muy molesto, pero parecía que se estaba esforzando el doble, justo en la primera visita de sus hijos a su casa y la falta de noticias de su esposa.
Cuando Sasuke al fin había conseguido subir los primeros escalones fuera del estacionamiento, oyó la notificación de mensaje de su celular que correspondía al número de su esposa.
Gatita: Cómo fuiste capaz de dejarme sola con TUS hijos?
Bien, al menos ya sabía que su esposa estaba en la casa, y que ya se había encontrado con ellos, y definitivamente era más que notorio que ella estaba furiosa.
"Voy en camino", le respondió, pues no tenía sentido detenerse a darle explicaciones por mensaje cuando era mejor apresurarse y hablar cara a cara.
—¡Papi! —los niños exclamaron emocionados cuando él entró por la puerta.
—¿Dónde está Karin? —preguntó el azabache.
—Se está vistiendo —respondió Haruo.
—Nos puso un programa que no nos gusta, pero pusimos el que queríamos —dijo Haru— ¿Ya podemos ir a comer, papá? Tengo mucha hambre y ella se llevó el agua.
—Comeremos pronto. Sigan viendo la televisión —indicó Sasuke antes de entrar rápidamente a su habitación.
—¿Cómo pudiste? —preguntó Karin furiosa, pero parecía que quería echarse a llorar. Estaba a medio vestir.
—Sakura tuvo una emergencia, intenté avisarte con tiempo, pero tú celular me enviaba a buzón de voz.
—¡Puedo entender la emergencia, también que me quedé sin pila y dejé cargando el celular mientras me bañaba sin poder atender tu llamada ni tu mensaje, pero no entiendo cómo pudiste dejarme sola con ellos aun sabiendo que yo no sabía nada! —exclamó Karin y Sasuke podía notar como ella estaba temblando.
—Me avisaron que hubo una junta vecinal, pensé que estabas allí y que por eso no tenías señal. Bajé para intentar hablar contigo antes de que los vieras —le explicó acercándose a ella para abrazarla.
Sasuke no podía entender si era normal que ella reaccionara tan emocional con la situación, pero no podía ignorar el instinto de abrazarla para tratar de tranquilizarla.
—Ni siquiera estaba segura de qué se supone que debería de hacer. No sé tratar con niños, y ni siquiera tenemos vasos de plástico para darles —decía nerviosa— ¡¿Sabes lo peligroso que es un vidrio roto?! No quiero tener nada que ver con esta situación, Sasuke, simplemente no puedo.
—Por favor, trata de tranquilízate primero —pidió el azabache ayudándola a relajarse.
—¡No, Sasuke, no puedo con esto!
—Sólo respira profundamente. Es lo único que te estoy pidiendo.
Karin obedeció a Sasuke y lentamente, ella comenzó a calmarse.
—¿Por qué tardaste tanto si notaste que no estaba en esa junta? —preguntó Karin más tranquila.
—El idiota de arriba no me dejaba ir —respondió Sasuke bastante frustrado, pues de no ser por ese imbécil, quizá habría podido llegar antes de que su esposa se encontrara con los niños.
—Ese idiota parece adivinar los momentos más inoportunos para jodernos —bufó la pelirroja.
—Lo siento. No quería ponerte en esta situación, pero no podía negarme a cuidar de los niños y todo se jodió para evitar que te avisara.
—¿La madre de los niños está bien? —preguntó Karin angustiada.
—Sí. Ella está trabajando en una cirugía que durará horas y la niñera de los niños debía irse. No sé qué ocurrió, pero la mujer se veía angustiada.
—Entiendo —murmuró la pelirroja encogiéndose en sí misma.
—¿Por qué no terminas de vestirte mientras voy con los niños? —propuso Sasuke— Los niños tienen hambre, así que les serviré algo y volveré contigo.
—Yo… no pensé en ofrecerles comida —comenzó a titubear— Aún no preparo nada. Yo…
—Está bien. Termina de vestirte. Veré qué puedo darles y volveré contigo. Decidiremos la comida cuando hayamos hablado.
La pelirroja asintió y el azabache acarició la mejilla de su esposa antes de salir de la habitación.
—¿Pasa algo, papá? —preguntó Haruo cuando él cerró la puerta de la habitación tras de sí.
—No. Iré a buscarles algunos bocadillos.
—¿Cómo se llama tu esposa, papá? —preguntó Haru cuando Sasuke volvió con rollitos de jamón, ya que no encontró nada más que no requiriera una preparación— Ella fue grosera. No se presentó.
—Fue sorpresivo para ella verlos. Se llama Uchiha Karin —respondió Sasuke colocándoles el plato con los bocadillos en la mesa de centro de la sala— Iré a hablar con ella, y después iremos a comer.
—¡Espera, papi! —Haru protestó con un rollito de jamón en la mano— ¿Cómo debemos llamarla?
—Karin-san está bien por el momento —respondió Sasuke tras pensarlo— Quizá ella les pida algo diferente después.
—¿Y si la llamamos Obachan? —preguntó Haru con inocencia y mordió su bocadillo.
—No. Sí la llaman así, va a enfadarse.
—¿Por qué se enfadaría? —preguntó Haruo.
—Cualquier mujer se enfadará si la llaman así.
—Pero a las abuelitas no les enoja —señaló Haru.
—Sólo no llamen a ninguna mujer Obachan a menos que ella se los pida o tenga nietos —insistió Sasuke— Ahora coman y sigan viendo su programa. Volveré pronto con ustedes.
—Sí, papá —respondieron los niños en coro.
Sasuke volvió con su esposa tan pronto como pudo, y desde que entró a la habitación, la vio preparando una pequeña maleta de mano.
—¿Qué haces? —preguntó el azabache confundido acercándose a ella.
—Me iré a casa de Juugo o Suigetsu a pasar la noche.
—Pero…
—Esto es demasiado para mí y no puedo lidiar con ello. Aún si no me sintiera tan abrumada, es demasiado pronto —ella lo miró y se veía bastante acongojada— Además, es mejor así, ¿no? Los niños van a pasar la noche contigo y pueden dormir en la cama si no estoy.
—Karin…
—Sasuke, por favor, te lo suplico. Sé que no puedes entenderlo, pero necesito irme —le suplicó con la mirada— Mañana, cuando lleves a los niños con su madre, tendremos esa charla sin excusas —presionó el cambio de ropa que iba a meter en la maleta sobre su pecho— Incluso mandaré al carajo a Suna si es necesario para tener esa conversación, pero déjame ir.
—De verdad siento que haya pasado esto. Yo quería avisarte antes para que pudieras asimilar la noticia, pero…
—No te culpo por lo que pasó. Son tus hijos, debes cuidar de ellos, especialmente si su madre no puede hacerlo, pero yo no estoy preparada para hacerlo. Por favor —los ojos de Karin comenzaron a humedecerse.
—De acuerdo. ¿Ya hablaste con alguno de los dos? Juugo dijo que iba a salir de la ciudad después de lo que trabajamos.
—Entonces le enviaré un mensaje a Suigetsu, si no puede recibirme, entonces me iré a un hotel —respondió Karin terminando de guardar su muda de ropa y cepillo de dientes— De cualquier manera te escribiré cuando llegue y prométeme que te mantendrás en contacto conmigo.
—Claro.
—Gracias —Karin lo abrazó fuertemente, lo besó y terminó de hacer su maleta.
—¿Puedes conducir?
—Sí, estaré bien. Nos vemos mañana, gatito.
Karin tomó sus cosas y ambos salieron de la habitación.
¿Cómo le irá a Sasuke solo con los niños? ¿Los niños lograrán conseguir información de la esposa de su padre? ¿Sasuke logrará convencer a los niños de que Karin es una buena persona? ¿Karin podrá cambiar de opinión y volver a la casa cuando esté más tranquila? ¿Qué otras preguntas les han nacido al leer el capítulo?
Me encantará leer sus preguntas y teorías en los comentarios n.n
Una vez más, lamento mucho las molestias, pero espero que las actualizaciones de hoy sean de su agrado n.n
