¡Saludos, queridos lectores!

Por una temporada no había podido subir actualizaciones, y desde el veinticuatro, había tenido intenciones de subir varias actualizaciones que he podido terminar, pero algunas circunstancias me lo impidieron, incluyendo fanfiction que el día de ayer no me permitía subir ningún escrito. Sin embargo, hoy estaré subiendo varias actualizaciones y mañana otras más.

No dejaré una lista de capítulos que actualizaré, ya que algunos aún me falta revisarlos y no sé qué estaré subiendo en qué momento, pero al menos para "El cliché de los gemelos", verán varias actualizaciones.

A aquellos que me siguen en wattpad, sé que no siempre se les notifica todo lo que subo, así que por favor, si siguen más de una historia mía, revisen mi perfil para asegurarse de las actualizaciones.

Sin más por el momento, los dejo con la actualización de hoy n.n


Cuando Haruo le habló de su plan a su hermano sobre revisar las cosas de la esposa de su padre para poder averiguar si era un villana, le advirtió que tenían que buscar una oportunidad después de la comida porque corrían el riesgo de que su padre los descubriera en ese momento. Sin embargo, Haru se emocionó tanto pensando en que actuaría como ninja, que salió corriendo a la habitación a cumplir su "misión".

—No, Haru, espera —el mayor quiso detener a su hermano, pero él ya estaba en la habitación.

A Haruo no le quedó otra opción más que asomarse a la cocina para asegurarse que su padre no iba de regreso, y cuando lo alcanzó a ver con el celular en las manos, pensó que su hermano tendría suficiente tiempo para encontrar alguna pista. Después de todo, su madre pasaba largo rato en el celular cuando estaba sola.

Por su parte, Haru, al entrar, miró la habitación y al principio no sabía muy bien por dónde empezar, hasta que recordó que su madre guardaba cosas importantes en su cajón de ropa interior.

¿Cuál sería el cajón de ropa interior de la esposa de su padre?

El único mueble con cajones que tenía a la vista, era un tocador con un gran espejo, algo que su madre no tenía en casa, pero era lo más parecido a la cajonera de su mamá, así que decidió buscar allí.

La curiosidad le ganó, así que primero echó un vistazo a los artículos encima del mueble, los cuales, aunque en mayor cantidad, más grandes y variados que los de su madre, entendía que se trataba de maquillaje, así que optó por no agarrarlos, ya que Sakura los regañaba si jugaban con sus cosméticos.

Rápidamente comenzó a abrir cajones, encontrando, primero, un cajón con prendas pequeñas: guantes tanto de invierno como de cóctel, bufandas, delgados chales, o cualquier otro tipo de prenda similar.

En un segundo cajón, encontró accesorios para el cabello. Desde ligas a pasadores, hasta prendedores y pinzas de diversos tamaños, estilos y colores, algo que lo distrajo, pues le llamaban la atención al pensar que podrían ser juguetes.

Su madre rara vez usaba esos artículos porque tenía el cabello corto, y mayoritariamente se lo peinaba de forma que le fuese práctico para su profesión.

—¡Ay! —exclamó el niño cuando jugando con una liga se lastimó.

—¿Qué ocurre? —murmuró Haruo que había corrido a ver qué le ocurrió a su hermano, después de asegurarse que su padre no pareció escucharlo.

—Me lastimé —respondió Haru.

—Ten cuidado y no hagas tanto ruido —insistió el hermano mayor— Papá se molestará si nos descubre.

—Ya lo sé.

—¿Has encontrado algo?

—No.

—Entonces apresúrate.

Haruo volvió a la sala a vigilar, pero la curiosidad le ganó, así que se quedó parado en el marco de la puerta de la habitación, vigilando en caso de que su padre llegara y con la posibilidad de asomarse a la habitación para no perderse de cualquier cosa que su hermano pudiera encontrar.

Por su parte, Haru abrió un tercer cajón, dónde finalmente se encontró con la ropa interior de la esposa de su padre.

—¡Sí! —exclamó contento.

—¡Sh! ¿Qué encontraste? —preguntó Haruo intrigado, pues pensaba que su hermano había encontrado alguna pista sobre la esposa de su padre.

—El cajón de calzones —respondió Haru feliz mientras sacaba las prendas con rapidez.

—¿Para qué quieres ver los calzones de la esposa de papá? —preguntó Haruo confundido.

—Porque mamá guarda cosas en su cajón de calzones —respondió entusiasmado sacando con mayor rapidez las prendas.

—¡Qué buena idea! —exclamó Haruo queriéndose acercar y ayudar en la búsqueda, pero se quedó en su lugar porque debía vigilar.

Haru sacó todas las prendas del cajón, pero no encontró nada que no fuesen sostenes, pantaletas y algunas medias y calcetines. Quizá lo único extraño que había notado, era que la ropa interior de la esposa de su padre, era muy diferente a la de su madre.

—No hay nada —comentó decepcionado.

—Busca en otro lado.

—No, espera. Todavía queda un cajón aquí —respondió el menor de los hermanos para abrir el cajón faltante.

Al echar un vistazo ahí, vio algunas cajas de diferentes tamaños, pero Haru no entendía muy bien qué contenían, pues la mayoría no tenían dibujos o fotos, y las que lo tenían, no sabía lo que eran.

—¿Encontraste algo?

—No estoy seguro —respondió Haru, pero se a decidió a sacar una de las cajas y abrirla para ver el contenido.

En sus manos, tenía un objeto de plástico, pero suave al tacto, color morado con una forma tan extraña, que no conseguía imaginarse para qué servía.

—¿Qué es? —preguntó Haruo desde el marco de la puerta a punto de entrar impulsado por su curiosidad.

—No sé —respondió confundido, pero también muy curioso cuando notó un detalle— Tiene un botón.

Haru iba a presionar el botón de encendido, pero justo en ese momento, el cajón de ropa interior se cayó, ya que el niño lo había dejado bastante fuera de su lugar, que el peso de las cosas dentrole ganó.

Los niños dieron un brinquito por el ruido que hizo el cajón, pero alcanzaron a contener un grito.

—¡Guarda todo a prisa! —exclamó Haruo— Entre tendré a papá.

El hermano mayor dió la media vuelta dispuesto a buscar a su padre para distraerlo y darle tiempo a su hermano, pero el departamento no era tan grande como para tardar en acudir a la habitación, así que para cuando Haruo dió la vuelta, Sasuke ya lo estaba mirando mientras se acercaba.

—¿Qué hacen aquí? —preguntó su padre disgustado hasta llegar al marco de la puerta y mirar dentro— ¿Qué cara…?

—¿Qué es esto, papá?

Ambos niños miraron a su padre con mucha curiosidad, ya que no podían ni imaginarse qué cosa era aquello que Haru había encontrado y definitivamente necesitaban saberlo, empezando por saber de quién era ese artículo, para saber si la esposa de su padre, era una villana.

Los gemelos notaron que su padre parecía incómodo y nervioso con sus preguntas y prácticamente los echó de la habitación rápidamente, enviándolos a lavarse, aunque su partida fue más tardía, porque tuvieron que preguntar dónde estaba el baño.

—¿Cómo crees que se juegue ese juguete tan raro? No había visto nada parecido antes —preguntó Haru— Pensé que podría ser como un cono de esos a los que les tiras aros, pero no ví aros y tampoco se podía poner en el suelo sin caerse —hablaba mientras ambos caminaban al baño— Y tenía un botón, pero me asusté cuando se cayó el cajón y ya no pude ver qué hacía.

—No lo sé, pero me es más extraño que la esposa de papá tenga un juguete si no tiene hijos —respondió Haruo pensativo.

—¡Quizá se lo quitó a algún niño porque ella sí es una villana! —sugirió Haru— ¡Por eso lo escondió para que nadie supiera que fue ella!

—No, no creo. Papá supo que era de su esposa en cuanto lo vió y tampoco fue tan difícil encontrarlo.

—¿Entonces qué piensas que es?

—No lo sé, pero hay que lavarnos las manos y yo intentaré buscar pistas en la siguiente oportunidad —respondió Haruo.

El menor de los hermanos no estaba contento, quería saber sobre ese juguete extraño, pero lo mejor era preguntarle a su padre, así que decidió lavarse las manos.

Los niños se dieron cuenta rápidamente que no alcanzaban el lavamanos y el menor corrió a avisarle a su padre, quien tras enviar un mensaje, fue al baño con ellos.

—Mamá nos pone un banco en el baño para que podamos lavarnos —comentó Haruo.

—¿No hay un banquito que podamos usar? —preguntó Haru y él y su hermano notaron que su padre quedó pensativo, probablemente tratando de recordar si tenía un banco que pudieran usar.

—Conseguiré uno, pero no ahora —respondió su padre dando un suspiro pesado.

—Entonces, ¿nos cargarás cada vez que necesitemos lavarnos las manos? —preguntó Haruo curioso, porque se le había ocurrido una idea.

—Por ahora sí.

—¿Y qué vamos a comer, papá? —preguntó Haruo curioso para desviar la atención.

—Sukiyaki. Ahora, vayan a la mesa.

—Pero…

—Vamos —Haruo interrumpió a su hermano y se lo llevó al comedor.

—Yo no quiero sukiyaki sin saber qué verduras le puso papá —dijo Haru enojado de que su hermano no lo haya dejado protestar.

—Ya lo sabremos cuando nos sirva, ahora tienes que oírme —respondió el hermano mayor— Tienes que tomar un montón de agua durante la comida.

—¿Por qué?

—Para que tengas ganas de ir al baño y hacer que papá vaya a buscarte cuando te tardes.

—¿Para qué?

—Para que yo pueda regresar al cuarto y seguir buscando pistas.

—Mejor hazlo tú y yo busco.

—No, ya lo intentaste y te descubrieron. Es mi turno.

—No fue mi culpa, fue culpa del cajón.

—Sólo hazme caso. ¿Quieres descubrir a la esposa de papá?

—Sí, pero…

—Si fallo, tu puedes intentarlo de nuevo —sugirió Haruo para evitar que su hermano siguiera oponiéndose.

—Está bien —respondió poco convencido.

—Hay que portarnos bien para que papá no sospeche. ¿Entendido?

Antes de responder, los niños vieron a su padre volver del baño y entrar a la cocina.

—Pero no quiero zanahorias —respondió Haru pensando en el estofado.

—Si tiene zanahorias, puedes hacer lo mismo que haces con tío Naruto.

—¡De acuerdo!


¿Los gemelos seguirán preguntando por el juguete? ¿Descubrirán el tipo de juguete que es? ¿Lograrán encontrar pistas que demuestren que la esposa de su padre es una villana sin que su padre los descubra? ¿Funcionará el plan de Haruo distraer a su padre? ¿Qué otras dudas les han surgido al leer el capítulo?

Me encantará leer sus teorías y dudas en los comentarios n.n

Espero que las actualizaciones estén siendo de su agrado, y no olvidaré desearle unas felices fiestas decembrinas n.n

Sin más por el momento, me despido n.n

¡Hasta la próxima actualización!