Capítulo 67
Sookie terminó de servirse aquella taza de café para ir a sentarse a la mesa de la cocina, cuando su prima entró en la estancia con rostro serio, saludándola con fingido ánimo.
Llevaba días así, cosa que la rubia comprendía ante la situación, pero no saber qué decir para ayudarla estaba siendo durísimo. No obstante, tras varios segundos contemplándola hasta que se sentó frente a ella a la mesa, Sookie notó algo diferente en Lil.
La rabia y la tristeza parecían aparcadas ante la llegada de una tensa serenidad que mantenía su mente trabajando a destajo. Por lo poco que pudo averiguar la noche anterior, habían conseguido la sangre, y Eric estaba más o menos estable dentro de su nueva fase de enfermedad. ¿Qué ocurría entonces? La joven no tuvo que preguntar, cuando Lil fue la primera en iniciar la conversación, yendo directa al grano.
-Sook, tengo que pedirte un favor de nuevo, y está vez es algo comprometido. Ojalá no tuviera que pedirte nada de esta mierda, pero sólo puedo confiar en que tú me entiendas y me ayudes.
-Me estás asustando, Lil… pero te ayudaré si puedo, claro que sí. -Respondió la rubia, contemplando el semblante de su prima, compungido. La morena tomó aire y comenzó el relato de forma firme, mirándola a la cara.
-Anoche fui a ver a Lafayette para contactar con mi abuela. Accedió a ayudarme para salvar a Eric; me ha dicho cómo hacerlo. Va a interceder por mí con nuestras ancestros brujas y eso, porque es magia compleja, ya sabes. El hechizo debe hacerse el martes de la semana que viene, en la primera luna llena. Me dijo que tú y Madeleine estuvierais allí para ayudarme con vuestra energía para soportar la magia. Eric también tendrá que venir, necesito su sangre.
-Vale, no hay problema con eso. Ahora vamos a la parte mala. -Añadió Sookie, encontrando aquella verdad en su rostro, preparándose para lo que iba a escuchar.
-Voy a perder mis poderes, es lo que ofreceré a cambio de la ayuda para equilibrar la balanza, pero mi abuela dice que no sabe si aguantaré, o mis ancestros no requerirán de más por ayudar a un vampiro y todo eso, ya sabes cómo se llevan todos.
-Oh, Lil. No puedes volver a hacer eso, ya viste lo que pasó la última vez…
-Sook, lo sé -cortó la morena velozmente-, pero esta vez mi abuela estará ayudándome, confío en ella, podrá convencerlos.
-Pero, ¿y si no? Oye, entiendo que quieres a Eric y esto es muy duro, pero no puedes inmolarte por él, ni siquiera aunque funcione.
-Tengo posibilidades de vivir, ahora sí, y él 100% con este hechizo. Voy a hacerlo, Sookie.
-Él no dejará que lo hagas.
-Ya, y aquí es donde viene ese favor de mierda que quiero pedirte. -Añadió mientras contemplaba a su prima suspirar, consciente de por dónde venían los tiros. No obstante, la dejó hablar. -Voy a mentir a Eric, Sookie; no le contaré esa parte, y haremos el hechizo. Y siento ser una puta egoísta y comprometerte de esta forma tan mezquina, pero eres la única que respetará mi decisión, y necesito que, si no lo consigo, le cuentes a mi hermano la verdad y lo ayudes a entender todo; así como que se lo cuentes también a Eric, por favor.
-Joder, Lil…
La mentada no dijo nada ante el susurro frustrado de la rubia, hasta que se asustó al ver que se levantaba de su asiento. Lil la imitó, susurrando su nombre con culpabilidad y temor ante su negativa. La rubia la sorprendió girándose de golpe, hablando.
-Está bien, no diré nada; pero más te vale no dejarme sola, y encima aguantando a Eric.
Lil asintió veloz, y aliviada corrió a abrazar a la joven, dándole las gracias repetidamente con un leve peso menos en sus hombros.
Eric alzó la vista, dejando a un lado todos sus pensamientos al sentir la presencia de Lil cerca, entrando en el local.
Efectivamente, no se equivocó, contemplando como avanzaba entre la marea de gente hasta poder hacer contacto visual con él. La morena le hizo un gesto de cabeza que entendió, haciendo que se levantara del trono y la siguiera hacia su despacho.
Tras cerrar la puerta y quedar lejos del barullo, el hombre quedó anclado en la misma posición, esperando que ella hablara, pero la morena no dijo nada, acercándose hasta poder abrazarlo con aquel deje de necesidad.
-¿Cómo estás? -Preguntó la joven tras separarse, alzando la mirada en busca de aquellos ojos azules.
-Igual que la noche anterior; nada ha cambiado. ¿Tú estás bien? Estás demasiado tensa, nerviosa.
Lil alejó la mano del vampiro de su rostro, llevándolo hasta las sillas cercanas para que se sentaran. Una vez allí, la bruja habló con decisión y calma, contemplando la expresión del vikingo.
-Puedo salvarte, Eric, tengo un hechizo que sí puedo realizar. Hablé con mi abuela, va a ayudarme y no moriré; ha intercedido por mí con nuestros ancestros y me ayudarán con su magia y esas cosas de brujas.
-A las brujas no les gustan los vampiros, ¿qué les has prometido a cambio, Lil? -Preguntó con severidad, pero la camarera no se achantó.
-Me quedaré sin poderes; tu vida por mi magia, lo cual es un buen trato. He aceptado, Eric. Hay que hacer el hechizo el martes, con la primera luna llena. -Añadió al ver que él guardaba silencio, pensativo. Sus sentimientos eran confusos, pero finalmente habló.
-¿Vas a renunciar a lo que eres por mí, después de todo lo que has hecho por encontrar tu esencia y a prender a vivir con ello?
-Sí, joder, claro. Oye, te quiero más que a mis poderes, obviamente. Y sí, ahora estaba acostumbrándome a ser mi yo real, pero he vivido más tiempo sin ellos, no es ningún drama volver a la normalidad. No quiero perderte, Eric.
-¿De verdad no hay peligro para ti? -Agregó tras una pausa, contemplándola fijamente mientras aún ella sujetaba su mano cercana.
-No lo habrá, todo va a salir bien, en serio.
Eric se tomó unos segundos para poder indagar más allá de su semblante y palabras, rebuscando en las emociones de la chica gracias al vínculo, pero no encontró nada sospechoso; parecía sincera.
-Por cierto -añadió la mujer poco después, sacándolo de sus cavilaciones, -¿Qué hiciste con el cadáver de Earl?
-Lo quemé, ¿por qué?
-Algo que fuera suyo podría ayudar en el hechizo, pero no es imprescindible, tranquilo.
El móvil del vampiro comenzó a sonar, haciendo que se disculpara al ver que Flanagan lo llamaba, respondiendo.
Lil contempló el rostro de Eric durante la breve conversación, sin notar nada anómalo en los sentimientos del vampiro, ni en su mente, sólo cansancio físico y mental. En cuanto él colgó y se puso en pie, ello lo imitó, hablando preocupada.
-¿Qué pasa? ¿Va todo bien?
-Era Flanagan; han localizado a una de las manadas importantes de Texas. Tengo que ir, quieren capturar al líder y sacarle información.
-Iré contigo. -Agregó ella veloz. Eric respondió con calma, acercándose más para acariciar su rostro.
-No, no es necesario. Estaré bien, Lil. Si termino pronto iré a buscarte a casa, si no, mañana podremos estar juntos, ¿vale?
-Vale, está bien. Avísame de que estas bien cuando acabes, por favor.
Eric asintió solamente, sosteniendo la mirada de la morena hasta que ella rompió la escasa distancia entre ambos, besándolo con ganas mientras se abrazaba a su cuello.
El rubio respondió con la misma necesidad a aquel gesto, aferrándola contra él hasta que se separó de sus labios.
-Te quiero, Lil. No va a pasarme nada, no esta noche.
-Vale… Yo también te quiero, muchísimo. -Le susurró mientras agarraba sus manos, alejándolas de su rostro para volver a besarlo fugazmente antes de que el hombre saliera del despacho, dejándola sola.
Lil quedo abstraída en sus pensamientos y culpabilidad por haber mentido al vampiro, pasando después a suspirar y ponerse en marcha para salir de allí. Tenía que preparar lo que le faltaba para el hechizo, y no dejarse sucumbir ante los malos pensamientos o el miedo, puesto que no había vuelta atrás.
Al salir a la amplia estancia del bar, sus ojos se cruzaron con los de Pam, quién hablaba con Tara tras la barra. Ambas vampiresas se callaron al verla, haciendo que Lil se detuviera y caminará hacia ellas al sentir las emociones de la rubia.
Con aquella sensación de culpa y malestar ante el odio de Pam, la camarera habló con firmeza y sinceridad, mirándola a los ojos.
-Lo siento muchísimo, ¿sabes? No te imaginas lo que es vivir sabiendo que tú tienes la puta culpa de que alguien a quien quieres vaya a morir. Entiendo perfectamente que me odies, pero quiero que sepas que voy a salvarlo, y todo lo demás me importa una mierda; ahora sí que puedo.
Lil dio media vuelta y se alejó veloz, en medio de aquel tenso silencio, sintiendo clavada la mirada de ambas vampiresas, y una extraña mezcla de emociones emanando de Pam.
