Capitulo 2
Sinceridad
-¡Gorgona!-. Vi como todos, incluido los animales, salían corriendo despavoridos. De entre los árboles surgió una criatura, mitad mujer, mitad serpiente. En realidad era una equidna, pero no era momento para aclararlo. Al principio, se enfocó en atacar a los animales, pero un hombre atrajo su atención en un intento de proteger su ganado. Terminó convirtiéndose en otra víctima, el pequeño que estaba a su lado comenzó a llorar, ahora siendo el centro de atención de la criatura. Lo miró por algunos segundos, antes de lanzarse a él; no perdí un solo segundo, tomé una horquilla y usé una carreta como escalón. Logré tomar el suficiente impulso para brincar sobre ella, clavando la herramienta en su espalda
Se retorció tratando de quitarse la horquilla, pero no noto el pozo de agua hasta que cayó, sus gritos de desesperación no se detuvieron hasta pasados unos minutos, cuando las heridas terminaron de drenar sus fuerzas. Cuando por fin recuperé el aliento, noté como todos me miraban incrédulos, respiré hondo –Se que esto los aterra, pero piensen en sus hijos, sus parejas, en las personas que quieren proteger. Si queremos que esto termine, les pido que se unan a mi-
-Yo me uniré-. Todos voltearon hacia la voz, era aquel hombre que detuvo mi caída
-P-Pero conde…-
-Él tiene razón, escondernos no solucionará esta situación-
-Le agradezco su apoyo, todos pueden ayudar; pero aquellos que deseen pelear, deberán mantener el celibato. Una relación sentimental no solo sería una distracción, también pondría en riesgo a la pareja-. Muchos se miraron antes de retirarse a sus hogares, suspiré un poco frustrada, pero al menos tenía un aliado -Así que… ¿Conde?-
-Conde Vladislaus III Drácula, hijo de Valerious el viejo, puedes llamarme Vlad- respondió, con una leve sonrisa, mientras colocaba una mano en mi hombro –Tranquilo, sé que aceptaran, pero deben enfrentar sus miedos-
-Espero tengas razón, o este lugar desaparecerá-
Al principio, solo éramos Vlad y yo, me sorprendió lo increíblemente hábil que era en el combate cuerpo a cuerpo, no le tomaba mucho tiempo dominar un arma. Los ataques de los monstruos llegaban a ser hasta 2 veces en un solo día, pero la ayuda del conde disminuía el tiempo y esfuerzo para vencerlos. Tal era nuestra coordinación que los aldeanos preferían quedarse fuera de sus casas para observar el "espectáculo". Al poco tiempo, Valerious se unió a nosotros, padre e hijo se volvieron mi mano derecha; la gente, al ver esto, se llenaron por fin de ese valor. Un par de jóvenes se unieron al combate, los hombres que contaban con un poco mas de edad ayudaban con la creación de armaduras y armas para los que peleábamos, y las mujeres fungían como curanderas y cocineras
El aumento de personas en nuestra corte no solo significo una disminución en los ataques de los monstruos y una mayor sensación de tranquilidad, también me obligó a tener mucho más cuidado en mi rutina; ellos no podían descubrir que yo era en realidad una mujer, o creerían que todo no era más que una farsa. Creí que podía mantener mi secreto… Fui tan ingenua
Las noches se volvieron mis aliadas, era ese mi único momento para liberarme de las ataduras de mi pecho, para ser yo misma –Rezin, con respecto al entrenamiento de hoy, creo que…-.. Vlad entro a mi habitación, sin tocar la puerta; me gire hacia él, completamente asustada, mirando atrás pude continuar con mi secreto si no me hubiera volteado. A pesar de que mi cabello lograba cubrir mis senos, Vlad logró divisar su curvatura –Eres…-
-Por favor, Vlad, espera en el lago cerca del bosque. No quiero que nadie más lo sepa-
-De acuerdo-
Vlad salió de mi habitación en silencio, cubrí mi rostro antes de vestirme; ya era bien entrada la noche, todos dormían, así que salí con tranquilidad hacia los pinos. Solamente podía escuchar el ruido de las hojas quebrándose con mis pisadas, además de uno que otro animal. Finalmente llegué al lado, mi aliado estaba sentado en un tronco, me senté a su lado, tomando un poco de distancia –Mi verdadero nombre es Massiel. Desde niña, jamás fui como las demás, a mi me interesaba defenderme. Tuve que escapar para aprender a cuidarme, la sede me acogió, ellos me brindaron todo lo que se. Lo demás es verdad-
-¿Por qué esconderlo? ¿Por qué fingir que eras un hombre?-
-Vlad, tú sabes que nosotras no tenemos voz, nadie habría aceptado las órdenes de una-
-Supongo que tienes razón-
-Si deseas ya no formar parte de esto, lo entenderé, solo quiero pedirte que no le cuentes esto a nadie. Si alguien se entera, todo habrá sido en vano-
Vlad permaneció en silencio por varios segundos, segundos que me parecieron eternos, hasta que por fin me miro a los ojos –Tu secreto está a salvo conmigo… Y también mi apoyo-
Quise tomar su mano, pero creí que podría verse algo extraño, así que opté por colocarla sobre su hombro –Gracias, Vlad, eres un gran amigo-
