Capitulo 3

Afecto

Las semanas transcurrieron con normalidad, hasta cierto punto, me volví paranoica con mis cuidados, para evitar que otra persona descubriera quien era en realidad. Pero eso fue bajando con el pasar de los días, el hecho que Vlad guardara mi secreto fue de gran ayuda, pude continuar con mi rutina. La victoria sobre un hombre lobo fue motivo de celebrar, los más jóvenes disfrutaban de las cervezas y la música. Yo quise tener un momento solo para mí, así que tomé mi tarro y me adentré en el bosque

-Parece que no fui el único que quería alejarse del bullicio-

Reí un poco, antes de darle otro trago a la bebida dorada –No me malentiendas, me alegra que se diviertan, pero prefiero la tranquilidad-

-Te comprendo perfectamente-

En silencio, terminamos de beber la cerveza, pero no terminamos ahí, pues Vlad llevó una botella de vino. La combinación de ambas bebidas hizo que pronto comenzáramos a sentirnos mareados. En cierto punto, me perdí en el profundo azul de sus ojos, pronto mi vista se posó en sus rosados labios; me preguntaba qué tan tersos podrían ser. Noté cómo se acercaba lentamente, deteniéndose cuando nuestras narices se rozaban, el corazón me palpitaba como loco. No sabía qué hacer, así que solo opté por cerrar los ojos y permitir que cualquier cosa sucediera

Mi respiración se cortó cuando sentí algo tocar mis labios, algo muy suave; comenzó a moverse, por mero instinto, lo imité. Al mismo tiempo, una de sus manos acaricio mi mejilla, lo imité. Pasados unos segundos, me separé, verlo a los ojos, a pocos centímetros, aceleró de nuevo mi ritmo cardiaco. El azul de estos siempre era motivo de fascinación, pero verlos con el brillo de la Luna, sentía que podía perderme en ellos para siempre. Casi al instante recordé lo que pasó, levantándome inmediatamente –E-Esto fue un error-

-Massiel, espera-

No quise escucharlo, salí corriendo de regreso hacia la casona; cada paso que daba me hacia recordar ese beso. Podía sentir su calidez, su suavidad, incluso el leve rastro de cerveza que estos tenían. Cerré mi habitación, poniendo una tranca en caso de que Vlad quisiera entrar, me hinque frente a mi cama para pedir perdón; apenas logré conciliar el sueño. Con el pasar de los días, logré evitarlo, solo conversando cosas relacionadas al campo de batalla, y frente a otras personas –Rezin… ¿Sucedió algo con mi hijo? Te he notado un poco distante-

-No, para nada, es solo… Recibí una carta de la sede, parece que podrían enviarme a otro lugar, para hacer la misma labor que hice aquí-

-Eso sería una pena, los jóvenes están aquí por ti, hombres y mujeres continúan con su labor día tras día porque tú los motivas. Has inspirado a todos aquí-

-Me halagan sus palabras, Valerious, aún necesito que confirmen la petición. Discúlpeme que no los acompañe en la cena, me siento indispuesto. Descansen-

Con una pequeña reverencia, me retiré a mi habitación; detestaba decir mentiras, pero sentía que si no me alejaba de Vlad, todo mi ser estallaría. Cuando gire en un pasillo (Casualmente desolado), alguien me sujeto por la espalda, cubriendo mis labios. Forcejee, hasta que mi espalda chocó con la pared, una vez que paso el leve dolor, descubrí que mi "atacante" era Vlad –Necesito hablar contigo, te esperaré en el lago-

-P-Pero Vlad, yo…-

-Por favor-

-D-De acuerdo, cuando todos estén cenando-

En ese lapso, Vlad acarició mis labios con la yema de sus dedos, mi respiración se cortó. Por un momento desee que volviera a besarme, pero corríamos el riesgo de ser vistos. En silencio, Vlad se alejó, ahí pude respirar de nuevo. Sabía que todos estarían en el comedor apenas caía la noche, solo espere unos cuantos segundos para salir de la casona. Los nervios me invadían con cada paso que dirigía hacia el bosque, ahí estaba Vlad, sentado en el mismo tronco; respiré hondo y me acerqué –Te agradezco que vinieras-

-N-No fue nada… ¿Qué es lo que sucede?-

En silencio, Vlad se levantó y camino hacia mí, solo atiné a retroceder hasta que mi espalda topó con uno de los arboles; termino por acorralarme colocando sus brazos a ambos lados de mi cabeza –No quiero seguir callando-

-¿D-De que…?-

-Sabes perfectamente de lo que hablo, lo que sucedió esa noche…-

-Fue un error, Vlad, ambos estábamos un poco tomados. S-Solo… Olvidemos lo que paso-

-No puedo, y realmente no quiero. Ya no deseo callar lo que he estado sintiendo, lo que sentí incluso antes de saber que eras en realidad una mujer-. Tomando mi rostro, Vlad besó mis labios; esta vez no me resistí, aquello era como una droga que necesitaba. Al separarme, nuestras miradas chocaron, al igual que nuestro aliento –Este será nuestro secreto-