Capítulo 6.
Temple.
Para Andres Castellanos un niño humano libre de Amphibia su día a día era ayudar después de la escuela a sus padres el señor Sigfried en su forja y con el pequeño huerto de su madre la señora Miriam. Ser un humano libre en el ahora Imperio de Amphibia tenía ciertas ventajas obvias de los esclavos humanos, y pese a lo que un podría pensar a veces convivía o jugaba con los niños batracios y humanos en la escuela.
Aprovechando como podía las vacaciones de verano en que se encontraba, a veces iba a darse un chapuzón en el lago o recolectar insectos comestibles u hongos con su grupo de amigos.
También su padre le enseñaba a usar la espada y el escudo algunos días a la semana, no estaba de más saber como defenderse por cualquier peligro, el mundo donde vivían siempre eran peligroso y no debían de cuidarse solo de las bestias que acechaban en los bosques. El joven Andres sospechaba que había algo más en esas palabras.
Como se imaginarán y pese a todo no es que los seres rana odiarán en sí a los humanos (al menos actualmente ya no) y además Bosque Verruga podría decirse que era uno de los lugares más relajados en cuanto los conceptos de convivencia entre humanos y anfibios, siendo lugares como Newtopia donde si se podía sentir un ambiente más de superioridad y discriminación (hasta cierto punto de los humanos).
Incluso rumores de grupos abolicionistas llegaba hasta aquel lugar, había ranas, sapos y tritones que veían a los humanos más que peones útiles o herramientas a su disposición, pues entre la gente de ese mundo de ranas parlanntes habían quienes consideraban al linaje de Adán y Eva, seres a los cuales llamar, amigos.
En su curiosidad a veces veía de lejos las subastas de esclavos para ver el destino de otros de su raza, ni él sabía que le empujaba observar aquel extraño y honestamente algo deprimente espectáculo, al menos para la mayoría de humanos.
Y también ciertas ideas surgían en su cabeza, cosas como: "Sería bueno que todos pudieramos vivir en paz, ser libres", "Toda raza civilizada merece disfrutar de esto".
Y si bien sus padres estaban de acuerdo en lo que pensaba su hijo, al igual que con la familia de la pequeña Sol Rocío, ellos también le advertían de tener cuidado con quien compartía esta clase de pensamientos.
"El Imperio tiene ojos en todas partes de sus dominios"
Dijo alguna vez un sabio humano.
Pero volviendo a ese día recordaba como en particular le llamó la atención una jovencita de cabello de arbusto, pese a su aspecto algo descuidado tenía una aura llamativa para el. Algo en ella llamó su curiosidad, esa piel morena, su naricita redondeada, sus ojos castaño oscuro.
Vio como era comprada por una familia de ranas campesinas, de apellido Plantar y en los siguientes días también se la encontraba, al principio notó un comportamiento más cohibido, pero para su alegría vio como esta se desenvolvía poco a poco.
-¿Tendrá padres como yo, y si es así que les habrá pasado?- se preguntaba el muchacho.
-Se le veía muy triste aquel día que llegó, eso ya sé porque, pero al menos se está acostumbrando a su nuevo "hogar", espero que sus amos la traten bien, parece que ha pasado por mucho... Igual que los demás- susurró esto último.
Recordaba como ese fin de semana tras salir a comprar algunas cosas para sus padres, tuvo la idea de compartirle una de sus manzanas de la bolsa de compras, al verla sentada en la fuente.
Su aspecto ahora más limpio y arreglado genero una mueca de agrado en el chico, al intuir que tenía amos justos en su trato, ya eso era una buena señal y relajaba un poco su preocupación inicial.
Y su curiosidad por conocer mejor a aquella chica un año mayor que él como luego lo sabría, fue durante el concurso de comida de Bosque Verruga unos meses después. Donde se lució con sus llamadas papas fritas.
-Vaya papá a veces nos ha preparado aros de cebollas, pero debo decir que esto lo supera bastante jeje, será mejor que no se lo diga frente a él-
Y dicho esto se llevo a la boca varias papas en tiras con algo de salsa catsúp.
-Ahora que lo pienso esto sabría aún mejor con queso blanco fundido, quizás debería también probar con eso.
-Quizás, quizás debería pedirle la receta a esa chica- razonó Andres.
Y de hecho algunos días después de aquel evento aquel muchacho fue y tocó a la puerta de la casa de los Plantar. Para su buena fortuna fue un niño rana llamado Sprig quien le abrió.
-Oh hola, ¿qué se te ofrece chico?
-Buenas tardes, soy Andrés Castellanos y la verdad quisiera hablar con su esclava por el asunto de las papas fritas.
El semblante de Sprig paso de neutralidad a alegría, había llegado otra persona interesada en su producto más nuevos, como los días anteriores preguntando por las famosas papas de su esclava humana.
-Oh ya veo, dame un momento.
-¡Oye Anne baja llego otro cliente!
-Ahora voy amo Sprig.
Al poco rato Anne saludo formalmente al chico y al fijarse bien en su apariencia pudo reconocerlo de hacía ya un tiempo.
-Te llamabas Andres si no mal recuerdo- dijo al tiempo que se llevaba una mano al mentón y arrugaba su frente forzandose a recordar bien su nombre y no parecer una maleducada por olvidar sin más su nombre.
-Así es señorita... Anne verdad, así te llamo tu amo, verdad-
-Si ese es mi nombre Anne Boonchuy a tu servicio- sonrió animadamente.
Le agradaba ver que su actitud ya no era tan cerrada como al principio de conocerla.
-Bueno venía por el asunto de las papas fritas, pero no para comprarlas exactamente, sino para que por favor me enseñaras la receta o mejor dicho el como hacerlas tal cuál- respondió mientras se rascaba la cabeza.
Anne pareció dudar un poco ante eso, pero como un buen incentivo Andrés Castellanos se apresuro a decir:
-Mira tampoco es que no vaya a darte algo bueno a cambio por ese conocimiento, además es más que nada para disfrutar con mi familia, sabes he tenido la idea de ponerles queso rayado encima para que se mezcle bien con las papas calientes.
-Oye siendo honesta eso me parece una buen idea- agrego Anne.
Y haciendo un ademán con el dedo indice para reafirmar la idea del chico humano.
-Mira no tengo mucho dinero pero he aprendido a hacer algunos trabajos de herrería gracias a mi padre-
Fue entonces que saco de una especie de pequeña alforja un set de cubiertos, incluyendo varias cucharas, tenedores y cuchillos de sierra, hechos honestamente de una forma un tanto tosca.
-Si se que no son muy bonitos pero es de mis primeros trabajos- mencionó algo cohibido.
-Pues si quieres mi opinión no está mal para ser un trabajo de principiante- dijo Anne mientras contemplaba con curiosidad una de las cucharas artesanales.
Se veía que intento hacer un grabado de flores en cada punta pero parecía más un arbusto mal dibujado y podían notarse pequeños patrones o puntos que reflejaban todavía algunas impurezas, pero pese a todo seguían siendo cubiertos funcionales.
-Y bien que dice señorita Anne tenemos trato o no- preguntó Andres.
-Oh pero no me trates con tanta formalidad tenemos casi la misma edad, puedes llamarme Anne simplemente.
-Esta bien si así te gusta, te llamaré Anne.
Y sonrió el muchacho a la joven esclava mientras esta recogía aquellos cubiertos que de seguro les servirían a los Plantars.
Luego de eso salieron juntos al patio y le explico el proceso para las papas fritas.
-La verdad no es gran ciencia, solo son aceite, papas y sal, mira lo principal es cortar las papas en tiras delgadas y...
Mientras ella explicaba paso a paso, Andrés escribía cada paso de forma detallada en una pequeña libreta de su propiedad.
Agradecía por la positiva reacción de la chica a su reciente trueque y la verdad también de su grata compañia. Fue un día ameno después de todo.
El joven Samuel Petit se sentía orgulloso de su trabajo en la panadería de la familia Flour y más con el reciente concurso de comida en el que ganaron el primer lugar con su deliciosa Pizza. Trayendo para alegría de su jefe aún más fama y prestigio a su panadería familiar.
Pues no paraban de llegar clientes pidiendo continuamente la sabrosa pizza hecha por el chico humano, felicitando a los Flour y al muchacho Samuel por aquel curioso platillo. Tal fue el éxito que incluso tuvieron que acomodar unas cuantas sillas y mesas dentro y fuera de la panadería para que los comensales comieran ahí mismo la dichosa pizza. En pocas palabras un éxito sin precedentes entre las ranas parlantes.
Y no sería un éxito pasajero como humildemente pensó el joven Samuel, la pizza había llegado para quedarse en Bosque Verruga.
Samuel Petit venía de un pequeño pueblo humano, la Villa de las Colinas Rocosas ubicada al noreste de Bosque Verruga, había ido hasta el pueblo de ranas para buscar fortuna y probar sus talentos, sabia que causar una buena impresión y servir primero a un jefe anfibio le ayudaría abrir nuevas puertas a futuro, sobre todo al ser un ser humano.
Aunque tristes sus padres Omar y June y su hermanita Sally le desearon lo mejor en su viaje, ellos se dedicaban a atender un pequeño restaurante de comida con recetas del Norte y Sur de Estados Unidos el país de origen de sus ancestros hacía unos trescientos años cuando llegaron a Amphibia.
Cuando llego a Bosque Verruga ofreció sus talentos como panadero a varios locales y puestos de comida, pero al final encontró para su buena fortuna un lugar con el señor Flour dueño de la panadería local, incluso le dejo quedarse en un pequeño cuarto en la parte de arriba, ahorrandole así el problema de donde quedarse.
Pronto demostró las dotes de su familia al saber desenvolverse adecuadamente en la panadería y ganarse poco a poco día a día y con trabajo duro la confianza y el respeto de su jefe y por ende también de sus hijas, una curiosa niña rana gótica llamada Maddie y si bien al principio daba algo de miedo, cuando la conocías resultaba ser una persona agradable y confiable, así como las pequeñas Gengibre, Lavanda y Amapola, unas renacuajos algo traviesas, pero divertidas.
-Haré que mi familia se sienta orgullosa, pero será un largo camino, por ahora me ha ido bien, así que debo seguir esforzandome tal cual lo he hecho hasta ahora.
-La pizza fue una buena idea, pero creo que ahora es tiempo de probar algo dulce-
Entonces se puso a amasar la recién fermentada y esponjosa harina para darle una forma redondeada, preparó los huevos, mantequilla, esencia de vainilla y en fin todo lo necesario para preparar unos deliciosos beignets, y mientras lo hacía comenzó a tararear una agradable melodía para gusto de la familia Flour que hizo más ameno su trabajo y a su alrededor.
Era una curiosa mezcla de harina que también se freía similar a las donas, además de ser espolvoreada con azucar glass y un toque de miel, sin duda algo muy delicioso.
Entonces ofreció unos cuantos a la familia Flour, tanto las hermanas de Maddie, ella misma y el señor Flour se vieron complacidos.
-Oye Samuel están muy ricas- dijo Amapola.
-Si crujientes y dulces- opinó entonces Gengibre.
En cuanto Lavanda ella ni podía opinar debido a que tenía la boca llena y no se le entendía realmente nada.
-Lo tomaré como un sí- pensó divertido Samuel por la escena.
-Nada mal la verdad están crujientes y dulces a la vez, hacen que mi paladar se sienta vivo- comentó entonces Maddie.
-Es una receta familiar o algo así muchacho- preguntó el señor Flour.
-Eh bueno algo así se podría decir- sonrió con cierto orgullo Samuel.
La verdad era bueno ver que aquella familia de ranas apreciará su trabajo, aún para los humanos libres como él y su familia no siempre era fácil destacar, pese a la esclavitud presente en su especie fue bien recibido en Bosque Verruga, pese a todo. Y el seguiría trabajando duro para seguir adelante en sus sueños y metas.
Aquella fría noche desde el horizonte un joven rana de color azul vestido con una especie de gabardina rojinegra y capucha, botas gruesas negras y una capucha marrón y al cual le fallaba un ojo pues este siempre permanecía cerrado, usaba unos binoculares atento a los movimientos de su objetivo.
Una fortaleza de esclavistas ubicada al sur de la Sapo Torre de valga la redundancia ubicada también al sur de Amphibia.
Es su vida pública era un destacado abolicionista, algo que le valió ciertas críticas de su círculo social en su ciudad natal de Ribbitvale al ser hijo de una de las más importantes y destacadas familias nobles.
El joven Wally Cróquiton pese a todo esto y la reticencia de su padre a su postura ideológica de que los humanos todos los humanos de Amphibia debían ser libres y terminarse la esclavitud. No se dejaba amedrentar por las críticas hacia su personaje que realmente poco o nada le importaban.
El había visto de primera mano las injusticias cometidas a la raza humana por su especie y sin duda considerado como un bicho raro entre los suyos por pensar tan diferente, pues el realmente había llegado a valorar a los humanos y pensar mucho en las consideradas "ideas peligrosas" para el régimen del Imperio.
Para su buena fortuna hubo otros, pocos pero sí los suficientes, entre los suyos tanto en Ribbitvale, Bosque Verruga y otros pueblos batracios que apoyaban su causa y estaban de acuerdo en lo que profesaba sobre ideales de libertad y orden.
Aquella noche sería su prueba de fuego, ya no había vuelta atrás, las decisiones difíciles requieren de voluntades fuertes.
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Había estado investigando los movimientos de entrada y salida de aquellos esclavistas buscando la mejor manera de entrar sin ser visto, fue entonces que divisó a lo lejos justo lo que estaba esperando un camión con suministros que llegaba cada dos días entre semana para reabastecerlos.
Entonces se dio prisa y comenzó a ocultarse entre la maleza y a subir hábilmente entre los árboles cercanos para estar encima y a tiempo del objetivo, era hora de sacar todo lo aprendido en esos años de entrenamiento.
Columpiandosé de una rama de un roble cayó justo a tiempo entre las mercancías del vehículo y espero entonces a que este entrará en aquel lugar.
Espero que dejarán el camión en una especie de bodega y ahí aprovecho para salir de entre todas las cosas sin ser detectado, se oculto entre varias cajas evitando a cualquier guardia, y mientras los otros anfibios charlaban subio por las escaleras, y al llegar a una puerta vio que esta era custodiada así que se apróximo con sigilo y tapandole la boca logro dejar inconsciente a su objetivo. Avanzando entonces por aquel lugar procuraba quedar siempre fuera del campo de visión de los esclavistas, uso algunos dardos con tóxinas en la siguiente área con un par de guardias haciendo que esto llamará la atención de los demás al ver actuar a sus compañeros tan extraños como si se hubieran pasado con la bebida esa noche.
Acto seguido cayó encima de uno de los guardias clavandole una especie de Hoja Oculta que llevaba en su mano derecha, apenas dandole tiempo a reaccionar y lanzando una bomba de humo nublando por completo el campo de visión enemigo y que así no pudieran reaccionar y alertar al resto.
Sin poder siquiera advertirlo la Hoja Oculta de Wally atravesó el cuello de aquel guardia, los demás trataron de defenderse lanzando ataques al frente pero era inútil sino podían ver nada. Caso contrario a Wally que con habilidad se movía entre el humo acabando con poca oposición a sus adversarios.
Incluso realizando un contrataque pudo quitarle una espada imbuida en energía de uno de sus oponentes.
-Oh vaya trofeo de guerra que bien- dijo con genuina alegría.
Buscando entre los cuerpos de sus enemigos caídos pudo encontrar una serie de llevas y entonces se dirigió al área de celdas no sin antes de ir eliminando de uno en uno a los guardias de la zona, a uno por ejemplo le llamo con un chiflido poniendose en la saliente de una pared para que en cuanto cruzara por esa zona para ver que había provocado el ruido dejarlo inconsiente.
Lanzar una daga envenenada a otro y ensalzarse en combate con espada al último, los humanos esclavos se quedaron anonadados al ver ese espectáculo, pues no sabían si aquella rana encapuchada estaba de su lado o no.
Fue entonces que Wally uso las llaves recién obtenidas y comenzó a abrir las celdas.
-Vayan a la bodega C y esperenme ahí, no se preocupen les deje limpio el camino- dijo al tiempo que hacía una reverencia quitandose el sombrero ante los todavía algo asustados humanos.
Algunos solo asintieron en respuesta y otros más dijeron en susurros un simple gracias.
Y esa no fue la única zona de celdas que le faltaba, apresuró el paso y se dirigió nuevamente a su siguiente objetivo.
Combatiendo nuevamente a más guardias y haciendo uso de varias técnicas combinadas, tanto en forma de sigilo como en ataque directo. Lo que demostraba su entrenamiento en esgrima.
-Vaya, vaya pero quién tenemos aquí- exclamo entonces un sapo pardo.
Era nada más y nada menos que Osmund maestro de esclavos, el mismo que anteriormente tenía a la joven Anne Boonchuy en su poder.
-Se termino tu jueguito del héroe, muchacho estúpido- rió con sorna Osmund.
A lo que de pronto saco una pistola y Wally apenas pudo cubrirse tras unas cajas. Pensó rápidamente y lanzo una bomba de humo para distraerlos y poder subir por unas vigas, sin embargo apenas le dieron tiempo el resto de los guardias pues más acudieron en ayuda de su amo.
Entonces rápidamente salto de una de aquellas vigas y se lanzó certeramente contra otros de los guardias impactandolo con su Hoja Oculta acabando con él y luego al ver que un par de sapos cargaban sus armas de fuego contra el, uso el cuerpo de su anterior enemigo a modo de escudo contra los impactos de los proyectiles.
Lanzó sin previo aviso lo que era una especie de granada de fragmentación que hacía ruidos como de una caja sorpresa de juguete y entonces una fuerte explosión los mando literalmente por los aires.
Tomo otro rumbo por las vigas y haciendo uso de una peculiar cuerda con gancho logro capturar a un guardia ahorcandolo en el proceso y quitandole su arma de fuego.
Reviso el cartucho y afortunadamente este estaba lleno, así que desde esa distancia elimino con su ahora nueva arma a distancia a cuanto enemigo se le acercara. Y uno podría pensar que seguiría en ese posición hasta que se le acabaran las balas pero en cuanto logro amedrentar a suficientes enemigos de aquel grupo y viendo como torpemente Osmund disparaba a todas partes sin atinarle por pura desesperación.
-Te tengo tonto- sonrió Wally viendo entonces una oportunidad para acabar con esto de una vez.
Y ya cuando el humo comenzaba a disiparse Wally cayó sobre Osmund con un sonido sordo, perforandole el pecho en un punto muy vital.
-Pero como es esto posible, tienes idea de lo que has hecho, acabas de "golpear el avispero"
-Eso lo sé y no me importa ya es hora de que alguien haga algo.
-Para ser supuestamente una raza superior tenemos costumbres muy primitivas, todo ser consciente merece ser libre, eso me han enseñado mis "maestros"
-Di lo que quieras negocios son negocios, no veo lo malo de sacarle provecho a una raza inferior.
-Hay gente que simplemente nunca aprende- Wally le dedicó una mirada seria.
No tardo mucho en abandonar la chispa de vida a aquel sapo y Wally le cerró los ojos con respeto, al menos podía concederle eso.
Tras esto vio como los guardias remanentes se apresuraban a atacarle, pero pronto uno de ellos exclamo:
-Oh no miren la bóveda se incendia.
-Nuestro dinero- dijo otro señalando angustiado el lugar a unos cuantos metros de donde estaban.
-Bueno esa es mi señal- observó Wally.
Y entonces se encaminó a la bodega donde les había señalado el camino a seguir a los humanos liberados, al llegar ahí sonrió al ver una especie de robot con forma circular y varios brazos como un pulpo de color negro y un visor que proyectaba líneas de color azul.
-Ha completado su encomienda satisfactoriamente, joven Wally, le felicito- dijo el robot.
Este solo asintió en respuesta.
-Muy bien procediendo a la eliminación de base de datos de los esclavos, ahora les pido damas y caballeros que hagan una fila aquellos que ya hayan sido marcados.
Aunque algo dudosos los humanos hicieron caso de la instrucción del ser cibernético.
-Les advierto que esto puede arder un poco pero no se preocupen soy un profesional en lo que hago- aclaro el robot.
Entonces uno a uno cada esclavo su archivo y cualquier dato que pudiera hacer que los siguieran fue borrado de la base de datos de los esclavistas, destruyendo a la nanotecnología con la que su número de esclavos y otros datos fueron creados.
Ahora eran realmente libres.
-Los demás miembros de la Orden lo esperan en el punto acordado, yo escoltaré a nuestros amigos humanos a un lugar seguro para ellos-
-Cuídalos bien XT24.
-Lo haré con mi vida joven Wally, de eso no hay duda- finalizó el robot.
Mientras esto sucedía el resto de anfibios trataba de escapar con el dinero de la bovéda o apagar como tal el lugar pero se veían rebasados, además no ayudaba que otros simplemente huyeran con lo que podían.
-Oh si tal vez el jefe este muerto pero al menos no nos iremos con nuestra "liquidación"- rio por lo bajo una rana de piel verde oscuro cargando un gran saco de monedas de oro.
-Si al fin después de tanto años de trabajo, tenemos lo que merecemos- dijo un sapo gris.
-Oigan que es ese ruido, es como un pitido constante- exclamo una rana marrón.
Fue entonces que una serie de explosiones se desato en el complejo, Wally había dejado un último regalo de despedida en forma de hongos explosivos que fue dejando en su travesía y que activo con un mecanismo a control remoto cuando vio que XT24 se alejaba seguro con los humanos rescatados.
-Buenas noches damas y caballeros- dijo y tras esto dio la espalda a aquella fortaleza que ahora caía en ruinas.
Tras un par de horas se dirigió a un pequeño pueblo al este de ahí y toco a un pequeño edificio que parecio un pequeño pub o bar cerrado a esas horas, dio una serie de golpes que formaba un patrón de sonidos y entonces una serie de mecanismos hicieron abrir la puerta no sin antes asomarse alguien por la rendija.
Aquellos ojos correpondían a un tritón rojo de nombre Kignston.
-Nos alegra verte de nuevo Wally, sabía que lo conseguirías.
Tras esto recibió efusivamente a Wally con un cordial abrazo.
-Vamos pasa todos están esperandote incluido el Maestro.
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Wally entonces se quito la capucha y la coloco en un perchero, saludo entonces a los ahí reunidos en una amplia mesa rectangular, una cálida fogata se encontraba encendida y aunque contaba con energía eléctrica y por ende bombillos para iluminarse aquella era un noche especial y las luz de velas y un candelabro amenizaban el ambiente.
Un nuevo miembro había cumplido con éxito su primera gran encomienda y con ello se había ganado un lugar entre la Orden.
Ahí el Maestre un Tritón de color anaranjado y líneas negras de nombre Oswald Rainforest le daba la bienvenida, junto a otros miembros notables, Tritonio Espada, El Capitán Grime de la Sapo Torre del Sur y también algunos humanos entre ellos Jonathan Waybright el padre de Sasha.
Entonces con voz solemne dio inicio al nombramiento de un nuevo Templario.
-Juras defender los principios de nuestra Orden y todo lo que representamos.
-Lo juró- respondió con firmeza Wally Cróquitón.
-¿Qué nunca divulgarás secretos, ni la naturaleza de nuestro trabajo?
-Lo juró
-Lo haras desde ahora hasta la muerte, ¿cueste lo que cueste?
-Lo juró- finalizó Wally.
El Maestre Oswald asintío complacido y continuó diciendo:
-Se bienvenido a nuestro redil hermano, ahora eres un Templario Heraldo de un nuevo mundo.
-Que el Padre del Entendimiento nos guíe.
-Que el Padre del Entendimiento nos guíe- respondieron todos los presentes al unísono.
La Humanidad no estaba sola en esta lucha y pronto el Imperio de Amphibia tendría que lidiar tanto con los Templarios como otros nuevos adversarios a su régimen.
Y bueno he aquí otro capítulo más de esta historia gracias a Dios.
Por cierto soy solo yo o los días han estado muy cortos en este Invierno, salgo de trabajar y lo poco que resta del día es muy efímero cuando ya me doy cuenta ya es de noche jeje.
Bueno como pueden ver aquí la Orden de los Caballeros Templarios sigue en pie desde las sombras y han estado actuando desde hace tiempo contra el Imperio de Amphibia, pero pronto tendrá un papel aún más destacado en los eventos futuros, ya verán. ;)
Que el Padre del Entendimiento os guíe.
También agradezco su lectura y que tengan un buen fin de semana. :)
