Nota de la traductora: aquí tienes otro capítulo para calmar las ansias SekaiSilva aunque no te prometo que no te deje en las mismas XD

Era consciente del dolor en la espalda, como si la hubiera atropellado un tren. El expreso de Hogwarts, de hecho. Repetidamente.

Su visión todavía la eludía, borrosa y sin color. Su boca sabía a metal y se sentía llena de algodón.

Era hiperconsciente de la hierba húmeda en la que estaba acostada, mientras el frío y la humedad se extendían a través de la tela de su ropa.

El dolor en su espalda le gritaba, hasta que con pura fuerza de voluntad logró empujarse para quedar boca abajo en la hierba, ya no boca arriba.

Tuvo que usar solo el poder de sus brazos, ya que sus piernas no la escuchaban en ese momento.

Su respiración era dificultosa, ya que cada respiración profunda le hacía gritar la espalda y le dolían las costillas.

El sonido se le escapaba, estaba sorda al mundo, aunque desde su posición en el suelo podía sentir las vibraciones atronadoras del movimiento al rededor de ella.

De vez en cuando sentía un movimiento en el aire a su alrededor, cuando alguien o algo se acercaba a ella.

Brillantes colores destellantes se extendían por el aire, púrpura, rojo y un verde enfermizo.

Un recuerdo emergió.

La voz de Severus.

Solo fuegos artificiales, Hermione.

Solo fuegos artificiales.

Fuegos artificiales.

Dejó que la oscuridad la inundara de nuevo.

xxxxx

La rabia hirvió en su interior, lo tenía. Lo tenía, joder, y lo dejó ir.

Poción multijugos. De todas las cosas del mundo, la maldita poción multijugos. Había una razón por la que era ilegal. Era un maestro de pociones, por el amor de Dios, ¿cómo no se había dado cuenta antes?

Enviándole su patronus, rezando para que lo recibiera a tiempo, voló a través del castillo y hacia las puertas principales.

De repente sintió... algo. No sabía qué era, pero era algo profundo y sabía que era ella. Sabía que estaba en peligro.

Con un rugido furioso se había lanzado a una aparición.

El castillo, que lo reconoció como un director anterior, sintió su urgente necesidad y dejó que las barreras se derritieran a su alrededor.

Con un crujido ensordecedor como un trueno, se apareció en los terrenos y junto a las puertas principales, justo a tiempo para ver un destello de un hechizo púrpura disiparse mientras Hermione caía al suelo.

El pequeño bastardo viscoso la había hechizado por la espalda.

Con un rugido de indignación, derribó al chico al suelo, luego, con la varita en la garganta del chico, le lanzó un crucio y lo observó retorcerse, sintiendo la oscuridad arrastrándose dentro de él como un ser vivo... agitándolo, enfureciéndolo, excitándolo.

. Sufre, niño. Sufre...

Movió su varita y con un giro de su muñeca, el chico aulló mientras arqueaba la espalda.

Escuchó un crujido cuando una de sus muñecas se rompió.

Mátalo. Hazlo sufrir. Hazlo pagar.

La oscuridad lo rodeó con familiaridad como un amigo perdido hace mucho tiempo, que aunque se hubiera ido no había sido olvidado.

Sintió al chico retorcer su cuerpo bajo su varita. El chico se había ensuciado, vomitado por todas partes y se había mojado los pantalones y aún así Severus continuó.

De repente sintió que su concentración y su hechizo se rompían, mientras sus brazos estaban siendo inmovilizados a sus costados mientras era levantado hasta que sus pies no tocaban el suelo.

"Déjalo ir, hermano. Comparto tu ira, pero no dejes que te consuma"

Magorian.

El semental lo había alejado del cuerpo del chico y lo había mantenido en alto con sus brazos inmovilizados a sus costados.

"Déjame ir" gruñó, intentando patear al semental mientras la oscuridad todavía se retorcía bajo su piel.

"No tomes una decisión que no se pueda revertir. Tu yegua te necesita aquí"

Con eso, Magorian giró hasta que sostuvo a Severus frente a Hermione.

Ella estaba boca abajo en el suelo, Neville estaba de rodillas junto a ella hablando pero ella no respondía.

Parecía muerta.

El miedo y las náuseas reemplazaron a la oscuridad, empujándola como si no fuera nada, mientras observaba la forma de Hermione en el suelo y ahora luchaba por liberarse por otra razón. Magorian lo soltó, y en el instante en que sus pies tocaron el suelo, voló hacia Hermione y se hundió de rodillas en la hierba mojada junto a ella.

"¿Hermione? ¡Hermione!, ¿puedes oírme?"

"¡Ha sido hechizada!", dijo Neville con preocupación.

A pesar de su preocupación, Severus logró lanzar una mirada mordaz al chico que lo intimidó. No me digas, Sherlock.

Pasó su varita para hacer un diagnóstico, aunque no estaba contento con lo que estaba viendo, afortunadamente podía escuchar a Poppy y Minerva, mientras Minerva las aparecía en los terrenos.

De repente, un hechizo para producir fuego fue lanzado y se oyó un grito indignado cuando un hechizo vicioso golpeó a Magorian.

Severus rápidamente lanzó un protego alrededor de Hermione y Neville, agarrando el collar del chico y lo atrajo hasta que estuvo a centímetros de su cara.

"Protégela", gruñó y el chico solo asintió desesperadamente mientras Severus se lanzaba a la pelea.

El chico había aprovechado la distracción y había lanzado un hechizo desagradable a Magorian, que dejó una profunda herida en el pecho del semental, que sangraba abundantemente.

Podía oír a Bane y Ronan gritando en la distancia, que justo ahora estaban alcanzando al mucho más rápido Magorian, y Kingsley y Gerard también se acercaban.

Ronald, presa del pánico y asustado, estaba lanzando hechizos y maldiciones oscuras y destructivas a su alrededor, buscando causar el máximo daño y solo esperando acertar.

Severus los paró todos, hasta que el chico desató un fuego maligno que ardió tomando la forma de un toro.

Los centauros resoplaron de miedo recordando su previa experiencia con el fuego maligno, pero no retrocedieron, tratando de encontrar una manera de evitar el fuego mientras el gran toro bajaba la cabeza y arremetía contra ellos.

Severus estaba tratando desesperadamente de contener la maldición letal que el chico había invocado, antes de que todos sucumbieran a ella.

Cuando Kingsley y Gerard intentaron detener al muchacho, este lanzó un encantamiento seccionador que alcanzó a Kingsley en la cara, lo que provocó que la sangre brotara de la herida mientras caía hacia atrás con un aullido.

De repente, se dio cuenta de lo que había hecho... atacar al Ministro de Magia. Su pánico solo aumentó mientras intentaba desesperadamente alejar a los demás de él para poder huir.

Gerard había caído de rodillas para ayudar a Kingsley, y al ver el eslabón débil de la cadena, Ron apuntó con su varita y lanzó un hechizo, mientras un resplandor verde enfermizo iluminaba el área.

xxxxx

Ella todavía estaba boca abajo, aunque mucho más seca que antes, probablemente debido al hecho de que parecía estar acostada en una cama, y ya no afuera en el pasto.

Su visión todavía estaba borrosa mientras nadaba a su alrededor como agua o vapor.

Sus manos se apretaron involuntariamente en las suaves sábanas, el sabor a cobre todavía estaba en su boca, su lengua espesa y pesada.

Se sentía como si se estuviera moviendo, nadando o flotando tal vez... aunque estaba bastante segura de que no era así.

A pesar de sus mejores esfuerzos, sus piernas todavía no querían responderle, y el dolor en su espalda todavía estaba allí, aunque no tan malo... era como si estuviera mirando todo a través de una puerta mosquitera, todo era vago e incoherente y se dio cuenta del desapego general que sentía de su cuerpo.

Poción para el dolor. Muy fuerte, por cierto. Severus.

El sonido era vago, palabras extrañas y fragmentos de conversación que no tenían sentido.

Hinchazón. Columna. Piernas. Caminar.

Entonces cerró los ojos y volvió a caer en la oscuridad, esperando que la próxima vez que despertara, el mundo volviera a tener sentido.

Nota de la traductora: capítulo intenso pero cortito. Lamento dejarles así, pero trataré de traerles varios capítulos juntos el fin de semana.