Capítulo X
Cuando Jayce abrió la puerta, se encontró con alguien que esperaba y al mismo tiempo no.
— ¿Por qué tardaste tanto? — reprochó dándole un golpe en el pecho con el dorso de los dedos, invitándose a pasar.
— ¿Cait? — dijo haciéndose a un lado por inercia.
— ¿Para qué me convocaste aquí, Jayce?
La expresión de Jayce fue de total desconcierto. Es decir, había mandado un mensaje para saber sobre Caitlyn, pero no esperaba que realmente viniera a verlo y menos apenas unas horas después de mandarlo.
Ella siguió hablando sin parar.
— No puedo decir que no estoy agradecida, el arresto domiciliario me está matando. Gracias por sacarme de ahí. Desde que fui a buscar pistas a Stillwater yo…
— ¡Sshh! — la silenció tapándole la boca.
Caitlyn le sujetó de la mano y le hizo una llave en el brazo, aunque sin lastimarlo realmente.
— No me calles — dijo a modo de juego.
— Despertarás a Viktor — insistió, volteando varias veces a su habitación, pendiente.
Sabía lo exhausto que estaba Viktor, además, aún tenía a su otro yo ahí, debía ser cuidadoso. Sin mencionar que necesitaba averiguar lo que su otro yo le había pedido.
— ¿Viktor? — preguntó intrigada, asomándose a la habitación de Jayce.
El moreno se alteró. En general no le importaba que Caitlyn se paseara a gusto por su casa, no obstante, en ese momento…simplemente no era el momento.
— Oye, oye, guarda silencio — pidió colocando sus manos a la altura del pecho, con las palmas abiertas, pidiéndole parar, aun volteando una y otra vez de Caitlyn a su habitación.
Caitlyn se inclinó para ver en la habitación de Jayce arqueando una ceja por su comportamiento extraño. Alcanzó a ver primero un poster en la pared de una mujer de espaldas con un corsette, y bufó.
Luego, vio el rostro durmiente de Viktor, lucía muy cansado y con los labios hinchados. Estaba cubierto por una manta hasta los hombros.
— ¿Y qué hace durmiendo en tu casa? — se burló asomándose aún más con una sonrisa enorme.
Notó varias cosas con esa mirada: la primera era que Viktor tenía muchas marcas "extrañas". Recordó que alguna vez Jayce se había quejado muy molesto de Viktor teniendo marcas y no diciéndole la verdad sobre su origen.
Bufó.
Lo siguiente que notó es que Jayce tenía la ropa desarreglada y para alguien tan vanidoso, estaba bastante desarreglado en general. La última cosa que notó fue que Viktor parecía estar desnudo en la cama de Jayce.
Recordó que Jayce le había mostrado los planos de la faja ortopédica de Viktor, parecía de hecho un corsette, sonrió por lo bajo viendo de nuevo el poster en la habitación del más alto. Jayce sin duda tenía gustos definidos.
No quiso ser tan gráfica y decir algo inapropiado, así que le dio un pequeño codazo con una sonrisa burlona.
— ¿Finalmente te le declaraste?
— ¿Qué? — se mostró impactado, cubriendo su boca con su mano, ansioso— ¿Cómo que finalmente?
Caitlyin le dedico un gesto que claramente le decía que ambos sabían de qué hablaba.
¿A caso sus sentimientos por Viktor siempre fueron tan obvios? ¿Cómo era posible que todos menos él lo hubiesen notado? Se subieron los colores a su rostro y comenzó a abanicarse con la palma de la mano.
Caitlyn comenzó a reír por lo bajo.
Siempre le había agradado Viktor. Y nunca se había creído por completo el cuento de que eran como hermanos. Ella y Jayce sí eran como hermanos, así que conocía bastante bien a Jayce. Él era del tipo vanidoso y que, en general no prestaba mucha atención a las personas a menos que le interesaran o fueran tan competentes como él, así que de repente escucharlo hablar de un día para otro "Viktor esto" y "Viktor aquello" era bastante revelador. Más porque cuando se lo presentó, Jayce ya lo llevaba vestido con los colores de la casa Talis.
— Vamos, claramente está desnudo — dijo Caitlyn, sonriendo y señalándolo a la habitación.
El rostro de Jayce enrojeció y sintió mucho más calor manar de su cuerpo, como si estuviera cerca de un calefactor o una estufa.
Si bien, había aceptado apenas sus sentimientos por Viktor, y aunque se había precipitado y dormido con él; aun le angustiaba que otros lo supieran. No porque le avergonzara, más bien, que le perturbaba que todos parecían conocer sus secretos mejor que él.
Además, Viktor era un secreto delicioso, y no había tenido oportunidad de atesorarlo para sí mismo. Sin mencionar que, aún tenía que terminar de asentar sus sentimientos por él. Después de todo, con lo que ya pasó entre ellos, su relación con Viktor cambiaría, y le asustaba. Lo ponía más cerca de perderlo.
— Yo…bueno…— no sabía qué decir, no tenía realmente una excusa para eso. No había ninguna en realidad. Y si la hubiera, no sería creíble con sus tartamudeos.
— No te molestes en pensar en una excusa, no es necesario— comentó ella — Lamento haber interrumpido tu…"momento".
Jayce suspiró con resignación. Y se puso la mano en la frente, para después acariciar su cabello, ansioso.
— Ni yo mismo me creo todo lo que me ha pasado desde ayer — confesó.
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Desde la habitación, el Jayce mayor escuchaba la conversación, su mirada estaba fija en Viktor. A él le había tocado descubrir sus sentimientos solo, en un mundo apocalíptico en su estado más vulnerable. No había personas, ni comida, ni un techo, solo el vacío de un lugar sin sueños y su propia oscuridad interna. No pudo evitar envidiar al Jayce de ese mundo. Su vida era más pacífica, su Viktor estaba más sano, las personas que lo querían lo ayudaban a entenderse a sí mismo…tenía mucho de lo que él no había tenido. Era exasperante ver a ese otro Jayce teniéndolo todo y permanecer voluntariamente en la ignorancia, perdiendo oportunidades.
Suspiró.
Se mantuvo escuchando. Esperaba que su otro yo guiara la conversación a donde debía, necesitaba confirmar información con Caitlyn de lo contrario todo tomaría el mismo rumbo.
Mientras espiaba a su otro yo y a Caitlyn, no pudo evitar pensar que así habría sido su conversación con Caitlyn de haber tenido…tiempo y oportunidad para tenerla.
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— ¿Ayer? Es decir que apenas… — Jayce asintió.
Caitlyin rio.
— ¿Por qué tardaste tanto?
— Yo…porque…soy idiota — admitió.
— ¿No habías considerado que sentías algo diferente por él? — inquirió Caitlyn.
Suspiró con un gruñido y se pasó la mano por el cabello.
— No. Cuando lo conocí yo…también conocí a Mel…creí que lo que sentía…había sido solo por ella… Hasta entonces…solo había sentido estas cosas por chicas… así que…no se me ocurrió.
— ¿Te puedo ser sincera con algo?
Jayce volteó a verla, intrigado.
— Me agrada mucho Mel, pero, nunca te vi resplandecer cuando estás con ella, a como lo haces cuando estas con Viktor.
— ¿En serio?
— Sí. Incluso pensé que estaban en una relación abierta, no consideré la poliamorosa porque creo que Mel y Viktor no se llevan muy bien, me dije "Bien por ellos" hasta que te escuché decir "novia" y "hermano" y entonces supe que no iba por ahí.
Jayce pareció avergonzado. Incluso alguien considerablemente menor a él lo había notado.
— Jayce, yo soy como tu hermana — aclaró, enfatizando el "yo" — La forma en la que te comportas conmigo es muy diferente a la forma en la que te comportas con él. Y por lo poco que sé y que vi, diría que la manera en la que lo tratas a él es más similar a como tratabas a Mel que a como me tratas a mí.
— Entonces… ¿eso se veía así de mi parte?
— Sí — afirmó como si fuera lo más obvio del mundo.
— Bien, detective ¿Y qué hay de Viktor?
Caitlyin rio.
— Jayce apenas y veíamos los demás a Viktor, incluso yo no llegué a verlo mucho y eso que te la pasabas pegado a él y yo iba a menudo a verte.
— Sí, él no sale mucho del laboratorio — coincidió.
Volvió a reír la menor.
— No me refiero a eso. Me refiero a que prácticamente lo tenías monopolizado.
— ¿Qué? — frunció un poco el ceño — No es cierto. A él no le gusta mucho socializar.
— Bien, como digas — le concedió sarcásticamente.
— En serio.
— Bueno, de lo poco que vi de él, parecía siempre con una especie de barrera difícil de romper, no era fácil acercársele.
— ¿Te parece? Sé que puede ser terco, pero…
Caitlyn interrumpió su discurso para proteger a su novio y comenzó a hablar.
— Déjame terminar.
— Bueno — concedió ansioso.
— Pero se veía más fácil de abordar cuando estaba contigo. Y solo pasaba cuando estaba contigo. A tu lado se veía relajado, pero por su cuenta siempre lucía presumido e inalcanzable…incluso más que tú.
Jayce quedó sorprendido con la revelación de Caitlyn. Recordaba que cuando conoció a Viktor ciertamente era algo altivo a primera vista, pero cuando lo salvó, aprendió que Viktor en realidad era muy amable, comprensivo y decidido. Sin duda, era una persona muy valiosa en su vida.
Caitlyin notó la boba mirada en Jayce, probablemente aun pensando en Viktor, así que decidió cambiar el tema, estaba frustrada porque no había podido seguir las pistas que quería, había llegado a un punto muerto, siempre vigilada. De pronto recordó:
— Por cierto, ¿debes dinero o algo? ¿O qué hiciste?
— ¿Qué? — el cambio de tema le fue abrupto, pero definitivamente llamativo. Rio con nerviosismo — No ¿Por qué lo dices?
— Hay un tipo enorme esperando afuera de tu casa. ¿Tiene que ver con el motivo por el que me hablaste?
— ¿Cuál tipo?
Dijo acercándose a la ventana y generando una pequeña franja con su cortina, asomándose. Fácilmente lo reconoció, era el guardia de Ambessa. No pudo evitar fruncir el ceño, seguramente estaba ahí porque había seguido a Viktor.
— ¿Lo conoces?
— Es el guardia de la general noxiana.
— ¿Ambessa?
— ¿La conoces?
— Escuché a mi madre hablar sobre ella, aun no la conozco en persona…
Jayce suspiró. Esa mujer era un peligro.
— Sigue mi consejo, no te acerques a ella.
Aun observaban por la ventana y notaron que, de hecho, el escolta se había dado cuenta de que Jayce lo observaba, pues le dio una sonrisa retadora y por demás burlona, precisamente porque sabía lo que había pasado ahí, otro más que sabía antes que él sus propios sentimientos.
— ¿Qué fue eso? ¿Te está vigilando?
Escuchó un poco de movimiento suave proveniente de su habitación, asumió que era su otro yo moviéndose.
— Seguramente está aquí por Viktor.
— ¿Qué? ¿Viktor? ¿Por qué?
El moreno volvió a suspirar casi gruñendo.
— Por lo poco que Viktor me contó antes de quedarse dormido, la general noxiana lo drogó— hizo una pequeña pausa, suspirando antes de reiniciar — Gracias a Mel, Viktor logró escapar, pero...probablemente ese sujeto está aquí por él.
Ambos lograron ver que otro guardia noxiano, de baja estatura y con un yelmo, se acercó al enorme hombre y comenzaron a intercambiar algunas palabras.
— Por cierto ¿cómo conoce la general a Viktor? No sabía que Viktor estuviera tan involucrado en el consejo o si quiera que saliera del laboratorio o el taller — dijo burlona— Creí que todo lo público te encargabas solo tú. ¿Lo volviste parte de tu gabinete?
— No. Y no te equivocas — en su rostro se presentó una sonrisa que Caitlyn calificó como "boba" — Viktor no quiere involucrarse en temas de política, ni tampoco de publicidad. Cuando no desaparece, suele estar en el laboratorio.
La menor notó que no contestó su pregunta principal. Así que cambió la estrategia.
— ¿Por qué haría eso? — dijo asomándose ella también.
— ¿Qué?
— ¿Por qué la general lo drogaría?
Jayce gruñó y su semblante cambió totalmente. Caitlyn nunca le había visto esa expresión: el ceño totalmente fruncido, la mandíbula tensa, mostrando levemente los dientes, se le marcaba un pliegue de león en el puente de la nariz. Caitlyn esperó paciente, pero ninguna respuesta llegó.
— ¡Eso no importa! ¡Lo drogó, Cait!
— ¡Claro que importa, Jayce! Eso podría decirnos lo que está planeando y podría ayudarnos a prevenir que suceda de nuevo.
— ¿De qué hablas?
— Evidentemente sabe que Viktor es tu socio y que tú eres un concejal. Tiene a un tipo de dos metros afuera de tu casa. Políticamente hablando, este tema podría fracturar relaciones entre las casas.
Jayce se tensó, recordando que Viktor le contó que, Mel había vetado a los miembros de la casa Talis entrar a la casa Medarda.
— Aunque Viktor no tenga el apellido Talis, es un protegido tuyo y del profesor Heimerdinger. Además, como lo tienes portando los colores de tu casa, es imposible no saber que está asociado a ti de alguna forma — se burló. De pronto, pareció notar algo — ¿Quiere fracturar las relaciones entre las casas? No — negó enseguida— A la casa Medarda no le convendría terminar relaciones debido a la tecnología hextech… tiene que haber algo más. Algo que no estoy viendo — luego pensó en voz alta— ¿Enemistar al consejo?
Jayce suspiró. Caitlyin definitivamente era inteligente, entre sus habilidades como policía y su educación política, estaba seguro de que, vería un ángulo que él no, así que reveló un poco más de información:
— La general insiste en que hextech debe desarrollar armas y le…tomó gusto a Viktor — dijo cubriéndose la boca con su puño, como no queriendo decirlo.
Caitlyin arqueó una ceja.
— ¡No puedes hacer armas! Y…aguarda ¿la general y Viktor? — bufó— Vaya, no lo vi venir. No sabía que Viktor tuviera esos gustos.
— Si hubieras visto lo que yo, lo habrías visto venir — luego pareció notar — ¿Cómo que Viktor tiene esos gustos? ¡Claro que no! — reclamó ofendido .
Caitlyn rio.
— Hablando de armas y cosas…peligrosas…
Jayce notó que Caitlyn dirigía la conversación justo a donde él mismo debía hacerlo, no estaba orgulloso, pero debía hacerse esa tarea sin importar como se llegó a ella. Simplemente se distraía cada vez que Viktor salía a tema. Así que era un alivio que Cait hubiera sacado dicho tema.
— Aun sigo sin lograr encontrar pistas sobre ese criminal. Desde la explosión, no he podido salir mucho de casa, mi madre ha aumentado la vigilancia.
— ¿Cómo lograste que te dejaran salir?
— No salí del todo, solo es un permiso provisional.
— A propósito, Cait…
— ¿Sí?
— ¿Conoces a una chica llamada Vi?
— ¿Vi? No… ¿debería?
— No lo sé…creí que la conocías…de cabello rosa, muy fuerte, literalmente tiene "Vi" tatuado en la cara.
— No conozco a nadie con esa descripción — ella negó y de repente pareció recordar algo — O…tal vez…la he visto…
Eso llamó la atención de Jayce y del otro en la habitación.
— ¿Dónde?
— Cuando fue el robo de la gema…me acerqué a investigar, ¿recuerdas que quedé atrapada en una explosión?
— Sí.
— Originalmente, debió haberme matado, pero cuando estaba medio consciente, recuerdo haber visto a una chica…tal vez de cabello rosa…me llevó en sus brazos a un lugar seguro.
— Cait, eso suena a una fantasía de cuento de hadas.
— No te burles.
— ¿Por qué no? Tú te has burlado de mi desde que llegaste.
— Cállate — lo molestó — Solo recuerdo que me llevó fuera y…que estaba ella discutiendo con otra persona… es muy vago pero, creo que no estaban de acuerdo…
De repente volvió a sonar la puerta, pero esta vez, con golpes fuertes que alteraron a Jayce y Caitlyn. El sonido era urgente y temible ¿habría subido ese sujeto?
— ¿Seguro que no le debes nada? — inquirió ella ante la urgencia de los golpes.
— Definitivamente no — estaba alterado, pensando en qué hacer.
De repente, su otro yo, salió con una capucha de la habitación, tapándose más de la mitad del rostro, solo dejaba ver sus ojos. Tenía a Viktor en su espalda, envuelto en su manta. Le arrojó a Jayce y a Caitlyn unas chaquetas con capucha.
— Tenemos que irnos — habló.
— ¿Qué? — Caitlyn hizo una mueca, si bien, no alcanzaba a ver el rostro de esa otra persona desconocida, parecía querer ayudarlos, pero no podía estar segura.
¿Acaso alguien más estaba ahí además de Jayce y Viktor? ¿O acababa de llegar?
— ¿Qué estás…?— inquirió ahora el Jayce más joven.
Caitlyn volteó a ver a Jayce, al menos parecía que se conocían.
— ¡Ese sujeto quiere a Viktor! ¡Necesitamos irnos! — dijo el encapuchado — ¡Pónganse eso que les di!
Se fue hacia la parte de atrás a buscar una salida. En tanto, Caitlyin y Jayce se ponían las chaquetas con capuchas.
Cuando llegó a la puerta trasera, Jayce vio a otro guardia noxiano ahí, considerablemente pequeño en comparación con el mastodonte que sabía que estaba afuera.
— Estamos rodeados — anunció, cuando volvió con Viktor en su espalda, moviéndose por todas partes con su martillo, buscando alguna opción.
Los golpes en su puerta fueran cada vez más insistentes. La apremiante sensación de ser perseguidos se apoderó de los presentes.
— ¡¿Qué vamos a hacer?! — inquirió el Jayce más joven, era la primera vez que era atacado así.
— Tenemos que salir — dijo Caitlyn.
— ¡No seas imprudente, Cait! No podemos solo salir así, directo a un ataque — la contuvo.
— Si no salimos, de todos modos, entrará.
Caitlyn estaba intentando recapacitar con Jayce, intentando por todos los medios, salir de esa situación y, también, demostrar que podía ser una vigilante capaz.
— Si salimos nos atacará — replicó él.
— Podemos salir por atrás.
— No, hay un guardia ahí también — replicó el encapuchado.
Esta vez fue Caitlyn a asomarse y confirmó.
— ¿Por qué no la rompe? — inquirió el Jayce más joven, notando que los golpes en la puerta eran feroces, pero definitivamente no dañaban esa pequeña barrera de madera — Fácilmente podría hacerlo, es enorme y viene armado.
— Porque hacerlo, sería admitir ante el ojo público que es un ataque — explicó Caitlyn.
— ¡¿Y hacer todo este escándalo no?!
— No, ellos podrían cubrirlo con alguna mentira… — negó Caitlyn — Como una emergencia — se quedó viendo a Viktor inconsciente y siguió contando posibles reacciones — Alguien enfermo, una deuda, un robo… Así funciona la política, Jayce… siempre lleno de conspiraciones y secretos.
El encapuchado suspiró, realmente tenían un dilema ahí.
— Si salimos por el frente, no se arriesgarán a una pelea pública. Si salimos por atrás… quizá es lo que quieren, para dejarnos inconscientes y llevarse a Viktor fuera de la vista de todos.
— O quizá, buscan que salgamos por el frente, uno de ustedes se ponga agresivo y dé el primer golpe — meditó Caitlyn a ver a ambos hombres con una postura tan feral.
Los tres suspiraron.
— Hay que tomar una decisión… — anunció el encapuchado.
