Todos los personajes que aparecen en este fanfic son propiedad exclusivo de Rumiko Takahashi, pero teniendo en cuenta que no voy a sacar ningún bien económico con esto solo lo hago pura diversión.

Este capítulo qué van a leer me entró mucho sentimiento cada letra cada párrafo cada lectura y cada diálogo expresando mis sentimientos esperando que le gusten mucho y sientan el mismo sentimiento que yo.

Capítulo 10 Revelaciones.


Por fin llegó a la ciudad de vuelta a la casa de los Tendo alrededor de las ocho de la mañana del sábado.

Ranma había pasado toda la noche corriendo a toda velocidad para salir de las montañas y llegar al ferrocarril más cercano.

Estaba tan cansado y agotado, por no haber dormido la noche anterior, ya que tuvo que tomar el tren para volver a casa, donde también había dormido poco.

Mientras atravesaba el gran portón, notó un movimiento por el rabillo del ojo.

Giró la cabeza hacia el jardín y allí estaba ella.

Sus ojos azules de Ranma se abrieron de par en par, su mandíbula se cayó al suelo y su cerebro dejó de funcionar al instante.

Allí estaba ella descalza, con unos pantalones negros y una camiseta blanca sin mangas, sujeta por un cinturón negro y bandas negras en las muñecas, estaba ejecutando una de las katas más complejas que había visto nunca.

¿De qué material era? No era el tejido grueso y firme habitual de un gi.

Envolvía suavemente sus curvas femeninas y aún así le dejaba espacio suficiente para moverse con la mayor libertad de movimientos posible.

Mantenía los ojos cerrados, su cabello recogido en una coleta alta de la que se habían desprendido flequillos y mechones sueltos que ahora rodeaban suavemente su rostro.

Como si fuera una con el viento y la naturaleza, se movía despacio y con gracia, siempre con una expresión de paz interior y los primeros rayos cálidos del sol en la cara.

Él siempre había sabido que era hermosa, pero en aquel momento su aspecto era sencillamente impresionante.

Cuando ella abrió los ojos e, iluminados por el sol, brillaron casi de color miel, él tuvo que recomponerse para evitar que se le doblaran las rodillas.

"¡Akane! Tienes que irte ya o llegarás tarde".

"¡Oh! ¡Gracias hermana!".

Con un solo movimiento Akane había cogido sus zapatos, que Nabiki le había lanzado desde la terraza, saltó por encima del estanque koi hacia la pared y se volvió de nuevo hacia Ranma.

"Buenos días, Ranma". -con esas últimas palabras, una sonrisa amistosa y ese guiño descarado de nuevo, salió corriendo y se perdió de vista.

Ranma casi chocó contra la puerta en automático antes de salir ileso para ver hacia dónde corría ella, pero no pudo distinguirla. Mientras se tocaba la barbilla pensativo, se dio cuenta de que estaba mojada.

"¡Qué diablos! ¡Maldita sea, realmente acababa de babear! ¡Oh, Dios! ¿Lo habría visto? ¿Se había dado cuenta de que la había estado mirando todo el tiempo y que estaba babeando como un perro?". -pensó Ranma avergonzado.

Maldiciéndose a sí mismo, volvió a la casa en busca de Nabiki.

Estaba sentada en el salón con Kasumi y su madre.

Cuando entró, su madre le preguntó sorprendida

"Ranma, ¿qué haces aquí otra vez? ¿Y dónde están tú padre y Soun? Se suponía que no volverías hasta el domingo".

"He vuelto solo porque realmente necesito hablar con Akane, ¿dónde se ha metido esa tonta?". -le respondió a Ranma a su madre con el ceño fruncido.

"¿Por qué de repente tienes tantas ganas de hablar con ella? ¿Y por qué crees que te diríamos dónde está? ¡Eso ya no es asunto tuyo Saotome! ¿Lo que haga mí hermana?". -Nabiki le gruñó enfadada. Kasumi le puso una mano en el hombro para tranquilizarla y le dijo suavemente.

"Por favor, da un paso atrás Nabiki. Ranma probablemente nos explicará en un momento qué es tan urgente, ¿verdad Ranma?". -miró al joven con atención.

"Yo... prefiero aclarar esto con Akane primero... ¿no puedes decirme a dónde iba?".

"Lo siento Ranma, pero no te diremos nada hasta que nos des una buena razón para contarte los asuntos privados de Akane". -replicó Kasumi con suavidad pero firmeza, mientras su madre asentía con la cabeza y Nabiki se limitaba a mirarlo fríamente.

"YO... YO".

"Sí, siempre sólo yo, yo. YO, eso es en lo único que puedes pensar, ¿verdad, RAN-MA?". -le reprochó Nabiki y Kasumi trató de calmarla de nuevo.

"¡Eh, yo sólo quiero hablar con ella! ¡Ya lo he intentado muchas veces y nunca la encuentro! ¡Ella ha roto el compromiso y yo sólo me entero de ello a noche por nuestros padres! No tengo derecho a saber cuando se trata de cosas que me conciernen".

No llegó más lejos con su arrebato de ira porque su madre se había levantado y lo había empujado con una fuerza tierna para que tuviera que sentarse a la mesa con ellas.

"Pero tienes todo el derecho a hacerlo, hijo mío, aunque llevamos mucho tiempo intentando comunicarte nuestra decisión, pero nunca llegamos muy lejos. Después de todo, esas horribles mujeres siempre estaban aquí sembrando el ruido y el caos o nos gritabas que te dejáramos en paz. Así que pensamos que lo mejor sería que pudieras charlar tranquilamente con los hombres de fuera. Pero está bien... Así que, si ahora estás dispuesto a tener una conversación normal y adulta con nosotras, quizá podamos ayudarte y arreglar las cosas, ¿de acuerdo?". -asintió en señal de confirmación

"¡Qué otra cosa podía hacer!". -pensó él chico de la tranza.

"¿Por qué no me decís dónde está?". -preguntó con cautela y un matiz triste.

"Porque primero tenemos que estar seguras de que no volverás a hacerle daño, ¡no, déjame terminar, Ranma! Puede que nunca tuvieras mala intención y estoy segura de que nunca fue tú intención herir así a Akane, pero sucedió de todos modos. Tardó mucho tiempo en recuperarse del todo y aún más en volver a ser la misma de antes y feliz. Todos nosotros la queremos y nos sentimos responsables de que esto no le vuelva a pasar. Por eso tenemos que asegurarnos de lo que haces antes de dejarte verla, aunque eres mi propio hijo y te quiero mucho hijo mío y también quiero mucho a Akane".

"Bueno, entiendo... tal vez... algo... puedes decirme por favor lo que ella... cómo ella... durante todo el tiempo que pasó, lo que pasó cuando yo... yo no".

"¿Cuándo actuaste como un completo idiota con mí hermana?". -Nabiki le ayudó aún más y se ganó dos miradas suplicantes de las otras dos mujeres.

Kasumi dejó escapar un profundo suspiro antes de empezar a contarle los acontecimientos de los últimos doce meses desde la boda fallida.

Le habló desde el día de la boda fallida cuando sus amigos y sus pretendientes arruinaron la boda como el buen doctor Tofu impidió que la novia, presa del pánico, corriera semidesnuda por Nerima.

De cómo el médico de la familia ayudó a Akane a asimilarlo todo y de cómo, como resultado, se había formado un vínculo entre ellos una estrecha amistad.

También habló de Sota, con quien su ex prometida volvió a llevarse bien, y de su entrenamiento conjunto.

Ella se saltó la pelea contra Orochi porque no sabía si su hermana estaría feliz de que se lo contara, cuando ella le dijo que Akane ahora estaba trabajando a tiempo parcial en el dojo de la madre de Sota, él no pudo contenerse más y la interrumpió.

"¿Qué? ¿Por qué trabaja en otro dojo? Es la heredera del dojo Tendo, ¡debería estar trabajando aquí!".

"¿Cómo crees que se pagaron todas las reparaciones que causaron TUS LOCAS PROMETIDAS? ¿Pensaste que una hada madrina voló, hizo (Bibidi-Babedi-Bu) y todo estuvo bien de nuevo? ¡Akane trabajó, puso cada maldito yen de su salario en este dojo! ¡Y después de pagar todo, insistió en ayudar a tú madre con los gastos de la reconstrucción de tú casa! Mientras tú hacías quién sabe qué con esas tontas prometidas, ella a cambio ella se fue a trabajar, ¡algo de lo que probablemente nunca hayas oído hablar!".

Las otras dos señoras no estaban del todo de acuerdo con la forma en que Nabiki se lo reprochaba al chico, pero tenían que estar de acuerdo en que ni siquiera lo había intentado o al menos se había ofrecido a ayudar.

Ranma quiso defenderse de las acusaciones, pero la siguiente pregunta le vino a la cabeza.

"¿Qué hace trabajando en el dojo? Quiero decir, ella no puede". -no llegó más lejos, porque su madre lo interrumpió para anunciar con orgullo en su voz.

"Entrena allí a una clase mixta y avanzada de hombres y mujeres de 18 a 35 años todos los martes y jueves por la tarde. Y lo hace muy bien, sus alumnos la adoran y ya tenemos solicitudes para el año que viene, ¡cuando quiera abrir el dojo aquí con un montón de clases nuevas!".

"Pero ella no puede enseñar nada, ella necesita". -su madre le cortó de nuevo.

"¡Sí puede! Derrotó a Soun y a tú padre y al maestro Happôsai en tres combates justos y, para que los tres hombres se sintieran realmente avergonzados, les enseñó cómo se hace en un combate en el que compitieron juntos contra Akane. ¡La pequeña realmente les pateó el trasero a los tres viejos! Jajaja... Hace ya unos meses que lo es: Akane Tendo y Saotome, Maestra del Estilo Libre de Artes Marciales sin Armas Todo Vale. Fantástico, ¿verdad?".

Ranma estaba más que sorprendido, por decirlo suavemente, como le había pasado tan a menudo últimamente.

No sabía cómo se las había arreglado para hacer ESO. ¡Él mismo no había sido capaz de lograr el título todavía! ¿Cómo lo había conseguido en tan sólo unos meses? ¿De verdad había sido tan ignorante y estaba tan seguro de sí mismo que no se había dado cuenta de lo buena que era?

Las declaraciones de Sota hicieron eco en su cabeza.

"Akane es la mejor... es una artista marcial como tú y es una de las mejores de la historia. Y si no lo sabes y no puedes verlo, entonces no la conoces tan bien como creías y deberías plantearte comprarte unas gafas".

¿Tenía razón el bastardo? ¿Era la mejor? ¿Quizás era incluso mejor que él? No podía ser, después de todo, ella nunca podría igualar su fuerza física. Era fuerte, pero no como él. De repente, ese dolor en el pecho le recorrió de nuevo y tuvo que saberlo.

"Em... ¿puedo preguntar... qué pasa con este tal Sota? Sé que es su ex, que estuvieron juntos entonces, pero ¿lo están... lo están ahora... otra vez?".

No podía decirlo, sentía la boca tan seca como el Sahara y su corazón latía a récords mundiales mientras esperaba una respuesta febrilmente.

"Por favor no, por favor no, por favor". -rogando todos los dioses de haya arriba ellos no estuvieran juntos.

"No, de momento sólo son amigos, yo diría que mejores amigos. Antes de ser pareja también lo eran, siempre se han llevado muy bien y parece que eso no ha cambiado mucho. Sota siempre ha sido un chico dulce y sincero, y resulta que se ha convertido en un joven maravilloso. Aquel entonces formaba parte de la familia, antes de que papá... bueno, creo que ya sabes lo que pasó. Tal vez ahora puedas entender mejor por qué Akane era así. Por qué tenía tanta rabia, tanto odio hacia casi toda la especie masculina". -terminó Kasumi.

Primero le invadió una oleada de alivio, luego de celos y envidia cuando ella empezó a hablar así de Sota, y después de tristeza, lástima y rabia.

Tristeza y lástima por Akane por haber tenido que pasar por perder a su novio de esa manera y luego tener que enfrentarse a un extraño prometido que la insultaba todo el tiempo acusándola de ser una (marimacho que no podía conseguir un marido) la ira contra sí mismo y contra toda la situación se extendió por todo su ser.

Estaba más que contento de que los padres hubieran llegado a ese acuerdo de compromiso, de lo contrario nunca habría llegado a conocer a Akane.

Pero no le gustaba que todo hubiera sucedido como había sucedido.

Le hubiera gustado estar en el lugar de Sota, que se hubieran conocido, enamorado y finalmente casado.

Así era como debía ser, no todo ese drama que parecía ser la vida de Akane.

Una vez recobrada la compostura, quiso ver si podía averiguar algo más, pues aún tenía algunas preguntas en la cabeza desde que los padres habían abordado temas tan íntimos la noche anterior.

"¿Te dijeron los dos... si... Akane se acostó con él... si se acostaron juntos?". -soltó Ranma lo más rápido que pudo, con los ojos fuertemente cerrados.

"¡Eso no es asunto tuyo, Ranma! Pero se lo deseo a mi hermanita, Sota está buenísimo, uno de los chicos más guapos que he visto hasta ahora. No podría quitarle las manos de encima ni un segundo si fuera ella!".

"¡Nabiki, por favor no hagas eso! Pero ella tiene razón en una cosa Ranma. Esto realmente es un asunto privado de Akane y todo lo que ella nos dice o no nos dice en confianza debe seguir siendo confidencial". -Kasumi respondió.

"¿Pará qué quieres saber si se acostó con Sota o no? Sí ya te has librado de ella finalmente. El compromiso se ha roto, como siempre quisiste, y además ella tiene un buen corazón de ofrecerse a ser su amiga y llevar el dojo contigo". -Nabiki realmente se había puesto en marcha cuando Ranma confesó en voz baja.

"¡Porque la amo!". -Ranma finalmente dejó salir aquello que a guardado celosamente en lo más profundo de su corazón y que su voz ya no ha podido pronunciar esas tres simples palabras desde la pelea en los manantiales de Jusenkyo que había callado intensamente desde la boda.

"¡¿QUÉ?!". -vinieron de las tres mujeres al mismo tiempo. Debieron de oírle mal, sólo podía tratarse de una broma de mal gusto por su parte, se estaban burlando de nuevo, confundiéndolas para acabar retorciéndose de la risa porque ponían caras muy raras.

"La amo". -dijo ahora con un poco más de firmeza.

"¿A quién?". -preguntó Nodoka confundida.

"Akane, la amo a Akane". -repitió Ranma con mucha convicción.

"No hablas en serio, ¿verdad? Te estás burlando otra vez!". -le reprochó Nabiki enfadada.

"No, Nabiki. Hablo completamente en serio. Amo a Akane más que a nada y con todo mi corazón".

Se sonrojaba de vergüenza al admitirlo, pero de algún modo también era un alivio decir las palabras tan abiertamente y cada vez salían de sus labios con más facilidad, como si sólo hubieran estado esperando a que por fin se les permitiera salir.

"RAN-MA, ¡no lo lleves demasiado lejos! No querrás decirnos eso ahora, ¿verdad? Después de dos años insultando a MI HERMANA, diciendo que nunca la tocarías un peló, que es demasiada bruta, fea, gorda y que sabe Dios qué más y que ni siquiera has mostrado el más mínimo interés por su vida en todo el año, después de todo eso, ¡¿quieres decirnos que la quieres?! Ni siquiera sabes lo que es el amor, ¡a la única persona que amas es a TI MISMO!". -Nabiki hervía de ira.

¿Qué estaba tramando otra vez ese simio arrogante? Ella no permitiría que nadie lastimara a Akane de esa manera nunca más.

"Ranma querido, ¿es eso realmente lo que sientes? ¿Estás cien por ciento seguro? No lo dices ahora porque Akane te dio la espalda y eso hirió tú ego?". -le preguntó su madre, preocupada pero con firmeza.

"¡NO! Nada de eso, mamá. Yo la quiero de verdad. Siempre ha sido ella, siempre sólo ella, ¡nadie más! La quiero más que a nada en el mundo, más que a mi propia vida. Pensé que lo había dejado claro en la pelea contra Saffron".

"¿Te refieres a la pelea en la que Akane se sacrificó dos veces sin dudarlo POR TI?". -insistió Nabiki.

"Qué podía hacer, no pude detenerla, fui demasiado lento, no pude". -no pudo continuar, se esforzaba demasiado por contener las lágrimas que brotaban.

Él no podía llorar ahora, delante de tres mujeres, y delante de su madre.

¡Eso no era nada varonil!

"¿Ranma estás llorando?". -Kasumi preguntó con cautela.

La dulce Kasumi había visto la humedad reveladora brillando en sus ojos y sus hombros comenzaron a temblar poco a poco.

Aquel chico orgulloso quería levantarse y salir corriendo.

Pero su madre lo había agarrado con fuerza para que no pudiera moverse del sitio, lentamente.

Ella le sujetó la cara con las manos, obligándole a mirarla a los ojos.

Pero él seguía con los ojos cerrados, intentando librarse una batalla inútil.

"Abre los ojos, hijo mío". -le ordenó Nodoka con suavidad.

Pero él sólo negó con la cabeza.

"Por favor, Ranma. No pasa nada. Las lágrimas no son nada de lo que avergonzarse si son sinceras. Sé que cometí un error, dejándote solo con tu padre por tanto tiempo, y lo siento. Todas esas estúpidas tonterías sobre lo que es varonil y lo que no, cuáles son las tareas de los hombres y lo que una mujer perfecta debería ser capaz de hacer, todas esas tonterías que ha ido sembrando en tu cabeza durante demasiado tiempo. Pero incluso este testarudo marido tuvo que darse cuenta después de un tiempo, aquí entre mujeres, de la sarta de tonterías que son. Eres un buen chico, Ranma, pero ahora es tiempo de convertirte en un buen hombre. Y yo sé que puedes hacerlo, así que por favor ven a mí y dime cómo te sientes con toda seriedad. No más juegos, no más esconderse, no más negaciones, no más andarse con rodeos. Por favor".

Las lágrimas ya fluían libremente por las comisuras de sus ojos y bajo las manos de Nodoka, que seguían apoyadas en sus mejillas.

Cuando abrió lentamente los ojos, miró directamente a los ojos preocupados de su madre y no pudo evitar agacharse y enterrar la cara en su cuello para simplemente dejar salir todas las lágrimas que se habían acumulado allí últimamente.

Las hermanas estaban un poco sorprendidas, nunca antes habían visto a Ranma así.

Parecía como si le hubieran arrancado el corazón y luego lo hubieran atropellado con un camión.

Su cara estaba contorsionada por el dolor y su apretado agarre del borde del kimono de su madre parecía tan desesperado.

Kasumi no pudo evitarlo, el muro que había levantado contra él en los últimos meses desapareció y sólo pudo sentir lástima por él.

Siempre le había caído bien, pensaba que era una buena persona que sólo necesitaba un poco de pulido femenino.

Siempre pensó que algún día sería un buen compañero para Akane y por eso siempre le había apoyado cuando su hermana pequeña le había vuelto a regañar cuando se habían peleado.

Pero después de la boda fallida hace ya un año, se había dado cuenta tristemente de que probablemente se había equivocado con él; él también la había herido con su comportamiento y ella había levantado un muro contra él para que no pudiera seguir haciéndole daño a ella y sobre todo a su hermanita.

Pero por la forma en que ella lo miraba ahora (ese luchador fuerte, el hombre machista que siempre se hacía el interesante) mientras se aferraba tan indefenso y vulnerable a su madre, el muro se derrumbaba ladrillo a ladrillo hasta que no parecía más que el suelo.

A Nabiki, en cambio, le costaba más.

A pesar de la tensión, las discusiones y el caos que siempre había reinado entre él, ella y su hermana pequeña, siempre pensó que los dos eran el uno para el otro y siempre pudo imaginar que algún día él se convertiría en su hermano.

Pero al igual que Kasumi, ella había construido un muro, solo que este era mucho más alto y mucho más sólido.

El arrebato de Ranma hizo que algunas piedras cayeran aquí y allá, ya se podían ver algunas pequeñas agujeros, pero ella aún no estaba lista para dejarlas caer por completo.

No podía ni quería arriesgarse todavía, las heridas eran demasiado profundas.

Las lágrimas de Ranma se fueron secando poco a poco hasta que sólo fueron unos sollozos silenciosos.

Kasumi le tendió un pañuelo y le dedicó una pequeña y amable sonrisa.

Él lo aceptó agradecido y se lo tomó a su madre.

"Gracias". -dijo con voz ronca.

Todos sabían que no se refería sólo al pañuelo.

Y le asintieron con la cabeza.

"¿Qué vas a hacer ahora, Ranma? Ya sabes cuál es la situación ahora. Akane te ha ofrecido su amistad mientras tú afirmas que... que tú".

"La amas". -terminó la frase para Kasumi.

"No lo sé. Quiero luchar por ella, es mi vida, no puedo imaginarla sin ella y saber que podría pasar el resto de su vida con... otra persona... sólo pensarlo me causa agonía. ¿Crees que todavía tengo alguna oportunidad? Mientras haya una pequeña chispa de esperanza, haré todo lo posible para volver con ella. Y esta vez no lo arruinaré de nuevo, trataré de hacerla feliz por el resto de mi vida. Ustedes deberían saberlo, la conocen mejor que nadie en este mundo. Por favor, dímelo, sólo necesito saber si creen que puedo hacerlo. Por favor".

Las tres damas pensaron frenéticamente qué responder.

continuará.


Gracias por sus comentarios hasta la próxima actualización.