Golpe

Golpe

Golpe

Golpe

En la zona alejada de la iglesia se encontraba un joven sacerdote golpeando sin piedad a una chica que trataba inútilmente de devolverle el golpe –vamos, levántate- con una mano levantada hizo señas para que se moviera y atacara, la chica al verlo hizo una mueca de dolor antes de rodar por el suelo y cargar hacia adelante, con un poderoso trueno apareciendo en sus manos, lanzando el hechizo con su mano en dirección del suelo, creando una cortina de polvo lo suficientemente denso como para esconderla.

Recordando donde estaba su oponente lanzo una pata en dirección de su cabeza, pero cuando pensó que había logrado conectar, cayó al suelo, cuando su pie que sostenía su cuerpo fue empujado, cayo de cara al suelo, recibió otra patada más fuerte en el estómago que la hizo rodar por el suelo, girando como un trompo hasta chocar con un árbol deteniendo su avance.

Tosiendo y escupiendo sangre se derrumbó en el suelo –vamos- nuevamente su oponente insistió en que se levantara, pero su cuerpo ya había perdido toda resistencia, con las mejillas sonrojadas por el sobre esfuerzo –eres muy rudo- a pesar de su cansancio y dolor, pudo entonar un tono coqueto en sus palabras, pero los moretones en su cuerpo hacían imposible que se moviera.

-pensé que tu entrenamiento, sería más adecuado para chicas- levantando una ceja el sacerdote camino hasta Akeno –para que sepas, Asia tuvo que hacer lo mismo que tú, claro que tuve que contenerme más, ya que ella era más frágil al ser humana, en cambio tu que eres un demonio, me sorprende más que tú no tengas resistencia ante estas cosas banales-

Tirada en el piso como un trapo sucio sintió como la agarraban de sus manos y la arrastraban hasta el centro del campo, por suerte para ella había escogido un terreno más cómodo y bonito, siendo un pequeño claro en el bosque son césped que evitaría que su cuerpo sufriera el daño de golpear el concreto –pensé que correríamos o arriamos ejercicios- a pesar de su dolor, pudo rodar en el suelo, su pecho se levantó una y otra vez al tratar de tomar aire –que clase de entrenamiento crees que tuve- al no tener respuesta miro como Akeno cerraba los ojos, soltando un suspiro agarro una botella de agua, cayendo de rodillas ayudo a Akeno a sentarse con sus brazos, dando algunas palmadas en sus cachetes, Akeno logro retomar la conciencia con los ojos casi cerrados.

Dándole la botella de agua y dejando que tomara un poco de ella, fue que Akeno despertó y sonrió adolorida –gracias sensei- ayudando a que tomara el agua espero a que ella se recompusiera lo suficiente como para que se sostuviera –mejor- aun jadeante Akeno asintió mirando a su sensei, Shiro sacando su celular miro la hora, entrecerrando la vista busco en los alrededores del bosque la presencia de alguien.

-a quien esperas- Akeno logrando sentarse por su cuenta dejo que Shiro se levantara del suelo con la botella en mano –esperaba que Asia llegara, le dije que viniera aquí y que te ayudara a entrenar-

-porque ella, pensé que tú me entrenarías- suspirando Shiro se recostó sobre un árbol con los brazos cruzados –tengo que buscar las Excalibur perdidas, logre llegar a un acuerdo con esas dos exorcistas para que las ayudara- Akeno levanto la mirada y sonrió divertida –cuando vine temprano, solo te vi golpeando sin piedad a esas dos chicas, eres realmente así de rudos con todas- agarrando una toalla que Akeno había traído se lo arrojo en la cara –simplemente, para guerreros que fuimos entrenados en el combate, la mejor forma de llamar la atención es recibiendo golpes-

-pero tú no recibiste ninguno- agarrando la toalla con manos temblorosas comenzó a limpiarse el sudor que recorría su cuello –si son débiles no es mi problema, además que Asia es una estudiante destacada, ella puede entrenarte mientras estoy ocupado, para evitar que un conflicto ocurra, tú y los demás demonios deberán evitar meterse en este asunto-

-soy tu Reyna y si tú vas a la guerra, tengo el deber de seguirte- mirándola como si fuera una tonta agarro una ramita del árbol y se lo arrojo en la cabeza, por su dolencia no pudo esquivarlo o sujetarlo, recibiendo el ataque de lleno –si los exorcistas y demonios a los que me eh enfrentado son iguales a ti, esta será una batalla fácil para mí, pero ustedes que apenas pueden levantar la mirada serán un estorbo-

-eres malo, si sigues así todos te odiaran-

-eso no me importa, mejor si lo hacen-

-tonto, acaso no ves lo que tienes en frente- Shiro pensativo se quedó mirando las nubes pasar –lo hago, por eso prefiero estar lejos- mordiéndose el labio Akeno se levantó solo por la ira que sentía, tambaleante y con piernas que se asemejaban a un ciervo bebe choco con Shiro que no se molestó en evitarla –para que sepas, los demonios nos dejamos llevar por los sentimientos, si quieres motivar a cualquiera debes hacer más que solo humillarlos, acaso no prometiste algo a Asia para que se levantara-

Con un dedo levanto, golpeo la frente de Akeno que tambaleante cayó de espaldas –aun así, no es suficiente, pero talvez tengas razón- pensativo recordó algunas cosas que había prometido a Asia –entonces, que esperas, motívame a levantarme- Akeno espero cualquier palabra de Shiro para que se levantara, pero no consiguió nada –no, tu apenas comienzas, si de verdad quieres venganza debes levantarte por tu propia fuerza de voluntad- algo sediento agarro con fuerza la botella en sus manos y se terminó de tomar el agua, dejando a Akeno perpleja por cómo habían tenido un beso indirecto –bien, será mejor terminar por ahora, ya que Asia no viene iré a buscar esas espadas-

talvez por la emoción de tener un beso o simplemente por alguna emoción interna, Akeno se levantó tambaleante –parece que si podías continuar, pero ahora debemos irnos- Akeno sujetando su hombro evito que Shiro se fuera caminando –espera, acaso no lo viste, tu y yo tuvimos un beso indirecto- algo sonrojada trato de molestar a Shiro –oh enserio, solo es una botella de agua, nada del otro mundo- desestimando sus sugerencia Akeno tuvo una peculiar idea –espera, si dices que no vale nada, podrías darme un beso- una brisa hizo resonar las hojas del bosque y el rostro de Akeno se tornó en un rojo escarlata -¿Por qué quieres un beso?-

-a veces una chica solo quiere algo de cariño, sé quiero mi venganza, pero no me perderé en ella, para dejar a un lado lo que soy- Shiro dándose la vuelta agarro a Akeno de la cintura y le planto un pequeño beso que la congelo, no porque estuviera emocionada, sino porque su cuerpo comenzaba a dejar de doler –bueno, eso es algo increíble si viene de tu parte, me da risa verte con piernas tambaleantes, así que me tome la libertad de curarte, no esperes que para la otra tenga piedad-

Con su cuerpo recuperado, Akeno camino detrás de Shiro, levemente tocándose los labios como si algo estuviera rosando sus labios, una sensación fantasmal –por cierto, déjame darte esto- Shiro sacando de su bolsillo una foto se la extendió a Akeno, ella al ver la foto comenzó a soltar lágrimas, con labios temblorosos y ojos llorosos agarro la foto con cuidado, mirándola detenidamente con profundidad.

El tiempo parecía haberse detenido, pero podía sentir como sus lágrimas caían, aun con el dolor presente por la sensación de sentirse vacía, sintió una calidez que había olvidado, como si aun recibiera el abrazo de su madre –vez, te pareces a tu madre, no te quedes atrás- con una mano levantada, Shiro hizo señales a Akeno que al verlo sonrió, agarrando la foto como si fuera un abrazo corrió al lado de Shiro donde sin importar las consecuencias lo agarró del brazo y le dio un beso en la mejilla –gracias- sin inmutarse asintió con la cabeza, pero Akeno logro ver como sus mejillas se sonrojaban, divertida por conseguir una emoción en Shiro apoyo su cabeza en su hombro.

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Akeno estaba sorprendida, siempre pensó que Shiro era alguien raro y muy gruñón, pero ahora podía ver algo más, talvez fue esa cosa que Asia había encontrado antes que todas ellas, algo que hacía que Asia estuviera en los pensamientos de Shiro –a donde vamos Shiro- con una sonrisa genuina y emocionada presiono su cuerpo más a la de Shiro que desvió un poco la mirada.

-Quería ir por las exorcistas, pero al paso que vamos- mirando de reojo a Akeno que se aferraba a su brazo –creo que sería mejor ir a comer algo y luego ir a buscarlas- asintiendo con la cabeza, Akeno sonrió emocionada por como varias miradas se iban en su dirección, logrando escuchar algunos susurros divertidos, donde Shiro era uno de esos sacerdotes que tenía relaciones con niños o en otras que estaban haciendo cosplay en dirección del motel más cercano, Akeno que estaba impaciente por entrenar solo se había puesto una ropa deportiva que según ella era la más adecuada para entrenar, pero no espero entrenar por seis horas seguidas bajo un sol abrazador.

Aun con el olor a sudor y manchas de tierra, su esbelto cuerpo era el centro de atención de varias miradas, Shiro que la vio suspiro sacándose su chaqueta y colocándola sobre los hombros, varias chicas que los miraban chillaron emocionadas por lo que veían –gracias sensei- Shiro negó con la cabeza antes de seguir caminando –no lo malinterpretes, solo quería evitarme más miradas, es muy molesto ser el centro de atención, además que así estoy más fresco-

Mientras caminaban, Akeno noto el camino que estaban tomando –oye a donde vamos- con la mirada en frente desvió un poco la mirada –vamos a la mansión, Rias me envió un mensaje y dijo que le gustaría que comiéramos juntos, siempre la ignore, pero supongo que una vez no ara daño- Akeno se sorprendió por como Shiro estaba comenzando a tratar a Rias –parece que estas tomando tu papel de esposo-

Suspirando Shiro negó una vez más con la cabeza –simplemente estoy complaciéndola, no me gustan los demonios, pero se siente raro verla triste cada vez que la ignoro- divertida, Akeno sonrió con una mano en la mejilla, mientras caminaban Shiro pensaba en traer de vuelta a un ángel caído para que los teletransportarse –Akeno, sabes cómo se teletransportan los caídos-

-porque, quieres ir rápido a la mansión-

-sí, sería muy conveniente-

-si quieres puedo hacerlo- congelándose en seco Shiro giro la cabeza mirando a Akeno –que- evitando reírse, Akeno guiño un ojo mientras sacaba la lengua –bueno, antes no podíamos hacerlo porque ya no era miembro del clan Gremory, pero ahora que estás casada con ella, puedo volver a usarlo debido al vínculo que compartimos-

-debiste decírmelo antes-

-pero, si hiciera eso, no estaríamos dando un paseo juntos- levantando la mano, golpeo la frente de Akeno con su dedo, mientras giraba en todas direcciones buscando un lugar discreto para irse a la mansión vio algo familiar –Akeno, creo que mis ojos están fallando- Akeno que se sobaba la frente se confundió por su pregunta –porque lo dices- con un dedo levantado Shiro señalo a dos personas cubiertas por capas blancas gritando una solicitud con un letrero en un vaso.

-fu fu fu parece que no, si son ellas, quieres ir- sosteniéndose la cabeza, Shiro evito soltar un suspiro, no podía creer que los miembros de la iglesia fueran tan estúpidos, cuando cruzaron la calle y se pararon en frente de las dos chicas, ellas se callaron en su solicitud de limosna.

-me sorprende verlas, no pensé que fueran tan lamentables- la voz grave de Shiro hizo que ambas exorcistas bajaran la cabeza –bueno, pasaron cosas y..- Irina trato de buscar una excusa, Shiro se agacho y leyó el letrero que estaba en el suelo, levantando una ceja se paró y miro a las dos chicas –puedo preguntar porque las enviadas de la iglesia están pidiendo limosnas para comer, acaso no se les dio un presupuesto- la chica Irina comenzó a jugar con sus dedos llamando su atención, pero la respuesta vino de la menos esperada.

-Irina se hizo estafar al comprar un cuadro falso de un santo- Shiro levantando la mano, formo un puño con el cual golpeo a las dos chicas –dicen ser capaces de cumplir esta misión y en el primer día ya no tienen dinero- con el puño hizo un fabuloso movimiento de mano con el cual golpeo a las dos chicas en un arco increíble –porque a mí, yo no me hice estafar-

-son un equipo, sus errores son los tuyos, pensé que se te enseño bien Xenovia, pero ahora que las encontré podemos ir en busca de esas armas- antes de terminar, el estómago de Irina y Xenovia gruñeron al mismo tiempo llamando la atención de los transeúntes que los ignoraban, todos se giraron para verlas, pero ellas con las capas se cubrieron de la vergüenza –son una vergüenza para la iglesia, síganme- sin esperar oposición Shiro las llevo a un callejón próximo.

-puedes llevarlas a ellas mas- Shiro agarro la chaqueta que Akeno le extendió y negó con la cabeza –no, solo los miembros del clan y tu pueden usarlos- Xenovia al escuchar entrecerró los ojos –a donde nos quieres llevar, acaso piensas llevarnos con los demonios traidor- sacando su espada estuvo a punto de iniciar una pelea, pero un golpe en la cabeza la disuadió –creo que podemos intentar algo, si no funciona vayan a la iglesia y busquen algo que comer- extendiendo sus manos agarro las cabezas de las dos chicas que comenzaron a ser elevadas.

-eso duele-

-suéltame-

Akeno que se estaba divirtiendo por la acción comenzó a usar su círculo mágico desapareciendo en el acto.

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En la sala de la mansión, Rias miraba emocionada la puerta de entrada, después de tanto tiempo, ese día era la primera vez que su esposo aceptaba comer con ella como una pareja, la comida que había preparado era algo simple, al enviar ese mensaje pensó que nuevamente seria rechazada, no esperando que aceptara.

La sorpresa fue tal que se congelo y solo volvió en si cuando Issei había ido a la mesa, listo para comer, nerviosa se miró y noto que una vez más estaba con el uniforme de la academia Kuoh, era algo tan natural que lo usara que no le importaba ponerse algo diferente, mirando la comida pensó que era algo básico y debía preparar algo diferente, pero el tiempo no alcanzaría, así que pensó en comprar otra comida, luego se acordó que no sabía qué tipo de comida le gustaba a su esposo, golpeándose la cabeza con la mano por la falta de interés que tenía estuvo corriendo de un lado a otro.

Si bien quería que Issei estuviera en la comida, sabía que, si decía algo inapropiado o pervertido, seria cruelmente castigado, así que tuvo que darle su plato de comida y dejarlo ir con Kiba que lo ayudaba a entrenar todos los días.

Con los platos de comidas servidos para ambos, se quedó esperando en el sillón, cada segundo era eterno y podía sentir como sus nervios la dominaban, después de unos minutos eternos un círculo mágico del clan Gremory apareció en frente de su sala, ella se levantó confundida por quien podría estar usando el círculo mágico, pensando que era su hermano se puso nerviosa y algo ansiosa, pero luego noto que del brillo carmesí emergieron cuatro figuras, Rias al ver a Shiro sonrió emocionada, pero al ver a las demás entrecerró los ojos.

-parece que funciono- Shiro que tenía las manos incrustadas en la cabeza de las dos chicas, las soltó dejando que cayeran al suelo con un fuerte dolor de cabeza –eso fue sorprendente, como lo hiciste- Akeno algo conmocionada miro atentamente a Shiro antes de ver a Rias que lucía molesta –Akeno, no espera verte aquí, pensé que habías ido a la academia con Koneko-

-bueno, me levante temprano para ir con Shiro a entrenar- con una mano en la mejilla sonrió pícaramente, Rias al verla noto como su ropa era casi trasparente por el sudor que aun recorría por su cuerpo, además que la ropa sucia que llevaba puesto, hacía pensar cosas diferentes –bueno, Akeno ve a limpiarte, apestas y ustedes dos dejen las armas aquí-

Caminando al lado de Rias, Shiro se rasco la cabeza –Rias- la mente de la pellirroja se congelo al escuchar como la llamaban, era casi como un shock emocional que estaba sintiendo en ese momento, tambaleante pensó que estaba soñando hasta que la mirada de Shiro la devolvió a la normalidad –si querido- suspirando y dándose una palmada en la cabeza –te dije que…. No importa, tuve algunos inconvenientes y estas dos comerán con nosotros, está bien-

-si hay bastante comida- con una mano señalando el camino acompaño a Shiro, al ver la mesa de comida con los platos listos para comer, notaron que los mas cercanos eran las de Rias y Shiro, dos comidas preparadas para los casados, cuando Shiro se sentó en uno de los dos lugares noto a Issei que lo miraba molesto, pero este no dijo nada –pueden ellas sentarse por ahí, ahora les sirvo un poco-

-no es necesario, no comeremos comida de demonios, además que la princesa de la ruina nos sirva me hace pensar que pusiste veneno-

-como te atreves, la presidenta nunca aria algo así- Issei siendo la dinamita que era exploto ante la primera provocación, Shiro ignoro a Issei y miro directamente a las dos chicas –ustedes dos no tienen voz para opinar siéntense y coman, si no les gusta puedo hacerles cambiar de parecer- apretando su puño y tronando sus cartílagos miro desafiante a las dos chicas exorcistas, tragando saliva, Irina fue la primera en sentarse en la mesa al lado de Issei.

Xenovia orgullosa y con actitud noble no pensaba en obedecer, pero cuando Shiro estaba a punto de levantarse su estómago gruño, haciendo que Shiro esbozara una sonrisa –dime Xenovia, cuantos días puedes aguantar sin comer- agarrando el tenedor miro un plato familiar que tenía en frente, era un plato simple de espagueti que le gustaba comer a Shiro.

-que tiene que ver comer con estar aquí-

-simple, no estarían aquí si supieran aguantar su hambre, cuanto tiempo pueden estar sin comer- mientras Shiro las miraba, Rias empezaba a repartir los platos de comida al lado de Issei, dejando uno libre para Akeno.

-un día, pero que tiene que ver esto- Irina a pesar de sentirse incomoda por la mirada de Shiro sonrió animada, Shiro al ver a Irina pensó que era una versión más alegre de su sobrina Caren, la cual tenía una fascinación en crear momentos incomodos, pero no estaba a la altura del pequeño demonio –dicen ser entrenadas por la iglesia, pero no veo los resultados, yo por ejemplo con agua puedo estar sin comer diez días, cinco si tengo que combatir seguidamente-

Irina lo miro sorprendida, pero Xenovia aún se mantea terca como una mula, la espada en su espalda solo demostraba su orgullo, al ver a Irina noto que la cinta que usaba no estaba a la vista –veo que les falta mucho entrenamiento, con su condición física y habilidad puedo decir que apenas están en el rango de novicia-

-como te atreves- Xenovia al igual que Issei estaba a punto de explotar, hasta que la mano de Shiro se posó en la mesa –sacas tu espada, te juro por nuestro señor que te golpeare sin contenerme, entiendes- Irina y Xenovia abrieron los ojos al recordar cómo fueron brutalmente golpeadas sin piedad en la iglesia, tragando saliva Xenovia se sentó en la mesa mirando el plato de comida en frente, Rias que miraba todo ignoro la conversación sentándose al lado de Shiro con una cuchara lista para dar de comer.

-Benedic, Domine, nos et haec tua dona, quae de tua largitate sumus sumpturi. Per christum dominum nostrum Amen- con una señal de la cruz recién agarro los cubiertos en la mesa, levantando la mirada noto que Rias e Issei se sonreían la cabeza, en cambio las dos exorcistas lo miraron sorprendidas –eso fue Latín-

-es algo básico que todos los miembros de la iglesia sepan el idioma, me pregunto si realmente son exorcistas, pero bueno, comamos juntos- Rias aun con la cuchara en mano, suspiro, quería darle de comer como si fueran los protagonistas de algún manga, pero no lo consiguió.

Mientras todos continuaban comiendo, Issei evito mirar a Shiro, debido a la advertencia que Rias le había dado, aun por mas pervertido que fuera, no estaba dispuesto a perder su hombría, mientras comían Akeno llego con una bata blanca cubriendo su cuerpo, issei al verla abrió la boca, revelando la comida a medio comer, Shiro asqueado le lanzo un tenedor en la cabeza que irónicamente voló por el aire retornado a su mano como si fuera un bumerán.

Akeno feliz y sonriente agarro la comida que estaba al lado de Issei, sorprendiendo a este que estaba emocionado de estar al lado de dos lindas chicas, Irina que comía callada miro levemente a Issei notando algo en sus pantalones –pervertido- levantándose de su asiento se alejó de Issei con su plato en mano acercándose a Xenovia que comía con desgana.

Akeno con su plato de comida se sentó al lado de Shiro mostrado como sus pechos revotaban con cada movimiento haciendo ver que solo traía una bata –Akeno, porque solo tienes una bata- Rias miro desafiante a su amiga que divertida la ignoro empezando a comer, Shiro por su lado ignoro la mirada de Issei, concentrándose en comer.

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Una vez terminado de comer, Rias pensaba en traer el postre, pero recordó que el postre iba a ser algo más privado, mientras todos dejaban de comer, Rias miro su celular leyendo algunas notas sobre cómo hacer feliz al esposo, un sitio web para esposas primerizas que no sabían cómo llamar la atención de sus esposos, muchos de estos tenían recetas de comida que ella usaba y, sobre todo, el postro que la incluía a ella y un delantal desnudo.

-Rias, Akeno- la voz de Shiro llamo su atención que tenía los brazos cruzados –ayudare a estas mocosas a encontrar las espadas y evitar un posible conflicto, pero el día ayer sentí que las líneas ley estaban siendo redirigidas, me gustaría que fueran a investigar- los dos demonios abrieron los ojos sorprendidas de que empezara a comentarle sus planes, casi como si confiara en ellas –claro, no tengo ningún problema-

-presidenta yo puedo ayudarla- Issei metiche como siempre hablo, haciendo que se perdiera la emoción del momento –eso lo vez tu Rias, pero debes tener cuidado de no morir- levantándose de su asiento miro a las dos exorcistas –vamos, les enseñare como trabaja un ejecutor- sacando de su bolsillo miro cuantas llaves negras tenia.

Las dos exorcistas lo siguieron por detrás, cubriéndose con sus capas que tenían una bendición de ocultación, Irina al ver a Issei se despidió con una sonrisa –por favor Issei, no dejes que tu amiguito tome control cuando estés rodeado de chicas indefensas- Issei al escucharla se sonrojo y cubrió su entrepierna –rezare por tu alma Issei- Irina grito dejando que la puerta se cerrara detrás suyo.

-ara ara Issei, no pensé que tenías esas intenciones- Akeno molestando a Issei se cubrió con las manos como si pudiera ver debajo de su ropa –no, yo no trataba de…- avergonzado Issei corrió lejos del comedor –Akeno no molestes a Issei, pero, antes que nada, dime, que hacías con Shiro- encarando a su amiga, ambas se vieron a los ojos –nada, solo me entreno ya sabes, me dejo el cuerpo adolorido, si no fuera por él, mis piernas seguirían temblando-

-que-

-como escuchaste, él puede ser muy rudo, apenas dure unas seis horas antes que sometiera, talvez deberías pedirle unirte- con un tono coqueto, Akeno camino al lado de Rias dejándola sola –maldita, no me lo quitaras.

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Rias con su uniforme escolar comenzó a revisar las líneas ley de toda la ciudad buscando alguna interferencia, era la primera vez desde que le quitaron toda autoridad como heredera Gremory que pudo salir en una misión, una que se había tornado algo confusa y peligrosa.

-todo limpio Rias- Akeno camino a su lado, ya no como su fiel amiga y Reyna, sino como una potencial rival y enemiga, asintiendo con la cabeza dejo escapar un suspiro, habían estado vagando por toda la ciudad buscando alguna interferencia con las líneas ley además de dejar una barrera mágica que obstruiría el paso a los civiles –a este paso nunca terminaremos, deberíamos ir por Sona- Akeno comento su plan a Rias que negó con la cabeza –no quiero involucrarla, se me pidió hacer esto contigo y no pienso fallar-

-¿celosa? no deberías estarlo, a diferencia mía, tú ya lo probaste no- con un tono pícaro se lamio los labios haciendo énfasis en sus palabras, Rias algo molesta no respondió, a pesar de que ya no podría ser considerada virgen, no había experimentado como era tener relaciones sexuales sin una luna que la envolvía en la locura, solo llegando a tener fragmentos de cada noche, como consuelo.

-estas muy cayada Rias, estas molesta con Kiba por escaparse de la mansión o porque yo-

-basta Akeno, no sé qué estas tramando, pero tú sabes mejor que nadie que no me gusta que tomen mis cosas- suspirando Akeno miro como el cielo comenzaba a oscurecerse –las clases en la academia ya debieron terminar, vamos por Sona, estoy segura que te brindara una mano-

-ya te dije que no-

-sabes, si Shiro se entera que no cumpliste su pedido, se molestara, pero si llegaras a terminar su pedido es posible que te de una recompensa-

-que quieres decir-

-nada, solo te menciono que las recompensas no son algo que evite dar, tú ya sabes-

Rias molesta por como jugaban con ella accedió, si terminaba rápido talvez podría llegar a integrarse en los planes de Shiro –bien, te are caso- dejando el lugar, ambas fueron a la academia Kuoh, apareciendo detrás de las antiguas ruinas del club de lo oculto.

Una punada de tristeza y nostalgia la golpeo, con una lagrima recorriendo su mejilla miro como los estudiantes abandonaban la academia, todos y cada uno de ellos hablando con sus amigos.

-donde crees que estén- Rias miro a Akeno, que divertida sonrió –bueno, Sona a pesar de todo quiere ter un club y por el momento está en un improvisado- sin decir nada más, ambas chicas se camuflaron entre los estudiantes buscando a Sona, obviamente ambas bellezas llamaron la atención sin darse cuenta, haciendo que varios comenzaran a esparcir rumores.

Rias miro nerviosa como el club de Sona estaba ahora en el gimnasio, todo su grupo estaba entrenando en combate cuerpo a cuerpo, con sus respectivos uniformes deportivos –Sona- la voz de Rias llamo la atención del grupo Sitri que se detuvo en su combate –Rias que haces aquí- Rias hizo una señal con sus manos, haciendo que Sona dejara a Tsubaki controlando el entrenamiento –bien, de que se trata todo esto- mientras Rias explicaba el plan de buscar la interferencia de las líneas ley, Akeno camino donde Tsubaki –oye, cuanto tiempo llevan-

-solo dos horas, logramos tener todo el gimnasio después sobornar a varios maestros y otros clubs- sonriendo Akeno noto como era de débil –parece que están en conflicto con otros clubs- Sona que caminaba en dirección de su peerage, mantuvo una mirada seria –escuchen, dejaremos el entrenamiento por hoy, pero nos concentraremos en las líneas ley, según Shiro hay una interferencia que podría ser causada por los ángeles caídos-

-Presidenta, porque deberíamos hacerle caso- Saji algo cansado hablo llamando la atención de todos –basta Saji, si no puedes ir en esta búsqueda, no hay problema, pero los demás iremos a buscar a los ángeles caídos-

-no presidenta, solo tengo miedo que sea una trampa- Saji rápidamente se protegió, pero la mirada de Sona decía muchas cosas –sé que él, no te agrada, pero no hay necesidad de hablar mal de Shiro a sus espaldas, mejor cuando lo veas le dices todo lo que quieres, es de cobardes esconderse- Saji bajando la cabeza asintió, las demás chicas de su peerage suspiraron cansadas por como la interacción de Saji había cambiado con Sona.

-presidenta, como llego aquí- Koneko emergiendo entre las sombras camino con un gato negro en sus manos –Koneko, que haces aquí y que hace Kuro aquí- Akeno sonrió divertida por las miradas complicadas que lanzaba Sona, si tan solo fuera la presidenta del concejo estudiantil se encajaría de retar a Koneko por traer un gato.

-ella me sigue- desviando la mirada, Koneko trato de mentir, algo que empezaba a ser habitual como si algo la tratara de corromper –bueno no importa, Kiba se escapó de la mansión con Issei, no sé de qué hablaron, pero cuando fui a buscarlos se fueron, talvez Issei trato de ayudar a Kiba en su asunto y ya sabes lo demás-

-así que Kiba está buscando a los caídos, sabes que esto puede arruinarlo todo- con un asentimiento de su cabeza Rias miro a Sona –lo sé, pensaba en ir a buscarlo con Koneko-

-está bien, pero espero que valga la pena perder mi tiempo Rias- Sona comenzó a reunirse en los vestidores de las chicas, Rias agarrando un lápiz y papel comenzó a dibujar el mapa de la ciudad marcando los puntos a los que ya había ido, Akeno aprovechando el momento para hablar fue al vestidor de las chicas –Akeno que haces aquí-

-Sona, solo quería comentare algo-

-Que es- mirando al grupo Sitri que las miraba, la alejo de ellas permitiendo que se cambiaran y no escucharan –bueno, solo quería comentarte que Shiro comenzara a entrenarme, tuve mi primer día de entrenamiento y bueno, es algo diferente a lo que uno esperaría, talvez si se lo pides puedas unirte- Sona entrecerró los ojos molesta, aun cuando tratara de ignorar sus emociones y se disfrazaba de la antigua presidenta del conejo estudiantil, ella se molestaba cuando su ahora esposo, no llegaba a tener alguna comunicación, molestándose más cuando se enteró de la misión de Rias y el entrenamiento de Akeno.

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-dime, donde están las espadas- en un lugar sombrío, solo iluminado por velas, Shiro tenía a un ángel caído atado en una cruz invertida, las dos exorcistas solo miraron atónitas como el ángel caído perdía poco a poco sus plumas –maldito Lord Kokabiel te matara- la respuesta furiosa del caído hizo sonreír a Shiro –así que Kokabiel, parece que nos estamos comunicando, Xenovia pásame el alicate-

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Lamento la mala ortografía, espero que se entienda.