Capitulo 39: Un Nuevo Ataque, Mery en Peligro

Mery se había quedado dormida solo unos minutos mientras el profesor trataba de tener una conversación vía celular con Vincent, también conocido como el Dr. Strange.

La joven en un principio se pregunto porque no comunicarse con el hechicero a través de la telepatía, a lo que amablemente Charles respondió:"seria mas sencillo, pero no creo que sea lo mejor. Strange cree llevo muerto mas de 15 años y no creo que le cause mucha gracias que después de todo ese tiempo, empezara a escuchar mi voz en su cabeza... podría darle un ataque del susto". Luego de eso Mery no dijo nada mas, quedando ahora donde estaba.

Después de un rato, Mery tuvo de pronto la necesidad de abrir los ojos, viendo no-tan-sorprendida la aparición mágica que Strange hizo en medio la sala del Profesor.

No paso ni medio segundo cuando se encontró con la imagen de un emocionado Vincent abrazando a Charles con entusiasmo y gran sentimiento de nostalgia, mientras éste solo le daba palabras amistosas. Mery sonrió... Le gustaba ver otra faceta de los héroes, de las que comúnmente se podían ver a través de los medios.

Una vez terminado el reencuentro emotivo de los dos antiguos compañeros, Vincent volteo a ver a la niña que Tony le había comentado.

Ella era la que se había quedado en la Escuela de Héroes junto a su primo, así que sonrió tratando de aparentar amabilidad y se acercó a ésta con cuidadoso, no queriendo incomodarla.

—Mucho gusto señorita... Soy...— decía éste, mientras estrechaba la pequeña mano de Mery. Ella sonrío e interrumpio el monologo del hechicero.

—Lo sé, lo eh visto por televisión y en los registros de S.H.I.E.L.D— le contesto tranquila. Charles sonrió confundido.

—¿Y que hacia usted en los registros privados de S.H.I.E.L.D, señorita Mery?— le pregunto el Profesor. Rápidamente Mery notó que había metido la pata, así que alejando su mano de la de Vincent y poniéndose de pie, se dirigió precavida al profesor.

—Profesor, necesito encontrar a su alumno... Varias vidas están en juego, entre ellas se encuentra la de Wanda Maximoff...— le pidió ésta, haciendo que Vincent al otro lado bajara su mirada sintiéndose culpable.

—He intentado localizarla, pero no he podido dar con su paradero... Ni el de Pepper, Juliet o Alexander... Es como si se los hubiese tragado la tierra— expuso Vincent bastante molesto, mirándolos a ambos.

Charles ignoraba bastante el tema en el que los héroes se encontraban. Ya que al suponerse que debía de estar "muerto", éste por lo regular no se enteraba de los problemas que pasaran con sus compañeros.

—Vengan conmigo... — les pidió Charles mientras se dirigía a un cuarto continuó al que estaban. Vincent y Mery escucharon extrañados a la petición del Profesor X, pero aun así le siguieron.

En una enorme biblioteca, el fuego crepitaba en la chimenea calmadamente. Era una habitación amplia, bien iluminada y decorada de forma occidental. Frente a ésta había dos enormes sillones de cuero empotrados en una alfombra Persa, separados por una hermosamente acabada mesa de roble. Tres de las cuatro paredes que delimitaban el cuarto estaban totalmente cubiertas de libros, del suelo al techo. Habiendo en el medio un balconcillo que ayudaba a alcanzar los libros de más arriba. En la muralla contraría a la puerta había enormes ventanales cubiertos con cortinas blancas.

—Esto no es nada que no hayamos visto antes... — exclamó de pronto el profesor, deteniéndose frente a unos libros negros con retoques en grises. Strange frunció el ceño y Mery apenas y entendió lo que estaba queriendo decirles.

—¿Cómo que no es nada?— preguntó el hechicero —Nunca habíamos pasado por esto Charles. Nunca habían secuestrado a dos de los nuestros utilizando una gema extraterrestre, además de ser traicionados por otros dos de nuestros integrantes...— protesto casi molesto. Xavier sonrió.

—Si lo pones asi tal vez no... — le contesto mientras tomaba un libro entre sus manos —Pero creeme, Wanda a hecho un buen trabajo si es que en verdad no recuerdan nada... Creo que ustedes no han comprendido la verdadera complejidad del asunto...— dijo con su tono inexpresivo —Estamos en alerta máxima y en una situación de lo más riesgosa— hizo una pausa, para luego continuar —En estos minutos tenemos antes nosotros un problema de magnitudes tan enormes como las que enfrento mi yo de otra línea-temporal...— expuso Charles.

—¿Qué quieres decir?— pregunto Vincent. Mery solo se mantuvo callada.

—Lo que quiero decir, es que ya una vez nos habíamos enfrentado a la posible guerra Centinela... Pero aunque ganamos esas disputas mutantes, las personas aún se sentían en peligro... Así que tras una larga lucha con Wanda, pudimos borrar los hechos de las mentes de todos— Charles suspiro —Se que esto no tiene nada que ver con lo que está pasando, pero si pudieron detener una amenaza como aquella, se que podrán con ésta... Aun si tienen que enfrentarse a sus dos antiguos compañeros— cuando el Profesor dijo aquello, Mery no pudo evitar bajar la mirada.

La joven negó con suavidad y camino fuera de la habitación sin sacar su mirada del suelo, Charles y Vincent dejaron que ella tratara de ordenar su mente. Sabían muy bien que no era fácil el tener que enfrentarse a antiguos colegas, pero no había otra opción. Era una lucha que no se podía evitar.

Mery llegó hasta la galería, suspiro con ojos tristes y miro la fina llovizna que caía desde las nubes grises que cubrían el cielo. Se sentó sobre el escalón aún cubierto y apoyo su cabeza entre sus manos.

¿Por qué el destino era tan cruel? Darles "hermanos" solo para tener que enfrentarse a ellos en un futuro distante. Se refregó los ojos tratando de eliminar las lagrimas que querían salir.

Sin embargo de pronto, si darle tiempo a secar sus lagrimas, un sonido metálico llamó su atención asustandola levemente. Alzó su mirada de inmediato y trato de ver qué fue lo que lo causo, pero la noche oscura sumada a la fuerte lluvia, difícilmente le dejaron ver más halla de unos pasos lejos de la galería.

Ante esto, no tuvo de otra que cerrar sus ojos y concentrarse solo en escuchar. En eso recordó brevemente las clases del profesor Logan:"Si no pueden ver en lugares muy oscuros, sus otros sentidos serán sus mejores herramientas para guiarlos".

Entonces en eso, tras unos minutos más de silencio, pudo escuchar otra vez de ese sonido seco del metal al chocar contra la dureza del suelo... Sonido que cada vez estaba más cerca, siendo casi inevitable el no sorprenderse cuando al escuchar el mismo sonido demasiado cerca, tubo que abrir sus ojos y enfrentarse cara a cara con un Centinela Omega.

Mery grito y retrocedió aún estando sentada. No pudo evitar pensar en Maykol.

Pero su primo no estaba con ella ahora.

El Centinela alzó su puño y al bajarlo, un rayo místico le golpeó, obligándolo a retroceder lejos de la muchacha. La joven alzó la mirada, agradecida ante la intervención del Doctor Extraño.

—Ve a dentro con Charles, Mery...— le ordeno Vincent con seriedad —Ellos no pueden saber que el Profesor aun sigue con vida...— le explico. La joven asintió ante la petición secreta del hechicero:"Proteger la presencia de Charles en la mansión".

Mery se puso de pie y rápidamente cayo al suelo, un segundo Centinela había aparecido usando una especie de camuflaje y le había atacado usando el mismo rayo que Strange. La joven se incorporo y se sostuvo de la pared de la galería, miro con asombro como un tercer y cuarto Centinela aparecían casi de la nada.

En eso Mery sintió un poco de miedo, no sabía hasta donde podían llegar las habilidades de Vicent y entendía que aunque Charles quisiera ayudarles, éste no podía dar a conocer que aun seguía vivo, ya que de otra manera sería demasiado peligroso.

lo cual la llevó a desviar su mirada a Strange y ver cómo peleaba con sus poderes místicos contra tres de aquellos Centinelas. No parecía tener problemas, pero el cuarto de ellos se las ingenio para eludirlo, para luego intentar pasar dentro de la mansión donde se encontraría con el profesor.

Situación que ella no podía permitir, por lo que tomando una roca entre sus manos, tomó posición de lanzamiento y se la arrojó con todas sus fuerzas a la cabeza, llamando la atención del Centinela.

El gran robot volteo a verla haciendo que sus ojos brillaran en rojo, viendo como Mery salía corriendo y se perdía entre la negrura del campo cubierto de árboles.

Si el Centinela no tuviese la orden de matar a todo aquello que se interpusiera en su misión, hubiese dejado a Mery escapar. Pero lastimosamente para ella, está no era la situación. No tardando éste ni dos segundos en ir a buscarla.

Vincent vio con horror cómo Mery se alejaba de su vista junto con el Centinela.

—¡Mery!— grito tratando de ir a por ella, pero los tres Centinelas volvieron a atacarle para poder entrar. Strange cerró sus ojos sintiendo una leve tristeza.

Que Tony lo perdonase, pero él debía proteger primero a su amigo. No debía dejar que se llevarán a Charles.

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Mery corría tan rápido como le era posible. Entre su respiración agitada, su poca visión a causa de la noche y la densa llovizna que no dejaba de empaparla; no pudo evitar pensar:"¿Por qué todo esto tenía que ocurrirle precisamente a ella?". Era demasiado injusto, todo lo que quería era ayudar, encontrar a Lucas Bishop y convencerlo para que prestara ayuda a sus amigos en contra de Ezekiel.

Estaba tan molesta con toda su situación, que casi no noto cuando de pronto un árbol detuvo su huida al toparselo de frente. Obligándola a retroceder y caer sentada en el suelo, mientras las hojas de los árboles volaron erráticas por el aire, haciendo que esta tuviese que taparse la cara y volver a incorporar, para así una vez más ponerse a correr sin dirección aparente.

En eso un suave temblor en el suelo de tierra le aviso que el Centinela podría estar cerca. Pero no se imaginó que tan cerca estaría hasta que éste la golpeó de costado, estampándola contra el tronco de un árbol cercano.

Pronto la joven se quedó sin aire, se tomó la costilla derecha y gimió con dolor. Varias lágrimas se escaparon de sus ojos, confundiéndose con la lluvia que poco a poco se detenía conforme pasaban los segundos.

Mery levantó su asustada mirada y vio como el gigantesco robot le apuntaba con sus fríos ojos rojos. La muchacha sin poderes especiales no pudo evitar asustarse y pensar en su querido primo. Casi estaba deseando que este apareciese de la nada, acabara con el Centinela y le diese la reprimenda de su vida...

Pero era obvio que Maykol nunca llegaría en su auxilio. Ahora se maldecía por no haberle dicho que buscaría al Profesor X ella misma, y haberle hecho prometer a Rainie que no le diría nada de eso al peliverde. Que todo sería un secreto entre ellas.

Sin embargo y por suerte para ésta, parecía que el destino aun no tenia una muerte preparada en sus planes para ella. Ya que cuando el Centinela estuvo apunto de dispararle sus rayos de los ojos y matarla en el acto, un rugido siniestro se hizo escuchar a lo largo del bosque, deteniendo a la maquina.

En eso una figura peluda salto de entre las sombras y se lanzó al ataque contra el Omega, soltando una feroz mordida a su brazo derecho, para luego de un solo tirón de su mandíbula, arrancarle un buen trozo de hojalata. Luego de eso la criatura cayo al suelo en cuatro patas y arrojó a un lado la pieza metálica, para luego volver a gruñir y correr nuevamente hacia el Centinela, dispuesto a lanzarle otra mordida. Sin embargo el Centinela, ya estando alerta por el ataque anterior de la bestia, no dudo ni un segundo en contra-atacar lanzándose hacia él. Ante eso la criatura esquivo hábilmente el ataque y volvió a morder en el otro brazo al Centinela, haciendo que éste no tuviera de otra que darle un fuerte puñetazo a su costado, obligandolo a que lo soltara y se hiciese para atrás.

Ante esto, con una mirada más que roja, el Omega atacó disparándole en diferentes direcciones sus rayos de energía. Sin embargo La bestia (con forma de un gran perro negro parado en dos patas), esquivo hábilmente los ataques del robot, sin mostrar un gran esfuerzo aparente.

Al otro lado, la herida Mery solo deseaba no ser alcanzada por los ataques del Centinela. No sabia de donde había aparecido ese gran lobo negro, pero agradecía su ayuda.

De pronto un rayo se desvió del Centinela y fue en su dirección. La gran bestia había querido ir en su ayuda, pero estaba demasiado lejos, y aunque hubiese querido alcanzarla, para cuando llegara a ella ya no podría esquivar el rayo, terminando por darle a ambos.

Mery horrorizada ante esto, no pudo ni siquiera cerrar sus ojos. El shock la había paralizado. En su mente solo estaba el obvio pensamiento de que iba a morir y que su primo solo buscaría la manera de revivirla para luego matarla él mismo.

Sin embargo y apareciendo de la nada, una pared de hielo se formo de pronto en frente a ella, protegiéndola del ataque. Y aun que el muro se resquebrajo bastante con el impacto del rayo, resistió lo suficiente como para no dejar al ataque avanzar. Luego de eso el creador de dicho hielo aparecido unos segundos después, en la misma dirección por donde había llegado la criatura.

Éste era un joven de suave cabello castaño, ojos del mismo color y piel algo clara. Su vestimentas eran bastante normales, unos pantalones vaqueros de color gris, zapatillas azules, una camiseta blanca y una camisa blanca también. Al llegar miro serio la escena, para luego dirigir una breve mirada a Mery antes de correr hacia al gran lobo negro.

—Si no te molesta iré a ayudar a Charles...— le informo con una sonrisa confiada —Supongo que puedes con esa chatarra ¿verdad?— le preguntó cruzándose de brazos. En respuesta recibió un gruñido fiero de la bestia.

El muchacho no pudo evitar reír. Mery pensó que si en verdad todo los héroes eran así de despreocupados a la hora de luchar, o ella únicamente tenía la mala suerte de que solo esa clase se le pegaban como moscas.

—Entonces te dejo a cargo, yo iré por el profesor...— dicho esto, creo un camino de hielo por el cual se desliso hasta perderse entre los árboles.

Luego de ver esto, Mery trato de levantarse apoyándose en sus manos. Sin embargo el dolor por el golpe con el que la azoto el Centinela fue tan fuerte, que las punzadas la obligaron a sentarse, para luego cerrar sus ojos e inspirar hondo, tratando de que el dolor a sus costados se hiciese menos molesto.

En eso, el chirrido de metales cortándose y cables siendo arrancados, le dio a entender que ese lobo gigantesco no tenia ninguna dificultad con el Centinela.

Mery suspiro. al menos ya no llovía.

Cuando el sonido a metal dejo de escucharse, la joven abrió sus ojos y se encontró con que el lobo estaba frente a ella observándola. No pudo evitar respingar de la sorpresa (¿Desde hace cuanto llevaba viéndola?). Mery inevitablemente se sintió intimidada. La criatura parada en dos patas daba mucho miedo, sus largos y afilados colmillos como garras estaban a simple vista. Su pelaje negro y desbaratado le daban una imagen más feroz y cruel. Y para rematar su respiración rápida y vapor saliendo de su hocico, no le daba una buena impresión tampoco.

En eso de pronto, el gran animal se puso en cuatro patas y Mery vio sorprendida a los ojos del lobo. Eran Verdes, sus ojos eran verdes y tranquilos.

La bestia vio como ella misma se sostenía la herida en su costilla, no había sangre pero si podía verse como la piel expuesta estaba a punto de un tono violeta/morado. Mery vio como el lobo nuevamente se puso de pie y comenzó dirigirse hacia ella. No pudo evitar cerrar los ojos, para luego abrirlos en sorpresa cuando la bestia la alzó en estilo nupcial.

Miro al lobo, pero este no estaba interesado en verla, solo se encargó de correr levemente en dirección a la mansión de Charles. En cuanto a Mery, esta solo se recargo contra el pelaje negro de la criatura y exhalo el aire retenido. No había pasado mucho tiempo desde que huyó del Centinela desde donde había estado con Vincent, pero el poco estrés que sintió hizo que sus defensas se redujeran a hasta cero. Sabia que el lobo no le haría daño, pues si hubiese querido lastimarla, lo hubiese hecho cuando estaban en lo profundo del bosque.

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Bosque lluvioso. Una huida. Amenaza latente a un paso de ella. Bellos ojos verdes mirándole. Una pared de hielo protegiéndola de un ataque mortal. Un Centinela asesino. Un mutante en peligro. Un hechicero protector. Un lobo y un joven salidos de la nada. Una promesa. Un sendero infinito. Una herida en su cuerpo.

—¡Aah!— grito Mery al recordar una y otra vez las escenas transcurridas la noche anterior, pasando luego su mirada a su alrededor.

No recordaba cómo había llegado ahí, pero estaba en una habitación bastante bien acomodada. Por una ventana a su derecha podía ver como la llovía al fin había cesado, dejando un cielo gris con un ambiente bastante frío. A su lado había un escritorio de madera se ubicaba, junto con un estante con varios libros negros a todo su largo. No podía reconocer la habitación, así que rápidamente supuso que estaba en la mansión del Profesor X.

En eso llevo una mano a su pecho y bajó la mirada. No pudo evitar sonrojarse con intensidad al ver que traía con ella un piyama blanco:"¡¿Donde estaba su ropa?!". La joven avergonzada pensó que tal vez Strange o Charles la habían vestido cuando dormía, por lo que curiosamente llevo su mano hasta la camisa del piyama y sintió como su abdomen tenia poca movilidad. Cosa que hizo que se levantara la camisa y viera como unos vendajes la cubrían desde su vientre hasta debajo de sus pechos.

Mery rápidamente pensó que la habían llevado hasta la mansión y allí la habían vendado. Si así era el caso entonces no habría problema... Ya no tenía que avisarle a Maykol que debía golpear al hechicero o al mutante por pervertidos.

Un vez olvidado eso, desvió su mirada a un lado y vio como en una silla estaba su ropa bien acomodada. Lo que dio paso a que se levantara y con algo de dificultad a causa de sus vendajes, se vistiera.

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Mery bajo las escaleras de la mansión del profesor con la mente perdida en la noche anterior. Otra vez había quedado en medio del ataque de un loco robot asesino... Negó lentamente. Estaba casi comenzando a pensar que era una especie de karma, o que en una vida pasada había sido alguien de lo peor y ahora estaba pagando sus crímenes.

Una vez que llego con pasos lentos hasta el vestíbulo, vio con asombro (y cabe recalcar que también con mucha alegría) como Vincent y Charles estaban siendo acompañados por el mismo chico que la había protegido del Centinela Omega.

El primero en sentir su presencia fue Strange, que volteo a verla con una sonrisa sincera. Aunque Mery podía ver algo de culpa en sus ojos negros.

—Mery, ven y desayuna algo... — dijo con amabilidad Strange. Xavier y el joven de tez clara voltearon a verla enseguida —Te preparamos chocolate caliente...— le ofreció mientras mostraba la taza humeante de chocolate y varias galletas a un lado.

La joven Shinogua se acercó algo vacilante, no quería estar interrumpiendo lo que seguramente había podido ser una charla entre hombres o algo a lo que ella no le incumbía.

Se sentó a un lado del muchacho y tomó entre sus frías manos la taza, el calor del chocolate la ayudaría a despertar y sacar de su cuerpo ese deje de frió que tenía a causa de que en pocos meses se vendría el invierno, y con ello, las épocas festivas.

Bebió de la bebida dulce y caliente, para después sonreír. Necesitaba eso. Sin embargo no pudo evitar sentirse observada, levantando su mirada, viendo como Charles le miraba sonriente.

—Me da mucho gusto que se encuentre bien señorita...— le dijo el hombre en silla de ruedas con sinceridad —Casi pensé lo peor cuando te trajeron anoche...— le aclaró al recordar el mal estado de la niña.

Mery pronto recordó a su salvador.

—Es verdad...— susurro —¿Qué sucedió con el lobo que me trajo hasta aquí?, quisiera darles las gracias por haberme traído...— les pregunto mirando al joven a su lado.

—Lamento no haber podido ayudarte Mery, en verdad que lo lamento mucho...— se disculpo Strange al recordar como Mery valientemente había decidido distraer al cuarto Centinela Omega, mientras él se encargaba de los otros tres.

La joven rápidamente noto como el mistico hechicero había tratado de cambiar el tema: ¿Por qué lo había hecho?.

Le pareció curioso, pero decidió mejor no darle mucha importancia al asunto, para luego sonreirle cálidamente al hombre. Después de todo él no tenía la culpa de nada.

—No sé de que hablas, Vincent... No sucedió nada, además tú estabas cuidando del profesor, así que no te preocupes...— le respondió para calmarlo. Strange se sintió mejor ante sus palabras, aunque aun así no dejaba de sentirse algo culpable.

—¿Estás mejor de tus heridas, Mery?— le pregunto al verla más directamente. Mery se volvió a sonrojar recordando lo del pijama y sus vendajes, cosa que Strange noto y suspiro antes de explicarse —no te preocupes, no hice nada raro mientras te curaba, soy un doctor profesional después de todo. Incluso use mi magia para cambiarte y mantener tu privacidad— le explico de manera seria y profesional. Aunque riendo un poco por dentro al ver su reacción, siempre le había parecido divertido el cómo reaccionaban sus pacientes jóvenes antes estas situaciones.

Mery por su lado ante lo dicho, decidió mejor dejar de actuar como tonta y suspirar relajada. Siendo que su mamá también era medica ya tendria que estar hecha a la idea de este tipo de cosas, pero siempre se le escapaba su lado tímido cuando sobre-pensaba el tema.

—Si, estoy mucho mejor... Los vendajes me molestan, pero es casi nada— le contesto mientras comía una de las galletas.

Charles asintió y cambió su expresión a una seria mirada.

—Señorita Mery, quiero decirle que ya he logrado contactar a Bishop...— le dijo el profesor muy seriamente, haciendo que Mery no supiera si alegrarse por eso o no, ya que la mirada del Profesor no era muy animada que digamos —Está en la región sur del país y ahora mismo debe de estarse dirigiendo hacia tu Escuela dispuesto a ayudarles. Pero déjame decirte que no prometo que tengan suerte en encontrar los cristales de M'Kraan, solo la Phoniex a podido con ello y aunque a Lucas le han sido de ayuda, apenas a podido contener el poder de los cristales. No estoy diciendo que Bishop no pueda con el poder del fragmento de M'Kraan, solo que a pesar de que Lucas podría serles de ayuda, deberán poner todo de si para parar la amenaza en la que se han convertido Stane y los suyos...— le explico, haciendo que Mery le mirara sería esta vez.

—Nunca he dicho que le dejaríamos todo el trabajo a Bishop. Solo quería que nos ayudara en nuestra misión de encontrar el fragmento de M'Kraan. Luego nos ocuparíamos nosotros mismos de detener a Ezekiel y a nues... — le respondía, bajando su mirada al decir la última parte —De detener a Juliet y a Alexander... Esta no es la batalla de Bishop, es nuestra— le terminó de decir convencida. Charles asintió y volvió a sonreír como antes.

—Me gusta escuchar aquello, jovencita Avengers...— le contesto, para luego mirar al joven que hasta ese momento se encontraba en silencio —cierto, se me olvidaba. Señorita, le presentó al joven que le ayudo en la noche contra el Centinela... Robert Russoe Downey— le informo de manera simple —Robert, ella es Mery Shinogua y pertenece a la academia de Tony Stark; la Escuela de Héroes.

—Mucho gusto... —dijo Robert dándole la mano. A la cual Mery no dudo en recibirla.

—Igualmente. Gracias por ayudarme anoche. De no ser por ti quizás ahora no la cuento, jaja... —bromeo. Robert sonrió amistosamente. Ella empezaba caerle bien.

—Sin duda has pasado demasiado tiempo en compañía de Stark, joven Mery...— dijo Strange cruzándose de brazos:"¿Cómo puede bromear sobre su muerte?".Sin duda Tony era mala compañía para los jóvenes.

—Señorita...— la llamó el Profesor. La joven le dio su atención —Robert se a portado bien en venir a ayudarnos contra los Centinelas, cuando no era su obligación, y aunque a demostrado un gran manejo de sus poderes, aun le queda mucho por aprender y quería pedirle amablemente si estaba en la posibilidad de darle una oportunidad en la Escuela de Héroes. como Winter... — le pidió amablemente.

—(¡Viejo tarado! ¿Cómo se le ocurre decirle mi nombre clave como si nada?. ¡Ella ni siquiera a dicho que me aceptaba en esa academia!)— pensó enojado Robert. Un ligero sonrojo cubrió sus mejillas.

De pronto en eso unas pequeñas manos cálidas sujetaron las suyas, haciendo que volteara a ver a la joven quien le sonreía abiertamente.

—¡Claro! Siempre son bienvenidos nuevos integrantes a nuestra Escuela. Desde ya te doy la bienvenida Robert Winter...— exclamo emocionada mientras movía sus manos de arriba a bajo.

Strange sonrió ante la escena.

—De acuerdo, ahora que todo está listo... Será mejor que volvamos a la Escuela a esperar la llegada de Lucas— les dijo Strange, haciendo que ambos muchachos asintieran estando de acuerdo con él —Quiero que vayan a esperarme en la puerta, por favor...— les pidió.

Robert y Mery se levantaron de sus asientos, no sin antes robarse una galleta cada uno. En eso mientras se marchaban para dejar a los amigos solos, Mery le preguntaba todo sobre sus poderes a "Winter".

Strange se volvió hacia Charles, este le miro neutral.

—¿Crees que haya sido buena idea meterlo en la academia de Anthony?— le pregunto dudoso —Él ya tiene bastante problemas como para ahora tener que vigilar a Robert...— le compartió. Chales asintió dándole la razón.

—Si Ezekiel Stane está en busca del joven Downey, por algo debe de ser y si está con los Vengadores, aunque estén bajo ataque, se que estará mejor que estando vagando solo por la ciudad...— le respondió sabiamente —Y si Wilson tiene la información correcta, hay que concentrarse en buscar a la señorita Evans y reunirla con la Escuela de Héroes lo antes posible...— añadió mirando a un lado —presiento que pronto todo esto llegara a su fin, Vincent... Y no tengo idea de quienes van a salir victoriosos esta vez— le dijo preocupado.

Vincent apoyo su mano en su hombro dándole ánimos.

—El bien siempre termina triunfando sobre el mal, amigo mío... Solo hay que darle tiempo— le compartió. No necesitaba respuesta de su amigo.

En eso el Dr. Extraño camino sin antes despedirse de Charles hasta estar fuera de la mansión, donde allí vio como Robert y Mery ya estaban esperándole en la galería, para poder partir hacia la Escuela de Héroes.

—¿Listos para irnos?— pregunto animado, esta vez solo Robert asintió convencido. Vincent miro extrañado como Mery tenia una mirada cabizbaja —¿Sucede algo, Mery? ¿Tus heridas están bien?—pregunto preocupado, tal vez al final a Mery si que le dolían sus heridas y para no molestar decidió no decirles nada.

Sin embargo ésta simplemente negó a su pregunta.

—Lo más probable es que mi primo me mate cuando lleguemos...— exclamó la joven mientras se abrasaba a si misma. ¡Ahora en definitiva debería enfrentar los reproches de Maykol!.

Vincent rio levemente y Robert arqueo una ceja.

—(¿De verdad?...)— pensó mientras el hechicero los tomaba del hombro a ambos.

—De acuerdo... ¡Vamonos!— exclamó mientras a los tres una leve neblina los cubría junto con la magia de Vincent, volviéndose todo de repente solo brillo y luz.

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Desde la ventana que estaba a la derecha de la mansión, que daba directo a la entrada de ésta, Charles los vio marcharse.

Perdido en su mente les deseo buena suerte. No estaba seguro si esa inquietud que sentía, tenia alguna relación con la situación en la que los jóvenes héroes estaban envueltos, o solo era que al estar tantos años fuera de la acción, empezó a sentir nuevamente esos sentimientos que él creía perdidos. Como tampoco pudo evitar pensar, que a pesar de lo jóvenes que eran los estudiantes de Stark, estos se veían muy devididos a hacer frente a las adversidades.

Sin duda serían buenos héroes en el futuro... Eso si es que ganaban esta batalla que el destino les puso enfrente.

Charles volvió a meterse dentro de su sala. A pesar de que él había dejado la Academia de Mutantes hace muchos años y estaba seguro que ya la mayoría de sus estudiantes no lo recordaría, no se arrepentía de nada. Había sido lo mejor.

Lo único que debía hacer ahora era aguardar a que el tiempo siguiese su curso y esperar de nuevo la visita de Mery Shinogua, la Avengers Girl.