I got it – Lo tengo

Hola, hola

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de la gran sensei Rumiko Takahashi, pero la historia y las locuras escritas aquí sí.

Gracias a las personas que se toman el tiempo de leer esta pequeña historia.

Annie Perez: que bueno que te haya encantado el capítulo. Si el que vivan juntos puede ser el empujón que necesitan estos dos para avanzar.

Cbt1996: Lo sé, después de ese maratón de actualizaciones dramáticas necesitábamos algo para darle un respiro a nuestros corazones rotos. El MirSan y el InuKag juntos siempre nos hará pasar buenos momentos. InuYasha necesita poner atención a todo lo bueno y lo malo que sucede a su alrededor si quiere que las cosas salgan bien con Kagome y no se la quiten. Sango siempre apoyando a su amiga para que sea feliz con el hombre despistado al que ama. Totalmente de acuerdo Sesshomaru se robó el capítulo con esa frase, es una de las mejores cosas de este capítulo sin duda. Kag si fue honesta y créeme que lo que hizo InuYasha tendrá consecuencias que más adelante conoceremos. Gracias por tu apoyo y tus palabras bella, espero que disfrutes un poco este capítulo.

Kayla Lynnet: perdón debí poner una advertencia de no leer si esta tomando o comiendo algo jajajajajaja. Sango y Miroku diciendo en su mente amiga (o) date cuenta jajajaja. Yo me reí igual o más que tu al escribir esa conversación familiar, Sesshomaru soy tu fan, si este Sesshomaru es fácil de amar, porque hasta con el tuyo de noche de copas estoy molesta. El quien fue sincero y quién no con su familia tendrá sus consecuencias, solo eso puedo adelantarte. Aquí está por fin lo que sucede en ese bar y salgo de aquí para que no me encuentren. Sólo diré que no fue culpa mía, tu ya sabes de quién fue.

: hola Rosita, la interacción de estos amigos es maravillosa y siempre nos sacara unas buenas carcajadas. Esa salida al bar promete, eso es seguro. Jajajaja Sesshomaru nos hizo reír demasiado en este capítulo, por eso InuYasha quiere salir de ahí, por el bullying que sufre en esa familia. Gracias por decirme eso Rosita, que mi historia te gusta y que alivio tu corazón después de lo que leímos en estos días. Disfruta este capitulo es especial para ti, tú sabes por qué.

Comencemos.

Capítulo 7:

Kagome

Después de dos días de mudanza sumamente agotadores en los que nuestros amigos nos brindaron su ayuda.

Estábamos junto a ellos, ahora preparándonos para nuestra salida al bar a celebrar. Miroku estaba junto a InuYasha en su habitación y Sango me acompañaba en la mía dentro del departamento.

Bien Kag, veamos con que arsenal cuentas para esta noche- se dirigió al armario.

¿Arsenal? – pregunté.

Ay mujer, me refiero a lo qué te pondrás para captar la atención de InuYasha de una vez por todas.

Entiendo- seguía buscando entre mi ropa.

¡Bingo! – dijo mientras sacaba un vestido que al parecer llamó su atención-. Pruébate esto Kag- extendió su mano y yo lo tomé.

Me dirigí al baño de mi habitación para ponérmelo y luego mostrárselo a mi amiga.

¿Qué te parece?

¡Perfecto! Si Taisho no cae con eso, entonces sabremos que está ciego o es gay- finalizó ella.

¡Sango! – exclame con sorpresa.

¿Qué? – alzó los hombros-. Sólo eso explicaría que no se fijara en ti.

Podrían ser otras cosas- alcé los hombros de igual manera tratando de restarle importancia-. Mejor vamos a terminar de arreglarnos.

Nos seguimos preparando. Entre las dos nos ayudamos para maquillarnos y también a elegir el resto de los accesorios para completar nuestro outfit.

Sango lucía realmente hermosa. Eligió un vestido color rosa ajustado a todas las curvas de cuerpo, le llegaba a la mitad del muslo permitiéndole lucir sus piernas, tenía los hombros descubiertos y unas cintas delgadas con las que sujetaba su ropa a su cuello. El maquillaje era ligero que resaltaba sus rasgos naturales y sus ojos castaños. Su largo cabello lo sujeto de un lado con un pequeño broche en color dorado, las zapatillas que había elegido y su bolso eran del mismo color.

InuYasha

Miroku y yo nos encontrábamos en mi habitación en el departamento cambiándonos para la salida con las chicas al bar.

Bien, amigo mío, hay que elegir esos atuendos que volverán locas a nuestras mujeres- camino hacia mi armario a hurgar entre la ropa.

Deja de decir tonterías, Kagome y yo no somos nada- le recriminé sentado en mi cama.

Pues, porque eres un tonto e indeciso cabecita blanca. Deberías aprender de mi- dijo orgulloso, poniendo la mano en el pecho y cerrando los ojos, continuo con su relato-. A pesar del rechazo de mi Sanguito, jamás me di por vencido, hasta que se harto de mi insistencia y me dio una oportunidad, lo demás ya lo conoces- termino.

Ella lo hizo por lástima, Miroku - quería molestarlo yo también.

No importa la razón por la que haya sido, amigo mío. La cuestión es que ahora ella y yo somos felices, estamos muy enamorados. Todo porque nunca me di por vencido con ella- seguía insistiendo con su argumento, que era válido, puesto que quizás ella lo hizo para que dejara de fastidiarla, sin embargo, el obtuvo el amor de la chica que le interesaba-. Deberías aprender de mi e intentar lo mismo con la señorita Kagome ¿Quizás te lleves una grata sorpresa?

¿Qué quieres decir con eso Miroku? ¿Acaso sabes algo? – entrecerré mis ojos y tras mi pregunta vi que su semblante cambió comenzándose a poner muy nervioso.

Yo…yo no sé nada cabecita blanca, sólo hablo por que tengo boca- se dio vuelta y siguió buscando-. Mira que te parece esto para mí.

¡Oye eso es mío! - le reclamé.

Eso es obvio amigo mío, pero como tienes un gran corazón me lo prestarás por esta noche, para agradecerme el que te haya ayudado a mudarte- afirmó Miroku sin más.

¡Khe! tómalo y déjame buscar algo a mí- lo hice a un lado y comencé a buscar.

Miroku entro al baño a darse una ducha rápida y cambiarse de ropa. Salió de allí con una camisa de manga larga color gris claro que subió hasta un poco antes de llegar a sus codos. Además de un pantalón casual de color negro, cinturón y zapatos en color café oscuro. El cabello sujeto como siempre con una pequeña coleta en su nuca.

¿Estás listo coqueto? – cuestionó Miroku.

Ahora yo tomare una ducha, no me tardo.

Entré rápido al cuarto de baño y en menos de diez minutos estaba fuera completamente listo. Lo hice rápido porque estaba muy ansioso por salir y ver como lucía Kagome.

Estoy listo- comente al salir y Miroku estaba sentado en los pies de la cama esperándome.

Bien, vayamos a avisarle a las chicas que terminamos de arreglarnos y esperarlas si aún no han terminado.

Así lo hicimos, salimos de la habitación, no las vimos en la sala del departamento. Miroku se acerco a la habitación de Kag y toco la puerta.

Chicas estamos listos ¿ustedes cómo van? – cuestionó Miroku.

Ya vamos amor, estamos por terminar- se escuchó la voz Sango detrás de la puerta.

Esperamos algunos minutos más a que ellas salieran de la habitación de Kagome. Sango fue la primera en salir del cuarto seguida de ella y cuando lo hizo mis ojos no podían creer lo que veían.

Kagome lucía un vestido negro que la hacía lucir delgada, ajustándose a todas y cada una de sus perfectas curvas. Los tirantes sobre sus hombros y su escote, mostraban su perfecta piel blanca sin que pareciera demasiado atrevido, pero si, sumamente tentador. En su costado izquierdo unos ligeros pliegues desde su cintura hasta su cadera, hacían que ese lado fuera más corto que el otro.

El vestido le llegaba a mitad de sus muslos mostrando sus bellas y tonificadas piernas, complementado con zapatillas de color plata con unos tacones de infarto y un pequeño bolso del mismo color. Su cabello azabache lo había dejado suelto, sus bucles en las puntas estaban un poco más marcados que de costumbre. El maquillaje era ligero, sin embargo, resaltaban sus hermosos ojos chocolate.

Abrí ligeramente mi boca, no podía creer la perfección de mujer que me tenía loco y que ahora estaba frente a mis ojos. Estaba completamente seguro que amaba a Kagome, pero al verla así de atractiva mi mente comenzaba a pensar en cosas que no eran adecuadas para nuestra relación de amistad.

Kagome

Estábamos dando los últimos retoques a nuestro maquillaje y atuendos. Cuando escuchamos unos golpes en la puerta.

Chicas estamos listos ¿ustedes cómo van? – escuchamos la pregunta de Miroku después de los golpes.

Ya vamos amor, estamos por terminar- le respondió Sango.

Fuimos a la cama a tomar nuestros bolsos y salimos de la habitación. Sango salió primero y camino hacia Miroku. Después de cerrar la puerta de la habitación lo vi a él, ver como lucía paralizo mi corazón y mi respiración. InuYasha traía una camisa de manga larga color rojo oscuro fajada al interior de su pantalón, que remarcaban sus bien trabajados músculos, con el puño de las mangas desabotonado y doblado hacia los codos. Los zapatos, el pantalón y el cinturón en color negro que complementaba perfectamente su atuendo. Su cabello platinado, lo había sujetado hacia atrás a mitad de su cabeza, dejando algunos mechones rebeldes en su frente. A mis ojos él se veía mucho más atractivo, ya no estaba segura si yo lo haría caer a él o él a mí. Pero no importaba siempre y cuando estuviera a mi lado.

No supe por cuanto tiempo lo estuve observando.

Y bien chicos, ¿nos vamos? – escuché la voz de Sango a lo lejos.

Ambos volteamos y nuestros amigos se encontraban en la puerta del departamento a punto de salir con una gran sonrisa.

Si, ya vamos- respondió InuYasha viéndolos a los dos-. Vamos Kagome- se giró a verme.

Si, cla…claro- estaba sumamente nerviosa por el impacto que me causo verlo.

Él me hizo espacio y con su mano me indicó que yo avanzará primero. Salimos del departamento junto a nuestros amigos. Subimos al auto de Miroku en el que nos dirigimos al Goshinboku Club. Sango iba de copiloto en la parte delantera e InuYasha y yo nos encontrábamos en la puerta de atrás. Después de unos cuantos minutos de viaje, sentí que se acercó un poco más a mí.

Te ves muy bien está noche Kag- susurró InuYasha muy cerca de mi oído, lo que hizo que se erizarán los vellos de mi piel.

Gracias, tu también te ves muy guapo- sonreí al decirle eso.

Estoy seguro que llamarás la atención de muchos, aunque eso no me agradará estoy seguro- tenía su rostro hacia los asientos delanteros

¿Ah sí? ¿y eso por qué? – le pregunté y volteo a verme de frente.

Pues, porque quiero que tu solo…- dijo y yo me perdí en sus ojos dorados.

¡Llegamos! – los dos desviamos la mirada y volteamos al frente para ver a Sango.

Ambas descendimos del vehículo ayudadas por los chicos. Nos acercamos a una puerta del lugar que contaba con luces de neón a los costados. Ellos se adelantaron y nos abrieron la puerta para entrar.

Era un lugar pequeño a comparación de otros, sin embargo, en él se encontraban muchas personas. Al fondo del club estaba una barra en el que el barman atendía a las personas que se encontraban allí sentadas o que iban a pedir algo de beber. A un costado se encontraban mesas altas con sillas en las que grupos de personas bebía alegres. Del otro lado había sofás que rodeaban una mesa de centro. En medio del club había una pequeña pista de baile con luces de neón integradas.

Miroku y sango caminaron hacía una mesa que se encontraba vacía con cuatro sillas a su alrededor. Nos sentamos en ella y después de unos minutos los chicos fueron a la barra a pedir lo que tomaríamos para empezar la noche.

Los muchachos regresaron con unas piñas coladas para Sango y para mí, y cervezas para ellos. Estuvimos bebiendo por un largo rato. Los chicos iban por más cada vez que nos terminábamos algo. Seguimos bebiendo y platicando de muchas cosas por alrededor de dos horas, a excepción de Miroku que tomo menos que los demás porque debía conducir de regreso.

¿Qué les parece si vamos a bailar para que se nos pase un poco el efecto del alcohol? – propuso mi amiga.

Me parece bien Sanguito, aunque yo no he bebido mucho es mejor prevenir- le sonrió a su novia.

Después de eso él le dijo algo al oído a Sango que no pude escuchar por el volumen de la música, pero no le tome importancia.

Vamos InuYasha- lo tomé de la mano para jalarlo a la pista de baile.

¡Espera Kagome!, no soy buen bailarín.

Esa no es excusa yo te enseño- al decir esto ya estábamos sobre la pista.

Le enseñé a InuYasha unos cuantos pasos de baile, al poco tiempo parecía dominarlo casi a la perfección. Estuvimos en la pista por casi una hora, hasta que nos dio calor y un poco de sed. InuYasha y yo nos dirigimos a la mesa nuevamente, mientras nuestros amigos seguían bailando en la pista.

Espérame aquí voy a la barra por algo de tomar- susurró InuYasha en mi oído debido al volumen de la música.

Claro, te espero- le respondí mientras asentía.

Estaba viendo a nuestros amigos bailar cuando sentí que alguien toco mi hombro, voltee con una gran sonrisa al pensar que InuYasha había regresado.

Hola preciosa- me saludó un joven.

Era un muchacho muy apuesto con piel bronceada, alto, de ojos azules, su cabello estaba recogido en una coleta alta.

Hola…- hice una pausa puesto que no sabía cómo llamarlo.

Koga, mi nombre es Koga Okae- él me dijo su nombre-. Y tu preciosa ¿cómo te llamas? – preguntó mientras extendía su mano.

Soy Kagome, Kagome Higurashi- extendí mi mano para saludarlo.

Mucho gusto, preciosa Kagome- tomó mi mano, la jalo hacia él para depositar un beso en el dorso de mi mano sin despegar su vista de mis ojos.

Yo me sonrojé ante ese gesto y separé mi mano de inmediato. Él se sentó en una de las sillas.

¿Qué hace una mujer tan bella sola en este lugar? Cuestionó el joven ojiazul.

No estoy, sola vine con unos amigos, pero ellos están bailando- señalé a Sango y Miroku- e InuYasha que fue a buscar algo de tomar- volteé a la barra, pero él no se encontraba allí.

Ah ya veo, y ese InuYasha ¿Es tu novio? – se recargó en la mesa, lo que provocó que su rostro quedara cerca del mío.

La pregunta me había tomado por sorpresa y su cercanía no me ayudaba a concentrarme en mi respuesta.

InuYasha

Deje a Kagome en la mesa en lo que iba por algo de beber a la barra. El barman me atendió rápidamente, me entregó lo que le pedí y después le pagué.

Cuando di vuelta para regresar vi a un tipo en la mesa sonriéndole como si nada a Kagome. Dejé las bebidas que había pedido en la barra y caminé lo más rápido que pude hacia allá, cuando estuve a las espaldas de ambos lo que escuché me hizo enfurecer.

Ah ya veo, y ese InuYasha ¿Es tu novio? – el imbécil estaba coqueteando con Kagome.

Si, soy su novio- aquellas palabras salieron de mi boca sin que pudiera controlarlas.

¿Qué? – escuché decir a Kagome.

Me gustaría escuchar que ella lo diga galán- se atrevió a decir el imbécil.

No es necesario, ya te lo dije, soy su novio- lo enfrenté nuevamente-. Vámonos Kagome.

¿Qué? – voltee a verla por un instante-. ¿Por qué...?

No le di tiempo de seguir hablando y seguí caminando hacia la salida. Después de unos metros de cruzar la entrada ella se detuvo y jaló su mano para que la soltara, lo cual hice.

Me puedes decir ¿Qué demonios fue lo que pasó allá adentro? – permanecí en silencio- ¿Por qué dijiste que eras mí novio?

Seguía en silencio, no sabía qué responderle sin dejar al descubierto mis sentimientos por ella.

¿Vas a responderme? – ella estaba enojada se notaba en su voz y en su rostro. Dio unos pasos para acercarse a mi y quedando muy juntos el uno del otro.

¿Querías que te dejara que siguieras coqueteando con él? – le pregunté un poco molesto.

¡No estaba coqueteando con el joven Koga! Sólo se acercó a saludar- ella se seguía escuchando molesta.

¿Joven Koga? Hablas como si lo conocieras de toda la vida y acabas de hacerlo hace unos minutos Kagome- estaba tratando de controlarme-. Se acercó a saludar para después preguntarte si tenías novio, él idiota estaba interesado en ti ¡¿Acaso no te diste cuenta?!

¡Claro que pude notarlo!, pero ese joven no me interesa en absoluto, ¡idiota!

¡Por el modo en el que le sonreías parecía todo lo contrario!

Lo siguiente que sucedió no lo esperaba.

Kagome

Estaba sorprendida por lo que le dijo InuYasha al joven Koga, quería preguntarle por que dijo eso, pero en ese momento me jalo fuera del bar. Al salir me detuve y jalé mi mano para zafarme de su agarre.

Me puedes decir ¿Qué demonios fue lo que pasó allá adentro? – lo confronté y él permaneció en silencio- ¿Por qué dijiste que eras mí novio?

Le volví a preguntar, pero el seguía en silencio, estaba comenzando a perder la paciencia.

¿Vas a responderme? – me acerqué a él para mirarlo de frente.

¿Querías que te dejara que siguieras coqueteando con él? – contesto mi pregunta con otra y se notaba molesto.

¡No estaba coqueteando con el joven Koga! Sólo se acercó a saludar- traté de hacerlo entrar en razón.

¿Joven Koga? Hablas como si lo conocieras de toda la vida y acabas de hacerlo hace unos minutos Kagome- lo vi respirar un poco-. Se acercó a saludar para después preguntarte si tenías novio, él idiota estaba interesado en ti ¡¿Acaso no te diste cuenta?! – estaba comenzando a levantar la voz.

¡Claro que pude notarlo!, pero ese joven no me interesa en absoluto, ¡idiota!

¡Por el modo en el que le sonreías parecía todo lo contrario!

No encontraba la forma de hacerlo entrar en razón. Y sin pensarlo demasiado me lancé hacia él y lo besé. Sentí como InuYasha se tensó, quizás por la sorpresa. En esos momentos tuve miedo de que él me rechazará, sin embargo, después de unos segundos correspondió mi beso.

Hablas demasiado, pero no actúas Taisho- susurré cerca de sus labios con los ojos cerrados cuando nos separamos.

Me gusta más como actúas tú, Higurashi- abrí mis ojos y me encontré con sus preciosas orbes doradas.

Entonces, te mostraré con besos lo que te has perdido- y me acerqué a sus labios para besarlo nuevamente.

Estuvimos así por unos instantes más. No podía creer lo que había hecho, tampoco el hecho de que InuYasha de alguna forma correspondiera mis sentimientos. Después de varios minutos en los que estuvimos besándonos nos separamos, pero nuestras frentes quedaron unidas.

¿Qué te parece si tomamos un taxi y continuamos esta charla en casa? – le propuse a InuYasha.

Me parece perfecto- respondió.

Tenemos que regresar al bar y avisar a nuestros amigos que nos vamos- me separe de él e iba a regresar al bar y él tomó mi mano.

Mejor les enviamos un mensaje desde el taxi- expreso InuYasha.

Si, esa es buena idea también- me acerque a él y comenzamos a caminar hacia los taxis que estaban estacionados a las afueras del bar.

Me abrió la puerta trasera para que pudiera ingresar al vehículo, él lo hizo después de mi y cerró la puerta.

Le proporcionamos la dirección del departamento al chofer y cuando comenzó a avanzar, vi a InuYasha sacar su celular, seguramente para enviar el mensaje para avisarles a Miroku y a Sango que nos íbamos a casa.

Cuando lo guardo en el bolsillo de su pantalón, me acerque a él y recargue mi cabeza en su hombro. InuYasha rodeó mi espalda con su brazo izquierdo y pude percibir el agradable perfume que estaba utilizando.

El camino de regreso lo hicimos en un silencio total, sin embargo, no fue para nada incomodo, al contrario, se sentía una paz que se reflejaba en nuestros rostros.

El taxi llego al destino que le habíamos dicho, InuYasha le pago al chofer y me ayudó a bajar del auto. Cruzamos la puerta principal del edificio y caminamos hacía el ascensor. Ahí dentro el sujeto mi mano derecha y sentí una calidez en mi corazón.

Llegamos a la puerta del departamento, InuYasha sacó las llaves del bolsillo de su pantalón, abrió y con un gesto de su mano me indico que entrara primero.

Al cruzar el umbral y cerrar la puerta. InuYasha me tomo entre sus brazos y me besó nuevamente. Un beso que yo correspondí de inmediato con todo el amor que guardaba en mi corazón desde hace años atrás.

Te amo Kagome, me di cuenta de que te amaba en el mismo instante en que supe que te habías ido a Londres- él estaba acariciando mi mejilla, mientras decía aquellas palabras que esperaba escuchar desde hace mucho tiempo, y que me hacían la mujer más feliz del mundo-. Sufrí durante estos años lejos de ti y cuando regresaste fui feliz. Sin embargo, tenía miedo, miedo de que al confesar mis sentimientos no fueran correspondidos, y perder tu amistad que es lo que me permitía estar cerca de ti- cuando termino de decir aquello, en mis ojos se comenzaban a formar unas pequeñas lagrimas de felicidad.

Me beso después de hacerme esa confesión tan maravillosa y por supuesto que le correspondí más que feliz. Mi corazón latía desenfrenado por las emociones que lo invadieron al escuchar a InuYasha. Nos separamos por la falta de aire.

Yo…yo también te amo InuYasha- también acaricié su mejilla con mí mano-. Me enamoré de ti desde hace muchísimo tiempo, para mi desgracia en ese entonces tenías novia y tuve que guardar en secreto mis sentimientos por ti para no lastimarme a mi misma, ni a tu relación. Pero ahora puedo decírtelo con toda libertad ¡te amo InuYasha Taisho! – sonrió, tomé su rostro entre mis manos y lo besé nuevamente.

Él me alejo de forma repentina y yo me sorprendí.

Kagome Higurashi ¿te gustaría ser mí novia? – aquella pregunta me tomó completamente desprevenida. ¡No lo podía creer! ¿en verdad él me lo estaba pidiendo? ¡Si, el me había pedido ser su novia! A eso solo había una respuesta posible.

¡Si! ¡Si quiero ser tu novia InuYasha Taisho! – me lancé a sus brazos y rodeé su cuello, besándolo una vez más. Jamás me cansaría de hacerlo.

El besó se fue tornando cada vez más intenso, mi cuerpo comenzaba a experimentar sensaciones que no conocía, pero que eran sumamente agradables. Él amar a InuYasha me hacia sentirme flotando en una nube.

Sin darnos cuenta caminamos hacia su habitación, sin despegar un solo instante nuestros labios, al cruzar el umbral, él cerró la puerta con su pie.

Dentro de esas cuatro paredes, nuestros cuerpos fueron capaces de demostrarse todo el amor que sentíamos el uno para el otro. Ese amor que habíamos contenido durante años y que al fin era libre. Por fin nos dimos la oportunidad de vivir, de sentir, de desear y de amar.

Nuestro cuerpo, nuestra alma y corazón se fusionaron en un solo ser.

En esa habitación entendí que el tiene todo lo que necesito para ser feliz. Él es el hombre que me hará feliz el resto de mi vida, y yo lo haré feliz el resto de la mía.

.

.

.

.

.

.

.

CONTINUARÁ

Espero y lo hayan disfrutado.

Déjenme saber que les va pareciendo la historia.

Les recuerdo que este es un fic corto al que le quedan aproximadamente dos capítulos y el epilogo.

Yo si les aviso del final de mi fic. Y si me refiero a ustedes Teresas que finalizan sus historias sin decir agua va.

Nos vemos en el siguiente capítulo

Saludos, Karii.