Capítulo 12:

Lo que Esconde un Corazón


Al llegar a casa, lo ultimo que Yuya pensó fue enfrentar a su madre pero así fue.

Cuando Hoshiyomi aparco el auto afuera cerca del porche, inmediatamente su madre salio a recibirlo.

No obstante su cara que siempre era amena y dulce, ahora se distorsionaba en una fea mueca de angustia.

"¿Algo había pasado?"

Se pregunto con ingenuidad, para luego salir pulcramente del auto.

Hoshiyomi le haba insistido que él abriría la puerta, pero Yuya fue mas necio como para negarle en el acto.

Su madre lo observaba con cara compleja y él tenia la enorme necesidad de atenderla.

—Mamá... —Saludo apenas se vio delante de ella.

Y Yoko que ya esperaba con los brazos cruzados, frunció profundamente su ceño.

Causando que Yuya tuviera cientos de malos pensamientos.

—¿Mamá? —

Cuestiono con voz tensa.

—¡Sakaki Yuya! —

—¡...! —

La voz estridente de su madre lo hizo sobre saltarse.

—¡¿Cómo te atreves abandonar la escuela de duelos?! —

La cara de Yuya era un difícil poema.

¿Alguien le había dicho ya a su madre?

¿Cómo era posible?

Sí apenas él iba a comentarle ese detalle junto a Hoshiyomi, quien seguía a su lado, como fiel protector.

—¿Vas hablar ahora? ¡Yuya, como es que pudiste hacer eso! ¿No te da vergüenza? —

A este punto la discusión parecía inevitable, pero Yuya, que aun quería conservar algo de dignidad dio un paso hacia atrás, para luego mirar a su lado.

Quería que su madre entendiera el mensaje que le estaba dando.

No quería discutir ni ser regañado frente a una persona tan importante como lo era Hoshiyomi.

No obstante, su madre ahora mismo parecía un toro embravecido.

Por lo que no miro razones.

—¡Sakaki Yuya! Espero puedas tener una explicación del porque has abandonado la escuela. —

La voz de Yoko denotaba frialdad.

Y aunque Yuya se estremeció ante el poder que ella ejercía sobre él, estar frente a Hoshiyomi lo motivo para hablar casi de la misma manera.

—¡Mamá! cálmate, ¿de que estas hablando? —

—Ya lo se todo, Yuzu me lo conto. Que abandonaste la escuela de duelo y la hiciste llorar. ¡Yuya! ¿como es que te atreviste? —

—¿Qué? —

El valor de Yuya parecía haber menguado ante la mención de su amiga.

¿Yuzu realmente le había contado todo a su madre? Si era así, ¿por que estaba tan enojada? ¿Qué fue exactamente lo que Yuzu le había dicho?

—¡Espere un momento! —

Hoshiyomi intervino, sosteniéndole de los hombros ante su tambaleo.

Con ese poderoso porte, que incluso hizo a su madre retroceder un par de pasos.

—¿A que se refiere con que ya sabe todo? Yuya acaba de llegar y me pidió de favor de también hablar con usted sobre el tema. ¿Cómo puede ser que lo sabe todo si apenas hemos arribado? —

—¡No necesito de mas explicaciones cuando Yuzu me lo ha contado todo! —

—¿Yuzu? ¿Hiragi Yuzu? ¿Habla de esa niña? —

—¡Sí! Ella me ha contado todos los detalles. ¿Cómo es que se atreve a alejar a Yuya de lo que mas ama? ¡Usted le prometió un patrocino justo y honorable! ¿Cómo se atreve a manipularlo para que abandonara a la escuela y sus amigos? —

—¿Cómo dice? —

Hoshiyomi entonces no necesito más que contar uno mas uno para dar con lo que sucedía.

Tal parece esa niña, Yuzu, había malversado la información y por ende es que la señora Sakaki ahora arremetía completamente agraviada en contra de ellos.

"Me imaginaba que esa mocosa iba a hacer algo, pero no creí que fuese tan rápido."

Pensó Hoshiyomi, su rostro se ensombreció y su tono se tiño de un tono grave.

Casi peligroso.

—¿Señora Sakaki realmente me esta acusando falsamente? Créame que no me gustan que me apunten sin tener culpa. Le aclaro, yo no he manipulado o agraviado a nadie. —

—¿C-Cómo dice? —

Yoko que estaba consumida por la furia, tan pronto escucho la advertencia en la voz del atractivo hombre parpadeo, como sí hubiera despertado de un largo letargo.

Observo la postura del hombre frente a ella y como es que su hijo se aferraba a ella.

Sí alguien mirase la situación, seguramente la habrían apuntado como la Villana.

Una sensación de vergüenza comenzó a invadirla, no obstante intento mantener su propia postura.

Ella conocía a los tipos como Hoshiyomi que sonreían a todos para luego apuñalarlos por la espalda, así que no le dio mas alternativa que mostrarse reacia a escuchar sus palabras.

Yuzu le había dicho que Hoshiyomi había sido el culpable de que Yuya dejara la escuela de duelo y Yoko le creía fervientemente.

Así que su deber como madre, era tomar a Yuya de sus propios y malvados planes.

—¡N-No piense engañarme! Ya lo sé todo, usted...—

—Será mejor que corte sus palabras antes de que decida tomar medidas legales en su contra. —

—¿Qué...? —

Yoko sintió su sangre helarse, ¿acaso la había amenazado?

Subió su mirada al hombre que tenia al frente, y dándose cuenta de que no había vacilación en su voz, por fin le permitió expresarse adecuadamente.

—Señora Yoko me parece imprudente que le crea a una niña que no es su hija. ¿Qué yo he manipulado a alguien? Yuya no abandono la escuela de duelos por manipulaciones o por estupidez como lo hace ver. Yuya fue expulsado por el mismo director, ¿no se lo han dicho ya? —

—¿¡...!? —

La cara de Yoko que fue como una fiera leona ahora caía a pedazos.

¿Acaso había escuchado bien? ¿Expulsado?

Yoko necesito un par de parpadeos para procesar la nueva información.

¿Cómo era posible que Yuya fuera expulsado?

¡No tenia sentido!

Era verdad que le habían dicho que Yuya se había dormido y por tanto pidió permiso en la escuela secundaría para decir que estaba enfermo y le permitió quedarse junto a Shuzo y Yuzu, pero...

Las cosas que ahora le decían no concordaban, en lo mas mínimo.

—¿No lo sabe ya? —

Hoshiyomi chasqueo su lengua.

—Shuzo acaba de expulsar a Yuya de la escuela de duelos por su propio bien, ¿no le fue notificada que Yuya colapso? —

—¡...! —

El cuerpo de Yoko se estremeció.

¿Cómo era posible que ella no supiera algo tan importante?

No, no, era imposible.

Yuzu le había dicho que Yuya se había dormido alegando que estaba cansado y de ahí, que fue ella quien rogo a Yuya para que se quedara en la escuela de duelos, pero...

¿Cómo es posible que la información no coincidiera?

—Yuya, ¿colapsaste? —

La voz que había sido fría ahora era lo contrario.

Yoko se acerco a su hijo y cuando vio las lagrimas que amenazaban con caer de su rostro, la hicieron darse cuenta.

¡Le habían mentido!

Una nueva ola de vergüenza la golpeo.

¿Cómo era posible que cayera ante malas acusaciones?

Dejo caer sus hombros y contra todo pronostico, tomo las preciosas manos de su hijo, con su cara llena de lagrimas.

Había sido tan mala apenas lo vio llegar que, no lo escucho en lo mas mínimo.

Y por sí fuera poco, lo había humillado frente a un hombre tan importante como lo era Hoshiyomi.

Yoko se sentía culpable, y aunque su rostro fuese golpeado por la verdad, trato de recuperar lo que había insultado.

—Yuya, lamento haber gritado apenas llegaste. No sabía realmente lo que había pasado, me deje llevar tanto que... Lo lamento. —

Yuya parecía querer derramar las lagrimas de vergüenza que retenían sus pestañas, pero lo soporto, así que en vez de llorar, solo asintió.

Yuya tenia el don de perdonar a todos de forma automática, y a pesar de que Hoshiyomi no estaba del todo de acuerdo, se vio obligado a reconocer lo que había pasado.

—Señora Yoko, ¿le parece si recapitulamos lo que ha sucedido con una taza de té? —


Las explicaciones pacieron darse de forma adecuada.

Hoshiyomi fue objetivo y le explico a Yoko lo que había pasado con lujo de detalle, llegando a omitir ciertamente que Yuya, si se había quedado dormido y no había colapsado como había jurado.

Luego le hizo saber como es que Shuzo los había despedido, y como es que Yuzu había reaccionado.

Y aunque aun hubiese cierta aversión a los hechos, Yoko rápidamente lo asimilo.

—¿Por qué Yuzu me mentiría y omitiría información? ¿No es amiga de Yuya? —

Hoshiyomi que esperaba esa pregunta, no dudo en morderla.

—¿Cree que todos los que llegan a sonreír son amigos? Señora Yoko, tanto usted como yo tenemos la suficiente experiencia como para saber eso. —

—Pero... Yuzu y Yuya han estado juntos desde la niñez, conozco a su padre y ella me conoce a mi, ¿porqué haría tal cosa? —

—Celos. —

—¿Cómo dijo? —

Hoshiyomi bebió un poco de su taza de té, necesitaba humedecer su garganta.

—Señora Yoko, déjeme plantearle la situación: Yuya que se considero una persona pobre y desafortunada, de pronto recibe la atención y el patrocinio de una gran industria luego de lo que muchos dicen fue un golpe de suerte al derrotar al campeón. Su amiga, que ha estado cerca de él desde siempre, que lo ha acompañado y que le ha seguido, de pronto se siente desplazada. ¿Cómo cree que respondería? —

—¿Pero no es excesivo? —

Hoshiyomi que miro a su futura suegra, cruzo las piernas.

¿Realmente tenia que explicarle todo?

—Veo que mantiene a la niña en alta estima. —

Señalo, no como un halago, sino como un reproche.

—Tal vez Yuzu no quería causar daño, pero su mentira y su forma de desquitarse de Yuya que, como dice ella 'la ha abandonado', para ella no le sea de gravedad, pero Señora Sakaki, ya ha visto lo que llega a causar una mentira mal encausada. Así que dígame, ¿seguirá confiando? —

—Quizá Yuzu no... —

—Yuzu hizo que le gritara a Yuya en medio de la calle frente a todos, frente a mi que soy su patrocinador. Ahora, imagine que soy alguien irracional e incomprensible, ¿Qué cree que hubiera pasado con el patrocino? —

—¡¿...?! —

—No puede justificar las acciones de una niña caprichosa. En su lugar, note la gravedad de los actos. —

—Pero... —

Hoshiyomi sabia que romper una relación tan estrecha como la que tenia Yoko con Yuzu iba a ser imposible a la primera, por lo que en lugar de seguir empujando dijo.

—No deseo involucrarme donde no me llaman, entonces... ¿Le parece olvidar todo y comenzar de nuevo? —

Y esas parecieron ser las palabras mágicas, ya que luego de una hora mas de charla. De muchas disculpas y resolución de malos entendidos, al final Yoko acepto lo que había sucedió.

—¿Cómo es que puedo compensar mis errores? —

—¿Por que no inicia con apoyar a Yuya? —

Hoshiyomi le señalo antes de notar como es que Yuya se sonrojaba ante el abrazo de su llorosa madre.

Al parecer todo al final había salido bien. Esperaba las cosas continuaran de esa manera.

Recargándose en el respaldo del sofá, intento no reírse cuando Yoko lloro aun mas exageradamente.

Hijo y madre, eran tal para cual.

Pensó Hoshiyomi de forma divertida, y sintiendo entonces como es que algo aun continuaba en el bolsillo de su saco, inmediatamente recordó el objetivo de aquella tarde.

Antes de que fuese hablado por Shuzo, él y Tokiyomi habían hablado de como es que los planes se estaban acoplando.

Y de como es que Yuya iba a ser uno de los primeros en volver a su lado; pero había un detalle.

Con el acercamiento que Hoshiyomi estaba teniendo y de como es que su energía Astraliana comenzaba a influir en el cuerpo de Yuya, ambos notaron que Yuya estaba reaccionando sin llegar a ser consiente.

Los reportes preliminares decían eso.

No obstante eso no parecía ser suficiente.

Para devolver los recuerdos de una vida pasada se necesitaba de aun mas intervención y energía de quien había sido su pareja, así que ambos pensaron en una solución temporal.

Sí su padre, Astral había podido darle energía a su madre cuando aun lo mantenía en vientre, impregnando su energía en un solo arete, entonces, ¿no él podría hacer algo similar?

La idea sonó exquisita, así que ambos se pusieron en marcha, y el resultado ahora estaba en sus manos.

Con cuidado saco aquella caja de terciopelo, e interrumpiendo el feliz momento, dijo en voz alta.

—¿Me permiten un momento? Tengo que entregar algo. —


Y la noche hubiese terminado con broche de oro para Hoshiyomi.

No obstante, al llegar a su edificio, fue recibido por una noticia que fue esperanzadora y desgarradora en partes iguales.

—Encontramos a Yuto. —

Dijo su padre, con esa cara estoica.

La que usaba cuando mantenía sus emociones con una dolorosa correa.

—Pero, como teníamos previsto, él no nos recuerda en absoluto. —