Una gata y un ratón
Cuarta parte
Kohaku abrió lentamente los ojos.
Se sentía desorientada… y débil. Era extraño para ella sentirse así.
"Maldita sea, seguro que esto es porque no he estado comiendo bien…" lo cual era raro en ella, pero había estado con nauseas y sin mucho apetito, seguramente por el estrés que le generaba toda esa situación con Ibara y Senku.
Senku…
Jadeo al recordar su encuentro en esa avenida y el cómo se desmayó de la nada, sangrando.
Miró a su alrededor, viendo que estaba en un lugar muy blanco y bien iluminado, ¿un hospital o clínica, acaso?
De repente, la puerta se abrió.
—Ah… veo que ya estás despierta. —Kohaku volteó ceñuda, viendo a Senku cerrar la puerta y acercarse hasta sentarse en la silla frente a su camilla, presionando entonces un botón en una mesilla—. Los médicos ya vienen. ¿Cómo estás? —preguntó con el rostro en blanco.
—Estoy bien… —susurró con voz ronca, a lo que él rápidamente tomó un vaso del agua y la ayudó a beber, cosa que ella agradeció mentalmente—. ¿Qué me pasó?
—Amenaza de parto prematuro —dijo Senku con seriedad mortal.
Kohaku se congeló.
—¿Qué?...
—Tuviste amenaza de parto prematuro con sangrado moderado, probablemente debido a deshidratación, esfuerzo extremo y posible irritabilidad uterina. —La miró casi con decepción y con un leve brillo de ira en los ojos—. ¿En qué demonios estabas pensando al ser tan descuidada, Kohaku? ¿Querías matar a mi hija o qué?
Ella siguió congelada en su sitio, totalmente pálida.
—¿E-estaba… embarazada?...
Él alzó una ceja, abriendo mucho los ojos con sorpresa.
—¿Me vas a decir que ni siquiera lo sabías? Y lo estás, los médicos detuvieron las contracciones, la bebé está bien, pero ahora mismo estás con un embarazo de alto riesgo y debes hacer reposo absoluto.
Ella negó con la cabeza, sintiendo sus ojos aguarse.
—Pero… no estoy gorda… Tuve mi periodo hace dos meses y soy irregular, yo… yo no… —Negó con la cabeza, llevándose una mano al vientre, notando una leve hinchazón, pero… ¿no debería haber una gran pelota de playa ahí después de seis malditos meses?
Senku parecía totalmente incrédulo y sorprendido, pero antes de que pudiera decir nada llegaron los médicos y enfermeros y comenzaron a revisarla.
Una vez terminaron de asegurarse de que estuviera bien y le dieron algunas indicaciones de cómo cuidarse de ahora en adelante, Senku le contó a la doctora principal que ella ni siquiera se dio cuenta de que estaba embarazada.
—Es cierto que ni yo mismo lo sospeche, no ha engordado prácticamente nada… ¿cómo es posible que mi hija esté bien ahí dentro?...
—Embarazo críptico —dijo la doctora rápidamente—. A veces pasa… lo que pensaste que fue tu periodo hace dos meses pudo ser por otra causa, hay diversas opciones no letales como sangrado por cambios hormonales o un hematoma subcoriónico, pero son solo suposiciones, es una lástima que no hayas tenido ningún control hasta ahora, querida, estamos bastante en blanco ahora y tenemos que seguir monitoreando tu progreso.
—Y-yo no he estado comiendo bien… D-Dios mío, ¿ella está bien? —Una parte de ella estaba furiosa de que Senku se entero incluso del sexo de su hija antes de Kohaku siquiera saber que estaba embarazada, pero lo más importante ahora que sabía que ese bebé estaba allí era asegurarse de que estaba bien.
—Pues… no negaré que es un poco más pequeña de lo que debería ser a estas alturas, pero no mucho, está sana, justo en el borde de lo que está dentro de los parámetros. Y está a tiempo para nacer sana si te cuidamos mucho desde hoy hasta que nazca, intentando llevarla a término.
Kohaku se llevó una mano temblorosa a la boca, sin poder creer que esto en serio estaba pasando.
Podía sentir la mirada atenta de Senku sobre ella, y eso de alguna forma solo la hacía sentir peor, por alguna razón… quizás porque él parecía estar molesto con ella.
"Ja, se suponía que yo debería reclamarle por poner en peligro a mi hermana y ahora sucedió esto… pero incluso así… esto no habría pasado si él no me hubiera presionado", pensó, frunciendo el ceño, indispuesta a dar marcha atrás en su molestia hacia él.
Finalmente, los doctores se fueron y Kohaku se quedó a solas con Senku.
—¿Y mi hermana? Quiero verla…
—Ya la he notificado, pero le pedí venir después, porque quiero hablar contigo.
Ella frunció el ceño, sintiendo que lo detestaba un poco más por alejar a su hermana de ella por un capricho.
—¿Y qué quieres? ¿Regañarme por no cuidar del bebé que no sabía que estaba allí? Ya me siento lo suficientemente mal por eso, pero no lo sabía.
Él hizo una mueca.
—No tiene lógica regañarte por eso, es cierto, simplemente quiero hablar de lo que haremos a futuro, porque tú expresaste tu deseo de irte con tu hermana y alejarte de mí, posiblemente no volver a verme, y yo en ese momento estuve dispuesto a dejarte ir… pero ahora, como comprenderás, la situación ha cambiado. Y me niego a dejarte sola. Quiero que permanezcas bajo mi protección… y no te estoy dando una opción al respecto, te lo informo.
Ella lo miró boquiabierta y ceñuda.
—¿Estás prácticamente informándome que vas a secuestrarme?
—Sí.
—¡Senku!
—Se acabó el juego del gato y el ratón, tienes a mi hija muy delicada ahí y mi prioridad es cuidarte, incluso si debo dejar de lado momentáneamente mi búsqueda de Ibara… Y sin duda no dejaré que por un capricho te arriesgues más de lo necesario.
—¡¿Capricho?! ¡JA! ¡Tú eres el que me metió en tantos malditos problemas por perseguirme por un maldito capricho, a mí y a mi familia! ¡¿O vas a negar que yo soy solo un capricho?! ¡Por más enamorado que digas estar, tú realmente no me conoces!
Él se quedó en silencio por un momento, su mandíbula tensa, sus ojos brillando con ira silenciosa que por alguna razón comenzó a hacerla sentir muy nerviosa.
—Pues doy gracias a mi maldito capricho, porque si no te hubiera perseguido de la forma en la que lo hice quizás te hubieras matado a ti misma y a mi hija tarde o temprano.
Kohaku bufó, sintiendo ganas de mentirle y decirle que no era suya solo para que dejara de ser tan arrogante, pero sabía que ya la habían examinado y la fecha concordaba con cuando durmieron juntos, así que no le serviría de nada. Tampoco es como si él fuera un idiota como para caer en eso.
—No creas que voy a quedarme sentada mientras impones tu voluntad sobre mí, yo no tengo idea de quién eres, me conociste mintiendo, fingiendo ser alguien que no eres, nunca me dijiste lo que realmente tramabas, y luego no me diste más que problemas. Para mí no eres más que otro enorme error en la lista de grandes errores que cometí en mi vida —dijo con completa frialdad, sin mirarlo a los ojos.
Él se quedó en silencio un momento, antes de bufar.
—No me importa si debo secuestrarte de verdad, lo cierto es que sí te vas a quedar sentada, o recostada, más bien, porque debes hacer reposo, y yo me aseguraré de que cumplas las ordenes del médico. Ya te lo dije, ahora tú y mi hija son mi prioridad, incluso si no te quieres casar conmigo…
—¡Por supuesto que no! —gruñó ella, interrumpiéndolo.
—Aun así —continuó él como si ella no hubiera hablado— yo te cuidaré, las cuidaré a ambas. Luego de que la niña nazca sana, podremos hablar de una custodia compartida, siempre y cuando implique que pueda ver a mi hija y que ambas se mantengan a salvo.
—Hablas como si yo fuera un peligro para mi propia salud y de la bebé, ¿crees que no me importa? Si hubiera sabido que estaba embarazada habría tomado todas las precauciones, pero no lo sabía, no tienes que tratarme como si fuera un monstruo. —Cruzó los brazos, apartando la mirada y contiendo las ganas de llorar que le dieron de repente.
Seguro era alguna tontería de hormonas o algo así, pero la estaba ofendiendo demasiado que solo minutos después de enterarse de que iba a ser mamá la estuvieran tratando como una mamá terrible.
"Acabo de enterarme y ya fracasé como madre, simplemente fantástico".
Senku lanzó un largo suspiro, dirigiéndose a la puerta.
—Hablaremos luego, creo que los dos necesitamos calmarnos. —Abrió la puerta y asomó la cabeza—. Oh, Ruri, Chrome y tu sobrino ya están aquí esperando en el pasillo. —Kohaku alzó la cabeza, sus ojos iluminándose de inmediato—. Los dejaré solos. —Sin más que decir, se fue, dejando a Kohaku con ganas de decirle muchas más cosas, pero prefiriendo concentrarse en su familia.
Sonrió inmensamente al ver a Ruri entrar con un pequeño idéntico a Chrome en sus brazos.
—Kohaku… te presentó a Ruchiru… Ruchiru, te presento a tu tía, Kohaku.
Kohaku de inmediato le extendió los brazos, con lágrimas asomándose de sus ojos, a lo que el pequeño rio emocionado y la abrazó.
"Podría acostumbrarme a esto… nunca soñé con ser mamá, pero si esta bebé es igual de linda que mi sobrino entonces sin duda la amaré con toda mi alma…"
—Es maravilloso, Ruri-nee, es tan lindo… incluso con lo mucho que se parece a Chrome.
—¡Oye! —Chrome entró medio molesto y medio riendo—. Es bueno verte otra vez, gorila.
—Si no me sintiera tan cansada te mataría…
—Ya escapamos lo suficiente de la muerta para que eso no me dé miedo. —Rio, sentándose junto a Ruri cerca de la camilla, poniéndose serio—. Me gustaría decir que la situación ha cambiado, que nuestras vidas ya no corren peligro, pero… —Carraspeó—. En fin, al menos ahora tenemos a Senku para que nos ayude. Tiene mucho poder y un equipo genial, Ibara le tiene miedo, ¡así que buen trabajo consiguiéndote un novio tan malote, gorila! —Rio.
Kohaku decidió ignorar el apodo y miró a su sobrinito que observaba confundido a su padre, luego observó a su vientre apenas levemente hinchado, antes de fruncir el ceño.
"Si Senku es nuestra única protección para mi sobrino y mi bebé… tendré que aceptarlo…"
Eso la frustraba mucho, pero Senku tenía razón en que la situación cambió demasiado.
Ya no podía defenderse sola cómodamente, ni proteger a los demás… estaba verdaderamente atrapada, a pesar de toda su fuerza, toda su planeación y toda su determinación… al final Senku la venció.
Era como una gata herida que cayó en la trampa de un astuto ratón.
.
Senku se sentó junto a Byakuya postrado en la camilla de hospital.
—Buenas noticias… ¿recuerdas cómo me rogabas que encontrara novia para darte nietos? Bueno… más o menos lo logré. —Rio suavemente, mirando por la ventana mientras hablaba con un comatoso como el ser ilógico e irracional que era en el fondo—. No es mi novia, me rechazó y creo que me detesta, pero te agradaría, cuando no está molesta es muy curiosa y enérgica, además es fuerte y astuta, seguro se llevarían bien… además, te dará una nieta, seguro que solo por eso la amarías. —Rio suavemente.
En su mente, casi podía ver con total claridad a Byakuya gritando de emoción y haciendo todo un escandalo por finalmente ser abuelo… era una lastima que solo fuera una fantasía ilógica suya, porque su padre aún no despertaba… no sabía si alguna vez lo haría, de hecho.
—Ibara también está tras ella… —continuó hablando, ceñudo—. No te preocupes, la protegeré, pero aun así… es… complicado, supongo… Un bebé es un ser totalmente indefenso y Kohaku es algo imprudente, la verdad me preocupa, sé de lo que Ibara es capaz y… supongo que estoy asustado —reconoció, llevándose una mano al rostro con pesar—. Desearía que estuvieras aquí… No es que no confié en Kohaku y que crea que hará una estupidez, pero si tú pudieras hablarle y hacerla entender que puede confiar en mí… me sentiría mucho más tranquilo, sé que tú habrías podido entenderte bien con ella. —Suspiro.
Ya había pasado casi un mes desde que despertó y apenas la había visto, en verdad la estaba evitando y hablaba más con los médicos, pero lo cierto es que su conversación con ella lo dejó bastante frustrado, porque… en parte, ella tenía razón en creer que la buscó más que nada como un capricho…
"Es ilógico haberme enamorado, apenas nos conocemos… Ella me vuelve irracional, tanto que ahora a pesar de que quiero mantenerla conmigo no quiero verla, qué ridículo…"
O bueno, no es como que no quisiera verla, quería, a veces no podía ni dormir de las ganas que tenía de ir a verla y preguntarle si estaba bien… o incluso intentar tocarla de alguna forma, incluso rozar sus dedos contra su rostro dormido como cuando se recuperaba del desmayo y casi aborto que sufrió…
Lo peor era que todo el tiempo el personal médico le contaba que Kohaku preguntaba por él, que quería saber qué hacía, si había ido a verla, si preguntaba por ella.
Je, si ella lo pidiera iría a verla de inmediato, pero tenía su orgullo de leona y sabía que eso no iba a quebrantarse tan fácil.
Ugh, todo era tan innecesario e ineficiente…
Le gustaría que todo fuera más sencillo, pero no lo era.
"Qué problemáticas son las relaciones amorosas, me hastía, pero a la vez es… interesante, atrayente, incluso, es como si de alguna forma el juego de gata y ratón continuará", pensó fastidiado y divertido en la misma media.
Kohaku realmente era una variante caótica en su vida, le molestaba y a la vez le encantaba… que problemático, qué fascinante.
—Lamento no poder visitarte tan seguido últimamente —volvió a hablar con su padre durmiente—. Los negocios siguen demandando atención, y a su vez intento encontrar a Ibara, en parte para vengarme por lo que te hizo y en parte para mantener segura a Kohaku, mi hija y nuestra familia en general… Lillian y mis hermanos siguen en Estados Unidos, no les he querido decir que seré padre, sé que querrían venir y están más seguros allá. —Suspiró—. Es increíble como ser padre te cambia la perspectiva… ahora tengo mil preocupaciones más, ¿cómo lidiabas tú con eso? —Rio entre dientes—. Ojalá despiertes pronto… me vendría bien un consejo ahora.
Tristemente, no despertaría, lo sabía, aunque su empresa estaba trabajando en una solución para el daño cerebral que sufrió, pero no sabía cuánto tiempo tardaría.
Aun así, tenía esperanza de que despertaría más temprano que tarde, y por mientras él se encargaría de la familia, tanto de la que ya tenía como de la que llegaría pronto… y de Kohaku también, incluso aunque ella no quisiera ser parte oficialmente.
Bufó, rascando su oído con sequedad mientras se retiraba del hospital.
—Creo que ya es hora de dejar de evitarla y finalmente visitar de nuevo a esa leona… solo espero salir ileso. —Rio entre dientes.
.
Ahora que ya tenía siete meses de embarazo y estaba siendo bien cuidada y bien alimentada, Kohaku ya tenía el vientre considerablemente hinchado, no como la mayoría de mujeres embarazadas de siete meses, pero al menos ya se notaba que tenía un bebé ahí.
"Un bebé… pronto tendré un bebé…"
La idea todavía era extraña para ella, pero cada vez le llenaba de más y más calidez el corazón… incluso aunque le molestaba estar prácticamente secuestrada por el bastardo de Senku, aunque…
"Quizás él no es tan malo…"
Después de todo, Ruri ya le había contado a detalle que Senku los buscó para ayudarla a que se reencontraran, que él le había dicho que si ella no quería estar con él los ayudaría a irse a un lugar donde estuvieran tranquilos y ocultos, a salvo.
—Sin embargo, es obvio que tuvo que cambiar sus planes cuando supo de tu embarazo. Sé que toda esta situación debe ser incomoda para ti, pero creo que eres muy dura con él —le había dicho Ruri.
Y sus palabras la habían dejado pensando mucho. Siempre valoró mucho la opinión de su hermana en todo, Ruri era muy lista, empática e intuitiva, y sabía descifrar bien a las personas, y Kohaku la conocía tan bien como Ruri la conocía a ella, sabía que Senku le agradaba y que, si no fuera tan considerada, le estaría diciendo que era una tonta por no querer estar con ese hombre que la quería y la cuidaba tanto.
"Pero si me quiere y me cuida tanto… ¿por qué demonios no lo veo hace casi un mes?", pensó con sequedad, bufando.
Todos le decían que Senku estaba ocupado con su trabajo y la cacería de Ibara, pero siempre estaba preguntando cómo estaba ella y que no debía olvidar que tenía a todo un equipo de médicos en su casa simplemente para cuidar de ella y su hija.
El reposo absoluto era absolutamente aburrido, para colmo, aunque por lo menos Ruri y su sobrinito estaban con ella casi todo el día.
Kirisame también la visitaba bastante seguido, y ella también le hablaba maravillas de Senku, para su sorpresa, ya que antes hasta le había dicho que lo mataría si le daba problemas.
—Es un hombre con mucho honor y nobleza —aseguró Kirisame hace días—. Nunca antes me sentí tan segura, además, ya comprobé que es cierto que Ibara le teme, Kohaku, aunque eso no lo hace menos peligroso, pero Senku es la persona ideal para mantenernos a salvo de alguien como él, y ha estado haciendo un trabajo muy eficiente, hasta me gustaría ayudarlo más, pero hace tiempo que Akane no me contacta, tristemente, supongo que las cosas están muy tensas como para que pueda hablarnos, tampoco le ha dicho nada a Amaryllis.
Kohaku había estado pensando mucho en eso, reflexionando en que probablemente Senku no era el iluso que había pensado, que realmente lo que pasó con Mozu amenazando a Ruri fue un evento desafortunado, pero no necesariamente su culpa, Ruri se lo intentó aclarar muchas veces, diciendo que ella le insistió a Senku para que le permitiera hablar con Mozu, que se acercó demasiado, que no debía culpar a Senku.
Kohaku seguía algo indecisa, pero al menos estaba más dispuesta a escuchar a Senku… si tan solo se apareciera…
Ese día, mientras hablaba con Ruri y ella la aconsejaba sobre maternidad, alguien golpeó a la puerta y, después de que exclamaran "adelante", Senku se asomó.
Kohaku se congeló, mientras que Ruri sonrió complacida.
—Los dejaré solos —dijo Ruri con una sonrisa, tomando a Ruchiru dormido en la cama junto a Kohaku y retirándose rápidamente.
Senku le abrió la puerta para que pasara, luego la cerró y se sentó donde Ruri estaba antes, muy cerca de Kohaku, quizás demasiado cerca, por lo que ella se hizo más hacia el costado.
Se quedaron en silencio un momento, antes de que él carraspeara.
—¿Cómo te sientes? —habló con voz plana y escueta.
—Bien, aburrida. —Apartó la mirada—. Entre Ruri y tus doctores no me dejan hacer mucho.
—El embarazo es de alto riesgo, no hay muchas opciones aquí, aunque espero que la masajista que contrate te ayude con los músculos atrofiados.
Kohaku suspiró.
La verdad, parte de la razón por la cual estaba más dispuesta a tolerarlo era esa masajista, fue un gran alivio para sus piernas inquietas.
—Sí… gracias por contratarla después de que me queje… —Eso fue una buena prueba de que él seguía atento a sus necesidades.
—Te dije que tú y mi hija son mi prioridad. Me dijeron que hace tiempo no vuelves a tener contracciones, ni siquiera leves, eso me alivia. Recuerda que nuestra meta es llevarla a término… estás en la semana 31, faltan solo ocho semanas para la 39, aunque sería mejor llegar a la 40, pero la doctora dijo que la 39 está bien, esperamos que aguanten, así que si necesitas algo no dudes que haré todo lo posible por proveerte.
Ella apartó la mirada.
Quería decir gracias, pero…
Tomó aire y lo miró seriamente.
—¿Qué pasara cuando nazca? ¿Podré irme ya?
Él mantuvo el rostro en blanco, aunque ella por un momento vio cierto brillo de frustración en sus ojos.
—Preferiría que vivas aquí un tiempo hasta que la niña crezca más, me sentiría más tranquilo… al menos mientras no atrape a Ibara aún.
Kohaku hizo una mueca.
Desde que Kirisame y Ruri la habían estado convenciendo de lo eficiente que era Senku en la batalla contra Ibara, ella había estado pensando en si decirle lo que sabía o no…
Pero en fin, este era el padre de su hija y le había dicho que iba a cuidarla, y estaba demostrando que podía hacerlo, así que…
—Sé… Sé dónde Mozu e Ibara se encuentran una vez a la semana… —le contó, dudosa.
Senku volteó a verla con los ojos muy abiertos.
—¿Qué?...
Kohaku tomó aire.
"Espero no arrepentirme de esto…"
—Desde hace años tengo las contraseñas del idiota de Mozu… nunca se molestó en cambiarlas. —No era el más brillante—. Evito las redes sociales que envían una alerta al usuario cuando entras desde otro dispositivo, pero la red social de comunicación que usan es discreta… así que siempre sé lo que Mozu habla con Ibara… y sé dónde se reúnen, porque incluso aunque hablen en clave y no dicen directamente el nombre del lugar, conozco sus sobrenombres, sé dónde es.
Senku se inclinó sobre ella y tomó su mano, sonrojándola un poco, pero él tenía una mirada frenética en el rostro.
—¿Dónde es?
Ella tomó aire una vez más.
—Si te lo digo… será a cambio de algo.
Él frunció el ceño, soltando su mano y volviendo a poner distancia entre ellos.
—Bien, debí suponerlo… siempre haces todo por un motivo oculto, ¿no? Como acostarte conmigo…
Ella le frunció el ceño con odio, pero luego sonrió felinamente.
—Ja, exactamente, eso fue solo para escaparme, y tú te lo creíste todo…
Ahora fue él el que la miró con odio.
—Muy bien, entonces, te daré lo que quieras mientras no atente contra la seguridad y salud de mi hija, pero dime dónde puedo encontrar a Ibara, así podré prepararme para emboscarlo y libraré a Tokio de sus malditas garras. Y sabes que eso también te beneficiará.
Ella asintió, sentándose mejor y tendiéndole la mano, a lo que él la estrechó luego de dudar solo un segundo.
"Lo que quiero… es no tener que quedarme a soportarlo luego de que nazca mi hija, pero se lo diré después… él ya accedió a ceder a lo que yo quiera, con eso me basta, sé que él tiene la suficiente palabra para no retractarse luego".
Con el trato ya sellado, le dijo la ubicación del lugar, y Senku de inmediato comenzó a hacer llamadas a Tsukasa y su demás equipo de profesionales de los que Ruri le había hablado tan bien.
—Espero que en serio puedas matarlo.
—No lo mataré, pero tampoco lo entregaré a la policía, sé que le quedan algunos aliados allí —murmuró sin mirarla, más concentrado en su celular—. Se lo entregaré al Dr. Xeno, uno de mis aliados, necesita humanos con los cuales experimentar…
Kohaku abrió mucho los ojos y Senku rio entre dientes.
—Valoró la vida humana —aclaró él con diversión—, pero la de Ibara en particular… no tanto.
—Ja… pues en eso estamos de acuerdo. —Sonrió divertida.
Senku se le quedó mirando por un momento, antes de acercarse y sentarse en la cama justo al lado de ella, poniéndola muy nerviosa con su cercanía.
—Sé que probablemente lo que quieres es librarte de mí, sé que esa debe ser la razón por la cual querías este trato. —La miró muy serio y ella no pudo sostenerle la mirada—. Y te lo concederé, acabas de darme algo muy valioso, pero… incluso aunque no sientas nada por mí, yo no mentí al decir que sí siento algo por ti… No eres solo un capricho para mí, Kohaku… y no pienso dejar de jugar a este juego de perseguir a mi leona, incluso si acabó destrozado por estas crueles garras tuyas… —Tomó suavemente su mano entre las suyas.
Kohaku se sonrojó, sin saber qué decir ante eso, pero entonces él acercó su rostro al suyo y ella se quedó boquiabierta, cerrando los ojos de golpe.
Pensó que la besaría en los labios, su boca tembló ante la expectativa, pero él solo deposito un suave beso en su mejilla, antes de ponerse de pie y dirigirse a la puerta mientras ella abría los ojos de golpe.
—Gracias —dijo simplemente, antes de marcharse, dejándola sola y muy, muy confundida.
Continuará...
Holaaa :D
Gracias a mi querida Maryfer por comisionar este cap y lamento la tardanza :3
Hmm, creo que a esto le queda un capítulo más... o quizás dos, no estoy segura xP
Espero les haya gustado! Gracias por su apoyo!
Me despido!
CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
