Los primeros rayos de la mañana recaen en los ojos del peliblanco, molesto, levanta sus párpados pesados para encontrarse con una melena rubia y un mechón que daba picor intenso en la nariz del joven, sonrió al ver a su pequeña hermana dormir en su regazo.
—Lily... Lily despierta...
Movió un poco su hombro, la niña abrió los ojos y molesta giro su rostro hacia las almohadas -¡No quiero levantarme!
Lincoln sólo dió una leve sonrisa.
-Está bien... Pero entonces no probarás mis panqueques de banana
La niña en un instante se levantó gritando y corrió a la cocina de forma igualmente emocionada.
Se levantó pesadamente con dolor en su cuerpo, recordó su noche anterior y cómo había cambiado de lugar los muebles, miró la habitación impecable, solo se levantó y caminó hacia la puerta
-Que coneja extraña, es el sueño más raro que eh tenido nunca- dijo bostezando.
De pronto sintió cómo alguien tomaba su pie y calló estrepitosamente en el suelo
-¡Ugh! Estúpidas sábanas.
Se levantó para ir a la cocina, pero antes de éso se acercó a la sala dónde estaba su hermana sentada en el sofá viendo "Ace Savvy: El impostor", el chico se sentó a un lado y la niña no despegaba su vista del televisor
-Lily...
Volteó a verlo.
-¿Sí?
Contestaba alegre la pequeña, él respiró profundamente.
-Yo. . . Quería disculparme por comportarme así contigo ayer, tú no tuviste la culpa de nada, el traje estaba viejo y yo no pensé mucho las cosas, ¿Me perdonarías?
Lily miro que su hermano hablaba seriamente, se acercó a él y lo abrazó.
-Te perdono, pero no me vuelvas a gritar, no me gusta eso.
A Lincoln se le enternecio el corazón y correspondió el abrazo.
-Nunca más hermanita.
Se separaron después de unos segundos.
-Bien, iré a preparar ésos panqueques
Lily volvió a dar un salto de emoción.
Dados unos segundos el joven ya se encontraba preparando el desayuno para su hermana pequeña y el de 12 personas más, de repente desde la cocina un grito ensordecedor se escuchó por toda la casa, Bunnyble estaba sobre la encimera de la cocina comiendo lo que parecía ser una galleta.
-¡¿Qué ocurre?!
Preguntó Lily desde el sofá preocupada por su hermano.
-¡La coneja!
Respondía Lincoln con las manos de nuevo temblorosas.
-¿Coneja?
Se dijo a si misma confundida, decidió acercarse para mirar a su hermano quien estaba aterrorizado mirando a un punto fijo, pero ella no lograba ver nada que pareciera mínimamente un conejo.
—Espera... ¿Es una broma punk?
dijo Lily mirando a todos lados, Lincoln miraba a la coneja reírse burlonamente de él, así que en un momento de lucidez entendió que Lily jamás la vería.
-Yo... Quería decir... ¿Con figura de conejo? Mintió Lincoln dando una sonrisa algo espeluznante.
-Seguro...
contestó su hermana muy confundida por la actitud de su hermano.
-Rayos. . . ¿Ahora cómo diablos haré esas figuras de conejo?
Recibió otro golpe con un sartén de parte de Bunnyble, quién se encontraba a un lado de él, vestida cómo un chef profesional.
-¡Sin malas palabras jovencito!
Gritó asustando al chico que acariciaba el golpe tan fuerte, para ser algo que no estaba ahí se sentía muy real.
-¡Deja de golpearme!
Exigió Lincoln, pero fué ignorado ya que en vez de respuesta solo recibió otro "sartenazo" por la coneja con aún más fuerza.
-Modales jovencito, soy mayor que tú y debes hablarme como tal
exigió Bunnyble.
-¡Si señora!
Lincoln había obedecido, a comparación de Lori, la "señorita Bunnyble" si lo convertiría en un pretzel humano literalmente.
-Eso está mejor... Ahora, preparemos esos panqueques
Dijo ajustando su mandil.
Después de varios minutos había terminado el almuerzo de todos en la casa Loud, eran increíblemente hermosos, ni siquiera Lincoln sabía cómo había podido lograr algo así.
¡Parecia magia!
Comenzó a llevar el plato con los primeros a la mesa.
-¡Lily! Están listos
habló aún en la cocina siendo detenido por Bunnyble.
-Espera un momento, aún no terminamos, son once platos...
El chico no volteó y procedió a entregar el primer plato sin escuchar a la coneja.
-Aquí tienes Lily.
La pequeña niña alzó los brazos y emocionada abrazo a su hermano:
-¡Whoa! ¿Los hiciste tú solito hermano? ¡Eres increíble!
Dijo cortando la figura del conejo por la mitad.
—En realidad... Tuve algo de ayu...
Dijo sonriente volviendo a la cocina, al voltear se encontró con Bunnyble quemando poco a poco los panqueques del chico, impactado se acercó rápidamente.
-¿Qué rayos te pasa?
interrogó casi susurrando.
-¡Comerás los quemados!
dijo con lágrimas en los ojos.
-¡¿Ésto es por qué no hice los tuyos?! Haría los míos después por qué me gustan con chucrut, ahí haria los tuyos para comer juntos.
¡Pensé que lo sabrías! ¿Y se supone que me conoces?
Dijo exaltado hablando lo más alto que se podía con un susurro.
-Yo...
No tenía la menor idea de por qué lo había olvidado.
No sabía que decir solamente comenzó a sollozar y por último a llorar.
-Lo lamento mucho... Yo de verdad lo siento mucho se supone que...
¡YO debería saber éso!
No lo entiendo...
Perdón...
Tomó su bastón y desapareció en un instante dejando perplejo al peliblanco.
Uno a uno bajaron todos los integrantes de la familia Loud sorprendidos por el desayuno tan increíble que había preparado el varón de la familia.
-¿Sucede algo cariño?-
Rita sacó a su hijo de sus pensamientos.
-¿Hum? Oh, lo siento son cosas del trabajo, no es importante.
evitó el tema.
-¿Y qué harás hoy Linky?
Interrumpió la penúltima hermana mayor.
-No le sé... Quisiera pasear un rato para recordar viejos tiempos.
Todas las Loud se encontraban incómodas por lo dicho
— Ya les dije, estoy bien se los aseguro, al recordarlo me siento algo triste. . . Eso es cierto pero ya lo superé, estén tranquilas.
-¿Qué tal si vamos contigo?
-No creo que sea necesario chicas, además, estoy seguro de que ustedes también quieren reunirse con viejos amigos.
Contestó sin perder su sonrisa.
-Venga... Saldré ahora mismo, las veré hoy en la noche ¿Bien?
Se levantó sin haber comido ni un solo bocado, se llevó su plato.
-Cariño ¿A dónde llevas éso?
Lincoln se detuvo.
-Veré si cambiarme me habre el apetito.
Corrió arriba, miró la puerta de su habitación, pero algo le decía que "ella" no estaría ahí, abrió el ático y subió las escaleras encontrándose de nuevo con Bunnyble.
—Hola...
No recibió ninguna respuesta, miro cómo estaba sentada de frente a la pared temblando por el llanto que estaba conteniendo.
-Yo. . . Se que pude haber hecho algo mejor que gritarte, yo lo lamento, ¡Mira!
Le mostró el plato con unos panqueques bastante buenos, había hecho otros, ella volteó poco a poco y se limpió los ojos llenos de lágrimas, sonrió ante la acción del chico -Gracias Lincoln. . . Tú siempre sabes cómo alegrarme.
Dijo dando un bocado.
De pronto a Lincoln le comenzó a dar un gran Déjà Vu.
Comenzó a recordar de nuevo.
--·······--
-Señorita Bunny, ¿Dónde estás?
Se veía a un niño peliblanco de no más de ocho años buscando en su sótano a su gran amiga, se veía en sus ojos que había estado llorando ya hace un buen rato.
-Señorita Bunny la necesito...
Después de un rato divisó entre la oscuridad una figura.
-¡BUN-BUN!
Grito mientras corría a abrazarla, se detuvo a medio camino pues acostumbrando su vista logro observar un líquido rojo es sus guantes, ella estaba llorando, pero no parecía que fuera su propia sangre.
-Señorita Bunny ¿Qué ocurre? ¿Está lastimada? ¿Por qué llora?
-Yo. . . Hice algo muy malo querido. . . Algo muy muy malo.
dijo llorando.
El peliblanco se apresuró a sacar un pañuelo de su bolsillo.
-Usted me dijo que el pañuelo no era para mí, si no, para las personas que lloren.
Extendió el pañuelo.
-Y usted es una persona. . . Además de ser mi mejor amiga, ¿Verdad?
dijo sonriendo aún con lágrimas en sus ojos
-Gracias Lincoln. . . Tú siempre sabes cómo alegrarme-
--·······--
El chico decidió callar lo que había recordado, algo le decía que no ella no estaba bien, no importara lo que era.
