LA IMPORTANCIA DE SALVAR LA INOCENCIA
Ship: BakuDeku
Personajes: Katsuki Bakugo Izuku Midoriya Eri
Día cinco, Violeta: se asocia con la inocencia y pureza de los niños, ya que su color púrpura se considera un símbolo de la expresión de cariño sincero e inocente.
"La forma tan natural e inocente en la que los niños expresan sus sentimientos puede reconfortar el alma y llenar el corazón de una inmensa calidez. Para Izuku Midoriya, quien desea convertirse en un héroe, poder proteger esas cualidades es lo que más le importa y está dispuesto a darlo todo por ello. Sin embargo, a su lado siempre estará Kacchan para recordarle que él también es importante y merece ser salvado incluso de sí mismo."
Un ligero suspiro se escapó de los labios del peliverde de manera involuntaria para finalmente sonreír con ternura al comprobar que Eiri se había quedado dormida entre sus brazos. Cuando recién la había conocido, lo que más había captado su atención habían sido sus constantes temblores, después, había notado las vendas que rodeaban sus pequeños brazos. Sus ojos le habían observado con miedo, pero al mismo tiempo con un pequeño reflejo de esperanza. Nunca había conocido a nadie que pudiera pedir ayuda sin siquiera poner palabras de por medio. Al enterarse del infierno que estaba viviendo la pequeña, simplemente se había centrado en querer salvarla a toda cosa, en no volver a soltarla cuando era evidente que más lo necesitaba. Y aunque había sido una de las batallas más difíciles que había tenido hasta ese momento, al final todo había valido la pena. Que Eiri ahora pudiera sonreír y conservar la pureza e inocencia de su alma resultaba reconfortante. Le hacía pensar que todas las batallas que aún les quedaba por enfrentar en la próxima guerra, valía la pena con tal de proteger y preservar dicha inocencia.
— ¿Dek… Izuku? ¿Qué haces? ¡Se suponía que íbamos a…! — Bakugo se detuvo a mitad de lo que iba a decir al entrar a la habitación de Izuku y ver que no se encontraba solo. Arqueó con ligereza su ceja al hallarlo con la pequeña Eiri que por lo regular siempre estaba acompañada del profesor Aizawa o de Mirio-sempai. Sin dudarlo, cerró la puerta a su espalda y se adentró en la habitación para sentarse en la cama del peliverde a su lado.
Izuku le dirigió una mirada apenada a Kacchan en cuanto se sentó junto a él. — Lo siento mucho Kacchan, debí haberte avisado, pero se me pasó el tiempo. — Mencionó con voz baja, no resistiendo las ganas de acariciar el cabello de la pequeña con cariño.
Katsuki negó con suavidad, llevando una mano insegura al rostro de la niña apenas tocando su mejilla con el dorso de su dedo índice. — No importa. — Respondió con un ligero encogimiento de hombros. — Pensé que era cuidada por el profesor Aizawa o Mirio-sempai realmente. Es extraño verla en nuestros dormitorios.
Izuku asintió con una ligera sonrisa. — Sí, el profesor Aizawa es su tutor legal, pero últimamente está muy ocupado con lo de Kurigiri y Mirio-sempai no podía cuidarla hoy así que me pidieron de favor que lo hiciera yo porque Eiri se siente cómoda con mi compañía. — Izuku agachó la mirada al rostro de Eiri no pudiendo evitar sentir ese cosquilleo en su estómago al notar los pequeños gestos que el rubio estaba teniendo con la niña. — Y a mí también me gusta cuidarla así que no dudé mucho en aceptar, solo que olvidé que teníamos entrenamiento por la noche, lo siento.
— Hmmm… —Masculló el rubio mirando de reojo al peliverde. — ¿Por qué no la dejas dormir en la cama? — Preguntó curioso sin poder evitarlo. No queriendo admitir en voz alta que ver al peliverde abrazando a la niña es una imagen que no quiere olvidar pronto.
Un ligero sonrojo se apoderó de sus pecosas mejillas ante aquella pregunta. — B-Bueno… lo haré, claro que sí, pero… solo quería tenerla un momento más así. — Respondió desviando la mirada para evitar ver la sonrisa entretenida que le estaba dedicando su amigo de la infancia.
— Escuché que la pelea por salvarla fue muy dura. — Preguntó el rubio desviando la conversación. A pesar de que le gustaba sonrojar al peliverde no quería que su estadía ahí le resultara incómoda a su amigo.
Izuku sonrió más relajado por el cambio de tema y asintió con ligereza. — Sí, hubo un momento en el que pensé que no lo iba a conseguir, pero el don de Eiri me ayudó bastante. — Respondió mirando al rubio con una gran sonrisa.
— Hasta que perdió el control. — Mencionó el rubio no como una pregunta, sino como un hecho tangible.
Izuku mordió con suavidad su labio inferior. — Ajam… pero no lo hizo a propósito, simplemente nadie le había podido enseñar a controlarlo. Ahora ya lo hace mucho mejor, el profesor Aizawa dijo que de seguir así muy pronto iba a ser capaz de poder hacer algo para devolverle su don a Mirio-sempai.
Katsuki suspiró fijando su mirada al techo, quedándose en silencio unos minutos mientras aclaraba sus pensamientos. — Siempre tienes que arriesgarte de esa manera, ¿no es así? Siempre pensando en el bienestar de los demás antes que en ti mismo.
Izuku parpadeó con ligereza un tanto confundido por las palabras de su amigo de la infancia. — ¿Esto te molesta? — Preguntó finalmente, ¿no era ese el trabajo de un héroe después de todo? Izuku sonrió con suavidad mirando el rostro relajado de la niña que se acurrucaba mejor contra su pecho.
— De hecho, sí. — Katsuki frunció el ceño con ligereza para después observar directamente al peliverde. — Si se te ocurre hacer lo mismo contra Shigaraki y desaparecer, juro que iré directamente hasta el mismo infierno por ti. No tienes por qué enfrentarte a esas situaciones tú solo, ya te lo he dicho, pero siempre tienes la tendencia de ignorar mis palabras.
Izuku rio con suavidad, sosteniendo a Eiri con un brazo para poder mostrarle con su mano libre una hoja de papel en donde se encontraba un dibujo. — Mira. — Mencionó Izuku pasándole el dibujo al rubio con una gran sonrisa.
Katsuki parpadeó con ligereza un tanto sorprendido al recibir aquel dibujo y analizarlo con cuidado. Aunque si tenía que ser sincero consigo mismo, no entendía mucho. — Es… interesante. — Mencionó después de un momento no sabiendo qué era lo que estaba viendo exactamente en aquella secuencia de varias líneas a las que no podía darles forma y lo que parecía ser letras.
Izuku volvió a reír con suavidad al notar la mirada confundida del rubio y entonces se acercó un poco más para poder explicarle mejor a su amigo. — Esto de aquí son flores, violetas para ser más exactos. Y esto… — Señaló lo que parecían ser letras. — Eiri apenas está aprendiendo a escribir, pero me contó que ahí estaba escrito "Gracias por salvarme". — Izuku volvió a sonreír ampliamente sin despegar su mirada del rubio. — Lo hizo hace un rato y me lo dio. ¿No te parece bonito? Sé que a veces puedo ser muy imprudente en las batallas, pero simplemente no puedo evitar el desear proteger este tipo de cosas, Kacchan. Eiri pasó por todo un infierno gracias a Chizaki y su retorcida manera de pensar, pero que ahora sea capaz de hacer estos dibujos tan bonitos y que algunas de sus primeras palabras escritas me las dedique a mi… eso me hace pensar que no todo en esta sociedad está mal. La forma tan inocente y pura que tiene Eiri de ver el mundo desconocido que se extiende ante sus ojos, ¿no te reconforta el alma? ¿No te llena de felicidad saber que a pesar de todos los horrores que vivió, su esencia siga intacta? ¿No te hace desear protegerla a toda costa? Y es gracioso que Eiri haya decidido dibujar violetas precisamente porque así es ella, así son sus sentimientos: inocentes y puros. Este tipo de detalles son los que me motivan a intentar ser mejor y sé que en el fondo de Shigaraki sigue estando ese pequeño niño inocente al que le tocó vivir cosas tan complicadas que lo llevaron a transformarse en lo que es ahora. Eiri tuvo suerte porque la pudimos salvar a tiempo. Estos días me he preguntado mucho sobre, ¿qué hubiera pasado si alguien se hubiera arriesgado para salvar al pequeño Shigaraki? Estoy seguro de que ese niño también era inocente y que pedía a gritos ser salvado de todo lo que lo rodeaba.
— Izuku. — Susurró Katsuki mirándolo con una mezcla de admiración y sorpresa por partes iguales.
— También sé que probablemente ya es tarde para intentar salvarlo. Gran Torino me dijo antes de que me fuera del hospital, que a veces la muerte también es una manera de salvar a las personas que no desean ser salvadas. — Izuku dejó escapar un pequeño suspiro mientras acariciaba de manera distraída la mejilla de la niña con cariño.
Katsuki también suspiró prestándole más atención al dibujo. — Pero aun así no quieres rendirte todavía con él, ¿no es así? — Completó el rubio por Izuku, lo conocía tan bien como la palma de su mano. Y era precisamente por ese motivo que no podía quitarse la preocupación por él, aunque no se atreviera a decirlo abiertamente.
— Suena tonto, ¿no es así? — Preguntó finalmente el peliverde, dándole la razón a su amigo sin siquiera afirmar a su pregunta. Cuando observó a Katsuki, éste le observaba de una manera que le hizo sonrojar de nuevo, aunque le fue imposible apartar la mirada.
— Lo es. — Afirmó el rubio con el ceño profundamente fruncido, para finalmente suspirar y sonreír un poco. — Pero así eres tú y eso es lo que te hace tan especial. — Katsuki se removió un poco, un tanto incómodo por expresarse de esa manera, pero no era alguien que huyera de alguna situación y menos si esa situación involucraba a Deku.
— ¿E-Especial? — Preguntó confundido el peliverde quien al no poder hacer otra cosa para poder calmar los nervios que sentía, se levantó de la cama aún con Eiri en brazos para apartarse del rubio, de repente su cercanía se sentía como el mismo sol abrazándole. Con una sola mano intentó preparar la cama para que Eiri pudiera descansar mejor. De alguna manera envidiaba a la niña que no había despertado a pesar de la plática que mantenía con Kacchan.
Katsuki se levantó también prestando atención a cada uno de los movimientos del peliverde con curiosidad y una pequeña sonrisa. ¿Era su imaginación o Izuku se había puesto nervioso por sus palabras? Con cuidado colocó el dibujo que el peliverde le había dado sobre el escritorio del pecoso. — Deja ayudarte. — Mencionó el rubio, ignorando de momento la pregunta realizada por el peliverde. De momento se concentró en arreglar la cama para que la pequeña Eiri pudiera dormir más cómodamente.
Desde atrás, Izuku observó las acciones de su amigo con una pequeña sonrisa, aun sintiéndose ligeramente nervioso por su presencia. — Gracias. — Respondió cuando observó que la cama estaba lista y después con mucho cuidado, arropó a la pequeña para que pudiera dormir tranquila.
— Dek… Izuku… —Mencionó, corrigiéndose una vez más por casi decirle Deku al peliverde. Le estaba costando más trabajo el acostumbrarse a usar su nombre y eso le frustraba de alguna manera.
Izuku rio suavemente intentando no despertar a Eiri cuando volvió a encarar al rubio. — Sabes que no me molesta que me digas Deku, Kacchan. Está bien.
— Sí. — Refunfuñó el rubio mientras se cruzaba de brazos. — Pero aun así dije que te diría por tu nombre para enmendar el comportamiento de mierda que tuve contigo durante nuestra infancia y no discutiré eso de nuevo, Deku… Digo, ¡Izuku! — Con frustración el rubio alborotó su propio cabello. — ¡Maldita sea!
Izuku estaba aguantando las ganas de reír, de verdad que sí, pero el comportamiento de Katsuki en verdad que le estaba dificultando las cosas. — Tranquilo, Kacchan. — Mencionó con una sonrisa entretenida mientras se sentaba al borde de la cama con mucho cuidado de mover demasiado el colchón. — ¿Qué me querías decir? — Preguntó finalmente para evitar que su amigo se molestara una vez más.
Katsuki suspiró profundo en un intento de calmarse, no queriendo admitir que se sentía nervioso de un momento a otro por lo que estaba planeando decir. — Eres especial. Muy muy muy especial. — Mencionó con calma una vez que pudo volver a centrarse en el tema principal. Izuku le observó con sus grandes ojos verdes, bastante sorprendido. — Estoy de acuerdo contigo con que somos héroes y nuestra misión más importante es proteger a los inocentes, a quienes como Eiri la han pasado mal sin justificación. Estoy de acuerdo en proteger sus sonrisas, su inocencia, la pureza de su alma. Como héroe, no me molestaría sacrificarme para poder conseguirlo. — Mientras iba hablando se fue acercando lentamente hasta donde se encontraba el pecoso quien le seguía observando sin decir nada, pero que sus mejillas sonrojadas decían más de lo que su boca pudiera hacer. Cuando llegó frente al peliverde, se acomodó de cuclillas, dejando sus manos sobre las rodillas ajenas con delicadeza. — Pero, eso no quita el hecho de que también quiera salvarte a ti. En este mundo no existe nadie más en quien pueda confiar como lo hago contigo. Te conozco a la perfección, me atrevo a decir que incluso te conozco mejor de lo que tú mismo lo haces, y por eso sé que en la próxima batalla arriesgarás todo de ti para cumplir con tus objetivos. Y aunque te admiro demasiado por eso, quiero que sepas que estaré ahí para detenerte en caso de que sea necesario.
— Kacchan. — Susurró suave, sintiéndose abrumado por todo lo que el rubio estaba diciendo en esos momentos.
— No voy a permitir que mueras en esa batalla, Izuku. — Continuó con firmeza y sin dejar de ver esos ojos verdes que tanto le atraían. — Y no te estoy pidiendo permiso tampoco, voy a estar a tu lado en esa batalla, derrotaremos a Shigaraki, nos aseguraremos de que este mundo sea perfecto para que esa niña pueda seguir creciendo feliz y continuaremos con nuestras vidas. Y… — Dudó un poco, pero al final, mientras cerraba sus manos en dos puños, suspiró. — Y cuando todo vuelva a la normalidad, volveré a hablar contigo y comenzaremos a salir. ¿Quedó claro?
Izuku parpadeó confundido a pesar de los latidos acelerados de su corazón. ¿Eso contaba como una confesión o estaba mal interpretando las cosas? Con Katsuki nunca se sabía con exactitud qué era lo que pensaba después de todo. — E-Está bien. — Susurró aun sintiéndose un poco cohibido ante la presencia de Katsuki y su demanda.
— Sólo asegúrate de vivir, nerd… —Katsuki apartó la mirada para que Izuku no viera lo afectado que estaba por la inminente guerra a pesar de que siempre se mostraba seguro ante todos. No podía darse el lujo de decirle más cosas al peliverde, de momento debían centrarse en la inminente batalla que les esperaba. — No puedo ser el número uno si no estás ahí para competir después de todo.
Izuku volvió a parpadear con ligereza antes de reír suavemente una vez más, ya relajado. — Lo haré, Kacchan. Te demostraré que llegaré a ser el número uno antes que tú.
Katsuki frunció el ceño ante la respuesta, pero al final terminó por sonreír de costado. — Así me gusta. — Respondió, poniéndose de pie lentamente. Luego, llevando su mano a la cabeza de su amigo alborotó aún más su cabello. — Nos vemos después, nerd. El entrenamiento de mañana será el doble de pesado que el que iba a ser hoy, así que prepárate.
— ¡Sí! — Respondió con entusiasmo el chico mientras observaba la espalda del rubio alejarse.
Cuando Katsuki llegó a la puerta se detuvo, volteando su rostro un poco con una sonrisa entretenida. — Por cierto, cuando la mocosa despierte dile que la felicito por dibujarte muy bien. Ese chícharo con patas es muy parecido a ti. — Y sin decir nada más se marchó antes de que el peliverde reaccionara y le reclamara.
— ¿Eh? — Los ojos de Izuku se abrieron con sorpresa, yendo al escritorio para poder ver el dibujo una vez más. Al revisarlo pudo apreciar que junto a las flores se encontraba un gran punto verde, el cual tenía unas líneas cruzadas que simulaban ser unos brazos y piernas. Al otro lado estaban otras dos figuras amorfas, la negra debería de tratarse del profesor Aizawa y la otra con cabeza amarilla debería tratarse de Mirio-sempai. Un profundo sonrojo se apoderó de sus mejillas al darse cuenta de que Kacchan tenía razón, aquel dibujo parecía exactamente un chícharo. — Tonto. — Susurró por completo apenado, pero de alguna manera feliz. La inocencia de los niños resultaba refrescante y esperanzadora en los momentos más difíciles.
Este escrito participa en la semana FlowerWeek 2025 organizada por las páginas de Facebook Little Star y Maleja-chan.
#flowereek2025
#weekconmaleyadri3
#floresyships
