Capítulo 2

La Reunión.


Me baño y alisto rápidamente. Ahora lo importante es seguir el camino que se trazó.

—El plan para sacarnos de este problema. —Rasco un poco mi cabeza, saliendo de la mansión.

Mucha gente murió, nuestra victoria nos salvó y perjudicó.

Esta será una reunión matutina con los ministros, donde se tomarán decisiones que afectarán todo Irlam. Debemos seguir avanzando, sin importar lo que haya sucedido, detenernos ahora sería dejar atrás todo el progreso que hicimos.

Ya todos deben estar: Emilia siempre sale antes que yo a la ciudad, Otto también debería estar organizando todo. En estos meses todos han cambiado, y, aunque no seamos perfectos, estamos siguiendo el camino correcto.

Si queremos salvar a las personas de este mundo necesitamos cambiarlo todo, tener el monopolio absoluto. La diferencia es que tengo que hacerlo y evitar que pase igual que en mi mundo.

Evitar que la corrupción termine por acabar todo una vez yo no esté a cargo de Irlam.

—Gracias por su compra. —Sostengo un delicioso pan en mis manos, dándole un gran mordisco, deleitándome con su suavidad y el ligero sabor a mantequilla.

Honestamente los sabores en este mundo son ligeramente diferentes a los de la tierra. Excluyendo el hecho de ser completamente orgánicos, estos tienen la particularidad de contener pequeñas partes de maná.

Realza su sabor, y ahora que soy más sensible puedo notarlo mejor.

Miro las calles de concreto, reforzadas con adoquines en forma de hexágono, los postes de luz, las sillas para que la gente se siente y disfrute. Poco a poco Irlam va tomando forma como una ciudad.

Su estructuración debe ser precisa para atraer y mostrar su magnificencia.

El ministerio, que fue el mayor gasto de dinero que he hecho en mi vida, fue prueba de ello. Fue financiado por Irlam y Roswaal, pero es hasta el momento la edificación más segura y grande que hay.

La vestimenta de las personas también, parece que está de moda vestirse con saco y corbata. Hace mucho le mostraba diseños a Rem y parece que ahora está dando frutos.

Los trajes normalmente parecen de sirvientes, pero con la modificaciones que hizo Rem han sido bastante populares. Con el clima de Irlam descendiendo es completamente normal portarlos, y ciertamente cubren bastante del frio.

Desde hace unos días la gente viste negro, todos estamos de luto por lo que sucedió, por todos los soldados que murieron protegiendo Irlam. El negro se usa como luto en Lugunica debido a una historia.

Cuenta la historia que hace cuatrocientos años, existieron dos entidades: yurei y sorei, ambas son formas residuales del alma de una persona tras la muerte, todo eso antes de reencarnar.

Se dice que si no se rinde homenaje y se le da el amor que se merece, el difunto puede convertirse en un yurei. En cambio, si le ofreces tus respetos y le dan amor y atención, se convierte en un sorei.

Claramente, tras escuchar los nombres supe que era una historia japonesa, pues yo mismo la había escuchado cuando viví allá. Honestamente no creía en espíritus, pero ahora si pesa esa historia en mí.

Por eso también seguimos el luto en Irlam, como muestra de respeto y también como forma de mostrar nuestro lamento ante la tragedia.

Lo que no me esperaba es el tipo de prenda.

Es curioso como la moda cambia tan rápidamente, a pesar de vestir mayormente de negro, lo hacen usando las prendas que diseña Rem. Bueno, honestamente para la calidad que presentan su precio es demasiado bajo.

Al ser producidas en masa usando el telar y herramientas mágicas, pues honestamente no son costosas de producir.

Pero pronto subirán, pues el renombre es lo que da valor.

Camino viendo las casas, el inicio de los barrios con casas similares a las de mi mundo; diseños simples pero bastante eficientes en espacio. Como los robos aquí son muy escasos no es necesario colocar rejas, haciendo que se vean mucho mejor.

Incluso, antes de todo esto ya había organizado un grupo diferente: la policía, quienes se encargarán de mantener el orden público.

Bueno, aún no se llaman policías, pero funcionan como tal.

Hay cosas de mi mundo que deben ser corregidas, pero solo serán corregidas si lo hago bien desde el inicio. La mejor forma, aunque pueda parecer injusto para algunos, es con una meritocracia.

Quien de la talla es quien tomará los cargos, quien rinda es quien tomará los mejores puestos.

Pero para hacer una meritocracia sana tengo que asegurarme de que el sistema no sea corrupto, ni tenga la posibilidad de serlo.

Cada uno deberá aportar desde donde son buenos, lo que diferenciará es lo que sean capaz de construir con lo que tienen. Hará que la competencia sea voraz, pero, honestamente, es lo único que puede hacer crecer esta ciudad.

No soy un político, pero si he visto las injusticias que se dan.

Miro a las personas caminar con una sonrisa, unos llevan a sus hijos, otros simplemente van a trabajar.

Todo debe seguir, y todos lo saben.

Yo no puedo hacerlo todo, de esa forma no crearé una sociedad que pueda mantenerse por si misma. Lo que yo estoy haciendo es intentar introducir tecnologías, asi como les ayudo con las bases en la escuela.

La gente de Irlam debe adaptar ese conocimiento y usarlo para hacer avanzar la sociedad.

Esta vez debo pasar desapercibido, asi que poseo una capucha negra para ocultar mi identidad. Una capucha de cuero junto con mi traje negro y una corbata roja.

Honestamente me siento bien de vestir asi; el azul oscuro de la ropa militar ya me estaba colmando la paciencia.

Realmente la calidad de la tela ha mejorado, quizás aún no la puedo comparar con mi mundo, pero veo que Rem la ha mejorado considerablemente.

El telar ciertamente ha ayudado en ello.

Llego a la plaza, visualizando en mi mente la primera vez que estuve aquí; Cuando lo único que había era un pozo de agua y una pequeña tarima de madera. Luego fue que se logró llenar de adoquines y concreto, colocando varios árboles para que quede una apariencia agradable, asi como evite que la calidad del aire baje.

—Hay varios problemas, pero debo tratarlos a lujo de detalle cuando vuelva de la capital —murmuro mientras sigo a paso lento.

Pronto deberemos restructurar nuevamente todo, debemos hacer un sistema de drenaje de desechos, asi como plantas de tratamiento para usar esos desechos como abono. El proyecto lo llevo trabajando desde hace mucho tiempo, pero el capital para ello, asi como los conocimientos técnicos, no son algo que poseo.

El problema es en el proceso, pues tras ser incinerados me gustaría transportarlos a una planta para convertirlos en abono, de esa forma aprovechar al máximo todo lo que sirva.

No soy bueno en la parte civil, mucho menos arquitectura y demás.

Realmente las casas se hicieron porque ya tenía los planos de cuando quería mandar a construir una casa, solo los modifiqué un poco. Los edificios si fue todo obra de Karl, realmente él es un genio para eso.

«Ha construido castillos al final, asi que es normal».

Si quiero solucionar ese problema entonces deberemos hacerlo antes de que la ciudad siga creciendo. El problema es que carecemos del material ideal, el PVC. Pero, con un refuerzo mágico se pueden crear tuberías de acero que cumplan el mismo propósito, supongo.

Logré concientizar para hacer uso de esos desechos como abono, pero, aun así, no es suficiente. Necesito automatizar ese proceso o será un problema a futuro cuando crezcamos más.

«Tengo que actuar antes que pasé como en la capital, donde hay varias pozos sépticos que son vaciados constantemente».

Realmente no le he prestado atención a los métodos de Karl; un día de estos debería invitarlo para hablar con él y saber cómo fue que hizo este edificio.

En este caso, el ministerio tiene un estilo diferente, diseñado por Karl.

Me encuentro ante un magnífico edificio que destila grandeza y elegancia, con su inmensa fachada de piedra blanca brillando bajo el cielo azul. La arquitectura es una mezcla de estilos clásico y regio, con altísimas columnas a lo largo de toda la estructura, que le confieren una presencia imponente.

Delante del edificio se extiende un parque bellamente cuidado, con senderos pulcramente pavimentados que guían a las pocas personas que pasean por él.

Lleno de bancos que invitan a los visitantes a sentarse y admirar las impresionantes vistas.

Es gigante, me recuerda al palacio de justicia de mi país. Su construcción llevó grandes cantidades de tiempo, pero gracias a la magia fue menos de lo esperado. Realmente, sin la magia, sería imposible alcanzar esto en este corto tiempo.

Camino por la plaza hasta llegar a la entrada. Me quito mi capucha, y los guardias de seguridad de inmediato sonríen.

—Señor alcalde, muy buenos días. —Ambos guardias se inclinan, dándome la bienvenida.

—Buenos días a ambos, que tengan un gran día. —Sonrío, entrando al ministerio con una emoción renovada.

Tengo muchas responsabilidades. Sé que por ahora alcanzar una vida pacifica es imposible, pero, aun así, mi corazón está en paz.

Con mi corazón en paz puedo pensar claramente.

Una sala inmensa, llena de personas entrando y saliendo del lugar. Todos ocupados, y el sonido de las máquinas de escribir se escucha saliendo de cada oficina. Miro el maná de todos, viendo que están en buenas condiciones.

Al final, ahora este es el nuevo campo de guerra.

Es nuestro deber terminar de proteger a la población por la cual se sacrificaron tantas personas. Aprieto mis manos, subiendo los escalones de mármol hasta llegar a la sala principal.

Una gran puerta de madera, con dos guardias armados uno al lado del otro.

Al verme se inclinan, saludando y abriendo la puerta.

La luz que sale de la habitación me encandila por un segundo, para luego ver la gran mesa rectangular. En ella, están todos los ministros ya sentados y preparados. Emilia está sentada en el lado más alejado, mientras que Otto se queda a su lado izquierdo.

Es una simbología, puesto que el cargo de Otto realmente es el de un secretario, pero su poder sobre las decisiones es bastante grande. El cargo de Otto perfectamente podría ser el de alcalde si yo me hago un gobernante.

«Pero eso no va a suceder, porque tengo otro cargo para él».

—Buenos días a todos. —Camino lentamente, colocándome del lado derecho de Emilia. De pie, demuestro que ella es quien manda realmente, mientras que yo soy su servidor.

Puedo ser el alcalde, pero quien será la futura reina es ella.

No una reina de papel, si no la futura reina que comandará todo Lugunica.

«Es lo que creo y deseo con todo mi ser; no toleraré mediocridad.»

Otto sonríe, y con sus palabras inicia:

—Comenzaremos la octava reunión del ministerio, a los participantes, les pido recuerden su juramento. —Otto levanta un brazo, colocando uno en su pecho y el otro al aire, mostrando su palma.

Todos repetimos sus movimientos, y el juramento comienza.

—Juramos en nombre del dragón y de nosotros mismos que diremos absoluta y solamente la verdad. Nuestras palabras velaran por los interés de Irlam y su gente, sin dejarse llevar por la codicia o intereses personales. En caso de que fallemos a nuestro juramento, nuestra alma será destruida y nuestra familia expulsada de Irlam para siempre.

Es una medida fuerte, pero en el ministerio es donde se toman las decisiones que afectan la vida de todas las personas: la guerra, la hambruna, la educación, todo se puede arreglar o destruir con palabras.

Aunque, ahora sé que el juramento de alma puede ser roto sin morir, por lo que no lo veo como la medida perfecta, pero igualmente con Crusch aquí para ver mentiras es poco probable se escape algo.

«Es más una medida para la generación del futuro».

Para tener un balance correcto, es necesario que las personas que estén en esos cargos tengan un detenimiento. La libertad es buena, pero la absoluta libertad no sirve para la gente en el poder.

Somos seres humanos al final, no es algo que se pueda evitar solo por confianza.

Nuestros pechos se iluminan en un azul intenso, y con ello, la reunión inicia.

Primero empieza hablando Alexander, que es el ministro de industria. Un hombre de unos treinta años, que ha administrado todas las fábricas de forma eficiente. Después de nombrarle ministro empecé a instruirlo aún más; reglas, normativas que íbamos creando.

Poco a poco los principios de la industria se van transformando para proteger la salud de los trabajadores y la integridad de las maquinas.

Ahora que Beatrice no está, el laboratorio esta sellado, pero, por suerte, la mayoría de los libros están en mi oficina, dejando únicamente todos mis planos en el laboratorio. Es un golpe duro, pero no hay nada que no se pueda superar.

En especial con el nuevo poder que gané.

Si logro reconectar la biblioteca con mi oficina podría acceder esporádicamente, pero no tengo control sobre la magia Yin, y, sobre todo, la magia de teletransportación es una magia antigua, poco reconocida.

Al menos para las personas de ahora.

Alexander se levanta, mirando a todos con su mirada seria, tomando unas hojas y repartiéndolas entre los presentes. Es crucial que todos los ministros comprendan la situación de cada ministerio, de esa forma no podrán interferir los unos con los otros.

—La mejora del acero ha sido un éxito. Todos los contratos han sido tomados en cuenta para un periodo superior a cinco años. Como fue previsto, se construirán quince nuevas fábricas propuestas, incluyendo la de tornillos, implementando la tercera versión de la máquina a vapor, mientras que las fábricas que aún tienen la primera versión serán remodeladas a fin de año —comienza Alexander, con tono firme y decidido.

Miro la hoja que preparó, resumiendo en gráficos estadísticos la situación.

La producción de acero se incrementó un 60%, estimando que nos hará falta acero para poder suplir la demanda creciente en un año. También hay una propuesta: Implementar acero reforzado para las versiones uno y dos, mejorando así su eficiencia a un mayor coste, pero inferior a la tercera versión.

—Si mejoramos las máquinas, podremos venderlas más caro, como un producto nuevo, generando opciones entre los clientes y publicitando el acero al mismo tiempo —añade Alexander, y todos asienten en acuerdo—. Se puede ofrecer múltiples versiones, por lo que cada usuario podrá escoger la que más le convenga.

Es claro que debemos ir implementando el acero, el hierro podría usarse luego para otro propósito.

Otto, con mirada astuta, sonríe aprobando también la moción. Su papel de secretario pronto evolucionará hacia algo más significativo. Otto será quien maneje todas mis propuestas económicas.

«Aunque ya lo hacía, solo que yo ayudaba bastante en ello».

Pronto podré explotarlo laboralmente sin sentirme mal al respecto.

«Mi buen amigo, no sabes lo que te espera».

El problema es que es difícil para mí y para Otto hacer esto solo. La gestión del dinero es clave para poder organizar todos los gastos, pero, al estar ligada a nosotros, tenemos un sobrecargo de gestiones.

Sobre eso, viene la propuesta más importante.

—Gracias, Alexander. Ahora, permítanme explicarles cómo funcionará el banco de Irlam y el sistema de bonos que proponemos —comienza Otto, proyectando su voz con claridad y seguridad—. En primer lugar, quiero explicar qué es y cómo funciona un banco, ya que esta institución será clave para nuestro desarrollo económico.

Otto hace una pausa para asegurarse de tener la atención de todos. Muestra un diagrama en la pared, detallando la estructura y las funciones básicas de un banco.

—Un banco es una institución financiera que ofrece varios servicios esenciales a la población. Su principal función es actuar como intermediario entre quienes tienen dinero y quienes necesitan dinero, ¿hasta ahí bien, cierto? —Otto mira a todos, quienes asienten—. Bien, los bancos aceptan depósitos de personas y empresas que desean guardar su dinero de manera segura, y luego utilizan esos depósitos para otorgar préstamos a quienes necesitan financiar proyectos o compras.

La mirada de todos es un poco confusa, pero antes que pregunten Otto parece querer dar la respuesta.

—Si, no usaremos solo nuestra liquidez, si no que usaremos el dinero de la gente para invertir y obtener más dinero. —La mirada de Otto es decidida, pues hay un gran riesgo en eso—. Hay muchos riesgos al implementarlo, pero hasta la fecha no existe un solo banco en el mundo. Usaremos esa ventaja a nuestro favor.

Miro a mi alrededor y veo que los ministros siguen atentos; algunos tomando notas. Otto continúa con su explicación con una mirada sonriente y confiada.

—Cuando ustedes depositan dinero en el banco, este les ofrece un pequeño interés como recompensa por confiar en él. —Toma su cabeza un segundo—. Ehm, un interés es un porcentaje que se cobra del total del dinero. Luego, el banco presta ese dinero a otras personas o empresas, cobrando un interés más alto por esos préstamos. La diferencia entre los intereses que paga a los depositantes y los intereses que cobra a los prestatarios es la ganancia del banco.

Señala una parte del diagrama que muestra este flujo de dinero.

—Además de ofrecer préstamos y aceptar depósitos, el banco de Irlam también jugará un papel crucial en la regulación económica, ¿lo ven? —Otto señala una parte del gráfico—. Este gestionará las tasas de interés para mantener la estabilidad financiera y controlará la oferta de dinero para prevenir la inflación. Al centralizar estas funciones, el banco puede asegurar que nuestra economía se mantenga fuerte y equilibrada mientras llegamos al trono.

Crusch levanta la mano, intrigada.

—¿Cómo emitirá el banco los bonos y qué papel jugarán en todo esto?

Otto Sonríe, pasando la hoja de su presentación.

—Si, ehm… En cuanto a los bonos, estos serán instrumentos financieros que emitiremos para financiar nuestros proyectos de desarrollo. —Hace una pequeña pausa, tomando un poco de agua—. Un bono es esencialmente una promesa de pago. Cuando alguien compra un bono, está prestando dinero al gobierno. A cambio de ese dinero, nosotros nos comprometemos a devolverlo con intereses en un plazo determinado.

—Es como si ellos fuese un banco móvil —concluye Alexander.

—Bastante acercado, si, tienes razón. —Otto devuelve la mirada a su presentación—. Estos bonos no solo nos proporcionan los fondos necesarios de inmediato, sino que también crea una relación de confianza y cooperación con nuestros ciudadanos y empresarios.

La mirada de Otto es confiada, y con mucha razón, pues ha estudiado esto durante bastante tiempo. Veo que algunos ministros asienten con la cabeza, comprendiendo el concepto. Otto continúa, aprovechando el momento.

—Para que esto funcione, debemos hacer que los bonos sean atractivos para los inversores. —Su pausa es clave, mirando a todos con determinación—. Entonces, para hacerlos atractivos ofreceremos tasas de interés competitivas y garantizaremos la seguridad de la inversión mediante la sólida gestión del banco de Irlam.

Bastante simple y imaginativo, pues el proyecto es más difícil de lo simple que suena, pero de algo se empieza.

Las tasas de interés serán un concepto integrado oficialmente. Realmente este mundo ya las usa, pero no de la manera sistematizada que se propone, por eso es importante que se regule.

—Además, los bonos podrán ser vendidos y comprados en un mercado secundario, lo que permitirá a los inversores tener liquidez y flexibilidad. —Otto sonríe, demostrando que aún hay mucho por hacer—. Este mercado secundario será el primer paso hacia la creación de una bolsa de valores en nuestro reino, que será un concepto que el alcalde Marco publicará en un artículo luego del juicio.

Pronto Irlam será escuchado y visto como una ciudad académica, la publicación de mis artículos serán un paso para seguir por muchas personas. Artículos que pueden ser leídos por todos, pero que no contienen todo para que no lo puedan replicar.

«Será bastante divertido».

Rost, ministro de limpieza y conocido por su escepticismo, interviene.

—¿Y cómo aseguramos que este crecimiento no cause descontento entre la población? Si nosotros integramos nuevas medidas la población temerá de ellas.

Otto asiente, anticipando la preocupación.

—Si, entiendo que puede pasar eso. —Otto mira hacía la ventana un segundo, para luego volver a mirarnos—. La clave está en la comunicación y la educación. Debemos informar a nuestra gente sobre los beneficios a largo plazo de estas inversiones y manejo. Además, planeamos reinvertir parte de las ganancias en infraestructura pública, mejorando la calidad de vida de nuestros ciudadanos.

Todos parecen entender, no es solo crear el banco, si no que para construir la confianza de la institución se debe hacer un uso visible de ello.

—Construiremos escuelas técnicas, hospitales, mejoraremos los caminos y crearemos el sistema de drenaje. Con el tiempo, la población verá y sentirá los beneficios directos de este progreso.

Otro ministro interviene, preocupado.

—¿Qué sucede si no podemos devolver el dinero a tiempo?

Otto no vacila.

—La clave está en la gestión prudente y la transparencia. Publicaremos informes periódicos sobre nuestras finanzas y el progreso de los proyectos financiados por los bonos. Si gestionamos bien nuestros recursos y mantenemos una política fiscal responsable, minimizaremos el riesgo de incumplimiento. En casos extremos, siempre tendremos la opción de renegociar los términos de los bonos o emitir nuevos bonos para refinanciar los antiguos.

La sala se queda en silencio por un momento, mientras todos procesan la información. Es claro que no es algo fácil de digerir, por eso haré unos artículos que explicaran estos procesos de forma más detallada.

«Hace tiempo que nos los escribo, como lo extraño».

Finalmente, tomo la palabra:

—Gracias, Otto. —Otto asiente, tomando un paso atrás mientras yo los miro a todos—. Recuerden que con el banco de Irlam y los bonos, no solo podemos financiar nuestros proyectos, sino también fomentar un sentido de participación y responsabilidad entre nuestros ciudadanos. —Aprieto mi puño mostrando mi determinación—. Estamos en el umbral de una nueva era para nuestro reino, asi que es nuestro deber integrar estas medidas de forma eficiente, considerando el futuro de Irlam en todo momento.

Asiento con satisfacción mientras veo la determinación en los rostros de mis compañeros.

—Integrar lo nuevo siempre dará temor a quien desconoce de ello, e incluso a quien lo conoce. —Cierro mis ojos unos segundos, para luego mirar a mi gente—. Nuestro deber como gobernantes es integrar lo nuevo sin que nuestro pueblo sufra, por eso la educación al respecto es crucial, tanto para nosotros como para el pueblo.

El futuro del reino depende de nuestra capacidad para llevar la revolución industrial y los avances modernos a este mundo. Con la combinación de conocimiento técnico y magia, creo firmemente que es posible crear un cambio duradero y próspero.

Lo principal es avanzar para poder enfrentar cualquier obstáculo.

Mis pensamientos se enfocan en las próximas fases del proyecto, y ya puedo visualizar los primeros trenes a vapor recorriendo nuestras tierras, llevando progreso y esperanza a cada rincón del reino.

«Pondré este mundo patas arriba, lo salvaré a como dé lugar.»