Hola! Aquí estoy después es de tantos meses sin actualizar! De antemano quiero pedir una disculpa pues había prometido actualizar varios meses atrás, pero comprenderán que las fiestas navideñas mantienen ocupados a muchos. De igual forma, disfruten este nuevo capitulo! No olviden dejar su review! y recuerden, bueno, malo todos cuentan! me encanta leerlos porque me hace saber que les gusta la historia ahora si y sin muchas trabas, disfruten el capitulo~

Capitulo 14:"No Puedo Verte y no Sentir."

Sasuke y Hinata caminaron en silencio hasta llegar al departamento del Uchiha, donde este último abrió la puerta. Los ojos de la Hyuga vagaron por el lugar, dándose cuenta de que las plantas que había llevado aún se encontraban en el mismo lugar y que lejos de estar secas o muertas, se encontraban en perfecto estado. Este acto tan simple, provoco que una sonrisa se dibujara en el bello rostro de la chica. Algo que claramente no pasó desapercibido por el Uchiha quien la miro fijamente por unos segundos antes de colocar la bolsa sobre la mesa, comenzando luego a sacar la comida que había comprado. Hinata rápidamente saco varios platos para colocarlos en la mesa.

-Pensé que no tenías hambre...-comento el Uchiha divertido al ver que la de ojos luna se llevaba un trozo de pollo a la boca.

La Hyuga se sonrojo al verse descubierta.

-La verdad es que si tengo hambre... digo Kurenai sensei me dio varios bocadillos, pero no eh comido nada desde que Kiba me invito el almuerzo...-comento alegremente, sirviendo los alimentos en diferentes platos para Sasuke y uno para ella.

El vengador caído alzo una ceja al escuchar el nombre del Inozuka. ¿Así que nuevamente había ido a visitar a Hinata al hospital? Se pregunto mentalmente, pero reprimió el "absurdo" pensamiento. Mas no respondió. Simplemente tomo asiento.

La portadora del Byakugan no se sorprendió ante el cambio de humor del azabache. Quedándose en un silencio que lejos de ser incomodo, parecía reconfortante. Como si ambos se conformaran con solo estar en la misma habitación. Hinata se dio la vuelta para mirar fijamente la tetera que se encontraba sobre el fuego, pero una duda asalto su mente.

-Uchiha...-san...- comenzó la de ojos perla. -

Sasuke observo la comida perfectamente acomodada sobre la mesa, que solo podía ser obra de la mujer que lo acompañaba en esos momentos. Luego sus ojos viajaron al pequeño cuerpo de la Hyuga hasta parar en su larga cabellera que parecía haber crecido por debajo de su trasero, creando una curvatura en este que por alguna razón lo hizo sonreír de medio lado.

-Uchiha-san? -volvió a pronunciar Hinata al ver que el ex vengador la miraba tan fijamente. Para ese momento las mejillas de la de ojos perla ardían al verse presa de aquellos ojos que semejaban a los de una pantera.

El portador delSharinganalzo la mirada para cruzarla con la de Hinata y al verse descubierto chasqueo la lengua con fastidio.

-que quieres Hyuga?! -gruño mirando hacia otro lado mientras se apretaba la nuca ligeramente. No sabía porque, pero se sentía nervioso de estar nuevamente cerca de ella.

La chica rio divertida al ver aquella reacción del peli negro.

El Uchiha por su parte alzo una ceja ante el atrevimiento de Hinata, pero cuando iba a decirle algo. La Hyuga decidió hablar.

-Me sorprende que estes tan distraído, eso no es usual en ti...-comento divertida. Dándose la vuelta con dos tazas de té para que ambos pudieran disfrutar con sus alimentos. Luego tomo asiento frente al chico tomando los palillos.

El azabache dio un suspiro. No entendía como es que Hinata podía leer sus emociones tan bien, pero no era algo que le molestara por el momento. No sabía si era porque era ella o por lo que le preguntaría. Había pensado en la propuesta de Kakashi todo el día y había llegado a una conclusión.

-Buen provecho Uchiha-san...-susurro la Hyuga juntando ambas manos comenzando luego a comer. -

Sasuke solo miro el gesto que hacia la chica, llevandose un bocado a la boca.

-Hyuga...-comenzó a hablar. -

Hinata alzo la mirada para hacerle entender al azabache que tenía toda su atención.

-Tu padre estuvo hoy en la oficina del hokage...-El Uchihadejo sus palillos aun lado de su plato para enfocarse en la plática. – Que harás?

Los ojos de la Hyuga se abrieron al saber que ya era oficial y que seguramente había invitado al hokage para presenciar el encuentro.

-Que hare? – pregunto más al aire que al chico frente a ella mientras bajaba la mirada. Luego negó con la cabeza para alzar la vista nuevamente al azabache. – Nada, no peleare con mi hermana por algo tan absurdo.

Sasuke alzo una ceja con curiosidad; viniendo de un clan tan tradicional como el Hyuga. Le parecía extraño que la heredera pensara de esa forma y no aceptara sin chistar sus tradiciones.

-Y? La perdedora será sellada; ¿entiendes lo que eso conlleva cierto? -pregunto en tono exasperado al ver lo tranquila que lucía la mujer frente a él. –

La de ojos luna apretó los puños, algo que no pasó desapercibido por él.

-Siendo sincera me sorprende escuchar eso, sobre todo porque tú también tienes un hermano. -reprocho. –

El Uchiha alzo los hombros como restándole importancia. Quería saber si lo que intuía era verdad.

-Termine matándolo y luego tome sus ojos para hacerme más fuerte. -Explico con una voz llena de soberbia. –

La portadora del Byakugan se llevó las dos manos a la boca, horrorizada ante lo que estaba escuchando. Ella sería incapaz de hacer algo como eso, pero entendía que el ex vengador había tenido sus razones.

-Jamás podría hacer eso, yo... amo tanto a mi hermana que la protegería de ese destino y de cualquier cosa. Puede que ella aun no lo comprenda por su edad, pero estoy segura de que Hanabi podrá cambiar a nuestro clan y sobre todo a nuestro padre. -Los ojos de la Hyuga comenzaron a emanar lagrimas que rápidamente limpio. –

El azabache se sorprendió ante aquellas palabras, porque eran similares a las que Itachi le había dicho aquella última vez justo antes de desaparecer. Algo que le erizo la piel, porque ambos guardaban esa amabilidad innata junto a ese sentido de amor, y el deber de protección a sus hermanos pequeños.

-Entonces supongo que no aceptaras que te entrene. - comento el Uchiha, reanudando sus alimentos.

Hinata parpadeo varias veces tratando de comprender lo que Sasuke le estaba proponiendo. Ahora que no sería parte del clan Hyuga, volverse más fuerte no estaría mal pero rápidamente recordó que el sello le impediría desarrollar sus habilidades.

-Se lo que estás pensando, pero ahora que prácticamente no tendrás clan. Estoy aceptando aplicaciones para el mío, digo por si eso del sello no es lo tuyo...-comento en un tono juguetón. –

La Hyuga se sonrojo de inmediato. Sasuke le estaba proponiendo ser parte del clan Uchiha? Su corazón comenzó a latir con fuerza; ¿a que venía todo aquello? Sus ojos buscaron el único visible del azabache como tratando de buscar una explicación. A lo que el azabache solo cerro los ojos con una pequeña sonrisa.

-pero...-susurro la de ojos perla. - por qué? – pregunto, pues su curiosidad había ganado. ¿Sería que tal vez, el chico se sentía igual que ella? Se pregunto mientras apretaba sus piernas con nerviosismo.

El vengador caído abrió los ojos, ensanchando un poco más su sonrisa.

-Digamos que me gusta ver el mundo arder. - Explico. – Y quiero ver la cara que pone el idiota de Hiashi al saber que serás parte de mi clan. -la voz de Sasuke sonaba llena de burla.

La Hyuga parpadeo varias veces tratando de dimensionar lo que el portador delSharinganle estaba diciendo en esos momentos y el revuelo que causaría esa decisión. Seguramente su padre haría el coraje de su vida al saber que pertenecería al clan que por tantos años odio.

-Además, cierto idiota que conozco se enojaría si no hiciera nada. Es tu decisión si lo tomas o lo dejas. Pero si aceptas, no serás sellada – explico el azabache, dándole un trago a su té. -

Aunque la voz del Uchiha sonara severa, en el fondo Hinata estaba segura de que debajo de esa coraza de frialdad tenía buen corazón o por lo menos aun guardaba humanidad en su alma.

Sonriendo enormemente y con un gran sonrojo, la de ojos luna asintió con la cabeza varias veces.

-acepto! –

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Hiashi abrió las enormes puertas corredizas que daban al patio principal, la noche había caído, y las estrellas era especialmente hermosas esa noche. Decidiendo tomar asiento sobre el tatami para admirar mejor el panorama.

Kō llamo varias veces a la puerta, abriéndola ligeramente.

-Hiashi-sama, Enji está aquí. ¿Lo hago pasar al estudio? -pregunto luego de hacer una reverencia.

- No, Tendremos la junta aquí. - El patriarca se acomodó el cabello, sin mirar al hombre en ningún momento.

-Como ordene. – Kō salió de la habitación, cerrando la puerta con sumo cuidado.

Luego de unos minutos Enji y Kō entraban nuevamente para tomar asiento atrás del Hyuga mayor, esperando pacientemente a que este hablara. Hiashi miro a los dos hombres de reojo para fijar su mirada en la fuente de bambú del jardín principal.

-Esta todo preparado para el duelo? -Él mayor decidió romper el silencio finalmente. –

Kō miro de reojo a Enji, quien carraspeo varias veces para aclararse la garganta.

-Así es Hiashi-sama, dentro de dos días será oficial, pero me parecido extraño no ver a Shoto. ¿Se encuentra en alguna misión? -cuestiono con curiosidad, pues era importante que su "hijo" estuviera presente al decidirse algo tan importante como quien sería la futura heredera del clan Hyuga y por ende futura esposa.

El patriarca se dio la vuelta para encarar a los dos hombres.

-Decidí que no estuviera, es mejor. No tendrá que ser testigo de tal vergüenza por parte de mi primogénita. – la voz del Hyuga sonaba severa, cargada de rencor. –

Kō coloco las manos sobre el tatami para descansar su frente sobre estas.

-Hiashi-sama... disculpe mi atrevimiento, pero porque extender tanto el castigo de Hinata-sama... Ella...-quiso continuar, pero el de ojos perla lo interrumpió. –

-Basta! -grito. – Hinata tiene que sacrificarse por haberme deshonrado al nacer mujer...-apretó los puños con tanta fuerza que sus dedos se tornaron blancos. - Y no contenta con eso quiere casarse con ese Jinchuriki. -Hizo un silencio. Tratando de controlarse para no estallar. - Shoto ya ha sufrido suficiente al permanecer escondido, si se va a sacrificar por Hanabi, que también lo haga por él. Después de todo es su hermano.

Enji, quien se había mantenido en silencio. Le tomo el hombro a Kō para que se incorporara.

-Comprendemos Hiashi-sama, como dije todo ya se encuentra listo. Los ancianos ya fueron notificados al igual que al maestro sellador-interrumpió Enji queriendo aligerar el ambiente.

-mph! – Hiashi miro a ambos hombres para volver su mirada al jardín principal. – déjenme solo...-susurro dándole un trago a su sake.

Kō y Enji salieron de la habitación, dejando al jefe del clan Hyuga solo con sus pensamientos.

El patriarca por su parte reflexiono todo lo que pasaría en los próximos dos días. Sus planes estaban saliendo exactamente como lo había planeado desde el nacimiento de Shoto. De alguna forma trataría de remediar el hecho de no haber tenido un primogénito, pero se encontraba plenamente seguro de que el chico y Hanabi asegurarían la fortaleza del clan con sus futuros hijos.

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Shoto se encontraba haciendo guardia a las afueras de Konoha y es que llevar una carga tan grande de víveres para intercambiar con Suna era una misión de tiempo completo. SuByakuganse mantenía activado para observar cualquier amenaza potencial que pudiera atentar contra la caravana pues la obscuridad era total debido a los enormes árboles que resguardaban la nación del fuego. Y aunque el mundoshinobise encontraba disfrutando de la paz, aun había ninjas renegados que se dedicaban a asaltar este tipo de cargas debido a las pérdidas de la guerra.

El Hyuga se concentró en un punto pues a lo lejos pudo ver como varios hombres se acercaban con rapidez. Colocándose en guardia alerto a los otros con una ceña, a lo que sus compañeros rápidamente acataron la orden. Estaban listos para atacar, pero el de ojos perla logro distinguir al hombre que lideraba al grupo. Kiba Inozuka, provocando una pequeña sonrisa en sus labios.

-¡Olvídenlo chicos, son de Konoha! -grito dando un salto para recibir a los shinobi que iban llegando junto a Akamaru.

Kiba bajo del enorme perro para saludar efusivamente al Hyuga. En el poco tiempo que llevaba de conocerle, el chico había demostrado ser una excelente persona y amigo.

-A que no esperabas verme por acá, ¿verdad? – pregunto el de marcas en la cara.

Shoto rio mientras movía la cabeza en negativa.

-De hecho, no, ¿pero a que debemos el honor? -cuestiono divertido el peli negro mientras acariciaba la cabeza de Akamaru quien cerraba los ojos al disfrutar de las caricias.

Kiba se estiro tratando de relajar los músculos pues habían viajado casi todo el día sin parar con el fin de alcanzar a la caravana.

-Kakashi me lo pidió con el fin de apoyarlos al regreso – respondió el Inozuka. –

-Entiendo...-susurro el Hyuga. – Hinata también vendrá dentro de unos días...-comento mirando la expresión de sorpresa del otro chico para sonreír. – te gusta, ¿verdad? -se acercó, golpeando ligeramente el hombro del chico perro.

El de marcas en la cara inmediatamente se sonrojo.

-Si... pero ella ahora esta con el idiota de Naruto...-gruño por lo bajo.-

-oh...-susurro Shoto entendiendo la situación, dándole una palmadita en la espalda a Kiba. – Que yo sepa aún no se casa y sigue siendo libre. Así que no te des por vencido. -trato de animar al otro.

El Inozuka rápidamente alzo la mirada, clavándola en la del Hyuga.

-Te han dicho que eres un buen amigo? -Kiba le devolvió el gesto al de ojos perla. -

Shoto simplemente alzo los hombros. No sabía porque, pero el chico frente a él le parecía mejor opción para Hinata que Naruto. No lo conocía demasiado, pero tenía esa corazonada.

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Sasuke y Hinata se encontraban caminando de vuelta al complejo Hyuga. Aunque las calles de la aldea para esas horas se encontraban casi desoladas, ambos adolescentes caminaban muy cerca uno del otro. La de ojos perla miro de reojo a su acompañante quien mantenía la mirada fija al frente, como en otras ocasiones el sonrojo en Hinata apareció pues no importaba cuánto tiempo pasara. Sentía que el Uchiha le gustaba cada vez más, no simplemente por lo atractivo que era. Si no por esa forma de verla tan única que la hacía sentir que existía.

A lo largo de su vida, Hinata había pasado desapercibida para todos. Primero para su familia, luego para su clan, y finalmente en la academia. Ni si quiera Naruto la había notado, no importaba cuantas veces se le hubiese declarado a lo largo de los años. Pero, Sasuke Uchiha la veía, la notaba, la escuchaba, y eso la hacía sentir que podía ser ella misma.

"El amor es una emoción que nos recorre cuando nos encontramos con alguien que, al mirarnos, nos hace sentir que existimos."

Al darse cuenta de lo que se encontraba haciendo, la Hyuga bajo rápidamente la mirada, pero sus mejillas seguían conservando aquel carmín.

El vengador caído sonrió de medio lado ante la acción de la chica y acercándose a ella un poco, la empujo juguetonamente.

-Necesitas algo Hyuga? -pregunto con falsa seriedad. – o estás pensando en qué lugar te quedara mejor el sello? –

La de ojos luna parpadeo varias veces ante el empujón del Uchiha, pues no era usual en el actuar tan deliberadamente fuera del departamento. Llevándose las manos a los labios rio mientras negaba con la cabeza.

-No... aunque...-Hinata alzo el dedo índice mientras se recargaba un poco en el brazo del chico. – si tengo una duda... porque no te has mudado a tu casa Uchiha-san? -pregunto con genuina curiosidad mientras buscaba la mirada de Sasuke, quien ya la observaba con atención.

El portador delSharinganal verse descubierto chasqueo la lengua, volviendo a ver al frente.

-Aún faltan algunos detalles, Yamato quedo de ir a llenar los alrededores de árboles. -respondió mirando de reojo como la Hyuga hacia un pucherito, provocando una sonrisa de medio lado se dibujará en sus labios.

En parte era cierto, pero la verdad era que después de la última vez que había estado ahí con Hinata. Había evitado el lugar a toda costa, no trataba de tener otro ataque debido a los recuerdos. Aunque también reconocía que era necesario mudarse pues le había ofrecido el departamento a Sakura antes de que ella y Naruto partieran a Suna.

-Entiendo...-susurro la de ojos perla, mirando como el gran arco del complejo Hyuga se veía cada vez más cerca. Por alguna razón había recordado la última despedida entre ambos. -Entonces...- Hinata ni si quiera termino la oración pues a lo lejos pudo ver la figura de su padre junto a Kō.

La portadora del Byakugan, pidió a cualquier deidad porque el mayor no los viera, pero justo cuando tuvo la intención de advertirle a Sasuke. El Hyuga mayor ya estaba acercándose.

El Uchiha por su parte simplemente se quedó en silencio, esperando algún tipo de escena por parte de Hiashi pues conociéndolo no tardaría demasiado en bramar. Su única mano se posó inmediatamente sobre lakatana.

Hiashi sintió como la sangre le hervía, no solo su primogénita se había encargado de avergonzarlo toda su vida. Ahora se encontraba acompañada del mayor traidor de toda la aldea de la hoja y para echarle más sal a la herida, se trataba de un Uchiha. A grandes zancadas se acercó a los dos adolescentes para tomar a Hinata por el brazo, provocando que esta soltara un gemido de dolor ante el brusco agarre.

El Uchiha alzo una ceja mientras apretaba el mango de su Katana con furia contenida. Odiaba a las personas que abusaban de su poder para dañar a otros. Rasgo adquirido de su mejor amigo. El azabache dio un suspiro para soltar el mango de su espada, pero sus ojos siguieron fijos y desafiantes en los del Hyuga mayor.

El patriarca estuvo tentado a activar su línea sucesoria, ya que aquellos ojos le resultaban intimidantes.

-No entiendo porque mi hija esta con alguien...-Hiashi miro de pies a cabeza al azabache frente a él- como tu...-gruño con desdén. - pero necesito que te vayas... o hare que mis hombres te saquen...-

Kō se colocó a un lado de su jefe, no entendía porque, pero ese chico provocaba que se le helara la sangre. Esos ojos eran tan fríos, dignos representantes de alguien que no tenía nada más que perder y eso era lo que lo volvía más terrorífico.

Sasuke se dio la vuelta, ignorando completamente al Hyuga. Tratando a su vez de evitar cualquier enfrentamiento innecesario. De igual forma, pensó en que su mejor venganza seria ver al hombre tragarse su odio cuando su "amada" hija se convirtiera en una Uchiha. Una pequeña sonrisa adorno sus labios mientras se perdía por las calles obscuras de la aldea.

La de ojos luna se quedó mirando como la figura del azabache se desvanecía entre las sombras, pero un nuevo jalón sobre su brazo la hizo desviar la mirada hasta su padre quien mantenía un semblante enojado. Ambos hombres se encargaron de llevar a Hinata dentro de la casa, donde una vez que estuvieron en el recibidor Hiashi no pudo aguantar más su coraje. Tomando a su hija por el cabello hasta dejarla arrodillada frente a él.

-Señor!- alzo la voz Kō, tratando de calmar al patriarca, pero este parecía no entender razones. Tenía tanto coraje contenido que pensaba desquitarse en ese momento con la única causante: su hija mayor.

La Hyuga menor llevó las manos sobre las de su padre para evitar que siguiera haciéndole daño, el dolor que sentía en esos momentos era demasiado que las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas.

-Desgraciada! ¡Como te atreves a estar asociada con este maldito criminal! Parece que te empeñas en hacerme quedar como un idiota frente a todos, ¿verdad?!-Hiashi escupía todo su veneno mientras seguía golpeando a su hija.

Kō tomo los hombros del mayor tratando de evitar que siguiera golpeando a la menor, pero tratar de detenerlo sería una falta hacia el patriarca del clan.

Hanabi quien desde su habitación escuchaba los gritos de dolor de su hermana mayor, se apresuró a salir para tratar de empujar a Hiashi lejos de Hinata.

-BASTA! -grito la menor de las hermanas a todo pulmón, tratando por todos los medios de separar a su progenitor. - déjala padre!

Hiashi sin importarle que la menor de sus hijas interfiriera, activo su línea sucesoria. Golpeando con la palma abierta a su futura sucesora en el pecho, lanzándola contra una de las paredes cercanas provocando que esta soltara un gemido lastimero al no esperarse tal acción de su padre.

Hinata miro en cámara lenta, llena de incredulidad lo que su padre acababa de hacer. Sin poder evitarlo, activo su Byakugan y aprovechando que el patriarca la había soltado. Se apresuro hasta donde estaba su pequeña hermana quien ya se encontraba siendo auxiliada por un muy conmocionado Kō.

La menor de las hermanas luchaba por llenar sus pulmones de aire pues su padre había golpeado un punto en su pecho, provocando que le fuera difícil respirar.

Hinata fue capaz de ver la interrupción de chacra en el pecho de su hermana, así que rápidamente lo golpeo. Hanabi por su parte abrió mucho los ojos al sentir que sus pulmones se llenaban de nuevamente de aire.

-Estas bien? -pregunto angustiada mientras acurrucaba a la menor en sus brazos de forma casi maternal. Limpiándole el sudor de la frente a su hermana. Se sentía tan frustrada y enojada que comenzó a llorar para liberarse de aquello.

La menor de las Hyuga asintió levemente, aferrándose a su hermana para evitar ver a su padre quien se mantenía de pie en medio del pasillo.

El patriarca dio un suspiro tratando de calmarse, pero le estaba siendo imposible.

-¡No tenías por qué tocarla, si quieres desquitar tu coraje con alguien... hazlo conmigo!-grito Hinata. -

-Basta Hinata-sama!-Kō reprendía a la Hyuga- No tenía por qué estar con ese chi...-ni si quiera termino la oración cuando nuevamente Hiashi se acercó a ellos. –

-Cállate de una maldita vez! -gruño el Hyuga mayor acercándose a su hija para darle una bofetada – No eres más que una deshonra para este clan, te quiero fuera de aquí, no después del enfrentamiento. ¡Si no en este maldito momento! Lárgate de mi casa! -vocifero el patriarca para perderse por el enorme pasillo. –

La mayor de las Hyuga se aferró a Hanabi quien seguía llorando al igual que ella, pues el golpe en la mejilla le ardía demasiado. Kō en ese momento le tomo el hombro a Hinata para llamar su atención, ayudando a ambas chicas a ponerse de pie.

La de ojos luna se perdió en sus pensamientos mientras caminaba por el pasillo junto a su hermana, era increíble todo lo que había pasado solo porque Sasuke la había acompañado hasta su casa. Entendiendo que todo lo sucedido era el reflejo de como realmente se sentía su padre sobre ella, de su enorme decepción a través de los años por no ser lo que él esperaba. Pero desde ahora ya no tendría que preocuparse por ello, porque viviría su propia verdad y eso era liberador.

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Esa noche en Suna todos los representantes de las diferentes naciones se encontraban en una cena de gala. La razón era para celebrar que al día siguiente se llevarían a cabo las semi finales de los exámenes chūnin y darles la bienvenida a los terratenientes más acaudalados de cada nación. Gaara quien se encontraba sentado en la parte principal de la mesa, alzo su copa para golpear con delicadeza el cristal. Provocando que todos los presentes guardaran silencio para que el Kazekage hablara.

-Una vez más quisiera darles la bienvenida y agradecerles por participar en los exámenes de este año. Se que para nadie ha sido fácil después de la guerra, pero gracias a esta unidad es como ahora podemos disfrutar de la paz. Mucha suerte a todos los participantes y disfruten de la cena. – el de ojos aguamarina alzo la copa para brindar junto a todos quienes imitaron su movimiento.

Naruto quien terminaba su copa de un solo trago aplaudió junto a los presentes por el emotivo discurso del kazekage. Gaara se había convertido en un líder excepcional y esperaba hacer lo mismo cuando su turno finalmente llegara. Trataría de gobernar de una forma justa tal como su padre algún día lo había hecho.

Los brillantes ojos del Uzumaki se enfocaron en Sakura quien le daba un nuevo sorbo a su bebida, la chica se veía hermosa esa noche luciendo un vestido de gala de color rojo que acentuaba su esbelta figura. Junto a su nuevo corte de cabello.

La Haruno al sentir la mirada, le sonrió ligeramente a su amigo para seguir su plática con Temari quien lucía un corto vestido negro.

-Kankuro me comento que los primeros víveres que intercambiaremos con Konoha llegaran dentro de dos días. -comento la Sabaku No a la mesa. –

-En serio? Vaya; entonces eso quiere decir que el equipo ocho estará reunido nuevamente. – Shino agregaba a la plática, mirando directamente a Naruto quien se encontraba sentado a su lado.

El Uzumaki sintió como el bocado se le atoraba en la garganta, apresurándose a tomar un poco más de agua.

Sakura por su parte rio al ver la expresión de Naruto, sin entender la razón detrás de aquel comentario del Abúrame.

-El equipo siete también estará reunido. – soltó orgullosa la ninja médico, golpeando ligeramente con el codo a Temari quien inmediatamente se sonrojo al saber porque lo hacía.

Naruto rápidamente capto el acto para apuntar con el dedo índice a la kunoichi mientras una sonrisa zorruna aparecía en sus labios.

-Eso quiere decir que vendrá Shikamaru! Deberíamos de ir a las aguas termales, aunque conociendo al bastardo de Sasuke querrá irse de inmediato a su habitación...-soltó el Uzumaki. –

Gaara quien escuchaba con atención la plática, le dio un trago a su copa antes de dar su opinión.

-Me parece una excelente idea Naruto, un momento de relajación antes de las finales...-felicito el Sabaku No a su amigo. -

-Entonces arreglare todo para que las aguas termales estén libres ese día solo para nosotros y disfrutemos de una deliciosa cena después. – agrego Temari golpeando la mesa sin mucha fuerza. -

Kankuro soltó una carcajada por la acción de su hermana.

-Me encargare de tener el mejor sake para ese día... porque veo que a alguien de aquí le ha gustado mucho. -El maestro de las marionetas le lanzo una mirada cómplice a la Haruno quien se reía divertida.

Shino carraspeo incomodo al darse cuenta de esto pues le recordaba a esa complicidad que había visto entre Sakura y Naruto. Realmente no quería pensar mal sobre la médico, pero la chica no ayudaba a su causa. Lo único que lamentaba era pensar que el Uchiha tendría que aguantar esos deslices si pensaba quedarse con ella.

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Hinata arropaba a su hermana antes de irse finalmente de aquella casa, aunque su mejilla aun le ardía por el golpe de su padre. No lloraría, porque lo menos que quería era hacer sentir mal a su pequeña hermana o que pensara que tal vez se estaba arrepintiendo de su decisión. Acaricio la mejilla de Hanabi para secar las lágrimas que aun bajaban por sus mejillas.

-Hina...-susurro la menor mientras le tomaba la mano a la mayor. – Que pasara el día del encuentro? -pregunto consternada. – Shoto no estará... y terminare quedándome sola...

Hinata negó con la cabeza.

-Que pasara? Ese día yo me retirare frente a todo el clan y te cederé el cargo. Luego...-titubeo sintiendo escalofríos al pensar que Sasuke no podría hacerla parte de su clan a tiempo y que tendría que pasar por el doloroso proceso de ser marcada. - Seré marcada...-susurro-

Hanabi abrió mucho los ojos para aferrarse a su hermana, odiaba la idea de que Hinata fuera tratada de esa forma. Pero una vez que tomara el puesto de su padre, estaba segura de que junto a Shoto cambiarían las reglas. Permitiendo así que todo el clan tuviera la oportunidad de sobresalir bajo sus propios esfuerzos sin que el sello evitara el progreso del portador.

-Entiendo. pero contéstame algo. - los ojos de la menor, buscaron los perlas de su hermana. – porque te acompaño el Uchiha hasta acá? -pregunto con una sonrisa. -

La pregunta provoco que Hinata se sonrojara furiosamente ya que no la esperaba.

-Hinaaaa!-grito Hanabi, tapándose rápidamente la boca. – No te culpo... es muy guapo...-susurro la menor mirando al techo mientras un ligero sonrojo se apoderaba de sus mejillas. –

La mayor enterró su rostro entre las cobijas, solo asintiendo ante el comentario de su hermana.

-Bien, ya no te molestare...-comento divertida. - Y dime donde te quedaras? -pregunto acariciándole el largo cabello a Hinata.

La de ojos luna alzo el rostro de las cobijas, colocando el dedo índice sobre sus labios.

-Pensaba en pedirle a Uchiha-san...-susurro mirando como nuevamente la sonrisa pícara de Hanabi aparecía. – bueno ya sabes... solo por esta noche y me quedare temporalmente con Kurenai-sensei hasta que encuentre un departamento... Es muy tarde para incomodarla.

Hanabi asintió ante la respuesta de su hermana mayor, pero la miro con un gesto preocupado.

-segura que estarás bien? -pregunto acariciándole la mano a la mayor.

-si...-Hinata sonrió sin dejar que su preocupación pudiera verse en su rostro. La verdad era que le preocupaba lo que pudiera ocurrir en el duelo o para ser más claros, lo que su padre pudiera hacer en su contra al saber que otro clan la adoptara. Solo esperaba que todo saliera bien sin necesidad de algún encuentro innecesario.

La Hyuga mayor se incorporó, dejando un corto beso sobre la frente de Hanabi y deseándole buenas noches. Abandono la habitación para dirigirse al final del pasillo hasta la suya, tomaría su ropa. De esa forma, no tendría que volver.

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Kakashi llegaba a la casa de Kurenai, hacía tiempo que habían comenzado una relación y se encargaba de pasar cada noche para ayudar a la Yuhi con la pequeña Mirai, así como para cenar junto a ellas. Toco varias veces, esperando un poco hasta que la mujer de ojos rojos lo recibió con una gran sonrisa. Ese gesto hacia que el hokage se sintiera vivo nuevamente. El Hatake había pasado casi toda su vida en batalla, enfrentando el odio que rodeaba al mundo shinobi, que tener el amor de una persona lo hacía sentir completo.

-Shikamaru te pillo? -pregunto dándole paso al Hokage quien rápidamente se bajó la máscara para darle un corto beso en los labios a Kurenai, quien lo recibió gustosa.

-Tuve una visita inesperada, luego te cuento... -comento rodeando la pequeña cintura de la mujer para cerrar la puerta tras de él. - estoy hambriento...- comento con una sonrisa el de cabellos blancos. -

La de ojos rojos soltó una risita para guiar al Hatake al comedor donde ya se encontraba la cena servida.

Kakashi busco con la mirada a la pequeña Mirai, ya que típicamente iba a su encuentro cada noche.

-Si estas buscando a Mirai, quedo exhausta después de jugar con Hinata toda la tarde. -comento Kurenai mientras servía algo de tomar para ambos y tomaba asiento. -

El hokage asintió, tomando asiento frente a su mujer. Sin sorprenderse demasiado ante la visita de la Hyuga, pues de antemano sabía que ambas eran muy unidas.

-entonces te conto...-comento Kakashi mientras daba el primer bocado a su comida, era deliciosa. Sin dudar Kurenai, era una mujer excepcional porque le brindaba esa parte que creía no haber necesitado y que sin embargo lo hacía muy feliz. El peli blanco miro fijamente a la de ojos rojos con una pequeña sonrisa.

-Si, además de otras cosas que le están sacudiendo el corazón... -agrego la Yuhi dándole un trago a su té.

-¿Ah, hablas del matrimonio...? -la voz del hokage era picara para ese punto.

Algo que no pasó desapercibido por su compañera, quien también rio con algo de pena. Asintiendo al final.

-Un día pensé que esa sería su mejor opción... pero ahora solo quiero que sea feliz y sobre todo que comprenda sus sentimientos antes de tomar una decisión precipitada...-explico Kurenai dando un suspiro. –

El Hatake creyó comprender a lo que se refería la Yuhi, Hinata se encontraba confundida pero la pregunta era por qué. ¿Podría ser que hubiera alguien más que movía el corazón de la Hyuga? ¿Y ese alguien podría ser otro de sus exalumnos? Se pregunto mentalmente, provocando que una risita saliera de sus labios.

-Creo saber porque... pero prefiero no echarme a perder el final. - tomo un trago de su té. -

La maestra pateo ligeramente al hokage por debajo de la mesa, moviendo la cabeza en negativa. En definitiva, el hombre frente a ella seguía siendo un enigma.

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Sasuke caminaba por las calles de la aldea, su mente no dejaba de pensar en la decisión de adoptar a Hinata dentro de él clan Uchiha y las consecuencias que esto traería. No solo para la chica, sino también para sí mismo. Entendía que no sería tan fácil, pues el clan Hyuga seguramente pondría sus trabas aun cuando Kakashi cumpliera su palabra de agilizar el proceso. Lo único claro, era tenía que ayudarla.

Se había prometido a si mismo alejarse de ella lo más posible, pero no sabía si se debía a la influencia de Naruto que sentía la necesidad de protegerla. Si antes el único sentimiento que le causaba era molestia, ahora no entendía porque eso había cambiado en tan poco tiempo. Y eso le causaba incomodidad de cierta forma que aún no lograba comprender. O simplemente se debía a que la Hyuga era alguien diferente a todas y eso le causaba curiosidad.

El Uchiha salto del tejado hasta donde se acababa el rastro de Kakashi, era exactamente donde horas antes se había encontrado con la Hyuga y cuando estaba a punto de tocar el timbre. Escucho una voz bastante conocida tras de él que provoco un estremecimiento le recorriera la espalda. Tensándose al instante.

-Uchiha...san? -pregunto Hinata curiosa al darse cuenta de que Sasuke se encontraba afuera de la casa de su exmaestra.

El vengador caído miro a Hinata de reojo, fijándose mejor en el rostro de la Hyuga junto a la maleta que traía en la mano. Dándose la vuelta, le tomo la barbilla con algo de brusquedad a la chica al notar el gran hematoma cerca de su ojo izquierdo.

La de ojos luna ni si quiera alcanzo a reaccionar, dejándose hacer ante la sujeción de su rostro. Sintiéndose nerviosa ya que podía sentir aquel suave toque del azabache sobre su piel, erizándola por completo.

-pas..a..pasa..algo? -pregunto con la voz entrecortada, dejando salir un suspiro.-

El único ojo visible del Uchiha brillaba con elsharinganactivado.

-Te lo hizo Hiashi? -gruño mirando fijamente a Hinata, sintiéndose enfermo ante el comportamiento del patriarca.

La Hyuga abrió mucho los ojos al recordar el golpe, ya que al salir casi corriendo del complejo no pensó en curar la herida. Simplemente había caminado a la casa de Kurenai al sentirse extraña de pedirle posada al chico frente a ella, pero jamás había pensado encontrarlo ahí. Hinata asintió, bajando la mirada y es que si seguía mirándolo seguramente comenzaría a llorar ante toda la situación.

El ex vengador chasqueo la lengua, verla de esa forma tan vulnerable lo hacía sentir incomodo. Simplemente la soltó y asumiendo que estaría ahí por la propuesta de Kurenai. Tomo la maleta de su hombro para comenzar a caminar de vuelta a su departamento, ya mañana hablaría con el hokage.

La de ojos luna ladeo la cabeza confundida ante la acción del Uchiha, pero una pequeña sonrisa apareció en sus labios. Sasuke era alguien de pocas palabras, pero que sus acciones hablaban por él y eso la hacía sentir feliz. Apresuro su paso hasta estar a la par del chico.

-Gracias Uchiha-san...-agradeció Hinata. -

El azabache la miro de reojo dando un suspiro.

-Desde ahora me encargare de ti...-comento volviendo su mirada al frente.

Hinata se sonrojo violentamente mientras detenía sus pasos abruptamente, sus ojos comenzaron a emanar lagrimas que hasta ahora no entendía si eran de felicidad o simplemente intentaba desahogarse por todo lo sucedido.

El portador del Sharingan cerró los ojos, no fastidiado por el llanto de la Hyuga si no porque entendía lo que era quedarse sin nada a una corta edad. Alzando su único brazo, se acercó a ella tomando la cabeza de la chica para atraerla a su cuerpo.

Sintiendo luego como Hinata lo abrazaba, la sensación era extraña, pero era realmente cálida y suave.

La de ojos perla lloraba cual niña mientras su rostro se mantenía pegado al pecho del Uchiha. La respiración del chico era suave, al igual que sus latidos y sin saber en qué momento sus manos comenzaron a acariciarle la espalda en pequeños círculos. El olor que provenía de Sasuke le resultaba tremendamente adictivo al igual que calmante. El azabache se permitió relajarse como tantas veces lo había hecho al lado de la Hyuga pues aquellas pequeñas manos recorriendo su espalda le daban una cálida sensación en el pecho.

Ambos se quedaron de pie en medio de la obscura calle, abrazados mientras sus corazones latían con fuerza. Ninguno de los dos pronunció palabra alguna, pero estaban seguros de que esa sensación era la mejor que habían experimentado en años.

Itachi quien siempre seguía los pasos del Uchiha menor. Miro aquella escena con una tenue sonrisa desde uno de los tejados cercanos, su pequeño hermano finalmente se encontraba formando un lazo con otra persona además de Naruto y eso lo hacía muy feliz porque quería decir que estaba listo para recibir amor.

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La mañana llegaba una vez más al mundo shinobi, en Suna todos los empleados del Kazekage se encontraban corriendo de un lado a otro para afinar los últimos detalles del evento del día. Los representantes de cada nación se mantenían junto a sus representantes, esperando salir a lo que sería un encuentro privado antes de las finales en aproximadamente un mes. En ese evento no solo el público en general tendría la oportunidad de verlo, sino también los cinco kages, y los más acaudalados de dichas naciones.

Naruto en ese momento se encontraba algo nervioso mientras miraba fijamente el estadio donde se llevarían a cabo los encuentros de sus alumnos. Era un terreno con arena y a su percepción les daría más ventaja a aquellos que tuvieran la habilidad de controlar este elemento, pero tenía que confiar en que los había guiado bien durante las últimas semanas. Obviamente no había sido fácil, pues el calor de Suna era tremendamente asfixiante. Con pesadez se recargo en la barandilla pensando en las palabras correctas para sus pupilos.

El de ojos azules se encontraba tan concentrado en sus pensamientos que no se dio cuenta que alguien se colocaba a su lado, hasta que la voz lo hizo dar un saltito.

-Estas nervioso Naruto? -pregunto Shino con su típico tono serio.

El Aburame había estado observando al Uzumaki desde la distancia, parecía nervioso, distante, y pensativo. Algo raro en el rubio.

Naruto rio llevándose las manos tras la nuca, dejando que una sonrisa tonta adornara sus labios.

-La arena no me convence demasiado... -admitió el Uzumaki, borrando la mueca divertida para mirar de forma seria al otro maestro. – pero después de todo deben darse cuenta de que no siempre todo estará a su favor... no crees? –

Shino asintió ante las palabras de su antiguo compañero de academia, pues los enfrentamientos, aunque amistosos tenían que ser los más cercanos a la realidad posibles. No todos los shinobi alcanzaban edades adultas. Y cuando estuvo a punto de decirle lo que pensaba, Gaara aparecía en una nube de humo provocando que todos los presentes aplaudieran.

El Kazekage realizo una pequeña reverencia comenzando a dar un discurso por demás emotivo para todos los concursantes de las cinco naciones. Toda la atención de los presentes se encontraba en el peli rojo quien mostraba el semblante serio de siempre, pero que en esos momentos lucia bastante relajado.

Naruto miro con orgullo a su amigo desde su lugar. Sonriendo ampliamente solo escucho como un fuerte aleteo se dejó escuchar a su lado para encontrarse a una enorme ave que reconoció enseguida como uno de los halcones de la aldea. Tomando el pequeño pergamino lo abrió para ver su contenido.

Sakura quien se encontraba llamando a los primeros participantes pudo darse cuenta del ave que había llegado hasta Naruto, recordando que pronto podría ver nuevamente a Sasuke. Una enorme sonrisa adorno sus labios junto a un tenue sonrojo, no podía esperar por ver nuevamente al Uchiha. Su corazón sin poderlo evitar comenzó a latir con fuerza.

Temari en esos momentos le tomaba el hombro a la Haruno, provocando que diera un saltito al tomarla desprevenida.

-Lo siento! -se disculpó la Sabaku no riendo un poco. – pero, ya pueden pasar al escenario.

Sakura rio también, tapando su rostro ligeramente.

-Discúlpame tu a mí, es solo que Naruto recibió una nota y creo que es de Kakashi-sensei... - la peli rosa se acercó tomándole los hombros a la rubia mostrando su emoción.

Temari ensancho la sonrisa al saber exactamente a lo que la Haruno se refería, por fin vería a su prometido. Dio un suspiro.

-¡Si es lo que creo, partirán mañana temprano! ¡¿No es increíble?!-comento emocionada la de ojos verde azulado.

El ninja medico también suspiro.

-Pero ahora... a concentrarnos! Chaaaa! -Sakura alzo uno de sus puños al aire para tomar los pequeños hombros del chico que concursaría para llevarlo hasta posicionarlo cerca de las enormes puertas donde una vez que Temari anuncio su nombre, salía para comenzar el duelo junto al otro participante.

Ambas mujeres miraron desde esa distancia el enfrentamiento de los dos genin quienes se encontraban dando todo de si para convertirse en futuros chunin.

Naruto emocionado vio los primeros participantes salían, mirando a Konohamaru quien sería el siguiente en ser llamado y dándole un golpecito en la espalda, le sonrió.

-Ten confianza que yo te estaré apoyando desde aquí.!

El Sarutobi le devolvió la sonrisa, alzando un puño.

-Hoy me veras ganar Oni chan!-alzo la voz.

El Uzumaki entonces, recibió la señal de Sakura para que el menor bajara. Pues antes de cada enfrentamiento, ella estaba encargada de darles un rápido chequeo médico para evitar cualquier complicación durante la pelea.

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Esa mañana Sasuke entraba a la oficina del hokage, quien se encontraba ya detrás de su escritorio trabajando.

Kakashi alzo la mirada de los pergaminos al escuchar la puerta abrirse, al ver de quien se trataba. Se puso de pie casi de inmediato, pues la pelea de las Hyuga se llevaría a cabo al otro día.

-Buenos días! -saludo el Hatake, caminando hasta su antiguo alumno. Tomándole el hombro. - Has pensado en lo que te dije? -pregunto consternado-

El Uchiha quiso evitar aquel toque, pero simplemente suspiro. Asintiendo levemente.

-De eso quiero hablarte. -carraspeo levemente, alejándose del hombre para tomar asiento frente al escritorio. -en cuanto puedes tener el papeleo para firmarlo? -pregunto mirando de reojo al peliblanco quien sonreía de una forma boba. Haciéndolo soltar un suspiro cargado de fastidio.

El hokage sonrió bajo la máscara.

-Estas de suerte, porque...-el peliblanco se dio la vuelta para buscar entre los papeles de su escritorio. Sacando un pergamino de color dorado para lanzárselo al chico frente a él, el cual lo atrapo rápidamente. –

El Uchiha abrió el pergamino, leyendo el contenido de este.

El Hatake tomo asiento mientras veía fijamente a su exalumno, el cómo el azabache tomaba un plumón para firmar el documento sin dudar de su decisión. Parecía que Sasuke se había tomado el tiempo de pensar bien las cosas y sobre todo de ayudar a alguien que lo necesitaba.

Entonces el hokage se puso de pie y rodeando el enorme escritorio, le palmeo la espalda al Uchiha quien lo miro de mala forma.

-Creo que hiciste lo mejor, créeme que Hina-chan te lo agradecerá toda la vida y bueno. después de todo ya es Uchiha -rio el peliblanco. -

Sasuke envolvió nuevamente el pergamino, ya que la firma de este ya se encontraba en el papel al igual que el sello de Konoha. Le era increíble pensar que el hombre frente al él moviera los hilos de esa manera con tal de proteger a alguien.

Ignorando el comentario, se puso de pie golpeando el pecho de Kakashi con el pergamino sin mucha fuerza. -

-Lo hago por Naruto... -mintió descaradamente- Y si no te molesta, me retiro. necesito descansar...-susurro caminando a la puerta.

El Hokage rio bajo la máscara. Sabía perfectamente que aquello podría ser por el Uzumaki, pero no era a causa de.

-No me digas que alguien te desvelo toda la noche, me extraña...-soltó el mayor tentando a su suerte. -

El Uchiha se tensó inmediatamente. Había permanecido casi toda la noche despierto debido a que la Hyuga se había desplomado casi inmediatamente al llegar a su departamento. Y al recostarla sobre su cama, ella se había aferrado a su camisa tan fuerte que no pudo simplemente apartarla. Por ende, se había recostado junto a ella. El calor que la de ojos perla emitía era tan cálido que para el momento en el que se dio cuenta de lo que hacía, el sol estaba saliendo.

Kakashi pareció leer el gesto indescriptible que había puesto su antiguo alumno, que simplemente rio.

Sasuke movió la cabeza como tratando de sacar aquel recuerdo incomodo de esta, prefería no pensar en lo que había pasado. Después de todo tendría que acostumbrarse a la presencia de la Hyuga ya que formalmente ahora pertenecía al clan Uchiha.

Cuando el azabache planeaba abrir la puerta, el de cabellos blancos se lo impidió. Volteo para verlo con fastidio, pero este parecía bastante serio, haciéndolo arquear una ceja.

-Mañana se dará el duelo, necesito que estes listo para cualquier cosa. Luego todos partiremos a Suna. -la voz del hombre sonaba bastante mordaz-

El portador del sharingan asintió ante la orden, pero algo le llamo la atención.

-Huiremos? -pregunto. Mirando como el otro asentía levemente. -

El hokage retiro la mano de la puerta.

-Yo no lo llamo huir, solo nos iremos con estilo. No necesito el escándalo que seguirá después de que evitemos que la sellen y que demos las razones por las que no deben hacerlo. -miro el pergamino que sostenía en su mano- después de todo esto ya es oficial y lo hare publico justo antes del duelo. Como dije, prepárate para todo. Estoy casi seguro de que Hiashi no tomara rehenes -sentencio. -

El Uchiha entonces comprendido a lo que Kakashi se refería y lo que quería evitar. Siendo aquello una potencial guerra civil, pero estaba seguro de que después de la paz que se gozaba después de la última. Nadie en su sano juicio querría comenzar otra, menos cuando Naruto y el estaban involucrados. Sin decir nada, salió de aquella habitación. El también tomaría sus precauciones.

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Fin del capítulo 14

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