Cuenta Regresiva: 26.280 horas.
Salto de Fé.
Bulma avanzaba a toda velocidad de regreso a la nave mientras sus lágrimas dejaban un rastro en el viento. Después de lo ocurrido el planeta aquel ya no le parecía asombroso, es más, ahora lo detestaba "Uyy… estúpido planeta y su estúpida gente… Perdí el rastreador, mis vehículos y hasta mi libreta… ¡Oh! Y mi dispositivo paralizador… Y tanto trabajo que me costó hacerlo…"
Se desahogó con un grito lleno de rabia.
-¡TE ODIO KEDRAT Y TAMBIEN A TI SAIYAJIN ESTUPIDOOOOOO!
Su voz se perdió en la llanura, mientras sus pensamientos continuaban sin darle tregua y con las palabras de ese anciano taladrándole desde su interior.
"…Lo acogimos entre nosotros y se hizo pasar por una buena persona…"
Apretó el manillar hasta alcanzar la máxima velocidad mientras un tropel de pensamientos abrumaban su mente "Tonto anciano… De no ser por él ahora estaría besándome con Vegeta y volando en sus brazos de regreso a la nave. Pero no. Ahora solo puedo pensar en que todo este tiempo él me ha estado usando para sus propósitos... Quisiera convencerme de que todas estas dudas que tengo son por culpa de las palabras de aquel desagradable viejo, pero recuerdo que Yamcha también me lo advirtió… ¿Y si Yamcha tenía razón y Vegeta solo finge con todos para alcanzar sus objetivos? Bueno, después de todo logró sacarlo de la casa como quería y yo lo ayudé ¡Qué horror!… ¿Y si todo este tiempo no ha estado más que fingiendo ser diferente y sigue siendo el mismo despiadado asesino que solo quiere ser el más poderoso a cualquier costo, sin importarle nada ni nadie?... De ser así ¿Qué pasará conmigo ahora que estoy realmente enamorada de él? ¿Debo simplemente aceptarlo a mi lado sabiendo que quizás jamás cambie y que nunca sentirá amor por mí? … Ya me han hecho mucho daño en el pasado para seguir aguantando engaños… ¿A esto estoy condenada, Kami? ¿A sufrir eternamente por amor?… Pero, por otra parte, es imposible que Vegeta no sienta algo por mí… Es decir, nunca me ha dicho nada y estoy segura de que jamás lo hará, pero lo siento cada vez que me mira… y en sus manos cada vez que me toca…y en sus labios cuando me besa… y en su piel cuando… (Suspiró)… Pero ahora que lo pienso, si realmente siente algo por mí eso significaría acaso que tal vez me trajo para alcanzar su transformación?… ¡Olvídalo, Bulma! De ser así me hubiese dejado morir a manos de ese horrendo ser en las ruinas… Pero ¿Y si se transformó cuando casi me ahogo? No, eso tampoco tiene sentido porque él mismo me salvó según dijo y mis padres me hubiesen comentado algo al respecto. O él mismo me lo hubiese restregado en la cara, sobre todo después de que le dije que jamás lo conseguiría… Pero ¿Y si ese es su objetivo y simplemente no se ha atrevido a dejarme morir? ¿Qué haré?... ¡Tonta yo también por enamorarme de él!"
- ¡UY! ¡ERES UN TONTO INSENSIBLE, VEGETA! - gritó, perdiéndose por la llanura.
Cuando al fin llegó junto a la nave descendió con cuidado e iba a encapsular la motocicleta, pero al inclinarse las lágrimas salieron nuevamente a borbotones, por lo que se quedó allí, de cuclillas, lamentando su suerte por unos momentos. Una vez se tranquilizó, guardó el vehículo para luego subir cojeando por la plataforma y lo primero que hizo al ingresar fue retirarse la armadura y los guantes, lanzándolos a cualquier parte. Acto seguido bajó al segundo nivel, encerrándose en el baño donde observó con fastidió su rostro, viendo que tenía el labio partido y la mejilla derecha hinchada.
-Mierda… se pondrá todo morado – comentó para sí misma, mientras intentaba tocarse con cuidado. Pensó que lo mejor era ir a la bodega por esa crema ocre, ya que estaba segura de que la salvaría de parecer un zombi.
Así que fue a la bodega auxiliar, pero en el camino su estómago rugió, por lo que comentó llevándose su mano a su estómago - Es verdad… no he comido nada desde que dejé la nave… Pero de solo recordar esa rata…- terminó estremeciéndose del asco.
Su hambre podía esperar, primero debía arreglar el desastre de su cara y calmar el dolor de su cuerpo.
Ingresó al depósito y rebuscó en varias cajas sin poder dar con los pomos con la milagrosa crema, y para peor sus manos le temblaban por lo que le estaba costando mucho esfuerzo buscar en los compartimientos. Por lo mismo muchas cosas comenzaron a caer de los estantes, así que trató de calmarse lo más que pudo para poder hallar aquel medicamento, pero no lo encontraba y eso la estaba desesperando. Por lo que en un arranque de rabia, arrojó con fuerza la caja que tenía en sus manos, desparramándose en el suelo un montón de artículos médicos y cajas con cápsulas.
-¡Estúpido Vegeta! - gritó, para enseguida apoyarse sobre una de las repisas. Dio un suspiró y volteó a ver el desastre del suelo con rabia, fue entonces que una revelación vino a su mente, haciéndola abrir sus ojos muy grandes "¡Es cierto!… Debe tenerla en su habitación"
Salió de la bodega auxiliar y caminó hacía la habitación del saiyajin, sin embargo cuando estaba por entrar oyó un ruido en el interior por lo que corrió de regreso al baño a duras penas y activó el seguro para no encontrarse con Vegeta. Así que simplemente tuvo que conformarse con utilizar una toalla con la que continuó limpiando con algo de torpeza la sangre seca de su boca mientras cruzaba los dedos para que no se pusiera peor de lo que estaba.
….
Vegeta llevaba por lo menos un par de horas en la nave, debido a que su velocidad le permitió llegar antes que Bulma. Todo el trayecto de vuelta vigiló su ki "Si se mete en más problemas tendrá que arreglárselas sola…" pensó, sabiendo en el fondo que se engañaba a sí mismo. Seguía furioso por dejar que las cosas se le escaparan de su control, pero sobre todo por sentirse como un idiota siendo regañado por un superior. "Hubiera preferido mil veces recibir una golpiza del marica de Freezer… ¡Maldita hembra!"
A esta altura él debía haberla tomado ya y resuelto sus problemas de concentración, pero a pesar de ser un asesino despiadado no era un maldito violador y tendría que esperar a que las cosas se solucionaran para poder concretar su asunto con la mujer. Pensó por un momento que lo mejor que podía hacer por ahora era darle su espacio para que meditara las cosas, pero desechó aquella idea inmediatamente al concluir que si dejaba enfriar el asunto tal vez sería demasiado tarde. Por suerte la joven se tardaría un rato más, así que se dirigió a su habitación, decidido a pensar en cómo recuperarla antes de que todo se fuese al demonio.
Cuando sintió el ki de Bulma en la nave se sentó en su cama, sintiendo su estómago apretarse momentáneamente. Ignoró aquello y siguió atento el desplazamiento de la humana, deduciendo enseguida que ésta buscaría la caja donde estaba empacado ese extraño ungüento y que él mantenía en su habitación.
No había pasado desapercibido para él el estado en que estaba la muchacha. Por lo que pudo apreciar, le molestaba para caminar la pierna derecha y ver su rostro y labios, hinchados y partidos, le daban una idea de la golpiza que pudo haber recibido por parte de los kedratianos. Bufó al pensar que por lo mismo no pudo ser más duro con ella cuando salieron de las ruinas. Verla así de maltrecha le había removido algo dentro "Ella es mía y solo yo tengo permitido tocarla… ¡Argg! Debí asesinarlos allí mismo" pensó, llenándose de una ira asesina que debió contener para no destruir alguna cosa en la nave.
Cuando la sintió moverse hacia los cuartos esperó ansioso a que llamara a su puerta, pero eso no ocurrió, por lo que apretó sus puños en desesperación y no aguantó más, levantándose para salir en su búsqueda, dispuesto a enfrentarla.
…
En casa de los Briefs…
Era una tarde tranquila y se podía apreciar a un namekuseijin apoyado contra un muro, de brazos cruzados y actitud meditativa en el jardín delantero junto a la ventana que daba a la sala principal.
En la sala, la señora retiraba unos platos vacíos de sobre la mesita de té, mientras le preguntaba a su invitado - ¿Quieres más, cariño?
El hombre respondió con la boca aún llena - Oh… Thi, gazas…
Bunny le envió una mirada llena de ternura y colocó delante de él una quinta torta, diciéndole - Ay, Gokú... los envidio tanto…
-… ¿Hum?... – hizo, mirando extrañado a la señora mientras tragaba lo que tenía en la boca.
-No te preocupes… es envidia de la buena. Por tener un pequeño que les alegra la vida a ti y a tu esposa… - le comentó Bunny, volviendo a tomar asiento para beber su té sin sacarle la vista de encima al saiyajin criado en a Tierra, mientras éste vaciaba el plato y lo dejaba sobre la mesita.
Gokú dio un suspiro de satisfacción y preguntó - ¿Lo dice por Gohan? Si quiere le digo que venga un día a acompañarlos…
-No, querido. Lo que ocurre es que al parecer nuestra Bulma no quiere darnos nietos y eso me entristece mucho… - dijo con melancolía la mujer, agregando - Pero tengo la esperanza de que cambie de opinión algún día…
Gokú la miro extrañado un momento pero luego comentó, con su empatía característica - Ah, eso… No debería preocuparse tanto señora… Yo creo que antes de lo que cree será abuela…
La mujer sonrió complacida, mientras el señor Briefs miraba atento la escena. Tenía pánico de que su mujer cometiera alguna indiscreción.
- ¿En serio, Gokú?
El profesor estiró su cuello atento a lo que diría el hombre.
-Claro… Es solo cuestión de tiempo - respondió Gokú.
- ¿A qué te refieres? – preguntó, Bunny, presionando un poco más. El guerrero rascó su cabeza nervioso - Ja, ja, ja… - rio, para luego mirar al techo, intentando hacer lo que parecía un cálculo mental, mientras disimuladamente contaba con sus dedos – Creo que antes de año y medio…
Los ojos de Bunny se abrieron de par en par, al tiempo que se llenaban de luces.
El señor Briefs lo miró sorprendido. Dedujo inmediatamente que el saiyajin más joven sabía del origen del muchacho del futuro.
Fuera de la casa, Piccoro se llevaba una mano a la cara. Había acompañado a su compañero de entrenamiento para vigilar que no cometiera alguna estupidez, además de por propia curiosidad, pero al parecer debió ingresar para evitarlo. Y aunque se lo había advertido durante todo el camino, tal parecía que le había entrado por una oreja y le había salido por la otra.
La señora miró con emoción contenida a su marido.
- ¡Oh! ¿Has oído eso querido? ¡Finalmente seremos abuelos!
-Sí, es maravilloso – comentó el profesor.
El saiyajin sonrió al verlos tan felices, mientras sus manos se acercaban al siguiente platillo que estaba frente a él en la mesa.
-Gokú ¿Eso quiere decir que al fin se casará con el amor de su vida? – preguntó Bunny, poniendo aún más en aprietos a su invitado.
El guerrero recordó que el muchacho del futuro le había comentado que su madre jamás se había casado, por lo que le pareció extraña la pregunta de la señora. "Dedujo" que Bulma aun planeaba casarse con Yamcha como le había comentado Milk, cosa que le preocupó mucho y por lo mismo no pudo aguantarse de preguntar - ¿Todavía está con Yamcha? – pero se dio cuenta de inmediato de su falta por lo que se cubrió la boca con ambas manos.
Bunny miró a su marido de manera cómplice y luego volteó a ver a Gokú. Con una sonrisa en sus labios, comentó - No, cariño… Ya está con Vegeta, como debe ser.
Gokú cayó del sillón y afuera Piccoro gesticulaba un "¡¿Qué?!"
-Pe-pe-pe-pero… ¿Cómo sabe que debe ser así? – preguntó el guerrero de las mechas necias.
La señora volvió a beber de su té con toda calma y le explicó - Querido, no hay que ser muy listo para darse cuenta… Era algo muy simple si lo analizas con calma... Si viene un muchacho de diecisiete años, de veinte en el futuro, en una máquina del tiempo, de cabello claro y ojos azules y con la intención de salvar a la Tierra de una amenaza terrible, era lógico pensar que sería hijo de nuestra Bulma. Además, si es un saiyajin y los únicos dos de esa raza que quedan son tú y nuestro querido Vegeta, era obvio que tenía que ser hijo de él, ya que tú estás casado y Bulma jamás se fijaría en ti más que como amigo… ¿O me equivoco?
La mandíbula de Gokú y Piccoro descendieron ante la lógica de la mujer, no entendiendo cómo nadie más se había dado cuenta de ello.
-Supongo que somos los únicos que sabemos de este secreto… - continuó Bunny - Pero debes estar tranquilo, nosotros apoyamos cien por ciento esa relación y no le diremos a nadie. No queremos echarlo a perder. Si te lo comento es porque estaba segura de que tú debías saberlo, ya que Bulma siempre confiaría en ti, sobre todo para una situación tan delicada como esta, y por eso envió a nuestro nieto a buscarte para ayudarlo...
Gokú se recompuso de la impresión y volvió a su lugar.
- ¡Es increíble que ustedes se hayan dado cuenta!… Yo me impresioné mucho cuando lo supe…
El profesor se atrevió a comentar - ¡Ni que lo digas, muchacho! Yo tampoco había atado cabos inmediatamente... Fue mi esposa la que se dio cuenta en el mismo instante que Bulma nos contó de la amenaza de los androides…
-Oh, ya veo… ¡Que alivio! … - les dijo Gokú - Es decir, ahora que sé que ya están juntos... Estaba muy preocupado, digo, con el carácter que tienen esos dos creí que nunca ocurriría…
-Jo, jo, jo – rio Bunny – Tienes razón… pero créeme que son el uno para el otro... Por otro lado, yo jamás haría algo que impidiera que mi Bulma me dé un nieto, además si es con Vegeta mejor aún – llevó sus manos a sus mejillas - Será un niño tan guapo, fuerte e inteligente… ¡y con sangre azul! ¿Qué más podría pedir?
A todos les corrió una gota por la cabeza ante el fin de la lucidez de la señora.
…
Bulma continuaba en el baño frente al espejo. Exclamó con dolor al pasar muy brusco la tela de algodón sobre sus labios
- ¡Auch! … ¡Mierda!...
Un suave golpe a la compuerta la hizo detenerse, poniéndose en alerta. Era obvio que Vegeta quería pasar pero ella no quería verlo - Vete… - le dijo – Ahora estoy ocupada…
- ¿Por qué no me dijiste que eras masoquista? - le preguntó él desde fuera.
Ella frunció, recordando que alguna vez le había dicho lo mismo a él un día que lo vio llegar todo magullado después de un entrenamiento, pero ahora no le hizo gracia - No estoy de humor para bromas, Vegeta… Déjame tranquila.
-Créeme que la idea de no verte es tentadora, pero debo entrar, humana...
Respiró cansada y dejó la toalla sobre el vanitorio. Se miró una última vez y decidió salir, dispuesta a ignorar al príncipe. Después de todo no lo podía enviar a hacer sus necesidades fuera de la nave, aunque sabía que se arriesgaba a que éste le soltara alguna pesadez por el estado de su rostro.
Se aproximó a la puerta y apagó el seguro, abriendo para encontrarse de frente al saiyajin.
Vegeta la observó atento, pensando en que había visto a cientos, quizás miles y hasta a él mismo, con peor aspecto que Bulma, sin embargo verla más de cerca e iluminada con la luz fría de la nave le dolió y le molestó al mismo tiempo.
La muchacha esperó que le diera espacio para salir, pero Vegeta en cambio comenzó a avanzar, obligándola a retroceder unos pasos.
-Permiso – dijo ella, intentando abandonar el cuarto.
Él no dijo nada. Avanzó un paso más, obligándola a retroceder al interior del cuarto.
-Vegeta…
El siguió sin hablar, la miraba serio estudiando sus heridas, sin dejar de avanzar, haciendo que Bulma comenzara a sentirse incómoda – Oye, ¿No querías usar el baño? Entonces déjame salir para que puedas pasar…
El hombre dio otro paso y ella tuvo que apoyarse en el vanitorio - ¿Qué diablos te pasa, idiota? - le preguntó molesta, intentando darle un empujón con el que no consiguió moverlo ni un ápice. Vegeta, en cambio, cogió la toalla que ella había dejado sobre la superficie del mueble y con cuidado intentó acercarla al rostro de ella.
La muchacha se tensó e intentó alejarse sin éxito. Él por fin habló, con algo de autoridad - Deja que te muestre como hacerlo… No haré nada más…Te lo prometo.
Ella abrió los ojos sorprendida, ya que la actitud del saiyajin la descolocó. Era la misma voz autoritaria de siempre, pero sus actos le mostraban algo que calificó como de empatía. Así que decidió dejarlo hacer, después de todo no sería más que eso.
Vegeta, al ver que ella cedía, llevó una de sus mano con la toalla al grifó y la humedeció. Luego se posicionó delante de Bulma y con un suave movimiento procedió a dar suaves toques con la tela mojada sobre la herida del labio de la muchacha limpiando los restos de sangre, mientras su otra mano se deslizaba hacia la nuca de ella, para evitar que se moviera.
-Uh – hizo ella, junto con una mueca de dolor.
Vegeta frunció profundo al encontrarse con el bulto que tenía cerca de la nuca, a la vez que cambiaba un poco la posición de su agarre para no causarle más dolor. Comenzó a hablarle despacio, para que ella no temiera – Debes hacerlo con cuidado para no añadir más daño… - pronunció, muy serio.
Ella se perdió en sus ojos, absorta ante la suavidad de él. "Qué bien se siente… ¡No!… Debo mantenerme firme hasta que sepa sus verdaderas intenciones"
Después de unos segundos, Vegeta giró la toalla y posó el lado seco firmemente sobre la herida de la joven, mientras le decía – ¿Te estoy haciendo daño? - ella negó levemente, con la cabeza. Él asintió brevemente y no despegó su vista de la toalla, de hecho, no la había mirado directamente a los ojos en ningún momento debido a que no sabía con qué se encontraría en esos ojos azules. La quería de vuelta pero temía que ella no quisiera lo mismo, por lo que su estómago volvió a apretarse. Por suerte para él, pudo percibir que ella se relajaba bajo su tacto, clara señal de que había bajado un poco la guardia y como buen guerrero no desaprovecharía la oportunidad. Además, estaba imposibilitada de hablar lo que era una clara ventaja para él y podría convencerla de que él no era su enemigo. Así que respiró hondo y le dijo - Escúchame, Bulma, porque no volveré a repetirlo… Eras tú o ellos… Y por otra parte, no tengo la maldita obligación de decirte el porqué de mis actos… Debes dejar de pelear conmigo o este será un viaje de mierda y no tendré más remedio que enviarte de vuelta a la Tierra…
Ella abrió un poco más sus ojos "¿Qué me enviará a casa? No soy una niña para que me castigue así... ¿qué haré?… Aunque esté molesta con él no quiero volver… Necesito un indicio de que no me está utilizando para algún extraño propósito… Necesito una afirmación de que me quiere realmente con él y que ha cambiado… Antes estaba tan segura, pero ahora…"
El príncipe retiró la toalla dejándola enseguida sobre el mueble pero sin apartarse de Bulma. Apretó su puño sobre la suave tela manchada con sangre y esperó, dejando su vista fija allí.
Bulma tragó duro, tratando de contener las lágrimas que amenazaban con brotar nuevamente. Deseaba abrazarlo y que la consolara, sentir su piel y sus caricias, pero antes que todo, deseaba saber la verdad.
- ¿Acabaste con todos? – se atrevió a preguntar.
Vegeta soltó el aire que tenía contenido "¿Así que todo se reduce a eso?… ¿a si maté o no maté a esas basuras?" Hizo una pausa que a Bulma le dio escalofríos. Ella ya no sabía si quería oír la respuesta.
-Escúchame…Ellos te iban a matar sin pensarlo… - argumentó el saiyajin, aun sin mirarla, en un intento de hacerla entrar en razón sin tener que admitir la verdad.
-Porque creyeron que era como tú… - contra atacó ella.
Vegeta giró su rostro, quedando a unos pocos centímetros del de la joven y la miró finalmente a los ojos.
-¡Deja de llevarme la contra, maldita sea! - agregó, mientras que con ambas manos en el mueble dejaba a Bulma encerrada con su cuerpo – ¿Acaso tiene importancia ahora?
Ella frunció sus delgadas cejas y sin dejar de mirarlo, lo presionó - Solo respóndeme, Vegeta… ¿lo hiciste?
El saiyajin bajó su vista un momento. Le avergonzaba sobremanera reconocer que no había aniquilado a la población. Pero si no se lo decía no habría quizás vuelta atrás y ella no lo perdonaría nunca. Eso significaba que no podría tenerla como lo deseaba y eso era algo que no se podía permitir, no ahora. Así que respiró hondo para pensar bien sus palabras, pero al hacerlo aspiró el aroma de ella en profundidad. Realmente lo volvía loco el olor de la terrícola, el cual no solo le despertaba deseo por su cuerpo sino que también un extraño bienestar de solo tenerla cerca. Notó de inmediato que ella no estaba en celo y podría apostar su vida a que estaba saliendo de ese periodo en el que parecía estar más pensativa y sensible, cosa que no evitaba que siguiera gritándolo o discutiendo con él. Al pensar en ello se sorprendió por lo bien que conocía a la humana.
Luego de unos segundos que parecieron eternos, volvió a verla a los ojos tratando de no poner en evidencia sus deseos de tomarla allí mismo, los cuales estaba reprimiendo tanto por el estado deplorable de la joven como por la chispa de duda en sus ojos. "No estoy orgulloso de ello… pero es la única manera de que vuelva a confiar en mí… Me es imperioso concretar este asunto lo antes posible, y por culpa de esas basuras se puede ir todo al demonio…"
Sonrió con pesar y finalmente respondió, volviendo a verla - Si tanto quieres saber… No asesiné a ningún kedratiano... – relajó un poco el ceño para agregar - Y no creas que estoy orgulloso de ello…
Bulma se sintió en parte aliviada, aunque al principio creyó que había oído mal. Que él reconociera algo así, era extraordinario. Pero no le garantizaba que no estuviese mintiendo, por lo que buscó algún indicio en sus ojos, pero solo se encontró con esos negros profundos, que la observaban atentos esperando su reacción y que, sin pudor, reconocía que le provocaban más que solo un estremecimiento.
No lo pensó mucho más. Él, contra todo pronóstico aceptaba no haber asesinado. Lo que en sí era todo un acontecimiento. Además, ella lo había extrañado y que ahora la estuviera mimando, le indicaba que lo más sensato era esperar un tiempo para conocer sus verdaderas intenciones. Si podía beneficiarse aunque fuera por un tiempo del cambio en el saiyajin lo haría. Bien podían ser dos en ese juego. También quería saber qué tanto estaba dispuesto a hacer Vegeta con tal de que ella lo aceptara nuevamente y, aunque era un plan arriesgado, si resultaba que él la estaba engañando no perdía nada, ya que de todos modos estaba metida hasta el cuello en esta relación. Después vería como soportar el dolor de una nueva ruptura.
-Gracias por eso, Vegeta… - susurró, de manera amistosa, cambiando su actitud defensiva.
El príncipe sintió que le volvía el alma al cuerpo. Bajó su vista a los labios de ella y sin querer paso la lengua por los suyos, pensando en besarla pero se abstuvo al ver lo doloroso que sería para ella. No era un guerrero como él que podía aguantar ese tipo de heridas y mucho más en batalla. Era una débil humana, que a pesar de eso se metía en problemas tan grandes que no entendía como seguía con vida.
Frunció otra vez, pensando que debía convencerla de no salir de la nave sola por ningún motivo, no si no quería que la volvieran a herir. Quería decirle que eso le pasaba por desobediente, por insolente y por querer llevarle siempre la contra, pero seguramente empezaría una discusión y eso era contrario a sus propósitos.
- Toma. Supongo que lo necesitas más que yo en este momento – le dijo finalmente, entregándole un pomo que sacó de su bolsillo.
Bulma bajó su vista y se encontró con la crema ocre. Sin embargo, la rechazó y rodeó con sus brazos el cuello del saiyajin.
Éste se tensó un momento, sintiendo su rostro enrojecer levemente.
-Vegeta… yo… yo debo darte las gracias también por salvarme…
El príncipe se sonrió seductoramente al notar que ella quería hacer las paces, por lo que le dijo en tono relajado - Bien… Ya me debes dos… A menos que quieras agradecerme también por traerte al espacio…
Ella le sonrió con dificultad de vuelta, mientras lo aproximaba a su rostro - Entonces deberé pensar en algo… Pero aprovechando que estás tan dispuesto a sincerarte… Dime ¿Qué sientes por mí?
Vegeta frunció y dejó de sonreír de golpe, ya que no se esperaba que ella le preguntara por aquello. Bajó su vista, intentando a toda costa evitar esos azules inquisidores. "Argg, maldita mujer… no tenía en mis planes que intentara sonsacarme algo así…" Comenzó a sentir su rostro volverse una braza, mientras su estómago se tensaba.
La muchacha al verlo se llenó de ternura, ya que lo conocía lo suficiente para saber que lo estaba incomodando y mucho. Y que él hubiera ocultado su mirada era clara señal de que había logrado llevarlo al límite. "Si dice que me quiere abiertamente sabré que está mintiendo… Ya que es demasiado orgulloso como para hacerlo, je, je, je…" intentó convencerse ella.
-Vamos, Vegeta… ¿te da miedo reconocer que sientes algo por mí? – lo retó ella, con algo de coquetería.
Él apretó el borde del vanitorio, donde aún descansaba una de sus manos y volvió a levantar su mirada - ¿Por qué debería tenerlo? Si no hay nada que reconocer, humana… Recuerda que lo nuestro es solo por conveniencia… Además ¿No te basta con que te haya salvado la vida por segunda vez?
Bulma abrió un poco sus ojos en sorpresa, mientras seguía tratando de descifrar su mirada "¿Está reconociendo que me salvó porque siente algo por mí?... Eso me da esperanzas de que no está solo jugando conmigo… Ay, Vegeta, en serio quisiera creerte… De todos modos, veamos qué tan rudo eres"
Ella insistió, empujándolo un poco más, mientras enredaba sus dedos en el cabello del saiyajin.
-Puede que sea cierto, Vegeta… Pero entonces reconoce que me necesitas…
- Deja de presionarme… No te necesito, mujer. Lo que hago es soportarte – respondió él, con fastidio fingido, sintiéndose más relajado por la forma en que ella lo estaba tratando y por el rumbo que estaba llevando la conversación.
- ¿Qué tanto? – preguntó ella, sin dejar de sonar juguetona.
Vegeta se acercó a su oído, y le dijo con suavidad - Lo suficiente, Bulma…Y los dioses son testigos de ello.
La joven sintió mariposas en su estómago y, sin pensarlo, abrazó al saiyajin contra ella, recostando su cabeza en el hombro de este. Luego de un momento se apartó, mientras le decía - Vegeta… bésame ¿quieres?
Él se quedó observándola y levantó una de sus cejas, para enseguida sonreírle. Acto seguido, comenzó a acercarse lentamente hasta que al fin estuvo en posición y entrecerró sus ojos observando su objetivo, pero en el último momento sacó algo del gel ocre del pomo, que aún tenía en su mano con uno de sus dedos y lo llevó a los labios de ella.
La muchacha aún permanecía con los ojos cerrados a la espera de ese beso pero en vez de los labios del saiyajin, sintió que algo frío y gelatinoso tocaba su boca.
- ¡Hey! – reclamó ella abriendo los ojos y echándose hacia atrás, sorprendida,
- ¿Qué? – preguntó él, mientras aún mantenía su dedo en los labios de la muchacha – Si no te pones de esto te pondrás más fea de lo que eres…
- ¡Sabes que eso no es cierto!
-Tienes razón, difícilmente te podrías poner más fea… Ahora quédate quieta si no quieres que te lo embadurne en los dientes.
Bulma inspiró profundo. Realmente extrañaba esas discusiones con el saiyajin y esta afrenta a su belleza la dejaría pasar, por ahora, solo por el bien de la relación y porque él se estaba comportando al fin como un novio.
Cuando Vegeta terminó con los labios de Bulma, tomó la mano de ella y le entregó la pomada. Acto seguido se retiró hasta la puerta - Termina con eso y luego ve a tu cuarto – le ordenó, sin voltear a verla, despareciendo luego tras la compuerta.
Bulma quedó de una pieza un momento pero enseguida se apresuró en colocarse de ese gel en su rostro y cuando estuvo lista fue a su habitación ansiosa por saber que tramaba el príncipe. Pero en el camino a su cuarto, que era a solo unos metros, se maldijo por la cojera que tenía por culpa del dolor en su glúteo y que la hacía caminar sin nada de glamour.
Cuando llegó a la puerta de su cuarto, ésta estaba abierta y vio al hombre de pie al lado de su cama. Pero su atención pasó de él al olor a fresas que había en la habitación. Buscó la fuente de dicho aroma y la halló, en un pocillo que estaba en el escritorio.
-Sácate ese disfraz y recuéstate – le ordenó él.
El rostro de Bulma enrojeció por completo - ¡No tienes por qué ser tan directo! Si lo que quieres es tener sexo conmigo, mínimo debería ser después de una cena romántica o en una situación más acorde…- reclamó, de manos en las caderas. Vegeta cerró sus ojos e intentó no gritarla, cerrando sus ojos momentáneamente y llevando una mano a su puente nasal - Cállate de una maldita vez y obedece… No voy a fornicarte, si es eso lo que piensas… No si estás en esas condiciones…
Bulma se calló al instante y lo miró confundida - ¿Entonces? ¿Qué tramas, Vegeta?
El príncipe la miró molesto e insistió - ¡Deja de cuestionarme y haz lo que te digo por una vez, maldita sea!
Bulma al ver la mirada de Vegeta se tensó un momento en su lugar. Luego avanzó lentamente, mientras le decía - Está bien… pero hay formas y formas de pedir las cosas…
Vegeta suspiró y agregó con un tono neutro - Te ayudaré con la lesión que tienes en tu pierna… No necesito un técnico que no puede correr al centro de mandos en caso de una emergencia.
Bulma lo miró molesta un momento por el comentario, pero pensó que no podría esperar más de él, así que obedeció y comenzó a deshacerse del uniforme, muy lentamente debido al dolor. Vegeta cerró los ojos y cruzó sus brazos, para evitar verla.
La científica quedó completamente desnuda y se recostó de espaldas en su cama, mientras le decía - Solo quiero que sepas que no voy a permitir que me toques en lugares indebidos...
El saiyajin la miró y sintió que su entrepierna comenzó a molestarle al verla así, por lo que le preguntó - ¿Por qué demonios no llevas ropa bajo el uniforme?
-¿Tú usas ropa interior con el traje? – contra preguntó ella, extrañada, apoyándose en sus codos para verlo directamente.
-Argg… ¡Olvídalo! – gruñó y volvió a cerrar sus ojo para ordenarle -Será mejor que te cubras tus partes, no quiero que después digas que soy un depravado…
-No sé cuál es tu maldito problema, Vegeta, si ya me has visto desnuda antes… - se quejó ella, al tiempo que bajaba de la cama con cuidado, y de los cajones bajo ésta, sacaba una camiseta holgada y una braga. A continuación, se los puso y volvió a subirse a la cama, acostándose de espaldas.
-Ya estoy lista, Vegeta…
El abrió los ojos y se acercó a la muchacha, fingiendo indiferencia a pesar del leve estremecimiento que le había provocado verla así de lastimada. En ese momento agradeció internamente que ella tomara la precaución de vestirse con un uniforme, ya que de no haber sido así, su piel hubiera estado toda magullada y probablemente ahora no estaría contando que sobrevivió a una paliza de los kedratianos. En ese instante le bajaron unos deseos enormes de matar a quienes habían dejado así a su humana, pero debió contenerlos y simplemente procedió a sujetar la pierna derecha de Bulma para comenzar a moverla en círculos con el fin de que recobrara la movilidad.
Ella comenzó a quejarse levemente, tanto por lo reconfortante como por lo doloroso que era el masaje.
-Mmm… Ahh... Mmmmmm... ¡Auch!
-Deja de quejarte, escandalosa- le reclamó él.
-Pero si me duele, imbécil…
Unos minutos después, Vegeta dobló la pierna de la muchacha sobre ella misma, mientras ejercía un poco de presión usando el peso de su propio cuerpo, quedando casi encima de ella.
-No me dobles así…- reclamó Bulma.
-No puedo hacerlo de otra forma, terrícola… y deja de pensar mal.
-¡No lo hago!
-Tu cara dice otra cosa, embustera...
-¿Cómo quieres que no piense mal si estas sobre mí con "tus partes" a solo unos centímetros de mi pelvis?
-¡Ya cállate y deja que te componga!
Luego de unos minutos, que transcurrieron en similares circunstancias, Vegeta soltó la pierna de la muchacha y le ordenó - Gírate.
Ella ya no reclamó. Le gustaba demasiado que se él se preocupara de ella, así que se volteó, quedando boca abajo mientras Vegeta respiraba hondo antes de proseguir con lo que debía hacer, debido a que el estar tocando tanto a la joven ya le estaba causando ciertos estragos a su cuerpo. Aun así se sobrepuso y llevó su mano con indecisión al trasero de ella, mientras tragaba duro.
La joven sintió la mano de Vegeta presionando sobre su glúteo derecho.
- ¡Oye! ¿Qué crees que estás haciendo? – exclamó, intentando girarse a verlo.
Vegeta frunció y sin dejar de presionar le respondió - No creas que lo hago por gusto… Solo trato de arreglarte… - luego se sonrió al agregar - Quizás después te dé tu merecido y probablemente vuelva a dejarte lesionada. Así que más te vale que te acostumbres a esto…
- ¿me estás amenazando?…
-No es una amenaza... es una promesa, mujer.
Bulma se sonrojó ante la idea, pero además se sintió tonta. Ella ya había aceptado tener relaciones con el saiyajin, no por nada había empezado a tomar sus anticonceptivos creados por ella misma. Es más, en cierta forma lo anhelaba, ya que había llegado a la conclusión de que de esa manera borraría definitivamente de su cuerpo la mala experiencia que había vivido. Y aunque había pensado en algún momento del pasado hacer lo mismo con Yamcha, él nunca había logrado encender aquella chispa que Vegeta con solo mirarla lograba. El ladrón del desierto lograba excitarla, era verdad, pero su naturaleza más dócil y en cierta forma egoísta, la hacían desesperar y debía reconocer que los orgasmos que había conseguido con él eran más por su propia cuenta que por causa del joven. La diferencia entre ambos guerreros era abismante, y contradictoria. Yamcha, que parecía más tierno y gentil, finalmente era un amante que se preocupaba poco o nada por el placer de ella y el saiyajin, que parecía tan frío, egoísta y distante, era todo lo contrario. Otra diferencia era que con Vegeta se insinuaban de una manera tan sutil y con comentarios tan ingeniosos, que Yamcha quedaba como un idiota perdedor, aún a pesar de que el saiyajin pusiera distancia ante la menor provocación de forzarlo a sacar sus sentimientos, lo que marcaba otra diferencia. Era todo un misterio para ella. Sin querer recordó las palabras de aquella muchacha, Mako.
Flash Back
"- ¿Y cómo van las cosas entre ustedes? ¿Se casarán pronto?
Bulma dudó unos segundos en responder - Bueno, no debería comentarlo, pero hemos decidido postergarlo por algunos asuntos que surgieron…
- Mmm, si la relación se ha vuelto rutinaria lo comprendo perfectamente… un tiempo atrás tuve un novio y las cosas parecían estancadas. Después de eso decidí que no me amarraría a ningún hombre a menos que fuese el indicado.
- ¿Y cómo sabes cuál será el indicado?
-No lo sé… por eso paso de cita en cita…"
Fin Flash Back
"El indicado…" ¿Ella sin quererlo había encontrado al indicado?
Por un momento pensó en borrar toda duda de su mente, sin embargo aún no podía confiar completamente en él. Por otra parte también quería verlo sufrir por haberla dejado abandonada tanto tiempo en la nave. Así que ahora estaba decidida a saber si él tenía siquiera una pizca de sentimientos de amor por ella. La declaración del cuarto de baño debería bastarle, después de todo se trataba de Vegeta, el hombre más orgulloso del Universo. Pero ella, siendo la mujer más orgullosa de la Tierra, quería más que solo una simple insinuación.
Estaba pérdida en sus pensamientos y en la sensación de alivio que le producía la más que tibia mano del príncipe presionando en su nalga cuando se le ocurrió hacer algo para incomodar al saiyajin.
-Qué bien se siente… Más fuerte… Sí, así. Sigue… mmmmmf- comentó suavemente, haciendo a propósito un ruido sexual solo por molestar a Vegeta.
Él en ese instante quitó su mano como si la piel de ella le quemara y se retiró de la habitación, sin decir ni una palabra. Ahora sí que necesitaba usar de verdad el cuarto de baño.
Bulma al oírlo salir se sonrió. Ahora era ella la que mandaba y no dejaría escapar a su presa, no hasta saber la verdad.
- ¡Vegeta! – gritó - ¡Gracias por las fresas!
No hubo respuesta.
Se sentó en la cama y fue en busca del bol. Cuando se puso de pie pudo apreciar que su pierna ya no le molestaba tanto y que ya no cojeaba. Tomó las fresas y se dejó caer nuevamente en la cama.
"Ja, ja, ja… el día no ha terminado tan mal como pensé… (se llevó una frutilla a la boca) …Mmm están deliciosas"
…
Comenzó a anochecer en el planeta Kedrat y Bulma, luego de comerse el bol completo de fresas, se había quedado profundamente dormida.
Desde la puerta de la habitación Vegeta la observaba, tal como solía hacerlo en la Corporación. No podía evitarlo, era como una adicción, aunque él lo definía más bien como un mal hábito. Le intrigaba en demasía la terrícola y sobre todo cómo con esa fuerza mínima lograba reducirlo a nada "Eres mi maldito vicio… Pero no permitiré que me controles. Ya me di cuenta de tus intenciones, Bulma… pero no te daré en el gusto ¿creíste que no me daría cuenta de la duda en tus ojos? Puedo imaginar qué estas planeando… Quieres saber a toda costa si tengo sentimientos de amor por ti… Hmn, lamento informarte que volverás a confiar en mí lo quieras o no, ya que no te quedará de otra… Esos sentimientos que desarrollaste por mí serán mis aliados y también tu perdición… "
Salió de la habitación de la joven y se dirigió al nivel superior para ir a la cocina. Luego de abrir la nevera, dejó un par de cervezas sobre la mesa y tomo asiento "Maldito Ghigus y sus estupideces… el bastardo merecía morir… Bulma no tiene por qué saberlo, después de todo no le mentí. Cuando me preguntó, yo no había asesinado a nadie… Pero ese viejo debía pagármelas por envenenarla contra mí. Por eso tuve que regresar y también por el rastreador. Era el único que pudo haberle contado sobre mi anterior visita y ella comenzó con sus dudas desde que atravesamos el muro de seguridad… Viejo miserable, ahora debes estar maldiciéndome desde el infierno…"
-A tu salud, viejo imbécil… - dijo, levantando la botella al estilo terrícola y luego de abrirla, beber un largo sorbo – por tu culpa ahora tengo dos problemas.
Terminó de beber, mientras pensaba en lo ocurrido y en cómo recuperar la confianza de la humana para después retirarse a dormir, seguro de que ella no despertaría hasta el día siguiente. "Si descansa apropiadamente se recuperará completamente en un día o dos… Tengo esa ventana de tiempo para ganarme su confianza nuevamente. No puedo seguir esperando" pensó, mientras se desvestía.
…
La muchacha se incorporó sobresaltada en su cama puesto que había soñado con todo lo ocurrido, pero recordó al instante que Vegeta había cuidado de ella nuevamente, lo que la hizo sonreír. Por lo que, más tranquila y animada, se levantó y fue hacia el cuarto de baño, notando con asombro que su pierna ya no le molestaba para nada y que su rostro estaba mucho mejor también. Así que se duchó y fue a preparar de desayunar, suponiendo que Vegeta aun dormía y que despertaría con hambre.
Cuando entró a la cocina vio sobre la mesa las botellas de cerveza vacías y ladeó su cabeza con extrañeza "¿estuvo bebiendo? Supongo que necesitaba relajarse después de todo lo ocurrido… Pero ¿No que no le hacían ningún efecto? …" Se encogió de hombros y fue a retirarlas, pero se encontró con otro objeto que llamó su atención - ¡El rastreador! ¿Pero cómo…? Creí que lo había perdido… Pero eso solo significa que Vegeta lo trajo… ¿Volvió por él?… Estoy casi segura de que no lo tenía cuando salimos de las ruinas...
Prefirió ahogar la idea que se estaba formando en su cabeza. Él ya había admitido que no había matado a nadie y le pareció ilógico que hubiera vuelto solo para vengarse. "O para hacer su relato más creíble… ¡No! Él no pudo hacerlo… ¿o sí?" Se dejó caer en el asiento y llevó sus manos a la cabeza, mientras intentaba pensar con claridad.
En eso apareció el saiyajin, pero apenas vio a la muchacha su vista se dirigió al objeto que tenía en una de sus manos. Respiró hondo, dispuesto a todo con tal de no perder terreno frente a ella, por lo que le comentó - ¿Aun no está el desayuno, humana holgazana? Deberías agradecerme también por dejarte dormir tantas horas…
Ella sin levantar la vista hacia él, preguntó - ¿Dónde encontraste el rastreador, Vegeta?
El saiyajin la pasó de largo, sin darle importancia, y comentó mientras sacaba algunas cosas para desayunar del refrigerador - Obviamente donde estaba… ¿por qué? ¿Acaso me vas a cuestionar también por eso?
Bulma lo miró molesta - ¿Volviste por él, verdad?
Él se detuvo y volteó a verla. El rostro de la joven estaba mucho mejor, lo que le alegro, pero jamás se lo diría. Ahora lo importante era salvar su pellejo como fuese y obviamente ya sabía cómo - Por supuesto – dijo, sin inmutarse - Necesito que recrees el dispositivo de comunicación de esa cosa… Y supongo que para eso también necesitarás esto – agregó, lanzando la libreta sobre la mesa.
Bulma abrió sus ojos como platos - ¡Mi libreta! Pensé que jamás la recuperaría… Dime por favor que también tienes mis cápsulas y mi arma.
Él negó con su cabeza mientras internamente se felicitaba por su jugada.
Bulma se desanimó por un momento pero enseguida miró su libreta y la tomó, abrazándola como si fuese algo muy preciado y le preguntó - ¿Para qué quieres un sistema de comunicación como el del rastreador?
Vegeta se sonrió al verse totalmente librado de los cuestionamientos de la muchacha - No despertaste muy brillante hoy… ¿puedes hacerlo?
Ella lo meditó un momento.
-Por supuesto que puedo hacerlo, Vegeta. Sabes perfectamente que no hay nada que no pueda construir… ¿Pero no comprendo para qué? - él giró sus ojos y se aproximó a ella -Humana… no necesito insultar tu inteligencia ¿o sí?
La joven iba a gritarlo, pero cerró su boca al darse cuenta de las intenciones de él. Se levantó como resorte y le saltó encima, rodeando su cuello - ¿En serio, Vegeta? - él se sonrojó un poco, pero enseguida posó sus manos en la cintura de ella, mirándola a los ojos – Por un momento pensé que tendría que explicártelo…
Ella se sonrió genuinamente y le dijo- Es que sinceramente no me esperaba eso viniendo de ti. Pensé que no querías que te interrumpiera…
-Me conoces lo suficiente para saber que lo que te estoy solicitando no es un maldito teléfono sino un aparto para usar en casos de emergencia. No quiero desperdiciar mi tiempo en una nueva búsqueda y rescate...
Los ojos de ella se oscurecieron un poco al recordar su reciente aventura, lo que fue notado por Vegeta que de inmediato cambió de tema - Nos marcharemos hoy mismo de este planeta… Después de comer algo – dijo soltándola para volver al refrigerador.
Ella frunció y le preguntó, intrigada- ¿Eso significa que no saldrás más a entrenar?
-No. Nos instalaremos en otra parte…Por lo que descansaré por un tiempo – se sonrió ladino y agregó - Aunque no puedo decir lo mismo de ti...
El rostro de ella se volvió a iluminar a pesar de la pesadez soltada por él. Ese tiempo juntos en la nave era lo que precisamente necesitaba para poder llevar a cabo su plan de averiguar qué era lo que sentía realmente el saiyajin y cuáles eran sus reales intenciones con ella.
El rostro de él no demostró nada. Pero ese tiempo estando ambos en la nave era su oportunidad para al fin concretar lo que tenía pendiente con ella.
…
Estaban terminando de desayunar y, aunque la conversación había sido sobre tonterías, el príncipe se sentía increíblemente bien. Había logrado evitar con destreza el tema de los kedratianos y eso lo tenía bastante conforme.
-Tengo una pregunta Vegeta… - soltó ella de repente.
- ¿Hum? – volteó a verla, mientras dejaba su taza sobre el mueble.
- Lo que ocurre es que cuando estaba en las ruinas no se activó el rastreador hasta que los kedratianos estuvieron detrás de mí… Me extraño mucho, ya que estoy segura de que estaba bien calibrado.
Vegeta frunció e intentó tomarse el tema con liviandad - Lo que ocurre es que las piedras de las que están hechas sus ciudades no permiten leer el ki...
Bulma lo miró con curiosidad un momento para enseguida levantarse eufórica del sofá y preguntarle, mirándolo con insistencia - Vegeta ¿estás pensando lo mismo que yo?
Él la miró extrañado por lo que ella agregó - Ahora eres tú el que está lento… Si nos llevamos una muestra o la cantidad suficiente de esas rocas…
- …se podría reforzar el interior de la cámara de gravedad – terminó él la frase, con algo de sorpresa.
- ¡Exacto! – exclamó ella cerrándole un ojo, mientras le hacia un gesto de dispararle con su mano – Así mis amigos no notarían tus avances, que era lo que te preocupaba.
Vegeta la miró complacido, pero enseguida frunció y se cruzó de brazos para agregar seriamente - De ser así tendré que volver a ese lugar…
-Tendremos… ¡Ni sueñes con que te dejaré ir solo!
- ¿Aun desconfías de mí? - le preguntó molesto. Ella lo miró a los ojos, con algo de preocupación. Luego se puso muy seria y agregó - No, Vegeta… He decidido que confiaré en lo que me digas…
-¿Qué clase de estupidez terrícola es esa?- le preguntó, colocando sus manos ahora sobre la mesa.
Ella le sonrió y le dijo, coqueta - Ninguna. Tú sabes perfectamente lo que quiero oír…
-Olvídalo. De mi boca jamás oirás tales idioteces… - bebió un sorbo de su taza y agregó, cambiando de tema - ¿Por qué quieres venir?
-Bueno – hizo una pausa para beber también, tratando de no delatar que ella quería ir a ver si es que estaban vivos los kedratianos, diciéndole a continuación – Lo que ocurre es que quiero encargarme personalmente de que sea la cantidad adecuada.
Él se sonrió internamente ya que la conocía lo suficiente para saber anticipadamente sus intenciones. Ella había mordido el anzuelo y no tendría que hacer nada más que llevarla a la ciudad de los kedratianos para que ella se cerciorara por sus propios ojos de que los habitantes estaban con vida y así volvería a confiar en él. Así que con toda confianza le dijo - De acuerdo, te llevaré a recoger de esas estúpidas rocas y luego nos marcharemos de este lugar para siempre – la peli turquesa le sonrió y se dedicaron a terminar de desayunar.
…
Una vez estuvieron listos, cada uno vestido con su uniforme, salieron de la nave. Vegeta tomó en brazos a la mujer y emprendió el vuelo hacia las fatídicas ruinas donde había empezado todo el problema.
- Me gusta viajar así… - le comentó ella, abrazándose aún más a su cuello – es mucho más emocionante que viajar en mi motocicleta… Oye, Vegeta, ¿A qué edad aprendiste a volar?
Vegeta tragó para sobreponerse a ese incómodo momento y le dijo - No lo recuerdo realmente. Solo sé que puedo hacerlo desde muy pequeño…
-Me gustaría poder aprender a hacerlo…
-Hmn… Tu poder de pelea es insuficiente… Para aumentarlo tendrías que entrenar por años tal como esos idiotas que tienes por amigos…
-¡Oh! ¡Qué mal! ¿No hay otra forma? ¿Qué tal si se lo pido a Shen Long?
-No.
-¿Y si…? – intentó ella.
-No.
-¡Qué grosero!
Vegeta frunció profundamente y le ordenó -Guarda silencio y dedícate a disfrutar del paisaje, ya que dudo mucho que vuelva a cargarte ya que eres insufrible.
-¡Oye!
Al fin llegaron a las ruinas donde Bulma había desaparecido y al descender, ella fue la primera en hablar – ¿Te molesta si entramos a echar un vistazo?
Él se sonrió, decidido a hacer notar sus dotes de estratega frente a ella – Me parece adecuado. Así podrás convencerte con tus propios ojos de que no te estaba mintiendo…
-¡No sé de qué hablas!
-¿Qué? ¿Acaso no era esa tu intención desde el principio?
Bulma lo miró seria un momento pero enseguida se sonrió– Solo quiero saber si está todo en orden, solo eso - comentó y se encaminó al interior, siendo seguida de inmediato por Vegeta.
Descendieron por la caverna, pasaron la piedra donde nuevamente Vegeta recitó las palabras en kedratiano para abrirla y llegaron a la ciudad, pero después de pasar la puerta de madera, Vegeta le indicó que lo siguiera por un corredor alterno que los llevó a un mirador. Bulma lo siguió, comprendiendo que lo mejor era no ser vistos, y al llegar se asomó a ver hacia la ciudad. Desde donde estaban podía apreciar la totalidad del lugar y parecía como si nada hubiese ocurrido. Estaba llena de habitantes tal como lo recordaba Bulma.
Su rostro se iluminó y Vegeta se sonrió para sus adentros.
-No los mataste… -murmuró, como para sí misma.
-Por supuesto que no… ¿Qué ganaba con matar a esas basuras?
-Bien, ¿entonces crees que podríamos recoger de las rocas del interior del templo?
Vegeta se cruzó de brazos y le dijo, mientras se giraba para salir de allí - Es mejor que no nos vean. Hay otros lugares donde hay de las mismas rocas.
Bulma lo miró sorprendida. Supuso que se refería a otras ciudades que estaban desiertas. Le encontró razón al príncipe, ya que si los veían los habitantes seguramente iban a huir despavoridos o en el peor de los casos, querer asesinarlos y no quería darle a Vegeta un motivo para acabar con la población.
-De acuerdo – respondió ella.
Emprendieron el regreso y Vegeta volvió a alzarla en brazos para elevarse en busca de las siguientes ruinas. Luego de un momento de silencio, ella le dijo - Oye, Vegeta… ¿Cómo fue? - él la miró extrañado - ¿Qué cosa? - Bulma titubeó un instante antes de continuar - Me refiero a ¿Cómo fue cuando vinieron aquí?
-Créeme que no quieres saber…
-Si quiero… - le insistió - Es decir, ahora quiero saber.
Vegeta dio un suspiro pesado antes de hablar. Miró al frente, buscando en su mente los recuerdos, hasta que al fin decidió hablar - Fue un par de años antes de que visitáramos la Tierra… Freezer nos envió a conquistar este planeta por los recursos naturales pero no participé directamente en la purga, debido a que era una pérdida de tiempo para mí, dado el nivel de pelea de sus habitantes.
- Pero ¿Cómo sabían el nivel de pelea si no aparecían en los rastreadores?
-Hmn… Esa parte de la historia la conoces… - comentó con fastidio – Se nos dijo que estaba habitado, pero el problema fue encontrar a los habitantes… El asunto es que yo no quise inmiscuirme en la matanza. Tenía cosas más importantes que hacer…
Ella ató los cabos sueltos que tenía de la historia. Era lógico que se le hubiera ocurrido esa estrategia para poder despoblar el planeta, aunque fuese repudiable. Las dudas nuevamente volvieron a su mente pero prefirió guardárselas para después y fingir que todo estaba bien, así que le preguntó, siguiendo con la conversación - ¿Se puede saber qué era lo que tenías que hacer que era más importante que participar en una purga?
Vegeta cerró sus ojos para responder, con algo de pesar en su voz – En ese entonces estaba planeando como aniquilar a la maldita lagartija de Freezer… - prefirió omitir que había salido recientemente de uno de sus castigos, los que siempre lo hacían planear por días alguna venganza. Lamentablemente para él, terminaba siendo siempre un ejercicio inútil, hasta que supo de la existencia de Kakaroto y luego de las esferas.
- Así que entonces no mataste a nadie aquí…
- Eso ya lo sabes, humana - respondió, para enseguida mirarla y cambiando su tono a uno de burla agregar - Si ya estás conforme ¿Será que podemos continuar nuestro viaje en silencio?
Ella asintió y él aumentó la velocidad para llegar lo antes posible, alejándose de la ciudad de los kedratianos para siempre.
…
Unas horas más tarde estaban de pie sobre unas ruinas del mismo extraño material verde grisáceo. Gracias a la ayuda del saiyajin habían obtenido lo suficiente para el proyecto de la cámara de gravedad, por lo que la expedición había resultado ser una buena idea después de todo. Bulma había disipado sus dudas con respecto a la aniquilación de los habitantes y Vegeta le había confiado algo más de su pasado, cosa que ella siempre agradecía.
A pesar de uno que otro comentario sarcástico del saiyajin y las respuestas ácidas e irónicas de ella, Vegeta se estaba divirtiendo. En cierta forma, le recordaba a las misiones, solo que ahora estaba en compañía de una hembra que vestía como uno de ellos a pesar de ser una debilucha escandalosa y a veces un dolor de cabeza, pero debía reconocer que se sentía cómodo con ella.
Bulma estaba muy animada también, ya que compartir con él le había ayudado a olvidar sus dudas aunque fuera por esa tarde. Así que, cuando volvió a levantarla para volver, ella se sonrió satisfecha mientras pasaba sus brazos por detrás del cuello de él. Las cosas estaban mejor de lo que podía pedir.
Alzaron el vuelo y cuando iban por la mitad del camino Bulma le preguntó - ¿Porqué vino el hermano de Gokú a la Tierra? - el saiyajin la miró de reojo - ¿Por qué mierda me preguntas eso ahora? - ella se encogió de hombros – No lo sé… Supongo que quiero oír otra de tus historias… - él lo pensó un momento y volvió a mirar al frente – Porque yo se lo ordené. Necesitábamos a Kakaroto para que nos ayudara a derrotar a Freezer… Tenía la estúpida idea de que cuatro saiyajin serían suficientes para ello…
- Supongo que cambiaste de idea cuando Gokú se negó…
-No. Lo hice cuando supe de las esferas…
Hubo un momento de silencio y Bulma le dijo - ¿Sabes? Me alegra de que hayas enviado al hermano de Gokú a la Tierra…
Vegeta abrió sus ojos en sorpresa - ¡¿Cómo demonios te va a alegrar que haya enviado a un genocida a tu planeta?! - ella le se sonrió levemente y enseguida miró el horizonte, para responder – Es que si no lo hubieras hecho, jamás te hubiera conocido… - el príncipe se quedó pensando en las palabras de ella un momento y le dijo, con burla – ¡Y yo me arrepiento cada maldito día de mi vida! - ella lo miró enojada y le dijo - ¡Idiota! - ella trataba de ser romántica y él le tiraba todo por la borda.
Vegeta se rió con escándalo mientras seguían su trayecto de vuelta a la nave.
…
Cuando llegaron a la nave ambos tomaron un rumbo distinto. El saiyajin se dio una ducha rápida, vistiéndose con un pantalón deportivo y una camiseta, yendo de inmediato a la sala de mandos donde digitaría su próxima parada ya que quería salir cuanto antes de ese lugar. Sin embargo, dudó un momento antes de ingresar las nuevas coordenadas. El lugar elegido no era de su completo agrado, pero tenía las condiciones óptimas para su entrenamiento. Solo esperaba que todo saliera bien y que durante el viaje pudiera al fin alcanzar su objetivo.
Bulma, por su parte, después de guardar las capsulas en la bodega auxiliar y ordenar un poco el desorden que había dejado buscando la crema para su rostro, se dirigió a darse una ducha para sacarse la tierra de encima.
Se metió en la tina y luego de enjabonarse cerró sus ojos y dejó ir su imaginación por unos momentos.
Las manos del guerrero recorrían su cuerpo con vehemencia al tiempo que devoraba su entrepierna mientras ella enredaba sus dedos en su rebelde cabello. Poco a poco Vegeta comenzó a subir, mientras le propinaba suaves mordiscos por su vientre, quedando finalmente sobre ella, apoyando sus manos a ambos lados de su cabeza, sonriéndole enseguida con malicia. Ella no dejaba de temblar y respiraba entrecortadamente, ansiosa de lo que vendría. Sintió la dureza del guerrero en su entrada y al momento siguiente un grito escapó de sus labios, sin poder contenerlo. Él había ingresado y luego de un momento en que solo la observó, comenzó a moverse rítmicamente, enloqueciéndola con cada embestida. Se aferró con fuerza a los brazos del saiyajin y comenzó a acompañarlo en su rítmica danza, oyendo un gruñido de aprobación por parte de su compañero. Se mantuvieron así unos momentos y ella estaba a punto de alcanzar su culminación…. Pero algo remeció la nave por completo y la hizo abrir los ojos de golpe.
- ¡Ahhh! – gritó, afirmándose de una de las llaves del agua y del muro para no caer dentro de la bañera.
Comprendió de Inmediato que el saiyajin había despegado la nave, sin siquiera avisarle.
Una mezcla de ira y frustración la invadieron.
-¡Vegeta, como demonios se te ocurre poner en marcha la nave cuando estoy tomando una ducha!
Otro remezón la envió al fondo de la bañera, quedando afirmada solo de una mano.
- ¡Por un demonio! - exclamó, mientras esperaba que la nave se estabilizara para poder ir a reclamarle al culpable.
…
Vegeta mientras tanto estaba pensando en sus asuntos, a la espera de que la terrícola llegara a reclamarle por el repentino despegue "Mhn, hace mucho que no visito aquel cuadrante… Me pregunto si aún estará activo o si será un caos después de lo de Freezer… No deseo acercarme a lo que queda del imperio, pero ese planeta posee las condiciones idóneas para mi entrenamiento como súper saiyajin" Frunció y entrecerró sus ojos. "… Y ahí está en tres, dos, uno…"
Bulma apareció por la plataforma, vestida solo con una toalla y un par de pantuflas rosa y el cabello aun mojado. Había salido furiosa de la bañera, cuando pudo ponerse de pie, y llegó al primer nivel solo para reñir al saiyajin. Se acercó a él, dando pisotones al andar y se paró tras el asiento que ocupaba Vegeta, soltándole toda su ira - ¡¿Te das cuenta, desgraciado, de que casi me matas?!
- Comprobé que no tengo tanta suerte, humana… - respondió con burla, mientras se cruzaba de brazos y la miraba hacia atrás.
-Pudiste haberme avisado que despegaríamos…
-Lo hice…
-No. No lo hiciste – dijo, entre dientes ella.
-Sí lo hice… Cuando se te ocurrió la idea de ir a buscar las rocas.
Bulma apretó sus labios en una mueca de frustración y él aprovechó de agregar - Además no es mi culpa, humana, si te demoras más de una hora en la bañera…
- ¿Qué más te da a ti lo que yo me demore?
-No me importa lo que te demores… Lo que me intriga en verdad es saber que tanto haces allí dentro… ¿No estarás planeando que te rescate otra vez o sí? - Bulma se cruzó de brazos y le hizo un desprecio -¡NO! … ¡Te dije que aquello fue un accidente! …Además, tampoco te debería importar lo que hago o no.
Él se sonrió de lado y volvió a mirar al frente - Hmn… Es verdad… Pero debo recordarte que desde que aceptaste quedarte en esta nave, estás bajo mis órdenes y tu tiempo es mi tiempo… Déjame decirlo de otra manera, mujer ¿Qué haces allí dentro para demorarte tanto?
Ella volteó a verlo. Su rostro se volvió rojo intenso y le gritó - ¡Si tanto quieres saber, pues hago cosas de chicas! ¡Y eso no te interesa!
-Tienes razón, no me interesa… Sin embargo, te solicito que no desperdicies mi valioso tiempo en tonterías - comentó con tono burlón.
-Oye ¡Yo vine como técnico, no como esclava!
-No… En eso te equivocas – le dijo, poniéndose de pie y girándose completamente para quedar frente a ella - Cuando me solicitaste venir, dijiste que te encargarías de todas mis necesidades… y eso no ha ocurrido.
-No precisamente por mi culpa… Tú te desapareciste desde el primer día, así que no tienes derecho a reclamarme…
-Y tú no deberías haber abandonado la nave… Espero que tu falta de profesionalismo no se vuelva a repetir.
Bulma lo miró molesta y luego suspiró. No estaba de ánimos de seguir discutiendo con el saiyajin – Está bien, por esta vez ganaste, Vegeta… Oye ¿A dónde vamos ahora?
-A otro planeta- respondió él.
- ¡Vegeta! – exclamó molesta - Me refería al nombre del lugar y si tengo que prepararme para alguna sorpresa…
-Ja, ja, ja… No saldrás esta vez… No hasta que tengas listo el aparato que te solicité…
-Ja, ja, ja – lo imitó ella, irónica – para cuando lleguemos ya lo tendré listo…
Él se sorprendió un momento, pero no lo demostró más que con un leve movimiento de una de sus cejas. Algunas veces se le olvidaba la capacidad de la mujer para crear o replicar artefactos. Así que simplemente la miró serio y le dijo - En ese caso te diré que iremos al planeta Temkari…
-Y ¿está muy lejos?
-Diría que solo a dos semanas de donde estábamos.
-Ya veo – comentó acercándose al otro asiento y mirando por la pantalla como avanzaban las estrellas.
Al verla pasar a su lado, Vegeta miró de reojo el cuerpo de la chica, aquella toalla que llevaba puesta apenas le cubría el trasero por lo que pensó en fastidiarla – Oye, humana ¿Planeas quedarte en esas fachas todo el día?
Ella se apoyó en el asiento e intentó molestarlo - ¿Acaso te incomodo de alguna forma, Vegeta?
-No… pero tendrás que atenerte a las consecuencias…
-Ni lo pienses, Vegeta, yo…
El príncipe se acercó a ella y la atrapó contra el respaldo del asiento, enseguida aspiró hondo, mientras la miraba con lascivia y decía - Demasiado tarde… veo con satisfacción que ya no cojeas. Eso me basta para lo que tengo en mente...
-Ni lo sueñes – le dijo tratando de sonar molesta, aunque bastante excitada ante la idea – no es el momento ni el lugar…
Él se percató de lo que había provocado en ella, pero lo dejaría para después. Ahora solo deseaba incitarla y hacerla rabiar. Así que la tomó en brazos y comenzó a dirigirse hacia las habitaciones.
-¡Oye! ¿Qué mierda estás haciendo? ¡BÁJAME DE INMEDIATO, VEGETA!
-No hasta que lleguemos a tu cuarto- le respondió el príncipe, sonriendo con maldad.
Ella siguió pataleando y reclamando hasta que llegaron a su cuarto, donde él, contrario a lo que pensó ella, solo la dejó caer en la cama y se la quedó viendo burlón. Ella solo atinó a sujetarse la toalla, mirándolo desafiante.
Vegeta se sonrió, y se inclinó un poco sobre ella – Pon atención, mujer… Si no deseas que te tome ahora mismo, vístete de una maldita vez… Recuerda que no soy como los patéticos hombres de tu planeta…
- ¿A qué te refieres?
Rozó su nariz con contra la mejilla de Bulma, diciéndole - Te dejo la inquietud, mujer escandalosa…
Se alejó un poco, observando el rostro sonrojado de ella. Luego, sin decir más, tomó camino a su cuarto mientras Bulma quedó toda temblorosa sujetando aun la tela contra su pecho.
-¿?... y ¿A este que bicho le pico? Era su oportunidad y ¿me dejó así como así?
…
Bulma estaba trabajando en el dispositivo solicitado por Vegeta después de volver a tomarse dos de sus píldoras para compensar el día perdido, y Vegeta, bueno, Vegeta estaba en su habitación, recostado en su cama con las manos tras la cabeza meditando. Sus ojos los mantenía cerrados y el ceño un poco menos fruncido que de costumbre.
"Con eso tendrá por ahora… más tarde la buscaré para continuar con esto… Hmn, si todo resulta según mis cálculos será completamente mía para cuando lleguemos a Temkari y me habré saciado lo suficiente de su cuerpo como para poder entrenar sin más distracciones… (Miró hacia el cielo raso) Es extraño… nunca pensé que un saiyajin sería capaz de tener esta clase de sentimientos… Cuando supe que Kakaroto los tenía, pensé que era un imbécil… No. Me corrijo, aun es un completo imbécil… Pero al convivir con los humanos pudo obtenerlos y gracias a ello consiguió su transformación… Y eso que era solo por un camarada… Naturalmente mi transformación es más poderosa… ¿Quién diría que el gran príncipe de los saiyajin se podría sentir atraído a una débil y vulgar terrícola? … Debo ser el hazme reír del averno, pero no me importa si gracias a ello soy el más poderoso del Universo… Ya he superado a ese idiota y eso que aún no controlo bien mi transformación, pero pronto lo conseguiré… (frunció profundamente) Hum… Bulma ya está paseándose por la nave… ¿Qué es eso?... ¡¿Música?! Ese viejo instaló ese aparato contraviniendo mis instrucciones… Aun así, debo admitir que no es tan desagradable, después de todo…" Se acomodó de costado y cerró sus ojos, al fin dormiría cómodamente después de tantos días, aunque fuese un momento antes de la cena.
…
Bulma había puesto un poco de música y estaba concentrada en su nuevo proyecto de comunicador. Había dibujado los esquemas y abierto el rastreador. Para este fin se instaló en la mesa de la cocina, ya que era más amplia que la de su escritorio, sin contar que además el estéreo estaba instalado allí.
Sobre la superficie se apreciaban algunas piezas sueltas y el rastreador abierto al lado, junto con sus destornilladores, una lupa y un soldador. También había una taza de café y los restos de unos bocadillos.
En su libreta iba anotando algunas cosas y de vez en cuando tecleaba en su computadora personal.
De un momento a otro, se puso de pie y fue a la bodega a buscar alguna caja que contuviera partes que le fueran de utilidad. Revisaba encaramada en una escalerilla, cuando un pitido la hizo saltar.
-Deben ser mis padres – comentó y se dirigió a la consola de mandos. No sin antes de haber apagado la música, la que estaba bastante alta.
Aceptó la comunicación e inmediatamente vio y oyó a su madre.
-Hijita ¡Tanto tiempo! ¿No interrumpo?
-Mamá, hola…No… ¡pero si hablamos hace un par de días!
-¡Debe ser porque te extrañamos mucho!… Oye ¿Y el apuesto de Vegeta volvió?
-Sí… Pero parece que está durmiendo ahora…
-Pobrecito. Me imagino que ha entrenado mucho para vencer a los malos...
-Ni te imaginas… ¿y Papá?
-Viene enseguida… ¿No han tenido problemas?
-No- mintió ella – Todo ha estado muy tranquilo…
-Me alegro mucho… Quería comentarte que el otro día vino Gokú a visitarnos.
- ¿En serio? ¿Gokú? Y ¿Cómo está?
-Bien, tan fuerte y guapo como siempre, pero no tanto como Vegeta…
-¡Ay, Mamá, deja de decir esas cosas!... Pero me alegro mucho… Me hubiera gustado poder verlo…
-Sí… Vino a buscar unos libros para su hijo y se quedó a comer unos pasteles… A todo esto, él también está entrenando muy duro… Ah, y también nos contó que hace unos días habían ido de campamento con los muchachos y que habían tenido algunas dificultades...
-¿Dificultades?
-Sí, querida. Lo que pasó es que aparecieron unos sujetos malvados y tal parece que los atacaron por algo de una venganza de un hermano o algo así… La verdad es que no entendí mucho de su historia… Ya sabes como es.
-Mamá, no tengo idea de lo que estás hablando…
En eso apareció también su padre en la pantalla -Hola, querida ¿Cómo estás?
-Bien, Papá. Las cosas van de maravilla…
-Y Vegeta ¿apareció? ¿No han tenido inconvenientes? – preguntó él, preocupado.
-Sí, ya apareció. Solo había estado entrenando fuera… Y no. La nave ha funcionado bien hasta ahora…Oye te tengo una sorpresa...
-¡SEREMOS ABUELOS! – interrumpió su madre.
Una gota apareció en la cabeza de Bulma.
-No, mamá y ¡Deja de decir esas cosas!… Lo que ocurre es que encontramos un nuevo material y…
La comunicación se cortó de repente. Ella miró confundida hacia la consola y vio una mano sobre el botón del comunicador, exclamando enseguida - ¡Vegeta!
-Ellos no necesitan saber.
- ¿Por qué hiciste eso? Si mi padre justamente es quien me va a ayudar a instalar ese material en la cámara.
- ¿Qué hacía Kakaroto con tus padres? – preguntó, volteando a verla, bastante molesto.
- ¡Por un demonio, Vegeta! Deja de ser tan paranoico… Gokú solo fue de visita.
- ¿Cómo es que estás tan segura?
-Porque sé que él no es como tú.
Vegeta se sonrió y se llevó las manos a las caderas para decirle con arrogancia - ¿Y cómo soy yo, según tú? - Bulma no se guardó nada y le gritó – Uy ¡Un tonto egocéntrico que cree que todo el mundo está el pendiente de lo que haga!
Él hizo como si no le molestaran sus gritos, ni sus palabras y se cruzó de brazos - No me importa lo que pienses. Ese idiota de Kakaroto pudo aprovechar de sonsacarle información a tus padres… - comenzó a avanzar de vuelta a su cuarto mientras pensaba en qué tanta información podría haber obtenido su rival de los padres de la humana.
Bulma lo aterrizó de sus pensamientos, haciéndolo detenerse al preguntarle - ¿En serio crees eso?... Déjame decirte que estás muy equivocado… Gokú es incapaz de…
Él se giró y la hizo callar - ¡Silencio!¡Suficiente de ese idiota! Sigues siendo una ingenua, humana ¿En serio crees que tu amigo no sería capaz de sonsacarle algo a tus despistados padres?
La joven apretó sus manos a los lados. No estaba dispuesta a dejar que insinuara eso de Gokú. Además, sus padres no eran ningunos despistados, bueno su madre quizás, pero aun así no la creía capaz de lo que insinuaba el saiyajin. Por lo que se envalentonó y le dijo - Ah ¿Sí? Pues déjame decirte algo que quizás no sabes. Gokú es de mi completa confianza al igual que mis padres y podría entregarles mi vida a ojos cerrados, al igual que a ti, Vegeta… Dime ¿soy ingenua por eso?
El saiyajin vio aquel fuego en los ojos de ella que tanto le gustaba, pero debía zanjar ese asunto de una vez por todas, por lo que le dijo – Mientes. Tú ya no confías en mí, humana… o por lo menos no como decías hacerlo...
Ella abrió sus ojos sorprendida.
Vegeta aprovecho de agregar - ¿te sorprende que lo sepa? – preguntó de manera arrogante.
- ¿P-por qué dices eso? – preguntó, desconcertada.
- Porque desde que te encontraste con esos estúpidos kedratianos has estado actuando más loca de lo habitual, haciendo preguntas extrañas... No te bastó con que les perdonara sus miserables vidas ni con que te salvara de ellos... No sé qué te habrán dicho, pero fue suficiente para hacerte dudar con respecto a mis intenciones contigo…
Bulma se quedó boquiabierta un momento, ya que no se esperaba que él se lo recriminara. Solo atinó a negarlo - No es eso. En serio, Vegeta…
-Dime la verdad, Bulma, y terminemos con esto de una maldita vez.
Ella se dejó caer en uno de los asientos y suspiró antes de decir - Tienes razón, Vegeta. Seré franca contigo… No confío en ti como antes. Pero es solo por un motivo…
El saiyajin avanzó hasta quedar al lado de ella - ¿Y cuál sería ese motivo?
Ella suspiró y le respondió -Bueno…La verdad es que creo que solo me estás utilizando, como cuando me convenciste de sacar a Yamcha de la casa… De hecho hasta pensé en que me trajiste para usarme para poder convertirte en un súper saiyajin, pero para ello sería necesario que sintieras algo por mi… - lo miró a los ojos y agregó - Pero si tienes sentimientos por mí, si tú pudieras reconocerlos, yo… yo te ayudaría sin dudarlo a conseguirlo…aunque tuviese que sacrificar mi vida para ello, Vegeta.
Él abrió más sus ojos, sorprendido por las palabras de ella. Creyó que lo evitaría con alguna otra cosa, pero la sinceridad en sus palabras era tal que lo hizo estremecerse. Pero no era momento de paralizarse, por el contrario, era el momento perfecto de atacar y conseguir que ella de una vez por todas disipara esas dudas que tenía sobre él. Así que dio un suspiro cansado pero estudiado y le dijo -Bulma…
Ella suavizó su mirada, ya que el tono que había usado para llamarla era uno totalmente suave, casi como de disculpa, lo que la hizo sentir su corazón latiendo con fuerza en su pecho.
Vegeta hizo un alto antes de continuar, pero no le quitó la vista de encima. Debía escoger muy bien las palabras para no crear más malentendidos de los que ya habían tenido. De repente se sintió casi como en un campo de batalla donde debía elegir muy bien en qué momento y que técnica usar para salir victorioso. Así que dejó de verla y fijó su vista en las estrellas que pasaban por la pantalla para decirle - Sabes perfectamente que yo no puedo permitirme tener sentimientos de los que ustedes poseen y te lo he dicho en otras oportunidades. Fui criado y educado para ser un guerrero…
Ella lo interrumpió - Lo sé… y en serio quiero confiar en ti completamente… pero necesito saber ¿Cómo puedo confiar ciegamente en ti si no sé tus reales intenciones? ¿Por qué volviste por mí realmente?
Él bajó su vista a un punto indeterminado - Ya lo sabes, así que deja de cuestionarme. No tengo por qué darte más explicaciones.…
- ¿Por qué no quieres decirme?… ¿Acaso no confías en mí?
Vegeta no esperó ni un segundo para responder - Por supuesto que confío en ti, mujer… De lo contrario, hubiera traído a tu padre… - bromeó brevemente él.
Ella sonrió levemente, pero cambió su rostro a uno de seriedad al instante y preguntó, no muy segura de hacerlo – Vegeta… Solo respóndeme una cosa ¿Qué me trajeras contigo en tu viaje de entrenamiento tiene algo que ver con el súper saiyajin o no?
- Hmn…- hizo él y agregó, alejándose hacia su lado de los controles – Si quieres saber la respuesta a eso, hay algo que quiero que veas y espero que después de eso no vuelvas a desconfiar de mi persona ni a cuestionar mis decisiones.
Bulma quedó estática en su sitio, no sabiendo a qué atenerse por lo que solo observó como Vegeta digitaba algo en el panel.
- ¿Qué se supone que haces? – preguntó, con algo de temor.
-Haremos una parada de emergencia… - le respondió él, sin voltear a verla "No tengo porque demostrarle nada… pero es imperioso que vuelva a confiar…Debe disipar todas esas estúpidas dudas de lo contrario puede que jamás me deje fornicarla…" – Vigila el ingreso, Bulma – le ordenó, caminando luego hacia la plataforma y descendiendo hacia el nivel de las habitaciones.
Bulma se giró a ver por donde se había marchado el saiyajin "¿Qué está planeando ahora? Y ¿Qué tiene que ver mi pregunta con este planeta al que iremos?".
Antes de cinco minutos aterrizaron en un planeta similar en tamaño a la tierra pero cuyos colores eran más rojizos. La científica, luego de pilotear el descenso, se quedó viendo la pantalla no entendiendo para que harían esa parada y que tanto tenía que mostrarle Vegeta en ese lugar.
Apenas sonó la alerta de aterrizaje, Vegeta regresó de su cuarto vestido con su traje de combate pero sin la armadura.
-Acompáñame. Hay algo que quiero que veas – le ordenó, desde la compuerta.
- ¿Debo cambiarme? – dijo ella, mostrándole con un gesto que estaba vestida solo con un pantalón deportivo rosado, zapatillas y una camiseta a rayas con mangas largas.
Él la observó, gruño y salió de la nave sin responderle.
Bulma al verlo salir verificó el oxígeno. Al ver que era respirable aunque delgado, se levantó de su lugar y corrió tras él.
Era un lugar desértico, a lo lejos podía observar unos cerros, y varias lunas que más bien parecían asteroides a punto de estrellarse. La luz de un sol rojizo comenzaba a ocultarse, por el lado derecho. Hacía frío y el viento la obligaba a sujetar su cabello que llevaba solo sujeto con un cintillo y a entrecerrar sus ojos por la arena que arrastraba.
Bajó de la plataforma y comenzó a avanzar con dificultad, con un brazo al frente y el otro cubriendo su rostro, ya que las ventiscas que aparecían de vez en cuando la obligaban a detenerse, para no salir rodando por el suelo.
- ¡VEGETA! – llamó lo más fuerte que pudo – ¿DÓNDE ESTÁS?
Bulma no obtuvo respuesta alguna y comenzó a asustarse, pero aun así se atrevió a avanzar unos pasos más gritando el nombre del saiyajin. Le era dificultoso respirar y más aún avanzar, pero al fin lo divisó a unos metros más adelante y le gritó - ¿Qué demonios es lo que quieres que vea?
Él no respondió, en cambio la miró a los ojos con determinación y comenzó a aumentar su ki, con un grito ensordecedor.
-HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
El viento se detuvo por completo alrededor de ellos. Pero ahora la energía liberada por Vegeta obligó a la muchacha a poner una pierna detrás para poder resistir en pie "¿Qué intenta hacer? Ay, no. Seguramente va a matarme aquí donde no hay testigos… Aunque no necesita desplegar este poder para acabar conmigo a menos que planee que sea una muerte épica, pero eso no le serviría de nada ¿o sí? (Se quedó estática un momento al notar algo en los ojos del príncipe) Su mirada ¿Qué es lo que veo?... Oh, pero… esto es… imposible…" Vio con asombro como gradualmente los ojos de Vegeta se volvían claros y su cabello dorado.
Bulma llevó una de sus manos a su boca sorprendida "¡Es un súper saiyajin! Lo consiguió…"
Él, al ver su rostro de sorpresa, se sonrió y avanzó hacia ella con cautela.
-¡Vegeta, eres un súper saiyajin! – exclamó la joven.
-Eso es obvio…
- ¿Puedo? – dijo ella, intentando acercarse un poco más, mientras extendía una mano hacia él. El saiyajin comprendió de inmediato su intención, pero no sabía si la energía la dañaría de alguna forma. Con esto en mente, intentó tranquilizarse. Nunca había descendido su ki mientras estaba transformado y le pareció una excelente idea para probar su control sobre su nuevo estado. Así que gradualmente fue descendiendo su aura y le asintió con un leve movimiento de cabeza cuando se sintió listo.
Bulma dio unos pasos más y llevó su mano primero al cabello del saiyajin, sintiendo el calor y la estática que de él emanaba.
Vegeta encontró divertido que lo primero que llamara su atención fuera su cabello, así que la dejó acariciarlo un momento, pero luego, con cuidado, tomó la misma mano de la joven y la llevó a su propio pecho, aproximándola un poco más. Ella le dio una cálida sonrisa, mientras su otra mano subía para hacerle compañía a la primera. Lo miró, perdiéndose en ese extraño color de ojos. Él le sonrió con arrogancia y colocando sus manos en la cintura de la muchacha le dijo - ¿Qué opinas ahora?
- Opino que, aunque te vez más fuerte y temible... te prefiero de cabello oscuro...
-Hablaba de tus estúpidas dudas.
-Bueno, supongo que estaba equivocada en mis deducciones… pero si no me trajiste para esto ¿Por qué lo hiciste?
Vegeta frunció y respondió – Ya te lo dije. Te necesito como técnico y tal vez para otros menesteres… Por lo que te solicitaré por última vez que dejes de presionarme tratando de que me comporte como un humano. Sabes lo que soy y lo que fui ¿Lo tomas o lo dejas? – Bulma lo miró seria un momento y enseguida le dijo, evadiendo su pregunta - Aún no sé todo sobre ti…
- Ya sabes lo suficiente…
-Soy una científica. Nunca será suficiente para mí, Vegeta.
-Espero que sigas pensando así más tarde - le dijo medio sonriéndose, en tono burlón.
Bulma le dio un leve golpe en el pecho por la indirecta y el saiyajin comenzó a reír - ¿Podemos regresar a la nave? Me estoy mareando… – preguntó ella. Él estuvo de acuerdo, por lo que deshizo su transformación y al hacerlo, regresó la ventisca.
Vegeta entonces la tomó por la cintura y ella se abrazó a su cuello mientras era llevada de vuelta a la nave.
Cuando ingresaron, ella comenzó a ordenar un poco su cabello, pensativa. Vegeta la observaba serio, esperando su reacción, aunque en el fondo estaba seguro de que las cosas al fin se habían normalizado y que ella dejaría de importunarlo con sus dudas y sus cuestionamientos.
- ¿Y bien? – le preguntó, esperando su respuesta.
Ella lo miró a los ojos un momento muy seria, casi como estudiándolo pero luego se lanzó a sus brazos y depositó un beso en sus labios, sorprendiéndolo y respondiéndole con este acto a su pregunta anterior.
Él se sonrojó un poco ante el repentino contacto pero al relajarse sus manos se movieron solas a la cintura de la joven, mientras ella dejaba sus labios para cuestionarle - ¿Por qué no me lo habías dicho, Vegeta? – él no dudo en responderle -Te dije que dejaras de cuestionarme...
-No seas cruel conmigo y respóndeme ¿Quieres?- le preguntó ella con coquetería, a lo que él dio un suspiro de cansancio y le dijo -Quería mantenerlo en secreto hasta la pelea con los androides.
- Menos mal que confías en mí… ¡Vaya sorpresa que me has dado!... pero dime ¿Qué harás ahora?
Vegeta levantó una de sus cejas - ¿De qué hablas?
-Bueno, supongo que ahora querrás ir a derrotar a Gokú…
Él soltó una carcajada y ella lo miró extrañada, apartándose un poco.
- ¿De qué te ríes ahora?
El príncipe dejó de reír pero conservó su sonrisa al responderle- Pensé que me conocías mejor… Pero para tu información, primero voy a acabar con esas chatarras y después de humillar a ese idiota lo derrotaré, demostrando que soy el más fuerte.
-Pero si puedes vencer ahora mismo a Gokú ¿Por qué querrías luchar contra los androides?
Vegeta se puso serio y le respondió - Lo que sucede es que hay algo muy importante para mí, algo que me une a la Tierra… Por lo que no permitiré que nadie la destruya… Nadie puede tocar lo que me pertenece…
Bulma se sonrojó. Eso le confirmaba que el sí sentía algo por ella. Se sintió en las nubes un momento y solo atinó a decir, sonrojada -Vegeta… No sabía, es decir yo… lo presentía, pero…
Otra carcajada la bajó de su romántica nube.
Ella iba a replicar, pero se quedó con la palabra en la boca, ya que él se apresuró en agregar - Hablo de la cámara de gravedad que construirán en la Corporación… humana ingenua.
Bulma se alejó de él. Frunció sus cejas y cruzó sus brazos, mientras una vena aparecía en su sien - ¡Eres un desgraciado!
-Ja, ja, ja… - rio el príncipe de buena gana antes de agregar - Admítelo, creíste que hablaba de ti ¿cierto?
Bulma aparte de estar furiosa estaba roja de la vergüenza. Dio un zapatazo en el suelo y girando sobre sus talones se fue hacia la cocina, con sus manos empuñadas a los lados mientras el saiyajin la miraba divertido.
-Quita esa estúpida sonrisa de tu rostro… ¡Eres un cretino! – le gritó ella, de espaldas a él mientras caminaba a la compuerta.
- ¿acaso herí tus sentimientos, terrícola?
-¡Cállate! – le gritó ella, pasando el umbral de la cocina.
Él comenzó a seguirla, no sin antes digitar rápidamente en la consola el anterior destino. Lo estaba disfrutando demasiado.
La nave se elevó y comenzó a sacudirse, mientras la muchacha afirmaba su desastre para no perder ni un tornillo más, ya que con la anterior desviación había bastantes piezas en el suelo. Vegeta entró y se quedó viéndola, sin borrar su sonrisa.
-TE DIJE QUE DEJARÁS DE SONREÍRTE… Mejor ayúdame a recoger las cosas.
-Esa no es tarea para un príncipe saiyajin pero ¿Quieres saber algo? Creí que estar en una nave contigo sería el peor castigo que alguien podría recibir… pero me la estoy pasando bastante bien. Eres muy graciosa – comentó, al tiempo que la pasaba de largo para sacar unas bolsas con refrigerios de uno de los muebles y una lata de refresco de la nevera.
-Uyy, era de esperarse de ti, solo sabes molestarme… ¡NO! – gritó al ver que una pieza muy pequeña resbalaba de uno de sus dedos - ¡Demonios! ¡Esto es tu culpa, Vegeta! - pero él no le respondió, simplemente salió de la cocina con una sonrisa de satisfacción en sus labios.
La nave se estabilizó y ella comenzó a recolectar las piezas, sin dejar de maldecir entre dientes a Vegeta.
…
Una hora después, Bulma estaba gateando en el suelo, buscando un circuito muy pequeño que no quería volver a replicar, cuando la compuerta se abrió y se encontró con los pies del saiyajin. Levantó su rostro y se sentó sobre sus piernas, mirándolo desafiante hacia arriba, mientras ponía sus manos en las caderas - ¿Qué? ¿Vienes a seguir burlándote? - Vegeta se sonrió de lado, observándola hacia abajo -No… Pero me parece que he soñado con una situación similar… Si sabes a lo que me refiero…
Ella se sonrojó un momento, sin embargo, se puso de inmediato de pie, bastante molesta - ¡Que gracioso! Ja, ja, ja… – respondió con sarcasmo - Yo también he soñado con algo parecido, pero con un final trágico para ti…
- ¿En serio? – preguntó él, cruzándose de brazos -Y como se supone que me lo arrancabas ¿con los dientes?
Ella dejó sobre la mesa algunas de las cosas que había encontrado y se giró hacia él, respondiendo - No tengo tiempo para tus tonterías, Vegeta… Ahora estoy muy ocupada… Pero volviendo a tu pregunta. No. No era con los dientes, era con mis propias manos… - terminó haciendo un gesto con sus manos de tomar y torcer.
Vegeta ignoró su respuesta y simplemente pasó nuevamente a la nevera, sacando una botella de agua. De regreso pasó por detrás Bulma y sin mirarla siquiera, le susurró – Será un verdadero placer verte intentarlo, mujer… Me da igual si lo haces con tus dientes o tus manos…o con algo más íntimo.
Ella en respuesta solo abrió sus ojos muy grandes, sintiendo una corriente recorrer su espalda. El príncipe se acercó a la puerta y le ordenó - Será mejor que guardes tus juguetes y prepares de cenar.
Diciendo esto salió de la cocina.
Ella se quedó estática en su sitio. Luego sacudió su cabeza "Maldito sicótico… ¿Qué pretende? … Mierda, por qué simplemente no me toma y ya… sinceramente no me negaría…" - ¿Pero qué demonios estoy pensando?
Miró enseguida el desastre que debía guardar y decidió poner manos a la obra. Mientras recogía las piezas y sus herramientas se dedicó a pensar en qué descongelaría para cenar. Por fin cenarían juntos y pensó en que debía ser algo realmente especial si quería conquistar al saiyajin, así que se apresuro en guardar todo y se dirigió a la bodega por algo delicioso, no sin antes pasar a verificar el termostato ya que sentía que hacía demasiado calor.
…
Continuara…
