–105, 105, 105–
Bingo se repite mientras va desesperadamente de un lado a otro del pasillo casi vacío en busca de su próxima clase, Dibujo 1.
–Vamos, Bingo– se susurra a sí misma. –Eres más inteligente que esto. Debe estar cerca–
Bingo sigue mirando, yendo de un lado al otro del pasillo, leyendo las etiquetas con los nombres al lado de la puerta.
–102– susurra antes de ir al otro lado.
–103–
–104–
–¡105!–
Finalmente, Bingo llega a su próxima clase e inmediatamente abre la puerta con fuerza. El fuerte sonido de la puerta al abrirse hace que todos en el aula y la maestra giren la cabeza hacia Bingo.
La maestra, una pomerania blanca de mediana edad, señala con precaución a la Heeler roja y dice –¿Bingo Heeler?–
Bingo solo asiente varias veces antes de que la maestra continúe: –Está bien, voy a ignorar que entrastes como si fueras un escuadrón de redadas del FBI y diré que llegaste a tiempo–
Bingo mueve torpemente los ojos para mirar a sus compañeros de clase, quienes todavía la miran con sorpresa. En lugar de la fila de asientos como en su última clase, la clase de dibujo tiene cuatro mesas, dos en cada fila, con estudiantes sentados alrededor de cada mesa y una pila de papeles blancos en el centro.
–Gracias… Sra…– responde Bingo entre dientes, tratando de recordar el nombre de la maestra.
–Srta. Charlotte– responde la maestra con indiferencia.
–Señorita Charlotte, ok– dice Bingo mientras se gira hacia las mesas, pero se queda quieta, tratando de encontrar una silla para sentarse hasta que sus ojos se posan en una Husky morada y blanca familiar que agita su mano junto a un asiento vacío.
–¡Bingo!– gritó el husky, revela a través de su voz que era una vieja amiga de Bingo de su antigua escuela primaria.
–Sadie– Bingo abrió los ojos cuando la reconoció y rápidamente se movió hacia la mesa de atrás para sentarse junto a ella con otros compañeros de clase.
Cuando Bingo pone su mochila debajo de la silla y se sienta, Sadie no pierde el tiempo en abrazarla y dice –Estoy tan feliz de verte hoy. Pensé que no vendrías durante una semana entera–
–Sé que dije eso, pero mis padres dijeron que no– responde Bingo, esperando que Sadie se quite de ella; afortunadamente para ella, la señorita Charlotte se levanta de su asiento para pararse frente a la pizarra.
–¡Clase!– Charlotte grita con autoridad, haciendo que Sadie se separe de Bingo, –Bienvenidos a Dibujo 1, donde finalmente dejarán de dibujar como niños pequeños y aprenderán a dibujar como profesionales–
–Desafortunadamente, no podemos presentarnos, pero mi nombre es la Sra. Charlotte, en caso de que alguien lo haya olvidado. Y en este momento, estamos retrasados por...–Charlotte revisa su reloj inteligente–...Una semana, así que necesito que presten atención a la lección de hoy–
Sadie se inclina hacia Bingo y le susurra al oído –¿Cómo estamos retrasados por una semana si recién comenzamos hoy?– a lo que Bingo responde encogiéndose de hombros.
–¡SADIE!– Charlotte giró la cabeza hacia el Husky. –¡PRESTA ATENCIÓN!–
–¡YIP!– Cuando le gritan, Sadie se esconde detrás de sus brazos sobre la mesa, envolviendo su cola alrededor de una de las patas de la silla.
–Tú…– piensa Bingo mientras mira la pomerania con rabia. –Eres uno de esos profesores que todos odian–
–Así que hoy…– continuó Charlotte mientras sacaba una enorme hoja de papel plastificado y la colocaba en la pizarra usando un imán. –…Vamos a dibujar algo con lo que ustedes están familiarizados… Chunky Chimp–
–¡QUÉ!– se escucha el grito de un solo estudiante mientras que cada vez hay más quejas
–HEY!– grita Charlotte, recuperando el control de la clase. "No les estoy pidiendo que hagan esto como DiCaprio…"
–¿No es Da Vinci?– Un estudiante levantó la mano.
–¡No importa! No espero que ustedes hagan eso, pero esta imagen de Chunky Chimp puede enseñarles algo sobre líneas básicas y encuadre. Ok, presten atención–
Mientras Charlotte explica a la clase, Bingo mira a Sadie, que todavía está detrás de sus brazos, escondiendo su rostro de la maestra. Bingo pone una mano detrás de su cabeza y comienza a acariciarla mientras mira a la maestra de mala gana. A veces, mientras Charlotte está explicando, Bingo mira hacia otro lado para ver a algunos de sus compañeros de clase hasta que ve un perro blanco y marrón familiar en la mesa al lado del escritorio de la maestra. Y al igual que ella, el perro parece distraído mirando a todas partes. Ella reconoció a ese perro pero no sabe a dónde.
–Bueno, eso es todo– termina de explicar Charlotte para voltearse hacia la clase. –Esto es bastante simple, pero es un buen primer paso para dibujar como un profesional. Como dije, no espero mucho de ustedes. Solo hagan el encuadre y las líneas básicas que conforman a Chunky Chimp, y eso es todo. Tienen hasta el final de la clase y pueden hablar, pero háganlo en voz baja; muchas gracias. Estaré en mi escritorio si tienen preguntas–
Y con eso, la clase queda libre para continuar con la tarea en cuestión. Agarrando un trozo de papel blanco del centro de la mesa y sosteniendo un lápiz, Bingo y Sadie miran el papel, reuniendo energía para comenzar en alguna parte.
–¿Has dibujado a Chunky Chip antes?– pregunta Sadie, todavía mirando el papel.
–Hace mucho– Bingo responde, todavía mirando el papel, –Hagámoslo como dijo Charlotte; podemos comenzar con su cabeza. Siento que es la parte más fácil–
–Sí, estoy de acuerdo– dice Sadie mientras ambas chicas finalmente ponen sus lápices en el papel y comienzan a arrastrarlos por el papel para formar la cabeza del personaje.
Usando líneas rápidas y descoloridas, la forma vaga de una cabeza comienza a formarse en el lienzo blanco, lentamente dándole vida al personaje una vez más mientras los pocos murmullos de varios compañeros de clase llenan el aire como una manta.
–Pss, Bingo– susurra Sadie, todavía trabajando en el papel.
–¿Sí?– Bingo también susurra mientras trabaja en el papel
–¿Qué pasó? Pensé que no vendrias la primera semana–
–Quería hacerlo, pero a mi familia no le gustó la idea. Dijeron que tenía que ser responsable y asistir el primer día–
–Vaya, eso es horrible–
–Lo sé, créeme. No quería venir hoy, y tengo razón viendo lo malvada que es la maestra–
–Sí, desafortunadamente, eso es parte de la escuela–
–Odio esto–
–Eh– Saide deja de dibujar para mirar a Bingo, que sigue ocupada. –¿Por qué?–
–Pff– Bingo pone los ojos en blanco y sigue susurrando: –¿Por dónde debería empezar?–
–Por el principio, supongo– susurra Sadie también.
–Primero, obviamente, mis padres no me dejaron quedarme en casa al menos un día. Segundo, el profesor de matemáticas se burló de mí y de mi amor por los insectos. Tercero, me perdí tratando de encontrar el aula, y obviamente. Cuarto, la profesora es una bruja–
–Wow–
–Y apenas es mitad del día– Bingo deja de dibujar y se derrumba sobre el dibujo a medio terminar. –Solo quiero que termine está clase e ir a pasar el resto del día dentro del baño–
–No sugeriría eso– Sadie se acerca a Bingo y sigue susurrando –Los baños pueden ser lugares realmente extraños durante el almuerzo–
–¡Más a mi favor entonces!–
Bingo levantó la cabeza para mirar a Sadie con total exasperación en su rostro, pero el grito hizo que todos volvieran a mirar a Bingo.
–¿Todo bien, Bingo?– pregunta Charlotte, inclinando la cabeza hacia un lado para ver más allá de su computadora.
Bingo mirá a Charlotte enojada y responde: –¡Sí! ¡Me siento bien!– antes de tomar su lápiz y continuar con su trabajo.
Sadie mira a la maestra, quien se encoge levemente de hombros para volver a lo que estaba haciendo en su computadora.
–Bingo– susurra Sadie nuevamente, acercándose al Heeler rojo mientras estaba concentrada en el papel. –Si no vas a volver a hablarme, al menos déjame agradecerte por acariciarme. Lo necesitaba–
Los ojos de Bingo se cierran como un freno de mano mientras deja de dibujar. Sintiendo la culpa golpeándola como un camión que la hace derramar una lágrima entre sus párpados. –Lo siento…–
–Está bien– susurra Sadie, poniendo una mano en la espalda de Bingo. –Debería haber mantenido la boca cerrada–
–No te culpes– susurra Bingo nuevamente, finalmente abriendo los ojos. –No debería reaccionar así; es solo que… no estoy teniendo el mejor día ahora mismo–
–Lo sé… –dice Sadie con simpatía mientras retira su mano–. ¿Sabes lo que necesitas?
La pregunta hace que Bingo gire la cabeza para mirar al Husky, esperando a que continúe.
–Necesitas a Lila –Sadie termina lo que quería decir.
–Ummmm– Bingo deja caer su lápiz sobre el papel y comienza a pensar. Aunque quería no ir a la escuela por unos días, ella y su mejor amiga Lila acordaron unirse a la misma escuela para permanecer juntas. –Sí… Probablemente, ella sabrá qué hacer.
–Exactamente, además estoy segura de que puede dar mejores abrazos que yo –susurra Sadie mientras toma su lápiz y continúa trabajando en el dibujo.
–No digas eso. Tus abrazos también son buenos –susurra Bingo, tratando de consolar a Sadie.
–Gracias Bingo– susurra Sadie–Terminemos este dibujo–
Bingo asiente mientras toma su lápiz y continúa trabajando en el dibujo.
Dibujan, dibujan y dibujan hasta que el montón de líneas se parecen mucho a Chunky Chimp en la pizarra.
–Huh– Bingo levantó su papel para compararlo con el papel laminado en la pizarra. –Creo que lo logré–
–Sí– Sadie repite lo que está haciendo Bingo y continúa hablando, –Lo hicimos bien–
RINGGGGGGGG*
–Está bien, clase– grita Charlotte –Si terminaron, dejen el papel en mi escritorio con su nombre. Si no, continuarán la próxima vez–
Como si algo retumbara en el mar, los estudiantes se levantaron, recogieron sus mochilas y abandonaron la clase después de dejar sus dibujos con la Sra. Charlotte.
Después de entregar su dibujo y salir juntos del aula, Bingo normalmente pregunta: –¿Qué clase tienes ahora?–
–Creo que tengo Matemáticas– responde Sadie. –¿Y tú?–
–Veamos– Bingo saca un papel de su cadera que contiene todas sus clases. –Tengo… ¿Almuerzo?–
–Oh, qué suerte tienes– bromea Sadie. –Ya tengo hambre, pero supongo que tendré que aguantar hasta que sea la hora del almuerzo–
–Ok…– dice Bingo abatida, deseando pasar más tiempo con Sadie mientras vuelve a poner el papel en su cadera. –Buena suerte en la clase de Matemáticas–
–Gracias Bingo– Sadie abraza rápidamente a Bingo antes de darse la vuelta para alejarse de Bingo. –Hasta luego–
–Sí…– dice Bingo al mismo tiempo que baja el hombro con tristeza. –Hasta luego Sadie–
Bueno, decidí investigar un poco sobre el aparato coclear y descubrí que el transmisor (el dispositivo de plástico que está fuera y detrás de la oreja, el mismo que vio Bingo en Dougie en el capítulo anterior) se puede quitar. Hay otro dispositivo ubicado debajo de la piel que tiene un imán para mantener el dispositivo transmisor sobre la piel.
Tonto Rafael, pero tontisimo
Ughhhhhhhh, qué bueno que accidentalmente cubri esto. Probablemente lo verán en 3 capítulos.
