Capitulo 13

Vinculo

-Luces mucho mejor- comentó Drácula mientras entraba a la habitación, tenía razón; hace 2 días, mi piel lucia pálida y estaba casi pegada a los huesos, ahora tenía su tonalidad natural. Me extendió una copa llena de sangre –Es de un ladrón de tumbas-

-Solo espero que cumplas con tu palabra, no quiero tener más peso en mi conciencia bebiendo la sangre de inocentes-. Tomé la copa y comencé a beberla

-Podrías acompañarnos para asegurarte-

-Eso podrías mirarlo como una alianza hacia ti, y eso jamás sucederá-

-No es tan malo como piensas, preciosa-. Con su mano, alzo mi mentón, acercándose a mi rostro. Rápidamente cubrí sus labios con mi mano para detenerlo

-Vete-

En total silencio, se retiró de mi habitación, por un momento… Iba a permitir que me besara. Estaba perdida en el azul de sus ojos, pero recuperé la razón cuando sentí su nariz rozar con la mía. Fue cuando me sentí completamente bien que me aventuré en los pasillos del palacio, al encontrarme con sus sirvientes deformes, pensé que me atacarían; pero en su lugar, hicieron una especie de reverencia. Posiblemente Drácula les informo sobre mi "posición". Uno de esos días, presencié una escena que podría describirse como una mezcla entre lo escalofriante y lo tierno. Drácula estaba en las afueras del palacio, con su verdadera apariencia, junto a sus espeluznantes hijos. Pero el balcón donde observaba el momento comenzó a resquebrajarse, quise huir hacia el interior, pero fue demasiado tarde, aquella parte de la estructura se desprendió. Caí al vacio

-¡Massiel!-. Cerré los ojos, aun si Drácula era veloz en el vuelo, se encontraba lejos de mí, no lograría llegar a tiempo. Conté los segundos que me distanciaban del suelo, pero estos transcurrieron… Y nada sucedió. Solo escuchaba un constante aleteo. Abrí los ojos, esperando encontrarme en los brazos de Drácula (Una escena similar a lo que sucedió siglos atrás), pero él estaba frente a mí, observándome incrédulo

No comprendía el motivo de su mirada, pero una pequeña mirada hacia mí me hizo entender. Mi piel era pálida, en una tonalidad blanca, y en mi espalda estaba un par de alas; pero estas eran completamente diferentes a las de sus 3 novias. Estaban cubiertos de plumas, tal vez era una especie de indirecta a mi vida original. Logré bajar hasta el suelo, solo poner un pie, las alas desaparecieron y mi piel torno su color original. Pero no apareció el vestido que llevaba puesto, sino un conjunto similar al de aquellas 3, pero en color negro –E-Esto es… Demasiado revelador-

-Me sorprendes, preciosa, lograste dominarlo a la primera. Mis otras 3 novias necesitaron un poco de tiempo-

El simple hecho de que las mencionara provocó en mi un gran enojo, no supe porque, anteriormente no me molestaba ese hecho -¿Era necesario compararme con ellas?-

-No te confundas, querida-. Con su velocidad, se aproximo a mí, abrazándome por la cintura; la poca tela que me cubría también estaba ausente en esa parte de m cuerpo, por lo que el contacto fue piel con piel. Aquello provocó un estremecimiento que me recorrió de pies a cabeza, por un momento, recordé la noche que me entregué a él. Rápidamente, lo aparté y (Como pude transformarme) entre volando al palacio. Era extraño que, a pesar de las prendas diminutas, no sentía nada de frio; pero si sentía el calor de mi rostro por el momento reciente

Un par de días pasaron, mientras recorría el pasillo nuevamente, entre a una habitación completamente oscura. Encendí una vela, la poca luz me permitió descubrir que ahí dormían los horrendos hijos de Drácula. Quise apagarla, pero se resbalo de mis manos y cayó al suelo, el ruido provoco que estos despertaran. Uno de ellos, al descubrirme, bajo volando a toda velocidad; por un momento creí que me atacaría, pero se detuvo a pocos centímetros de mi rostro. Miré detenidamente aquellos ojos negros, tan negros que podía apreciar mi alma

Inconscientemente estiré mi mano, se poso sobre la palma a la vez que soltaba una especie de chillido. Permaneció allí un par de segundos, antes de regresar junto a sus "hermanos" y volver a dormir. Apagué la vela y salí de la habitación. Al regresar a la habitación, Drácula ya me esperaba con la copa en mano –Tal vez… Podría acompañarlos, pero solo para asegurarme que se alimentan solo de criminales-

-Un par de horas más, debe anochecer para salir-

Y así fue, a pesar de que nunca salía el sol en aquel lugar, era notorio cuando anochecía. Ambos nos colocamos en el techo del castillo mientras sus sirvientes abrían las puertas, permitiendo que los pequeños demonios salieran. El se lanzó primero para transformarse, los más chicos inmediatamente lo rodearon; al principio, dude en hacerlo, temía que esta vez no lograra convertirme. Pero que Drácula se encontrara cerca me dio la suficiente confianza para hacerlo, me levanté sobre la pequeña barda antes de brincar. La caída me pareció eterna, pero antes de llegar, me eleve rápidamente, quedando a la misma altura que Drácula. Sus hijos se acercaron hasta mi, rodeándonos –Si que esto es raro-

-¿Acaso hay algo que no puedas hacer bien, preciosa?-

-C-Cállate, y vámonos-. Ambos decidimos ir a otro país, no quería nadie en Transilvania me reconociera. Terminamos en una prisión cerca de París -¿Por qué aquí?-

-Escuché que tienen un exceso de población, pensé que podríamos darle una pequeña ayuda-

-Sí que eres sádico-

-Te acostumbraras, querida, ¿Vamos?-. Al asentir, bajamos hasta el patio principal; al ser ya muy entrada la noche, todos se encontraban dormidos y eso podía incluir a los guardias. Los primeros en lanzarse fueron sus crías, lógicamente, estos gritaron presas del pánico. Pero al ser atacados por varios de estos, estos parecían más un suspiro de sorpresa, por lo que los guardias ni siquiera se enteraron de lo que sucedía. Decidí ir a la sección de los presos más peligrosos, si le clavaria el colmillo a alguien, debía ser un buen merecedor; y lo encontré. Renaud Leroy, un violador serial de niñas, ni siquiera supo que le arrebato la vida