La primera semana de agosto, estuvo lleno de emociones para la familia Potter-Black. El miércoles 2 de agosto, todos se fueron para el colegio Hogwarts, misión rescate de horrocrux.
Lo primero que notaron Ginny y Harry, es que el colegio perdía todo el encanto en verano. Los retratos de los cuadros no estaban en su sitio, según McGonagall, los retratos solían ir a dos cuadros que se encontraban en la torre de astronomía. Una era de un paisaje de un catillo cerca de la playa, y otro cuadro era de otro paisaje de una casita en las montañas. Según McGonagall, los retratos pasaban o todo el verano en uno de los paisajes o pasaban la mitad del verano en un paisaje y luego otro. Era su forma de tener vacaciones, y no tener que estar vigilando a los estudiantes para el director y los jefes de la casa.
Los fantasmas tampoco estaban por los pasillos, incluso Peeves no apareció. En este caso McGonagall no tenía claro a dónde iban todos, pues no podían abandonar el castillo, pero sabía que aprovechaban la estación estival para abandonar sus salas comunes y los pasillos del castillo, qué hacían… bueno, tendrías que ser un fantasma para saberlo, pero el único momento en el que todos hacían algo juntos.
McGonagall los acompañó al séptimo piso para ver la sala de la que le habían hablado, aunque sabía de su existencia hace un tiempo, sus deberes no le dejaron tiempo suficiente para poder utilizarla. Harry se acercó al tapiz de Bárnabas el Chiflado, y le vio pasar delante del tapiz tres veces, y mágicamente apareció la puerta.
-. Os presento la sala de los menesteres o como la llaman los elfos del castillo la sala que viene y va – dijo Harry abriendo la puerta
-. ¡Vaya! – dijo Sirius que fue el último en entrar en la habitación
-. Sí, eso mismo estaba pensando – dijo McGonagall al ver la cantidad de objetos de la sala que formaban pasillos y montañas – esto nos puede llevar todo el día
-. Por lo que me dijeron los elfos, esta sala parece que el castillo la ha estado utilizando como un almacén de objetos perdidos durante años, por no decir siglos – dijo Harry. McGonagall observó la sala y miró los objetos que tenía más de cerca de forma detallada
-. Sé que venimos para un propósito – comentó McGonagall – pero me gustaría que me dijeras en que estabas pensando para que apareciera esta sala
-. ¿En qué estás pensando Minerva? – preguntó Sirius
-. Por lo que veo, algunos de estos objetos no tienen ningún valor, otros sí lo tienen, y los libros se pueden reutilizar según la edición. En general, si pudiéramos clasificar los objetos… y pudiéramos recaudar dinero con ellos, las arcas del colegio se beneficiarían y podríamos otorgar más becas de las que nos podemos permitir ahora mismo – contestó McGonagall
-. Podemos empezar hoy si quieres – dijo Ginny e hizo un gesto a Harry para que empezara a dirigir el camino
-. No creo que nos dé tiempo… - empezó a decir McGonagall
-. No nosotros – interrumpió Ginny – si no recuerdo mal, el castillo tenía unos 50 elfos domésticos trabajando aquí. SI les pasa lo mismo que a Max, y al resto de nuestros elfos, agradecerían cualquier trabajo. Sólo hay que saber que clasificación y directrices darles
-. Es muy buena idea Minerva – dijo Sirius – incluso si necesitas alguna mano extra, no creo que a Harry le importe que te dejemos algunos de los elfos de la mansión
-. No hay problema – dijo Harry girando en un pasillo – Max ayer se quejó, que desde que el tío Remus, la tía Cissi y Draco se han ido y no pasan tiempo en casa, se aburren mucho, casi estuve a punto de ensuciar la cocina para que no se sintiera inútil – McGonagall sonrió
-. Sí, me lo creo, los he oído quejarse en verano por la falta de actividad. De hecho, se molestan cuando alguno de nosotros nos vamos de vacaciones – dijo McGonagall
-. Por aquí – interrumpió Harry cualquier conversación girando en otro pasillo – esta estatua tan fea también estaba la última vez – cuando lo vi por primera vez había un armario enfrente, luego resultó ser el armario evanescente. No sé si ya estará aquí, pero había la cabeza de un maniquí enfrente y una maleta que es dónde escondí el libro de pociones
-. ¿El libro de pociones? – preguntó McGonagall
-. Esto… es otra historia – dijo Harry
-. Ahí está el maniquí Harry – dijo Sirius, al ser más alto tenía mejor vista
-. Sí, es este y … - miró alrededor – aquí está – y levantó la diadema
-. Que desperdicio de objetos, por culpa de un loco – dijo McGonagall en voz baja
-. Totalmente de acuerdo, totalmente – dijo Sirius, metiendo la diadema en una bolsa que habían traído para la ocasión – Bueno, no nos ha llevado tanto tiempo, sólo 1 hora. Sugiero que busquemos la salida, y que empecemos a reclutar a los elfos, para que no se amotinen por falta de trabajo.
Media hora después estaban los cuatro en la entrada de la sala. McGonagall y Harry iban a llamar a sus respectivos elfos jefes. En el caso de Harry, Max. Y en el caso de McGonagall, o mejor dicho, de Hogwarts, era una elfa llamada Menni.
Mientras Hary y McGonagall se quedaban en la sala de los menesteres. Padre e hija iban en una búsqueda secundaria, el mapa de los merodeadores. Filch estaba con Hagrid, McGonagall le había mandado allí para que lo ayudara a revisar los límites del bosque y ver si entre los dos se les ocurría alguna forma de delimitar el bosque a los estudiantes. La profesora de transformaciones sabía que era una empresa inútil, cualquier proyecto que se presentara por muy bueno que fuera el director siempre los rechazaba, pero era una forma de tener a esos dos fuera y sin husmear, pues eran los únicos habitantes del castillo durante todo el año
-. Y este es su despacho – dijo Sirius
-. Sabes papá, me preocupa que sepas también dónde está este despacho – dijo Ginny – admito que he tenido alguna detención con él, pero nunca he estado en su despacho
-. Bueno, no nos llamaban los merodeadores por algo – contestó Sirius, y abrió la puerta
-. Sigue diciéndote eso – dijo una risueña Ginny
-. Así que tus primos encontraron nuestro mapa en su primer año – dijo Sirius cambiando de tema
-. Sí. Sé que ahora están más centrados, pero preferimos evitar cualquier tentación. Además, como ya os comentamos al tío Remus y a ti, queremos que lo actualicéis – Sirius asintió y fue al archivador que estaba en el despacho
-. Mierda, está cerrado con llave. Alohomora – dijo Sirius e intentó abrirlos de nuevo - ¿por qué no se abre? – Ginny se acercó con su padre y miró el archivador
-. Es una cerradura muggle – dijo Ginny – Bill nos dijo a Fred, George y a mí, que las cerraduras simples de los muggles no pueden abrirse con el alohomora. Parece ser que el hechizo está pensado para cerraduras más complejas o cerraduras ya hechizadas. Esa es la razón por la que los gemelos aprendieron a abrir cerraduras con horquillas del pelo y por suerte para nosotros – y empezó a palparse el cabello sacando una horquilla – los gemelos me enseñaron y tuve mucha práctica cuando les robaba las escobas del granero
-. Te quiero tanto, y estoy tan orgulloso de ti – dijo Sirius limpiándose una lágrima imaginaria y viendo como su hija tras unos movimientos abría el archivador
-. Yo también te quiero, pero tenemos que controlar tu dramatismo papá – sonrió Ginny y le dio un beso en la mejilla, dejando a su padre que mirara en el archivador
-. ¡Aquí está! – gritó emocionado tras diez minutos de búsqueda – no sabes cuantos recuerdos me han venido al tener esto en la mano – le dijo a Ginny
-. Vámonos papá – y le abrazó – seguro que Harry quiere oír esos recuerdos tanto como yo cuando lleguemos a casa – Sirius le devolvió el abrazo y le besó a su hija en la cabeza
-. Vamos a buscar a ese marido tuyo – Ginny puso los ojos en blanco, así era su padre
Cuando volvieron a la sala de los menesteres se quedaron impresionados
-. Pero sí sólo hemos estado fuera – y Sirius miró su reloj – 40 minutos – La miniciudad de objetos perdidos había sido diezmada más de la mitad. En su lugar, ahora había grandes grupos de objetos similares, uno para los libros, otro para muebles, otro para ropa, etc.
-. Bueno – comenzó McGonagall – como siempre nos pasa a los magos y brujas, subestimamos la magia de los elfos
-. Sí, sólo ven el objeto y directamente lo mandan al montón que corresponden – dijo Harry entre emocionado y asombrado por lo que veía
-. Sin contar – continuó McGonagall – que tenemos un grupo bastante motivado con el trabajo, algunos casi lloran de emoción cuando les he dicho que tenía un trabajo para ellos
-. Max y el resto también estaban emocionados – dijo Harry
-. Es impresionante – dijo Ginny viendo como seguía desapareciendo la miniciudad
-. ¿Cuál es el siguiente paso Minerva? – preguntó Sirius. McGonagall se giró viendo los montones formados
-. Viendo el ritmo que llevan, lo más seguro es que hoy esté clasificado todo. Mañana volveremos y empezaremos con la ropa. Les pediré que la limpien y la reclasifiquen. Si está muy estropeada las tiraremos. He visto que hay muchas túnicas…
-. Puedo sugerir algo – dijo Harry
-. Adelante – le contestó la profesora
-. A los colegios muggles que he ido, tienen su propia tienda de uniformes. A los padres les dan la opción de comprar los uniformes en otras tiendas o en el propio colegio. Si se encuentran uniformes y túnicas en buen estado, sugiero que se haga una tienda aquí o una sucursal en el callejón Diagon para aquellos estudiantes nacidos de muggles. Serán más baratos, quizás no de tan buena calidad que en Madame Malkin, pero con los beneficios seguro que se puede mejorar año a año
-. Es una idea brillante – dijo Ginny – en la otra línea los Weasley siempre hemos sido pobres, y todos en mayor o menor medida hemos odiado como nos miraban otros estudiantes por el estado de nuestros uniformes. Por ejemplo, yo solía heredar los uniformes de mis primos, y sufría las burlas de otra chicas por utilizar el uniforme de chico en lugar del de chica.
-. Estoy de acuerdo – dijo McGonagall, se quedó pensando en ello un rato – lo que me preocupa es como decírselo a Dumbledore
-. Por eso no hay problema – dijo Harry
-. ¿Cómo? – dijo Sirius extrañado
-. Dumbledore conoce la sala. No exactamente qué es lo que hace pero una vez le apareció cuando necesitaba un cuarto de baño – dijo Harry
-. ¿Es esta sala? – y vio como Harry asentía – No lo había relacionado, pero ¿qué le digo que necesitaba para que me apareciera?
-. Bueno – empezó Sirius – la sala ahora mismo se podría llamar la sala de los objetos ocultos ¿no? – y vio como asentían los tres – dile que estabas pensando en formas de obtener dinero y pensaste en un lugar que tuviera Hogwarts oculto para que te ayudara – vio como los ojos de McGonagall se abrían – después cuando volviste para ver si lo que habías encontrado existía, directamente pensaste en la sala de los objetos ocultos, pues antes no estaban
-. ¡Genial! – dijeron Harry y Ginny a la vez
-. Estoy impresionada señor Black – dijo McGonagall en su tuno de profesor
-. Ya sabe profesora, tengo mis momentos – contestó Sirius
-. Además, nos da una excusa para explicar por qué no está la diadema – dijo Harry
-. Tienes razón – dijo Ginny, entendiendo la idea de Harry inmediatamente – Los objetos de valor, como la diadema, puedes decir que han sido vendidos en el mundo muggle, por que el precio de las joyas es mayor allí que en el nuestro
-. Se podría hacer, pero la diadema no ha sido vendida – dijo McGonagall
-. Eso no es problema – dijo Sirius – una pequeña donación de los Black o los Potter, por esa diadema y lo que significa bien vale su dinero
-. Señora profesora, señora. Menni viene a decirle que estamos a punto de terminar – dijo la elfina
-. Estoy impresionada Menni, gran trabajo – dijo McGonagall
-. Menni y sus compañeros se preguntaban si una vez que acabemos se terminará el trabajo señora profesora – dijo Menni
-. No te preocupes Menni, por hoy será suficiente, pero mañana seguimos con las montañas que habéis hecho. Hay que reclasificarlas y estudiarlas… creo que nos puede llevar todo el verano – dijo McGonagall y vio como la elfina daba saltitos de felicidad
-. Menni se lo contará a sus compañeros, gracias, señora profesora – y desapareció con el resto de los elfos
-. En ese caso Minerva – dijo Sirius – creo que es mejor que nos vayamos nosotros también – se giró para hablar con Harry – Dile a Max que cuando terminen vuelvan a la mansión, ¿de acuerdo? – Harry asintió
-. ¿Le parece bien que le diga a Max, que venga si usted le llama? – preguntó Harry a McGonagall – por lo menos mientras dura la limpieza de la sala
-. Me parece bien, pero no creo que hagan falta todos – dijo McGonagall
-. Se lo comentaré, hoy han venido todos porque los tres estábamos aquí, seguro que mañana lo planificará de otra forma – y Harry entró de nuevo a la sala para hablar con Max
Hoy celebraban el cumpleaños de Harry y Ginny, se iba a celebrar de nuevo en la mansión Potter, pero estaba vez Molly iba a tener más presencia en las cocinas. No la habían dejado participar en la boda de los Lupin como invitada, y en el recordatorio de cumpleaños de los chicos, cuando llegó los elfos Potter ya habían hecho casi todo. Esta vez iba a participar desde el principio, era el cumpleaños de su sobrina, a la que había criado como una hija, y en honor a su hermana había decidido hacer esto por ella, por mínimo que fuera
-. Señora Weasley, Frost tiene todo controlado – le dijo el jefe de los elfos de la cocina
-. Lo sé Frost, pero necesito hacer esto por mi hermana, mi sobrina y tu amo ¿me dejas que os ayude? – preguntó Molly – puedo hacer un plato para la comida o los pasteles para los amos – vio como el elfo la miraba fijamente
-. Está bien señora Weasley, Frost y sus compañeros aún no han empezado con las tartas – dijo el elfo derrotado
-. Gracias Frost, te prometo que no te defraudará – y sonrió con cariño al elfo
-. Frost ayudará a la señora Weasley, para que pueda disfrutar del cumpleaños de los amos, con el resto de los invitados – contestó el elfo
-. Me parece muy bien, pues manos a la masa – y Molly y Frost se dirigieron a uno de los rincones de la cocina a preparar las tartas
Mientras los chicos Weasley, Rolf, Luna, Harry y Ginny, estaban en su clase de protocolo. Ese día era Pandora y Andrómeda quién les estaba instruyendo.
-. De acuerdo chicos – dijo Pandora para llamar su atención – como sabéis el mundo mágico tiene un protocolo estricto en las reuniones del ministerio o en los eventos de sociedad
-. Para algunos, es una forma de vida – dijo Andrómeda – y cuando me refiero para algunos, hablo de los magos sangre pura más clasistas. Un ejemplo era mi propia familia, los Black, la familia Malfoy
-. Los Parkinson, los Zabini e incluso los Greengrass son un claro ejemplo – continuó Pandora – aunque estas dos últimas no son tan clasistas como otras, se toman muy enserio el protocolo
-. Para que os hagáis una idea – siguió Andrómeda – los modales que se esperan son los mismos que los de la época victoriana de los muggles
-. ¿Eso no es anticuado? – dijo Charlie
-. Muy anticuado – concordó Andrómeda – pero por desgracia, el ministerio siempre ha favorecido a los sangres puras antes de a los nacidos de muggles o a los mestizos, por lo que estas "tradiciones" no se han eliminado
-. Algunos de nosotros nos hemos criado en estas tradiciones – dijo Pandora – y si bien es cierto que son arcaicas también es cierto que nos dan una ventaja contra los demás
-. ¿Cómo es eso? – preguntó Percy intrigado
-. Puede que suene muy Slytherin por nuestra parte – dijo Andrómeda, haciendo referencia a su casa como a la de Pandora – pero estas costumbres te enseñan a mantenerte siempre bajo control. Por ejemplo si alguien te insulta, lo normal es enfadarte y responder el insulto
-. A nosotras nos enseñaron a no demostrar que el insulto nos a afectado y responder con calma. Creedme si os digo, que muchas veces es más efectivo que devolver el insulto o el golpe – terminó Pandora
-. Además, otra cosa que los magos sangre pura ignoran es a sus brujas, ya sean sus esposas o sus parejas – dijo Andrómeda – para ellos es un mundo sólo de magos
-. Eso es extremadamente machista – dijo Luna
-. Sí lo es, y como brujas, nosotras tenemos que aprovechar la situación – dijo Pandora mirando a su hija y Ginny
-. ¿Cómo? – preguntó Ginny, y vio como sus primos, Rolf y Harry prestaban atención
-. Escuchando – dijo Andrómeda – Cissi es un claro ejemplo de esto. Malfoy siempre la subestimó, para él era solo un adorno bonito sin cerebro. Y seamos sinceros, mi hermana es bonita, pero tiene una buena cabeza. En las reuniones de Malfoy con nuestro querido exministro, en la inmensa mayoría Cissi estaba presente, y con solo estar callada y hacer su papel, obtuvo mucha información que hizo caer a los dos.
-. Entonces es sólo es oír y callar – dijo Ginny
-. ¡Oh! No querida – dijo Pandora – eso es solo una parte, el resto os lo contaremos en una sesión exclusiva para ti y mi Luna – y vio como ambas chicas se sonreían
-. En fin, como introducción ha sido bastante extenso. Hoy lo que os vamos a enseñar es cómo os debéis presentar a la sociedad y qué debéis esperar – dijo Andrómeda – Entre vosotros hay dos casas de los sagrados 28
-. Los Weasley y los Black – dijo Pandora – por lo tanto debéis, según sus propias reglas, ser respetados por formar parte de los sagrados 28
-. Los Scamander, erais considerados sangre pura. Por desgracia, os sacaron de esta lista por algún matrimonio. Aunque ahora mismo a ti Rolf, se te considere sangre pura, para poder volver a ser considerado sangre pura, necesitarás una o dos generaciones más – dijo Andrómeda, y vio como Rolf hacía un gesto con los hombros, dándole igual lo que consideren el resto – Como sangre pura, deberás pedir respeto, pero en la jerarquía purista, estas en el penúltimo peldaño
-. Eso nos lleva a nosotros Luna – dijo Pandora mirando a su hija – Somos sangre pura, pero nuestra familia nunca estuvo en la lista, y por nuestras creencias y formas de vivir, creo que nunca lo estaremos – Luna asintió a lo dicho – En nuestro caso, nosotros si estamos en el último peldaño
-. Y por último los Potter – dijo Andrómeda, mirando a Harry – El caso de tu familia es muy especial. Tu familia, podría haber sido parte de los sagrados 28 o 29, si hubieran entrado. Pero sus ideas sobre cómo tratar a los muggles no les dejaron entrar – Harry asintió – el matrimonio de tus padres les quitó de la lista de sangres pura de forma automática. Pero el respeto y el dinero de los Potter, en este caso, ha prevalecido más que las etiquetas – continuó Andrómeda
-. Las contribuciones de tu familia al mundo mágico – dijo Pandora – han sido innumerables a lo largo de los años, por lo que son y eran muy queridos. Por lo que son respetados tanto por los magos y brujas… digamos ordinarios, como por los más puristas
-. Es una de las pocas, por no decir la única, excepción en esta clasificación – dijo Andrómeda – como tal, debes pedir el mismo respeto que un sangre pura, casi rozando lo que puede pedir alguno de los miembros de los sagrados 28
-. Bien, una vez aclarado la jerarquía, todos en pie. Vamos con la parte práctica – terminó Pandora
Una hora después todos los chicos terminaban la clase y todos salieron al jardín a disfrutar del día y de la fiesta que estaba a punto de celebrarse.
Los invitados eran los mismos que los de la boda de los Lupin, a excepción de los novios y Draco, que seguían en sus vacaciones/luna de miel. Y de Bill Weasley, cuyo su permiso en el banco había terminado y debía volver a Egipto.
El ambiente era relajado, todos los chicos estaban jugando a algo en el jardín, algunos al Quidditch otros a los Snap Explosivos.
-. Hola, profesora, señorita Pomfrey – dijeron Harry y Ginny
-. Buenos días, Minerva, Poppy – dijo Sirius
-. Buenos días – contestaron las dos
-. Si me disculpáis – dijo Pomfrey – quiero hablar con Andrómeda para coordinar las cosas del día 15
-. Profesora ¿qué tal la revisión de la sala? – preguntó Harry
-. La verdad es que muy bien, entre los elfos del castillo y los de aquí, tenemos casi el 90% de las cosas catalogadas. Lo que me recuerda, me gustaría hablar con vosotros tres, sobre las cosas que hemos encontrado y el uso que le podíamos dar – dijo McGonagall
-. Pues ahora es un buen momento – dijo Sirius – Molly me ha avisado que en 30 minutos estarán todo listo para la comida, si te parece bien, vamos al despacho y hablamos – McGonagall asintió, y los cuatro fueron al despacho
-. Me gustó mucho su idea señor Potter, sobre una tienda en el Callejón Diagon, como una sucursal de Hogwarts introductoria para los hijos nacidos de muggles o brujas o magos con pocos recursos – dijo McGonagall – me gustaría saber sí en los colegios muggles venden más cosas además de los uniformes
-. Sí, claro – dijo Harry – normalmente venden todo el material escolar, es decir, además de los uniformes, los libros y algunos el material que se utiliza, como los cuadernos y bolígrafos, que serían sus plumas
-. Eso es perfecto – y suspiró McGonagall – en la sala hemos encontrado muchos libros de años diferentes, algunos estaban inservibles, pero otros estaban prácticamente nuevos. Lo mismo con las plumas y pergaminos, de hecho hemos encontrado una cantidad asombrosa de trabajos que nunca fueron evaluados por algún profesor – y durante unos minutos tuvo la mirada perdida – aunque me duela decirlo, la excusa de he perdido el trabajo, en algunos casos era verdad – y notó como los chicos y Sirius se reían – También me ha sorprendido, la cantidad de varitas que nos hemos encontrado
-. No los tires o los vendas – soltó de repente Ginny, a lo que Sirius y McGonagall la miraron de forma extraña – Perdón – dijo ante las miradas
-. ¿Por qué señorita Black?
-. Por desgracia conozco dos claros ejemplos en los que tener varitas de repuesto en Hogwarts, sería de gran utilidad – respondió Ginny
-. Adelante – respondió McGonagall – estoy abierta a sugerencias
-. El primer ejemplo. En la otra… vida. Ron tuvo un accidente con la varita el primer día del curso en su segundo año, "mis padres" no podían permitirse comprar una nueva de forma inmediata, y además, "mi madre" tampoco se la quería comprar como reprimenda por haberla roto como lo hizo. En conclusión, estuvo todo el año escolar, con una varita rota, no sólo era peligrosa para él mismo, sino para los demás
-. ¿Es la varita con la que Lockhart se desmemorio solo? – preguntó Sirius
-. Sí – contestó Harry – lo único bueno que hizo bien en todo el año
-. ¿Y el segundo ejemplo? – preguntó McGonagall
-. No todos los niños mágicos conseguimos una varita de Ollivander cuando comenzamos el colegio – dijo Ginny – Igual que antes, en la otra vida, Ron y yo heredamos varitas de familiares, y aunque nos funcionaron más o menos, no fue ni de lejos lo mismo que cuando compramos nuestra propia varita, pero en nuestro caso funcionaban, en otros no.
-. ¿Qué quieres decir en otro no? – preguntó Sirius
-. Se refiere a Neville Longbottom – dijo Harry – Está siendo criado por su abuela, y siempre lo compara con su padre – dijo apenado – por lo que nos contó Neville, pensó que era un squid, y siempre le hacían pruebas para que hiciera magia aunque fuera de forma accidental
-. Su tío abuelo – continuó Ginny – le tiró sin querer desde una terraza, y cuando aterrizó al suelo sin ningún rasguño, Neville me dijo que fue la primera vez que vio orgullo en su abuela, pero siempre estaba medido por el estándar de su padre, así que heredó su varita. Y nunca le funcionó bien a él. Cuando se le rompió, el pobre estaba en pánico por lo que dijera su abuela
-. Creo que tendré unas palabras con Augusta – susurró McGonagall – Entiendo lo que quiere decir
-. La idea sería tener las varitas en el colegio, bajo llave por supuesto, y que en el caso de tener varitas heredadas, hicieran una prueba con las varitas antes del inicio de las clases. En caso de rotura, y que no se pueda sustituir por la familia, lo mismo – dijo Ginny
-. La verdad es que no me gusta tener alumnos con varitas rotas por la escuela, o con cierta desventaja por culpa de ideas retorcidas o retrógradas de sus familiares, pero para hacerlo bien, creo que hablaré con Ollivander y saber su opinión – dijo McGonagall – Seguramente si no son todas, casi todas las varitas que hemos recuperado son suyas, y nos vendría bien que las clasificara
-. ¿Necesitas ayuda con el consejo escolar? – preguntó Sirius, y McGonagall lo miró extrañada – Te lo comento, ya que me han ofrecido un puesto.
-. ¿Cuándo te incorporarías? – preguntó McGonagall
-. Ya – dijo Sirius – Hicks se quiere jubilar ya, y como Lord Black, el puesto es mío cuando quiera. Eso es lo que me dijo, yo digo sí, y él se jubila
-. La próxima reunión del consejo es el día 11 de agosto. Si dices que sí, podemos plantear todo esto, la tienda no estará lista para este año, pero podemos prepararlo para el año que viene ya – dijo McGonagall
-. ¡Minerva! Me sorprende, no sabía que tenías un Slytherin dentro de ti – dijo Sirius riendo
-. ¡Oh! Por favor, todos tenemos un poco de todas las casas, sólo que una domina a las otras – dijo McGonagall
-. Bien dicho profesora – dijeron Harry y Ginny
El almuerzo fue servido por los elfos y Molly y Max aparecieron con las tartas de cumpleaños, dejándolos en un sitio de honor para servirse después de comer.
Todos estaban pasando una tarde agradable, y los cumpleañeros estaban felices, con la compañía, los regalos y las tartas.
Hoy era 15 de agosto, Sirius estaba en la puerta de la habitación de su hija. Llevaba cinco minutos mirando la puerta debatiendo consigo mismo, por que no sabía que iba a encontrar. Sabía que iba a encontrar, por supuesto, en esa habitación estaba su hija y su ahijado, por precaución, se había decidido que durmieran juntos, se recuperaban antes si tenían contacto entre ellos. Pero la última vez se había asustado muchísimo, el saber que esperar no lo hacía más fácil.
-. ¿Mientras estaba de luna de miel has adquirido el poder de abrir las puertas con la mente? – dijo Narcissa. La reciente familia Lupin, habían regresado hace dos días de su luna de miel/vacaciones, estaban con un envidiable color de piel, y habían disfrutado enormemente de su tiempo juntos. Por precaución, estaban en la mansión Potter hasta que el impulso pasara
-. No, por desgracia necesito usar las manos como el resto de los mortales – respondió Sirius
-. Pues, si no te has golpeado la cabeza y lo has olvidado, ya sabes como abrir la puerta – contestó Narcissa
-. Lo sé, lo sé, pero me preocupa lo que me encuentre – suspiró Sirius. Narcissa al ver la preocupación de su primo, abrió directamente la puerta y tiró de su primo al interior
-. Comprueba a Ginny, yo comprobaré a Harry – le dijo Narcissa y ambos se fueron a mirar a los chicos
-. Es como la última vez – dijo Sirius – tiene fiebre, y muy alta
-. Harry también – continuó Narcissa – ya sabes que era una de las posibilidades, teniendo en cuenta cómo les fue la última vez
-. La última vez, tardaron seis horas en que remitiera… - respondió Sirius
-. No te preocupes Sirius – dijo Narcissa – esta vez sabemos que es, voy a llamar a Andy y Poppy
Mientras Narcissa salía de la habitación, Sirius, transformó una silla en un cómodo butacón y se sentó vigilando a los chicos. Al cabo de los minutos aparecieron las tres mujeres, Narcissa, Andrómeda y Pomfrey.
Pidieron que Sirius saliera de la habitación, pero se negó, se quedó en su butaca mirando a las tres mujeres trabajar y murmurar entre sí. Después de lo que a Sirius le parecieron horas, sus primas salieron y se quedó con la medibruja
-. ¿Cómo están? – preguntó Sirius
-. Tal y cómo esperábamos este impulso fue más fuerte que el anterior – suspiró Pomfrey – el que estén en contacto le ayuda, y ha hecho que la fiebre no les suba a niveles peligrosos, pero seré sincera, no es bueno estar tanto tiempo con fiebre
-. ¿Están en peligro? – preguntó asustado Sirius
-. No lo creo, por lo que hemos leído de los vínculos, este impulso los hace más fuerte, aunque no me gusta nada el proceso por el que pasan por ello, pero en mi opinión, el vínculo les hace pasar este proceso por el cambio que van a realizar o sufrir, no sé cómo explicarlo – explicó Pomfrey
-. Entonces no podemos hacer nada – dijo ahora derrotado Sirius
-. Por desgracia, no. Lo único que podemos hacer es que el proceso sea lo más llevadero posible para ellos. Andy y Cissi, han ido a por pociones vitamínicas y alimenticias, no sabemos si van a estar 6 horas como la última vez o una semana, por lo que queremos estar preparadas – dijo Pomfrey
-. De acuerdo – contestó Sirius – me quedaré con ellos mientras tanto
-. Sirius… no hace falta, estaremos siempre alguna de nosotras tres con ellos – dijo Pomfrey
-. Poppy, son mis hijos ¿cómo puedes pedirme que me marche? – preguntó casi suplicando
-. Tienes razón, perdona – dijo Pomfrey
Tal y como prometió Sirius, estuvo con Harry y Ginny en la habitación con ellos, durante todo el proceso, sólo la abandonó cuando Remus lo obligó a salir a comer y cenar, pero mientras estaba fuera le hijo jurar a Andy, casi le hizo a hacer un juramento inquebrantable, que si alguno de los chicos se movía le llamaran. Mientras esperaban, por la casa Potter pasaran todos sus amigos, los Scamander incluso se quedaron con ellos para ver la evolución. Newt sabía del proceso por su hermano, pero por desgracia no lo había visto en primera persona, y su vena científica le pedía estar ahí.
-. Sirius – susurró Remus entrando en la habitación
-. Dime – contestó en la penumbra del cuarto
-. Llevas en esta habitación más de 10 horas – dijo Remus – sentado en esa silla, acuéstate un rato, yo me quedaré con ellos
-. Gracias Remus, te lo agradezco – respondió Sirius – pero no puedo, no al menos hasta que sepa que es lo que les ha dado el impulso. De esa forma, sé que luego sólo han pasado el peligro y sólo necesitan descansar
-. Lo entiendo, pero no les vas a hacer ningún bien si tu caes enfermo – intentó Remus razonar, a lo que Sirius se levantó de repente y Remus dio un paso atrás pensando que Sirius estaba enfadándose con él
-. Remus, mira – dijo Sirius en un tono normal muy asombrado. Remus giró la cabeza, tal y como le pidió su amigo, al mirar a la cama de los chicos, abrió la boca de la sorpresa y escuchó a Sirius reír
-. Voy a llamar a mi mujer – dijo Remus, saliendo de la habitación corriendo. Cuando volvió con Narcissa, volvió también con Andy, Poppy, Tina y Newt, y se encontraron a Sirius aun riendo, mirando a los chicos, sentado en su cómodo butacón agarrándose el estómago
-. ¿Se puede saber qué es tan gracioso? – preguntó Narcissa, a lo que Sirius simplemente señaló la cama. Los recién llegados miraron a donde apuntaba Sirius, y excepto Remus, todos hacían exclamaciones de sorpresa
-. Pero… pero… ¿cómo? – preguntó Andy
-. Bueno – dijo Newt – basándome en lo que dijeron Minerva y Poppy, y en la experiencia de mi hermano… parece que el vínculo y los impulsos potencian rasgos de los magos y brujas afectados
-. Eso creemos, de ahí que en su primer impulso fueran cambiaformas – dijo Poppy, a lo que Newt asintió
-. Pues por lo que veo, querida familia Black, su gen de metamorfo acaba de ser activado para Ginny y Harry – dijo Newt. Y miró como los chicos inconscientes cambiaban sus rasgos faciales, alturas, pesos y colores de pelo, cada pocos segundos
-. Es increíble – dijo Narcissa – pero sigo sin saber ¿qué es lo que te resultaba tan gracioso? – y volvió a mirar a Sirius, que ya estaba más tranquilo pero con una sonrisa en la cara
-. ¡Oh!, es simplemente perfecto, Dumbledore no va a saber nunca lo que le ha golpeado con estos dos – y su sonrisa pasó a ser una bastante maléfica
