Holaaa! se que siempre los hago esperar pero no se si fue porque termine los exámenes finales pero termine con mucha gripe y en verano! 😭 Espero que disfruten el capituló y sigan comentando que me encanta! jajaja adoro leerlos!

CAPITULO 11: Eres la prueba de que lo roto, es lo mas bello que existe...

Sai se tomaba las costillas mientras trataba desesperadamente de abrir la puerta de su departamento. El dolor que estaba experimentando era tanto que le costaba respirar al no tener un soporte adecuado para sus pulmones. Pero el dolor había comprobado era mejor que caer en un genjutsu del Uchiha, pues a pesar de haber sido hace años aun podía recordarlo claramente. Sentía los huesos casi pulverizados, entrecerró los ojos queriendo reunir fuerzas para girar la perilla de la puerta, pero una mano fue más rápida.

-No esperaras quedarte así y que nadie lo sepa, ¿verdad? -pregunto Shikamaru mientras se recargaba en el marco de la puerta, mirando con seriedad al ANBU.

El castaño ni si quiera tuvo tiempo de responder ya que se abrazó al consejero.

-Que fastidio...-susurro el Nara, cargando a Sai con mucho cuidado para trasladarlo al hospital de Konoha.

Por suerte, el de la coleta había pensado en todas las posibilidades y la más probable era que el ninja dibujante quisiera buscar venganza por lo ocurrido a su amiga Ino. No podrían ni reclamarle al Uchiha ya que le había advertido que no se metiera con él.

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Ino abrió los ojos lentamente, mirando el techo blanco del hospital por unos minutos. Lo último que recordaba era haber discutido con Sasuke y luego. Se sentó rápidamente en la camilla ante el cuerdo de aquella brutal tortura que había sufrido, sintiendo como sus pulmones se comprimían ante el pánico. La Yamanaka sabía que no había sido real, que aquel genjutsu había sido creado por el Uchiha, pero aun podía sentir la sensación de la sangre en su garganta. De cómo se ahogaba con el espeso liquido. La rubia se abrazó así misma tratando de encontrar consuelo cuando sintió una mano sobre su hombro, dando un brinquito por el susto, pero cuando alzo la mirada se encontró con Tsunade quien no dudo en abrazarla protectoramente.

-Tranquila...-susurro la Senju acariciando los cabellos rubios de la menor-

Ino se aferró a la médico.

-El... es cruel... muy cruel-susurro la Yamanaka- solía ser tan diferente...

-El Uchiha ha pasado por mucho... -Tsunade dudo un poco pero finalmente pregunto- quieres hablar de lo que paso? -miro como el miedo se reflejaba en el semblante de la rubia.

La Yamanaka alzo la mirada para fijarla en los ojos miel de la Senju. Dando un suspiro, asintió con la cabeza varias veces.

-Quería reclamarle por herir siempre a Sakura, él no quería hablar del tema, me evadió y yo no pude evitar gritarle... luego...-la voz de la rubia comenzaba a volverse un susurro. - tome un kunai y...y..-Ino comenzó a llorar de forma desesperada.-

-No tienes que forzarte...-susurro Tsunade, pasando su mano por la espalda de la chica en pequeños círculos-

-Tengo que hacerlo... porque entonces no sería digna de llamarme una Kunoichi.

Tsunade asintió, estaba segura de que esa fortaleza había sido influenciada por Naruto. Por esa voluntad de fuego heredada por su abuelo Hashirama a todos los ninjas de la hoja. Además, que Ino ahora era la cabeza de todo el clan Yamanaka. Era obvio que quisiera estar bien por su gente.

-tome un kunai, me apuñale cientos de veces la garganta... -para ese momento Ino ya se encontraba llorando amargamente. - y todo lo que podía escuchar era a Sasuke reír... una, otra, otra y otra vez... miles de veces. -la rubia se tapó el rostro. -

La Senju en ese momento confirmo su teoría, los Uchihas eran seres crueles.

-Lo importante de aquí es que sabes que lo que pasaste no es real, sé que sientes conmocionada por ello, pero tienes que seguir por tu sanidad. - Tsunade acaricio la mejilla de la Yamanaka de forma casi maternal y colocando un mano sobre su frente comenzó a dormirla nuevamente para que pudiera descansar.

En ese momento, Shizune entraba a la habitación. Encontrándose con aquella escena provocando que sonriera cálidamente, pero al recordar a lo que iba se acercó a su maestra para tocarle el hombro.

-Lady Tsunade, la necesitan en su consultorio. - comento de forma suave para evitar asustarla.

La Senju asintió mientras recostaba a Ino nuevamente sobre la camilla, saliendo ambas de aquella habitación.

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Hiashi se encontraba trabajando en su oficina cuando la puerta se abrió, dejando ver a Kō junto a Enji quienes hicieron una reverencia al unisonó. Mas el patriarca no se inmuto, simplemente espero a que los hombres entraran.

-Nos llamaba Hiashi-sama? -pregunto Kō acercándose al escritorio del Hyuga mayor -

-tomen asiento, necesito hablar con ustedes de algo importante. - finalmente Hiashi alzo la mirada, enfocándola en los dos hombres que ahora tomaban asiento frente a él.

-Paso algo con Shoto? -se atrevió a preguntar Enji ya que le había parecido muy extraño que lo llamaran a esas horas de la noche.

-No, él se encuentra en una misión en estos momentos, pero el compromiso con Hinata ya no podrá ser...- declaro el mayor.

Enji abrió mucho los ojos al escuchar la respuesta del Hyuga.

-Hay alguna razón para ello? Ahora que va a pasar... digo usted me pidió que lo criara como mi hijo, que lo preparara; ¿y ahora me dice que romperá el matrimonio? -Enji se puso de pie mientras se pasaba las manos por el cabello- eh fallado en mi misión...-susurro. -

Kō quien sabia la verdad simplemente dio un suspiro.

-Cálmate Enji, seguramente Hiashi-sama tiene una razón para ello...-interrumpió-

-Te eh dicho que lo has hecho bien, fuiste recompensado por ello. Simplemente cambie de opinión, Shoto se casará con Hanabi. Ella es más fuerte que Hinata, más capaz, y además cuenta con el Byakugan más puro del clan Hyuga. -Hiashi cruzo los brazos. -

Enji se relajó al escuchar aquellas palabras.

-Entonces para que fui llamado? -el hombre volvió a tomar asiento. -

-tenemos que hacer el contrato nuevamente, pero será hasta dentro de un mes. Para ese momento Shoto estará de vuelta, Hinata y Hanabi se enfrentarán en una batalla frente a todo el clan Hyuga para decidir quién será mi sucesora. Y entonces se hará el contrato. -sentencio el Hyuga mayor. -

-Eso quiere decir que...-Kō se llevó la mano a la boca, no podía creer lo que estaba escuchando. Sabía lo que eso significaba y las cosas no se veían nada bien para la que perdiera el duelo.

-que la marcara...-susurro Enji sin poderlo creer tampoco. -

-Exacto, será desheredada y marcada como cualquier otro miembro. Además, ella se casará con el Uzumaki. En unos años será hokage y no tendré que preocuparme por nada. Tendré un aliado más en la torre Hogake y eso es lo único que cuenta... - Hiashi sonrió ligeramente. -

-que pasara si gana Hinata? -cuestiono Enji-

-No lo hará, ella no permitirá que su hermana tenga ese destino...-susurro Kō abatido. -

La razón era que él se había encargado de la educación y crianza de Hinata. La veía como una hija después de todo, le iba a doler verla humillada de esa forma pues a pesar de todo sabía que la chica no guardaría ningún rencor.

-Exacto, ya está decidido. Dos de mis hijos ya han sufrido, Hinata es fuerte y Shoto será un gran líder. Se lo debo. - Hiashi cerró los ojos dando por concluida la plática- ahora déjenme solo. -

Ambos hombres salieron no sin antes hacer una reverencia ante el patriarca del clan Hyuga.

Hiashi se puso de pie para servirse un trago de sake. Recordando aquel pasado que aún seguía persiguiéndolo y que seguiría ocultando hasta el día de su muerte. Después del nacimiento de Hinata había tenido un desliz con su primer amor de infancia, resultando en un embarazo no deseado. Su padre y antiguo jefe del clan, lo había obligado a deshacerse del bebe. Por lo que había decidido dárselo a Enji quien había prometido criarlo como suyo hasta el día en el que pudiera contraer matrimonio con alguna de sus hijas para preservar la pureza de la sangre. Un cruel destino que ahora estaba intentando remediar a costa de su primogénita. Pero tenía la firme idea de que los sacrificios tenían que ser hechos para preservar la paz.

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Tsunade entraba a su oficina encontrándose nuevamente con Shikamaru y Sai, sorprendiéndose un poco, pero al ver la cara del ANBU. Intuyo lo que había pasado, sintiéndose furiosa.

-lo enfrentaste? - cuestiono la Senju mientras movía la cabeza en negativa.

-A mí ni me mires, se lo advertí...-comento Shikamaru, ayudando a Sai a recostarse en la camilla.

-te...nía... que...-susurro el ANBU sintiéndose agitado. -

-deja de hablar idiota!-reprendió Tsunade - debería de dejarte así para que aprendas una lección, pero tienes cosas más importantes que hacer como cuidar a tu novia...-gruño. -

Sai simplemente asintió ante lo que decía la mujer, sintiendo como la zona herida comenzaba a sentirse caliente. Que al pasar de los minutos sintió como sus pulmones volvían a funcionar y la presión en el tórax disminuía hasta convertirse en un simple cosquilleo.

-Vuelve a hacer algo tan estúpido como esto y te juro que, si no te mato el Uchiha, ¡yo lo voy a hacer! -Tsunade golpeo al chico sin mucha fuerza en el pecho, provocando que hiciera una mueca de dolor. -

-que fastidio viejo... -susurro el Nara al ver la escena con una pequeña sonrisa. - y que evito que no te matara? -pregunto curioso. -

-Hinata...-respondió el ANBU, recordando como la Hyuga parecía tener cierto poder sobre el vengador caído. -

-Hinata?-preguntaron al unisonó el Nara y la Senju-

-Si, llego y le dijo que parara... yo tampoco puedo creerlo. -comento él peli castaño. -

La Senju analizo un poco más la situación. Si contaba que Hinata había estado cuidando de Sasuke por las últimas semanas, entonces podía asumir que el Uchiha la toleraba de cierta forma.

-Ella es su enfermera...-hablo finalmente. - Sabe que si le hiciera algo se metería en problemas con Naruto.

-Tiene sentido...-susurro el ANBU. - puedo irme? -pregunto mirando a la médico y luego al consejero. -

Shikamaru se quedó pensativo ante la respuesta de la rubia, mas no dijo nada.

-si. -Tsunade hizo un gesto con la mano, indicándoles que podían salir. -

-yo te acompañare. - el Nara abrió la puerta del consultorio, esperando a que Sai saliera primero y antes de salir miro a Tsunade. -

-vendré mañana a ver a Ino...-comento saliendo del lugar. -

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Habían pasado varias semanas después de aquella noche. El lazo entre el Uchiha y la Hyuga era, aunque no visible para ellos, muy marcado para otros. Sasuke era conocido por no llevarse bien con absolutamente nadie que no fuera Naruto, por su arrogancia, carácter hostil, sarcasmo, crueldad, pero aun así se le podía ver con la de ojos perla en tareas tan simples como ir al mercado. La Hyuga quien era amable, reservada y siempre tenía una cálida sonrisa en sus labios parecía leer cada gesto del azabache. Y si se les ponía la suficiente atención entonces se podía notar como el Uchiha bajaba la guardia cuando Hinata se encontraba cerca. En sus gélidos ojos aparecía un pequeño brillo, que, si se le preguntase, simplemente lo negaría de inmediato. A simple vista llamaban la atención, ambos tenían rasgos finos, sus personalidades eran completamente diferentes, y sobre todo se complementaban en una forma extraña.

Se podría decir que ambos se sentían a gusto el uno con el otro, pues la Hyuga parecía no ser tan tímida alrededor del Uchiha. El chico de cierta forma la hacía sentir más segura de sí misma. Sasuke por su parte disfrutaba sacarla de sus casillas porque las mejillas de Hinata ardían cada vez que lo hacía. También, aunque no lo admitiera abiertamente la Hyuga le daba cierta humanidad que creía haber perdido con los años y que por una parte agradecía en silencio.

Esa mañana Sasuke se encontraba saliendo del cuarto de baño, usando solo unos pantalones negros y en su única mano sostenía la toalla con la que ahora se secaba su rebelde cabello. Con el paso de las semanas, tal como había predicho Sakura. Su hombro había sanado por completo al igual que sus ojos, pues el dolor de cabeza era casi inexistente cuando activaba su línea sucesoria. Llegando a mantenerla activa por más tiempo.

Miro la capa que descansaba en la cama junto a la camisa negra de manga larga que Hinata había preparado para él. Era el mes Mayo y durante esas fechas los días eran soleados, pero no llegaban a ser tan calorosos como en los meses siguientes. Así que fue a su closet de donde tomo una playera de manga corta con el símbolo Uchiha en su espalda, era la misma que había usado la Hyuga aquella vez. Sacudió la cabeza ante el pensamiento, pero como podía si saliendo de la habitación se encontró con la chica preparando la una bolsa con variedad de alimentos.

-Buenos días Uchiha-san -saludo alegremente la de ojos perla.

-Sabes que no vamos de excursión, cierto? - El Uchiha sonrió de medio lado, tomando asiento frente a la de ojos perla.

-No, pero conociendo a cierta persona seguramente no nos detendremos a comer nada en el camino-susurro lo suficientemente alto como para que el azabache la escuchara al tiempo que metía recipientes con fruta fresca a la bolsa.

Sasuke rio entre dientes, recordando unas semanas atrás cuando había ido a inspeccionar la construcción de su casa. Hinata le había sugerido que pararan a desayunar, negándose por completo, pero después de algunas horas de estar ahí. Pudo escuchar el estómago de la chica gruñir descontroladamente. Aprendiendo algo nuevo de ella: le gustaba comer. Llegándose a preguntar a donde iba toda esa comida, pues mantenía siempre su figura.

El Uchiha fijo sus ojos en el largo cabello de Hinata quien en ese momento le daba la espalda. Haciendo que su ceño se frunciera ligeramente al ver que esa sedosa cortina se encontraba atada con un listón.

-Date prisa Hyuga o llegaremos tarde... no quiero escuchar las quejas de esa mujer nuevamente...-gruño el azabache mientras se ponía de pie y caminando hacia la chica, tomo el listón para jalarlo suavemente. Dejando que el cabello se esparciera por la pequeña espalda.

Hinata soltó un gemidito ante la acción del Uchiha, provocando que un marcado sonrojo apareciera en sus mejillas. Ambos cruzaron miradas, hasta que esa penetrante mirada hizo que bajara la suya. Escuchándose una risita burlona por todo el lugar.

La Hyuga miro a Sasuke por unos segundos cuando este se dio la vuelta. Durante ese tiempo había descubierto que él portador del Sharingan le gustaba, que le atraía de una forma tan diferente a como se sentía por Naruto. Con él Uchiha no había fantasías donde vivían juntos para siempre. Él era la prueba que lo más roto, es lo más hermoso que existe. Su retorcida y sarcástica forma de ser era de alguna forma fascinante para ella. Aceptaba que no solo era él shinobi más atractivo de la hoja, si no que era culto, inteligente e intuitivo. Mas no había sido eso lo que la había hecho gustarle, si no su resiliencia ante la vida.

A comparación de Naruto, sentía que el Uchiha la veía, que esa mirada tan intensa que le dedicaba estaba enfocada solo a su persona y nada más. Algo que provocaba cierta excitación en su cuerpo, otra cosa que había aprendido por los libros leídos juntos al azabache. Desde que había descubierto como se sentía, no había pensado en el Uzumaki y eso la hacía sentir de cierta forma culpable, pero sobre todo confundida.

Sasuke salió de la habitación, mirando como la Hyuga parecía perdida en sus pensamientos. Alzando una ceja. Camino a paso lento hasta quedar tras la chica.

-Pensando en Naruto-kun...? -susurro el Uchiha en su oído-

Hinata dio un brinquito al sentir al azabache tan cerca, provocando que su espalda golpeara el pecho del chico. Alzando la vista, se encontró con su único ojo visible, tan profundo como la noche y que la hizo sonrojarse nuevamente.

-Lo...lo..siento Uchi..ha san..-tartamudeo la de ojos perla sin poderlo evitar.

El vengador caído evito la mirada ante la cálida sensación, mas no dijo nada. Simplemente tomo el gran bolso de la Hyuga para caminar a la puerta. Hinata por su parte, tomo las llaves. Saliendo así los dos del departamento.

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Esa mañana serían las segundas evaluaciones de los exámenes chūnin, Sakura se encontraba cepillándose su largo cabello para atarlo en una coleta alta. Durante esas semanas no había vuelto a hablar con Naruto sobre lo ocurrido y solo le dirigía la palabra para lo estrictamente esencial. No tenía el valor de hablar con él aun, pues la hacía sentir culpable. No por él, no por Hinata, si no por Sasuke. ¿Qué pasaría si el Uchiha se enterara de lo que había pasado entre ella y el Uzumaki? Seguramente no tendría ninguna oportunidad con él, ni en esa vida, ni en la otra.

-Deja de pensar tonterías Sakura...-la peli rosa se palmeo el rostro ligeramente mientras se miraba en el espejo.

Tenía que concentrarse para asegurarse que esta segunda prueba en el desierto demonio de Suna fuera lo más segura posible para los 20 equipos que habían pasado a la segunda ronda. Luego de eso pasaría otro largo mes donde los finalistas se prepararían para sus enfrentamientos de las semifinales y después otro mes para su preparación de los finales. Lo único que agradecía era que en ese tiempo el Uzumaki estaría entrenando junto a Shino a los equipos que representaban Konoha. Dio nuevamente un suspiro pensando esta vez en el Uchiha y lo que estaría haciendo en esos momentos. Sin poderlo evitar se sintió emocionada de verlo nuevamente pues en ese tiempo se había enfocado en entrenar su cuerpo lo más posible después de cada junta como parte del consejo de los exámenes chūnin.

La puerta se escuchó provocando que la Haruno se tensara al pensar que pudiera ser Naruto.

-Sakura! - Temari golpeo la puerta varias veces, tratando de llamar la atención de la chica. -

La peli rosa dio un suspiro de alivio al escuchar la voz de la Sabaku No y apresurándose a la puerta. La abrió con una gran sonrisa.

-Buenos días Temari! -saludo alegremente a la rubia frente a ella.

Temari devolvió la sonrisa.

-Esta lista? Ya nos están esperando para la junta. -

-Claro. - Sakura cerró la puerta tras de ella.

Durante esas semanas, se había vuelto amiga cercana de Temari pues una vez que contrajera matrimonio con Shimakaru. La rubia se iría a vivir a Konoha junto a su marido donde seria nombrada embajadora de Suna en la aldea. Ambas caminaron por los largos pasillos de la casa del Kazekage mientras sostenían una animada platica hasta llegar a una de las grandes salas donde típicamente se hacían las juntas matutinas.

Naruto se encontraba desayunando junto a Gaara cuando las puertas se abrieron. Dejando ver a Sakura y Temari. Al ver al objeto de sus deseos, busco su mirada, pero esta inmediatamente la esquivo. Había tratado por todos los medios de hablar con ella, pero la Haruno se reusaba a si quiera verlo a los ojos. Era realmente frustrante para el pues quería volver a tener no solo su amistad, si no también tener la oportunidad de estar nuevamente con ella de todas las formas posibles. En ese momento era tan difícil pensar en la promesa que le había hecho a Hinata, que simplemente prefería enfocarse en el presente para evitar sentirse mal por la Hyuga. Ya que la oportunidad que se le estaba presentando la había soñado miles de veces.

-Buenos días, Las estábamos esperando -saludo Gaara. -

Kankuro quien también iba llegando miro a ambas mujeres.

-Sirvámonos algo de comer para comenzar la junta - comento animado mientras colocaba los brazos sobre los hombros de ambas kunoichi. Las dos asintieron para seguir al chico a la barra de alimentos.

Sakura miro el asiento vacío en seguida de Naruto y luego el que se encontraba en seguida de Gaara. Pensó en tomarlo, pero Temari ya lo había hecho así que simplemente lo hizo a un lado del Uzumaki.

-Sakura-chan..-susurro el rubio fijando sus orbes azules en los jade de la peli rosa.

-Ahora no..-gruño comenzando a comer.-

-qué mejor que ahora, ya que luego escaparas -susurro nuevamente el Uzumaki, esta vez acercándose más a la Haruno.

-No hay nada de qué hablar Naruto -siseo Sakura tratando de alejarse del Uzumaki, pero al tratar de ponerse de pie, el agarre del rubio la tomo por sorpresa, volviéndose a sentar. -

-Si lo hay, te dejare en paz por ahora, pero prométeme que hablaremos esta noche y si no cumples, entrare a tu habitación a la fuerza. No me importa si todos se enteran... -gruño esta vez Naruto. -

Los ojos de Sakura se abrieron al ver lo obscuros que parecían las pupilas del Uzumaki. Conocía perfectamente esa mirada, esa noche las había visto y parecía bastante decidido. Sin poderlo evitar sus piernas temblaron, moviéndose incomoda en la silla.

-Bien... pero no tengas ideas extrañas o te golpeare. - La Haruno se safo del agarre para dedicarse a comer.

El Uzumaki sonrió enormemente volviendo a renovar su plática con el Kazekage quien había visto intrigado la particular escena entre ambos amigos.

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Sasuke entraba junto a Hinata al hospital de Konoha para su última evaluación. En cuanto cruzaron las puertas varias enfermeras que reconocieron al Uchiha, corrieron inmediatamente a esconderse. Mientras otras tantas simplemente se quedaban petrificadas esperando no ser vistas por esos penetrantes ojos y es que haber trabajado para él adolescente había sido un infierno. A pesar de haber aceptado el trabajo de inmediato por lo atractivo que era.

El Uchiha al darse cuenta de la situación, simplemente paso de largo la recepción para irse directamente al elevador, pero un toque en su antebrazo lo hizo detenerse justo en frente de este. Trato también de ignorar a la Hyuga, pero un apretón lo hizo bajar la mirada hasta encontrarse con esos grandes ojos perla que lo miraban fijamente. Alzo una ceja como respuesta provocando que Hinata carraspeara a pesar del ligero sonrojo que adornaba sus mejillas.

-Necesitamos dejarle saber a Lady Tsunade que vamos para su oficina...-Indico la chica, pero al ver que el portador del Sharingan apretaba el botón del ascensor dio un suspiro.

-que? -pregunto el azabache divertido. Adentrándose al elevador una vez que las puertas se abrieron-

Hinata siguió al chico ya que aun mantenía el agarre sobre su brazo.

-Jamás puedo ganar contigo, ¿verdad? - rio la Hyuga mientras cubría sus labios con ambas manos.

El Uchiha rio entre dientes mientras movía la cabeza en negativa.

Una vez que ambos llegaron al piso deseado, las puertas se abrieron dejando ver a Shizune quien ayudaba a uno de los pacientes a sentarse en una silla de ruedas. Cuando la peli negra los miro, les dio una cálida sonrisa de bienvenida, pero no pudo evitar notar como el Uchiha parecía más "relajado" mientras que Hinata se veía diferente. Algo que le alegraba pero que también le hacía pensar en Sakura a la que seguramente se le rompería el corazón de ver la escena.

-¿Hola chicos, buscan a Lady Tsunade? -pregunto.-

Sasuke asintió ante la pregunta mientras Hinata hacia una reverencia al ver a ninja médico.

-Está en su oficina, los está esperando - respondió la peli negra, luego se despidió para llevar a su paciente a una de las habitaciones.

La Hyuga guio al Uchiha por uno de los pasillos hasta la oficina de la Senin, saludando en su camino a algunas de sus excompañeras quienes la saludaban alegremente. Sasuke admiro todo en silencio, dándose cuenta de que Hinata parecía ser querida por muchas personas a su alrededor y es que tenía una vibra demasiado amistosa para su gusto. Una vez que estuvieron frente a la oficina de la médico, toco varias veces la puerta.

Tsunade rápidamente abrió la puerta, permitiendo que pasaran a la habitación.

-Hinata, Uchiha, buenos días...-saludo la rubia, instruyéndole al azabache que tomara asiento en la camilla.

Sasuke obedeció, dejando la bolsa sobre el escritorio de la Senju para tomar asiento donde le habían indicado. Hinata se acercó al chico para ayudarle a que se retirara la playera, sin darse cuenta de que ambos se encontraban bajo la atenta mirada de la ninja médico. Tsunade cruzo los brazos, llevándose una mano al mentón recordando aquella vez cuando reviso los ojos del azabache y este parecía bastante incomodo con su toque. Al contrario de aquella vez, Sasuke parecía bastante cómodo ante los toques de Hinata. Una vez que la prenda fue retirada, la de ojos perla tomo asiento en una de las sillas cerca del escritorio. Permitiendo así que la Senju hiciera su trabajo.

Tsunade irradio chacra de sus manos, colocando ambas sobre el hombro del Uchiha. Este simplemente cerro los ojos mientras se tensaba ante la cercanía de la rubia. Como otras veces, sintió calidez sobre la zona que disminuía conforme la mujer movía las manos en forma circular hasta convertirse en solo un cosquilleo.

-Y? -Pregunto Sasuke finalmente mientras tomaba la prenda para colocársela nuevamente pues era más fácil ponerla que quitarla.

Tsunade miro al Uchiha con los brazos cruzados.

-Parece que todo está bien, se ha recuperado por completo. -respondió tomando asiento en su escritorio.

-cuando puedo volver a entrenar? -cuestiono nuevamente, bajando de la camilla.

-Yo te recomendaría que esperaras unas semanas, pero puedes comenzar con algo ligero. -los ojos mieles buscaron las perlas de Hinata. - hiciste un gran trabajo, mañana mismo puedes volver al hospital ya que Sakura no está. Necesitare de tu ayuda - sonrió la Senju. Recargando su rostro en el dorso de su mano-

Hinata abrió ligeramente los labios, mirando rápidamente a Sasuke quien mantenía ese semblante estoico de siempre. Bajo la mirada para asentir ante la proposición. Sentía un dolorcito en el pecho y entonces creyó comprender a la Haruno un poco. Pues si esperaba a que el Uchiha la detuviera o dijera algo para evitar que volviera al hospital, estaba complementa mente equivocada. Lo sabía y lo aceptaba. El azabache solo seguiría con su vida como si nada, ambos volverían a ser nuevamente desconocidos. Porque estaba segura de que sus caminos tal vez no volverían a cruzarse.

-Es todo? -Sasuke tomo la perilla de la puerta para mirar de reojo a Tsunade.

-quieres que te dé un regalo? -pregunto de forma sarcástica la rubia. -

El Uchiha alzo una ceja mientras una sonrisa descarada se formaba en sus labios.

-No creo que tengas nada que yo pueda desear...-siseo saliendo de la habitación.

La Senju alzo el puño al aire llena de ira.

-Desgraciado!-grito.

Hinata hizo una reverencia y tomando la bolsa, salió también de la habitación. Mientras caminaba fijo la mirada en la ancha espalda del Uchiha quien caminaba tan erguido y orgullos que la hizo sonrojar. Su cabello era más largo, haciéndolo ver aún más atractivo de lo que ya era. Tal vez este sería el ultimo día que pasaría a su lado, pero estaba bien con ello porque seguramente Sasuke seria otro amor imposible en su vida.

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Hanabi corría por las calles de Konoha con destino hasta la puerta principal de la aldea. Hoy por fin vería nuevamente a Shoto después de un mes, había añorado este momento desde que se había enterado de que sería su prometida. No podía esperar a contárselo al chico. Cuando llego, espero pacientemente mientras miraba como varios ninjas entraban y salían a sus misiones al igual que algunos comerciantes. Dándose cuenta de que no muy lejos de ahí se encontraba el Hyuga platicando con algunos de sus compañeros de equipo. Su corazón se aceleró inmediatamente, pero no se acercó. Simplemente lo admiro desde la distancia, era tan atractivo que se sonrojo al instante.

Shoto sintió que alguien lo miraba a la distancia, reconociendo a Hanabi de inmediato. Despidiéndose de sus compañeros de equipo, camino directamente hacia la Hyuga quien ya le sonreía y sin poder evitarlo, la abrazo fuertemente. Durante ese tiempo había pensado las cosas a profundidad, dándose cuenta de que lucharía por ella, aunque Hiashi no aceptara su relación. Entendía que Hanabi aún era pequeña para algo tan formal, pero esperaría hasta que cumpliera la edad suficiente para llevar las cosas a otro nivel.

La Hyuga menor ante el abrazo, se aferró al chico de inmediato, apretando las prendas de este como no queriéndolo dejar ir. Quedándose un rato abrazados, Shoto aspiro ese aroma tan delicado que despedía la de ojos perla. Despegándose un poco de ella, la miro fijamente.

-Parece que has crecido, ¿eh? Si sigues así, terminare viéndome pequeño a tu lado...-comento divertido el Hyuga. -

Hanabi hizo un gracioso puchero, pero termino sonriendo por el comentario. Deseando que ese momento no terminara jamás.

-porque no vamos a comer algo antes de ir a casa? -pregunto la menor con ilusión.

Shoto se colocó el dedo en el mentón para darle más suspenso, pero una sonrisa apareció en sus labios.

-Claro, yo invito. - respondió pasando un brazo por los hombros de la Hyuga para caminar junto a ella de vuelta a la aldea.

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Sasuke y Hinata entraban al barrio Uchiha, admirando aquella majestuosa construcción frente a sus ojos. Aunque aún le que faltaban algunos detalles por terminar como las plantas y el césped de jardín interno de la casa. Una pequeña sonrisa ladina apareció en los labios del azabache, era tal como la recordaba. El arquitecto había plasmado cada detalle que le había pedido en su obra. Seguramente su madre estaría feliz de ver nuevamente aquella casa de pie. Ojalá pudiera recordarla, pero ahora sus recuerdos parecían tan lejanos. Así que, haciendo ese pensamiento a lado, miro a la Hyuga quien parecía maravillada y eso que aún no había visto el interior de la casa. Admiro por unos segundos esos grandes ojos perlas que mostraban tanto que lo hizo sentir nuevamente aquel calorcito en el pecho. Haciendo que Sasuke se sintiera incomodo.

Hinata ante aquella intensa mirada sintió un estremecimiento recorrer su cuerpo, mas no volteo a ver a Sasuke. Quería disfrutar un poco más siendo su centro de atención. Solo por ese dia. La casa no solo era enorme, si no también parecía bastante acogedora en el exterior. Sus ojos entonces buscaron al Uchiha mientras sus mejillas se encontraban coloreadas de un bello carmín.

-Tus padres tenían buen gusto Uchiha-san -comento la Hyuga admirando aquella puerta de madera, que combinaba perfectamente con las piedras que adornaban el pie de las paredes.

-Eso creo...-susurro el azabache abriendo finalmente la puerta corrediza que daba al gran recibidor.

Aunque estaba consciente de que no era la casa en la que había vivido su niñez. Sasuke sintió como sus pulmones se comprimían al recordar todas aquellas veces cuando de pequeño esperaba por la llegada de Itachi. Eran tantos recuerdos que le llegaban de un solo que no pudo más que recargarse en una de las paredes cercanas, cayendo de centón al suelo. Hinata al ver lo que estaba pasando el chico, se apresuró a su lado para arrodillarse junto a el.

-Uchiha-san! -lo llamo alarmada mientras le tomaba el rostro con ambas manos.

La Hyuga pudo darse cuenta de cómo la mirada del azabache parecía perdida mientras balbuceaba cosas inentendibles. Los mechones de cabello ahora se encontraban pegados en su frente por el sudor, temblaba sin parar, y presentaba dificultad para respirar.

-Por favor Uchiha-san! -susurro desesperada tratando de volverlo en sí, pero Sasuke le tomo la muñeca con tanta fuerza que provoco que un grito de dolor saliera de sus labios.

Hinata pensó en lo que podría hacer para ayudarlo. Deshaciendo con dificultad el agarre que tenía el Uchiha sobre ella, pudo reconocer más serena los síntomas que estaba presentando el chico. Era un ataque de pánico que supuso había sido por ver nuevamente la casa donde creció. Así que rápidamente se sentó en el suelo a la par del vengador caído y como pudo la Hyuga arrastro a Sasuke hasta dejarlo recargado sobre su pecho. Dudo un poco, pero dejo que su barbilla descansara sobre el hombro del azabache mientras sus manos recorrían el pecho este con suavidad. Tratando de tranquilizarlo mientras ella también trataba de regular su respiración ante el susto de verlo de esa forma.

-respira...-susurro Hinata suavemente en el oído del Uchiha al tiempo que despejaba los mechones de su frente al estar completamente húmedos debido al sudor.

-I.. tachi...-pronuncio entrecortadamente el azabache mientras seguía respirando con dificultad.

-vamos Uchiha-san... respira, adentro, afuera... -siguió pronunciando la de ojos perla muy suavemente, sus manos no dejaban de acariciar el pecho de Sasuke.

El portador del Sharingan siguió pronunciando los nombres de su hermano y padres. Hasta que comenzó a escuchar muy a lo lejos la voz de la Hyuga era tan calmada, tan dulce, tan cálida que se dejó llevar por ella. Su respiración para ese momento aún era agitada, pero comenzaba a regularse con forme pasaban los minutos hasta que sus ojos finalmente se cerraron con cansancio. Hinata acaricio su mejilla con el dorso de la mano, bajándola hasta su cuello, le tomo el pulso con dos dedos. Comprobando que el pulso se iba normalizando. Haciéndola dar un suspiro de alivio y entonces comenzó a acariciarle el cabello al chico mientras tarareaba una melodía. Sasuke sin darse cuenta acariciaba uno de los muslos de la Hyuga con el pulgar. Ni si quiera tenía las fuerzas para moverse, sabía que sería difícil entrar, pero jamás pensó que tanto. La melodía que salía de los labios de Hinata se era tan reconfortante que termino quedándose dormido en sus brazos. La de ojos perla sonrió, dejando que sus brazos acurrucaran más al Uchiha en su pecho. Viendo aquel perfecto rostro solo pudo abrazarse más a él para también quedarse dormida aspirando su suave aroma.

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Pasaban de medio día, los grupos ya se encontraban inmersos en el Desierto Demonio. Sakura se mantenía monitoreando las cámaras junto a Temari quien no perdía detalle de nada a su alrededor. Durante ese tiempo la peli rosa había aprendido mucho de la de ojos aguamarina. En la pantalla se podía ver como el equipo de Konohamaru mantenía en un enfrentamiento contra otro equipo que no pudo reconocer, pero juzgando por sus movimientos. Naruto lo había entrenado bien. La Haruno sin poderlo evitar, alzo la vista a otra de las pantallas donde se podía apreciar al Uzumaki junto a Shino. No quería hablar con él, pero tampoco quería que hablara de lo que paso con Sasuke. Tenía miedo de lo que este pudiera pensar de ella. Bajo la mirada unos instantes, sintiendo como una mano se posaba sobre la suya.

-Todo bien? -pregunto Temari, mirando a la Haruno con preocupación. -

Sakura movió la cabeza ligeramente como tratando de alejar esos pensamientos de su cabeza y enfocando sus ojos en los de la Sabaku No, dio un largo suspiro.

-como supiste que Shikamaru era el adecuado? -pregunto con curiosidad. - o saliste con otros chicos para comprobarlo? -susurro lo último con una sonrisa pícara.

Temari abrió la boca sorprendida ante la pregunta, soltando una risita. Mas negó con la cabeza.

-No creo que se necesite tener otras experiencias para saber quién es el indicado. Puedes sentirlo con solo verse a los ojos y ese estremecimiento cuando rozas su mano es único...-explico la rubia, enfocando su vista en el monitor. -

La Haruno al escucharla trato de recordar si esa noche se había sentido así por Naruto, estaba segura de que lo había disfrutado, pero no sentía lo que describía la Kunoichi a su lado. En cambio, Sasuke la hacía temblar con tan solo estar cerca de ella.

-Cuando vendrá nuevamente Shikamaru? -pregunto una vez mas la peli rosa, pulsando el botón cuando otro de los equipos había obtenido los dos pergaminos requeridos.

-En un mes, cuando todos los Kages estén presentes. Naruto pidió traer a Hinata, porque no le pides que traigan al Uchiha? -sugirió la rubia con una sonrisa. -

-No necesito hacerlo, porque estoy segura de que Kakashi-sensei lo hará por sí mismo. Sabes... -Sakura suspiro- creo que vamos muy lento, pero también sé que algún día me dará una oportunidad.

-Eres muy atractiva, estoy segura de que si lo invitas a mi boda con Shikamaru querrá venir. Te pones un vestido bonito y caerá rendido a tus pies, estoy segura. Solo necesita un empujoncito -agrego Temari, apretándole la mano ligeramente a la chica.

-Si, yo también lo creo -Sakura sonrió, chocando ligeramente su taza de té con la futura esposa del Nara.

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Hinata abrió los ojos lentamente ya que sintió algo húmedo rozar su mano, buscando al culpable se encontró con un pequeño gato negro que rápidamente comenzó a ronronearle buscando atención. Provocando una sonrisa se dibujará en sus labios, la Hyuga acaricio al minino dándose cuenta de la situación en la que estaba cuando un gruñido salió de los labios del Uchiha quien entre sueños podía sentir la cola del animal rosando su mano. Riendo ligeramente la de ojos perla trato de moverse, pero el peso del azabache era mayor al suyo. No es que estuviera incomoda, pero de camino al complejo había estado tomando agua y ahora tenía la necesidad de ir al inodoro.

-De que tanto te ríes Hyuga? -reprocho Sasuke aun con los ojos cerrados.

-Es que no puedo creer que hasta dormido gruñas. - comento divertida la de ojos perla.

El Uchiha al escuchar aquello frunció el ceño, más una ligera sonrisa apareció en sus labios. La Hyuga estaba aprendiendo a contra atacar y eso era interesante, ya que contrastaba perfecto con su tímida personalidad. Al quererse estirar pudo sentir los dos grandes senos de Hinata sobre su nuca, haciéndolo erizarse de pies a cabeza, pero antes de que otro "accidente" le ocurriera. Se puso de pie rápidamente, últimamente tenía la mala costumbre de pensar en cosas moralmente incorrectas. Mirando a la chica quien parecía confundida.

-veamos el resto de la casa...-comento acariciándose la nuca ligeramente pues aún podía sentir la suavidad de aquellas curvas contra su cuerpo.

La de ojos perla parpadeo varias veces antes de ponerse de pie, recordando de repente al minino, pero este ya se había escabullido. Seguramente el azabache lo había asustado.

-claro...-susurro Hinata siguiendo al Uchiha por uno de los grandes pasillos.

Ambos adolescentes recorrieron el piso de arriba, para luego examinar la planta baja. Hinata noto como Sasuke evito dos habitaciones en las que él le pidió que entrara por su cuenta para que le pudiera darle su opinión. No pregunto, más bien no se atrevió a hacerlo después de lo que había pasado horas atrás temía que volviera a suceder lo mismo. Las habitaciones eran grandes y todas mantenían un estilo tradicional que le encantaba. Dejando la cocina hasta el final, pero cuando la Hyuga entro busco los ojos de Sasuke quien se recargo en el marco de la puerta.

-Es perfecta...-comento la Hyuga dándole una cálida sonrisa al azabache quien la miraba fijamente.

Sasuke alzo los hombros mientras recorría la habitación con la mirada.

-Aún faltan los muebles, pero por el momento me conformo con esto...-El Uchiha camino hasta la puerta trasera para abrirla dejando ver un extenso campo abierto y al final podía verse el lago.

Hinata al ver aquel hermoso paisaje, salió para admirarlo mejor. Respirando el aire fresco, aquel lugar ya no despedía la melancolía de antes.

El azabache enfoco su mirada en la Hyuga quien parecía disfrutar de la vista, recordando súbitamente que hoy era el último día en el que vendría a ayudarle. Reconocía que Hinata había pasado de crisparle los nervios a agradarle en poco tiempo. Se había acostumbrado a su presencia ya que era una mujer diferente a comparación de las que había conocido a lo largo de sus viajes. Era tranquila, educada, hablaba poco, y de algún modo le resultaba sumamente interesante. Además, compartían el gusto por la lectura.

-La vista es perfecta, ¿verdad? - pregunto la portadora del Byakugan, volteando para ver al Uchiha.

Sasuke posó entonces, con detenimiento su mirada en ella. El largo cabello de la Hyuga se mecía con el airecomo una larga cortina que dejaba el sol del atardecer darle tonos diferentes. El Uchiha entonces desvió la mirada mientras se frotaba el cuello.

-Lo es...-susurro roncamente-

Si, la heredera del clan Hyuga era atractiva, no era ciego ni estúpido para no verlo. Y agradecía que volvieran a su vida diaria, ya que no tenía intención de perder su tiempo en cosas tan vanas como sus compañeros de generación. Su destino ya estaba decidido, moriría solo, dejando todo el dolor que su clan había dejado en el mundo shinobi en la extinción de este.

-comemos? - sugirió Hinata al ver al azabache perderse en sus pensamientos.

El vengador caído asintió, haciéndole un gesto con la cabeza a la chica para que lo siguiera hasta una de las habitaciones que Hinata identifico como una de las principales. Sasuke deslizo ambas puertas, dándose cuenta de que la Hyuga ya se encontraba colocando una manta en el suelo para que ambos pudieran tomar asiento. Como otras veces espero a que lo hiciera.

-Lo seguiré diciendo, eres extraña...-comento divertido el Uchiha mientras tomaba finalmente asiento sobre la protección que había puesto Hinata para ellos.

La Hyuga lo miro con el ceño fruncido, pero rápidamente cambio el gesto a una pequeña sonrisa mientras comenzaba a sacar todo el contenido de su bolsa. Dejando en el centro recipientes con fruta picada, arroz, pollo, vegetables, y sopa de miso.

-porque venias aquí? -pregunto Sasuke curioso mientras tomaba un trozo de fruta para llevárselo a los labios. -

Hinata alzo la mirada por unos segundos antes de servirle los alimentos al azabache. Colocándose un dedo en los labios, tomo una cuchara para probar la sopa de miso.

-El ambiente era melancólico. - comento de forma sincera la de ojos perla.

Sasuke se quedó unos momentos en silencio. El también solía sentarse cuando era niño cerca del lago. Era el mismo sentimiento que le daba al hacerlo y le agradaba de cierta forma.

-tendré que construir una pared para evitar verlo ...-susurro pensativo mirando fijamente el té que ahora mantenía en su mano-

-yo no lo haría, creo que la vista es hermosa con el atardecer-soltó al iré Hinata admirando la vista.

El Uchiha fijo la vista en el horizonte.

-lo pensare...-susurro.

Ambos chicos siguieron comiendo en silencio

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Shoto venia caminando junto a Hanabi por el extenso jardín del complejo Hyuga. Ambos chicos mantenían una animada platica sobre una de las misiones de la menor, justo cuando el de ojos perla abrió la puerta principal. Su sonrisa se borró pues ahí parado en el recibidor se encontraba Hiashi con una mirada seria.

-Y entonces atrapamos a uno de los gatos, pero cuando se lo dimos al dueño resulto que era el equivocado...-Hanabi reía divertida ya que no se había dado cuenta de la presencia frente a ellos.

El Hyuga carraspeo llamando la atención de la adolescente, quien al ver a al patriarca se quedó en silencio.

-Hiashi-sama.- Shoto hizo una reverencia, obligando a que Hanabi también la hiciera al colocarle una mano sobre la espalda.

Hiashi los miro fijamente por unos segundos, sus brazos se mantenían cruzados. Tal como había pensado, el chico no solo era el indicado para dirigir al clan Hyuga. Si no que también corregiría a Hanabi cuando fuera necesario y la convertiría en una excelente líder. Sin dudarlo había heredado buenos genes.

-Piensan quedarse ahí todo el día? -pregunto finalmente dedicándoles una tenue sonrisa a los dos adolescentes.

Shoto devolvió el gesto mientras Hanabi cerraba la puerta finalmente.

-Fue mi culpa por llegar tarde, yo invite a Hanabi a comer...-El Hyuga se disculpó bajando la mirada. Algo que llamo la atención del líder.

-Jamás bajes la mirada Shoto. - reprendió el patriarca. -

-Lo siento Hiashi-sama...-susurro el chico apenado. -

El Hyuga mayor asintió.

-Mejor vamos a tomar el té, Hinata no tardará en llegar y necesito hablar con todos ustedes. -comento el de ojos perla, dándose la vuelta para caminar al comedor.

Shoto y Hanabi se miraron entre ellos. La menor agradeció no haberle comentado nada al peli negro sobre los planes de su padre. Simplemente le tomo el brazo para seguir ambos al mayor. Shoto por su parte se encontraba algo confundido, preguntándose que era eso tan importante que el Hyuga tenía que decirles.

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Esa noche se encontraban en la cena de conmemoración de los equipos que habían logrado obtener los pergaminos del cielo y la tierra durante la segunda prueba en el Desierto Demonio de Suna. Sakura había ayudado a premiar a los grupos ganadores junto a Temari mientras Gaara se encargaba de dar un discurso con el propósito de mantener los buenos ánimos. Dando así por finalizada la noche.

Naruto quien admiraba todo desde la parte de atrás, siguió con la mirada a la Haruno. Sin perder cada detalle de ella, sobre todo de sus torneadas piernas ante el corto vestido rosado que se encontraba usando. En sus labios se dibujó una gran sonrisa.

Shino quien siempre se mantenía al margen de todo, siempre reservado, y serio. Se acerco al Uzumaki quien parecía bastante animado con la premiación para colocarse a su lado. Naruto aplaudió cuando todos lo hicieron, pero el Abúrame no lo hizo.

-lo han hecho bien, no es verdad? -pregunto el rubio mirando de reojo a Shino.

-Así es, pero aun tenemos que esperar a las siguientes pruebas. Desde mañana comenzaremos el entrenamiento de Konoha. - comento el Aburame de forma seria. -

-Ahh vamos! ¡Pensaba darles el día libre mañana! Después de todo se han esforzado mucho hoy. -contraataco el Uzumaki cruzándose de brazos, pero no logro sacar ni una mueca a su excompañero de academia. -

-Bastante relajado para alguien que quiere ser Hokage algún día, Naruto. -soltó el maestro de los insectos. -

Naruto soltó una risita.

-¡Está bien, tú ganas! -El Uzumaki alzo ambas manos en son de paz, recargándose nuevamente en la pared.

Shino simplemente asintió complacido ante la respuesta del rubio, no pensaba perder tiempo, un mes no era suficiente para entrenar a todos los estudiantes al unisonó.

En ese momento Naruto quien no había despegado los ojos de Sakura, miro como bajaba del escenario con la intención de ir de vuelta a su habitación. El evento para ese momento había terminado, los participantes se encontraban saliendo del recinto y que mejor momento para acompañar a la Haruno a su habitación. Esa noche hablaría con ella finalmente, necesitaba respuestas.

-Me retiro. - se disculpó Naruto con la intención de alcanzar a la Haruno, pero una mano se posó en su hombro antes de que pudiera hacerlo.

El Uzumaki volteo tratando de ocultar su frustración.

-No sé lo que este pasando entre ustedes dos, pero es muy evidente. Yo no soy el tipo de persona que oculta cosas Naruto. Hinata es una de mis mejores amigas y no me gustaría que tu comportamiento la hiciera llorar. -comento a modo de advertencia. -

El rubio se sorprendió ante la advertencia de Shino, que demonios sabia el de lo que estaba ocurriendo. También se podría decir que Sakura era su amiga, tal vez habían tenido sexo, pero eso no quería decir que existiera algo más. O por lo menos hasta ahora, pero lo que si sabía era que odiaría la idea de que Hinata se enterara. Realmente no quería lastimarla con todo esto, pero no lo podía evitar.

Naruto soltó un suspiro, dándole una sonrisa al chico, pero rápidamente la borro cuando el otro ejerció más fuerza sobre su hombro.

-No sé a lo que te refieras, pero Sakura-chan también es mi amiga. Hinata no tiene por qué llorar, porque no está pasando nada. -gruño el rubio mostrando sus colmillos. -

Shino soltó a Naruto y dándose la vuelta, comenzó a guiar los estudiantes que seguían platicando en el lugar a las habitaciones correspondientes.

El rubio al ver el comportamiento del Aburame no le tomo importancia, simplemente corrió a la salida con la esperanza de encontrar a Sakura antes de que llegara a su habitación.

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Fin del capítulo 11

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