Hola! Un millón de disculpas por la tardanza! 😭 Pero aqui estoy nuevamente trayendoles un nuevo capitulo, esta vez un poco mas largo, espero lo disfruten Amo, amo sus comentarios y me encanta leerlos porque alimentan mi alma jajaja 😊 Sin mas, aliento a todos a dejar un review. Bueno o malo todos cuentan.

Capitulo 12: Volvimos a ser extraños, pero esta vez con recuerdos.

Sasuke y Hinata caminaban por las abarrotadas calles de Konoha rumbo al complejo Hyuga, aunque ambos guardaban silencio, había un aura de melancolía entre ellos. Era como si trataran de caminar lo más lento posible para evitar llegar a su destino.

Hinata miraba de reojo al Uchiha de vez en cuando pensando en algo apropiado que decir, pero la verdad era que no podía, las palabras parecían desvanecerse al quererlas pronunciar. Tal vez simplemente había sido un largo día, pero mañana no volvería a verlo, o por lo menos no todos los días como hasta ahora. Llevándose la mano al pecho, la Hyuga apretó la chaqueta holgada que siempre llevaba puesta. Como tratando de evitar que todo ocurriera tan rápido.

Perdida en sus pensamientos, la de ojos perla no se dio cuenta que un comerciante de frutas venia frente a ella hasta que fue bruscamente tomada por el brazo. Provocando que diera un gritito y cuando alzo la vista se encontró con esa mirada azabache que solo la hizo temblar.

-Deberías tener más cuidado Hyuga, eres un peligro hasta para ti misma. -gruño el Uchiha molesto ante la distracción de la chica. -

Hinata parpadeo varias veces como tratando de entender la situación, bajando finalmente la mirada.

-Lo siento Uchiha-san...-susurro apenada con un gran sonrojo en sus mejillas. -

-Eres tan distraída como el idiota de Naruto, tal vez por eso están juntos...-siseo Sasuke con un tono serio. -

Hinata se sintió extraña ante la mención del Uzumaki, pero más por el repentino cambio de humor del vengador caído. Era extraño, contando que las últimas semanas le había parecido más relajado. Igual de sarcástico, pero tranquilo.

El portador del Sharingan de unmomento a otro se había sentido fastidiado, enojado, sin entender si era la gente a su alrededor o simplemente la torpeza de la Hyuga. Claramente no era porque ya no la vería o por lo menos eso quería pensar, después de todo ya se había recuperado y lo que más quería en ese momento era investigar el paradero de su antiguo maestro.

Tener a la Hyuga lejos, significaba que no tendría que lidiar con ese sentimiento extraño en su pecho, ni tampoco con los estremecimientos que le causaba cuando estaba cerca, ni mucho menos el cómo sus ojos la perseguían involuntariamente nada más ella estuviera cerca. Esa clase de sentimientos incomodaban a Sasuke, porque había pasado casi toda su vida reprimiéndolos, que la confusión que ahora tenía le causaba aversión. La verdad era que Hinata le agradaba, demasiado para su gusto y tenerla cerca le causaba no poder pensar ni concentrarse correctamente.

Así que sería mejor no verla, no saber más de ella, y todo volvería a ser como antes. Su vida tranquila en su nueva casa era todo lo que necesitaba.

El amor era para los débiles, para aquellos que se exponen a lastimarse, y era entregar una parte de sí mismo que podría ser utilizada para autodestruirse.

Ambos adolescentes caminaron hasta detenerse justo en frente de las dos grandes puertas donde podía leerse "Hyuga". El Uchiha alzo la mirada curioso observando con detalle la estructura, dándose cuenta de que jamás había estado ahí. Luego bajo la mirada hasta encontrarse con aquellos ojos perla.

-Esta vez si puedes llorar, digo si quieres...-comento el Uchiha juguetonamente.

Hinata abrió ligeramente los labios con un gran sonrojo que, ante el brillo de la luna, la hacía ver más hermosa. Dejo salir una risita.

-Se lo mucho que quisieras eso, pero no. -la Hyuga sonrió mirando a Sasuke directamente en aquel ojo visible que era casi cubierto por el largo mechón de cabello azabache que caía sobre la mitad de su rostro.

-Tenía que comprobarlo...-susurro Sasuke.

El azabache alzo nuevamente la vista para fijarla en aquel cielo repleto de estrellas.

-Uchiha-san...-Hinata se acercó un poco a él mordiéndose el labio. - asegúrate de comer la fruta que pique esta mañana o se echara a perder y...-titubeo un poco- si alguna vez vuelves a sufrir dolores de cabeza toma el té que deje en tu alacena.

Sasuke sonrió de medio lado ante las recomendaciones que le estaba dando Hinata. Esa mujer era realmente extraña, se preocupaba demasiado por lo demás, le intrigaba pensar de lo que sería capaz por alguien a quien amara. Bajo la mirada nuevamente para verla una vez más y dándose la vuelta, comenzó a caminar rumbo a su departamento.

-Adiós Hyuga...-alzo la mano a forma de despedida. Tuvo el impulso de verla una vez más, pero no lo hizo.

Hinata se quedó mirando fijamente la espalda del Uchiha hasta que le fue imposible verlo por la obscuridad de la calle. Desde esa noche, volverían a ser simplemente extraños que alguna vez compartieron clases en la academia ninja. Dolía, dolía porque se sentía realmente confundida con lo que comenzaba a sentir por Sasuke y lo que seguía sintiendo por Naruto. La Hyuga alzo la mirada, dando un suspiro para luego adentrarse al complejo Hyuga.

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Sakura caminaba de vuelta a su habitación por uno de los largos corredores, tenía la esperanza de que el Uzumaki olvidara la promesa que le había hecho durante el almuerzo, pero conociéndolo seguramente no tardaría en aparecer. Lo único que le importaba en ese momento era que nadie los viera ni tampoco que se enteraran de lo que pudiera estar pasando entre ambos.

Así que, abriendo la puerta de su habitación, se adentró rápidamente para darse una ducha caliente. Quería relajarse o más bien, quería olvidar todo lo que había pasado hasta ahora. El agua caliente se sentía muy bien contra su cuerpo y no pudo evitar que las lágrimas comenzaran a emanar de sus ojos. Las cosas no estaban yendo como hubiese querido, su amistad con Naruto ahora se encontraba arruinada por una noche de lujuria. Odiaba ser tan débil, quería volver a Konoha, ver nuevamente a su familia, y sobre todo a Sasuke.

La peli rosa se perdió en sus pensamientos hasta que escucho como alguien llamaba a la puerta e imaginándose de quien se trataba. Cerro el grifo de la regadera para tomar una bata y envolviéndola en su cuerpo abrió la puerta apresuradamente.

Naruto al ver a su antigua compañera de equipo le sonrió enormemente, posando sus brillantes ojos azules en los jades de Sakura. El Uzumaki no pudo evitar fijarse en la bata de baño que tenía sobre su cuerpo y como algunas gotas de agua bajaban por su cuello hasta perderse bajo la aprenda. Para él, la Haruno era la mujer más hermosa que hubiera visto nunca.

-Puedo pasar? -pregunto el rubio rascándose la nuca mientras una risita nerviosa escapaba de sus labios. -

Sakura miro fijamente a su amigo antes de dar un suspiro, dejándolo finalmente entrar.

-De que quieres hablar? -pregunto cortando aquel silencio al tiempo que tomaba asiento en la cama para comenzar a cepillarse su largo cabello rosado.

Naruto se recargo en la pared tratando de encontrar las palabras adecuadas. Estaba nervioso, muy nervioso y las manos comenzaban a sudarle, pero apretó los puños con fuerza. Dándose valor.

-Mira... lo que paso entre nosotros aquella noche...-susurro el Uzumaki. – fue...

La Haruno se puso de pie rápidamente al escuchar aquellas palabras para colocar las manos sobre el pecho del rubio.

-Nada! -gruño la peli rosa- fue nada, mira ambos estábamos tomados. -explico dándose la vuelta para darle la espalda al chico- Además, tú sabes que yo amo a Sasuke. Para mí no hay nadie más que el Naruto, yo solo puedo verte como un amigo.

El Uzumaki cerro los ojos, sintiendo un dolorcito en el pecho. Había sido un idiota si pensaba que Sakura finalmente le correspondería. Claramente seguía creyendo que Sasuke algún día sentiría lo mismo por ella. Haciéndolo recordar las veces en las que el Uchiha simplemente ignoraba el tema o se fastidiaba por sacarlo a flote.

-Y que pasara si el decide quedarse solo; ¿desperdiciaras tu vida por un sueño que tal vez no se cumpla? -pregunto curioso el rubio. -

Sakura abrió mucho los ojos mientras sentía como estos comenzaban a llenarse de lágrimas. Jamás había pensado en esa posibilidad, toda su niñez hasta ahora había soñado con ser aquella persona especial para Sasuke. La persona que finalmente conociera todos sus secretos, que disfrutara de su calor por las noches, que tuviera sus hijos. Le era imposible pensar diferente, pero si el Uchiha decidiera estar solo. Entonces ella también lo haría.

-No lo sé, no lo eh pensando aun Naruto...-admitió la Haruno mientras limpiaba las lágrimas de sus mejillas. - Tu ahora estas con Hinata; ¿eso es lo que querías no? No puedes simplemente jugar con las personas, debiste pensar en lo que querías antes de decláratele. Ella te ama, siempre te ha amado y tu mereces estar con alguien tan dulce como ella...-susurro bajando la mirada. –

El Uzumaki se pasó las manos por el rubio cabello exasperado por la situación.

-Entonces me dirás que no significo nada para ti? - pregunto nuevamente Naruto y acercándose una vez más a la Haruno, la abrazo por la espalda. Hundiendo su rostro en la curvatura de su cuello.

La peli rosa se estremeció al sentir la humedad que dejaban los cortos besos del rubio. Ladeando la cabeza, solo pudo darle más acceso a esa zona tan sensible que le estaba provocando indescriptibles sensaciones hasta concentrarse en su intimidad.

Naruto al sentir como Sakura cedía, llevo las manos hasta el nudo de la bata para deshacerlo. Dejando el cuerpo de la Haruno a su entera disposición, comenzó a acariciarlo torpemente. Recorriendo su vientre hasta subir a sus pequeños pechos.

-S..a..suke..-gimió Sakura, pero al abrir los ojos volvió bruscamente a la realidad pues frente a ellos se encontraba el espejo del tocador. Verse a sí misma con el Uzumaki en un encuentro tan íntimo y no con Uchiha Sasuke, la lleno de ira. – BASTA! -grito la Haruno, volviendo a acomodarse la bata.

Naruto la miro entre confundido y excitado.

-Que hice? -susurro agitado. -

La peli rosa lo miro furiosa.

-No quiero que vuelvas a tocarme, somos amigos, ¡solo eso! Es más, no quiero que esto salga de aquí y si lo hace. Jamás volveré a dirigirte la palabra. -grito la Haruno golpeando el pecho del Uzumaki quien no lo evito.

-¡Maldita sea, cálmate Sakura-chan! -alzo la voz Naruto tratando inútilmente de calmarla.

-Esto jamás paso. -pronuncio más calmada la ninja médico- nuestra amistad es la misma, pero no quiero que volvamos a tocar el tema. ¿Entendiste? –

El rubio abrió mucho los ojos, dando un suspiro cansino. Quiso decir algo, pero las palabras parecían atorársele en la garganta.

-Bien, no te molesto más. Buenas noches. -Se despidió Naruto saliendo finalmente de la habitación.

Claramente las cosas no habían ido como esperaba, pero en lo que quedaba de su estancia en Suna volvería a insistirle.

Sakura cerró la puerta mientras las lágrimas surcaban sus mejillas nuevamente, ahora más que nunca quería volver a casa.

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Hinata se adentró a la casa familiar Hyuga donde fue recibida por Kō, quien la saludo amablemente. La joven hizo una reverencia, procediendo luego a retirarse las sandalias ninja.

-Su padre la está esperando en el comedor Hinata-sama – indico Kō, imaginándose de lo que seguramente se diría en esa platica.

La Hyuga alzo la vista, pareciéndole extraño que su padre estuviera en casa tan temprano.

-Gracias Kō. - Hinata le dedico al hombre y cuidador de años una cálida sonrisa, antes de perderse por el enorme pasillo.

Hiashi, Hanabi, y Shoto se encontraban en el comedor principal tomando el té cuando se abrió la puerta corrediza dejando ver a Hinata quien se sorprendió al ver a su "prometido" de vuelta. El patriarca al ver a su primogénita, le hizo una seña con la mano para que tomara asiento.

-Buenas noches- saludo la de ojos perla mientras Hanabi se encargaba de servirle un poco de té verde.

-Llegas a tiempo. - comento Hiashi, dándole un trago a su bebida. - Necesito hablar con todos ustedes. Es importante.

Los tres chicos al escuchar aquellas palabras se tensaron al instante. Hinata miro a su pequeña hermana como buscando una respuesta, pero esta se veía tan intrigada como Shoto quien se encontraba sentado a su lado. Cuando Hiashi tuvo la atención de los adolescentes, decidió seguir.

-Decidí que el matrimonio no se llevara a cabo como se había anticipado. - comenzó el patriarca. -

Hinata alzo la vista rápidamente a su padre; ¿acaso eso quería decir que había aceptado la proposición de Naruto? Sus ojos se iluminaron. Nerviosa bajo la mirada, comenzando a jugar con la manga de su chaqueta.

Hanabi sonrió enormemente buscando la mirada de Shoto a quien se le devolvió una tenue sonrisa. Pensando en que, por fin, tanto su hermana mayor como ella serian realmente felices con aquella decisión de su padre.

El Hyuga mayor prosiguió.

-En dos semanas se llevará a cabo un enfrentamiento no amistoso entre ustedes dos frente a todo el clan. - El hombre señalo a sus dos hijas. - La que muestre más habilidades, la más capaz, y por ende la más fuerte tendrá el deber de ser la futura líder del clan Hyuga. –

La menor de las hermanas se sintió angustiada, conociendo a su padre nada bueno saldría de todo aquello.

-Padre y que pasara con la que pierda? -pregunto Hanabi curiosa interrumpiendo a su padre, quien le dedico una mirada cargada de molestia.

-No será digna de pertenecer a nuestro clan, será desterrada, y marcada. – Sentencio Hiashi mirando a Hinata fijamente.

Hanabi sintió como las lágrimas bajaban por su rostro, le era difícil entender como su padre podía ser tan cruel con su hermana mayor. ¿Porque no simplemente dejarla casarse con Naruto y ya? Porque tenía que hacerla pasar por tal humillación.

Shoto abrió mucho los ojos, no entendiendo como podría el hombre sentado frente a él hacerle algo como eso a una de sus hijas. Después de todo, aunque una de las dos perdiera, seguían perteneciendo a la primera rama. Sinceramente la actitud de Hiashi lo desconcertaba.

La Hyuga mayor inmediatamente supo a lo que su padre se refería con aquella mirada que no pudo sostener por mucho tiempo, era obvio que no dejaría que Naruto se uniera a la familia y mucho menos al clan. La única forma de preservar la "dignidad" de este era desterrarla, quitarle el apellido, para que al mezclar la sangre con la del Uzumaki. No hubiera ningún lazo con los Hyuga.

El patriarca ante el silencio que reino en la habitación, le dio un nuevo trago a su té. Como jefe de clan, su única misión era velar por el bien de este y preservar la pureza de la sangre a toda costa para asegurar que el Byakugan fuera asegurado por generaciones venideras.

Shoto decidido hablarconfundido ante cuál sería su futuro en esa decisión.

-Hiashi-sama, que hay de mí? – pregunto mirando a los ojos al mayor.

En los labios de Hiashi se dibujó una tenue sonrisa ante la pregunta.

-Todo sigue igual para ti Shoto, si Hinata gana entonces todo seguirá como hasta ahora. Y si Hanabi lo hace, se hará un nuevo contrato en el que diga que su matrimonio se llevará a cabo cuando ella tenga la edad suficiente. -Explico. -

-Comprendo...-susurro el chico, colocando ambas manos sobre la taza de té. –

-Bueno si no hay más preguntas, me retiro. Buenas noches. –

Hiashi se puso de pie para salir de la habitación, dejando a los tres chicos en completo silencio y pensando en cómo las simples decisiones de alguien podrían cambiar tanto sus vidas.

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Sasuke se adentró al departamento sin encender las luces, el olor de la Hyuga aun permeaba en el aire. Algo que solo logro que chasqueara la lengua con fastidio. Odiaba tener la sensación de acostumbrarse a algo o a alguien, por eso le gustaba viajar, cambiar de guarida, ver cosas nuevas. Eso le daba la oportunidad de no sentirse como en "casa". Dio un suspiro, aventando las llaves sobre la mesa del pequeño comedor con la intención de ir directamente al cuarto de baño a tomar una ducha cuando escucho una voz a su espalda. Cuando se dio la vuelta de forma rápida, en sus ojos ya se podía ver el Sharigan brillando en las sombras. Tratando de buscar al causante, se maldijo mentalmente por no traer consigo su katana.

- por fin te mostraras? -preguntó en voz alta esperando que el perpetrador diera la cara, pero solo se encontró con silencio.

Tal vez simplemente estaba cansado, pero podía jurar que había escuchado la voz de su hermano llamarlo por su nombre. Dándose la vuelta, entro a su habitación para encender la luz. Todo parecía normal hasta que se acercó a su cama donde encontró una pluma negra y no era de cualquier ave. Era un cuervo, algo que solo lo hizo sentirse más inquieto. Ahora más que nunca tenía que encontrar respuestas. Tomando algo de ropa, volvió al cuarto de baño para darse una ducha caliente. Aun pensando en lo que acababa de pasarle.

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Hinata desenvolvió su largo cabello de una toalla para comenzar a cepillarlo, aun pensativa por todo lo que pasaría una vez que el enfrentamiento con Hanabi se llevara a cabo. Su padre había jugado sucio, sabía que no permitirá que su pequeña hermana fuera desterrada del clan. Que haría lo necesario para mantenerla a salvo y que sacrificaría su propia vida por ella. Dio un largo suspiro pensando en lo que haría de ahora en adelante.

Tendría que buscar un departamento disponible para los shinobi de la hoja, el dinero de sus misiones junto a sus ahorros le ayudarían a vivir cómodamente, pero quedaba un pequeño detalle. Se encontraba tan confundida que no sabía si realmente quería seguir su relación con el Uzumaki. Ya que después de aceptarse a sí misma que el Uchiha no solo no le era indiferente, si no que le gustaba de una manera poco común. Causaba que se encontrara entre la espada y la pared.

Tal vez si ya no lo veía, seguramente esos sentimientos desaparecerían y todo seria como antes una vez que Naruto volviera a la aldea. Sintiendo aquella angustia invadirla, la Hyuga se recostó en la cama. Mirando fijamente el techo por unos segundos. ¿Porque todo tenía que ser tan complicado? Se pregunto mentalmente mientras se cubría el rostro con ambas manos. Debería de estar feliz porque finalmente su sueño se estaba cumpliendo, pero en cambio sus pensamientos no dejaban de ir hacia Uchiha Sasuke.

Incorporándose de la cama, Hinata camino hasta el enorme ventanal de su habitación. Abriéndolo, sintió como el cálido viento le acariciaba las mejillas. A lo mejor si solo dejaba que las cosas fluyeran, estas se irían acomodando lentamente en su lugar. Alzando la mirada la enfoco en la luna que brillaba particularmente hermosa esa noche.

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Gaara caminaba a su habitación para descansar cuando miro a Naruto bajar las escaleras. Estaba seguro de que el cuarto del Uzumaki no se encontraba en esa dirección, pero el de Sakura Haruno si y recordando lo que había pasado en el almuerzo. Le pareció particularmente extraño, pero podía estar imaginándose cosas debido a que los dos eran muy unidos. Cuando Naruto se dio cuenta de su presencia, le dio una gran sonrisa. Gesto que hizo que el kazekage asintiera levemente con la cabeza.

-Podría hablar contigo en privado? -pregunto él peli rojo una vez que estuvo lo suficientemente cerca del rubio.

Naruto asintió sin borrar la sonrisa de sus labios, siguiendo luego al kazekage hasta llegar a uno de los balcones de la enorme sala. Gaara tomo asiento en una de las sillas mientras el rubio lo hizo sobre la barda del balcón. Las noches en Suna eran frías, por ser un enorme desierto. El Uzumaki se froto los brazos en busca de calor, sacándole una risita al otro chico.

-Parece que estas creando buenas relaciones con los otros kages...-comento el de ojos aguamarina-

El rubio se rasco la cabeza con nerviosismo, riendo al final.

-Eso parece, me alegra que haya paz...-respondió sinceramente-

-Siempre es bueno tener paz, y dime...-Gaara hizo un silencio. – que ha pasado con el Uchiha? ¿Sigue encarcelado? -pregunto curioso. –

Debido a todo el ajetreo que conllevaba la organización de los exámenes chūnin, no habían tenido tiempo de hablar a profundidad con el rubio.

La pregunta tomo por sorpresa al Uzumaki quien admiro la luna por unos segundos, recordando que la última plática con Sasuke no había sido la mas amistosa. Luego bajo la mirada hasta enfocarla en los ojos del peli rojo.

-Sasuke salió libre hace casi tres meses, pero aun está considerado como arresto. No puede salir de la aldea hasta que se cumpla un año. - Explico el rubio. – Aunque es el mismo, encontró un propósito.

Gaara se sorprendió al escuchar el repentino giro en la vida del Uchiha, pues, aunque conocía la buena influencia de Naruto en la vida de otros. No creía que después de todo lo que había hecho Sasuke, hubiera algo de humanidad en él.

-Cuál es su propósito ahora? – cuestiono el kazekage recargando su mejilla en el dorso de su mano. -

-Cuidara de la aldea desde las sombras, algo así como un hokage de las sombras. – la voz de Naruto sonaba orgullosa.

El Uzumaki solo de saber que contaría con Sasuke el resto de su vida, no solo como amigos, si no como compañero de batalla, era extremadamente gratificante. Porque lo hacía sentir que sus esfuerzos habían valido la pena.

Gaara miro fijamente a Naruto, aquel orgullo en su voz y en sus ojos le hizo sonreír tenuemente. En esos mares azules podía verse el gran cariño que le guardaba al Uchiha, ratificando asi que el Uzumaki contaba con un gran corazón.

-Me alegra saberlo...-comento un poco más animado. – La boda de mi hermana y Shikamaru se acerca. ¿Traerás a alguien especial? -pregunto el kage, tratando de averiguar lo que estaba sospechando.

El comentario tomo por sorpresa al rubio ya que un ligero sonrojo se formó en sus mejillas.

-eh...-Naruto comenzó a reír nerviosamente- si...-susurro al final- a Hinata.

Gaara miro al Uzumaki confundido. Algo que no pasó desapercibido por el otro chico.

-pasa algo? -pregunto el de bigotes acercándose-

El kage movió la cabeza en negativa.

-No... es solo que -dudo un poco- pensé que tú y Sakura...-susurro-

Naruto se tensó de inmediato pensando en que tal vez el chico lo había visto salir de su habitación momentos atrás.

-No, no... digo solo somos amigos...-trato de explicar-

-cierto, ella esta con el Uchiha. ¿No? –pregunto Gaara. -

El de ojos azules movió la cabeza en negativa.

-No, sus planes son morir solo. Aunque creo que harían buena pareja. Sakura-chan es hermosa e inteligente, que más puede pedir? -Naruto se dio la vuelta, mirando fijamente la luna. -

El Sabaku No, no entendía demasiado sobre el amor ya que tampoco lo había experimentado aún. Y poniéndose de pie, se colocó al lado de su amigo para llevar la mano al hombro del rubio.

-No podemos obligar a las personas a ver o sentir lo que nosotros experimentamos. El amor es como el campo de batalla, nunca sabes lo que pasara y aunque te encuentres confiado. Cualquier movimiento en falso puede resultar en tu peor error. -soltó el peli rojo. –

El Uzumaki asintió levemente, eran tan ciertas las palabras de su amigo.

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Sasuke miro la luna desde la pequeña ventana del cuarto de baño, recordándole aquellos ojos perla. Eran tan extraño pensar en alguien con quien había convivido tan poco tiempo, pues ni si quiera podía decir que pensaba en sus compañeros del equipo Taka o en alguna otra persona. Durante sus viajes pensaba en su hermano, en como vengarse, y después de saber la verdad. Pensaba en los momentos que habían pasado junto a su familia. Luego estaba Naruto, otro vinculo fuerte de amistad. ¿Pero ella? ¿qué relevancia tenía en su vida? Había cuidado de él por trabajo, porque era su deber como enfermera. Fuera de eso, no había nada, pero esos malditos ojos perla se habían quedado grabados en su memoria. Que se atrevía a decir que, si cerraba los ojos, seguramente los vería.

-Maldita mujer...-susurro con fastidio-

El Uchiha camino hasta su habitación donde se recostó en la cama, tratando de evitar cualquier pensamiento que pudiera involucrar a la chica. Gruñendo, maldijo un par de veces más antes de cerrar los ojos.

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La mañana llegaba nuevamente a Konoha, Sasuke caminaba hacia los límites de la aldea en busca de alguna pista que pudiera servirle. Estaba dispuesto a salir. No había sido difícil ocultar su presencia con los dos ANBU que lo vigilaban constantemente, pero al caminar unos metros más al frente. Reconoció dos presencias, pero, aun así, su única mano se posó sobre el mango de su katana.

-Tomaste tu tiempo para venir...-susurro el Uchiha, mirando de reojo a los recién llegados.

Kakashi sonrió bajo la máscara sin bajar la guardia mientras Shikamaru sostenía un kunai en una de sus manos. Ambos hombres conocían lo fuerte que era Sasuke y que ninguno de ellos tendría oportunidad contra él si decidía actuar en su contra.

-Bueno es difícil Salir de la cama cuando es tan cómoda, pero aun así me tome el tiempo para venir a visitarte -comento divertido el hokage.

Sasuke rio entre dientes al escuchar las tonterías de su antiguo maestro. Mas no se movió ni un centímetro, manteniendo su posición de ataque.

El Nara gruño ante la interacción de ambos y es que parecía que Kakashi trataba de mantener los ánimos para que el Uchiha bajara la guardia.

-A dónde vas? -pregunto el consejero, recargándose por fin en un árbol cercano. –

El vengador caído miro esta vez al Nara. Dando un suspiro cansino, estos dos no lo dejarían en paz.

-Solo daba un pequeño paseo, no pensé que serían tan sensibles -susurro con sarcasmo. Luego hablaría con Kakashi en privado. -

-Estas muy alejado de la aldea; ¿no crees? - Fue el turno del hokage de hablar. - mejor volvamos, que tengo un trabajo especial para ti. -

El portador del Sharigan miro a lo lejos el bosque justo antes de volver sus ojos al peli gris mientras se repetía que faltaba poco para ser "libre". Tres meses y medio para ser más exactos.

Kakashi al ver que su exalumno se daba la vuelta, finalmente pudo relajarse. Dándole una mirada a su consejero quien solo asintió.

-Y donde dejaste a la bella Hinata? -pregunto con picardía el Hatake.

Shikamaru rodo los ojos y Sasuke frunció el ceño ante el atrevimiento del hombre. Sospechaba que varios shinobi de la hoja tenían sus ojos puestos en la Hyuga, mas no los culpaba. Reprimiendo ese último pensamiento alzo los hombros como restándole importancia.

-Ayer fue su ultimo día por si te interesaba saberlo...-gruño de mala gana. Emprendiendo camino, siendo seguido por los otros dos.

El hokage rio entre dientes notando la molestia en Sasuke.

-qué triste...-susurro sin agregar nada más. No planeaba desatar la furia del azabache-

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Hinata esa mañana abrió la puerta principal de la casa Hyuga con la intención de irse rumbo al hospital cuando escucho la voz de su padre tras de ella. Tensándose al instante ante la incertidumbre de no saber qué le diría esta vez, bajo la mirada. Volteando en dirección a donde se encontraba el patriarca.

-Si padre? -pregunto haciendo una reverencia. –

Hiashi miro a su hija desde el recibidor de la casa.

-Estas segura de lo que piensas hacer? Si solo renuncias a ser mi sucesora, podrás seguir viviendo aquí, pero serás igualmente sellada. -comento el hombre como si nada.

La de ojos perla apretó los puños con fuerza, sintiendo como las lágrimas amenazaban con salir de sus ojos. Cerrándolos, la imagen de una mirada intensa y bastante conocida por ella se le vino a la mente.

-Si...-susurro. Abriendo los ojos, los fijo en los de su padre quien la miraba como buscando duda en ellos. Mas no desistió. - Estoy segura. - su voz esta vez sonaba más firme que antes.

El patriarca dio un suspiro.

-Si ese jinchuriki no se convierte en Hokage, estoy seguro de que perecerás a su lado. – La voz del Hyuga sonaba severa.

Hinata se dio la vuelta y antes de salir miro a su padre de reojo.

-Pero estaré viviendo una vida en la que puedo elegir...-susurro antes de cerrar la puerta tras ella. -

Hiashi abrió los ojos ante la respuesta de su primogénita, sintiendo como la rabia ardía en su interior. Tomo uno de los jarrones de la entrada para aventarlo contra la puerta. Si tan solo hubiera tenido un heredero hombre no se encontraría en esta penosa situación.

Kō al escuchar el ruido se apresuró hasta la puerta donde miro los trozos de cerámica sobre el suelo de madera.

-Está bien Hiashi-sama? -pregunto preocupado. -

El patriarca salió de sus pensamientos al escuchar la voz del otro hombre para darse la vuelta.

-No, limpia este desastre- ordeno perdiéndose por el enorme pasillo. –

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Ino acomodaba algunas macetas afuera de la florería. Durante ese tiempo había aprendido a sobrellevar el trauma que había pasado semanas atrás y es que las horas que había pasado adentrada en el genjutsu del Uchiha aun la perseguían por las noches. Estar consciente de que todo había sido una ilusión era lo que la mantenían con sanidad. La chica alzo la vista al escuchar la puerta del local abrirse, encontrando a Sai quien traía consigo varias macetas.

-Estas son todas las que pondrás a la venta? -pregunto el ANBU, mirando fijamente a su novia mientras se ponía en cuclillas.

-Así es, son las más populares esta temporada- La Yamanaka sonrió ante el gesto de su novio, tomando las macetas para colocarlas junto a las demás.

-Tu eres la experta...-Sai le tomo las manos a la rubia para ayudarla a ponerse de pie.

-Gracias. -agradeció Ino con un pequeño sonrojo, mirando fijamente aquellos ojos que se asemejaban demasiado a los que una vez había amado durante su infancia.

Sai le dio una tenue sonrisa recordando que una vez que se reanudaran las misiones juntaría el dinero suficiente para pedir su mano. La Yamanaka por su parte dio un suspiro, recordando que aún no terminaba de acomodar los ramos de rosas y dandose la vuelta miro como Hinata se aproximaba a la florería.

-Hola Hinata buenos días! -saludo alegremente mientras se acercaba a la de ojos perla.

-Sai, Ino buenos días. - La Hyuga le sonrió haciendo una pequeña reverencia.

-No sacaste a tu perro a pasear? -pregunto el ANBU adentrándose al local para permitir que las dos también lo hicieran.

Ino le dio una mirada de reproche al chico mientras Hinata simplemente rio nerviosa. Por su parte Sai alzo los hombros como restándole importancia al asunto.

-Mejor dime Hina; ¿en qué puedo ayudarte? -pregunto Ino tratando de aligerar el ambiente, por la expresión de su compañera el comentario no le había causado gracia.

La Hyuga se colocó un dedo sobre los labios pensando la cantidad de ramos que debería llevar y es que en el tiempo que había estado fuera del hospital, no estaba segura si sus pacientes habían sido dados de alta.

-busco cinco ramos de rosas – respondió finalmente la de ojos perla mientras miraba la amplia selección que la florería ofrecía.

La rubia fijo sus ojos azules en la chica frente a ella, por alguna razón le parecía diferente. Hinata siempre le había parecido una chica muy atractiva, pero su inseguridad, junto a sus amplias ropas la hacían pasar desapercibida la mayoría del tiempo. Pero esta vez lucia más confiada en sí misma, menos cohibida, y sus facciones parecían haberse hecho mas femeninas. Confirmándolo cuando al darse la vuelta, Sai parecía perdido en la Hyuga. Lejos de sentirse celosa, a Ino realmente le alegraba aquel cambio en su amiga.

Hinata alzo la mirada sintiéndose extraña al darse cuenta de que era el foco de atención de los dos chicos frente a ella. Bajándola nuevamente, tomo varios ramos de rosas en diferentes colores, llevándolos luego al mostrador donde Ino ya la estaba esperando.

-Y dime Hina. -comenzó la Yamanaka. - para quien son los ramos. ¿Iras a visitar a Neji? – pregunto curiosa. -

La Hyuga quien buscaba el efectivo en su bolso, alzo la mirada sorprendida por la pregunta.

-No, es solo que es mi primer día de vuelta al hospital y quería darles un detalle a mis pacientes...-respondió dándole un billete.

Ino al escuchar la respuesta comprendió porque la chica no se encontraba con el Uchiha. Sonriéndole, le devolvió su cambio.

-Me alegra que no tengas que verlo otra vez, no entiendo como Sakura pudo fijarse en él. -comento al aire. -

La de ojos perla solo asintió levemente, mas no dijo nada. Simplemente se dio la vuelta para caminar a la salida. Entendía que Sasuke no era la mejor persona en el mundo, pero si se le conocía tan solo un poco notarían que era alguien que bajo esa barrera de frialdad podía ser un chico normal e interesante. Todos en la aldea parecían tener cierto conflicto con que Sasuke hubiera vuelto.

La Yamanaka le dio una pequeña mirada a su novio quien había estado al tanto de la plática de ambas kunoichi.

-Crees que se haya molestado? -pregunto el de ojos negros mirando como la Hyuga se alejaba del local-

Ino se recargo sobre el mostrador mientras soltaba un suspiro.

-Hinata no es así... tal vez tenía prisa. -comento la rubia volviendo a sus activades.

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Shikamaru, Kakashi, y Sasuke caminaban hacia la torre hokage. Habían decidido o más bien, el Hatake había decido que atravesaran la aldea caminando porque a su parecer no tenía el suficiente tiempo de ejercitarse por estar todo el día en su oficina. Pero la verdad era que quería que la gente se fuera acostumbrando a ver al chico, con la intensión de que los aldeanos lo vieran con otros ojos.

El consejero no se quejó ya que era tiempo muerto en el que podía tomarse un momento de paz lejos de su "estresante" trabajo, aunque no hubiera mucho que hacer por ahora. Mientras el Uchiha creía que era solo una idea del idiota de su exmaestro para hacerlo perder el tiempo.

-Porque no me dices de una maldita vez que es lo que quieres hablar? -gruño el azabache, mirando de reojo al Hatake.

Kakashi rio bajo la máscara.

-No desesperes. - comento divertido. -Pero te diré...-comenzó nuevamente a hablar, pero a lo lejos pudo ver a alguien que seguramente haría más interesante la caminata.

Sasuke alzo una ceja ante el silencio del Hokage, quien parecía estar concentrado en algo o en alguien en especial. Siguiendo la mirada de su exmaestro, pudo darse cuenta de lo que observaba tan embelesado. El Uchiha sintió un estremecimiento recorrerle la espalda cuando sus ojos se centraron en aquella figura pues a unos metros de ellos se encontraba Hinata Hyuga.

El vengador caído chasqueo la lengua con fastidio ante la actitud de Kakashi. Fingiendo no haber visto a la chica.

-Habla! -Exigió exasperado ante la situación-

El Hatake se acomodó la máscara con una pequeña sonrisa debajo de esta.

-Lo hare...-palmeo la espalda del Uchiha quien solo gruño y mirando al Nara fingió una falsa tristeza. – Ni mis alumnos más preciados me quieren ver feliz...-susurro. -

Shikamaru suspiro.

-que fastidio viejo – comento cerrando los ojos-

El Uchiha por su parte se mantuvo callado hasta que pronto estuvieron lo suficientemente cerca como para que Kakashi se acercara a hablar con la Hyuga.

-Hinata-chan! -saludo el hokage mientras tomaba de los hombros a la chica.

La Hyuga quien fue tomada por sorpresa parpadeo varias veces al mirar que se trataba de Kakashi, pero al sentirse presa de una penetrante mirada. Sus ojos se encontraron con Sasuke quien le dio aquella sonrisa engreída que tanto le gustaba, provocando que un enorme sonrojo se apoderara de sus mejillas.

-Bue..nos Hokage-sama, Uchiha-san- susurro la de ojos perla que al verse liberada del agarre, hizo una pequeña reverencia. Su mirada trato de enfocarse en el mayor, pero le era imposible cuando el Uchiha la veía tan fijamente que causaba, su cuerpo temblara como una hoja.

El Hokage fingió no ver lo que sucedía frente a sus ojos para no alertar al Nara quien se había apartado de ellos y ahora compraba un desayuno en uno de los puestos cercanos.

-vas al hospital? -pregunto Kakashi mirando a la chica. –

-Así es, hoy es mi primer día. -respondió Hinata, apretando sin darse cuenta los ramos de rosas que llevaba entre sus brazos.

El portador del Sharingan se preguntó el porqué de los ramos, pero rápidamente recordó las veces en que su departamento había sido adornado con ellas.

-Me alegra y gracias por cuidar de mi alumno más rebelde -comento el hombre divertido. –

La Hyuga rio ante el comentario mientras sus ojos buscaron el único ojo visible del azabache, quien alzo una ceja ante su "burla".

-Da igual, te mandare llamar en un par de semanas. Necesito hablar contigo de una pequeña misión. -Kakashi se acercó un poco más a Hinata para palmearle el hombro- Hasta entonces, asegúrate de seguir entrenando. -el mayor sonrió bajo la máscara.

-Claro, ahí estaré. – la Hyuga sonrió.

Sasuke desvió su mirada al hombre ya que podía sentir la mirada de este escudriñándolo.

-Si ya terminaste tu visita social, vámonos. – gruño-

El Hatake suspiro con fingida pesadez.

-Uno no siempre puede ser feliz. -comento al aire haciendo que su exalumno solo rodara los ojos.

Ambos hombres reanudaron su caminata, siendo seguidos muy de cerca por Shikamaru quien comía alegremente su emparedado.

Sasuke miro de reojo a la chica antes de enfocar su vista al frente.

Hinata se quedó mirando fijamente la espalda del Uchiha como la noche anterior, su corazón confundido latía rápidamente, pero al darse cuenta de la hora. Salto a uno de los tejados para correr a todo lo que sus piernas podían dar ya que sin darse cuenta estaba por llegar tarde nuevamente y estaba segura de que Tsunade no sería tan condescendiente como aquella vez.

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Sakura se encontraba sentada en la terraza junto a Temari, ambas admiraban como Shino y Naruto entrenaban a los participantes que representarían Konoha en la semifinal de los exámenes Chūnin. La rubia había notado como en el tiempo que habían estado en Suna, la Haruno parecía pensativa casi todo el tiempo. Llegándole a preocupar pues parecía que obtenía poco descanso por las noches. Recargándose un poco sobre la madera del balcón, la de ojos verdes le dio un pequeño empujoncito a la peli rosa quien volteo a verla con una sonrisa.

-Sabes, estaba pensando en que podríamos dar un banquete después de terminar los exámenes. – soltó la Sabaku No. -

La Haruno amplio la sonrisa.

-Suena perfecto! -la peli rosa llevo las manos a sus mejillas. –

Temari asintió varias veces, riendo ante la reacción de la chica.

-Exacto! Además, Shikamaru vendrá junto al Hokage. ¿Y sabes lo que eso quiere decir? -pregunto en un tono juguetón. -

Sakura se sonrojo al instante al saber lo que eso significaba.

-Sasuke vendrá. – soltó una risita mientras sus ojos se enfocaban en Naruto quien parecía muy concentrado. Borrando la sonrisa de inmediato. –

-Bingo! -la rubia ladeo la cabeza confundida ante el rápido cambio de humor de la Haruno. Llevando su mano al hombro de esta. - Pasa algo? - pregunto consternada. –

La ninja medico salió de sus pensamientos al sentir el toque, era obvio que no podía decir lo preocupada que se encontraba al pensar que el Uzumaki pudiera mencionarle a Sasuke lo que había ocurrido entre ellos. Dio un suspiro para mirar finalmente a Temari.

-Para nada, solo pensaba en que podría usar para esa noche. -La Haruno trato de que su voz sonara convincente. -

La rubia apretó levemente el hombro de la médico.

-sigues pensando que el Uchiha es inalcanzable, pues déjame decirte que no lo es. Los hombres por naturaleza son distraídos para esas cosas. -Explico- pero cuando te vea espectacular esa noche, estoy segura de que caerá rendido a tus pies. Solo ten confianza. -

Sakura asintió levemente con una pequeña sonrisa, palmeando ligeramente la mano de Temari.

-Gracias. – susurro. -

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Kakashi entraba a su oficina seguido de Sasuke y Shikamaru. Este último se recargo en una de las paredes cercanas mientras el hokage tomaba asiento atrás de su escritorio. El Uchiha por su parte simplemente se quedó de pie, esperando a que su antiguo maestro hablara.

-Bien. -El Hatake coloco ambos codos en el escritorio para recargar su mentón sobre sus manos. – En unos meses restauraremos las misiones. Claramente el mundo shinobi está en una paz que no se había visto antes, así como también las colaboraciones entre las naciones. Por lo que creo que serán más sobre recuperación, rescate, escoltas, e investigación.

Sasuke alzo una ceja no entendiendo porque Kakashi le estaba dando una información que claramente no le interesaba. El hombre frente a él pareció notarlo porque rio divertido.

-Se que no te interesa, pero lo hará cuando te acabe de explicar. -el hokage se rasco la mejilla. – Como sé que ya casi está terminada tu casa y ya te recuperaste. Necesito que trabajes conmigo para elegir el ninja adecuado para cada misión, basándonos claro en sus habilidades. Se que esto será pan comido para ti, pero te necesito ocupado mientras terminas tu condena. – Kakashi sonrió bajo la máscara. –

El Uchiha quiso reír ante la absurda proposición del hokage, pero simplemente suspiro.

-Piensas que huiré y entonces crees que es mejor tenerme aquí para cuidarme de cerca? -pregunto el azabache de forma seria. – Te eh escuchado decir demasiadas tonterías en mi vida, pero ninguna como esta. -rio entre dientes. – estas perdiendo el toque...

El peli blanco asintió mientras se recargaba en su enorme silla.

-solo serán unos meses y será en tus tiempos libres, porque también serás mi escolta. -Kakashi miro fijamente a su antiguo pupilo. –

Sasuke frunció el ceño, decidiendo finalmente tomar asiento en una de las sillas. Eso quería decir que... podría salir de la aldea junto al Hatake y buscar las pistas que necesitaba. El Uchiha sonrió de medio lado a lo que el peli blanco asintió.

-Saldremos en unas semanas para la final de los exámenes Chūnin, tu y Hinata serán mis escoltas. Durante ese tiempo pule tus habilidades, como dije dudo que sea un viaje difícil pero no por eso bajaremos la guardia. –

El vengador caído se tensó al escuchar el nombre de la Hyuga, recordando lo que había pasado horas atrás. Asintió levemente ante la orden, por el momento no tenía muchas opciones, pero para su fortuna faltaba poco para terminar su sentencia y entonces podría volver a ver el mundo con su nueva visión de este.

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Hinata entro por las enormes puertas del hospital de Konoha, dando un suspiro ya que recordaba las tardes donde se sentaba junto al Uchiha a tomar té mientras este leía uno de sus tantos libros. Era imposible no pensar en el azabache sin tener ese sentimiento de melancolía porque parecía que él comenzaba a evitarla como la maleza. Pero eso asumía que eso era parte de su personalidad; ¿pues cuantas veces había tratado de cortar su lazo de amistad con Naruto? Tal vez ni si quiera había llegado a verla como una amiga o alguien en que pudiera confiar.

Bajo la mirada evitando aquella sensación de querer desahogarse llorando. Quizá otro día pudiera visitar a su antigua maestra para hablar sobre el tema. Ya que aparte de ella, solo Shino tenía su confianza absoluta y no es que Kiba no la tuviera, pero si contaba que se le había insinuado varias veces en los últimos meses. No tendría el corazón para hablarle de alguien más sin hacerlo sentir mal.

-Basta Hinata! -se repitió en voz alta mientras entraba por las grandes puertas del Hospital.

Una vez adentro varias de sus compañeras se acercaron a saludarla, diciéndole lo mucho que había hecho falta esos meses que había estado fuera. La Hyuga agradeció las cálidas palabras, encaminándose luego hacia la oficina de Tsunade para reportarse antes de comenzar sus labores. Tocando varias veces la puerta de la oficina cuando estuvo fuera de esta.

La Senju que se encontraba analizando los resultados de un paciente, alzo la vista de los papeles cuando escucho la puerta.

-Adelante! -alzo la voz lo suficientemente fuerte para que la persona pudiera escucharla.

Hinata abrió la puerta, dándole una sonrisa a la mujer tras el escritorio quien se encontraba casi sumergida en un mar de papeles.

-Espero no haber llegado tarde. – Se disculpo la de ojos perla. –

La medico movió la mano repetidas veces como restándole importancia mientras una sonrisa se dibujaba en sus labios.

-Para nada, me alegra que estes nuevamente en nuestras filas. Aunque sea por poco ya que Kakashi me advirtió que las misiones se reanudaran dentro de poco. -se quejó la rubia. -

La Hyuga rio por lo bajo.

-Si de hecho lo mire de camino a aquí, parecía bastante animado. - comento divertida la de ojos perla. -

-Bah! -soltó la Senju, para luego sonreír con algo de malicia. – Hinata, un pajarito me dijo que estas saliendo con Naruto. ¿Es verdad? -pregunto de forma picara. –

La chica se sonrojo ante la pregunta mientras se tapaba el rostro, el único que creía capaz de hacerlo era el mismísimo Hokage. Ya que no se lo había mencionado a nadie más. Asintió levemente provocando que Tsunade soltara una carcajada que supuso fue de gusto porque rápidamente saco una botella de Sake para "celebrar".

-Sabes, no creí que tuviera los pantalones. Pero no por nada es el número uno en sorprender a la gente. – sonrió la Senju, sirviendo dos tragos. Dándole uno a Hinata.

La Hyuga agradeció el gesto, pero se negó ya que estaría en servicio.

-Me da gusto por ambos. Naruto es un buen chico y seguramente te hará muy feliz. -comento Tsunade, recargándose en su silla. – Y cómo te sientes? -sus ojos mieles buscaron la perla. -

Hinata bajo la mirada; ¿cómo decir que no sabía aun porque se sentía confundida? Que tenía demasiados sentimientos encontrados por la culpa de Uchiha Sasuke. Sin darse cuenta comenzó a jugar con las mangas de su holgada chaqueta lila, sintiéndose nerviosa.

-Yo... aun no puedo creerlo. No pensé que el me correspondería y me hizo sentir feliz al escucharlo decir que quería estar conmigo. – respondió de forma sincera. –

Tsunade frunció ligeramente el ceño ante la respuesta, tal vez la Hyuga aún se encontraba procesando todo porque su actitud no era la que había esperado. Aunque contando que era una chica reservada, tal vez solo era su imaginación.

-Ya verás como se irán conociendo más a profundidad y cuando menos te lo esperes, se estarán casando. – la Senju tomo el trago que Hinata había rechazado para beberlo.

-Sería muy lindo. - La Hyuga le dedico una cálida sonrisa a la médico.

-Lo será. - La rubia devolvió la sonrisa para guardar la botella. - Ahora ve con Shizune para que te asigne y te ponga al tanto de tus pacientes. –

Hinata asintió, haciendo luego una rápida reverencia para salir de ahí. Pensando en lo que estuviera haciendo el Uzumaki en esos momentos. ¿Aún se encontraría seguro de su decisión?

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Sasuke había trabajado casi toda la mañana y gran parte de la tarde junto a Kakashi en asignar a los genin que estaban a punto de graduarse de la academia con sus futuros maestros. Le era extraño pensar que alguna vez había estado en esa posición, odiando erróneamente a su hermano, buscando venganza, y ahora se encontraba sentado junto al Hokage de la aldea que había jurado destruir tratando de organizar los equipos de futuros shinobi.

El Uchiha dio un suspiro cansino luego de escribir el ultimo nombre en la lista para cerrar la libreta. Mirando con fastidio a Kakashi, se levantó pesadamente de la silla para estirarse un poco al sentir las piernas entumidas. Ese tipo de vida sedentaria en definitiva no era para él.

-No se supone que esto es trabajo de la academia? -pregunto recargándose en una de las paredes para ver por el enorme ventanal que daba una amplia vista de la aldea. Fijando su vista en el hospital que podía verse a lo lejos.

Kakashi rio ante la pregunta del azabache.

-Si, pero como los que están asignados para ese trabajo no están en la aldea. Y si me refiero a Naruto y Shino, pensé que podría usar tu amabilidad innata para ayudarme -comento divertido. -

Sasuke movió la cabeza en negativa con una ligera sonrisa.

-porque no me resulta extraño que ese idiota no haya hecho su trabajo...-gruño por lo bajo para caminar a la puerta y tomando el pomo de esta, miro de reojo al hokage. – te vere mañana. – se despidió del hokage quien solo alzo la mano con una sonrisa bajo la máscara. –

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Shoto salió de la residencia Hyuga con la intensión de esperar a Hanabi quien se encontraba dándose una ducha después de entrenar casi toda la tarde juntos. Pues como ya era costumbre, irían por Hinata al hospital al término de su turno. A lo lejos pudo ver a Hiashi regando las plantas del extenso jardín, así que decidió acercarse a al hombre para saludarlo. Además, la plática de la noche anterior aun rondaba por su mente. Tal vez podría preguntarle la lógica detrás de su severa decisión.

-Buenas tardes Hiashi-sama. – Shoto hizo una reverencia ante el patriarca. –

El Hyuga mayor simplemente asintió con la cabeza, cada vez que veía al chico no podía evitar pensar en Neji y en lo que hubiera sido si su vida si estuviera aún con vida.

-Me han dicho que estuviste entrenando con Hanabi, espero que no te esté dando demasiados problemas. – comento Hiashi regando una de las plantas cercanas. –

El joven rio ligeramente al recordar los comentarios graciosos que soltaba la menor ante cada ataque.

-En lo absoluto, es hábil y aprende rápido. -respondió bajando la mirada hacia la fuente de bambú que se llenaba de agua hasta vaciarse, creando un sonido relajante.

El mayor sonrió complacido, en definitiva, no se había equivocado en elegir a su hija menor como su sucesora.

El adolescente por su parte alzo la mirada hasta conectarla con la del patriarca.

-Quiero preguntarle algo. -Shoto espero a que Hiashi le diera una señal para seguir y cuando lo hizo, se dio valor así mismo. – porque desheredar y marcar a la perdedora del duelo? -cuestiono con voz firme, aunque por dentro temía que el Hyuga llegara a molestarse.

Hiashi alzo ambas cejas sorprendido ante la pregunta, su rostro se endureció. No era típico de alguien cuestionarlo de esa manera, pero era comprensible viniendo de Shoto quien hasta hace poco había comenzado a convivir con los miembros del clan. Dio un suspiro, fijando sus ojos en los perla del chico.

-Hinata estaba destinada a ser mi sucesora, pero al ir creciendo me di cuenta de que era demasiado débil para hacer ese trabajo. Hanabi por otra parte debió de ser marcada al nacer por ser mi segunda hija tal como le paso a mi hermano, pero quise esperar un poco más para saber quién de las dos podría tener más potencial. -explico. – Además Hinata piensa casarse con Naruto, así que será desheredada como cualquier otro miembro que decide casarse fuera del clan.

Shoto asintió, quedándose callado por unos segundos. Su padre le había explicado cómo funcionaba el clan Hyuga, pero aun así le costaba pensar como alguien podía simplemente sacrificar a uno de sus hijos por el "bien" mayor.

Hanabi quien salía en ese momento de la casa, miro a los dos Hyuga platicando para correr hacia ellos. Tomándolos por sorpresa.

-Hola padre- hizo una reverencia- espero no interrumpir nada. – sus ojos luego buscaron a los del Shoto. – nos vamos? -pregunto tomándole el brazo ligeramente, pero al ver la mirada reprobatoria de su padre. Lo soltó rápidamente.

-claro. – Shoto le sonrió a la menor para hacer una reverencia. – Hiashi-sama, me despido y gracias por la plática. Me disculpo si fui demasiado burdo. -

El Hyuga mayor miro a los chicos, asintiendo dando así por terminada la plática. Ambos chicos cruzaron el jardín hasta la salida bajo la atenta mirada del hombre.

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Hinata escribía varias notas para actualizar los expedientes de los últimos pacientes a los que había administrado medicamento. Su turno ya había terminado, se sentía agotada, y por momentos cuando tenía algún descanso. Su mente comenzaba a pensar en lo que había pasado en la mañana.

Ver a Sasuke, sentirlo tan o más inalcanzable que antes realmente le hacía sentir extraña. Aunque esa mirada la atrapara tan fácilmente, seguía siendo la misma de antes y de algún modo tendría que acostumbrarse a solo obtener eso del Uchiha. Pues si pensaba casarse con Naruto, tendría que verlo.

La Hyuga movió la cabeza en negativa tratando de deshacerse de ese pensamiento, tenía que enfocarse en esperar al Uzumaki ya que faltaba poco para que volvieran a reunirse. Dejando el lápiz sobre el escritorio, se puso de pie para guardar los expedientes en uno de los libreros cercanos, y tomando sus pertenecías salió de la oficina rumbo a la salida. Seguramente Hanabi ya estaría esperándola junto a Shoto fuera del hospital.

Despidiéndose de varias compañeras a su paso, la de ojos perla entro al elevador para pulsar el botón que la llevaría al piso de abajo y cuando se abrieron las puertas. Salió rápidamente sin fijarse que alguien se encontraba cerca para chocar con la persona.

-Lo...lo siento. - se disculpó avergonzada por la situación, pero al levantar la mirada se encontró con Kiba, quien paso de una mueca de disgusto a una enorme sonrisa.

-Hina!- El Inozuka saludo alegremente a la Hyuga, abrazándola de forma efusiva. -

Hinata se dejó abrazar por su excompañero de equipo, quien había estado ausente de la aldea desde que la guerra había terminado. Kakashi lo había asignado junto a otros para resguardar las provisiones que las naciones de la alianza shinobi mandaban a la aldea debido al desabasto que había provocado la guerra.

-Cuando volviste? -pregunto la Hyuga una vez que se apartaron. – no me digas que estas herido? -su voz sonaba consternada.

Kiba se tomó la barbilla, tratando de recordar ya que al estar viajando por tantos días. Se la había pasado durmiendo desde su llegada, olvidándose completamente en que día se encontraba.

-hace un par de días. – el chico sonrió mostrando sus prominentes caninos, pero al sentir la preocupación de Hinata, le tomo el hombro –Tranquila Hina, solo vine a una revisión de rutina, pero ya me voy. Si ya terminaste tu turno, te acompañare a tu casa.

La Hyuga suspiro aliviada al saber que el Inozuka se encontraba bien y sonriéndole cálidamente. Asintió.

-Me parece bien, Hanabi seguramente ya está esperándome. –

Kiba tomo el bolso de Hinata con la intensión de ayudarla, pero ella se negó amablemente. Así que sin más ambos salieron del hospital

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El Uchiha camino por la aldea para despejar su mente de todos los reportes que había tenido que leer durante casi todo el día. El sol para ese momento comenzaba a ponerse, dejando ver en el cielo el inicio de colores naranjas y rojizos que se mezclaban con el azul. Perdido en sus pensamientos no se dio cuenta que sus pies lo habían llevado hasta el hospital de la aldea. Al darse cuenta de su "error" se dio la vuelta para seguir caminando, pero una voz demasiado familiar para él lo hizo voltear.

Mirando la escena que lo hizo fruncir el ceño de forma instintiva, pues a varios metros de él se encontraban Hinata Hyuga y Kiba Inozuka saliendo del hospital. Ambos parecían reír divertidos en una plática bastante amena. Su primer instinto fue saltar a uno de los edificios cercanos para irse sin ser visto, pero sus ojos no pudieron despegarse de aquella estúpida mujer.

Sasuke no entendía que era lo que hacía que sus ojos la buscaran e inclusive aun sin proponérselo, sus pies lo traicionaban al llevarlo donde ella se encontraba. Tal vez al no estar Naruto en la aldea, había desarrollado alguna clase de amistad con Hinata. Mas su lógica le decía que quizá de todas las mujeres que había conocido, ella era tolerable, y que al estar aburrido su subconsciente la buscaba para molestarla un rato para relajarse.

-Demasiadas idioteces por un día...-gruño el azabache frustrado y dándose la vuelta dio un paso con la intención de irse de ahí, pero esta vez el grito del Inozuka lo hizo detenerse.

Para ese momento Hinata y Kiba se habían encontrado con Hanabi quien venia de la mano de Shoto. Las hermanas trataban de convencer al Inozuka de que el chico frente a el no era Neji, si no un pariente lejano.

-Seguras que no es una broma y que no es solo un jutsu de transformación? -susurro el de marcas en la cara mientras miraba de cerca al Hyuga. -

El chico de ojos perla simplemente se quedó quieto, acostumbrado a ese tipo de reacciones de aquellos que habían conocido al difunto Neji.

-Estamos completamente seguras Kiba. – Hinata trato de alejar al Inozuka del peli negro sin mucho éxito. –

Hanabi resoplo con frustración. Su futuro prometido le acaricio el hombro para tranquilizarla y mirando al chico activo su byakuygan.

-Los kekkei genkai no pueden ser copiados en un jutsu de transformación. -explico Shoto cerrando los ojos para desactivar su línea sucesoria.

-Dejaras ya de actuar extraño? – reprocho la menor de las hermanas.

Kiba miro por última vez al chico para alejarse finalmente de él. Su parecido era increíble, con la diferencia del color de cabello y la marca roja en su cuello.

-bien, bien. – él peli café alzo los brazos en son de paz. - ustedes ganan, para festejar mi regreso porque no vamos a cenar? ¡Yo invito! -comento animadamente. –

Los tres Hyuga se miraron.

-Shoto también acaba de regresar de una misión, así que suena bien. -agrego Hinata riendo ante el cambio de humor de su excompañero. –

-Si tu invitas entonces te perdonare tu ofensa. – comento Shoto divertido mientras le revolvía el cabello a Hanabi de forma juguetona. –

La menor rio mientras un sonrojo se formaba en sus mejillas.

El Uchiha miro desde lo alto del edificio como los cuatro chicos caminaban por la calle con rumbo hacia el bullicioso centro de Konoha. Su mirada se encontraba fija en esa fina cabellera que se ondeaba con el viento, provocando que una sonrisa ladina se dibujara en los labios del azabache.

Hinata volteo al sentir una mirada sobre ella que hizo un escalofrió le recorriera la espalda. Ese sentimiento tan conocido para ella. Por un momento creyó ver a Sasuke sobre el edificio, pero al querer enfocar la mirada nuevamente ya no había nada. Tal vez solo estaba cansada, aunque podría activar su Byakugan para asegurarse no quería alertar al grupo. Así que simplemente sonrió ante el pensamiento de que el Uchiha pudiera estar por ahí siguiendo sus pasos.

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FIN DEL CAPITULO 12

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