Fuera de las murallas de Argus se puede ver como un gran grupo de Faunus estaban concentrados y parecían estar ansiosos por iniciar el ataque.

-¡Señor Adam, traigo noticias! – Un soldado de White Fang llegó con el Faunus que se encontraba haciendo algunos ajustes en su brazo robótico.

-¿Qué sucede?

-¡Estamos teniendo problemas en la zona Este del muro y en el lugar de reunión de la zona Oeste! ¡Dos grupos formados por amistades del Sekiryuutei, el primero fue interceptado pero el segundo logró tomar rehenes y posiblemente logren sacarles algo!

Al oír eso Adam chasqueó la lengua, parece que al final las cosas tendrán que adelantarse.

-Comunicate con todos los grupos, el ataque comienza inmediatamente.

-¡Señor! – Contestó el soldado mientras se retiraba a toda velocidad.

-Realmente tú y tus amigos son un gran dolor en el trasero… Pero eso se acaba aquí. – Hablo para si mismo antes de subirse a uno de los robots, llamando la atención de los Faunus a su alrededor. – ¡Hermanos y hermanas, el momento de empezar a construir nuestro nuevo mundo ha llegado! ¡Preparaos para el combate!

Todos los Faunus dieron un grito de batalla ante esas palabras antes de empezar a tomar sus armas, encender los robots y poner rumbo hacia Argus. Todo ante la vista de Adam que sonrió.

-Hora de nuestro segundo y último round… Issei Hyoudou.

Fueron sus palabras antes de que el robot donde estaba parado se empezará a mover, llevándolo así hacia su objetivo.

Todo esto fue visto por Yu Long, el cual se encontraba flotando no muy lejos de donde estaba Adam hace poco.

-(Parece que hay cosas que no cambian incluso en otros mundos.) – Pensó mientras fruncía el ceño, como si lo visto le trajera viejos malos recuerdos. – (Supongo que tendré que meterme para detenerlos… Está vez si llegaré a tiempo.)

Y así el Rey Dragón se dirigió hacia la ciudad, la cual estaba por pasar por un evento que lo cambiaría todo para siempre.

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Mientras tanto en el centro de la ciudad de Argus. Se podía ver cómo algunas personas caminaban con relativa tranquilidad, pero se podía notar cierta tensión en el ambiente y no era para menos. Después de todo se dijo que los remanentes de White Fang atacarían este lugar.

¿Cuándo? Eso es lo que no sabían y los tenían tensos. Pero trataron de llevar sus vidas como siempre, creyendo que con la milicia patrullando las 24 horas sería más que suficiente para tenerlos a salvo… Al menos por ahora.

-Viejo, no necesito ver para saber que las cosas están bastante tensas por aquí. – Fue el comentario de Fox mientras estaba sentado en un banco de lugar.

El junto al resto de su equipo, Issei, Ilia, Raven, Vernal y María se encontraban descansando un poco. Algunos incluso fueron a la cafetería más cercana a comprarse unos cafés.

-Es normal. No todos los días un loco supremacista declara abiertamente que atacara la ciudad donde vives. – María habló mientras veía el cielo como si fuera lo más interesante.

-Así es Adam. Siempre directo con lo que quiere. – Ilia habló con cierto desprecio al mencionar al Faunus toro. – Y pensar que lo llegué a admirar alguna vez…

-Hey, no empieces a castigarte Azucarito. – Coco bajo sus lentes para ver de qué manera sería a su novia. – El pasado es el pasado, punto. Ahora eres nuestra compañera, novia en mi caso, y no dudes que estaremos contigo.

-Lo se, Bombón. – Contestó mientras le daba una sonrisa cariñosa a la modista que se apenó un poco por ello. – Solo espero que podamos detenerlo antes de que cause muchas bajas.

-¿No querrás decir que esperas detenerlo antes de que cause bajas?

-¿Realmente podemos ser tan optimistas? – Le devolvió la pregunta a Yatsuhashi que no supo qué contestar.

-Odio tener que darle la razón pero… Hay que ser realistas, en las guerras siempre habrá bajas.

Alguno quiso tratar de llevarle la contraria a Raven… pero no podían pues era un hecho. Solo había que ver los registros de la Gran Guerra, donde se perdieron una enorme cantidad de vidas.

Si bien esta no sería una guerra a una escala similar ni mucho menos, ninguno de ellos es omnipotente. Harán todo lo que puedan, ni más ni menos…

-Pero no por ello dejaremos que las cosas salgan como Adam quiere. – La voz de Issei llamó la atención del resto. – Le pondremos fin a sus planes hoy mismo, esa es una de las razones que nos trajo aquí en primer lugar. Detendremos a Adam, salvaremos a todos los que podamos… Y lo haremos juntos.

Todos respondieron con una sonrisa en sus rostros, algunos más notorios que otros. Pero era como el castaño decía.

En ese momento el Scroll de Issei sonó, llamando la atención de este y cuando lo abrió.

-Oh, un mensaje de Neo. – Dijo con intriga. Le dio al icono del mensaje para leerlo y…

De repente una potente explosión se escuchó en la lejanía, sobresaltando a los que estaban en el lugar. Pero a esa explosión le siguió otra y otra después de esa, todas en diferentes puntos.

-¡A todas las unidades, White Fang nos esta atacando desde diferentes flancos! ¡Solicitamos refuerzos! ¡Repito, solicitamos…! ¡¡Arg!! – La voz de un hombre salió de uno de los comunicadores de uno de los soldados que estaba en la zona solo para que al final se escuche un disparo y la comunicación se corte.

Las alarmas se empezaron a escuchar por toda la ciudad y el pánico no tardó en desatarse, todo mientras los soldados procedían a evacuar a la gente o a marcharse del lugar para dar apoyo a sus compañeros.

-¡Maldita sea! – Issei apretó los puños al ver que al parecer Adam se cansó de esperar.

-¿Órdenes líder? – Fox habló con seriedad a pesar de sus palabras.

-Raven, Coco, Yatsuhashi y Velvet, ayudar en la evacuación de los civiles. – Los mencionados asintieron y se marcharon sin perder tiempo. – Fox, llévate a María de aquí. Reúnanse con Iris y Sköll, allí estarán bien. – El chico asintió antes de subir a la anciana a su hombro y empezar a correr a una velocidad sorprendente. – Ilia y Vernal, venís conmigo.

-A tus órdenes.

-Cuenta conmigo.

Ambas chicas respondieron antes de empezar a seguir al castaño, el cual puso rumbo a donde se escuchó la primera explosión. Debe de encontrar a Adam y detenerlo… De una vez por todas.

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Unos minutos antes de que el caos se desatara en Argus, se puede ver como el grupo de Neo y las demás habían salido del bar con los miembros de White Fang con las manos atadas y en este momento estaban en medio de un terreno baldío con los Faunus viendo amenazadoramente al grupo de las chicas.

-Muy bien, preguntaremos de nuevo… ¿Cómo planea Adam atacar a Argus? – Ciel estaba frente al Faunus perro mientras seguía con su arma apuntandole. – Te aconsejo que nos respondas.

-Se que no me dispararas humana… de querernos muertos ya lo estaríamos.

Ciel permaneció en silencio por unos segundos, pensando que… En parte tiene razón ya que ella jamás ha matado a nadie y la sola idea la molesta en gran manera. Y puede ver que Jade se encuentra de la misma manera pero…

-..."Puede ser… Pero si hay personas inocentes en peligro… Ninguna de nosotras se quedará de brazos cruzados." – Neo "hablo" mientras su expresión era fría y carente de emoción. – "Además a diferencia de mis amigas… A mi no me temblará la mano para eliminar a unos terroristas como ustedes… No sería la primera muerte en mi conciencia."

Para dar más énfasis a su comentario volvió a hacer presión sobre la garganta del Faunus ciervo esta vez provocando que más sangre saliera de este.

-"Solo necesito hacer un ligero movimiento… Y todos ustedes verán cómo su amigo se ahoga con su propia sangre… Si realmente están dispuestos a morir por Adam y su causa está bien… Solo les digo que sin importar que, el Sekiryuutei detendrá a ese sujeto, así que les aconsejo que piensen bien su respuesta."

El tono de voz con el que "habló" le dio un escalofrío a todos los presentes, sobre todo a las amigas de la ex-criminal. Primera vez que la ven actuando de esa manera, si bien saben de su pasado criminal tenían que ser sinceras al decir que estaban algo intimidadas ante esta Neo fría y sin emociones.

Por su parte los Faunus veían que esa humana no bromeaba, no dudaría en cortarle el cuello a su colega quien estaba al borde de las lágrimas y saben que luego de él seguían ellos…

El silencio reinó por unos segundos que se sintieron eternos, pero antes que alguien pudiera decir nada el lugar se llenó de humo ante la sorpresa de las 3 chicas. Sorpresa que fue aprovechada por los Faunus que no perdieron la oportunidad de escapar.

-*Cof* *Cof* ¡Maldita sea! – Fue el grito de Ciel quien estaba tosiendo mientras agitaba la mano.

-¿¡Que carajo fue eso!? – Jade maldijo al ver que efectivamente… Se habían escapado.

-"No veo ninguna bomba de humo vacía. Tal vez fue una Semblanza." – Neo escribió como pudo con una mano mientras que con la otra alejaba el humo de ella. – "Le mandaré un mensaje a Issei, tenemos que buscar a esos malditos."

La ex-criminal no tardó en hacer lo que dijo. Pero mientras lo hacía no pudo evitar sorprenderse mentalmente. Se confió en pensar que ninguno de esos Faunus tendría siquiera su aura desbloqueada y mucho menos una Semblanza… Peco de confiada.

Justo estaba por decirle a las demás que comenzarán a buscar a los prófugos cuando una fuerte explosión se escucha a la lejanía. Las 3 se sorprendieron a la vez que la preocupación comenzaba a invadirlas, ya que eso solo significaba una cosa… El ataque a Argus había comenzado.

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-¡Eres muy lenta! – El Faunus erizo habló con burla mientras corría alrededor de Magenta y la atacaba de vez en cuando con su arma, la cual era una espada.

-¡Deja de corretear tanto y verás de que soy capaz!

-Ok. – Respondió parándose delante de ella, solo para darle un puñetazo en la cara. – Hmph, pues no eres para tanto.

-Hijo de… – La rubia no tuvo tiempo siquiera para insultar ya que el Faunus la levantó de una patada y estuvo a punto de cortarle la cabeza si no fuera por qué puso su espada en medio justo a tiempo.

Las cosas parecían no estar a favor de Magenta y lamentablemente no era la única quien tenía dificultades.

-¡Woah! – Gris tuvo que retroceder para evitar el mordisco de la Faunus tiburón, la cual usaba una lanza. – ¡Oye, yo no soy un bocadillo!

-¡Cállate y pelea! – Fue todo lo que contesto antes de volver a lanzarse al ataque con una puñalada que la rubia logró esquivar por los pelos.

Y como si eso no fuera suficiente, también tenía que esquivar alguna que otra bala disparada por ese maldito que parecía disfrutar de verla sufrir a ella y su hermana. Es oficial, odia las ratas.

-¡Eso es, bailar para mí putas! – El Faunus rata disparaba contra Lin y Gris cada que parecía tener un tiro limpio, pero estas tenían buenos reflejos y lograban evitar los disparos.

-Cómo te pille te juro que… – Reaccionó rápido para evitar el ataque de la Faunus oso, la cual usaba dos hachas pequeñas.

-¡Vamos vamos, ¿Eso es todo?! – Y esta parecía extasiada con el combate. Joder, era peor que Jade cuando se deja llevar…

Un poco alejados de donde estaban las hermanas Arc, Koneko se encontraba evitando los golpes del Faunus cocodrilo el cual… Había demostrado tener una fuerza más que considerable.

El Faunus lanzó un potente puñetazo envuelto en Aura que la Nekoshou logró bloquear cruzando sus brazos sobre su pecho, pero fue arrastrada un par de metros. Tal fue la fuerza que hasta sus pies destrozaron el asfalto por el arrastre.

-Me impresionas niña. A pesar de tener una constitución pequeña y aparentemente frágil, eres increíblemente fuerte y resistente.

-No eres el primero en subestimarme… Y tampoco serás el último. – Fue lo que dijo antes de lanzarse contra su enemigo, dando una patada voladora.

El Faunus envolvió sus brazos en Aura y se protegió del golpe el cual lo mandó contra el muro, clavando su cuerpo en este por el impacto. El Faunus dejó escapar un pequeño jadeó por el aire que se atoro en su garganta antes de ver cómo su Aura parpadeaba de manera violenta. Eso le sorprendió, un golpe como ese podría haberle roto unos cuantos huesos si no tuviera Aura. Deberá tener cuidado con ella.

Salió de la pared y fue contra la Nekoshou que hizo lo mismo.

Mientras tanto en el cielo, se podía ver cómo Ravel y al Faunus halcón se enfrentaban. Se podía ver cómo la demonio lanzaba bolas de fuego contra su enemigo, el cual atacaba con un subfusil automático. Quien esquivaba con cierta facilidad las bolas de fuego para inmediatamente disparar balas de Dust de su arma.

Ravel creó un gran muro de fuego haciendo que el Dust en las balas explotara, evitando que lograrán herir a la demonio junto que generaron una pequeña cortina de humo que al despejarse se podía ver como ambos enemigos se veían con seriedad.

-Eres más hábil de lo que pensé. – Dijo el Faunus sin bajar la guardia y manteniendo su arma apuntando en todo momento a la rubia. – Además… Interesante manejo del fuego.

-Lo mismo digo. – Fue la corta respuesta de la Phenex quien volvió a crear una bola de fuego en su mano. – Y aun no has visto lo hábil que soy con mis llamas.

Sin decir más los dos volvieron a enfrascarse en su lucha aérea donde nuevamente el Faunus mostró tener una gran agilidad a la hora de esquivar los ataques de fuego. Eso frustraba a la demonio quien sabía que no pueden seguir perdiendo el tiempo aquí ya que de seguro hay más infiltrados en la Ciudad. Vio de reojo a sus amigas y veía que si bien parecían tener dificultades no estaban en verdadero peligro… Aun.

Pero tuvo que dejar de lado eso ya que sintió como una bala logró rozarle el hombro. Dio un pequeño quejido pero sus llamas no tardaron en curar la pequeña herida, cosa que llamó la atención de su contrincante quien estaba aún más sorprendido con esta chica. Sus habilidades no se parecían en nada a lo que haya visto antes.

-Tsk. – La demonio chasqueó la lengua al ver que la situación en general no era la mejor para ellas. – Esto no puede ser peor.

Y como si el universo le dijera que sí podía ser peor, de repente un gran tanque atravesó una parte del muro cerca de donde estaban y detrás de este empezaron a llegar soldados de White Fang y Atlesian Knight y Paladins con el logo de White Fang.

-¡Wujuuuu, llegó la caballería! ¡Ahora si están jodidas humanas de mierda! – El Faunus rata habló con arrogancia mientras hacía señas para que sus compañeros vinieran a ayudar.

El grupo de chicas vio eso con molestia. Al final no impidieron que se lleve el ataque pero…

-...Al parecer tendremos que ponernos más serias.

Antes de que alguno de los Faunus pudiera decir algo vieron como una capa de poder cubría a la peliblanca a la par que le crecía una cola de gato. Eso dejó algo desconcertados a sus enemigos, cosa que fue aprovechado por la Nekosho quien se agacho y clavó sus dedos en el suelo solo para que se levantara, levantando un enorme trozo de este y lo lanzara con una facilidad inaudita al Faunus rata quien fue salvado por el Faunus erizo.

-...Odio a las ratas. – Fueron sus palabras antes de que sus puños se viesen envueltos en llamas azules. – Sigamos…

A esas palabras todos los Faunus se pusieron en guardia ya que veían que las demas humanas también parecían cubrirse con una extraña capa de poder, que estaban seguros de que no era Aura, a la vez que veían como la rubia de las alas de fuego hacía aparecer un extraño círculo con símbolos desconocidos para ellos y de este salía una llamarada que parecía incendiar el cielo. Donde el Faunus halcón tuvo suerte de poder esquivarlo ya que sentía que si eso le daba sería todo para él.

Con esto el grupo de chicas se lanzó al ataque con el único objetivo de defender este sector de la ciudad y evitar que los miembros de White Fang entren a esta y no tienen planeado fallar cueste lo que les cueste.

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-¡Todo el mundo, por aquí! – Fue el grito de Ruby que junto a su equipo estaban cubriendo a los ciudadanos de los ataques de los soldados de White Fang y los robots que los acompañaban.

Durante su patrullaje de un momento a otro comenzó sonar una alarma indicando que la ciudad estaba bajo ataque, apenas tuvieron tiempo para reaccionar cuando vieron como miembros de White Fang aparecían, pero tuvieron que dejar de lado su sorpresa ya que tenían que proteger a los civiles.

La caperucita disparaba con su arma en modo rifle, usando de vez en cuando el poder de sus ojos para ver la trayectoria de algunas balas y disparar a estas para evitar que alguna le diera a alguien. Era un enorme esfuerzo y hacía que le dolieran los ojos, pero si con esto podría ayudar a la gente lo usaría hasta que su cuerpo se lo permita.

La heredera por su parte usaba su magia de hielo para levantar algún que otro muro para proteger a la gente y también dificultar la movilidad de sus enemigos con una capa de hielo en el suelo. También haciendo uso de sus invocaciones de Ursas las cuales estaban cubiertas de hielo para transportar a las personas heridas y los niños a un lugar seguro mientras seguía reteniendo el avance del enemigo.

Blake y Yang se encontraban atacando a los soldados y robots. La primera usando sus su magia de oscuridad para hacer que sus clones de sombra se muevan a la espalda de algunos soldados y les aplicaban llaves de sumisión y dejarlos inconscientes, mientras que la rubia se encontraba destrozando a los robots a base de bolas de fuego y algún que otro golpe envuelto en llamas y potenciado con su Semblanza.

-¡Al final lo que no pasó en Vale está pasando aquí y es muy molesto!

-¡No es el mejor momento Yang! – Fue lo dicho por Blake antes de esquivar el ataque de uno de esos Atlesian Knight y acto seguido cortarle la cabeza.

-¡Centrence maldita sea! – Weiss le llamó la atención a sus dos compañeras. En eso vio un Spider Droid llegando por otro lado y se preparaba para disparar a los civiles que estaban siendo puestos a salvó. – ¡No!

Estaba por invocar algo para poder detenerlo, pero en eso Vermillon se acercó a esa cosa desde su espalda y tras dar un potente salto llegó a la cabeza del robot, para acto seguido cortar su cabeza con su espada. La rubia dio un salto para alejarse del robot que explotó al poco tiempo y al tocar suelo le asintió con la cabeza a los demás, como diciendo que ella se encarga.

Las integrantes del Team RWBY también asintieron en respuesta para luego regresar su atención en detener el avance del enemigo a la par que se procuraban de mantener a salvo a los civiles,puede que sean superadas en número pero no se hiban a dejar amedrentar por eso. Dieron un grito para luego seguir con la lucha en la zona de guerra en la que se había convertido Argus.

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Mientras tanto en otra zona de la ciudad el resto del Team HVNL junto con Juane y Qrow ayudaban a los soldados de Atlas en mantener un perímetro seguro a la vez que ayudaban con la evacuación de los civiles. Pero era más fácil decirlo ya que se notaban que White Fang no iba a medias tintas ya que veían que tenían bajo su poder varios robots de Atlas, cosa que los sorprendió pero dejaron eso de lado ya que tenían trabajo que hacer.

Nora lanzaba granadas a los Faunus que se encontraban atacando desde lejos, haciéndolos volar por los aires como en esas series de personas en trajes raros de las que le habló su hermano. Era divertido de ver.

Juane se encontraba luchando con unos miembros de White Fang, bloqueado sus ataques con su escudo para luego atacar con tajo vertical. Se aturdió un poco al ver como la sangre salía de sus oponentes indicando que no tenían aura, lo que significaba que pueden morir de un simple ataque. Sacudió la cabeza para poder centrarse, estos tipos vinieron a erradicar a todas las personas en esta ciudad… A su hermana, cuñada y sobrino. Ya tendrá tiempo de sentir culpa si es que llega a tomar una vida, pero por el momento tiene que evitar que estos sujetos dañen a más personas.

Dio un grito de guerra antes de lanzarse contra un Faunus quien intentó bloquear su espada con su arma solo para recibir un golpe por parte del escudo del rubio y quedar expuesto a un tajo ascendente que causó que la sangre saliera con fuerza. El soldado de White Fang cayó fuera de combate y Juane por su parte pasó a su siguiente oponente… Éste será un día que no podrá olvidar.

Por su parte Qrow estaba cubriendo a Ren quien estaba usando su Semblanza para mantener a los civiles lo más tranquilos posible en una situación como esta mientras los guiaba a una zona segura.

En eso un Atlasian Knight tenía en la mira al pelinegro y antes de que pudiera disparar su cabeza fue separada del resto de su cuerpo cortesía de Qrow quien tenía su arma en modo espada.

-Tch, siempre odie a estas cosas. – Dijo con molestia en su voz antes de dar un suspiro pensando en sus sobrinas, espera que estén bien.

En eso bloqueó el ataque de un soldado de White Fang quien intentó tomarlo por sorpresa, pero no logró su objetivo ya que su arma fue repelida para luego caer inconsciente de un puñetazo en la cara que destrozó la máscara de Grimm en su rostro. El cazador negó con la cabeza al ver el nivel de estos sujetos. Si eran un problema es más que nada por el elemento sorpresa y por todos esos robots robados. Pero decidió dejar ese pensamiento de lado y se lanzó a eliminar un grupo de Atlesian Knights, espera que Ice Queen pueda decirle cómo es que se perdieron tantas de estas cosas.

Pyrrha veía con dolor como poco a poco la ciudad en la que nació y creció estaba siendo destruida, todo gracias por el odio enfermizo de una sola persona quien se negaba a creer que había otro camino. Apretó los dientes y utilizando su semblanza redujo a chatarra a un gran grupo de Atlasian Knight y Atlesian Paladins para luego usar los restos de estos como proyectiles hacia los miembros de White Fang dejándolos fuera de combate. No perdió tiempo y usando a Akouo en su modo espada corrió a apoyar a un soldado de Atlas quien estaba siendo acorralado por unos Faunus, dio un corte en la espalda a uno para luego girar en su eje y conectar un puñetazo en la cara a otro e inmediatamente cambiar su arma a su modo rifle para dar unos disparos en las piernas a otros miembros de White Fang y dejarlos inconscientes con un golpe con Milo que te rebotó en la cabeza de ambos.

-¿Se encuentra bien? – Preguntó con seriedad al soldado quien asintió con la cabeza.

-Gracias por la ayuda… Esto nos tomó por sorpresa… Pensar que aun con la seguridad…

La pelirroja vio cómo el hombre parecía frustrado por la situación y puede entenderlo a la perfección, pero sabe que no es momento para eso.

-¿Puede seguir luchando? – Vio como el soldado asintió con la cabeza con seriedad. – Bien, siga protegiendo a los civiles. Nosotros nos encargaremos de evitar que White Fang los abrumen.

El hombre asintió antes de hacer lo que la pelirroja le dijo y esta vio como más enemigos se hacían presentes. Por lo que usando su magia hizo temblar el suelo para que a los segundos este se abriera haciendo que varios Faunus y robots cayeran por la enorme zanja que había creado y a la vez viera cómo se generaba una pequeña explosión, quizás producto de la destrucción de los robots o del Dust que cargaban con ellos. La chica dio un suspiro triste al saber lo que había hecho, no pudiendo evitar recordar lo ocurrido con aquel Faunus zorro de Menagerie. Era una sensación desagradable a la que espera nunca acostumbrarse, pero sabe que no tiene opción… Tendrá que aprender a vivir con ella como lo ha hecho hasta ahora. Dio un último suspiro para luego regresar a la batalla.

Por su parte eso fue visto por los amigos de la espartana y Qrow quienes estaban algo impactados por lo que acaban de ver, a la vez que no pudieron evitar sentir algo de preocupación por la pelirroja. Esperan que esto no la llegue a afectar a largo plazo.

-¿Todo bien? – Pyrrha vio al que le habló, tratándose de Jaune que había dejado inconsciente a un Faunus con un golpe de su empuñadura en la cabeza. – Esto es…

-Muy duro. Lo sé. – Ella habló de manera comprensiva. – No es la primera vez que… mató a alguien. Aunque la primera vez fue un accidente pero…

-Hey tranquila, creo saber de qué hablas. – Dijo mientras veía la sangre en su espada, Crocea Mors, con algo de frustración. – Se que si no hago algo mi familia aquí estaría en peligro, pero aun así la sensación de quitar una vida es…

-Si… Yo estoy igual. Ojalá mi madre esté bien.

-¿No estaba Sköll con ella?

-Aun así me gustaría verla pronto. Me sentiría más tranquila. – Dijo antes de empezar a disparar contra unos soldados de White Fang mientras Jaune la cubría con su escudo.

-Igual yo. Espero que Rossweisse y mis padres hayan logrado poner a salvo a mi hermana, cuñada y sobrino. – Dijo antes de que la pelirroja lo obligará a agacharse para evitar un disparo.

-Entonces vayamos a buscarlas a todas después de acabar aquí.

-Suena bien para mi.

Jaune respondió con una pequeña sonrisa antes de activar su magia y cargar a toda velocidad contra los soldados de White Fang mientras que Pyrrha lo cubría con sus disparos y magia.

Esto fue visto por Nora, Ren y Qrow quienes dieron una pequeña sonrisa al ver que esos dos parecían apoyarse en algo para mantener la concentración. Parece que una buena amistad se acaba de formar.

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Y hablando de la madre de Pyrrha…

-¡¡Fuera de mi casa bastardos!! – Fue el grito de la mujer que mandó a volar por la ventana a un soldado de White Fang de una patada.

Cuando las primeras explosiones se dieron, Iris sabía que las cosas estaban por ponerse feas y afirmó su propio pensamiento al ver cómo su puerta fue tirada abajo por un grupo de Faunus que no dudaron ni por un segundo en empezar a dispararle.

Obviamente ella no se iba a quedar sin hacer nada. Aprovecho que los Faunus estaban demasiado ocupados evitando que Sköll los quemará vivos después de haberle disparado múltiples veces, cosa que no le hizo nada más que enfadarlo, logró llegar al despacho que usaba su difunto esposo y tomó su vieja arma, la cual era lanza de doble hoja y se apresuró a repeler a todos los Faunus que habían invadido su hogar.

Ella y el lobo lograban hacer retroceder a sus enemigos, los cuales no entendían cómo era posible que un maldito lobo no sólo resistiera los disparos de sus armas sino que además les lanzara fuego. Por si fuera poco esa humana era realmente hábil a la hora de combatir, lo cual se demostraba en el manejo de esa lanza.

Cuando Sköll lanzó al último Faunus a través de donde antes estaba la puerta, Iris soltó un pequeño suspiro. Esto realmente fue intenso.

-Menos mal que Issei te dejó aquí. Si llego a estar sola cuando esos tipos entraron… – Dijo para luego sacudir la cabeza y comenzar a acariciar al lobo, el cual aceptó el gesto mientras se mostraba orgulloso. – Creo que lo mejor sería irnos de aquí, si nos quedamos nos arriesgamos a otra emboscada… Y no quiero que rompan algo más.

Iris esperaba que el seguro cubriera todo este desastre, pero ya verá eso luego. Ella junto al lobo legendario procedieron a salir de la casa, viendo a unos cuantos de los soldados de White Fang que mandaron a volar aún inconscientes en el suelo. Todos estos tipos ni siquiera tenían su Aura desbloqueada.

-Ok Sköll, ¿Puedes buscar a los demás con tu olfato?

-*Wof* – El lobo ladro antes de ponerse a olisquear el suelo y cuando pareció captar algo pasó a ver a la pelirroja y asentir.

-Bueno chico. Guíame entonces.

Con eso dicho el lobo empezó a correr en una dirección específica mientras era seguida de cerca por Iris, quien estaba atenta por si podía rescatar a alguien por el camino.

-(Espero que estes bien hija mía.) – Fueron los pensamientos de Iris, sintiéndose muy preocupada. Sabe que su hija se a vuelto muy fuerte desde que empezó a viajar con sus amigos, pero aun así este panorama no ayudaba con su instinto materno.

Espera llegar pronto a donde esté ella para calmarse al menos en algo.

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Al mismo tiempo en la residencia Cotta/Arc…

-¡¡Arg!!

Fue el grito de un miembro de White Fang quien fue mandado a volar por una corriente de magia que fue disparada por Rossweisse quien estaba usando su armadura de valquiria y tenía una expresión dura en su rostro.

Cerca de ella se encontraba el matrimonio Arc quienes esquivaban los disparos de las armas de los enemigos para luego acercarse con agilidad a ellos y cortar sus armas con sus respectivas espadas, siendo la de Nicolás una enorme espada de dos manos pero el solo necesitaba de una para blandirla con una facilidad asombrosa mientras que su esposa tenía una espada corta.

Los Faunus al ver sus armas inutilizadas se quedaron en shock el tiempo suficiente para que ambos rubios les dieran un golpe lo suficientemente fuerte para dejarlos fuera de combate.

Pero sin que se dieran cuenta un Faunus se había abalanzado sobre el patriarca Arc con la intención de atravesarlo con su arma.

-¡Muere basura humana!

Fue el grito de Faunus que alertó al hombre quien ya se estaba girando con la intención de bloquear el ataque, pero no fue necesario ya que el atacante fue sujetado por unas cadenas que parecían estar hechas de energía.

-¿¡Qué carajos…!? ¡Arg!

Su pregunta se quedó inconclusa debido a que fue jalado hacia atrás para luego ser usado como una bola de demolición para golpear a varios de sus compañeros quienes junto a él quedaron totalmente inconscientes e incapaces de seguir luchando.

Los demás miembros de White Fang que seguían conscientes vieron con miedo a la responsable de eso quien le dio de reojo al rubio.

-¿Se encuentra bien Sr. Arc?

-Si y es gracias a ti Rossweisse, baje la guardia. – Dijo eso último con el ceño fruncido. – Realmente fue buena idea que te quedaras con nosotros.

-Concuerdo con mi esposo. – Juniper dijo con una pequeña sonrisa para luego noquear a otro Faunus con el mango de su espada. – Pero… ¿Segura que esa barrera mantendrá a mi hija y su familia a salvo?

Una vez se escucharon las explosiones los tres no tardaron en decirle a Saphron y los demás que se pusieran a salvo a la vez que salían de la residencia para toparse con un grupo de Faunus de White Fang. Rossweiss no perdió tiempo y alzó una barrera sobre la residencia a la par que se colocaba su armadura.

-Descuide, esta barrera podría soportar los ataques de un ser de Clase Suprema por un largo periodo de tiempo. – La peliblanca le sonrió a la mujer con seguridad. – Su familia está a salvo.

Esas palabras parecían tranquilizar al matrimonio quienes vieron con una seriedad mortal a los Faunus que seguían de pie quienes dieron un paso atrás por el miedo que les provocaban. Se suponía que esto debía ser fácil, pero no solo los dos rubios resultaron ser hábiles en el uso de sus armas si no que esa mujer lanzaba ataques de energía que casi podrían llamar magia.

-Creo que tenemos que acabar con ellos… No sabemos como están las cosas en el resto de la ciudad.

Fueron las palabras de la Valquiria quien no espero respuesta y género una gran cantidad de círculos mágicos tras ella para luego lanzar diferentes tipos de magias elementales al grupo quienes intentaron escapar, pero fue en vano ya que fueron alcanzados por el ataque y solo pudieron dar un grito de dolor antes de caer desmayados y con heridas muy serias que pueden que dejen daños permanentes en ellos.

-Vaya… – Fue lo que dijo Nicolás al ver el ataque.

-Se ve que eres igual que esas otras tu fufufu. – Juniper por su lado veía lo divertido de esto una vez estuvieron fuera de peligro.

-Bueno… Es que… Yo… – Dejando atrás su expresión seria Rossweisse se mostró apenada al recordar que sus otras yo atacaron de la misma manera, solo que estaban bajo el efecto del alcohol. – Solo quería…

-Ir a apoyar a los demás, sobre todo a Issei, ¿No? – La peliblanca asintió a las palabras de la rubia. – Es comprensible… Yo estoy algo preocupada por mis demás hijos. – Dijo eso en un tono suave solo para sentir como su esposo ponía una mano sobre su hombro y le daba una pequeña sonrisa.

-Se que estarán bien después de todo, todos son hábiles sin olvidar que no están solos. – Dijo con seguridad creyendo plenamente en sus hijos.

-Lo sé, pero aun así quiero ir a ayudarlos. – Dijo mientras colocaba su mano sobre la de su esposo para luego volver a ver a la peliblanca. – ¿No pasará nada si nos vamos de aquí?

-No, aun si no estoy cerca la barrera debería permanecer en el lugar sin problema alguno.

Con eso dicho los tres decidieron irse de este sector no sin antes atar a los Faunus con unas cadenas que Rossweisse había hecho aparecer con magia. Luego de ello se adentraron más a la ciudad con la intención de ayudar a repeler esta invasión.

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Mientras tanto en la base militar de Argus, todos los soldados en el interior del lugar se alistaban para ir a apoyar en la defensa de la ciudad.

-¡¡Vamos vamos vamos, no hay tiempo que perder!! ¡¡El enemigo está casi en nuestros cuellos y no están dispuestos a retroceder!! – Cordovín estaba movilizando a todos sus soldados hacia puntos estratégicos en un intento de retomar el control de la ciudad.

Todos dieron un grito de aceptación ante las órdenes de la mujer. Tan metidos estaban en ello que nadie noto como tres figuras salieron de la base central y se desplazaban de manera rápida hasta quedar detrás de un contenedor. Un par de orejas animales se mostraron desde el borde del contenedor tratando de captar algún sonido cercano y verificar que no había nadie saco el resto de su cabeza.

-Nadie a la vista Lady Sienna. – Raphtalia le comunicó a su líder después de ver que todos los soldados se estaban yendo.

-Entiendo. – La Faunus contestó mientras se mantenía pegada al contenedor al igual que Deery. – Para que todos los soldados se tuvieran que movilizar de seguro Adam está atacando con todo lo que contábamos en las otras bases.

-¿Cuál es el plan Sienna? – La Faunus ciervo habló con algo de nerviosismo.

-...Ustedes traten de huir. Yo trataré de encontrar un arma e iré a apoyar a la defensa de la ciudad.

Ambas Faunus no se molestaron en ocultar su sorpresa. ¿Les estaba ordenando eso de verdad?

-Pero Sienna…

-Deery, Raphtalia, ustedes aún son jóvenes. Tienen toda la vida por delante. No voy a permitir que pierdan la vida por algo que es mi culpa.

Ella habló con total seriedad, esperando que con eso logré convencerlas. Procedió a marcharse esperando encontrar algún arma que usar, pero no espero que Raphtalia la tomará de la muñeca.

-"¿Su culpa?" ¿Insinúa que nosotras no contribuimos a las locuras que se llevaron a cabo en nombre de White Fang?

-Ustedes solo seguían mis órdenes. Nunca tuvieron opción de…

El sonido de una cachetada resonó por toda la base al no haber ningún otro sonido que lo opacara. Deery tenía los ojos abiertos en shock y con la boca tapada por sus manos, no creyendo lo que acababa de ver.

Sienna tenía la cabeza puesta de lado con sus ojos reflejando sorpresa mientras en su mejilla se podía ver la marca de una mano. Volteo lentamente para ver a su agresora, la cual la veía con tal intensidad que daba algo de miedo.

-...¿Recuerda el día que nos conocimos? – Raphtalia preguntó. – ¿Recuerda cuando me sacó de aquella celda donde me había encerrado el tipo que me compró como esclava? ¿Recuerda las palabras que me dijo cuando no supe qué hacer con mi vida después de ser libre? – Silencio fue toda la respuesta que recibió. – Me pregunto si deseaba ayudar a más gente como yo. Que si deseaba volverme su espada para defender a todos los Faunus del mundo… Y yo acepté.

-Raphtalia…

-Puede que usted ya no sea la líder de White Fang, pero eso a mí no me importa. Usted salvó mi vida junto a que me dio un propósito… Lo menos que puedo hacer es seguir a su lado, tal vez no como su subordinada… Pero sí me gustaría creer que si como amiga.

La mujer vio conmovida a su compañera para luego pasar a ver a Deery quien tenía una pequeña sonrisa y asentía en señal que ella pensaba lo mismo… Sintió sus ojos llenarse de lágrimas que no tardó en limpiar y ver a las dos con su propia sonrisa.

-Idiotas… Bien pueden iniciar una nueva vida… Pero gracias… Gracias por seguir a mi lado.

-No tiene nada que agradecer. – La Faunus panda rojo puso su mano en el hombro de la morena. – Ahora bien. ¿Cuál es el plan?

Ante eso Sienna se apoyó en el contenedor mientras posaba su mano derecha en su barbilla, tomando una pose pensativa. Trato de pensar en algo por unos segundos y al levantar la mirada para decir que aceptaba sugerencias fue que…

-Por curiosidad… ¿Alguna tiene vértigo?

-Ahm… Yo no.

-Ni yo.

-Bien… Por qué creo que esa es nuestra mejor opción.

Las dos Faunus pasaron a ver donde señalaba la mujer, viendo así una nave Manta que se encontraba lista para partir.

-Pero… Yo no sé pilotar. – Deery habló mientras se rascaba la nuca.

-No me vean, tampoco sé pilotar esas cosas. – Raphtalia se cruzó de brazos.

-Entonces encargaros del armamento, yo me ocupo de pilotar.

-¿Usted sabe pilotar? – Ambas preguntaron con asombro y…

-Nop. Pero como dije, es nuestra única opción. – Dijo antes de ir a dirección de la nave una vez vio que no había nadie a la vista.

Las otras dos mujeres se vieron a la cara antes de tragar algo de saliva y seguir a su líder. Una vez dentro de la nave cada una tomó su posición con Sienna tratando de hacer arrancar para poder despegar.

-Tch, esto es más complicado de lo que imagine. – Se quejó un poco antes de lograr encender el vehículo. – Bien, hora de terminar esto de una vez por todas.

Intentó elevarse, pero como dijo no tenía experiencia pilotando y luego de un ascenso algo turbulento logró estar en el aire de forma estable.

-Aquí torre de control a la nave Bravo 23-489. Aún no ha recibido permiso de despegar, identifiquese soldado.

-Tch, esto es molesto. – Sienna se quejó por la transmisión.

-¿Qué hacemos…? – La pregunta de Raphtalia quedó inconclusa ya que vio como la mujer rompió la radio de la nave. – ...Olvídelo.

-Listo, con eso no habrá más interrupciones. Muy bien sujétense fuerte ya que este será un viaje turbulento.

Ambas Faunus solo tragaron saliva antes de dar un pequeño grito al sentir como la nave se sacudía junto que avanzaba con rumbo a Argus… Solo esperan no estrellarse antes de siquiera poder ayudar en algo.

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-¡Arg! – Fue el grito de dolor que dio un soldado de White Fang tras recibir una patada en la entrepierna por parte de Vernal.

-A dormir. – La ex-bandida le propinó un rodillazo en la cara al tipo, cayendo inconsciente. – Y con este ya son todos. ¿Están bien?

Pasó a ver a una familia que se encontraba arrinconada contra una pared, con el hombre bastante herido por seguramente tratar de proteger a su familia de los soldados de White Fang que ella y sus acompañantes noquearon.

Luego de separarse de los demás Issei junto a Ilia y Vernal se habían dispuesto de encargarse de cuanto miembro de White Fans se cruzara en su camino, cosa que no fue complicado ya que la mayoría no tenía una gran habilidad de pelea. El problema es que había demasiados terroristas sin contar la gran cantidad de máquinas con las que contaban.

Pensar que Adam contaba con tantos recursos. Realmente se confiaron esta vez.

-Si… No lo hubiéramos contado sin ustedes. – Fue lo que dijo el hombre algo adolorido.

-Sin problema, estamos aquí para ayudar. – Fue el comentario de Ilia que tenía su espada en mano. – ¿Puede moverse?

-C-creo que sí.

-Cariño. – La mujer sostuvo a su esposo al ver cómo se tambaleó un poco.

-No está en condiciones de moverse por su cuenta. – Issei se acercó al hombre y vio sus heridas. Ninguna era mortal por suerte. – Los acompañaremos hasta una zona segura.

-Gracias por salvar a mi papá, Sekiryuutei. – Fue lo que dijo la niña que sujetaba con fuerza un peluche con forma de conejo.

El castaño sonrió ligeramente, se agachó a la altura de la niña y empezó a acariciar su cabeza.

-No tienes nada que agradecerme pequeña. Solo hice lo correcto. – Habló con calma mientras seguía acariciando a la niña, la cual le sonrió.

Esto fue visto por ambos padres de la niña, la cual pareció volverse fan del castaño desde lo que ocurrió en Vale. Sí debían de ser honestos ellos mismos pensaron en un inicio que ese chico no era de fiar, incluso llegaron a reñir a su hija por considerar al chico un héroe… Pero ahora podían ver qué estaban muy equivocados.

Las compañeras de Issei solo atinaron a formar una pequeña sonrisa en sus rostros al ver cómo este interactuaba con la niña.

Ilia no pudo evitar recordar cómo él a pesar de que ella lo atacó no le guardo rencor y que al final mostró ser un buen amigo y que gracias a él pudo darle un cambio a su vida para mejor, sintiéndose agradecida por ello y el porqué gracias a eso llegó a conocer a más personas que la aprecian por quien es a pesar de su pasado y que en este corto periodo de tiempo se volvieron su familia.

Vernal por su parte si bien seguía atenta por si llegaban a aparecer más hombres de Adam no pudo evitar ver con ternura al Sekiryuutei, notando lo bueno que era con los niños donde incluso en esta situación lograba hacer que estuvieran tranquilos y tuvieran la seguridad de que al final todo saldría bien. Él junto a Raven han sido las únicas personas en el mundo a quien le comentó su pasado y ver como no la vio ni con lastima o alguna otra emoción que no sea de comprensión y apoyo hizo que su corazón diera un brinco. Y a pesar de su rechazo inicial eso solo hizo reafirmar su opinión que no era igual a la mayoría de hombres, junto que a pesar de no ser la más femenina el parece verla atractiva. Eso y el apoyo que le ha brindado solo hace que quiera estar a su lado siendo más que una conocida o una amiga.

Issei solo siguió acariciando a la niña, pero cuando una pequeña brisa sopló cerca de él pudo captar un aroma conocido… Uno que lo hizo endurecer la mirada.

-Ilia… – La mencionada paso a verlo con curiosidad, más por el tono que uso. – Tú y Vernal acompañen a la familia hasta una zona segura.

-¿Eh? ¿Pero y tú qué…?

-Tengo que hacerme cargo de algo… Las alcanzaré luego.

Ambas quisieron decir algo, pero al ver la mirada que el chico les dio entendieron que esto no estaba en discusión. Era una orden.

Al final no tuvieron de otra que hacerle caso, con Ilia empujando suavemente a la mujer que tomó a su hija en brazos y con Vernal llevando al hombre en su espalda.

-¡Hasta luego Sekiryuutei! – La niña se despidió del castaño mientras movía la mano, cosa que él mismo hizo.

Ya cuando perdió al grupo de vista…

-Y pensar que tu sed de sangre no podía ser más repulsiva. Parece que este tiempo en el que no nos vimos tu alma se pudrió más… Adam.

Se volteó tras decir eso, viendo así al mencionado Faunus al final de la calle con un semblante imperturbable. Mantenía la misma ropa de siempre, solo que en lugar de usar una máscara usaba una venda negra sobre sus ojos como se vio en la transmisión. También se podía ver en su cintura la funda de su antigua arma, solo que ésta parecía guardar una arma nueva.

-Y tu parece que sigues igual de ingenuo y excesivamente amable que en nuestro primer encuentro… Issei.

La tensión en el ambiente era palpable y no era para menos, pues ambos presentes sabían una cosa… Uno de los dos caerá hoy de forma definitiva.

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Cerca del campo de batalla en el que se había convertido Argus, una gran concentración de Grimms se estaba aglomerado. Aunque lo raro era que parecían estar esperando algo para lanzarse al ataque en lugar de ir directamente a la fuente de todas esas emociones negativas.

Frente a ellos se encontraba una criatura que no se parecía a nada que existiera en Remnant. Estaba dándole la espalda al gran grupo de Grimms con su vista fija en la ciudad con el pensamiento que falta poco para que toda esta negatividad terminé, atrayendo al Grimm Clase Gaea que sabe está cerca de esta posición. Puede que no sea nada contra la Bestia Roja, pero igual puede servir como distracción a la vez que quizás con suerte logra eliminar algunos de los acompañantes del enemigo de su raza.

El ser también fue capaz de notar como esos Faunus, la otra raza a la que los suyos cazan, eran los responsables de este incremento en la negatividad… Y eso era algo que usaría a su beneficio.

¡¡GRAAAAAAAAAAAR!!

Dando un potente grito la criatura les indico a los Grimms que se lancen al ataque y eliminen a esa ciudad de la faz del planeta. Sabía que ninguno era oponente para su verdadero objetivo, pero no desaprovechara cualquier oportunidad para eliminar a esas criaturas.

Viendo como la gran cantidad de Grimms se acercaban más y más el ser comenzó a marcharse a otra dirección, una en donde puede sentir la presencia de su oponente con la única intención de acabar con él de una vez por todas. No tiene la intención de fallar como lo hicieron quienes lo precedieron, este dia sera el dia en que la Bestia Roja caiga y que los Grimms recuperen su lugar como especie dominante del planeta y nada ni nadie se interpondrá en su camino…

Ni siquiera esa supuesta "reina" a la que su especie lleva obedeciendo por siglos.

Y hablando de ella. Sin que la criatura lo supiera un robot con forma de Nevermore se encontraba posado en un árbol, viéndolo con atención antes de despegar y seguirlo a donde sabe estaba el Sekiryuutei.