He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre. Salmos 127:3

Naruto no me pertenece, los personajes e historia son una creación de Masashi Kishimoto.

CAPÍTULO 7

Poco faltaba para el gran día, el gran día donde por fin conocería a su pequeño, a su bebé. Había esperado ansiosamente durante todo ese tiempo, con una mezcla extraña de sentimientos.

Desde la euforia y ansias por tenerlo al fin junto a ella, pasando por la angustia y temor de todo lo que el parto implica, si, sentía temor, en su tiempo como ninja médico había presenciado y estado en partos, pocos a decir verdad, y en todos el dolor, los gritos, y el desgarrador suceso se presenciaba y la hacía sentir nerviosa, no estaba segura de cómo podría pasar por aquello, pero bueno, lograba tranquilizarse y mentalizarse con la idea de que al final la gran recompensa a ese dolor era el tener a tu hijo por fin entre tus brazos.

Cuando el bebé era mostrado y entregado a la madre, el dolor y el cansancio desaparecía como por arte de magia y eran reemplazos por neta felicidad, por la alegría enorme de tocar, ver y sentir a esa pequeña criatura, si, esa tierna escena se revelaba y le hacía pensar que todo ese esfuerzo valía por mucho la pena.

Caminó con paso sereno, en parte por precaución, en parte por ser un poco más complicado por su embarazo, y de igual manera logró sentarse a la sombra de ese enorme árbol en flor, olía tan bien, tan rico que lograba darle un poco de paz; miró sus suaves hojas agitarse con el viento, era una bella tarde, aún faltaban unas cuantas horas para el crepúsculo; el sol no estaba tan inclemente, el ambiente fresco y agradable era maravilloso, era septiembre así que definitivamente el invierno de ese año sería más frio al anterior.

-Hace un buen día- comentó.

-Hum… Si…- contestó una voz profunda y serena desde el árbol.

Sakura suspiró pensando que otro punto a favor para tranquilizarse con lo del parto era lo que cualquier mujer y en especial médico sabía, el cuerpo femenino está diseñado para eso acto, para dar vida a otro ser, era algo maravilloso y extraordinario, como cada parte, por más mínima que fuese, tenía su función, su utilidad, como una perfecta y armoniosa máquina.

Ese tipo de pensamientos la abrumaban, pero lograba superarlos, sin embargo, había algo más, algo mucho más preocupante y angustiante que cualquiera de esas razones, estaba ese pensamiento constante, ese terrible desasosiego que le producía la proximidad del parto y que en nada tenía que ver con el proceso de nacimiento.

-¿Gustas?- Sakura sacó de la canasta un emparedado.

-Hum…- Kakashi bajó de la rama, guardó el libro y se sentó a su costado tomando el sándwich que le ofrecía.

-Fue buena idea venir- comentó saboreando el dulce pan al que se había vuelto adicta, Kakashi asintió mirando las hermosas aves.

-Te dije que era un bonito lugar- comentó el ninja copia.

-Sí, lo es…- Sakura suspiró.

Era un bello y tranquilo paisaje donde el ninja copia descansaba en sus ratos libres, solo, con la única compañía de los árboles, el agua y los animalillos del bosque. Pero, a pesar de estar en tan hermoso lugar, ninguno de los dos shinobis lograba disfrutar por completo de él. Ambos estaban concentrados en sus propios recuerdos, pensamientos, temores y decisiones como para apreciar en su totalidad la serenidad con que el viento se sentía, o lo bello que era observar el salpicar de algunos peces que saltaban en el lago, o el dulce y embriagador aroma de las florecillas que aun sobrevivían al ambiente otoñal.

Sakura tomó una de color amarillo y aspiró su dulce aroma.

Para la kunoichi durante los últimos meses de embarazo esa preocupación tomaba más y más fuerza, y es que había sido tan tonta, tan estúpida al no vislumbrar el gran error que había cometido, ese que la torturaba cada vez más, ese que tenía con sus sentimientos hacia el ninja copia.

Si, durante su embarazo no le quedaba la menor duda, estaba enamorada, sumamente enamorada de Kakashi, y temía perderlo, temía que él la dejara, que se alejara al saber la verdad, al saber que durante todo ese tiempo que pasaron juntos ella le había ocultado algo esencial, algo importante, mintiéndole, porque decir verdades a medias también era mentir.

-"Mi hijo no tiene padre"

Era mentira, una vil y tonta mentira que había sostenido durante todo ese tiempo, ella sabía quién era, ella recordaba perfectamente el rostro y el nombre del padre de su hijo, ¿cómo olvidarlo?, pero se justificaba ella misma al pensar que aquella ocasión cuando Kakashi le preguntó sobre quien era no supo que decir, no supo cómo contestarle, lo cual era verdad, pero no aminoraba la gran mentira que había dicho, y sostenido.

Pero, ¿cómo decirle que el padre no recordaba nada?, ¿cómo explicarle siquiera que lo que para ella había sido la noche más maravillosa de su vida él ni siquiera estaba consciente de que había pasado?, ¿cómo comentarle el hecho de que esa noche (que había quedado arraigada en su mente) para él ni siquiera era un recuerdo?, ¿qué tal vez el padre nunca sabría que esa noche habían compartido más que un simple beso, que un deseo?, porque Sakura estaba segura de que él no lo sabía, o recordaba, porque ella misma se había encargado de ello.

Era terriblemente agobiante explicar algo así, ¿para qué?, solo generaría problemas, después de todo desde aquella noche no había comentado nada simplemente porque pensó que con sólo eso bastaba, no le importaba, porque solo el recuerdo era mucho para ella, pero después de enterarse de su embarazo las cosas se complicaron.

Por eso, cuando Hatake le preguntó quién era el padre solo se le ocurrió decir "mi padre no tiene hijo", estaba tan sorprendida por su repentina maternidad que su mente no pensaba adecuadamente las consecuencias.

Tomó otra flor, sonriendo, recordando como Ino y ella solía hacer coronas y pulseras con esas pequeñas y amarillas florecillas.

-Ino y yo solíamos tejer coronitas y pulseras- comento iniciando a tejer una – vaya... aún recuerdo cómo- sonrió mirando como Kakashi la observaba detenidamente, haciendo que se sonrojara.

-Supongo que es como dicen "es como andar en bicicleta, nunca se olvida"

-Si- asintió y siguió cortando la siguiente florecilla.

Cuando se enteró de que sería madre muchas cosas pasaron por su mente sin poder analizar la magnitud de estas, obviamente que el padre no podría ayudarla, aunque quizás si se lo comentaba, si le llegaba a explicarle todo… pero, ¿para qué?, ¿para qué si él nunca recordó?, ¿cómo, si nunca estuvo consciente de lo que había pasado entre ellos?

No, ella no se atrevería, al menos no por el momento, no justo ese día y esa hora cuando se enteró de su maternidad, obviamente que estaba demasiado confundida, afectada y enredada como para pensar claramente y encontrar una buena manera de hablar, o de descubrir que la simple respuesta estaba ahí, pero bueno, era tan cobarde que no podría ponerla en acción; así que, por el momento, mientras asimilaba las cosas y encontraba una solución, y el valor suficiente como para ponerla en práctica, no le diría a nadie, actuaria por cuenta propia, quien sabe, quizás sería madre soltera. Mientras pensaba en sus opciones nada fáciles y alentadoras y volvía el desayuno por causa de las náuseas, nunca se imaginó que su maestro llegaría a su hogar supuestamente preocupado por su falta de asistencia al entrenamiento y descubriendo en el acto algo que ella no planeaba decir ni explicar por lo menos durante tres meses.

El destino era extraño, definitivamente que lo era.

-Si es niña, le enseñaré como hacerlas- dijo Sakura y sonrió, él solo asintió cerrando su ojo.

Aún recordaba cuando Kakashi le preguntó por el padre, era fácil de recordar, y es que quizá jamás podría olvidar como fue que sintió su corazón estrujándose, como si algo se apremiaba tan fuerte contra su pecho. Había sido algo horrible, algo que la lastimó tanto que no pudo decir otra cosa, por cobardía, indecisión o temor, o por todas, pero al fin y al cabo todas esas cosas la dejaron sin otra opción más que mentirle.

Nunca pensó que todo se complicaría tanto, al menos no de la forma en que se habían complicado, obviamente tampoco imaginó que al estar con Tsunade, Kakashi se haría responsable de la paternidad del niño, así que simplemente no sabía qué hacer, lo cierto es que había sido y aún era una completa estúpida, y cobarde.

Después de aquella ocasión con la Quinta, Kakashi pocas veces le preguntó por la identidad del padre de su hijo, en parte porque sabía que era un tema incómodo para Sakura, ese dolor y tristeza reflejados en sus ojos no eran lo más estimulante del mundo para entablar tan delicado tema, así que, ante los ojos de Hatake, y con la poca información obtenida, podía deducir que el padre había sido un desconocido, uno de aquellos hombres del bar, aquel bar donde la había dejado a merced de ellos, ¡cómo se arrepentía!, la pobre sufría tanto tan solo de mencionarlo, de solo recordarlo, que solo le llevaba a sentirse más y más responsable, y es que no debió dejarla esa noche e irse a dormir sin importarle más nada que simplemente salir de aquel lugar, por muy incómodo o decepcionado de la vida que se encontraba.

Obviamente que Sakura era ajena a todo eso que sentía su mentor y benefactor, así que todo era diferente para Sakura, ella conocía la verdad y aunque al mencionar al padre si había tristeza y dolor, no era precisamente por lo que Kakashi imaginaba, sino porque ella sabia todo lo que podía suceder cuando se revelara la verdad, porque la verdad siempre encontraría la forma de salir a la luz y Sakura había sostenido una mentira enorme que dañaría su relación; pero ¿alguien podría culparla?, ¿al menos alguien que sintiera lo que ella estaba pasando por consecuencia de sus errores y temores?, tal vez no, tal vez la única que la entendería seria Ino, pero aun a ella le había ocultado la verdad de todo.

En fin, lo cierto es que mantenía su mentira, primero por simple desasosiego e inseguridad, después por vergüenza y últimamente por miedo, el miedo de perder al hombre que amaba.

Y es que ella sabía que no tendría escapatoria, si ella le revelaba la verdad, el hecho de mentirle y de seguir mintiéndole a pesar de todo lo que Kakashi había hecho desinteresadamente por ella y el bebé sería el final de esa alegría que él le daba, de esa esperanza, de ese pequeño momento que se había dado de ser feliz a su lado.

Y Kakashi no se merecía nada de eso, en realidad no, otro motivo que solo aumentaba más su dolor y temor, porque vaya que había soportado muchas cosas a causa de ella, bueno, de ellos dos, porque su bebé también contaba, además, estaba segura de que eran más cosas de las que ya conocía, había muchas otras que ignoraba, como la que Tsunade le dijo por error apenas unos cuantos días atrás en la fiesta de baby shower.

-"Eh, Kakashi, he estado pensando…"- el rubor en las mejillas de la Hokage denotaba que esas copitas de vino ya le estaban pasando la factura –"hablaré con esos vejestorios idiotas…no eres tan estúpido como pensaba, así que haré un esfuerzo para reconsiderar tu posible ascenso como hokage…"- sonrió de medio lado y empuñó la copa vacía –"ah…maldita sea, ¡Shizune, más vino!"- la pobre Shizune salió de su amena platica al escuchar la voz de la quinta.

-"¿Ho…hokage…?"- Sakura miró a Tsunade y a Kakashi completamente sorprendida, sin obtener información de ninguno –"shishuo, creo que está confundida, la propuesta para ser Hokage fue cuando usted estaba inconsciente, ¿recuerda?; al final usted mejoro mucho, gracias a Dios, y no fue necesario que hubiera un cambio, así que no fue culpa de los consejeros"

-"¡Kakashi, vago de cuarta, ¿no le dijiste?!"- Hatake no contestó, la rubia suspiró – "¿cómo es posible que no le comentes algo tan importante a tu esposa?, si, tu esposa, porque espero y seas lo suficiente hombrecito como para casarte lo antes posible, que sino…no me tocaré el corazón y…"

-"Tsunade sama, contrólese por favor" – Shizune se interpuso tocándole el hombro, dudosa si entregarle o no la copa, su maestra ya estaba divagando y amenazando personas, algo que normalmente hacía, pero la peligrosidad aumentaba estando ebria -"Tsunade sama, venga por aquí, por favor…"

-"Déjame Shizune,- dijo robándole la copa de las manos –"estoy bien"- reclamó al ser llevada hacía otra mesa.

-"Si, si, Tsunade sama, es solo que…que..."- no se ocurrió nada hasta que miró a Iruka –"…quiero presentarle a mi novio…si, vamos"-

Tsunade sonrió –"ese Iruka, como si no lo conociera," -rio- "está bien, vamos, finjamos que no lo conozco"

Sakura observó cómo su maestra se alejaba tambaleante llevada por la siempre fiel Shizune, miró a Kakashi con esa gran interrogación que sólo llevó al hombre a suspirar con desanimo –"¿Hokage?"

Kakashi suspiró –"hum… si, pocos días antes de… bueno, ya sabes, el asunto es que hace tiempo me propusieron reconsiderarlo otra vez, pero decidieron que no era tan "digno" para ello"- Hatake desvió su mirada –", no quise decirte porque no es tan importante, no quería que te preocuparas"

-"¿No tan importante?" –Sakura bajó la vista- "¿desde cuándo ser hokage no es tan importante?"

-"Nunca lo ha sido para mí…"- Kakashi tomó una pequeño traje amarillo de entre todos los regalos del bebé- "oye, este sí que es lindo"

Sakura no contestó, no quería cambiar de tema –"fue por mí, ¿cierto?"

-"Mira, hace perfecto juego con este"- sacó un babero rosado con líneas purpuras.

-"Si, fui yo… fue por mí, no me lo dijo…, por mi culpa usted no…"

-"Sakura, escúchame, Sakura"- tomó su mentón –"no es tan importante, de verdad" –la kunoichi lo miró y él sonrió.

-"Lo siento, solo le he dado problemas"

-"No es cierto, me has dado mucho más que problemas"- sonrió –"me has dado los meses más felices de mi vida, y eso, eso vale más que cualquier cosa…"- Sakura comenzó a derramar unas pocas de lagrimas, se sentía muy feliz, sumamente feliz –"no llores" – pidió preocupado.

Sakura negó con la cabeza –"de verdad… ¿lo dice en serio?"

-"Claro, ser hokage no lo es todo…además yo…"

-"No, eso no"- sonrió limpiando las lágrimas – "sino... a lo de que han…sido los meses más…"- no podía terminar, las palabras se le atoraban y los nervios la sacudían.

Kakashi sonrió –"los mejores de mi vida, créeme"- asintió.

Ella se sonrojó –"para mí…para mí también- tomó su mano y la apretó suavemente y ambos se sonrieron, -"y no, no tiene razón, ese babero se vería horrible con ese traje"- agregó divertida señalando el conjunto.

Ser Hokage no era "tan importante" para Kakashi, al menos no más que ser su familia, si, eso eran ellos dos. Quien sabe que otras dificultades o sacrificios había hecho por ella, por amor a ella, porque si, él la amaba y ella le correspondía, aunque no se lo dijeran directamente; esa era otra de las razones que no le habían dejado revelar la verdad, la burbuja de amor en la que se encontraba durante esos meses, para ella era lo más hermoso y lo más bello que había vivido.

Hatake le había demostrado su cariño, su amor, le había comprobado una vez más lo amable y gentil que podría ser, él le había dado mucho, había arriesgado mucho sólo por ella, por ayudarla, por no dejarla sola. Y ella había sido egoísta, había abusado de su amistad, cierto que en un inicio estaba demasiado sorprendida, pero dentro de sí misma sabía que en ese momento ella pudo haberle quitado esa "responsabilidad" o aclararle las cosas, se podría haber negado a su ayuda, pero no lo hizo, no lo hizo porque ni siquiera estaba segura de que haría y lo que quería.

Los primeros meses habían sido muy duros, no solo para ella sino también para Kakashi, mucho más para él, sabía que él pasaba por muchas más dificultades y aprietos de los que le dijera. Las cosas mejoraron poco a poco, y sus sentimientos también evolucionaron, y terminó dándose cuenta de que esta vez no soportaría una decepción amorosa más, porque esta vez su amor era mucho más fuerte, mucho más maduro que las otras ocasiones en las que estuvo, o creía estar enamorada.

Porque por esta vez ella no soportaría un rechazo, porque esta vez no soportaría perderlo, además de que no podría lidiar con el resentimiento y el rechazo de Kakashi.

-"Me mentiste…"

Pero no hay plazo que no se venza y fecha que no se cumpla, y la de ella se acercaba, sabía que tenía que decirle, aclararle las cosas por sí misma, pero no había tenido el valor suficiente, había sido muy cobarde, además, cada vez que se mentalizaba para hacerlo había algo que la detenía, algo que le decía, "no, espera, aun no, aun quiero estar con él un poco más, sólo un poco más, por favor", y ahí estaba, no podía, era temerosa, mucho, cada noche se lamentaba, cada noche lloraba, cada noche se convencía y decía "ya está, mañana lo haré", pero ese mañana no llegaba.

Ese desasosiego aumentaba conforme más avanzaba su embarazo, en especial desde aquella ocasión cuando su madre le habló de la posibilidad de que su hijo heredara el carácter de Kakashi, porque hasta entonces ni siquiera había considerado esa variante.

Tarde o temprano se sabría la verdad, y si ella no lo hacía, pronto las cosas empeorarían, porque si su hijo o hija se parecía a él, entonces su mentira se caería y sería la peor manera de enterarse de las cosas. Quizás con el tiempo Kakashi la perdonaría, pero nada sería igual entre ellos, quizás nunca más confiaría en ella y quizás lo perdería para siempre.

Pero Kakashi era un buen hombre, el mejor que había conocido muy a pesar de sus excentricidades y particular forma de ver la vida y fastidiar, porque también era aquel que nunca la abandonó, que siempre la apoyo en su muy particular forma, aquel que siempre estaba cuando ella lo necesitaba, aquel que no le importo renunciar a todo sólo por ayudarla, aquel que arriesgaba su vida por la suya, aquel hombre que le había dado los meses más felices de su vida…

Así que no se merecía seguir viviendo más con una mentira, porque decir verdades a medias también era mentir, no se lo merecía, y aunque existía la posibilidad de perder al hombre que amaba tenía que hacerlo por él, así que lo haría, le diría, ya basta de esa terrible y angustiante tortura y culpabilidad.

Estaba decidida a decirle ese día, y aunque aún no sabía para que la había llevado a ese lugar, eso no le impediría hacerlo. Le había mentido y sostenido la mentira porque lo amaba y temía perderlo, pero ahora se lo diría todo precisamente porque lo amaba, no importaba lo que pasaba después.

-Ten, esta te servirá- Kakashi cortó una florecilla y se la entregó.

Kakashi también estaba decidido a hacer y decir algo muy importante ese día, pero su decisión era un tanto diferente. Tenía que ver con Tsunade y esa terrible pesadilla, esas dos cosas le habían dado a que pensar; la quinta tenía razón con eso de casarse, se suponían que ellos dos eran una pareja y que pronto tendría un hijo, así que lo más normal del mundo era que ellos formalizaran, muy a pesar de que su "relación" no era tan normal como todos pensaban, primeramente tomando en cuenta de que se creó por una serie de extrañas circunstancias.

-Maravillosas circunstancias- pensaba el ninja copia.

Y era extraño y hasta curioso pensarlo, él, el hombre que como Gai muy acertadamente le dijo que nunca hubiera imaginado como esposo, mucho menos como un padre, lo era, se había convertido en uno, cierto que no de la manera más…esperada, pero al fin y al cabo eso era ahora, ¿no?

-Kakashi…- escuchó como lo llamaban despertándolo de sus cavilaciones, era Sakura, por supuesto -¿por qué me trajo aquí?

El shinobi sonrió –es una sorpresa…- le contestó recostándose en el pasto, cerrando el ojo y sintiendo la caricia del viento, recordando el motivo del porque la había llevado ahí, recordando ese sueño.

Sakura estaba de pie delante suyo, él le sonrió y se acercó –"Sakura"- entonces notó que ella cargaba algo, un pequeño bulto entre sus manos –"¿puedo verlo?"

Ella no contesto, le pareció extraño, quiso verla y hablarle, pero de un momento a otro ella estaba lejos, muy lejos de él, dio un paso, pero se detuvo, a un lado de ella apareció una nueva silueta, un hombre, él la tomaba de los hombros y caminaron alejándose cada vez más rápido.

-"Espera, Sakura… ¿quién?, ¿quién eres?

Repentinamente todo cambió. El oscuro e irritante lugar donde estaba cambió por completo, ahora era un bello y amplio jardín, rodeado de luz, árboles y flores con el canturreo de los pájaros que resonaban aquí y allá. Escuchó una risa lejana, una risa infantil, giró y ahí lo vio, Sakura lucia hermosa y feliz, sonreía y asentía, la risa de nuevo sonó y pronto, de entre la arboleda, un pequeño niño d años corría, llegaba hasta ella y era recibido con fuerte abrazo.

Hatake sonrió, era una tierna escena y la sensación desagradable y ansiosa de la escena anterior cambiaba a una serena. Sakura sonrió y dijo algo que él no alcanzo a escuchar, el niño salió de entre sus brazos y corrió hacia otra dirección.

De nuevo no pudo ver su rostro, el pequeño se alejaba más de Sakura hasta llegar a un sitio, Hatake se sorprendió, el pequeño se aferraba de algo, mejor dicho, alguien, una silueta, era un hombre —"¿quién?, ¿quién eres?"

Después de eso despertaba, muy confundido y sin saber que hacer; eran dos situaciones diferentes, dos escenas distintas, esos sueños se repetían más continuamente, y le preocupaban mucho.

No los comprendía del todo, en realidad nada, pero sospechaba que todo era por el simple hecho de que temía perderla en manos de otro hombre, quizás con el tiempo Sakura encontraría al padre, u otro hombre con quien formaría su propia familia, y aunque le dolía sabía que en tal caso él no podría hacer nada, no le quedaría de otro más que aceptarlo.

Pero aceptarlo no era el problema, siempre supo esa posibilidad, y sabía que ella tenía ese derecho, el de rehacer su vida con quien quisiera, el problema de Kakashi residía en que él quería ser ese hombre, él quería ser la silueta que era abrazada por el niño, él quería ser con quien compartiera su vida, quería ser parte de su familia.

-¿Cómo te has sentido?- preguntó él abriendo el ojo y mirando una nubecilla blanquecina.

-Bien, este lugar es muy hermoso.

-Me alegra que pienses así, hum…pero lo decía por tu salud.

-Ah…eso- tocó su vientre – ya no me duele, solo me siento un poco cansada, solo eso.

-Que bien, estaba preocupado.

-No es para tanto, recuerde que Tsunade shishuo dijo que sólo tenía que ser cuidadosa, estar tranquila porque había sido una falsa alarma.

-Hum… no lo sé. La verdad que espero y venir hasta acá no te haga mal.

Sakura sonrió –no, claro que no, al contrario, me hace sentir relajada, ya estaba cansada de estar acostada todo el día- sonrió y levantó la corona de flores terminada -¡listo!

-Hum… si, supongo- Kakashi se incorporó quedando a su lado, le quitó la corona de las manos, -justo a tu medida- sonrió, las flores amarillas resaltaban de entre el rosa de sus cabellos –te quedó muy bien.

La kunoichi asintió levemente sonrojada, no sabía qué pasaría, últimamente Kakashi lucía más ensimismado de lo normal, lo cual era mucho, y esta vez no era la excepción, lucía tan tranquilo, tan relajado, era como si en el mundo no existiera otra cosa sino ella y él.

-Sakura, -tomó un mechón rosa entre sus manos, acariciándolo- te he traído aquí porque… quiero hablar de algo…hum…importante…algo que he estado pensando…

Sakura supo rápidamente como su corazón latió con más prisa del normal, estaba nerviosa, ¿qué le diría?

-Yo…yo también quiero decirle algo…- tragó saliva, bajando el semblante y tocando parte de sus prendas, con esa manía que tenía, la presión en su pecho aumentaba, pero tenía que hacerlo, decirle la verdad –yo no fui since…- pero no termino, un dedo en sus labios se lo impidió.

-Te amo.

Su corazón se detuvo, o eso creía porque no podía respirar, abrió los ojos sorprendida y le miró directamente, Kakashi la veía serenamente, como esperando una reacción de su parte, sintió como esa mano que reposaba en su cabeza se movía retirando la máscara y quitando la bandana dejando su rostro descubierto.

Sakura siguió en silencio sin saber que responder, estaba demasiado sorprendida como para reaccionar, ni siquiera ante el suave acercamiento de él, o como tomaba su rostro entre sus manos, o cuando sintió su aliento chocando contra su boca, ni aún al sentir sus labios en los suyos.

¡La estaba besando!

Poco a poco cerró los ojos y correspondió el beso, se sentía tan bien, tan feliz, era tan hermoso ser besada por él, sabía que debió haberle dicho antes de eso, pero se sentía tan bien, quería guardar ese momento, sus palabras y su beso para recordarlos claramente porque tal vez después de hablar con él no podría repetirse, e ignoró todas esas preocupaciones, ignoró esa sensación de pesadez e intranquilidad de su alma y cuerpo.

Kakashi sonrió sobre su boca y suspiró tranquilamente, profundizando y alargando más el beso. Se sentía tan bien, el sabor de los labios de Sakura era lo más delicioso que había probado, cierto que el sabor era algo familiar, después de todo ya la había besado, pero era diferente a esa vez cuando le robó un beso dormida, era mucho mejor por la simple y sencilla razón de que en esta ocasión ella estaba despierta y, además, le correspondía.

Se separaron y Kakashi sonrió, Sakura estaba simplemente hermosa, sus ojos entrecerrados y su respiración ligeramente entre cortada, sus labios rojos y sus mejillas de igual color, era tan tierna y adorable.

-Sakura- tocó su mejilla – eres hermosa.

-"Sakura, eres hermosa"- recordó, abrió los ojos sorprendida, y respiró un poco más forzadamente, sintiendo un leve malestar por el cansancio y las emociones.

-Kakashi, yo…yo también quiero decirle algo importante- dijo como si cada palabra le pesara, como si cada palabra fuera arrastrada.

-Sí, te escucharé, pero antes de eso, - la interrumpió de nuevo- sólo dime si soy o no correspondido.

Sakura se quedó quieta unos instantes, tratando de regular su respiración, miró hacia el frente y sonrió, Kakashi estaba atento a cada movimiento –si…- susurró tranquilamente cerrando sus ojos, -yo lo amo- y lo miró.

Hatake sonrió dejando a la vista la bella sonrisa que generalmente estaba oculta bajo la máscara, Sakura también sonrió levemente sonrojada pensando que la sonrisa de Kakashi era de las más lindas que había visto. Él suspiró profundamente, como si hubiera estado sumergido por mucho tiempo en el agua, tocó una de sus manos y con parsimonia habló.

-Si me hubieras dicho lo contrario ya no podría continuar, no seguiría con el resto de mi plan, no sabes lo feliz que me haces, - tomó su mano y Sakura correspondió –ahora que lo sé puedo pedírtelo- suspiró y la miró directamente. –Hum…Sakura, sé que todo esto empezó, ahm… quizás no de la mejor manera, -dijo después de un momento de silencio -sé también que cuando iniciamos te dije que en el momento que quisieras podrías romper con esto y que yo te apoyaría, ¿recuerdas? - ella asintió con incertidumbre –hum…bueno…en estos meses contigo me he dado cuenta de que no puedo cumplir con eso…

-¿Qué?, ¿por qué, acaso usted? – sintió un leve dolor al recordar que se cumpliría la pesadilla donde la dejaba.

-No, tranquila, espera a que termine- suspiró –perdona, es que no soy muy bueno para estas cosas – sonrió –, me refería a que quizás no pueda cumplir con mi promesa de dejarte libre, ya no quiero, y creo que ya no puedo hacerlo- suspiró largamente, definitivamente nada se comparaba con esto, era mucho más difícil que una misión de alto rango –lo que quiero decirte es que quiero que esto sea verdad, quiero que de verdad seamos una familia, tu, yo y él, quiero ser de verdad el padre de tu niño y…

-Kakashi- lo interrumpió sintiendo un terrible desasosiego al escucharlo hablar de esa forma –yo tengo que decirle esto...-sus ojos estaban húmedos, las emociones se arremolinaban en su pecho, su respiración subía y bajaba, estaba nerviosa, feliz, cansada, angustiada, tantas cosas que no se dio cuenta que su cuerpo se sentía más cansado y el dolor regresaba –"quiero ser de verdad el padre de tu niño…"- pronto lloraría, tenía que hablar, tenía que aclarar todo –yo no le dije toda…

-Cásate conmigo.

La propuesta fue dicha rápida y claramente, sin duda alguna, las palabras llegaron rápidamente al cerebro de la kunoichi, pero no podía responder, había soñado tantas veces con ello, lo había añorado tanto que lo miraba como un simple sueño, sueño que ahora que era real, que él se lo decía, simplemente no podía responder.

-Se mi esposa- besó con ternura una de sus manos, Sakura comenzaba a temblar ligeramente, conmovida y aturdida por tantas cosas, seguía sin responder, Kakashi estaba nervioso y ansioso por la respuesta, pero decidió esperarla, quizás lo había dicho tan rápidamente que era difícil de digerir.

Esperó por un buen tiempo, pero ella parecía estar totalmente ajena, con sus ojos ocultos por sus cabellos, temblando tenuemente.

-Hum…y bien, ¿tu?

-Ka...ka…shi- susurró entrecortadamente, levantando el semblante, Hatake se sorprendió al ver sus expresiones, no eran precisamente lo que esperaba ver, ¿acaso era dolor? – no…- Sakura exhaló profundamente –puede ser…. él…él ya viene…

-¿Qué?- Kakashi la soltó y observó como ella llevaba las manos al vientre, tocándolo.

-Mi fuente está por…- el vestido se empapó de pronto, Sakura y Kakashi se miraron –romperse…

0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-

Enfermeras, enfermeras por todos lados era lo que veía en ese enorme hospital, lo frustrante era que ninguna le daba información, sólo pasaban caminando apresuradamente como si él no estuviera ahí parado con el corazón en la mano.

Las puertas se abrieron estrepitosamente y un grito se dejó escuchar -¡Kakashi sensei, Kakashi sensei!- Naruto entró corriendo y gritando como si no se encontrara en un hospital.

-Naruto, no grites o van a sacarte- pidió Yamato avergonzado desde la sala, Sai asintió.

-Idiota…- Sasuke apareció justo después del rubio.

-¡Teme!

-Cálmate- dijo Sai

-¡Cómo quieren que me calme si Sakura está ahí y yo sin saber nada!- habló molesto, Hinata se acercó tocando su hombro, logrando que se callara un poco.

-Dobe, no eres el único, deberías aprender de Kakashi sensei.

Hatake estaba parado en el rincón, cruzado de brazos y con la cara tranquila, pero el hecho de mirar continuamente hacia las puertas de la sala de parto indicaba que estaba bastante ansioso y preocupado.

Naruto suspiró dejándose caer en el enorme sillón, si él sentía así, ¿cómo estaría el pobre de Kakashi sensei?

-Perdón, de verás, no he querido ser impertinente, estoy preocupado, pensé que aún no era tiempo, aún le faltaba…

Hinata asintió –el parto se apresuró, en estos momentos Tsunade sama la está atendiendo.

-¿Por qué?- preguntó Sasuke.

Hinata negó – Ino me llamó, al parecer estaba de guardia cuando Kakashi sensei y Sakura llegaron, solo me dijo que ella lucía muy cansada.

-Y ¿cómo está?- preguntó Naruto.

Hinata sólo apretó la blusa evidentemente nerviosa – no sabemos.

-Desde que llegamos están ahí- dijo Sai – pero nadie nos ha dicho nada.

Naruto y Sasuke suspiraron y se sorprendieron al ver como Ino salía presurosa abriendo de par en par la puerta. Kakashi la miró y esta lo vio por unos instantes antes de seguir con su trayecto, Naruto y Sasuke se incorporaron tratando de cerrarse el paso.

-Ino, ¿cómo?

-¡Quítate!- dijo simplemente, sorprendiéndolos ante su tono y autoridad, por inercia abrieron paso y ella corrió desapareciendo por uno de los pasillos.

Todos se miraron entre sí y estaban por preguntar algo cuando la rubia volvió a aparecer igual de apresurada y nerviosa, detrás suyo venía un hombre de mediana edad, cabello rosado, pasaron tan rápido que cuando menos pensaban ya estaban dentro de la sala de parto.

-Ese era…- dijo Yamato.

Sai asintió –el padre de Sakura.

-¿Y que hace aquí?

-Es doctor…idiota- dijo Sasuke.

-¡Ya se, de verás!- respondió – me refiero a que si la abuela ya está ahí, ¿para qué va él?

-Algo no está bien- dijo Sasuke –Naruto tiene razón, si solo es un parto ¿para qué llamarlo?, eso significa que…

-Las cosas se complicaron- finalizó Uzumaki, Hinata comenzó a respirar nerviosa -tranquila Hinata, todo va estar bien- posó una mano en ella –la abuela está ahí, ella y el señor Haruno no dejaran que pase nada malo, ven, vamos por algo de agua.

Kakashi seguía observando detenidamente la puerta por donde el padre de Sakura e Ino entraron, había estado esperando cualquier noticia, parecían como si esos minutos fueran los más largos y agobiantes de su vida.

Si tan solo no hubiera llevado a Sakura al lago, quizás si la hubiera dejado descansar por más tiempo, ¡malditas ansias!, maldita la hora que se le ocurrió salir a dar ese paseo, si algo le pasaba a ella o al bebé…

Suspiró tratando de tranquilizarse.

Recordaba a detalle cómo había logrado llevarla al hospital, la cargó con cuidado de no lastimarla mucho, con precaución y lo más rápido que podía, ella hacía lo posible por contenerse pero era claro que los dolores cada vez eran más frecuentes e intensos, lo cual era normal, lo que no era normal era ver como ella cada vez lucía más cansada y continuamente le decía cosas como "tengo que decirle", "no me deje" como si divagara, él la silenciaba diciéndole que tenía que descansar, que no la dejaría y otras tantas frases que ya no recordaba.

Llegaron al nosocomio y fueron recibidos por Ino quien inmediatamente llamó a Tsunade, la quinta apareció a los pocos segundos de quien sabe dónde, gritando y arrebatándosela, estaba preocupada, era obvio.

-"Pero si aún faltaba poco más del mes"- dijo Shizune ayudando a colocarla en una camilla.

-"Lo que temía, parto prematuro"- dijo, ordenó una sala de partos -"pronto, vamos, no podemos perder tiempo"- Tsunade tomaba los barrotes de la camilla con ansias.

-"Espere, shishuo"- Sakura logró abrir los ojos y comenzó a llamarlo.

-"Aquí estoy"- tomó su mano y ella sonrió.

-"Kakashi"- él sonrió –"lo amo"-

-"Yo también…"- la besó y ella sonrió-"todo estará bien"-dijo en su oído, Sakura asintió.

-"Anda, vamos"- apresuró la hokage.

Sakura asintió y soltó su mano –"shishuo…"- susurró con un leve dejo de dolor mientras la camilla avanzaba, Tsunade asintió –"papá, quiero verlo"

-"Háganlo, háblale"- pidió la quinta.

-"Si"- Ino se separó y habló con la enfermera de la recepción quien tomo el teléfono para llamar al Dr. Haruno.

Hatake quiso entrar pero Ino se lo impidió-"lo siento, pero no puede entrar"- y cerró la puerta.

Desde ese momento había permanecido ahí, parado esperando que alguien le diera algo de información, él no era tonto, algo no estaba bien, no por nada el padre de Sakura apareció cuando Ino fue personalmente por él, le habían estado llamando sin obtener respuesta, pero cuando la rubia salió presurosa logró traerlo. Lo cual lo tranquilizaba un poco ya que él sabía lo importante que era para Sakura.

No supo cuanto tiempo pasó cuando por fin las puertas se abrían nuevamente, las enfermeras e Ino fueron las primeras en salir.

-¿Cómo están?

-¿Sakura chan está bien?- preguntaron ansiosa y continuamente, rodeándola por completo mientras Kakashi permanecía a la espera dejando caer los brazos en un afán de tranquilizarse.

-¡Ya Ino, dinos algo!

-¡Ya, ya! – Ino exclamó –si no se callan no podré hablar- Naruto cerró la boca por instinto –está bien- dijo en un suspiro, sonriendo, todos suspiraron más relajados –tuvimos algunas complicaciones debido a que fue inesperado, gracias a Dios que Tsunade sama y el padre de Sakura la atendieron sino…- su rostro se nubló – pero todo salió bien- sonrió – sólo necesitan descansar, tranquilidad y unos días en cama y en incubadora bastaran para que estén bien.

-¡Qué bueno, de veras!

-¡Cállate!- Ino le dio tremendo golpe en la cabeza – ¡dije que necesitaba tranquilidad!

-Lo siento- murmuró.

Kakashi sonrió y suspiró ya sin escuchar claramente los comentarios de Ino y los chicos, tampoco notó como el resto de sus amigos llegaban, ni como lo felicitaban y miraban curiosos, ni siquiera notó como Gai corría a abrazarlo hecho un mar de lagrimas a la vez que Anko lo sujetaba fuertemente, lo único que veía era la sala de partos donde una cansada y dormida kunoichi reposaba.

-Lo lograste, buen trabajo…

0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-

Sakura abrió pesadamente los ojos poco a poco, como si fuera sumamente difícil.

-Hija…hija- era la voz de su madre, la escuchaba cada vez más fuerte, más clara, hasta que logró ver adecuadamente sus ojos.

-Mamá…- susurró.

-No, no te levantes, quédate ahí.

Sakura negó –no, necesito moverme un poco.

-Está bien- la ayudó hasta que pudo sentarse, no tan cómodamente como quisiera pero era mejor que seguir acostada -¿cómo te sientes?

-Un poco cansada, pero bien- sonrió.

-Es natural- dijo otra voz.

Sakura se tensó ligeramente -¿pa…pá?- dijo sorprendida al verlo en uno de los rincones.

-Has dormido por dos días, ya son suficientes – dijo observando el expediente, Sakura miró a su madre y ella le sonrió –tal vez para mañana temprano ya puedan irse.

-Papá yo…

-¿Sí?- comentó dejando la bitácora.

-Gracias- dijo nerviosa – por todo- agregó, recordaba como en una especie de sueño como la imagen de Tsunade era reemplazada por la de su padre que la apoyaba y alentaba.

-Sí, hija- sonrío -, no te preocupes, quiero que estes muy bien, ya sabes que es importante para que te recuperes pronto.

—Sí…— y calló, recordó a Kakashi –mamá…- ella asintió –¿cómo están ellos?, ¿dónde están Kakashi y…?

Mebuki rió tiernamente y le besó la frente –no te preocupes por ellos, están muy bien- le señaló hacía el otro lado del cuarto; en el fondo, cerca de la ventana, estaba Kakashi observando atentamente el cunero, Sakura abrió los ojos sorprendida –él no se ha ido- sonrió –decía que quería estar aquí hasta que despertaras- rió y le guiñó un ojo haciendo que se sonrojara.

-Ya mujer, vámonos, solo avergüenzas a tu hija.

-Hum…- Mebuki negó con la cabeza –es mi niña- Sakura sonrió y despidió a sus padres, mientras salían por la puerta.

-Te los encargamos Kakashi- el ninja copia asintió y levantó una mano, la puerta se cerró.

Sakura miró por la ventana, suspiró, escuchó los pasos de Kakashi, él tomó una de las sillas, se sentó a su lado y con su voz tranquila, profunda y seria dijo.

-Creo que tienes un pequeño detalle que decirme.

0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-

Saludos desde Sinaloa, México

Hola. 08-01-25

Dios los bendiga, acá con el antepenúltimo cap de "Papá sustituto", esta algo dramático y he tenido que leerlo para editarlo y por supuesto recordar los detalles de la narración.

Ah, amo la historia, la verdad, espero que a ustedes también les guste.

Disculpen la demora.

Nos leemos pronto.

Cristo vive, reina y viene pronto.

NOTA ORIGINAL:

Hola chicos y chicas: ven cumplí, si actualice pronto!.

Jeje cumplí mi promesa, ni yo puedo creerlo, jajaja, es que estoy muy emocionada porque ya falta tan solo un capítulo (creo n.n!) para finalizar ésta historia!.

No estoy muy segura si haré un epílogo, quizás si, quizás no, si lo llego a hacer sería uno corto, a ver que sale…

Estoy muy contenta porque esta historia y 1, 2 y 3 están en su recta final, trataré de actualizarlas pronto, en esta semana, si no llego a hacerlo será hasta después de la semana siguiente ya que tengo que presentar un examen para un trabajo y voy a estar ocupadita, jajaja, de hecho ya debería estar estudiando esta semana! O.ó, en fin, en fin. Sólo ayúdenme con sus buenos deseos para que todo salga muy bien.

Gracias por leer la actualización y espero ansiosa por saber que les pareció, estoy un poco nerviosa porque quizás con el final las cosas no me salgan como esperaba, ojala y no defraude a ninguno de ustedes y sea de su agrado.