¿Eres Hikigaya Hachiman-san?—

Detuve mis pasos para girar mi cabeza hacia atrás, viendo de frente al bastardo que lleva un buen rato siguiéndome. Con una sonrisa fabricada de mentiras y un rostro demasiado perfecto para augurar cosas buenas, no hay dudas de que me acabo de meter en un problema. Desistiendo de hacer algo brusco, me giré al completo, preparado para un posible ataque.

... ¿Quién eres?— Corto y violento: así es como se tienen que tratar a esta clase de personas. Los acosadores son una cosa, pero uno que tiene toda la pinta de no faltarle ni un centavo para sus caprichos es otra cosa. Mirando sus manos sospechosamente puestas en bolsillos de un abrigo grueso en mitad de primavera, me preparé para lo peor.

Vamos, vamos, Hikigaya, no hace falta ser así. No vengo con malas intenciones y, de hecho, quería venir a conocerte— Sus ojos medianamente abiertos se cerraron aún más, dándole una apariencia muy sospechosa. —Te admiro mucho, de hecho. No sabes cuánto he esperado por esta reuinión—

¿Ah? ¿Admirarme?...— Entre sorprendido y asqueado por toda esta situació, bajé un poco la guardia. —... No sé quién seas, pero si admiras mi trabajo, quiero que sepas que no fue nunca mi intención llegarle a gente como tú. De hecho los odio y mis escritos lo han dejado muy en claro—

Llevo ya un par de años con eso de escribir mis propios libros y, aunque lejos de irme como muchos fantasean, me ha servido para por lo menos vivir con un nivel aceptable de vida. Un departamento mediocre, comida mediocre y pudiendo ahorrar de a poco para un regalo hacia mi adorable hermana. Tener fanáticos o no me viene sin cuidado, especialmente si son como... estos.

Riéndose de una manera desagradable para evidenciar aún más mi punto, el rarito de ojos preocupantes y pelo rubio claramente teñido se acercó un par de pasos. Si no retrocedí fue por mantener las apariencias. —Si... Eres tal y como te imaginé. En el pasado puede que hubiera odiado a tipos como tú, pero con todo lo que has hecho, no puedo evitar sentir aún más aprecio por ti. Eres, verdaderamente, mi salvador—

De verdad este tipo es... Y mira que se me ocurrió acortar camino por un callejón justo ahora: de verdad el mundo tiene algo contra mí. No hay otra explicación.

¿Salvador? ¿Yo?— Sonreí amargamente, reconociendo incluso en mis momentos de mayor borrachera lo estúpido que sonaba ese término aplicado a mí. —Si quieres un consejo mío para la vida, debes entender que soy muchas cosas, pero un salvador está lejos de ser una de ellas. Odio a demasiadas personas para poder tener semejante título—

Si no me reí es porque, incluso si tomé un poco de sake, todavía estoy en mis cábales. No es buena idea confiarse tanto con un tipo con las manos en los bolsillos en mitad de un callejón, con solo el ruido del transito como único acompañante. Si esto no termina con mi muerte, podría intentar escribir algo con esto. Será cliché, pero si le doy un buen giro, quizás...

... Supongo que es cierto. Ser un salvador es un término demasiado poderoso, muy puro, para gente como nosotros— Sonriéndome con comprensión, como si de alguna forma estuviéramos en la misma página o yo necesitara de algo así, el tipo raro relajó su postura. —Si, en definitiva el llamarnos asesinos nos queda mucho mejor. Estamos demasiado manchados por este mundo para ser gente buena—

...

...

...—

... Um, te noto más tenso de repente. ¿Acaso es algo que no quieres recordar?— Sonriendo aún, pero esta vez con algo más siniestro en sus ojos, no pude evitar cuestionarme aún más elecciones que acabaron por dejarme aquí. —No te culpo. A veces a mí me cuesta dormir por las noches: no me quiero imaginar como te has de sentir tú, que hizo la mayor parte del trabajo—

...— No encontré nada que decir, o más bien no quise decir nada. De repente sin fuerzas para reaccionar de cualquier forma, dejé que él se acercara lo suficiente hasta estar a una distancia peligrosa. Levantando su mano derecha de ese bolsillo, en vez de una pistola o cuchillo, lo que tenía en sus manos era un... un diamante.

Aunque mi padre me ha dicho que ya he saldado mi deuda al protegerte de las consecuencias de tus 'crimenes', todavía no es suficiente. Necesito que seas pagado como corresponde, mi salvador— Agarrando mi mano como si fuera un objeto preciado y no las abominaciones manchadas de sangre invisible, puso el diamante en mi mano.

Apenas soltó su agarre perdí fuerza, pero casi como unas cadenas, el diamante no se escapó de mis dedos. Se mantuvo firme, como el peso que debo cargar por lo que hice.

... Esto es...—

Lo que te mereces— Con una sonrisa genuinamente... feliz, emocionada incluso, de a poco comenzó a alejarse de mí. —Aunque te sientas mal y aunque hayas lastimado a muchas personas, también hay personas que has salvado. Nos has vengado a todos nosotros, que sufrimos pérdidas por ese culto de mierda. Nadie quiere hablar de eso y nadie nunca quiere hacer nada... pero tú lo hiciste—

...—

Eres nuestro vengador, Hikigaya Hachiman. Hiciste justicia— Ya cuando al final terminó por girarse hacia donde había venido, sus palabras, a pesar de ser las más lejanas, resonaron más que ninguna otra. —Siéntete mal todo lo que quieras, pero no cambiará que hiciste a unos pobres desgraciados felices. Por eso, aunque no merezcas ese título según tú y la mayoría, eres nuestro héroe—

Mi héroe—

Y tras eso, dejó de hablar. En cuestión de segundos salió del callejón y se fue por la izquierda. No lo pude ver más, obviamente... y quizás nunca más lo haga, pero sus palabras son algo que... pensar. Cuestionar, más bien.

... ¿Héroe?— Saboreé ese título un momento, permitiéndome el lujo inmerecido de encontrar una especie de paz hacia todo lo que hice... pero, como era de esperarse, no soy lo suficientemente pódrido. Escupiendo aquella sensación asco, guardé con desprecio el diamante en mi bolsillo.

Solo soy un asesino—

Sean cultistas o no, se lo merecieran o no... no cambia lo que hice.

Yéndome para mi departamento, me empecé a preguntar cómo usar esto para mis escritos.

Es la única manera que tengo de llegar a una respuesta satisfactoria, después de todo.


Borrando de mi mente esos recuerdos que no vienen al caso, volví a insistirle al tipo que lleva un buen rato solo mirándome como un tonto. No queriendo lastimarlo más que esto, seguí insistiendo en solo usar palabras.

—... Vamos. Habla. Por favor—

—A-Aah...—

Supongo que me pasé. Sé que él intentó quitarme la vida, pero no hay duda de que me pase. Dios, soy un monstruo de mierda. Debería simplemente morirm-... No, no Hachiman: quitando esos pensamientos negativos que solo me estorban, traté de enfocarme en cómo hacer que este niño de pelo naranja suelte las respuestas que necesitamos. Sea lo que fuera que esté detrás de esto, es un enemigo.

Y si tengo enemigos, no me queda otra que destruirlos. Por el bien de esta gente inocente y de mi hermanita, no puedo permitir que esta mierda siga escalando. Por eso, redoblando mis esfuerzos, le sonreí como un adulto a un niño a esta pobre víctima. Pareció retorcerse de mala manera, pero al menos ahora sus ojos estaban más enfocados. Eso es bueno.

Odiaría lastimarlo permanentemente.

—Sé que debe ser aterrador lo que viviste, pero de verdad necesito que hables. Prometo hacer todo lo posible para ayudarte— Mi sonrisa perdió fuerza por ser algo demasiado forzado, pero aún así intenté transmitir una buena cara. Una cara que irradie confianza. —... Eres mi responsabilidad. Incluso si intentaste algo imperdonable con mi hermana, como al final no pasó nada, te perdono. Te ayudaré—

Un tono agradable, angelical de una forma quizás burlesca: eso es lo que creo terminé transmitiendo, pero fue el límite que podía alcanzar. Confortar a la gente nunca se me dio muy bien y con los años eso acabó quedando en la nada misma. Cuando murió Kamakura fui incapaz de decirle algo bonito a Komachi. Tan solo pude abrazarla y acariciarla como un estúpido.

No sé si estos pensamientos intrusivos le llegaron a este tipo por culpa de un poder extraño, pero al final terminó soltando una risa que se apagó enseguida por culpa del dolor. Todavía sonriendo, más calmado y de alguna forma viéndose perdido a la vez, me miró fijamente. —D-D-De verdad estás loco, Hikitani... Absolutamente loco—

Asentí a sus palabras. —Si, sin duda lo estoy. Por eso no quiero que sigas este camino. No seas como yo—

Una sonrisa desagradable apareció en su rostro magullado mientras intentaba levantarse a duras penas. —Que conmovedor...—

Ignorando su sarcasmo, extendí mi mano sin sangre e intenté ayudarlo a erguirse. Aunque al comienzo tembló ante el tacto, pronto se calmó lo suficiente para dejarme ayudarlo. Fue extraño y difícil hacer todo esto con una sola mano, pero pude arreglarmelas, en gran parte porque este tipo afortunadamente no quedó tan herido más allá de su cara. Se levantó, sin tener cara de estar a punto de atacarnos.

Eso es bueno.

—... Bueno, esto es una mierda—

Una voz de repente llamó nuestra atención y enseguida reconocimos que era de Hiratsuka-sensei. Mirándola con curiosidad fingida, me encontré con los ojos de una mujer perdida, sin saber qué hacer o cómo reaccionar. Acabando de presenciar lo que quizás es la pesadilla de muchos profesores en el mundo, no es de extrañar que lo primero que estaba asomándose aparte de las dudas sean pequeños rastros de lágrimas.

Sonreí, apenado, pero un poco tranquilo de que esto no quitara que es una buena maestra. Sin duda podrá brindarle toda la ayuda necesaria a este chico.

Estuve a punto de tratar de tranquilizarla, pero entonces unos pasos veloces detrás de mí me detuvieron. Enseguida noté el llanto ahogado de, sin duda, la chica que más quiero en este mundo. Girándome hacia atrás, vi a Komachi con los ojos bien abiertos y llorando a mares mientras sus manos orbitaban entre querer tocarme con el miedo a hacerlo. Estaba hecha un desastre.

—Komachi, yo-—

—¡O-Onii-chan! ¡Onii-chan, Onii-chan, tú...!— No sabiendo qué decir, se quedó abriendo y cerrando la boca como si estuviera en bucle. Estuve a punto de intentar ayudarla, pero apenas extendí mi mano pareció tener el coraje de decir lo que quería. —¡ERES UN IDIOTA! ¡ERES EL PEOR! ¡TE ODIO, TE ODIO, TE ODIO!—

... Mantuve una sonrisa confortable mientras mi brazo extendido finalmente le acariciaba la cabeza.

—Yo también te quiero, Komachi—

Mis palabras terminaron por quebrar algo en ella, ya que fue suficiente para abrazarme con tanta fuerza que de verdad pensé que podría matarme. Haciéndonos girar como si fuera esto una clase de baile, Komachi se dedicó a llorar en mi pecho mientras me daba una buena vista de cómo estaban los otros dos espectadores.

El niño bonito y afeminado estaba sorprendido y con lágrimas por supuesto, pero Yuigahama... Se veía mal, si, pero al mismo tiempo sentí que era un acto, sin necesidad de tener que depender de mi supuesto poder para notarlo. No creí, sin embargo, que esta fuera una forma de mostrar su inhumanidad o algo así, sino más bien que es mucho más consciente de esta situación de lo que quiere hacer ver.

Quizás ahora está pensando qué diablos pasó o en su defecto que esto era algo de lo que podía salir sin complicaciones. No estoy seguro de cuánto sabe de mi pasado, de quién soy en realidad, pero no me importa en este momento. Al menos, me gustaría pensar que tengo una aliada. Por eso, en lugar de reaccionar mal, decidí que lo mejor era darle una sonrisa sincera a la aparenta madre de mis dos hijos.

¿Su respuesta? Aparte del obvio sonrojo, por lo menos vi que sus hombros perdían algo de tensión. Por lo menos, no tiene malas intenciones conmigo.

—¡TOBE KAKERU, ¿QUÉ MIERDA?!— El grito ensordecedor de Hiratsuka-sensei destruyó el momento que estaba construyéndose. Mirándola como pude, vi a una mujer iracunda, si, pero también con lágrimas cayendo de sus ojos. Se veía un poco como me imagino se vería una madre que está de verdad lastimada por algo que hicieron sus hijos. —¡Esto es... Esto es una mierda! ¡Sé que no debería decirlo, pero... PERO...!—

Viendo de perfil la cara de Tobe, vi como sus ojos miraban un poco más hacia abajo, de repente notando lo imprudente que fue. Por lo menos ahora parece haberse recuperado de la influencia de ese ser, si es que la hubo, o si no hay control directo, pareció confiar en mi palabra.

Pensé todo eso con una sonrisa satisfecha, pero de repente sentí esos ojos mortales girarse en mi dirección. —¡Y TÚ...! ¡TÚ... me salvaste de que pasara una locura, pero. ¿DE VERDAD TENÍAS QUE HACERLO ASÍ?! ¡Su cara está destrozada y... tu mano está...—

De repente perdiendo fuerza cuando notó el estado deplorable de mi mano con más sangre que la mía, enseguida la recuperó para dirigirse a quien nos metió en esto en primer lugar. —¡Totsuka, avisale al director y a cualquier maestro que te encuentres! ¡Esta mierda tiene que arreglarse ya!—

—¡S-Si!— Y tras eso, casi con demasiado alivio, el niño afeminado fue corriendo hacia quién sabe dónde, haciéndonos a todos conscientes de que este incidente iba a tener sus consecuencias.

Espero que no sean tan malas para Tobe. Ah, y que yo puedo volver hoy a casa. O tener un día de escuela para el caso. No es que me fascine la escuela o le tenga cariño nostalgico, pero ahora, cuando tenga respuestas, quiero un momento de normalidad.

—¡Yuigahama, ve a buscar un botiquín! ¡No quiero que estos dos se muevan ni un centimetro de aquí!— Asintiendo con un intento de sonrisa que buscaba tranquilizar que, evidentemente, no resultó, ella corrió con una intensidad menor a la de este Totsuka. Mientras miraba a la única junto con Tobe que entendía más o menos la situación, sentí como mi hermanita temblaba en mis brazos.

No me hizo falta mirar para saber que Hiratsuka-sensei estaba mirándola. A juzgar por la situación, asumo que la intensidad es severa. —... No tengo la menor idea que hace una niña de otra escuela y claramente menor en este lugar, pero por ahora no diré nada. Eso se lo dejaré a sus padres—

Ugh, mis padres... He pasado un largo tiempo desde que los vi y en este mundo no me los he encontrado. Aparte de la rareza de tratar con versiones mucho más jóvenes de mis padres y que todavía están muy metidos en sus trabajos, en general preferiría interactuar lo menos posible. No confío en que ellos no me hagan enojar con sus viejas actitudes.

Mientras me preguntaba cómo sería nuestro encuentro y qué diablos dirían cuando se enteren de todo esto, vi de reojo como Hiratsuka apoyaba timidamente su mano en el hombro de Tobe, como si... tuviera miedo. —... No sé qué te pasó, pero llegaremos al fondo de esto todos juntos. Yo... sé que eres un buen chico en el fondo. No harías esto sin una buena razón—

—...— No decir nada, sentí, se puede considerar una respuesta en este caso. Sin prestarle la suficiente atención para descubrir qué fue, Hiratsuka-sensei se aleja lentamente de Tobe, teniendo la manía de casi que caminar de espaldas. A juzgar por la cara de Tobe y lo que me genera a mí, definitivamente esto es una mierda, pero lo único que pude hacer es mirarle con comprensión.

Al menos yo no lo culparé. Ya sea la arpía o alguien más, esta 'cuarta' o algún ser diferente, es a ese ser en quien debo enfocarme. Todos deberíamos hacerlo, pero... solo puedo depender de mí mismo y quizás de esas dos.

Yukinoshita... me pregunto si tiene algo que ver en esto. Tendría sentido, dado lo loca que está, pero, y esto es solo basándome en mi intuición... no parece algo que haría ella. No porque no sea capaz, sino porque ¿qué ganaría haciendo esto? Una cosa puede ser Hayama, pero dudo que Tobe tenga un peso fundamental en su vida y Hiratsuka-sensei aún menos. A menos que quiera hacerme enojar, ella no haría esto.

Por no hablar de que Tobe, por alguna razón, no para de mirar con expresión desagradable a mi hermanita que no es capaz ni de saludar a un mosquito en estos momentos. De hecho, el que decidiera atacarla, aparte de ser algo imperdonable... también es sospechoso. No parece algo que haría sin razón.

La cuarta, una persona o algo más que está detrás de todo esto... ¿Podría ser...?

...

...

—No, es imposible—

—¿E-Eh? ¿A qué viene eso, Onii-chan?—

Este nerviosismo, esos ojos llorosos, esa necesidad de sentirse protegida y el cómo todo hasta ahora con ella se ha resumido en sentirse espantada por todo lo que ha tenido que tratar de mí. Y aunque no me creo tan experto en esto como antaño, confío en mi juicio... y es que Komachi está siendo genuina. No hay mentiras en nada de ella, así que... así que no tengo nada.

No tengo idea de qué diablos hacer o hacia donde apuntar con mi hermana descartada. Claro, tengo a Tobe, pero no creo tener la oportunidad de sacarle respuestas ahora que el momento más algido ha pasado. Y... quizás esté siendo paranoico o me esté afectando el cómo reaccioné a todo lo que ha pasado, pero... tengo un mal presentimiento. Creo que algo malo va a pasar.

Creo que... hay alguien más aquí, y no es nadie que yo conozca.

—...—

Abrazando como pude a mi hermanita para darle confort, traté de que no se me notara ansioso. Por más que sea inútil para este supuesto ser si es capaz de esconderse a los ojos, lo importante es no darle motivos para actuar. No quiero que vuelva a suceder otro desastre y mucho menos a alguien que me importa.

—O-Onii-chan, yo...—

No importa qué, te protegeré. Soy tu Onii-chan después de todo.

Mientras trataba de envolverme en este calor agradable a la vez que me tranquilizaba, solo esperé lo mejor. Con dolor agudo en mi mano, sangre cayendo de ambos revoltososos, una pobre niña traumatizada y una profesora que trataba de mantenerse fuerte a pesar de cómo sus ojos seguían sacando liquido, el primer incidente que tuve en esta nueva oportunidad llegó a su fin.

... Me pregunto qué más me tienen preparado estos hijos de puta.


Aunque muchos detractores me consideran una bendecida por el mundo, que todo se me fue entregado en cuchara de plata, no podrían estar más alejados de la realidad. Todo lo que tengo, lo que llegué a ser y lo que voy a obtener se deben solamente a mis propios esfuerzos. El mundo no me ha beneficiado de ninguna forma, si acaso me ha puesto demasiadas trabas.

Como esta.

—... Supongo que esto podría considerarse algo incómodo—

—Sin duda lo hace. Para ti al menos. Yo me siento bastante tranquila—

Por supuesto que las cosas no serían tan fáciles. La vida siempre ha tenido la manía de complicarme las cosas más de lo necesario: todo lo que he conseguido ha sido a pesar de, no gracias a. Descubrir la parte sobrenatural del mundo y cómo hay más versiones de mí es una sorpresa, si, pero creo que se empequeñece ante lo que estoy observando ahora mismo.

Mis ojos, los que siempre han mirado al frente para enfrentarse a su camino bloqueado por el mundo mismo, ahora están observando lo que solo puedo describir como una silueta... porque eso es lo que es. Una maldita silueta apoyada contra la pared, a una distancia demasiada cercana de un aparente escándalo que seguro tiene que ver con mi amado tonto.

Más allá de su apariencia claramente adolescente, sus ligeros rasgos femeninos y que tiene una voz que, aunque sonando como si el mismísimo aire comenzara a hablar, no puedo distinguir nada de esta. Es como una mancha negra, o una de esas pinturas abstractas que quieren hacerte pasar por arte. Si le hiciera sombra, creo sinceramente que podría hacerla desaparecer.

Esa figura seguro está detrás de lo que sea que pasó.

—... Yukinoshita Yukino, ¿verdad? He oído un poco de ti— Entre toda la incompresión que es esta cosa, aún así soy capaz de escuchar un poco de ironía mezclada con odio en su voz a duras penas femenina. —Por supuesto, no demasiado. No eres tan importante en mis circulos: yo me encargué personalmente de eso—

... Ya veo. Relajando por fuera mi exterior, en una actuación que he repito incanzables veces, empecé a maquinar en mi cabeza.

—Así que tú también eres una de nosotras...— Su silencio fue respuesta suficiente y solo pude chasquear los labios. Molesta se queda poco para describirme en estos instantes y si puedo mantener una expresión relajada es solo porque ahora mismo quiero respuestas. Deshaciendo de pensamientos inútiles, me acerqué a la silueta, queriendo comprobar algo.

—¿?— Por supuesto que cuando toqué la aparente sombra, lo que en realidad sentí fue la fría pared. No había nada diferente ni tampoco se sentía como algo extraño... pero no me quedé satisfecha con eso. El mundo se ha puesto siempre en mi contra, así que toda mi vida se ha dedicado a enfentarme al mundo. A hacerle entender que yo soy quien manda en la relación.

Cerré mis ojos y, al abrirlos, de repente todo se esclareció. Ahora podía, definitivamente, sentir ese algo que se me fue negado. También me permitió ver a más detalle lo que escondía en la mente de este ser asqueroso. No lo más profundo, sino solo la superficie, pero fue suficiente para sacar algunas conclusiones. La más importante.

—... Como esperaba, tú también eres una enemiga— En lugar de dar una respuesta o pasar al ataque, ella... no generó ningún sonido, pero mis ojos pudieron captar una sonrisa: una cruel, desagradable, loca y que no trae nada bueno... Justo como somos todas nosotras, de hecho.

Aunque...

—Tienes el poder más peligroso, Yukinoshita Yukino. Aunque no te conocí mucho en mi mundo, de verdad tenías todos los papeles para ser una psicopata. El urgar en lo profundo de las personas te queda bien— Tras eso siguió un ligero carcajeo que se acercaba más a una respiración entrecortada. Si buscaba asustarme, claramente no me conoce lo suficiente. Estas tonterías dejaron de importarme hace años.

¿Voces? ¿Sombras? ¿Sentimientos opresivos? Conviví con eso a diario, en mis inicios de este camino, hasta que logré suprimirlos todos.

—Agradezco el halago. Y tú tienes toda la apariencia de ser una perra escurridiza, que nunca atacará de frente. No hay duda de que serás mi enemiga más molesta— Si soy honesta, tengo deseos de eliminarla en este instante, pero mi instinto me dice que no será un asesinato limpio. Confío en salir airosa, pero si me termina perjudicando, dejándome vulnerable contra esas dos, lo mejor es esperar el momento oportuno.

Al margen de los pensamientos nefastos que tiene solo en su superficie, no encuentro motivos para pelear.

—... Verdaderamente una chica inteligente. Serás difícil de matar, ¡pero no te preocupes! Daré todo de mí para eliminar a las molestias que se interponen entre él y yo. Soy la única que puede protegerlo de todos ustedes. Sin mí él no es nada— Y tras eso, la silueta lentamente empezó a dejar de tomar esa forma hasta deshacerse en la nada misma. Sintiendo que estaba sola, me permití un momento de debilidad.

Suspiré. —Es verdad que todas estamos un poco desequilibradas, pero lo que tienes tú es otra cosa...—

No es amor romántico, o por lo menos no el mismo romance que comparto con esas dos putas. Es un amor más 'puro', como el de una madre a su hijo... una madre enferma que por algún motivo no puede concebir una vida sin amamantar a un bebé, a pesar de que no salió de ella. Verdaderamente la mejor hermana menor del mundo según los enfermos con los que tuve que lidiar en mi ascenso al poder.

Pero... no deja de ser raro. Hasta donde investigué mirando en su casa, Hikigaya Komachi no tiene nada de raro. Es solo una chica tonta que se está metiendo en cosas que no le incumben e involucrando a gente aún más tonta. Si lo que dijo esa anciana es verdad, nuestras versiones que vivían hasta ahora en este mundo murieron en el instante en que tomamos su lugar. No hay posibilidades de compartir cuerpo.

¿Pero como explico entonces lo que es ella? Si comparten dos almas el mismo cuerpo, o la mujer nos mintió... o hay algo más.

Tal vez... hay más de un ser detrás de esto.

—... Tch. Que fastidio—

Incluso en otra realidad, el mundo se sigue queriendo poner en mi contra. ¿Cuando aprenderá que solo desistiré cuando yo quiera?


Lo que pasó ahora fue raro, y eso es quedarse corto. Confié en Hikki y él no me defraudó, pero no quita que todo esto es un sin sentido. Desde Tobe diciendo cosas raras e intentar matar a la hermana de Hikki hasta esa extraña sensación que no paré de sentir mientras pasaba todo eso. Sentí como si... algo estuviera observándonos y... de alguna manera, mis ojos no paraban de querer ver a Komachi.

... Que molestia. Ya bastante tengo con que ella tenga la intención de ser un incordio como para ahora sumarse esto. Dudo que sea tan sencillo como que ella es también una de nosotros: no solo su miedo es demasiado genuino, sino que la señora aclaró varias veces que nos había dado a nosotras tres la oportunidad de ser felices. Pudo haber mentido, si, pero... no creo que esa señora tan amable haga eso.

Pero entonces, ¿qué es? No lo sé y estoy segura de que las otras dos van a hacer su movimiento pronto. Puedo jurar que vi a Yukinoshita de reojo mientras corría y Miura se debe estar desesperando por quedarse tan atrás: ella va a hacer algo, y lo hará pronto. Si quiero seguir estando en ventaja, necesito hacer un movimiento.

Y cuando me encontré con un profesor molesto que estaba a punto de llamarme la atención, de repente se me ocurrió una gran idea para mantener a Miura en su lugar. Dejando de sonreír para mostrar una cara asustada, con lágrimas que llevo practicando desde mi época como esposa para ganar pequeñas discusiones, grité a todo pulmón.

—¡PROFESOR, TOBECCHI INTENTÓ MATAR A HIRATSUKA-SENSEI!—

—¡!—

—¡EEEH!—

Mientras el profesor se quedaba congelado de la sorpresa y el grito de una chica de primer año encendía el caos en toda la escuela, seguí mi camino antes de que me detuvieran, feliz de que tendríá un tiempo con Hikki para mí sola.

Vete a la mierda, Miura: eso te pasa por arruinar la imagen de mi mejor amiga.


...

...

—...—

Han pasado casi dos horas desde que deberían haber iniciado las clases, pero seguimos sentados, o más bien nos volvieron a sentar. El caos que se armó en toda Sobu fue aplacado con mucho esfuerzo por los profesores tras media hora, pero con la consecuencia de que nadie está estudiando. La profesora Aoyama no deja de mirar su celular con molestia, esperando información que no llega, y todos compartimos el mismo hueco en el pecho.

Esto es un desastre, lo inimaginable pasó. Peor que un suicidio dicen muchos, y aunque no estoy de acuerdo por motivos personales, puedo entenderlos. No hay duda de que estamos viviendo posiblemente un escándalo que estará en las noticias en unas horas, con la posibilidad de que varias vidas se arruinen para siempre.

—...—

Lo que ocurrió antes de que iniciaran las clases fue un escándalo sin precedentes, pero se pudo ocultar. Se intentó esconder más bien, pero debido a que Yui lo terminó contando mientras buscaba un botiquín, todos en la escuela nos enteramos con detalles medianamente completos de lo que pasó.

Y aparte de que la respuesta de varios fue escandalizarse y no estar dispuestos a tener clases, la mía en particular es... diferente.

Por varios motivos.

—... ¿De verdad Tobe intentó eso...?— Yamato, incapaz de comprender aún lo que nos contó Yui antes de volver a centro del desastre, tenía la mirada perdida en pensamientos que me da miedo indagar. Ouka no dijo nada, mas sus ojos llorosos y el que no quisiera mirar a nadie es prueba suficiente de que le afectó. Quizás, de todos nosotros, al que más en cuanto a nivel emocional.

Siempre quiere aparentar ser genial, pero en el fondo tiene un lado muy sensible.

Hina está mirando al frente, demasiado callada y casi que queriendo ignorar nuestra existencia. Entendimos todos que ella tiene un lado más serio que debe estar muy afectado, así que la dejamos estar. Quien sabe que cosas pasan por su cabeza para no reaccionar de ninguna manera, no importa de qué forma insensible comenten el tema los que nos rodean.

Yo en particular estoy tratando de mantener tranquilo, pero sin ninguna sonrisa que intente confortar la situación: incluso aunque sería preferible meterlos a todos en una mentira agradable, si quiero demostrar que hay aprecio sincero en este grupo, solo puedo mantenerme sereno. Demostrarles a todos que, incluso si la situación les supera, yo estaré ahí si me necesitan.

Nadie me va a pedir ayuda, por supuesto, pero la idea de que pueden hacerlo es suficiente para evitar peores resultados.

—...—

Sin embargo... por más que la situación de Tobe es preocupante y cuando esto se solucione haré lo imposible porque lo resolvamos todos juntos, lo que más ocupa mis pensamientos no es mi amigo que acababa de cometer una locura, sino una de mis amigas, que siempre demostró estar enamorada de mí, tener tal falsa empatía por la situación mientras en el fondo solo veo... molestia.

Por más que saque lágrimas y parezcan genuinas. Por más que las palabras de confort hacia todo el grupo sean sinceras. Por más que todo eso y más... Miura Yumiko está fingiendo. Mi experiencia lidiando con adultos de mil caras y el conocer bien esos pequeños detalles que los delatan me lo deja claro.

... Pero esa solo es una de muchas dudas: la que abre la puertas para las varias que tengo, cada cual más peligrosa que la anterior.

Entre Yukinoshita, Yumiko, Yui que sentí tuvo intenciones raras al comentarnos y todo el calvario que rodea a Hikigaya Hachiman... No sé qué está pasando, pero estoy seguro de que esto no es una imaginación. Mi padre me ha estado diciendo estos días que estoy exagerando las cosas, que las pienso demasiado, y por más que puede ser verdad... los que siento al verle los ojos a Yumiko es... No hay forma de que sea una mentira.

—...—

Después de la escuela voy a hablar con Hina. Como amiga de Yumiko y la única que está a un nivel similar al mío en cuanto a conciencia social, ella es mi única aliada posible. Hikigaya Hachiman... Lo cierto es que, así sea solo una impresión general, creo que es un tipo que me ayudaría si se lo pidiera. Por lo menos él no parece querer que nada de esto ocurra, si lo que hizo por Hiratsuka-sensei es un indicio.

No creo que pueda hablar con él hoy y tal vez tampoco mañana, pero no pierdo nada con intentar buscar una alianza en él. Puede que me esté escondiendo cosas, pero sus ojos no me transmiten nada desagradable... aunque a veces no puedo evitar sentir que me ven como a un niño.

Tobe... Si es posible, me gustaría tener una conversación privada con él para preguntarle si algo de esto tiene que ver con lo de Yumiko y Yui, pero a menos que me cuele en el hospital (de verdad espero que lo lleven a un hospital) dudo que algo así ocurra. Solo puedo esperar lo mejor para él.

Y además... de verdad necesito un descanso. Sé que yo me metí en esta situación de ser un líder, pero no estaba en mis planes lidiar con cosas tan raras. Mi padre siempre me ha dicho que me prepare para lo peor, que los humanos suelen tener lados aterradores con los que tienes que lidiar si quieres que te sigan. Y aunque sin duda he visto a padre lidiar con personas cuestionables, todavía soy joven para esto.

Y encima de todo, como si las circunstancias recientes no ameritaran pensar sin fin como salir de esto, Haruno quiere hablar conmigo a la noche sobre Yukinoshita...

Je, me siento como un protagonista de una novela de misterio. Espero que no sea una de las trágicas: odiaría perder lo que tengo. Porque aunque no lo merezca y he cometido errores por lo que aún me mortifico, yo... de verdad me siento feliz. Este grupo, estos amig... estas personas preciadas son un oasis. Me animan a mostrar mi mejor versión.

Yo... Puede que no sea ese tipo de relación tan profunda y sincera que sé todos anhelan, pero esto es lo que puedo dar. Y yo... quiero ser feliz, al menos durante esta parte de mi vida, antes de que la adultez dejen todo esto como meros recuerdos.

—...— Por eso haré todo lo posible por averiguar qué está pasando, trataré de salvar a mis amigas de lo que están sintiendo e intentaré, si se me permite, corregir algunos errores. Y, ante todo, que cuando mire el pasado, este presente, pueda sonreír. Que todos podamos sonreír.

Yo... por más que todo se haya construido con mentiras, lo que quiero hacer es genuino.

Quiero ayudarlas.


...

...

Hayato no deja de mirarme. Supongo que es obvio que está sospechando: no es que esté poniendo tanto empeño en esto de jugar a la amistad.

...

...

... ¿Debería matarlo?

Digo, sé que ahora no es el mejor momento y que de verdad no me conviene, pero su actitud y cara de salvador son taaaan molestas. Como adolescente puede que eso me hubiera encantado, pero ahora no puedo evitar verlo como un mocoso que está intentando meterse donde no le llaman. Hayato siempre tuvo esas ganas de ser el personaje principal.

... No, todavía no es el momento.

Todavía. Sigue haciéndome enojar y voy golpear tus bolas con un martillo, Hayato.


Bueno, perdón por hacerlos esperar tanto por tan poco, pero en mi defensa este capítulo estuvo planeado antes de que cambiara mi plan de acción, ¿saben? Claro, quizás pude haberlo combinado con el siguiente capítulo, pero quedaría un poco raro: demasiada información y cambios de punto de vista.

Un capítulo de transición y no muy interesante en mi opinión, pero necesario para lo que viene a continuación. A aquellos que les gustó la historia hasta pueden tener sensaciones... extrañas con lo que pasará en el próximo capítulo, pero siempre fue mi intención llegar a esa situación. De hecho, por mucho tiempo en realidad así es como iba a comenzar la historia, pero decidí en cambio empezar desde 'el comienzo' para no confundirlos más de lo ya están.

Ya entenderán y luego si quieren pueden mandarme a la mierda. Con esto la 'parte 1' llegará a su fin. Como dije antes, planeo terminarlo alrededor de los 40 capítulos: puede que un poco más o menos, pero no me veo llegando a los 50 o superando los 45 siquiera.

Pronto comenzará una nueva etapa y los misterios comenzarán a revelarse.

En fin, no hay comentarios y de hecho admito que la recepción de mi nuevo capítulo de Eroge no es que me haga querer explayarme precisamente. Es verdad que me lo esperaba, pero aun así...

Pero bueno, esa y esta historia no tienen nada que ver. Cuidense y nos vemos más pronto esta vez. Hasta me daré el lujo de ponerle una fecha. Sé lo que dije, pero me gustaría empezar la segunda parte antes de volver a clases, ¿saben?

Próximo capítulo: 20 de Enero