En el mismo entorno que me trae dolorosos recuerdos porque, de verdad, esto es casi todo lo que conocido desde mi adolescencia, no pude evitar caminar de un lado a otro por lo que antaño fue mi habitación, teniendo mucho cuidado de no imaginarme charcos de sangre o cosas más desagradables.
—Bueno, estamos jodidos.
MUY jodidos, tanto que no le da risa ni a ese monstruo. Tan jodidos que me da miedo el hecho de que podamos estar rompiendo el balance del mundo con este mínimo absoluto. Da jodido pavor como evitamos esta mierda por tan poco, todo gracias a que el Sexto hizo su movimiento.
—... Mierda.
Quiero llorar... O sea, creo que no puedo llorar, pero si puedo manipular el entorno, ¿quién dice que no me puedo imaginar líquidos saliendo de mis ojos? No debería ser muy difícil.
—...
De repente, esos pensamientos intrusivos sumamente desagradables me asaltaron con más fuerzas que el camión manipulado para matar al Quinto. Girándome para encarar al infiel que obviamente iba a tener pensamientos de ese estilo, no pude evitar querer insultarlo.
—... ¿Qué pasa? ¿Celoso por lo de tu esposa?— Mis palabras provocaron una cara de disgusto en él. Me trajo alivio que al menos no esté tan perdido.
—... Tú...
—Si, no deberías. Todos somos demasiado parecidos después de todo. Además, ella de cierta forma sigue expresando amor hacia ti, solo que de una forma más rara... y, para qué mentirnos, pornogr-
—Si, ya entendí. Que bueno saberlo. Por favor no hables más— Deteniendo mi intento de ser el chistoso del grupo fue respondido con demasiada frialdad. —Entiendo que tú no hayas tenido la mejor infancia o adolescencia, pero créeme que el humor como mecanismo de defensa no es agradable. Hace que te insensibilizes: que te acostumbres.
—¿Y eso es peor que estar atormentado sin hacer nada? Por eso dicen que los adultos se vuelven aburridos cuando crecen. La vida ya es demasiado aburrida como para serlo tú también—
Tratando de sonreírle para que levantara un poco el ánimo y a mí en proceso, así como principalmente, lo que me encontré fue unos labios que tenían una rectitud perfecta. Era, de cierta forma, una expresión al no serlo.
—... Lamento mucho que no llegaras a madurar del todo... Y lo digo en serio—
Dándome por primera vez en mucho tiempo una mirada que se puede interpretar como lástima, me tardé un poco en diregir aquello. Cuando lo hice, como era de esperar, me acabó dominando un sentimiento de asco. No dije nada, porque mi cara lo dice todo.
Aunque no soy el más joven de aquí debido al sexto de nosotros, es innegable que soy mucho más joven que casi todos estos. Claro, llegué a cumplir 18 años, pero fue en un contexto que me privó de ese 'crecimiento natural' que suelen tener la gente normal. Mi experiencia no se prestó mucho a ser un adulto y cada persona con la que pude interactuar antes de quedar aquí solo pudo compadecerse de mí.
Una estupidez, por supuesto, pero aprendí por culpa de mi hermana que no puedo forzar la máquina. Hay gente que no quiere o no puede cambiar: y por desgracia estamos lidiando con un montón de ellas. Cansado de este ambiente extraño, me enfoqué en pensar un plan para salir de esta.
—Komachi es una loca que no descansará hasta lograr lo que quiera. Odio decirlo, pero a menos que la matemos, dudo seriamente en nuestras posibilidades con ella.
—...
... Je, lo sé bien, idiota. Nadie de aquí quiere permitir que ella muera. Incluso yo, su víctima, me niego a dejar que ella sufra más de la cuenta. Tal vez si todo terminara con ella en prisión podría aceptarlo, pero haría lo imposible porque no sufriera más de la cuenta. Nada de acoso sexual o golpearla más de la cuenta.
—Y eso sin mencionar a las otras. O al equivalente octogenario de un monstruo de pesadilla— Sin duda estamos en el horno o más bien en un maldito colisionador. —No pinta bien. Necesitamos obtener una ventaja... y no puedo hacerlo yo solo—
Ya antes de terminar de decir lo último, pude sentir dos presencias más a nuestro alrededor. Aunque escondidas y no queriendo mostrar unas imagenes de sí mismas, no hay duda de que esto es lo necesario para que se pongan en movimiento.
Para que trabajemos juntos.
Dejando de mirar el caos que es la vida de ese Hikigaya Hachiman, miré hacia atrás, hacia el hombre infiel y los dos desgraciados que, incluso estando en lo más hondo, todavía no se han rendido del todo... O más bien, no quieren rendirse antes de la última batalla.
—... ¿Qué posibilidades hay de que salgamos bien de esta? ¿Nos espera algo peor que la muerte?
Sonreí ante las palabras del infiel, demasiado entretenido por ese pensamiento que no viene al caso y que es estúpido.
—¿Qué dices? No hay NADA peor que la muerte. Cuando morimos, nos entregamos a esos bastardos de mierda. El que todos estemos destinados a ir ahí no significa que lo aceptemos—
Mis palabras provocaron una expresión extraña en el Hachiman que sí se me aparece y que la presión de los dos restantes se sientiera más: porque a todos nosotros nos une ese sentimienuto.
Ninguno de nosotros quiso morir. Algunos cometimos errores, otros fuimos víctimas de la culpa y otros no encontramos otra salida, pero ninguno quería que las cosas acabaran de esa manera. Todos quisimos vivir mucho, tener felicidad y, más importante que todo, que la muerte nos llegara lo más tarde posible. Con cómo terminaron sus vidas, ese deseo se hizo aún más fuerte en ellos.
Si están aquí es porque yo quise desafiar las reglas del juego. De cierta forma podría decirse que soy el líder de este grupo de desgraciados... lo que significa que, al final de todo, consiga un final feliz o no, yo seré el que peor pague las consecuencias. Es inevitable cuando te enfrentas a esos bastardos.
Pensando en lo que me trajo aquí, en la vida que viví, los errores que cometí y el castigo desproporcionado que recibí, me di cuenta de que, por más vacía que sea este juego; por más que al final solo me espere la desesperación, quiero intentar salvar a un Hachiman y a una Komachi.
Quiero que en realidad exista un final feliz para nosotros.
—... Y sé que todos desean lo mismo para sus propios problemas— No necesitando comunicar nada debido a nuestra unión, aun así sentí que estas palabras tenían que ser dichas. —Puede que no todos aquí piensen tan bien de esas mujeres y que los muevan intereses más propios, pero aun así, deben querer arreglar las cosas, ¿no? Que todo acabe bien.
—...
...
...
—Ya sea que eso incluya o no un final terrible para ellas, si seguimos por este rumbo nadie obtendrá nada. Incluso si solo estamos ganando a través de un yo que no somos nosotros, los perdedores como nosotros no tenemos tampoco mucho más a lo que aferrarnos.
—...
...
...
Mientras sentía como lo que hasta hace nada eran presiones espirituales se iban convirtiendo en la forma de personas, de nosotros, ya empecé a maquinar dentro de mí la forma de dar un golpe sobre la mesa. No solo debido a mi propia mente, sino a la de todos nosotros, que, al menos por ahora, decidimos ser un equipo.
Vamos a ganar...
—Aun así, eso no nos importa: porque hay algo mucho más importante que eso...
Culpa, odio, amor, esperanza, ira... No importa qué sea lo que nos mueva, siempre que lo haga.
—... Bonito mensaje, pero solo quiero matar a Yukinoshita— Con unos ojos más muertos que los de cualquier Hachiman, todavía hay rastros de sangre por toda su cara.
—Mientras nadie siga siendo manipulado por Yumiko, me es suficiente. Que ella sea feliz y yo no sería el colmo— Aunque dijera eso, aún veo una ligera perforación en su cuello debido a la culpa.
Sonreí... un poco menos emocionado que antes.
—Mientras los haga moverse, ¿qué mas da?
¿De verdad ser adulto equivale a ser tan amargado, chicos? ¿Es así como quieren jugar? Yo también sufrí mucho y no me ven matando tanto el ambiente... Pero supongo que puede ser porque no he experimentado tanto la vida.
Para un chico de 18 años, yo solo he vivido como se debe 13 de esos años.
—... Genial. Me están contagiando su depresión. ¡Menos compadecimiento y más actuar! ¡Yukinoshita Yukino hará su movimiento enseguida! ¡Hay que estar preparados!
Me pregunto cuánto tiempo ha pasado. Difícil saberlo cuando me he disociado tanto de toda esta situación. No por desinterés o porque la situación me supere, sino porque estoy ahora metido en una idea que no para de rondarme la cabeza. Si se quiere, podríamos decir que lo que estoy pensando, aquello a lo que no paro de darle vueltas, es mucho más importante que las dudas que tenga hacia Yuigahama, la situación ya parcialmente resuelta de Tobe y demás.
Ahora mismo, yo...
—Hikkigaya-kun, ¿estás bien? ¿Te duele?
... Considere no contestarle, así como lo he estado haciendo las últimas nueve veces que me lo preguntó, pero no soy de piedra y siento que esos ojos no planean nada bueno. Suspirando por dentro, atraje mi mano ya desinfectada y con todos los tratamiento que definitivamente no dolían como la mierda. Pensando un segundo mi respuesta, traté de no mostrar demasiado lo que me aqueja.
—... No te preocupes, Yuigahama. La he pasado peor... Una vez me hicieron comer ensalada de lechuga y tomate.
Agregando eso último en cuanto vi a un oficial darme una mirada de fea curiosidad, traté de aparentar la imagen del chico que se hace fuerte ante la aparente novia/interés amoroso. Una historia cliché como la mierda, pero que la gente se la sigue tragando. Con el oficial asintiendo para sí mismo y yendo a quién sabe dónde, Yuigahama se rió un poco.
—Jaja, Hikkigaya-kun de verdad es una cosa... La forma en que protegiste a tu hermana fue increíble...— Oscureciendo su mirada, de repente la temperatura bajó en la habitación. —... Y muy peligroso. Aunque confié en ti, lo que hiciste fue demasiado arriesgado. Si te hubiera pasado lo peor, yo...
Una persona que no sea yo seguro solo piensa que ella rompería en llanto o algo parecido, pero había... algo en ella, que me hacía cuestionarme esas ideas. Me hacía temer genuinamente por lo que le pudo ocurrir a Tobe si de alguna forma ocurría. Ese pensamiento, aunque aterrador, aun así no me generó nada en particular. No, porque lo que me está preocupando es algo mucho más apremiante.
—... Pero salí bien, ¿no? Digo, duele como la mierda, pero lo importante es que nadie sufrió. Este es un final feliz— Mientras veía a Komachi siendo protegida de las garras de los oficiales por Hiratsuka-sensei y al niño afeminado intentando llamar la atención sobre él mismo por su bien, no pude evitar agradecer de que en Sobu hubiera buena gente.
Al margen de lo que me vino después, supongo que si me terminara relacionado con la gente de aquí, las cosas pudieron ser un poco mejores. Tendría mejores recuerdos y quizás herramientas también.
—... ¿Nadie? Pero tú saliste lastimado...
—...
Fue dicho de forma suave, como si dudara en que yo lo escuchara. Ese tono transmitía un montón de cosas, ninguna de ellas positiva. Quedándonos en silencio, de repente consideré seriamente la idea de que esta mujer me conociera muchísimo más de lo que he estado asumiendo.
Digo, sé que suena algo obvio, pero hasta ahora me he esforzado muchísimo en separar la imagen del Hikigaya Hachiman que tuvo dos hijos con Yuigahama Yui y yo, un Hikigaya Hachiman que se convirtió en un monstruo. Él no soy yo y nunca seré él: esa clase de pensamiento me ha permitido continuar esto sin mayores complicaciones, pero... parece que pequé de ingenuo.
No sé qué tan diferentes sean esos otros mundos de los que estas chicas sean parte, pero no me cabe la duda de que tan diferentes no pueden ser. ¿Qué me dice que en realidad todos nuestros mundos son los mismos y solo cambiaron nuestras acciones o cosas de ese estilo? Puede que el Hachiman de Yuigahama sea uno que tomó otras decisiones en su vida, uno que fue más feliz... creo.
...
Y eso es lo que me ha estado carcomiendo la cabeza. No he dejado de darle vueltas, ahora que el peligro se calmó y he tenido tiempo para pensarlo, en lo extraño que es todo esto. No solo la idea de que Tobe fuera manipulado y culpara por alguna razón de todo esto a mi hermana, ni tampoco la idea de un multiverso. Esas cosas me rompen la mente, si... y ese es el problema. Me quedo cegado ante eso y evito el pasaje más amplio.
¿Por qué pasa esto? ¿Por qué pasa... todo, en general? ¿Cuál es el objetivo para crear este escenario en primer lugar? ¿Qué motiva a esa fuerza para obligar a Tobe a matar a alguien que no tiene nada que ver? ¿Por qué demonios elegirían a un monstruo como yo y a una lunática como Yukinoshita para jugar esto? Y eso sin mencionar lo que pueden estar ocultando las otras dos.
Esto, cuanto más lo pienso, menos sentido tiene. No hay razón para jugar a esta idea de 'conocernos' y 'aprender' o 'vivir la experiencia' para un ser que aparenta ser de naturaleza tan superior como esa anciana. Claro, la idea de que quiera divertirse a costa nuestra no es cero, pero dudo que algún ser así encuentre divertimento en cosas tan mundanas. Si quiere reírse a costa de la humanidad, me imagino que crearía cosas más aterradoras.
Cosas... peligrosas.
No esto: ¿qué sentido tiene esto? ¿Qué mierda tenemos de valor nosotros cuatro para hacer esto? ¿Qué diablos pretende? ¿Y tendrá algo que ver con lo que le obligaron a hacer a Tobe? ¿Hiratsuka-sensei se interpondrá en el plan o algo así? Y si no es solo ella, ¿quién más será relevante? ¿Hayama, tal vez?
... Kuh, pensar sin información no es productivo. No he parado de darle vueltas a las mismas preguntas, pero hasta que no me encuentre con la anciana de nuevo, no puedo hacer nada. Solo me estoy agobiando en lugar de aparentar ser un adolescente que acaba de vivir una experiencia traumática... ¡pero...!
—...
—... Hikki...
No la miré, todavía enfrascado en mi lucha interna. Sin responderle, estuve a punto de hundirme de nuevo en mi debacle interna... pero entonces sentí una sensación fría, aunque suave, en mi mejilla. Aparte del escalofrío por la sorpresa, seguí sin mirarla, dejando que ella entrara más en confianza al directamente acariciar sin pudor mi mejilla.
—...
—Estoy aquí para ti. Soy tu aliada, ¿recuerdas?— Mientras apoyaba su cabeza en mi hombro, yo... solo pude ceder temporalmente a la situación por el bien de las apariencias. Dejarla tomar mi mano puede ser un poco excesivo, pero no es que me importen mucho estas cosas. Ya no soy un mocoso: puedo responder a estas cosas como son realmente.
—... Lo tendré en cuenta.
Gestos que, sin las dos partes sintiendo lo mismo, no significan nada.
... A pesar de esto, reconozco que soy un hombre débil ante estas cosas, así que deja de recostarte tanto, ¿de acuerdo? Me pone incómodo. Y algunos oficiales que no hacen su trabajo como deben nos están mirando raro.
...
Dios, esto es un desastre. ¿Cómo diablos pudo ocurrir esto? ¡¿Y en qué estaba pensando ese idiota para hacer lo que hizo?! ¡Cuando lo encuentre lo voy a...!
—Calma, amor. Estás asustando al oficial— Mi tonto y despreocupado esposo ya hace rato que viene acariciándome como si fuera una niña pequeña que necesita consuelo. Yo no lo necesito, por supuesto, pero aun así... es verdad que oficial tiene cara de que en cualquier momento me llevan a mí presa y no a ese desgraciado que se atrevió a lastimar a mis hijos.
—Yo... Yo...
Lo que quería decir terminó desapareciendo cuando me di cuenta de que mi ira estaba siendo mal enfocada. Ellos no tenían la culpa y no necesitaban escarmiento. Tomando respiraciones hondas con un esfuerzo descomunal para no empezar a hiperventilar de la ira. Costó y probablemente se rompa apenas vea a ese idiota, pero al final lo logré.
Asintiéndole a ambos, di el primer paso y entré a esta escuela que me aseguraré pague por todo lo que hizo. El oficial me intentó llamar, pero no lo escuché. Creo que mi esposo dijo algo grosero de mí como siempre, pero no le di importancia. Me las va a pagar cuando lleguemos a casa. Los tres lo harán.
—Komachi... Hachiman... Ustedes...
¿En qué diablos pensó Komachi para faltar a la escuela? ¡¿Encima para tratar con un lunático en potencia?! ¡¿Dije en potencia?! ¡Claramente lo es para no solo intentar matar a una maestra, sino atacar a mis hijos! ¡Cuando vea a esos padres, definitivamente les daré el sermón de su vida! ¡Ellos son tan culpables como el mocoso al que criaron! ¡Seguro están enfermos!
—Por favor disculpela. Ella está un poco alterada...
—Y-Ya veo...
Hace rato que viene hablando de mí sin que se lo pidiera, pero eso último terminó por romper algo en mí. Deteniéndome justo cuando entraba a estas horribles instalaciones, me giré y encaré al hombre más jodidamente despreocupado que conocí en mi vida.
—¡¿Un poco?! ¡Intentaron matar a nuestros hijos, idiota!— Dándome una cara estúpida, no esperando que le respondiera, eso me enojó más. ¡Y eso es decir mucho! —¡Por alguna jodida razón, nuestro hijo comparte escuela con un criminal frustrado y fue lastimado! ¡Y ENCIMA KOMACHI se involucró en esto!
—Eso es...
Mostrándome inocente, incosciente y asquerosamente adorable, no me pude resistir las ganas de gritar de frustración. Sé que mi marido es así y yo elegí casarme con él, pero... ¡pero ahora no es el momento! ¡No necesito al jovencito del que me enamoré cuando tenía quince, sino al hombre de la casa! ¡¿Es mucho pedir?! ¡¿Lo es?!
—E-E-Esto...
Ja, y ahora el oficial novato cree que soy una loca... Dios mío, la vida me ha destruido. Me convertí en mi jodida madre. Es simplemente perfecto: un chiste tan redondo que pasa a ser ovalado.
Comenzando a reírme porque no me quedaba de otra, las lágrimas que corrían por mi rostro eran de pura frustración. Tristeza y frustración, pero más lo último. Mi esposo, el miserable, finalmente se puso los pantalones y se acercó a mí con esa cara de hombre serio que solo pone cuando le da la gana. No teniendo fuerzas para rechazarlo, dejé que él me atrajera entre sus brazos y me diera un abrazo que no sirve para nada.
—Ya está... Hitomi, sé que esto está mal, pero dejarte gobernar por lo malo solo te pondrá peor. Hachiman puede que aguante eso, pero Komachi... Esa niña ahora necesita una guía, una protectora, no alguien que la haga sentir peor... Además, conociéndola, seguro que está hecha un desastre.
Eso... Eso es...
—... Estúpido. Actuando empático conmigo ahora de todos los momentos. Eres el peor. Debí casarme con Sawada-senpai...
Buscando molestarlo, ponerlo una fracción de furioso, si bien sus brazos temblaron más de la cuenta por enojo, él, como siempre, solo respondió el odio con amor. Abrazándome como solo él sabe hacerlo, él... él es sin duda el peor.
—Eso es... doloroso, pero seguro que su dinero te habría servido más que mi simple esfuerzo— Riéndose como si se estuviera contando un buen chiste, no pude evitar odiarlo aún más. Intenté lastimarlo, pero en cambio, soy yo la que terminó más molesta por sus palabras. El autodesprecio solo es atractivo cuando eres adolescente, estúpido esposo. —Aun así, por favor trata de poner tu mejor cara. Ambos lo haremos por ellos, ¿si?
—...
—Si queremos llorar, que sea en privado. Como adultos y padres, tenemos que ser el sostén por el que no teman caer.
... Quise decir mucho, algunas cosas no agradables, pero al final solo acabé suspirando y devolviéndole el abrazo a desgana.
—... Dices cosas muy sabias para ser un hombre muy apestoso.
—Eso también es cierto, jeje.
No te rías.
—... Q-Que bueno...
Y tú, oficial, aunque seas joven, muestra un poco más de actitud. No puede ser que la seguridad dependa de ustedes.
—Que desastre. No hay duda de que esto va a explotar, Yukino-chan. Espero seas consciente de eso.
Mi hermana no respondió de inmediato: quizás pensando en lo que dije, o quizás solo centrándose en otras cosas. Desde su cambio, ella se ha vuelto demasiado pretenciosa, siempre mirándonos como si supiera todo de nosotros. No lo odio, pero por supuesto que me parece extraño. Más cuando fue de un día para el otro.
—... Lo entiendo, hermana. Pedirte que a ti y a la familia que me ayuden a ocultar esto sería demasiado. Tampoco pido imposibles...— Sonando resignada, como si 'esto fuera el límitie de sus capacidades', no pude evitar sentir una sensación extraña en mi pecho, tratando de comprender a nivel emocional que esta no es mi Yukino-chan.
—Yukino-chan, ¿en qué momento dije que íbamos a ocultar esto?— Acomándome como pude contra la pared de la universidad, sus recientes ganas de actuar como una política cualquiera ya es directamente de terror. —Escucha, no sé qué tanta influencia crees que tengamos, pero no hacemos milagros. Ya bastante hicimos con ocultar lo de tu 'novio'. Esto estará en las noticias en cualquier momento.
Mis palabras solo recibieron un sonido de aprobación leve de ella. —Tienes razón, Nee-san. Si dejamos que las cosas se queden así, es lógico que el resultado sea que todos se enteren de esto.
... Lo que dijo no fue ninguna mentira, pero el tono con el que lo dijo y las palabras que usó me hacen sentir... rara. No es el miedo que creo Yukino-chan está intentando infundirme, pero no me agrada ni un poco este sentimiento. Mi Yukino-chan no puede terminar así: ser una versión aún más podrida que yo. Esto no es lo que quería.
—...
—... Pero no te preocupes. Lo entiendo y no haré nada peligroso. Por mucho que no conozca a Tobe-kun y haya hecho semejante barbaridad, creo sinceramente que la situación lo sobrepasó. Seguro tendrá todo el tiempo que necesite para compensar sus errores— Tras eso, Yukino soltó una extraña risa que intentaba dar un buen ambiente... cosa que, dada la situación, genera todo lo contrario.
¿Habrá perdido la cabeza? A veces he pensado que ella le da muchas vueltas a las cosas y que puede hacerle mal, pero siempre me imaginé que acabaría volviéndose una mujer frustrada, no una loca salida de una película de horror de calidad cuestionable. Es como si fuera otra persona... o, tal vez, en realidad es que la máscara que tenía se terminó de romper, liberando lo que siempre ocultó.
Es algo que me da miedo pensar. No creo que mi hermana, por muy prodigio que diga ser, pueda haber pasado toda su vida ocultando esta faceta. Ni la chica más sociopata podría hacerlo desde tan joven y tanto tiempo: algo tendría que haberme llamado la atención desde antes. Pero si no es eso, ¿entonces qué? No puedo ir pensando que mi hermana no es mi hermana o similares estupideces.
... Aunque no es que haya otra explicación.
—... Bueno, mientras lo entiendas, está bien. Las cosas a veces están fuera de nuestro control, Yukino-chan. Parte de crecer es elegir tus batallas con sabiduria— Intentando darle alegría falsa a este momento, traté de usar el tono que aplico siempre cuando quiero caerle bien a los demás. Por supuesto que no sirve con ella, pero es la manera que tengo de decirle que 'hasta aquí llegamos'.
—... Si, las batallas que no puedes ganar son infructiferas. Lo mejor es dejarlas de lado— Imitando con habilidad mediocre el tono de chica sabelotodo que ella solía tener en estos momentos, de repente sentí... algo, cuando siguió hablando. —¿Pero sabes, Nee-san? Soy una chica muy ambiciosa. Si me es posible, lo quiero todo.
—...
—...
... Suspiré, quitándome la máscara para hablar con algo más de sinceridad.
—No hagas ninguna locura, hermanita.
De verdad...
—Por supuesto que no, Nee-san. Nunca haría algo que arruine nuestro nombre.
... esto es lo peor. Necesito hablar con Hayato cuanto antes. Tengo qué saber qué diablos está ocurriendo en Sobu y qué clase de truco hizo este Hikigaya Hachiman para meterse en semejante lío. Por todo lo que está mostrando e hizo por él, más vale que sea el mejor hombre del mundo. No permitiré menos.
Quizás también tenga que reunirme con él después de Hayato...
Ahora mismo, me encuentro viviendo un infierno. Yo era un chico normal con vida normal que quería ser normal y ahora yo... lo que me espera no es bueno, ¿verdad? Tendré que pagar las consecuencias de mis actos.
—¿Por qué mierda no podemos irnos? ¡Este lugar no va a funcionar si seguimos aquí!
... Je, estoy seguro de que esa hija de puta tiene algo que ver. No sé qué tan fuerte sea, pero estoy seguro de que ella mueve los hilos incluso ahora. Quizás incluso, ahora mismo, me está mirando, esperando a que baje la guardia para arruinarme definitivamente. Si es que ya no lo estoy.
—Ó-Órdenes de arriba, señor. N-No podemos hacer nad-
—¡Maldita sea!
El oficial golpeó la pared y el pobre tipo estaba asustado. Incluso si cometí un error, han sido lo suficientemente amables para no meterme en esto. Me han dejado sentado, parcialmente tratado y actuando como si no existiera. Eso es bueno, pero de verdad temo cuando esto se termine. Cuando todo se vaya a la mierda, yo...
—... Señor, entiendo que esté frustrado, pero... pero cuando decimos que viene de allá arriba, noss referimos a-
—¡Tch! ¡Ya lo sé!— El oficial veterano y con pinta de cascarrabias negó con la cabeza mientras sus ojos me trataban de analizar. No sé qué es lo que vio, pero no le gustó nada, casi como queriendo escupir. —No sé qué mierda está pasando. Chiba ha estado muy rara estos días, pero esto es... Sé que es nuestro trabajo, ¡pero...!
Él... parece que quiere resolver esto, pero se lo están impidiendo. Yo debería enojarme por lo que dijo, pero... tras todo lo que viví, solo quiero que esto termine. No quiero darle a esa perra más motivos para seguir usándome. Preferiría que todo acabara un poco bien para mí, pero tras todo lo que hice, supongo que no me merezco algo tan bueno.
Mi vida está arruinada. ¿Qué pensarán mis amigos? ¿Mis padres? Mamá seguro va a llorar mucho.
Yo... yo también quiero llorar. Un poco.
—...
Negué con la cabeza, rechazando esos sentimientos. Ahora no puedo venirme abajo, no cuando la gente que aprecio y mi familia pueden correr peligro por culpa de esa maldita. Necesito pensar en qué hacer, cómo por lo menos impedir que ella controle mi mente o me obligue a hacer cosas que no quiero... Pero, por mucho que pensara aquello, al final estoy en blanco.
No estoy seguro de qué es ella exactamente, pero... no es humana. De eso estoy seguro, así que ¿cómo venzo a algo que está por encima? ¿Quizás un exocirsmo o ir a un Santuario? Pero no creo que me permitan hacer eso. Es muy probablemente que luego de eso mi vida sea muchísimo más simple, en un mal sentido. Lo que puedo hacer en este tiempo es limitado.
Hablar con Hikigaya Hachiman es una opción, pero dudo que me dejen estar cerca de él. Él, por alguna razón, parece estar metido en todo esto junto con su hermana de mierda, pero no parece que tanto. Buscaba que le dijera lo que sé y buscaba ayudarme, por lo que él es un posible aliado en esto... O puede que no: puede que todo sea un plan para hacerme descuidar y asestar el golpe final.
Yo no estoy seguro. No lo estoy de casi nada, pero aun así tengo que hacer algo. Todos corren peligro.
Piensa, Kakeru. TIENE que haber una solución.
—Más vale que esto sea importante, perra.
Suspiré ante la actitud amenazadora y vacía a parte iguales de Miura. Nunca fue tan lista e imponente como quería hacernos creer, pero habría asumido que la edad la habría hecho madurar un poco. Pero vaya si me equivoque: solo acentuó sus peores partes, como una pequeña araña que después se convierte en un adefecio que debe ser aplastado. Es fea, repugnante y debe ser asesinada.
... Pero bueno, incluso las arañas más horrendas pueden tener sus usos. —Créeme que no lo sería de otra forma. Preferiría ahogarte con cloro que hablar contigo más de la cuenta, así que hagamos esto breve. Luego puedes ir a jugar con tu príncipe.
La cara de asco que mostró Miura ante la mención de Hayama Hayato no tiene precio. Pareció estar a punto de soltar algo tanto ofensivo como estúpido, pero al parecer tuvo la suficiente inteligencia para cerrar la boca. Con frustración, ella se recostó contra la pared, instándome a hablar. A hacerle el favor de brindarle un poco de inteligencia a su vida repleta de complejos y traumas.
Son ya casi las once de la mañana. Los alumnos siguen en sus aulas, incluyendo a Miura Yumiko y Yukinoshita Yukino según todos los demás, por lo que los pasillos nunca se han sentido más tenso. Los murmullos sin sentido son molestos, pero nada que no se pueda cancelar con el poder que se me fue dado. Al menos para nosotros dos, el mundo es un perfecto silencio, libre de tonterías.
Los padres de Hikigaya-kun ya están aquí: puedo sentirlo. Los de Tobe se están moviendo y llegaran aquí en cualquier momento. Teniendo en cuenta que todos los que no están aquí ya están asegurados o no saben nada, pronto podré poner las cosas en su lugar. Lo que sea que planeo hacer esa maldita, bien puede olvidarse. Nada va a estorbar mi plan.
—... Bueno, ya que me dejas hablar, te concederé el placer de la brevedad— Levantando mi mano derecha con la palma abierta, de repente pude deleitarme con los nervios de Miura cuando mi poder comenzó a reunirse ahí. —Tenemos un nuevo enemigo, uno que parece ser un amante del caos. Me encargaré de eliminarla personalmente, y quiero que me ayudes al respecto.
—¿Ah?— Sonando estúpidamente ofendida, Miura Yumiko perdió todo el miedo y se acercó a mí a pesar de que a esa distancia puede matarla. —No bromees conmigo. ¡Como si no fuera obvio que a la mínima oportunidad que tengas me vas a matar! Conozco a las de tu tipo y sé cómo actuan. Si esperas que caiga en eso, ¡pues piérdete!
... Sin decir ni una palabra, me quité la fea saliva que me dio en la cara, enojada internamente porque tenga que lavarme con alchool. —Sé que la inteligencia y los modales nunca han sido tu fuerte, pero incluso tú deberías sentirte ser consciente del peligro que suponen cosas así. Matar a quienes se interponen en nuestro camino está bien, pero se necesita delicadeza. Esto es demasiado imprudente, como de un niño.
—Y ahí vas de nuevo con tu psicopatía...
Sonriendo un poco más, de verdad su estupidez me deja sin palabras.
—¿Y tú eres mejor? ¿Quieres que te recuerde lo que le hiciste a tu Yuigahama Yui? ¿O lo que le pasó al cuerpo de tu Hayama Hayato?— Buscando herirla, hacerle sentir mal por su pasado, durante un segundo conseguí aquello en forma de unos ojos que miraron hacia abajo... pero igual de insistente que una cucaracha, ella me terminó mirando con más desafío.
—Todo lo que hice tuvo una recompensa. Por muchos años él me dio todo de sí y más: se convirtió en mi hombre ideal. ¿Qué hizo el tuyo por ti aparte de dejarte traumas con el color rojo? ¿No es eso aún más patético y desquiciado?
...
...
—... No lo merecías. Ninguna de las dos lo mereció.
Hice tanto por él. Me convertí en la mujer perfecta por él. En lugar de ser solo una ama de casa corriente o una mujer que temía mancharse las manos por pereza, yo merecí todo lo que tuve y más. Que yo sea la única a la que su Hachiman no le dio ni siquiera una oportunidad demuestra que el mundo está en mi contra y es una injusticia que debe ser corregida.
—¡Ja! Tienes suerte de que él no se atreviera a matarte en el acto. Todo lo que yo hice de malo queda reducido a cenizas cuando me comparo contigo. Él fue demasiado amable contigo en cualquier universo y esa SI es una injusticia— Satisfecha con decirme esas tonterías, Miura se empezó a alejar a quien sabe dónde, creyendo en su cabeza diminuta que tenía un punto. Que había 'ganado'.
Eso es...
—Sé porque no quieres colaborar conmigo.
—...
Detuvo sus pasos de inmediato, aunque sin mirarme. Sin atreverse a tanto, porque por mucho que quiera aparentar que puede ladrarle a todo el mundo, ella también tiene sus traumas. Su punto débil.
—Hikigaya Komachi está metida en esto, y tú lo sabes desde el comienzo, ¿verdad? Tu poder te lo debió haber dicho desde el comienzo— Por mucho que haga mofa sobre sus pobres capacidades, su poder no está incluido. De hecho, temo admitirme que ella tiene el poder más capaz entre nosotras tres. Desconozco qué tiene Komachi, pero no hay duda de que ella es peligrosa.
Si yo puedo amoldar todo a mi conveniencia, lo que ella tiene es...
—... Lo que sea que estes pensando hacerle a esa mocosa, puedes irte olvidando. No le vas a tocar ni un pelo— A pesar de no atreverse a dirigirme la mirada y temblar un poco, la determinación con la que dijo esas palabras es por lo menos respetable. Traumada a más no poder, me alegra de que al menos ella encontrara una manera de aprender algo para variar.
Cerrando los ojos, permitiéndome tratar de descansar mi vista de ese nefasto poder que está usando en mi contra, de verdad me da asco que una mujer como ella sea la que más se atreva a conocerme.
Ese no es su derecho. Ni siquiera Hikigaya-kun se merece tal honor hasta que no sea un esposo ejemplar.
—Hm. No te preocupes por lo que vaya a hacer aún. No deja de ser la hermana de Hikigaya-kun y de verdad temo por lo que vaya a llegar a hacer si la lastimamos— Es verdad que lastimé a sus seres queridos, pero tuve especial cuidado con su hermana. Solo la alejé de él, le metí miedo, mas me aseguré de que no fuera lastimada físicamente.
De verdad soy demasiado amable a veces. O puede que solo use la cabeza.
—... O puede que solo te sientas cómoda atacando por la espalda. Lo que le hiciste a su abuelo fue muy bajo.
Mi respuesta fue quedarme en silencio, ya no encontrando nada de valor en nuestra conversación. Ya me quedó claro que Miura va a interponerse en mi lucha contra Hikigaya Komachi y que Yuigahama Yui es demasiado básica para servirme lo suficiente. Ella solo piensa en Hachiman, viéndose incapaz de manipular ni aunque su vida estuviera en juego... lo que la hace, en realidad, una amenaza volatil.
Puedo deshacerme de ella muy fácil o ella acaba por matarnos a todas: su poder es el de mayor potencial destructivo después de todo. Preferiría que ella se encargara de las otras dos molestias primero, pero es un poco arriesgado y no me gustan los riesgos. Ella es demasiado emocional.
Mientras me alejaba para respirar un poco de aire fresco antes de arreglar este desastre, Miura, por más que se siguió alejando desde que terminó de hablar, todavía dejaba su feo rastro en mi psique con su curiosidad grosera.
Por favor, Yuigahama, si alguna vez me consideraste tu amiga, mátala a ella primero. Si haces eso, podría considerar solo enviarte de regalo a Africa a un hombre muy amable. Él fue un aliado aceptable en mi vida pasada después de todo.
Hablando de eso...
—Quizás deba ponerme en contacto con todos ellos...
Ganar su confianza otra vez no debería ser un problema. Solo un poco de 'cambio' en las memorias debería bastar.
—Está comenzando.
—Estate atento. No pierdas la calma.
—Confía en la realidad que ves ahora mismo.
...
...
... Bueno... Si, o me he vuelto loco o de verdad, realmente, estoy apunto de experimentar más tonterías. Sea cual sea el resultado, suspiré, llamando un poco la atención de Yuigahama Yui, quien todavía estaba intentando mostrarse como una chica comprensiva que no oculta nada malo. Una mentira que ahora sé, pero sigo pensando que no hay tampoco algo de qué preocuparse.
Ya sea que Yuigahama tenga una locura interna o no, no cambia el hecho de que no se acerca al peligro de Yukinoshita. Claro, puede estar esforzándose un poco demasiado en recuperar lo que perdió con su Hachiman, pero puedo atribuirlo a una mujer que está de luto e intenta hacer frente a la situación. Eventualmente debería entender que yo no soy su Hikigaya Hachiman y entonces podemos intentar ser amigos, si el mundo me lo permite.
Dudo que a Yukinoshita le importe lo de que no soy su Hachiman... Dudo seriamente de que su Hachiman la haya amado aunque sea de mentira, así que no puedo ser pasivo con ella. Necesito actuar. Y en cuanto a Miura... la verdad es que no la conozco mucho y mi poder no me ha ayudado a intentar entenderla, pero creo que puede ser una aliada. Parecía bastante razonable.
...
De repente fui sacado de mis pensamientos por una cachetada dada así, como si nada, mientras el mundo a nuestro alrededor perdía todo el ruido. O la mayor parte. O puede que todavía esté intentando bloquear todo lo que no sean mis propios problemas para olvidar que, de hecho, mi madre está aquí tratando de ser la figura comprensiva que nunca fue del todo, aunque sin duda mucho tuvo que ver mis propios complejos.
No son tan buenos como me habría gustado, ni tan malo como habría necesitado. Son padres: humanos.
—¡Hachiman, deja de quedarte mirando a la nada como un tonto y contestame! ¡¿Qué diablos se te pasó por la cabeza para hacer esto?! ¡¿En qué estabas pensando?!— Mi madre pareció querer pegarme otra cachetada cuando no le respondí de inmediato, pero el hecho de estar en un ambiente público impidió que demostrara lo que es toda una cultura en las madres de este continente.
Lo cierto es que mis padres me... me generan sentimientos encontrados. Claro, he vivido cosas peores y con el tiempo he logrado perdonarlos, pero eso fue en el futuro. O pasado más bien. Lo importante es que perdoné a una versión más adultas de mis padres, más jodidos por la vida y sin tanta presión por tener que cuidarnos, conmigo siendo un adulto ya para ese entonces al menos pudiéndose ganar la vida.
Ambos crecimos, mejorando algunas cosas y empeorando otras, pero no fuimos los mismos que en ese entonces, cuando nuestra relación era del peor tipo. ¿Pero ahora? Yo he cambiado y ellos volvieron al punto de partida. Se siente extraño y... mal, volver a esto cuando todo se había solucionado. Peor aún que este sea nuestro primer encuentro con todo lo que tengo que pensar y ahora esas voces que suenan demasiado a mí mismo.
Yo... Yo n-
—¡Hachiman!
Suspiré, dejando de lado lo que iba a salir de mi boca.
—... Lo siento, madre, pero tenía que hacer algo. No podía dejar que Hiratsuka-sensei fuera lastimada— La aludida se me quedó mirando con una expresión complicada mientras el niño afeminado que me metió en esto trataba de volverse uno con la pared como un camaleón. —Sé que fue impulsivo, pero al final todo salió relativamente bien. N-—
—¡¿Bien?! ¡¿Crees que esto salió bien?!—
Yuigahama Yui, sentada a mi lado pero a una distancia más alejada que antes, de repente aumentó la presión en el ambiente. Quise intentar tranquilizarla, pero no es como si pudiera hablarle o siquiera mirarla a los ojos cuando tengo a una madre furiosa aquí. Solo puedo esperar lo mejor y que la presión solo sea algo de seres con poderes o estupideces así.
Combinaría con el entorno tan asqueroso.
—...
—¡Mira tu mano! ¡Dios, cuánta sangre! ¡¿Tienes idea de cuánto puedes tardar en recuperarte?! ¡¿Crees que vas a poder estudiar con la mano así?! ¡¿Crees que vas a poder hacer cualquier cosa con la mano así?!— Estaba de a poco perdiendo su lucha contra sus sentimientos y yo estaba en primera fila para recibir la inevitable cachetada. Y donde hay dos seguro aparecerá una tercera.
Siempre es así con ella. Incluso si el tiempo hizo que arreglaramos nuestras diferencias hasta ser cordiales, todavía hay cosas que me desagradan de ella. Todavía odio el cómo, a pesar de que se preocupa por mí, siempre se muestra a sí misma como si me odiara. Con sus ojos nitidos, gritando y tratándome de irresponsable... es natural, entonces, que en su momento temiera hacerla enojar.
Ella no es una mala madre. Ha sido en general buena conmigo, pero cuando era más joven, un infante que quería llamar la atención a cualquier precio, ver este lado de ella me generó una impresión que incluso antes de encontrarme aquí me costaba olvidar. Volver a presenciarla tras tanto es...
—Y Komachi... ¿De verdad era necesario que trajeras a Komachi a esto? ¡¿Acaso no pensaste en eso?! ¡¿Qué hubiera pasado si tu mano no era suficiente para detener a ese loco?! ¡¿Acaso no lo pensaste?! ¡¿Pensaste las cosas antes de actuar?!— Queriendo agarrarme la mano pero deteniéndose a mitad del camino con una cara furiosa que en cualquier momento iba a mostrar lágrimas, no pude evitar sentir algo.
Como adulto, este tipo de situaciones ya las sé enfrentar. Las he experimentado y he salido adelante. ¿Qué tan difícil puede ser hacerlo de nuevo?
—No pensé que eso fue lo que nos ibamos a encontrar cuando me pidieron ayuda. Incluso si Komachi quería venir conmigo, es verdad que me equivoqué. Lo siento mucho, pero por lo menos Komachi está a salvo. Eso es lo más importante, ¿verdad?— Intenté ser el tranquilo aquí, justo como mi padre, pero... los ojos que me vieron no fueron bonitos. Nadie en esta sala, ni siquiera Yuigahama, me miraba bien.
... Ser emocionalmente maduro es muy difícil.
—Tú... Tú eres...— No encontrando las palabras para describirme y viéndose más frustrada con cada segundo que pasaba, antes de que mi padre pudiera meterse finalmente en la discusión, ella arremetió, casi provocando que nos chocaramos la nariz. —¡Decir todo eso ahora es...! Aunque todo haya bien ahora, ¡¿qué habría pasado si no fuera así?! ¡¿Qué habrías hecho si todo salía mal, si tu fuerza no fuera suficiente?!
... ¿Lo que yo habría hecho si todo salía mal? Eso es tan obvio.
—... Entonces habría usado mi pecho. Eso seguro lo detendría y me habría dado suficiente tiempo para reducirlo.
—¡!
—¡!
—¡!
—...
... A-Ah. Supongo que me equivoqué. Creo que dejé que mis sentimientos personales, mi enojo y cansancio por la situación, me influyeran para mal. Si, a veces tiendo a cometer esos errores cuando me equivoco. También suelo pensar demasiado las cosas cuando me siento avergonzado o quiero ignorar el mundo exterior, ¿pero por qué pienso esto último si no tiene nada que ver?
Eso me recuerda a la vez que Zaimokuza me pidió mi sincera opinión sobre [Esa vez que morí sin parar para volverme un Slime que se convierta en un Ser Supremo en este Mundo Maravilloso]. Recuerdo bien ese día. Fu-
—Hachiman...
—...
Finalmente mi padre se atrevió a hablar con un tono dubitavo de momento, aprovechando que mi madre todavía estaba procesando lo que había dicho, teniendo una expresión en blanco que da un poco de miedo. Komachi, sentada a una distancia respetable de nosotros por los oficiales que le hicieron caso a la petición de mi madre, ahora está volviendo a llorar mientras me intenta decir palabras que ni ella entiende.
Hiratsuka-sensei afiló su mirada aún más, pero esta vez sentí algo más que miedo, preocupación o pensar mal de mí. Sentí en ella algo... que me recordó mucho a los ojos que miraron aquel día en que me metió la idea de ser escritor, de encontrar una razón para existir en este mundo.
El chico afeminado parecía que se quería morir y Yuigahama de verdad me hacía sentir que eso iba a pasar: la presión que irradiaba de su cuerpo era jodidamente mortal. Sentí que a este paso me iba a faltar el aire. Los oficiales no dijeron nada e intentaron mostrar aún menos, mostrándose comprensivos con la situación, pero la mirada que me envió uno en específico es... No es bonita.
No es que me quiera suicidar o algo, ¿sabe? Morir es horrible: no quiero pasar por eso otra vez.
—... Hachiman, yo...
Mamá finalmente empezó a recuperarse e iba a decirme algo que no me iba a gustar. Me estaba preparando para lo peor, pasando por mi cabeza mil formas, todas inútiles, de arreglar esta situación.
[Olvídense de esto. De ahora en más, esto fue lo que pasó]
... Y entonces... nada.
—...
No se me viene nada. Las matemáticas nunca fueron mi fuerte, pero esta mierda es el colmo.
Y encima me tuve que caer por las escaleras... Dios, esta segunda oportunidad de verdad está muy mal, ¿eh?
Okay, antes de que saquen sus antorchas, necesito explicar MUCHAS cosas.
Como dije al comienzo, esta historia es una que llevaba en mi cabeza desde la época del 2020, por lo que aparte de que me apasiona, también es verdad que pasó por muchos, MUCHOS cambios. Cambios excesivos respecto a la trama, si, pero también cambios a nivel estructural. Con esto quiero decir que, en realidad, este es el verdadero inicio de mi historia. Por años lo fue.
La historia iba a comenzar con un Hachiman que regresó en el tiempo a Sobu y de repente era envuelto en una trama donde tres chicas hermosas buscaban llamar su atención. Los traumas le impedirían ser romántico, pero la idea sería que él se fuera encariñando con ellas mientras de fondo algo oscuro se ocultaba y cosas malas sucedían.
Una inspiración fuerte para esta historia fue DDSC: Un Verdadero Final y con lo que viene a continuación se notará mucho más. La idea es que Hachiman de a poco vaya descubriendo no solo lo que ocultan estas chicas, sino descubrir las cosas que ustedes, los lectores, también se están preguntando. Ese fue el plan inicial y lo fue por más de tres años.
Pero entonces lo cambié. ¿Por qué?
Una parte fue que no quise inspirarme demasiado en DDSC por mi respeto hacia ella y orgullo de escritor. Otro problema, y este es más personal mío, es que ese tipo de estructura, donde descubres misterios a la par que experiencias ya vividas, ya lo hice con una historia de DDLC que tristemente borré y que no me da confianza en hacerla bien. Un tercer problema fue que pasaríamos MUCHO tiempo sin saber nada, estando perdidos y en algún punto temí que la falta de respuestas satisfactorias los hicieran dejar esta historia.
Por eso decidí contar primero lo que habrían sido recuerdos que Hachiman tendría que descubrir y de paso aprovecharme para mostrar la peor cara de estas chicas para... Bueno, ya verán. Pero si, de esta forma no solo ya tienen contexto sobre algunas cuestiones, sino que también podré centrarme en las relaciones entre Hachiman y las chicas. No como misterios o enemigas, sino como las amigas que la entidad quiere que sean.
Mientras de fondo, por supuesto, ocurre mierda que afectará a más de uno. No crean que lo que ocurrió quedará sin consecuencias. Tan solo, digamos, el héroe tardará en moverse, para desgracia de muchos.
No sé si ya perdí 10 seguidores o me están amenazando de muerte, pero quiero que sepan que la historia que se va a contar no puede hacerlo con un Hachiman desconfiado. Por el bien de su relación con las chicas (y si, no sería TheGenesis si no tuviera harem al menos a nivel de sensaciones) necesito que Hachiman esté más tranquilo. Si ya vimos el lado Yan de las chicas, ahora toca ver su lado más Dere, por así decirlo.
Excepto Komachi. Ser Komachi es sufrir aquí.
En fin, eso es todo. Si no les gustó agradecería que me lo comentaran.
Nos vemos más pronto de lo que creen.
