I

Blu descansaba profundamente con su cabeza apoyada sobre mi regazo. Su respiración era tranquila, pero aún podía sentir la carga de su alma, el peso de sus pensamientos, de sus heridas invisibles.

Mientras acariciaba suavemente su plumaje azul, reflexionaba sobre todo lo que me había contado. Era doloroso saber por lo que había pasado, cómo había sido tratado por aquellos que deberían haberlo apoyado, cómo incluso su propia esposa le había dado la espalda cuando él más la necesitaba.

Sus palabras aún resonaban en mi mente. Había descargado todo lo que llevaba dentro con una sinceridad cruda, sin reservas. Y yo simplemente lo escuché, porque a veces, lo único que alguien necesita es ser escuchado sin juicio ni interrupciones, solo ser comprendido.

Entender su dolor me llenó de tristeza y enojo a la vez. ¿Cómo podía alguien tan noble y con tantas ganas de ser mejor ser tratado de esa manera?

Su esposa... no podía dejar de pensar en ella. No la conocía, pero por lo que Blu me había contado, su actitud no era justificable. Su rechazo hacia él, su falta de apoyo, la manera en que menospreciaba sus intentos de adaptarse... Todo eso solo me hacía pensar, en una palabra:

"Egoísmo"

Egoísta era ella, no solo por su actitud hacia Blu, sino porque no quería que él cambiara, porque quizás temía que los demás la vieran de otra manera si aceptaba su crecimiento. Tal vez sentía que, si Blu evolucionaba, si se hacía más fuerte y seguro, la imagen que ella tenía de sí misma se vería afectada.

Pero Blu solo quería ser aceptado. Quería demostrar que podía ser parte de este mundo nuevo, aunque no fuera el ambiente para el que había nacido. Él no pedía mucho, solo amor, solo comprensión.

Y aun así, le fue negado. Pensar en cómo su esposa lo menospreciaba y le decía egoísta me hacía hervir la sangre. ¿Cómo podía ser tan cruel? Él la amaba, eso era evidente, pero ella... ella no correspondía a ese amor de la manera en que debería. Y eso lo estaba destruyendo.

Acaricié su cabeza con más ternura, deseando poder aliviar, aunque fuera un poco, su sufrimiento. Sabía que no podía borrar su pasado, pero al menos podía estar aquí para él ahora, para que no sintiera que estaba solo. Porque nadie debería sentirse solo en su dolor.

Recordé sus palabras cuando me contó cómo intentó adaptarse a su nueva vida, cómo hizo todo lo posible por encajar, por ser aceptado por su propia especie. Pero ellos lo rechazaban. No entendían que su crianza había sido diferente, que no conocía las mismas costumbres, que para él, todo esto era nuevo y aterrador.

En lugar de enseñarle, en lugar de ayudarlo a encontrar su lugar, lo hicieron sentir menos, como si nunca pudiera ser suficiente. Eso me llenaba de impotencia.

"¿Por qué era tan difícil para algunos mostrar un poco de empatía?"

"¿Por qué no podían ver cuánto estaba esforzándose?"

Y luego estaba ella... su esposa. Me dolía ver cuánto la amaba a pesar de todo, cómo aún intentaba justificarla de alguna manera. Pero yo no podía hacerlo. No después de todo lo que él había pasado.

No después de escuchar el dolor en su voz cuando hablaba de ella. Había algo tan cruel en su indiferencia, en su frialdad, que no podía entender cómo alguien podía tratar así a alguien que decía amar.

"Tal vez estaba haciendo todo mal"

Me dijo en algún momento, y esas palabras se quedaron grabadas en mi corazón. Blu no merecía eso. Nadie lo merece.

Porque el amor no debería ser un juicio constante, no debería ser una batalla por ser aceptado. El amor verdadero es apoyo, es comprensión, es crecimiento mutuo. Y ella le había negado todo eso.

Suspiré y miré su rostro dormido. Había encontrado un poco de paz por ahora, y eso era suficiente.

Pero sabía que el dolor seguía ahí, que no desaparecería de la noche a la mañana. Aún tenía mucho que sanar, mucho que procesar. Pero al menos, esta vez, no estaba solo.

Seguí acariciando su cabeza, asegurándome de que supiera que yo estaba aquí, que siempre lo escucharía, que siempre lo apoyaría.

Porque nadie debería cargar con su dolor solo. Y porque, después de todo lo que había pasado, Blu merecía sentir que alguien realmente lo veía, lo entendía y lo aceptaba tal como era.

El suave movimiento de su respiración acompasada me indicaba que seguía sumido en su sueño profundo, acariciaba su cabeza con delicadeza, sintiendo la textura suave de su plumaje entre mis alas.

Me reconfortaba verlo descansar de esa manera, libre de la carga emocional que tanto lo afligía cuando estaba despierto.

Por un momento, quise creer que su mente también se había tomado un respiro de todos sus problemas, que en sus sueños no existían los recuerdos que lo atormentaban.

Fue entonces cuando noté un cambio en su respiración, parpadeó lentamente, como si le costara salir de su profundo descanso.

Sus ojos azulados se encontraron con los míos, y por un instante, solo hubo silencio entre nosotros, seguía acariciando su cabeza, y en esos segundos en los que no apartó la mirada, pude notar una expresión que rara vez había visto en él:

"Serenidad"

Pero todo cambió en un instante, de pronto, sus ojos se abrieron con sorpresa y se alejó rápidamente de mí, casi tropezando con sus propias patas en el proceso.

No pude evitar soltar una risa ante su reacción tan abrupta. Su nerviosismo era evidente; su plumaje se esponjó levemente y movía las alas con torpeza mientras intentaba recomponerse.

- "¡Es-Esmeralda!" exclamó con voz temblorosa, visiblemente avergonzado.

Mi risa se intensificó un poco al ver su expresión, su rostro reflejaba una mezcla entre sorpresa y confusión, y no pude evitar encontrarlo adorable.

- "Te veías muy tierno, Blu" dije con una sonrisa divertida, observando cómo su expresión cambiaba aún más.

Su sonrojo fue inmediato, bajó la mirada y movió nerviosamente una de sus alas, como si buscara distraerse de su propia vergüenza. Su reacción solo hizo que mi risa continuara.

- "N-No digas eso..." murmuró, evitando mi mirada.

Era fascinante ver cómo alguien tan bondadoso y tierno podía mostrarse tan vulnerable en momentos como este. Me agradaba verlo así, sin la barrera de tristeza y preocupación que solía rodearlo el día de ayer.

- "No tienes que ponerte así, solo digo la verdad." le aseguré con dulzura, tratando de contener mi risa.

Blu me miró de reojo, todavía avergonzado, su pico se entreabrió como si quisiera decir algo, pero finalmente optó por guardar silencio.

En lugar de insistir, simplemente lo observé con una sonrisa cálida, no quería incomodarlo, pero tampoco podía evitar disfrutar de este momento.

Al final, solté un suspiro y me acomodé en mi lugar, viéndolo con tranquilidad.

- "Bueno, si quieres, finjamos que esto no pasó" dije con tono juguetón, encogiéndome de hombros.

Blu suspiró y asintió rápidamente, como si esa opción fuera la mejor forma de aliviar su vergüenza.

No pude evitar reírme una vez más ante su expresión, pero esta vez con un toque de ternura, quizás, poco a poco, pudiera ayudarlo a relajarse más y encontrar la felicidad en pequeños momentos como este.

El sol ya iluminaba el cielo cuando Blu terminó de recomponerse luego de ese pequeño jugueteo de mi parte, sacudiendo sus plumas y estirando sus alas con suavidad. Se veía mucho mejor que la noche anterior, como si un peso invisible se hubiera aligerado en su interior.

Decidí acercarme un poco más, queriendo asegurarme de que realmente se sintiera mejor. Blu notó mi cercanía y me miró con curiosidad, inclinando ligeramente la cabeza.

- "¿Te sientes mejor después de nuestra conversación de ayer?" pregunté con suavidad, observando su reacción con atención.

Blu parpadeó un par de veces antes de asentir con una leve sonrisa. Sus ojos reflejaban mucha gratitud debido a mi preocupación.

- "Sí, mucho mejor. Gracias por escucharme, Esmeralda. En serio, significa mucho para mí. Y espero que no te haya incomodado contándote todos mis problemas..." dijo finalmente.

Negué con la cabeza inmediatamente y le sonreí con dulzura.

- "No tienes que agradecerme, Blu, no me incomodó en absoluto. Estaré aquí para ti siempre que me necesites, no tienes que cargar con todo eso solo."

Blu pareció sorprendido por mis palabras, pero su sonrisa se hizo más sincera, me miró con un brillo especial en sus ojos, como si mis palabras le hubieran dado un poco más de fortaleza.

- "Gracias, Esmeralda. Realmente lo aprecio" Blu me dijo con un tono más ligero.

Me alegró ver que mis palabras habían llegado a él, sabía que todavía le quedaría un largo camino por recorrer, pero al menos, ahora sabía que no estaba solo.

- "Bueno, es hora de volver al trabajo. Aún queda mucho por hacer para restaurar el hábitat" Blu comenzó a estirar sus alas preparándose para emprender el vuelo.

Justo cuando iba a irse, sentí un impulso repentino, no quería dejarlo ir así. Antes de que pudiera alejarse, lo llamé con un tono suave pero firme.

—¡Blu!

Se detuvo de inmediato y giró la cabeza hacia mí con curiosidad. Aproveché ese momento para acercarme rápidamente y, sin pensarlo mucho, envolví mis alas alrededor de él en un abrazo.

Sentí cómo su cuerpo se tensaba por la sorpresa, pero después de un momento, relajó sus plumas y correspondió al gesto con suavidad.

- "Siempre estaré a tu lado para ayudarte, Blu" susurré con sinceridad.

Pude notar cómo su corazón latía con rapidez contra el mío, y por un instante, deseé que ese momento pudiera durar para siempre.

- "Gracias, Esmeralda" Blu lo dijo en un tono bajo, pero cargado de gratitud.

Nos separamos lentamente, y cuando nuestras miradas se encontraron, sentí un calor especial llenando mi pecho.

Blu me sonrió una vez más antes de alejarse de mi mientras aún me daba una de sus sonrisas más sinceras. Yo me quedé en mi lugar, observándolo con una mezcla de alegría y anhelo.

Fue en ese momento cuando lo supe con certeza.

"Me he enamorado cada vez más de él"

Era un sentimiento que había estado creciendo en mi corazón desde que lo conocí, desde que vi su nobleza y su fortaleza, a pesar de todo lo que había sufrido.

Pero también sabía que no podía presionarlo. Blu aún tenía muchas heridas que sanar, y lo último que quería era ser una carga para él.

Así que, por ahora, me conformaría con estar a su lado, apoyándolo en cada paso que diera. No importaba cuán difícil fuera el camino, yo estaría allí para él, siempre.

Cuando Blu se alejó, nuestras miradas se cruzaron una vez más, pero antes de que pudiera reaccionar, una voz interrumpió el momento.

- "¡Vaya, vaya! ¿Interrumpo algo?" dijo una voz traviesa.

Giré rápidamente para encontrarme con Felipe, quien nos miraba con una sonrisa divertida. Blu, por su parte, se tensó de inmediato y negó con vehemencia, sus plumas esponjándose por la vergüenza.

- "¡N-No, claro que no!" exclamó con nerviosismo antes de emprender el vuelo apresuradamente, dejando a Felipe riendo a carcajadas.

El guacamayo se acercó a mí, con una mirada pícara en sus ojos.

- "¡Pero mira qué tenemos aquí! Eso fue interesante de ver" bromeó, dándome un leve codazo.

Solté una risa, sin poder evitarlo.

- "No digas tonterías, Felipe" respondí con una sonrisa, aunque sentía mis mejillas algo tibias.

Felipe ladeó la cabeza mientras su sonrisa se sentía divertida, aunque yo aún tenia mis mejillas arder por su comentario, aunque no duro mucho ya tomo una nueva actitud antes de preguntarme con un tono más serio

- "Entonces, ¿cómo te fue con Blu? ¿Pudiste hablar con él sobre su pasado y lo que su esposa le hizo?" Felipe me mira con un tono serio que pocas veces muestra ante otros.

- "Sí. Ahora entiendo mejor su dolor. Perla le hizo mucho daño, y aunque trata de olvidar ese momento, las heridas siguen ahí. Pero no importa lo que pase, seguiré con él." dije mientras mi rostro tenia una determinación inmensa.

Felipe soltó un leve suspiro antes de mirarme con seriedad.

- "Entiendo lo que quieres decir Esmeralda, pero debes tener mucho cuidado. Tendrás que estar lista para eso, no sabemos cómo reaccionará al verte junto a su esposo. A menos que no le de tanta importancia como me venía comentando Blu" Felipe me mira con cierta incertidumbre por saber lo que pasara.

Lo miré con determinación antes de responder con firmeza

- "No me importa."

Felipe se sorprendió ante mis palabras, pues seguramente no esperaba esa respuesta de mi parte.

- "Realmente no me importa, estaré lista para ello, después de todo, quiero intentar algo" dije mientras lo miraba con algo de seriedad.

Felipe se me quedo mirando extrañado, pues seguramente no tenía idea de lo que me refería, pero no pasó tanto tiempo para que se de cuenta de lo que me estaba refiriendo.

Felipe ya sabe como actuó ante estas situaciones, por lo que solo pudo suspirar mientras me mira con una sonrisa.

- "Entonces, espero que estés lista para lo que venga." Felipe me miró con firmeza aunque se sentía orgulloso de mi determinación.

Y en mi corazón, ya lo estaba.

El silencio se extendió entre nosotros por unos segundos. Mi mente se sumergió en la imagen de Blu, en la expresión que había mostrado cuando le aseguré que no estaba solo.

Había algo en él que despertaba en mí un deseo irrefrenable de protegerlo, de ser su refugio en medio del dolor que cargaba.

No era solo empatía, era algo más profundo, más sincero.

- "Bueno, lo mejor será que..."

- "¿Sabes qué es lo que me preocupa?" dije de repente, interrumpiendo el silencio y a Felipe.

Felipe alzó una ceja, animándome a continuar.

- "Blu aún tiene esperanzas por Perla." dije mientras miro al suelo por unos momentos.

- "¿A que te refieres?" pregunto Felipe sin comprender a lo que me estaba refiriendo.

- "Lo que digo es que Blu aún sigue aferrado a que todo esto vaya a pasar y pueda volver a ser feliz con su esposa Perla, y eso es lo que me duele" dije mientras no despegaba mi mirada del suelo.

Tengo este sentimiento de tristeza por Blu, pues un ave tan bondadosa podría colapsar también, algunos tienen un límite y Blu podría tenerlo.

- "¿Por qué?" Felipe sigue preguntando mientras se acerca a mi.

Claramente él no entiende a lo que me estoy refiriendo en estos momentos, solo estoy diciendo esto en mis pensamientos.

- "Sabes, algunas personas buenas pueden llegar a corromperse" dije con mucho miedo.

- "Un momento ¿De qué hablas?" pregunto Felipe quien seguía sin entender.

Parece ser que tendré que explicarle el motivo por el cual me siento muy preocupada, y eso podría afectar mucho a Blu.

II

Luego de esa pequeña escena romántica y divertida entre Blu y Esmeralda, aquel guacamayo salió disparado rápidamente del sitio, dejando tanto a Felipe y Esmeralda solos.

El spix estaba tan nervioso que no pudo evitar salir de ese lugar para que no lo pudieran ver su rostro lleno de nerviosismo.

- "¿Qué es lo que me pasa?" preguntó Blu a si mismo mientras volaba a una dirección en especifico.

Blu sentía como sus interacciones con Esmeralda eran algo divertidas pero a la vez, coquetas.

Siendo un macho que se ponía nervioso cuando una guacamaya se acercaba a él, con Esmeralda no era la excepción.

Esmeralda tenía un toque que lo ponía las plumas en punta, ella había sido así de coqueta y cariñosa en el pasado? O solo era así por otros motivos?

Pregunta tras pregunta tenía Blu en su cabeza pero lastimosamente no tenía nada que pudiera tener respuestas.

De repente pudo observar un estanque de agua a lo que el spix fue directamente a él para poder tomarse una pequeña y refrescante ducha.

Con un pequeño y cómodo aterrizaje, el guacamayo se sumergio en el estanque mientras se limpiaba sus plumas qué ya necesitaban una pequeña limpieza.

- "Ah, esto se siente bien" dijo Blu extasiado mientras se limpiaba sus alas.

No hay nada mejor que una refrescante ducha para dejar de sentir esos nervios que uno tiene, pues la mente cuando está fresca puede calmar cualquier cosa.

Mientras seguía limpiandose, Blu miro el estanque de agua, en donde pudo ver su reflejo.

Al verse a si mismo, los pensamientos de Blu eran de mucho conflicto y también de mucha culpa y decepción.

No era un hecho decir que el spix estaba sufriendo por dentro, aunque la conversación de ayer pudo calmarlo, eso no evitaba que aun se sintiera mal de si mismo.

A veces cuando nos vemos al espejo, uno puede sentir orgullo de ser quien es pero a la vez se puede sentir decepcionado de si mismo al no ser lo suficientemente capaz.

Blu en estos casos aun se sentía de esa manera, a pesar de que los consejos tanto de Esmeralda como de Felipe le decían que no necesitaba cambiar, eso aun le dolía.

El recuerdo de Perla mirándolo con decepción y también ignorarlo fue algo que no se podía quitar de la cabeza.

- "Se que Esmeralda y Felipe me dicen que no debería cambiar, pero no puedo evitar pensar, si tan solo fuera algo más capaz aquí" dijo Blu mientras en sus ojos solo se podía sentir tristeza y culpa.

Llevando sus alas a la cabeza mientras oculta su rostro con mucha tristeza y vergüenza.

- "¿Qué puedo hacer para que cuando regresen me puedan aceptar?" dijo Blu mientras unas pequeñas lágrimas caían de su rostro.

El guacamayo estaba sufriendo mucho, pues no sabía cuando sería el retorno de los spix, pero si llegan, y descubren lo que paso aquí, le echaran la culpa? ¿Perla y sus hijos se sentirán avergonzados de tener a alguien como él?

- "¿Qué puedo hacer? No importa cuanto lo intente, si eso llegara a pasar, al final del día seré el culpable de todo" dijo mientras la tristeza en el rostro de Blu lo invadia.

Algunos pueden sentirse culpables por acciones que hicieron otros, pero que aún así te echan la culpa por ser el único en esa situación.

Así podría llegar a ser la racionalidad de la tribu al llegar a su hogar y encontrar todo diferente, y al primero que echaran la culpa, será al mismo guacamayo que los hizo pasar un mal rato en la fosa.

- "Siempre soy el culpable" dijo Blu mientras sentía como su culpa y decepción lo consumían.

- "Tú no eres el culpable"

Se escuchó una voz muy tétrica, haciendo que Blu volteara a mirar en todas las direcciones posibles para saber de dónde provenía aquella voz.

- "¿Q-Quien anda ahí?" pregunto Blu mientras sus plumas comenzaban a temblar del miedo que sentía en estos momentos.

El spix volteaba sin parar tratando de encontrar la fuente de aquella voz misteriosa, pero no pudo encontrar nada por ningún lado.

- "Ellos solo te subestiman, tú eres mucho más capaz que tu propia especie"

Aquella aterradora voz se hizo presente nuevamente, Blu no tenía ni idea de quien podría ser esa voz, pero de algo estaba muy seguro, en estos momentos no se sentía seguro.

- "Q-Quién quiera que seas, ¡No te tengo miedo!" Blu se puso en modo defensivo tratando de ocultar su miedo, pues nunca en su vida escuchó una voz tan tenebrosa y fuera de lugar.

- "Eres valiente, eso me agrada."

Blu no entendía de donde provenía la voz, parecía que venía de cualquier lugar ya que la podía escuchar por su espalda, al costado e incluso más cerca de lo que podía imaginar.

- "Yo te puedo ayudar a ser un ave de la que jamás se olviden ellos"

- "¿Q-Qué?" pregunto el spix confundido por las palabras de aquella aterradora voz.

- "No te preocupes Blu, no estarás solo, me tendrás a mi"

Antes de que aquel spix pudiera decir algo, pudo sentir que algo se acercaba por su espalda, rápidamente miro a la dirección y no se encontró absolutamente nada.

El spix aun podía sentir esa pequeña sensación de que algo no estaba bien, por lo que no dudó ni un segundo más y alisto el vuelo.

De repente sintió como algo lo derribaba por la espalda, haciendo que cayera al suelo mientras volteaba a ver quién lo había embestido, cuando su mirada se encontró con la de él, su rostro palideció del miedo, mientras sus plumas se erizaban.

- "¿Q-Q-Qué eres?" preguntó Blu mientras su pico y todo su cuerpo temblaba del miedo, pues no podía creer lo que estaba viendo en estos momentos.

Una criatura viscosa parecida a una araña estaba que lo retenía mientras lo miraba, aunque este animal no tenía ojos, ni siquiera una boca.

- "Soy tu salvación Blu"

Con aquellas palabras de aquella criatura, se acercó a Blu rápidamente. El grito del guacamayo se escuchó poco pues lo que quedo después de eso fue el sonido del viento abrazando el Amazonas.

En un árbol se encontraba Felipe y Esmeralda aun conversando sobre la situación cuando los spix regresen y también sobre Blu.

- "Blu ha estado guardando todo este sentimiento por muchos dias, en algún punto sentía que podía explotar y llegar a enojarse tanto" Esmeralda tenía un rostro de mucha preocupación.

- "El pobre ha pasado por mucho, pero ¿tú crees que él pueda a llegar a corromperse?" Felipe tenía esa duda en su rostro mientras la mira preocupado.

- "Se que puede sonar loco, pero hasta las personas buenas pueden llegar a corromperse, el odio y el enojo acumulados hacen que cambien y que incluso puedan dejar de ser ellos mismos" dijo Esmeralda mientras miraba al suelo con mucha incertidumbre y preocupación.

Cuando un corazón noble reprime su dolor y su amor, esperando ser aceptado, pero solo recibe odio de quienes deberían abrazarlo, la corrupción se vuelve inevitable. No hay criatura que soporte eternamente el rechazo sin que el enojo y el rencor envenenen su alma.

- "Pero no lo he visto que quiera sacar odio y enojo, solo pude ver tristeza" dijo Felipe mientras se frotaba su ala en el cuello.

- "Ayer pude hacer que liberara todos sus sentimientos, y pudo aguantar eso por mucho tiempo, pero tengo mucho miedo de que él pueda llegar a sentir odio y rencor" Esmeralda volvió su mirada hacia Felipe quien también la miraba serio.

- "¿Crees que Blu pueda a llegar a convertirse en ese tipo de ave?" Felipe la miro muy serio mientras la preocupación se transmitía nuevamente en el ambiente.

En lo profundo del Amazonas, Blu se encontraba inconsciente mientras aquella criatura se unía a su cuerpo, se metió dentro de aquel cuerpo que no se movía para poder sobrevivir, ya había encontrado a su próximo alimento, solo que esta vez, le daría un buen uso antes de llegar a la etapa final.

- "Yo espero que no, mientras estemos a su lado, podemos ayudarlo para lo que sea, no pienso dejarlo solo, además, él debe saber, que nunca estará solo" Esmeralda dijo con mucha esperanza, aunque Blu no la estuviera escuchando en estos momentos.

- "Entonces ayudémoslo lo mejor que podamos, después de todo, él es la única ave especial en esa tribu de spix problemáticos" Felipe le dio una aprobación mientras le daba una sonrisa a Esmeralda.

Esmeralda sonrió ante las palabras de Felipe para poder ayudarla, mientras miraba el cielo antes de salir volando.

- "Blu, no te preocupes, yo siempre estaré a tu lado" dijo Esmeralda con una sonrisa mientras se alistaba para volar y encontrar a Blu para comenzar con el trabajo.

Aquella criatura que yacía ahora en el cuerpo de Blu comenzó a alimentarse de los recuerdos del guacamayo, pudo verlo en algunas ocasiones, aunque no conocía del todo su historia. Una vez que se satisfacía de la mente del spix, soltó una risa.

- "Contuviste todo este dolor, amor y lealtad solo para conseguir que estas se volvieran cadenas que te asfixiaban… Pero cuando buscabas apoyo y consuelo en tu esposa y en quienes debían amarte, solo te ofrecieron vergüenza, desprecio y negación"

La criatura vio en la mente del spix aquella imagen de la esposa del guacamayo, junto a los que lo despreciaron.

- "No te preocupes, descubrirás que incluso el corazón más noble puede pudrirse en la sombra del odio. Y tú les mostrarás eso a los que te despreciaron, sobre todo, a tu despreciable esposa"

CONTINUARA

Más de 2 semanas sin publicar nada, pero ahora con está introducción de este capítulo ya entramos a territorio serio y oscuro, cabe resaltar que estuve un buen tiempo pensando en el rumbo que tomará esta historia, por ahora solo espero que todo vaya bien, ya tengo todo lo que se va a contar y dependerá de todo su apoyo.

Sin más que decir me despido y esperen, pues lo bueno apenas está comenzando...