Hola a todos! Primer fanfic de mi perfil, estoy muy emocionada porque es sobre una pareja de la cual siempre quise escribir pero nunca me atrevia. Goku y Bulma siempre tienen una quimica en todos los fanfics increible, ademas que es mi ship frustrado jajaja.
Espero que os guste, vivan los crack ship!
Capítulo 1: Fracturas Invisibles
El viento sacudía las hojas en la Corporación Cápsula mientras Bulma observaba la noche desde el balcón de su habitación. Llevaba puesta una bata ligera sobre su ropa de dormir, con los brazos cruzados, intentando ignorar el vacío que sentía en el pecho.
Vegeta no estaba en casa. Otra vez.
Desde que el peligro de los androides había comenzado, se había vuelto aún más distante, entrenando sin descanso en la cámara de gravedad. Al principio, Bulma intentó comprenderlo. Sabía que la única forma en que Vegeta podía demostrar su valía era volviéndose más fuerte. Pero con el paso de los días, la indiferencia se transformó en desprecio, y ahora solo quedaba un silencio insoportable entre ellos.
Suspiró, frotándose los brazos con frustración. No era que esperara gestos románticos de Vegeta, pero al menos antes había habido pasión. Ahora ni siquiera eso.
—Mamá, ¿dónde está papá? —La vocecita de Trunks la sacó de sus pensamientos.
Bulma se giró y vio a su hijo de apenas un año parado en la puerta del balcón, sosteniendo un peluche con sus manitas regordetas. Tenía el cabello lila desordenado y los ojos curiosos, inocentes.
Sintió un nudo en la garganta.
—Papá está… entrenando, cariño —respondió con suavidad, obligándose a sonreír.
Trunks asintió, aparentemente conforme, y se abrazó a su pierna. Bulma lo levantó en brazos, besando su frente con ternura.
—Vamos a dormir, campeón.
Mientras cerraba las cortinas, no podía sacarse de la cabeza una idea incómoda: cada día se sentía más sola, incluso cuando no lo estaba.
Al otro lado del mundo, en el monte Paoz, Goku miraba el techo de su casa, con las manos detrás de la cabeza. No podía dormir.
Desde que había regresado a la Tierra, después de aquel año entrenando con Gohan en la Habitación del Tiempo, notaba que algo era diferente en él. Algo que no podía explicar.
No era solo el miedo a Cell ni la presión de la inminente batalla. Era otra cosa. Algo que lo hacía sentir… extraño.
Se giró y miró a Chi-Chi, dormida a su lado. Su esposa respiraba con calma, su rostro sereno bajo la tenue luz de la luna.
Goku la quería, siempre la había querido. Pero había algo que se había apagado entre ellos hacía mucho tiempo. Quizás ni siquiera se había dado cuenta hasta ahora.
Cerró los ojos con frustración. ¿Por qué estaba pensando en estas cosas en un momento así?
Pero entonces, sin previo aviso, apareció en su mente el rostro de Bulma.
Y su corazón dio un vuelco.
La imagen lo sorprendió tanto que se sentó de golpe en la cama, confundido.
¿Por qué pensó en ella?
Era su amiga de toda la vida. La primera persona que había conocido fuera del monte Paoz. Su compañera de aventuras. Alguien con quien podía ser él mismo sin preocuparse.
Pero… últimamente, cuando hablaban, cuando la veía… se sentía diferente.
—Tsk, qué raro… —murmuró, pasándose una mano por el cabello.
Se dejó caer de nuevo en la cama, mirando el techo, con el pecho agitado y sin entender por qué.
Lo que no sabía era que esa noche sería la primera de muchas en las que no podría sacársela de la cabeza.
Espero que os haya gustado este inicio, es un poco cortito porque estamos empezando pero poco a poco se ira desarrollando la trama. Nos vemos!
