Los personajes de Candy Candy no me pertenecen, sin embargo la historia es de mi completa autoría, NO es para menores de edad o para personas sensibles al tema adulto.
GRACIAS POR SU COMPRENSIÓN.
DESTINO
CAPÍTULO 43
Candy caminaba de la mano junto con Anthony, él había pedido a la pecosa que lo acompañara para ver a su tío, mientras Alexander se quedaba al lado de los Cornwell y el buen George, quien como experto en niños sabía cómo entretenerlo por un buen período de tiempo y con el tan entretenido balero, pronto estaban los cuatro esperando turno para jugarlo a pesar de los golpes que habían recibidos en sus manos.
-¿Se puede? – Preguntó Anthony en la habitación donde estaba el patriarca.
-Adelante. – Dijo Albert dando permiso para que entrara su sobrino.
-Tío… - Dijo Anthony con una sonrisa de alivio al ver que Albert estaba de pie frente a él.
Albert le sonrió con alivio al tenerlo también frente a él y más cuando advirtió que no venía solo, sino que Candy estaba junto a él.
-No sabes el gusto que me da verlos juntos por fin. – Dijo Albert extendiendo los brazos para recibir a su sobrino, abrazándolo con fuerza y con un cariño parecido al de un padre.
-Me alegra haberte encontrado… - Dijo Anthony dejándose envolver por los brazos de aquel que en más de una ocasión había actuado como un padre.
-Y qué lo digas… - Dijo Albert recordando la desesperación que él mismo había sentido cuando lo buscaba sin éxito alguno. – Candy… - Le dijo a la rubia quien tímida esperaba que aquellos dos caballeros terminaran de saludarse.
-Señor Ardlay… - Dijo Candy con timidez, una timidez que jamás había expresado frente a él desde que lo había conocido.
-Vamos Candy, sigo siendo yo… - Le dijo Albert con una sonrisa. Candy le sonrió con aquella confianza que juntos habían desarrollado con el paso del tiempo.
-Jamás imaginé que eras el famoso tío William. – Dijo Candy aún sorprendida porque a lo largo de tres años él había estado cuidándolos todo ese tiempo. Anthony observaba a su amada Candy, extendiendo su mano para que se acercara a él.
-Te confieso que en más de una ocasión estuve a punto de descubrirme. – Dijo Albert con una sonrisa, mientras se dirigía de nuevo a la cama, todavía se sentía un tanto mareado y temía hacer un espectáculo frente a sus sobrinos.
Anthony y Candy se sentaron frente a él dispuestos a que les explicara lo que había sucedido en todo ese tiempo.
-¿Qué fue lo que sucedió tío? – Preguntó Anthony impaciente por saber todo.
-Después de que te fuiste me enteré por Stear y Archie que Candy estaba con vida. – Comenzó Albert a relatar lo que había sucedido después de la partida de Anthony. – Envié telegramas a la mansión en Inglaterra para que te comunicaras de inmediato, hablé a Escocia, Alemania… Francia... - Decía mencionando todos los lugares en los que había intentado localizarlo y que era probable se presentara. – En fin… todos los lugares en lo que según yo, podrías estar. Al mismo tiempo organizaba una intensa búsqueda del hombre que te había herido y una investigación sobre Neal… - Dijo para asombro de Anthony.
-¿Sobre Neal? – Preguntó Anthony con cierta duda en su voz. Albert asintió ante aquella pregunta.
-Stear y Archie me habían dicho que él te había amenazado el mismo día que te hirieron. – Anthony hacía memoria con lo que decía su tío.
-La verdad que no le tomé importancia a sus palabras. – Dijo Anthony siendo honesto con ello, porque sabía que Neal era un cobarde que jamás se atrevía a tomar acción por lo menos jamás lo había hecho antes.
-También me comentaron que él tenía en su poder los documentos que recibía la tía Elroy de los hombres que los seguían. – Explicó de nuevo, haciendo que Anthony recordara que efectivamente Neal tenía en su poder los papeles que hacían reporte a todos los movimientos de Candy y de él.
-Es verdad, él leía todo lo que según estaba escrito ahí, agregando tan solo mentiras. – Dijo Anthony creyendo hacia donde iba la explicación de su tío.
-Después me enteré que fue el mismo Neal quien recomendó a ese par de individuos a la tía abuela. – Dijo para asombro de Anthony, quien se tensó al escuchar aquello.
-Piensas que Neal fue el encargado de mandar asesinarme. – Dijo Anthony con seriedad, porque la verdad nada de eso le parecía imposible. Candy se tensó al escuchar lo que Anthony decía, ella siempre había tenido un mal presentimiento con aquel joven, que en más de una ocasión había intentado obligarla a salir con él.
-Tardé más tiempo en encontrar a este individuo que a Candy y su hijo. – Confesó una vez más el patriarca. Candy abrió los ojos sorprendida por su revelación. – Encontré a Candy un par de años después de su desaparición, sin embargo pensé que si la tía Elroy se enteraba era capaz de quitarle a Alexander, así que sin decir nada a nadie me instalé en el mismo edificio en el que vivía junto a Annie. – Agregó mirando a la rubia, quien comprendía aún más el motivo por el cual Albert casi siempre estaba ausente.
-¿Entonces realmente lo encontraste? – Dijo Anthony inquieto aún por el otro asunto.
-Lo encontraron en una cantina de la ciudad, trabajaba con un nombre falso y había cambiado su apariencia, pero cuando lo interrogaron no tuvo el menor reparo en delatar a Neal como el autor intelectual de tu atentado. – Dijo mirando a Anthony fijamente. Anthony apretó los puños con furia al imaginar a Neal intentando vengarse de la manera más cobarde que sabía.
-Neal siempre fue un cobarde, jamás ha actuado de frente. – Dijo Anthony con molestia, porque sabía que Neal era un cobarde y precisamente eso era lo que lo hacía tan peligroso.
-El error de mis hombres fue permitir que este escapara. – Dijo Albert no muy orgulloso de este hombre se les hubiera escapado. – Cuando entregaron el reporte y apenas lo leí, salí de inmediato con la intención de buscar a Neal en Florida. – Dijo revelando que había cambiado los planes a última hora, para enfrentar al primogénito de los Leagan.
-Me dijeron que saldrías con rumbo a Brasil. – Dijo Anthony seguro de que George había dicho eso.
-Eso fue lo último que le dije a George, pero la mañana que recibí el informe decidí cambiar mis planes. – Dijo explicando el motivo por el cual el buen George no sabía nada al respecto. – Salí muy temprano para tomar el primer tren rumbo a Florida, sin embargo me emboscaron antes de llegar a la estación y me golpearon hasta darme por muerto. – Dijo con la impotencia en su voz y el dolor de cabeza que se hacía presente como si acabara de suceder.
-¿Entonces no fue un asalto al azar? – Preguntó Anthony sorprendido por lo que decía Albert. Albert negó, seguro que había escuchado lo que decían antes de darlo por muerto.
-Cuando me despojaban de todas mis pertenencias, pensé que realmente era así. – Dijo Albert recordando lo poco que podía. – Sin embargo escuché claramente cuando una voz decía que esta vez se aseguraría de no fallar. – Dijo de nuevo el mayor. – Agregando que no podía volver a fallarle a Leagan. – Dijo nuevamente, le era imposible olvidar aquel nombre. – Después no sé qué pasó, poco tiempo después desperté en el hospital pero no sabía quién era… hasta hoy mismo que te vi frente a mí en el departamento de Candy… no sabía exactamente quien era. - Explicó con un alivio en su voz que era evidente que se sentía seguro de estar ahí con sus recuerdos de vuelta.
-Tengo entendido que Neal no se ha asomado de regreso a Chicago, desde tu desaparición. – Dijo Anthony seguro de lo que Stear le había dicho.
-Envié a Neal a Florida poco después de que partiste. – Dijo Albert recordando que no confiaba para nada en él. – Sin embargo las investigaciones estaban puestas en uno de los hombres que trabajaban para él. – Dijo una vez más, ya que la tía abuela en ese tiempo como siempre lo defendía por sobre todas las cosas.
-Pero eran dos hombres los que nos estuvieron siguiendo. – Dijo Anthony recordando que cada uno tenía un perseguidor al acecho.
-Efectivamente, de hecho uno de ellos fue el que avisó a la tía Elroy que habías sido mal herido, al parecer nunca estuvo de acuerdo con tu ataque. – Dijo Albert, indicando que si no hubiera sido por ese hombre Anthony realmente hubiera muerto.
-¿Y qué sucedió con él? – Preguntó Anthony seguro quien había sido el que lo había ayudado.
-Lo encontraron muerto meses después. – Aclaró Albert para pena de Anthony.
-Crees que Neal… - Dijo Anthony dudando de si pudiera o no estar relacionado con lo sucedido con aquel hombre.
-Es lo más seguro. – Dijo Albert, quien había llegado a la misma conclusión que Anthony.
-Es necesario entregar esos papeles a la justicia. – Dijo Anthony seguro de actuar en contra de Neal.
-Tenía conmigo los papeles, pero imagino que nada de lo que traía en esos momentos apareció. – Dijo Albert con frustración. Anthony asintió confirmando lo que decía Albert.
-Es verdad, al hospital llegó muy mal herido. – Dijo Candy recordando que cuando había llegado al hospital no traía nada que pudiera identificarlo. – La doctora Kelly pasó noches enteras cuidándolo. – Dijo Candy dando el crédito a la doctora que lo había salvado. El rostro de Albert se encendió al recordar a la doctora Kelly, un gesto que no pasó desapercibido para Anthony y Candy.
-Tío, George y los muchachos están afuera esperando verte. – Dijo Anthony para que continuara la explicación frente a George y pedirle que comenzara a investigar qué había sucedido con aquellos papeles o ver si podía encontrar a la empresa investigadora que había dado con el paradero de aquel hombre.
-Hazlos pasar. – Dijo Albert seguro de que también tenía ganas de volver a verlos.
-¡Tío Albert! - Gritó Alexander con gusto al ver que su tío Albert estaba fuera de peligro.
-¡Hola travieso! – Gritó Albert con el mismo gusto que el pequeño rubio, al ver que el pecoso corría como torpedo para arrojarse a sus brazos.
-¡Alexander! – Gritó Candy al ver las intenciones de su hijo.
-Tranquilo hijo. – Le dijo Anthony atrapándolo entre sus brazos justo en su salto, para llevarlo con mayor cuidado al encuentro de su tío.
-Me alegra que estés bien. – Dijo Alexander con un poco de pena por su alocado entusiasmo.
-A mí más pequeño. – Le dijo Albert acariciando sus rizos rubios y alborotados.
-Joven Albert… - Dijo George con la mirada conmovida, sintiendo un profundo alivio por volver a verlo sano y salvo.
-Mi buen George, es un gusto volver a verte. – Le dijo Albert acercándose a él para abrazarlo.
-No se levante… - Dijo George evitando que se pusiera de pie, regresándolo de nuevo a la cama.
-Creo que por ahora necesitas descansar tío. – Dijo Archie quien al igual que Stear estaba esperando que los saludara. Albert sonrió y recibió a sus sobrinos con verdadero gusto y emoción que reflejaba en su rostro conmovido.
-Me alegra estar de vuelta. – Dijo Albert feliz de verlos a todos juntos.
-¿Me puedes explicar qué fue lo que pasó? – Preguntó George con impaciencia.
-La mañana después que nos despedimos, recibí el informe de la investigación acerca del atentado en contra de Anthony. – Dijo Albert para atención de los tres caballeros que acababan de entrar. Alexander se había entretenido jugando con el material clínico que había en la habitación y no prestaba atención a lo que hablaban los mayores, en ese momento para él era más entretenido otro asunto ya que su mano estaba adolorida de tanto golpe con el balero.
-¿En verdad? – Preguntó George sorprendido, mientras Stear y Archie prestaban atención porque ellos eran los que habían puesto las alarmas en contra de Neal.
-¿Y bien? – Preguntó Stear impaciente por saber más del asunto.
-Tal como lo sospecharon. – Dijo mirando al par de hermanos. – Neal fue el encargado de recomendar esos hombres a la tía Elroy y también es el responsable de dar instrucciones a uno de ellos para terminar con... – Dijo Albert señalando con la mirada a Anthony, sintiendo un profundo coraje en contra de aquel que se hacía pasar por su sobrino, porque después de todo aquello no quería tenerlo cerca de la familia.
-No solo eso… - Dijo Anthony con la misma molestia que su tío. – También fue el encargado de intentar desaparecer a mi tío. – Dijo una vez más ante la sorpresa de George y los Cornwell.
-¿Es cierto eso? – Preguntó George preocupado. Albert asintió.
-Escuché cuando decía que no podía volver a fallarle a Leagan. – Dijo Albert seguro de lo que había escuchado.
-No puedo creerlo. – Decía George confundido por la maldad del joven Leagan.
-Entiendo que hubiera intentado deshacerse de mí. – Dijo Anthony mientras miraba a Candy, sabía que el rencor hacia él era porque se había sentido despechado por el rechazo de Candy y por la golpiza que le había propinado cuando hablaba de manera tan despectiva de la pecosa. – Pero atreverse a eliminarte a ti… - Dijo sorprendido por su atrevimiento.
-Se sentía amenazado. – Dijo Albert seguro que ese había sido el motivo de su móvil. – Lo envié primero a Nueva York para evitar las compañías que tenía en Chicago, después lo dejé en Chicago trabajado precisamente para alejarlo de las malas compañías una vez más, pero enviarlo a Florida fue algo que no le agradó en lo más mínimo. – Dijo Albert pensativo, ya que en Florida al estar sus padres ahí era más difícil que pudiera dedicarse a los malos manejos que tenía.
-Quiso evitar ir a la cárcel. – Dijo Candy segura de que tal vez ese fue el motivo por el cual se había atrevido a atacar a la cabeza principal del clan.
-Neal siempre ha sido un cobarde y un idiota. – Dijo Archie molesto también con lo que escuchaba.
-Tenemos que recuperar esa información. – Dijo Albert mirando a George.
-De inmediato me pondré en contacto con el investigador. – Dijo George seguro de que sabía quiénes eran las personas que Albert había contratado.
-Muy bien. – Dijo Albert esperando tener nuevamente las pruebas para actuar en contra de Neal.
-La tía abuela no la pasará muy bien. – Dijo Stear recordando la salud de la matriarca.
-Lo sé… - Dijo Albert, quien había pensado mucho antes de decidir irse a Florida.
-La tía abuela debe comprender que ya es mucho el daño que ha hecho su nieto. – Dijo Anthony seguro de que no podía permitir más injusticias.
-Te entiendo Anthony, pero ella está muy delicada. – Dijo Stear con pesar al recordar la salud de la tía abuela. – Estos días la he visto más decaída que nunca. – Explicó nuevamente. Albert suspiró al recordar la enfermedad que padecía la vieja Elroy.
-Hace un par de años le detectaron una enfermedad incurable. – Dijo Albert con pesar. Todos en la habitación quedaron en silencio.
-Lo siento mucho, pero esta vez Neal no puede salirse con la suya. – Dijo Anthony rompiendo el silencio, dispuesto a no guardar silencio con respecto al castigo que Neal se merecía.
-La tía abuela ya no lo respalda como antes. – Dijo Albert seguro de que la vieja Elroy había dejado de apoyarlo tiempo atrás. Anthony y los demás escucharon las palabras del patriarca.
-También debemos cuidar la manera de decirle que el tío ha regresado. – Dijo Stear una vez más, él era el que había visto los últimos días a la vieja. – Y que Alexander y Candy…
-De ninguna manera… - Dijo Anthony con cierto rencor en su voz, no podía evitar sentir aún ese rencor en contra de quien le había hecho tanto daño.
-Anthony… tal vez la tía abuela no dure mucho tiempo… - Dijo Stear mirando con súplica a su primo. Anthony apretó la mandíbula por lo que sentía en su interior, le era difícil perdonar tanto daño realizado.
-Lo siento mucho, pero a pesar de todo no se merece…
-Anthony… - Dijo Candy interrumpiendo a su amor. – Amor… creo que sería bueno que ella conociera a Alexander… - Dijo Candy intentando ceder un poco como un acto de misericordia con aquella mujer que tanto daño les había hecho.
-Pecosa… ella nos ha hecho mucho daño… - Dijo Anthony con la voz conmovida, seguro de que si ella jamás hubiera intervenido en su vida no hubieran sufrido tanto tiempo.
-Lo entiendo… - Le dijo Candy con ternura, mientras acariciaba su rostro y se perdía en sus ojos. – Pero también Dios dice que debemos perdonar a nuestro prójimo. – Dijo Candy con una sonrisa a su hombre, quien la miraba sin argumentos para debatir sus palabras. – Ella está enferma, merece compasión… - Dijo de nuevo la pecosa. Anthony la miró conmovido y la abrazó con fuerza, temía tanto lo que pudiera suceder.
-Anthony… - Dijo Albert para llamar la atención de su sobrino. – Te prometo que esta vez tú familia estará a salvo. – Dijo el patriarca una vez más.
-¿Cómo lo sabes? Tú mismo le ocultaste a la tía abuela que habías encontrado a Candy y a Alexander. – Dijo Anthony ansioso, ya que imaginaba que Albert había estado seguro que de esa manera protegería a ambos de las intenciones de la vieja Elroy.
-Tienes razón. – Dijo Albert seguro de ello. – Yo mismo oculté de todos la información por temor a que ella cumpliera sus amenazas. – Dijo confirmando lo que le había confesado minutos antes. – Pero Stear acaba de decir que la ve muy desmejorada. – Dijo una vez más el patriarca. Anthony cerró los ojos aun negándose a permitir que aquella mujer se acercara a su mujer y a su hijo.
-Recuerda que ella te dijo todo lo que sabía de Candy… - Dijo Stear para animarlo a permitir que su hijo se presentara ante la matriarca. Candy lo miró a los ojos con súplica.
-Hay que tener compasión de ella… - Dijo Candy con una sonrisa tierna a Anthony, quien la miró con ternura al ver nuevamente la bondad en su rostro.
-Eres maravillosa… - Le dijo Anthony abrazándola con fuerza a su pecho. Miró a su hijo y sonrió ante la inocencia del pequeño que había desacomodado todos los insumos médicos del carrito de emergencia.
-¡Alexander! – Dijo Candy al ver lo que había hecho su inquieto retoño.
-Pensándolo bien, creo que sería bueno que se lo dejaran unos minutos… - Dijo Archie con diversión al imaginar que la misma Elroy pediría que se lo llevaran a sus papás.
Anthony tomó a su hijo en brazos mientras Candy comenzaba a reorganizar todo lo que había hecho su torbellino, mientras los demás reían por las ocurrencias del tremendo pecoso.
-Creo que se entenderá muy bien con mis hijos. – Dijo Stear con una sonrisa al darse cuenta que Alexander también era un pequeño peligro.
Candy y Anthony salían junto a Alexander del hospital, habían permanecido toda la tarde junto al patriarca, sin embargo Archie se había ofrecido a cuidarlo por esa noche.
-¿En qué piensas? – Preguntó Candy, mientras Anthony manejaba pensativo. Anthony la miró y sonrió con un suspiro incluido.
-En ustedes. – Dijo mirando a su amada Candy y al pequeño pecoso que yacía dormido entre sus brazos.
-¿Aún dudas de que la señora Ardlay conozca a Alexander? – Preguntó Candy segura que él seguía renuente a hacerlo.
-Ella nos hizo mucho daño, princesa… - Le dijo Anthony para que ella comprendiera su temor.
-Pero también es verdad que está enferma… además tú no permitirías que nos hicieran daño… - Dijo la rubia tomando la mano de su príncipe. Anthony sonrió besando con delicadeza el dorso de su mano.
-Jamás… - Dijo seguro que no permitiría que la vieja Elroy intentara separarlos de nuevo o incluso de quitarles a su hijo. – Tú y Alexander son mi vida… - Le decía sin perder el camino frente a él. Candy le sonrió segura que así sería.
-Entonces podemos ir a verla… - Dijo Candy con precaución, tampoco quería forzarlo a que llevara a su hijo frente aquella mujer.
-Ya veremos… - Dijo Anthony con un suspiro profundo, sus ganas de que Elroy tuviera frente a Alexander no eran las mejores hasta ese momento.
Llegaron al Magnolia y Anthony bajó a Alexander en brazos, el pequeño remolino se veía cansado, había sido un día demasiado ajetreado para él y gracias a los hermanos Cornwell y a George que lo habían cansado podían decir que estaba rendido.
-Buenas noches. – Saludó Candy a Annie, quien ya estaba en el departamento.
-Buenas noches Candy… - Dijo Annie con una sonrisa, observando que detrás de ella venía Anthony cargando al pequeño Alexander. – Por fin cayó… - Dijo Annie con una sonrisa, sabía que no era nada fácil que el pequeño travieso cayera rendido.
-Jugó mucho con George y mis primos. – Mencionó Anthony con tranquilidad. Annie asintió un tanto nerviosa al recordar a Archie.
-¿Ya cenaron? – Preguntó Annie amablemente antes de ser descubierta.
-Cenamos con Albert en el hospital. – Respondió Candy con una sonrisa agradecida, sabía que Annie siempre se preocupaba por ellos. – ¿Y tú? - Preguntó la rubia preocupándose también por su hermana.
-También… - Respondió Annie con una sonrisa. – Si quieres, hoy puede dormir conmigo. – Dijo una vez más la joven diseñadora refiriéndose a Alexander.
-Sabes que es muy inquieto. – Dijo Candy segura de que no dejaría dormir a Annie.
-No importa, sabes que le gusta dormir con su tía Annie. – Dijo la joven una vez más, dispuesta a permitir que su hermana y Anthony pasaran la noche juntos. Candy sonrió con una sonrisa tímida y el rostro enrojecido.
-Por aquí… - Dijo Annie con una sonrisa a Anthony, quien al ver que la pecosa estaba de acuerdo lo llevó hasta la habitación de Annie, donde había dos camitas individuales. Colocó a Alexander en donde ella le dijo y salió con cuidado de la misma.
-Annie compró una cama para Alexander, porque a él en ocasiones le gusta dormir con su madrina. – Dijo Candy al ver que Anthony salía de la habitación de Annie sin la valiosa carga.
-Me alegra que tenga a una madrina que lo quiere tanto. – Dijo Anthony con una sonrisa, acercándose a Candy quien lo miraba enamorada.
-Tom y ella son sus padrinos. – Dijo Candy una vez más, mencionando al rubio que ahora era compadre de ambos hermanos de Candy. Anthony sonrió complacido por la elección de la pecosa, sabía que no había mejores padrinos que aquellos dos jóvenes que amaban a Candy como una verdadera hermana.
-Me alegra. – Dijo Anthony besando su frente con suavidad.
-¿Estás cansado? – Preguntó Candy con cierto nerviosismo. Anthony sonrió y levantó el rostro de su amada para verla de frente.
-Un poco, pero creo que primero iré a bañarme. – Dijo mostrando las llaves del departamento de Albert, quien se las había dado para que tomara de ahí lo necesario para vestirse.
-Te acompaño. – Dijo Candy con la misma timidez que sentía en su pecho por estar nuevamente a solas con él.
Caminaron hasta el pasillo y pronto llegaron a la puerta que correspondía al departamento de Albert, donde Anthony abrió la puerta cediendo el paso a la rubia. Una vez que se aseguró que Anthony tenía todo para darse un buen baño se despidió de él.
-También tomaré un baño. – Dijo con una sonrisa. Anthony asintió dándole un tierno beso en los labios.
-En un momento más voy. – Le dijo para que supiera que volvería a dormir con ella.
Candy caminó entre nubes de regreso a su departamento, para después entrar en su habitación y buscar la ropa que se pondría aquella noche tan especial para ella y Anthony, ya que sería la primera de muchas en las que dormirían juntos hasta otro día.
-Candy… - Dijo Annie sin querer levantar mucho la voz, no sabía que Anthony estaba en el departamento de Albert.
-¿Qué sucede Annie? – Preguntó Candy confundida por su manera tan bajita de hablar.
-¿Eso te vas a poner? - Preguntó la joven diseñadora al ver el camisón de franela que Candy llevaba en sus manos.
-Sí… - Dijo Candy con pena, sabía que no era lo más sensual que poseía, pero el frío de la noche aún podía sentirse, sobre todo por la madrugada.
-Ven conmigo… - Le dijo llevándola hasta su habitación, en donde le mostró algunos de los diseños que tenía en su colección. – Mira, todos son nuevos y son de tu talla. – Le dijo con una expresión de felicidad.
-Pero Annie… esto es para tus clientes… - Dijo Candy segura que aquellos conjuntos tan delicados eran para la novia que ahora sabían sería la esposa de Tom.
-No importa… - Dijo Annie con una sonrisa. – Le haré más, aún tengo tiempo. – Dijo sin dejar de sonreír, ella lo que quería era que su hermana fuera feliz e hiciera feliz al rubio. – Además tú los lucirás más que ella. – Dijo segura que así sería. Los ojos de Candy se llenaron de lágrimas por la emoción que sentía. – No llores tonta… - Le dijo Annie también con los ojos igual de conmovidos. – Mereces ser feliz… y Anthony también… - Le dijo tomando sus manos para que comprendiera que ya era hora de dejar de llorar. Annie sabía al igual que Alexander que Candy lloraba todas las noches.
-Muchas gracias Annie… - Dijo Candy abrazándola con fuerza. Annie recibió su abrazo con verdadero cariño. - ¿Tú estás bien…? – Preguntó Candy recordando el encuentro con Archie.
-Estoy bien… - Dijo Annie para que no se preocupara, no ganaba nada diciéndole que había sentido que sus piernas se iban a derretir al tenerlo en frente, después de todo ellos ya caminaban por senderos diferentes. – Anda… y no hagan mucho ruido… - Le dijo con una risita traviesa.
-¡Annie! – Le dijo Candy sorprendida por sus palabras y Annie simplemente rió cubriéndose la boca para no soltar una carcajada que despertara a Alexander.
Candy salió de la habitación de Annie directo al cuarto de baño, mientras la diseñadora se quedó suspirando al recordar a su novio, su gesto después se tornó triste al recordar a Archie, estaba más guapo que nunca, con su traje al último grito de la moda, pulcro y bien peinado y esa sonrisa que le dedicó que no sabía si era de gusto por volver a verla o mera cortesía.
-Tú estás con Wilberth, Annie… y eres muy feliz… - Se dijo una vez más para convencerse que Wilberth era el indicado para ella. Giró su rostro y miró a Alexander, quien dormía plácidamente ajeno a la conversación que había tenido con su madre, acarició sus rizos y besó su frente, segura que ni las carcajadas que había reprimido lo habrían logrado despertar. – Descansa pequeño ciclón… - Pensó Annie con ternura, llamándole como Candy le decía a veces de cariño a su hijo.
Anthony regresó al departamento sintiéndose renovado, a pesar de usar la ropa de su tío y haber tomado un pijama para dormir más a gusto. Entró a la habitación de Candy y su hijo buscando a la pecosa, sin embargo la rubia aún seguía en el cuarto de baño. Caminó por la habitación y posó su mirada en las fotos que la rubia tenía de su hijo, en ese pequeño espacio pudo observar cómo se veía su hijo en los primero años de vida.
-Me perdí tantos años hijo… - Dijo con nostalgia, arrepentido una vez más por salir huyendo de Nueva York. – No debí de haberme ido… - Dijo nuevamente con un suspiro profundo y lleno de arrepentimiento.
-No fue tú culpa… - Le dijo Candy intentado hacerle ver que no era responsable de intentar reconstruir su vida lejos del lugar en el que había sufrido tanto. Anthony volteó sorprendido ante la presencia de Candy, quien había entrado casi en silencio.
-Si yo no me hubiera ido… - Dijo Anthony una vez más, pero Candy lo calló con su índice.
-Shhh… - Le dijo acercándose a él de manera tierna. – Ya estás aquí… - Le dijo con un susurro ahogado, acariciando su espalda para intentar calmar sus remordimientos. – Estamos juntos… los tres, somos una familia… - Decía Candy dejándose envolver por el abrazo de Anthony, quien se aferraba a ella buscando el alivio de su alma.
-Una familia, nuestra familia princesa… - Decía Anthony acariciando también su espalda, produciendo un delicioso escalofrío en su columna que recorrió todo su cuerpo.
Candy miró a su príncipe a los ojos, quien tenía una mirada cargada de amor, de deseo, de admiración por la hermosa pecosa que lo miraba de la misma manera, embelesada por tenerlo junto a ella.
-Te amo… - Dijo Anthony con un susurro suave, acercándose a su boca para volver a probar su dulce y delicado sabor.
Candy cerró sus ojos para recibir aquella anhelada caricia, aquella caricia que ella ansiaba cada día más para calmar la inquietud que su piel clamaba en torno a su príncipe.
-Te amo Anthony… - Gimió Candy al verse libre de su tierno beso. Anthony le sonrió enamorado y un destello de deseo iluminó sus pupilas las cuales lucían totalmente dilatadas.
Anthony la observó con detenimiento, estaba frente a él realmente, con sus cabellos húmedos los cuales lucían más largos por el peso del agua, su blanca piel lucía radiante ante el sofoco que mostraba. Su cuerpo lucía un bello camisón de seda y encaje que podía mostrar sus hombros descubiertos. La miró maravillado, no había puesto atención a su silueta cuando lo tenía abrazado.
-Eres hermosa… - Le dijo provocando que Candy contuviera el aliento, mientras sus mejillas sonrojadas provocaban un calor en todo su cuerpo. – Te amo princesa… - Volvió a decir antes de volver a besarla, pero esta vez de manera apasionada y necesitada.
Los labios de Anthony comenzaron a besar los de Candy de manera intensa, apropiándose de su boca una y otra vez, mientras sus manos jugueteaban con la suavidad de la tela que cubría su esbelto cuerpo. Candy gimió en su oído víctima de las emociones que despertaban sus manos jugueteando por su espalda.
-Anthony… - Gimió su nombre sobre su oído y él se estremeció.
-Candy… - Respondió con un susurro su nombre, llenándose de las sensaciones que despertaban alrededor de su cuerpo, ni el cansancio de la noche evitaba que su cuerpo firme y erecto estuviera dispuesto a tenerla una vez más.
La tomó entre sus brazos y la recostó sobre la cama, se subió sobre ella y mirándola a los ojos fijamente la volvió a besar. Candy se aferró a su cuello mientras él recorría con sus manos sus piernas, acariciando sobre la sedosa y fina tela sus muslos ansiosos por más.
-Te necesito… - Gemía Candy con un volumen apenas audible, un volumen que le impedía hablar más fuerte por la emoción que sentía en su garganta.
-¿Confías en mí? – Preguntó Anthony mirándola a los ojos. Candy lo miró con un brillo muy especial en sus ojos, un brillo que iluminó el deseo que la consumía una vez más.
-Siempre… - Le respondió con una sensual sonrisa. Anthony correspondió a su sonrisa y se dirigió a su cuello para besarlo lentamente.
Las caricias de Anthony fueron bajando poco a poco, besó su cuello, sus hombros y sobre su camisón se apoderó de sus areolas que endurecidas por la pasión la hacían removerse bajo su cuerpo. El rubio sonrió complacido por los gemidos ahogados que Candy reprimía en su boca.
-Maravillosa… - Dijo Anthony una vez que llegó hasta su cintura, reteniendo con sus manos la seda que la cubría, deshaciéndose de su ropa interior para después separar sus muslos. Candy se tensó al momento de sentir su centro tan expuesto, mientras los ojos de Anthony se fijaban complacidos por lo que tenía frente a él. – Tranquila… - Le dijo acariciando el interior de sus muslos, separando cuidadosamente sus piernas para después abrir el camino entre sus labios.
Candy se estremeció y se removió debajo del rubio, quien con sus hábiles manos había despejado la vista al paraíso, dejando al descubierto el pequeño órgano que inflamado latía impaciente por atención. La boca de Anthony se hundió por fin en su centro y comenzó con suaves movimientos circulares con su lengua, provocando que el deseo incrementara en el cuerpo de la pecosa, quien con ansias se aferró a los barrotes de la cabecera ahogando el gemido que quería salir victorioso de su prisión.
Anthony sintió un desconocido placer en su cuerpo al ver la reacción de la rubia, quien impaciente se sujetaba para intentar controlar el deseo que ardía en su cuerpo. Detectó aquel botón que palpitaba ansioso y lo rodeó con su lengua, estimulándolo insistentemente hasta sentir cómo su pecosa se movía cada vez más deseosa. La invasión de su medio la asaltó de pronto, obligándola una vez más a callar sus gemidos, reprimiendo una y otra vez los sonidos que de su boca anhelaban escapar.
-Anthony… - Gimió Candy una vez más desesperada, instando al rubio a continuar con sus caricias, su lengua sustituyó a su medio y el cuerpo de Candy se arqueó de pronto comenzando a moverse de manera descontrolada.
Anthony pronto obtuvo la respuesta que anhelaba de su cuerpo, quien de inmediato llenó su boca de toda la humedad retenida, pero a pesar de haber llegado a la cúspide de la montaña, el rubio continuo con sus intromisiones una y otra vez, cada vez más rápido, cada vez más intenso, mientras sus manos se adherían a sus caderas y la atraían más a su rostro. Candy se soltó de su agarre y apretó el rostro de Anthony entre sus piernas, rogándole de esa forma que continuara con sus caricias. Anthony continuó insistente en su entrega, demostrándole que estaba más que complacido con amarla, demostrándole la gran necesidad que tenía de complacerla y hacerla suya nuevamente. El cuerpo de Candy volvió a sacudirse de manera incontrolable, provocando una intensa marea en la que Anthony se sumergió por completo, bebiendo extasiado la totalidad de aquel elixir de amor.
Candy se removía aún en aquel viaje interno, mientras Anthony la observaba feliz de complacerla, podía observar que su cuerpo continuaba disfrutando y para él era un espectáculo maravilloso. Candy abrió sus verdes ojos y se posó en los azules de él, que brillaban con la misma agitación y deseo que ella.
-Anthony… eso fue… - Dijo Candy con la respiración aún entrecortada, con el corazón latiendo a mil por hora y los recuerdos puestos en las pláticas de sus compañeras, quienes hablaban abiertamente de las caricias orales que recibían de sus amantes, comprendiendo hasta ese momento el alboroto que armaban al contar desinhibidas entre ellas. – Maravilloso… - Dijo Candy mirándolo complacida. Anthony le sonrió con malicia, orgulloso de su esfuerzo.
Se acercó a ella amenazante, con una sensualidad erótica que la hizo contener el aliento, su sonrisa de lado le demostraba que aún no había terminado y debía ser así, porque sobre sus ropas podía ver la erección que lo asaltaba. La besó apasionadamente, mientras se deshacía por completo del hermoso camisón blanco que Annie le había obsequiado, lanzándolo lejos de su vista. Acarició sus senos y Candy gimió de nuevo al sentir la humedad de su boca rodear sus areolas. Separó sus piernas y lo recibió ahí, sus manos temblorosas e indecisas intentaron desvestirlo, quería sentir el calor de su piel directamente contra su piel que ardía en deseo.
Anthony se retiró de ella por un momento y con una sensual sonrisa comenzó a desvestirse. Candy lo miraba maravillada, sus pupilas dilatadas denotaban el deseo por él. La sensualidad de Anthony desbordaba también el deseo de hacerle el amor. Sus ropas por fin cedieron y mostró orgulloso su miembro erecto frente a ella, quien sin habla y con la respiración sostenida en sus pulmones lo admiró sorprendida, jamás lo había visto de esa forma tan sexual.
-Soy todo tuyo mi amor… - Le dijo al ver que Candy dudó un poco si debía o no tocarlo. Candy sonrió tímida y alcanzó su pecho mientras Anthony volvía a atacar sus labios, mientras sus manos volvían a estimular con fogosas caricias su piel.
-Anthony… - Gimió Candy en su oído una vez más. Su pecho se quedaba sin aire al sentir como el rubio la preparaba para entrar en ella.
Anthony se posicionó en su entrada y con movimientos cortos y lentos lubricaba la zona para no lastimarla. Candy separó más sus piernas para darle acceso y ofreció su boca para que él volviera a tomarla. La boca de Anthony se perdió en el interior de la de ella, su lengua buscaba ansioso la de ella, formando una batalla en el interior. Anthony comenzó a invadirla y un grito de deseo se perdió entre sus bocas, que continuaban demostrándose cuanto se necesitaban. Candy necesitaba un poco de aire y Anthony continuó su camino de besos por el cuello, llegando una vez más a sus areolas que firmes y endurecidas pedían atención.
-Necesito más… - Habló Candy con timidez, pidiendo que Anthony dejara de jugar con su entrada y se perdiera en su interior.
-Tranquila princesa… aún no terminamos… - Le dijo en el oído con una voz tan sensual que derritió el centro de Candy. Anthony volvió a sus senos acariciándolos alternadamente, mientras Candy ansiaba el contacto total en su interior.
Él se abrió paso lentamente en su interior con movimientos lentos y precisos, el cuerpo de Candy se removió gustoso al sentir que por fin era llenada en su interior, se sentía tan bien tenerlo dentro, su cuerpo se movía complacido debajo de él. Anthony comenzó aquella danza erótica lentamente, sus movimientos pausados lograban que el cuerpo de Candy lubricara en exceso. El rubio aceleró sus movimientos y pronto logró que Candy se contrajera en su interior lista para un nuevo clímax. Un par de movimientos más y Candy se aferró a su cuello agitada, buscando que el aire contenido en su boca regresara nuevamente. Anthony podía sentir como el interior del cuerpo de su mujer se contraía y lo atrapaba celosamente, reclamándolo como propio, apoderándose de su dureza impidiéndole salir de ella, manteniéndolo ahí ajustado, refugiándose en ese cálido lugar que lo abrazaba y lo acogía para su propia satisfacción.
-Anthony… - Gimió en su cuello una vez más en cuanto pudo hablar y él le sonrió complacido.
-Preciosa… - Le dijo acariciando su mejilla para besarla con ternura. Candy se dejó llevar por sus besos y él la giró después encima de él, quedando boca arriba con la rubia a horcajadas. Candy lo besó esta vez sin pena, su boca se dedicó a invadir la de él, buscando pagar la deuda que había adquirido con el placer proporcionado, quería hacerlo gemir de la misma manera que ella había gemido entre sus brazos. – Adelante… - Le dijo Anthony poniéndose a su disposición, había descifrado la necesidad de la pecosa y quería demostrarle que era simplemente todo suyo.
Candy sonrió con sensualidad y apoyándose sobre su torso comenzó a moverse lentamente, el subir y bajar de sus caderas encendió el rostro de Anthony, quien maravillado por la belleza y la sensualidad de la rubia se aferró a sus caderas para controlar la necesidad que tenía por terminar, excitado por el sutil y sensual movimiento de sus senos, que se movían al compás de sus propias embestidas.
-Pecosa… - Gimió en silencio, mientras sentía como los sensuales movimientos de Candy comenzaban a surtir efecto en su cuerpo. Candy se sintió feliz por lograr aquel efecto en su amante, quien desde abajo se removía en su interior, sintiendo como crecía cada vez más alcanzando el punto más profundo de su ser.
Anthony se aferró a sus caderas, hundiendo sus dedos en su carne para después comenzar a vaciarse en su interior, mientras Candy podía sentir el calor de sus fluidos mezclarse con los propios, sintiendo la calidez en su interior. Los movimientos de la sensual pecosa no cesaban a pesar de haber sentido la liberación del rubio, sin embargo ella misma había quedado atrapada a medio camino y se dedicó a terminar su recorrido, aprovechando que la virilidad de Anthony continuaba firme y dura en su interior.
Después de varios segundos Candy terminó nuevamente después de Anthony, quien maravillado la observaba con los ojos dilatados y el sudor emanando de su piel. Candy cayó en su pecho, respirando con dificultad, sintiendo como su sudor se mezclaba con el de Anthony. Besó sus cabellos y acarició sus rizos, desplegando nuevamente una sonrisa porque le era imposible aún articular palabra.
-Creo que necesito un baño de nuevo… - Dijo Candy con la respiración agitada, segura de que la intensa actividad en su cama merecía limpieza.
Anthony sonrió con diversión, no podía negar que efectivamente habían hecho un desastre.
-Te ayudo. – Le dijo dispuesto a ser él quien se encargara de la cama mientras la rubia iba nuevamente al sanitario.
Después de algunos minutos llegó Candy con una toalla para que Anthony también se aseara, este ya tenía la cama limpia. Candy rió al ver que aún seguía en su traje de Adán, pudiendo admirarlo plenamente, extendió la toalla al rubio quien la tomó divertido por la risa de su pecosa, aquellas miradas que intercambiaban les advertían que aquel encuentro era el primero de aquella larga noche.
Continuará…
Hola hermosas, después de lo sucedido el martes pasado tal vez no creían que hubiera actualización, espero no les moleste.
Annie sigue ayudando a los rubios para que estén a solas, creo que esta chica se merece una estrellita por ser tan comprensiva jijijiji, veamos si corresponden cuando ella la necesite jejeje.
AGRADECIMIENTOS ESPECIALES
ViriG:
Hola hermosa! Mil gracias por advertirme de mi equivocación, en serio que no me di cuenta, cuando publiqué de seguro moví la selección, seguí con mis actividades y después que entré a leer los comentarios vi que algunos no concordaban con lo que según yo había publicado, lo bueno que no descubrí tu capítulo especial, creo que ahí si te hubieras molestado jijijiji.
Creo que Archie se siente muy expuesto con Alexander jajaja, como todo niño es sincero en lo que ve, y él descubrió que su tío el elegante anda de mirón con su madrina jejejeje, esperemos que ya lo deje un poquito en paz jajaja.
Creo que si se hubiera movido unos capítulos más hacia abajo hubiera revelado un capítulo muy especial para cierta parejita que se formó de manera sorpresiva. Vamos a ver si Kelly tiene todo para convencer a Albert o si le buscamos a otra novia?
Hermosa, mil gracias por comentar como siempre, te mando un fuerte abrazo!
P.D. Espero que no hayas quedado muy molida por el ejercicio.
Saludos!
Mayely León:
Hola hermosa! ¿Cómo estás? Espero que estés muy bien. Fíjate que Wilberth no es como Neal, pero si es una persona poco confiable, es egoísta y está dispuesta a salirse con la suya, igual que Neal, el detalle es que Neal es traicionero, creo que si hubiera tenido la oportunidad de acercarse más a Candy tal vez la hubiera forzado, tengo la fiel creencia que Neal es así.
Espero que te haya gustado el capítulo anterior amiga, te mando un fuerte abrazo.
Saludos!
gidae2016:
Hola hermosa! Me alegro saber que estás bien, creo que tu petición será una de las que podré hacer más adelante, ya que he tenido otras que en verdad no he podido hacer, como la de Archie-Candy, definitivamente tengo buenos argumentos para continuar la historia original con ellos dos como protagonistas, pero simplemente no puedo hacerlo, algo dentro de mí se revela a hacerlo, en cambio Albert-Annie si podría hacerlo.
Muchas gracias por tus lindas palabras, es un aliciente el saber que te gusta mi trabajo.
Te mando un fuerte abrazo, yo también quiero que Annie termine con Wilberth jijijiji.
Saludos!
Rose1404:
Hola hermosa! Me alegro saber que estás muy bien, igual que tus dos príncipitos tan hermosos, yo también estoy bien, ahí vamos cada día mejor.
Creo que no eres la única en celebrar mi error, en serio que fue muy cómico al darme cuenta que no concordaban los comentarios con el capítulo que yo recordaba, pero después de todo salió bueno para todas.
Fíjate que no recuerdo el nombre de la doctora Kelly, también tenía entendido que ese era el apellido de ella, porque efectivamente es la que tiene un hermano de nombre Arthur, un veterinario que podría ser amigo de Albert por el gusto común que tienen con los animales, no es la primera vez que la pongo con Albert, ya lo había hecho en otra de mis historias, sin embargo reconozco que se me hace un personaje muy reservado.
Hermosa, te mando un fuerte abrazo, muchas gracias por leer.
Saludos!
María José M:
Hola hermosa! un placer leer tu comentario como siempre, fíjate que tienes razón, Albert debió mandar un investigador a buscar a Anthony por toda Inglaterra, aunque también puede que tengas razón en el motivo de que nadie hubiera aceptado y aunque estuvo enviando telegramas y dejando recados en las mansiones de los Ardlay no fue suficiente para encontrarlo.
Creo que estoy de acuerdo contigo jajaja Kelly es un personaje poco recurrente en la historia original, pero puede utilizarse para que Albert no se enamore de Candy jajaja.
Alexander es un niño maravilloso, no puedo dejar de imaginarlo con sus lindos rizos y su mirada azul tan linda como la de su padre, ojalá pudiera expresarlo con un dibujo pero me es difícil hacerlo jajajaja.
Creo que no eres la única que quiere más equivocaciones jajaja.
Te mando un fuerte abrazo amiga.
Saludos!
TeamColombia:
Hola hermosas, no sé si se dieron cuenta de la confusión de los capítulos, parece que sí, solo que no aparecieron comentarios de ustedes en el 42.
Espero que les haya gustado este capítulo, yo creo que sí por lo golosas que son jijijii.
Les mando un fuerte abrazo a cada una de ustedes.
Saludos!
Silandrew:
Hola hermosa, espero que todo esté yendo de maravilla. Saludos!
Luna Andry:
Hola hermosa ¿Cómo estás? Espero que muy bien.
Usagi de Andrómeda:
Hola hermosa, en el capítulo anterior no pude expresar mi agradecimiento como es debido, el comentario del capítulo anterior apareció en el capítulo 1 y no lo leí a tiempo, sin embargo quiero que sepas que agradezco mucho el esfuerzo que haces por leer y comentar. Te mando un fuerte abrazo.
Saludos!
Mía Brower Graham de Andrew:
Hola hermosa! Espero que estés muy bien. Te mando un fuerte abrazo.
Cla1969:
Ciao stupendo! Credo non ti sia accorto che nel capitolo precedente ho avuto un piccolo errore, provando a pubblicare ho messo il capitolo 42 al posto del 41 e credo che fosse quello che hai letto tu, ho già fatto la correzione, quindi non lo so sappi se vuoi tornare a 41 in modo che io non abbia dubbi su quello che è successo tra loro.
Ti mando un grande abbraccio e mi scuso per il mio errore.
Saluti!
Julie-Andley-00:
Hola hermosa! me alegro que hayas disfrutado ese sneak peak que apareció de repente jijiji. Eres de las mías, definitivamente disfruto más las escenas románticas entre los rubios, desafortunadamente no siempre puedo hacerlo así, vamos a ver si puedo hacer otra sin drama jijijiji.
Te mando un fuerte abrazo, gracias como siempre por leer.
Muchas gracias a todas y cada una de las lectoras anónimas, espero que ustedes no hayan tenido problemas en la actualización anterior, de lo contrario las invito a leer una vez más desde el capítulo 41 para que no se confundan. Gracias por permitirme entrar en su espacio personal, en verdad lo valoro mucho.
Saludos!
GeoMtzR
23/01/2025.
