Una bola de fuego aterriza sobre un auto, las máquinas, que ahora eran conocidas como Androides, arrasaban con todo a su paso. Era un infierno, quizás lo podríamos llamar así, pero con lo que he tenido que vivir en los últimos años, esto solo era como un videojuego en realidad virtual.

Desencasquillar el arma, enfocar, apuntar y finalmente, apretar el gatillo con un sonido fuerte y un impulso en tu contra, ligeramente fuerte.

Esas máquinas podían ser inteligentes, pero siempre idealizaban y calculaban todo. En cambio nosotros, éramos impredecibles.

La cabeza del Robot estallo ante el impacto de la bala. Los circuitos y partes metálicas e incluso el látex que pertenecía a sus "rasgos faciales", se desprendían como si de una piñata se tratara.

-¡48!,¡ Municiones¡-La voz me había sonado un tanto grave, pero es lo que sucede por gritar órdenes a diestra y siniestra.

-¡Dame un momento!, La caja se atoro-Rodé los ojos. No puedo creer que después de llevar casi 4 años con la misma rutina aun nos pasen estas cosas. Una sonrisa amarga se postro en mi rostro.

Era irónico que tuviera recuerdos agradables, aun en esta situación y con todo lo que he visto y vivido.

La sonrisa desapareció rápidamente en cuanto una de las maquinas me salto encima. Una cuchilla de láser, se desplego de mi antebrazo, cortándole la cabeza al instante. En un rápido movimiento la tome en mis brazos y retire el chip informático interno.

Gire sobre mi misma quitándome el cuerpo de encima, me gire rápidamente y emprendí el camino hacia la camioneta que se desplazaba un tanto lejos.

-53, ¡atrápalo! – Observe directamente a la chica dentro del auto, las cámaras híper-espectrales tomaron la dirección del objetivo e impulse mi brazo con fuerza casi por inercia al momento en que dispuse la trayectoria del proyectil. La chica estiro el brazo, tomándolo sin ninguna dificultad.

- 48, ¡¿Cuánto vas a tardar abriendo una maldita caja?!-

-No tarde nada, simplemente que no dijiste por favor. No puedo creer que seas tan grosera con tus compañeros- Comento fingiendo estar indignado.

-Maldita sea, no tengo tiempo para tus estupideces- Alce la voz- ¡Dame las malditas balas, 48!-

-no, si no me pides el favor, no lo har…- Su dialogo se vio interrumpido cuando una de las balas atravesó el vidrio de la ventana. -¡mierda!-

Gire ligeramente el rostro para fijarme en que había disparado.

Al menos eran androides, por más apariencia humana que tuvieran, los cables que los unían con sus armas y los circuitos que surcaban su cabeza, los diferenciaban notablemente.

Los nervios se apoderaron de mí, y por un momento, olvide que no podíamos revelar nuestros nombres. Lástima que fue después de haberla cagado.

-¡Maldición!, Jinta, dame las balas, ahora-

El pelirrojo me miro con el ceño fruncido, no podía enojarse con migo, sabía que en ocasiones perdía los estribos. Además, estábamos cerca de llegar a la base. No podíamos arriesgarnos a que alguien o algo, descubriera nuestro escondite.

Se levantó con esfuerzo, manteniendo el equilibrio en contra de la fuerza tangencial que ejercía el vehículo sobre él. Estiro el brazo y en un tiro hábil cayeron los proyectiles en mis manos.

Estire el brazo y alce el arma que sostenía en mis manos. Integre las balas y prepare mi cuerpo para lo que estaba a punto de suceder. Las órdenes surgieron de mi boca a manera de susurro, pero me sabían tan amargas que no pude evitar que la voz sonara un tanto agresiva.

-Visión a largo alcance: Activada- Sumado a las cámaras híper-espectrales instaladas en mis ojos, aparecieron dos pequeñas cuadriculas, junto con algunos números que indicaban la posición del objetivo.

Posicione la M-16 que sostenía en mis manos.

-Hasta aquí llegaron, desgraciados- empecé a correr en reversa, esquivando los disparos que podrían hacerme un daño severo, pero recibiendo aquellos que solo me provocarían rasguños.

Apretaba el gatillo con suma motricidad, esto cada vez me era más divertido. Saltar entre las ventanas de las casas, trepar techos y destruir las ventanas de los autos en estas ciudades abandonadas eran al pan de día a día.

El último cayó al suelo impactando contra un poste, regrese en dirección del auto que ahora estaba más lejos y lo aborde rápidamente. Caí pesadamente sobre uno de los asientos, tratando de recuperar el aliento.

Puede que tenga mayores capacidades físicas y algunos arreglos, pero mis pulmones siguen siendo prácticamente humanos. Son lo único que conservo sin una sola gota de plata o cobre en el cuerpo. A excepción del cabello, ese también es natural.

Ojos: alterados con nano-computadoras y alteraciones genéticas.

Corazón: intercambiado por una bomba tecnológica, creada para permanecer intacta bajo altas descargas de voltaje.

Órganos internos: siguen iguales, pero fueron alterados bioquímicamente para no depender solo de los alimentos para su subsistencia.

Piel: recubierta con nano partículas para absorber la fuerza cinética de algunos golpes y disminuir el dolor, también estaba recubierta con un material resistente para evitar cualquier tipo de corte superficial, como el típico accidente del papel cuando hacia tareas escolares.

Huesos: Recubiertos con capas de acero y platino, al igual de haber sido invadido por nano-robots, que se encargan de mantener toda la información corporal. Como el ADN, solo que estos mantenían la información tecnológica. También habían sido reforzados para no partirse tan fácilmente e incrementaron mi fuerza, unos 200 veces si no mal recuerdo.

Cerebro: es probablemente lo más inorgánico en mi cuerpo, como una tarjeta de memoria es capaz de almacenar cuanta información desee, con una cantidad innumerable de chips que se encargan de conectarme con toda clase de armas de fuego a larga distancia, al igual que las armaduras creadas exclusivamente para cada uno de nosotros.

Lo que algún vez fuimos niños, ahora somos más conocidos como los candidatos y pertenecientes del proyecto LA: Legión autómata…

-Ese error nos habría podido costar la misión, Karin. Si alguno de esos robots logro enviar un informe a la computadora, estaremos perdidos.

-Sabes que no fue algo planificado, el estrés me supero. No me he sentido bien n los últimos días desde que ese virus se infiltro en mi DATA.-

-Está bien, te perdono. Ahora, tenemos que llegar lo antes posible a la base. Esta anocheciendo.-

-¡¿es una maldita broma?! Ururu, ¿en verdad vas a dejar que se salga con la suya?, un error como eso nos hubiera costado bastante.-Jinta, solía ser muy irritante. Peo solo quería fastidiarme, se notaba en su sonrisa, la que trataba de disimular mientras se quejaba de mis "acciones poco profesionales".

-si tanto te molesta, a la próxima te bajaras tu para recolectar la información de los chips- Esta vez se quejó la persona que conducía el auto. Un joven ligeramente apuesto, era mayor que yo unos 5 años.

-valla, estabas tan calladito que por un momento pensé que estabas hablando con 95, 72- Mencione. Sabía que eso lo enfadaría.

Sumado a las mejoras que nos habían implementado, nosotros logramos crear las propias. Algunos de los internos, tenían la capacidad de absorber información y fusionarla con los archivos de nuestras funciones complementarias. Así, uno de ellos logro crear un dispositivo de comunicación a largo alcance, pero a diferencia de los teléfonos, este era por medio de corrientes telepáticas. Aunque realmente no tenían nada que ver con poderes sobrenaturales.

-Cállate, 45. Más bien, dime, ¿lograste obtener los 7 chips de memoria?-

-No-Respondí con sencillez. Me miro un tanto enojado por el retrovisor-Conseguí 16-

Sonreí alegremente cuando volteo los ojos, sabía que algunos se dañaban durante el proceso, así que era mejor estar prevenido.

-¿lo ves, 48?, así debes de trabajar en la próxima misión, cuando tengas que ser el recolector.- Acuso 72.

-es una broma verdad?, yo no voy a recolectar solo 16,¡ voy a recoger el doble¡ no, ¡el triple que esta niñita malcriada!-

-Espera a que sea tu turno, cabeza roja. Luego no te andes quejando de que te duele el circuito-

Las burlas continuaron de manera constante, hasta que llegamos a un edifico abandonado. Nos había costado casi un año, pero habíamos podido construir bajo tierra para crear la división X. La base en donde estábamos todos los Autómatas liberados.

Cuando experimentaron con nosotros, nos borraron la memoria. Por más de cuatro años permanecimos trabajando como esclavos para quienes considerábamos deidades (claro, porque no conocíamos nada más).

Después de que los robots se revelaran ante sus creadores, lideraron su propia guerra. Aunque hubieran hecho una rebelión, seguían con la programación de destruir al enemigo y la guerra se volvió aún más violenta. No entendemos aun que hizo que los robots se salieran de control, pero lo que entendíamos era que existían robots e incluso autómatas que seguían los ideales de sus grupos originarios. Tenemos combates, aun después de ser liberados, contra otros autómatas consientes de sí mismos, que deseaban continuar con la guerra.

No tenemos más opción que pelear, si queremos regresar a nuestras vidas originales, debemos acabar con esta guerra…Tenemos que ganar la guerra.

En cuanto llegamos al estacionamiento, bajamos de la camioneta. 48 y 53 caminan junto a mí, conversamos sobre cosas triviales. Tratamos de volver este infierno habitable, simplemente eso.

Bajamos las escaleras un poco más y nos dirigimos hacia un ascensor anticuado, algo descuidado, como si no lo hubieran usado en siglos. Al menos, eso es lo que queremos que los androides piensen.

72, que se encuentra en la delantera, tomo control de los botones y presiono un código específico. Sabemos que manejar un ascensor con más 20 pisos, en un edificio de solo 4, no era una buena táctica de camuflaje, por ello, optamos por una manera más práctica y efectiva: Utilizamos códigos, referentes a cada piso, todos con más de tres dígitos para estar seguros.

Entramos en el ascensor, mas este no se movió de su lugar.

En cuanto 72 presiono los botones, otra puerta se abrió en el fondo del cubículo. Ingresamos en la segunda cámara y esta se puso en movimiento. En cuanto la puerta del segundo ascensor se abrió, se observaba perfectamente un área moderna, pero no mucho, no queríamos llamar la atención de los satélites.

El edificio subterráneo contaba con 19 pisos, incluyendo 4 estacionamientos y 2 recamaras de armamento y gimnasios de entrenamiento; el resto, eran lo que ahora tratábamos de llamar hogar, habían restaurantes, algunos almacenes de ropa improvisados e incluso algunas áreas de ocio. Todos ellos manejados por los que no deseaban estar dentro los conflictos violentos. En los otros pisos estaban los departamentos, en los que nosotros vivíamos.

Por otro lado quedaban tres pisos como este, los planteles de desarrollo. Aquí, aquellos que tenían conocimientos de ingeniería y electrónica, trataban de diseñar artefactos que podrían ayudarnos en el combate…

Continuamos con nuestro camino hacia una de las áreas, teníamos que entregar los chips que había logrado retirar de los androides. Sin embargo, antes de que pudiéramos llegar, una de las encargadas del piso, se fijó en nosotros con una sonrisa algo aterradora, o eso era para mí ¿será por qué no he visto a nadie sonreír así en años?

-no saben lo alegre que estoy de que hayan regresado, ¡lo logramos! ¡Hemos hecho contacto!-Respondió, colocando sus manos en mis hombros para no caer de la emoción, que pronto se contagiaría a mí.

Hacer contacto significaba tres cosas: 1) Sabría qué sucedió con mi hermano. 2) tendríamos más apoyo. Y 3) Significaba una esperanza para la humanidad.

Tiempo antes de que nos tomaran prisioneros para este Armagedón tecnológico, mi hermano y el resto de shinigamis, incluyendo a Urahara, mi padre y los amigos de Ichigo: Ishida, Chat e Inoue, desaparecieron por completo, tardamos un mes en lograr contacto con ellos, pero la señal se cortaba demasiado y justo en el momento en el que logramos cruzar unas cuantas palabras con ellos, un grupo del gobierno nos llevó casi a rastras con la excusa de que alguien había informado de un grupo de niños estaban sin protección y sus familiares, por ende, nosotros debíamos ir a un orfanato. Aunque eso no explica porque nos sacaron casi a la fuerza.

Solo teníamos lago claro, estábamos completamente solos. Lo poco que hablamos con mi hermano, era que un incidente había causa que todas las salidas y entradas de la SS quedaran completamente selladas. Solo las almas podían entrar, pero nadie salir…

-¿Han hablado o dicho algo?, ¡¿Qué les dijeron?!-

-Cálmate, 45, no hemos dicho nada, los estábamos esperando-

No contuve la emoción y me dirigí corriendo a la habitación en la que se encontraba la gran pantalla que habíamos recuperado de la casa de 48 y 53, los cuales, por cierto venían igual que yo. Con el corazón en la mano y el aire comprimiendo mis pulmones, me pare en frente de la de la puerta. Jinta y Ururu estaban a mi lado. Un chico en la puerta nos detuvo.

-solo puede entrar uno de ustedes.-

-ve tú, 45- La respuesta de Ururu fue como el mejor regalo de mi vida.

-Ichi-ni-Los sacrificios que hicimos para llegar hasta aquí, valían completamente la pena…

Sociedad de almas:

Me encontraba trabajando en los papeles que tenía delante de mi escritorio. Tan solo habían pasado unas 4 horas desde que me levante de mi cama.

Suspire agotado al ver la pila que aún me faltaba por responder…

-no puedo creer que aun después de ese incidente, lleguen tantos papeles y solicitudes…-

-deja de estrazarte, Ichigo, Es solo que, los demás capitanes se están tomando un descanso y ahora que eres uno de ellos, debes aprender a hacer estas cosas de manera eficaz para cuando todo vuelva a ser normal.- Rukia, respondió tratando de calmarme.

Se encontraba en la habitación, siempre me hacía compañía para mantenerme tranquilo. Ella era de las pocas que, en cierta medida, entendía mi sufrimiento. No estaba solo, Urahara y mi padre permanecía igual que yo, es más, pienso que ellos están hasta peor.

Sonreí amargamente hacia aquel pensamiento, mas allá de las estupideces que cometían el sombrerero y la cabra loca, ambos tenían un punto de quiebre, su familia, sus hijos… La verdad, lo esperaba de mi padre, pero ver a Urahara en la misma situación me sorprendió, a pesar de actuar de manera tan extravagante, pensé, que tomaría las cosas con más calma. Pero no fue así…

De hecho, él es uno de los que más se esfuerza en restaurar los medios de transportación hacia el mundo de los vivos, Jinta y Ururu, le preocupan bastante, a fin de cuentas, más que sus trabajadores son sus hijos.

Hijos, me pregunto, realmente como se siente mi padre. Se muestra preocupado pero estoy seguro de que esta guardando su verdadero dolor.

Cuando el incidente sucedió, Karin y Yuzu, tan solo tenían 12 años. Actualmente, deben tener unos 18 años.

No pude evitar sentir celos al considerar que muy probablemente ya deben tener novio. ¿Serian lo suficiente para ellas?, ¿y si son unos imbéciles que solo quieren llevarlas a la cama y…? Sacudí la cabeza, sacando el pensamiento de mi cabeza (o eso intentaba)

-deja de pensar en esas estupideces, ellas están bien.-Me regaño ella, mirándome como si fuera un idiota.

-¿Cómo sabes lo que estoy pensando?, ¡¿y cómo justificas que no me preocupe?!-

-porque Karin es igual a ti- no pude evitar sentirme intrigado ante su declaración- Además, ella siempre está cuidando a Yuzu. Sé que están bien, así que, deja de pensar en idioteces y ponte a trabajar de una vez o voy a molestarte toda la tarde-

Refunfuñe algunas cosas que sé que ella no comprendió y con una sonrisa volví a dirigir mi mirada hacia el papel que sostenía entra mis manos. Si no podía confiar en su palabra, entonces, ¿en quién?

Pasaron algunos minutos así, hasta que una interrupción, que fue más que estrepitosa me altero por completo. Me enoje en cuanto vi quien era. Mi padre había estado asistiendo deliberadamente a este lugar desde que me ascendieron a capitán del escuadrón 5, siempre venía a molestarme diciéndome estupideces de como seguía sus pasos, a pesar de que me negara a ser como él. Todas nuestras discusiones terminaban en un par de golpes y sus quejas hacia el cartel que, literalmente me obligo a poner en la puerta de la oficina y a que no adivinan de quien es el cartel. Exacto, mi madre…

-¡Maldita cabra loca!, ¿por qué no …-me interrumpió inmediatamente.

-Ichigo, logramos contactarnos con el mundo humano- su mirada seria, me decía que en definitiva era cierto.

En cuestión de segundos nos dirigimos hacia el escuadrón 1, en donde se había instalado un auditorio para facilitar las reuniones.

La gran pantalla que se alzaba en el lugar, mostraba la imagen perfectamente visible de una joven de unos 23 años.

Cabello claro, ojos verdes y un algo baja.

Nos miraba igual de confusa que el resto de capitanes que estaban igual de confundidos, había algo en esa chica, que no me daba buena espina. Algo que no veía, pero que estoy seguro más de uno lo había notado.

Talvez las grandes cicatrices en sus brazos, o que el color de sus ojos eran en cierta media, luminoso.

De repente, reacciono como si por fin hubiera salido del trance en el que al parecer se encontraba. Una sonrisa esperanzada y llena de alegría nos dejó algo más confusos.

-¡95!-grito- Logramos tener contacto-

Unos segundos después, una chica de cabello negro en una coleta y ojos de un azul algo extraño, entro corriendo a la habitación.

-No puedo creerlo...-Respondió la otra chica- Has dicho algo?-

-no señora, estoy esperando sus órdenes- Le respondió la otra muchacha.

-muy bien, comunícate inmediatamente con número 72, dile que detengan la misión de inmediato y regresen aquí. 45 es quien debe hablar con ellos-

La chica de cabello claro abandono la sala y la otra "95", finalmente dirigió la mirada hacia nosotros.

-¿Pueden comunicarse con migo?, ¿Saben lo que estoy diciendo?-Inicio, dirigiéndose a nosotros.

-capitán Kurosaki, prosiga, por favor- Ordeno el anciano de barba larga o como me obligan a llamarlo, capitán general.*1

-Gracias, viejo- Un carraspeo algo fuerte me helo la sangra, solo para ver la mirada asesina de Rukia quien me observaba con una sola advertencia en los ojos –En cuanto acabe esto TE MATO- Trague un poco duro y luego dirigí mi mirada hacia la pantalla.

Me pose a unos metros en frente y respire hondo.

-Te entendemos, por favor, infórmanos, ¿qué ha sucedido durante los últimos 6 años?-

-Bien, me temo que no soy la persona con la que deseas hablar. Pero por el momento no se encuentra aquí.- Se apoyó en la mesa con múltiples controles frente a la pantalla- no puedo decirte mi nombre, pero pueden referirse a mí como numero 95 o simplemente 95, como les quede más fácil-

Su respuesta me causo un poco de curiosidad, era extraño que no pudiera darnos su nombre y tomando en cuenta lo que he visto, supongo que no es algo a discutir. Así que proseguí con la conversación.

-está bien, pero sé que tanto usted como yo sabemos que la señal podría caerse en cualquier momento. No necesito muchas aclaraciones por el momento, sin embargo, le pido por favor que me dé un informe corto de lo que ha sucedido en los últimos 6 años…si es que puede, claro está.-

Trataba de sonar lo más calmado posible.

-bien, le pido de primera que se mantenga al margen de la situación y no se altere. No tengo mucho conocimiento de su situación. Igualmente supongo que sí puedo responder algunas preguntas.-

Guardo silencio por unos segundos, seguramente analizando lo que debía decirnos. Sea lo que sea, estoy preparado…no podía ser tan malo. ¿Cierto?

-con respecto a su pregunta, lamentablemente no tengo buenas noticias-

Inmediatamente la tensión en el auditorio se volvió palpable, todos los capitanes junto conmigo observaron atentamente.

-voy a ir directo al grano.-Respiro y soltó un suspiro algo pesado- estamos en guerra-

-¡Jah!-Una voz en medio del auditorio se burló- Los humanos como siempre, no pueden parar de matarse entre ellos-

Gire los ojos e ignore el comentario, los demás hicieron lo mismo.

-A qué tipo de guerra nos estamos refiriendo?, una guerra interna en el país, una guerra mundial…algún problema con la gubernatura de los países…-

-no señor, esta guerra no se compara a ninguna de esas opciones. Para ser más exactos, muy probablemente esta será la última guerra que la humanidad enfrentara por mucho tiempo. Estamos en el final de los tiempos.-

Mis ojos se abrieron como platos, las miles de incógnitas rebosaron mi cerebro.

-que… ¿Qué fue lo que paso?-

-Las maquinas, tomaron el control del planeta…la humanidad está al borde de la extinción-

Los nervios pudieron conmigo y me exalte por completo, a la mierda la formalidad, quería saber sobre mis hermanas.

-Karin Kurosaki, ¿la conoces?, ¿Sabes algo sobre ella?, ¿Como hicieron contacto con nosotros?-

-Quizás, puede que la conozca, pero no sabría si es ella realmente. Todos aquí desconocemos los nombres del resto, como usted ya se habrá dado cuenta. La manera como contactamos con ustedes fue a través de tres de nosotros. Dos chicas y un chico.-

Una alarma surgió de los ojos de Urahara, ambos lo sabíamos. O era una de mis hermanas o era Ururu…

-creo que se quiénes son, pero son tres chicas y un chico. Dos de ellas gemelas-

La chica asintió.

-Entonces, creo que conozco a la chica que buscas. De los tres una tiene una gemela y los otros dos son hermanos, el chico tiene el cabello rojo…-

La chica fue interrumpida por una mujer que entro corriendo a la sala, me alegre al instante…¡Karin!

Las dudas aumentaron, la sensación de que algo estaba mal con ella persistía. Al verla allí, hacha toda una mujer, no pude evitar recordar lo que sucedió ese fatídico día…

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Ambos hermanos se observaban emocionados a través de la pantalla, sin embargo, es el momento de contar esta historia desde el principio, el día en que la SS y el mundo real perdieron contacto, el día, en que el Armagedón inicio…

*1: No recuerdo su nombre.

Quizás, si leyeron el prólogo de Autómata: Android failure, habrán reconocido las similitudes. Realmente son las mismas, pero el inicio y el nombre no me terminaron de convencer.

A partir de los siguientes capítulos, se contara la historia del desarrollo con respecto a lo que sucedió desde que la SS se cerró, por ende, la primera parte de esta historia será enfocada a la vida de Karin e Ichigo, pero enfatizando el desarrollo del Ichiruki. Esta demás decir por qué.

Espero que les agrade esta versión mejorada de la historia y por favor, dejen sus reviws ya sean críticas u opiniones. Gracias¡