Godric's Hollow – Agosto de 1981

El DeLorean aterrizó suavemente en las afueras de Godric's Hollow. La noche envolvía el pueblo en un manto de tranquilidad engañosa. Halley fue la primera en salir del auto, seguida de James, quien ajustó su varita en el cinturón con un gesto de cautela. Scorpius ayudó a Lily a bajar con cuidado, aunque ella resopló.

—No soy de cristal, Scorpius. —murmuró, mientras Bastet se movía inquieta a su lado.

—Pero tampoco vas a caer en la nieve como la última vez. —respondió él en un murmullo, sintiendo su calor más de lo que le gustaría admitir.

Lily entrecerró los ojos, y Bastet giró la cabeza hacia Scorpius, observando su expresión seria, con el ceño ligeramente fruncido. La preocupación de Scorpius la enterneció más de lo que debería.

—¿Cómo vamos a encontrar a Regulus? —preguntó James en voz baja.

—Nos está esperando. —respondió Halley, con un brillo misterioso en los ojos.

Scorpius y Lily intercambiaron una mirada. Conociendo a Halley, eso significaba que había hecho algo más de lo que estaba admitiendo.

—Viene hacia aquí. —susurró Lily, mientras Bastet dirigía su atención hacia una figura delgada y encapuchada que se acercaba desde la callejuela.

Cuando Regulus Black apareció bajo la luz de un farol, su semblante era sereno, pero sus ojos grises brillaban con intensidad. Se detuvo a unos metros de ellos y habló con voz tranquila.

—Llegan tarde.

James bufó, pero Halley sonrió con calma.

—Llegamos en el momento justo.

Regulus ladeó la cabeza, analizándolos con la misma desconfianza que la primera vez que lo vieron. Lily observó el intercambio con interés. En su tiempo, Regulus era un misterio, un eco del pasado que apenas había sobrevivido en los recuerdos de los Black. Ahora, estaba frente a ellos, vivo, real… y a punto de embarcarse en la misión que le costaría la vida.

—El guardapelo. —dijo Scorpius con voz firme.

Regulus sacó una pequeña cadena de su túnica. El guardapelo de Slytherin descansaba en su palma como un oscuro presagio.

—Vamos a destruirlo. —afirmó James.

Regulus esbozó una sonrisa irónica.

—Eso pensaba.

Lily sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Algo le decía que esta sería solo la primera de muchas noches peligrosas.

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En el interior de una casa abandonada en las afueras de Godric's Hollow, el grupo se reunió alrededor de una mesa polvorienta. Regulus colocó el guardapelo de Slytherin en el centro, y todos lo observaron con una mezcla de reverencia y temor.

—Este objeto contiene una parte del alma de Voldemort. Destruirlo debilitará su inmortalidad. —dijo Regulus en voz baja.

—¿Cómo lo destruimos? —preguntó James, mirando el guardapelo con desconfianza.

—Necesitamos un objeto o sustancia capaz de dañarlo más allá de cualquier reparación mágica. —respondió Scorpius, recordando las lecciones de Historia de la Magia. —La Espada de Gryffindor, impregnada con veneno de basilisco, sería ideal, pero no la tenemos.

Lily frunció el ceño, pensando en alternativas. —El Fuego Maldito, una maldición que genera llamas demoníacas, también puede destruir Horrocruxes, pero es extremadamente peligroso y difícil de controlar.

Regulus asintió. —No tenemos acceso a veneno de basilisco ni a la espada. Nuestra mejor opción es el Fuego Maldito.

—¿Quién de nosotros puede conjurarlo? —preguntó Halley, mirando a los demás.

Hubo un silencio incómodo. El Fuego Maldito era una maldición de fuego demoníaco que consumía todo a su paso, y pocos magos se atrevían a usarla.

—Yo lo haré. —dijo Regulus finalmente. —He estado practicando.

Lily lo miró con preocupación. —Es arriesgado. Si pierdes el control...

—No tenemos otra opción. —respondió él con determinación.

Todos dieron un paso atrás mientras Regulus apuntaba su varita hacia el guardapelo. Concentrándose profundamente, pronunció las palabras:

—Fiendfyre.

Una serpiente de fuego emergió de su varita, retorciéndose y siseando mientras se lanzaba hacia el guardapelo. El objeto vibró violentamente antes de abrirse con un chasquido, liberando un grito agónico. El fuego consumió el guardapelo, reduciéndolo a cenizas.

Regulus respiraba con dificultad, pero logró disipar el fuego antes de que se descontrolara.

—Está hecho. —dijo, dejando caer su varita con agotamiento.

El grupo observó las cenizas humeantes, conscientes de que habían dado un paso crucial en su misión.

—Ahora, debemos proteger a los Potter y asegurarnos de que Sirius no caiga en la trampa de Peter. —dijo James, rompiendo el silencio.

Lily asintió, acariciando a Bastet, que se frotaba contra su pierna. —El verdadero desafío apenas comienza..

Tras la destrucción del guardapelo, el grupo se reunió en torno al DeLorean, la máquina del tiempo que James había diseñado y construido. La urgencia de su misión era palpable: deseaban viajar directamente al 31 de octubre de 1981 para intentar salvar a los padres de Harry.

—Si viajamos directamente a esa noche, podríamos advertirles y cambiar su destino. —sugirió Halley, con esperanza en su voz.

James, sin embargo, frunció el ceño mientras inspeccionaba el vehículo. —Hay un problema.

—¿Qué sucede? —preguntó Lily, notando la preocupación en el rostro de su amigo.

—El DeLorean ha sufrido un cortocircuito en el condensador de flujo. —explicó James, señalando una serie de cables chamuscados. —Sin él, no podemos realizar saltos temporales precisos.

—¿Puedes arreglarlo? —inquirió Scorpius, consciente de la gravedad de la situación.

James suspiró, pasando una mano por su cabello. —Necesitaré tiempo. Las piezas que se han dañado no son fáciles de reparar, y algunas requieren componentes que no están disponibles en esta época.

—Entonces, ¿qué hacemos? —preguntó Regulus, cruzándose de brazos.

Lily miró a Bastet, que observaba atentamente el DeLorean. —No tenemos más opción que esperar. Viviremos los meses que quedan hasta octubre y aprovecharemos este tiempo para prepararnos.

—Podemos usar este periodo para recopilar información, fortalecer nuestras habilidades y asegurarnos de que, cuando llegue el momento, estemos listos para intervenir. —añadió Halley, tratando de encontrar el lado positivo.

Scorpius asintió. —Además, al permanecer en esta época, podemos vigilar de cerca los movimientos de Voldemort y sus seguidores.

James golpeó suavemente el capó del DeLorean. —Haré lo posible por reparar la máquina antes de octubre, pero no puedo prometer nada. Mientras tanto, debemos ser cautelosos y evitar alterar la línea temporal más de lo necesario.

El grupo estuvo de acuerdo, conscientes de los riesgos que implicaba su presencia en el pasado. Con determinación renovada, se dispusieron a enfrentar los desafíos que los próximos meses les depararían, con la esperanza de cambiar el destino trágico que aguardaba a los Potter.


Ahora sí... No paro hasta terminar esta historia ha pasado casi 5 años desde la publicación de este fic y nada en terminar.. Si les soy sincera, tenía todo planeado, pero la pandemia y muchas situaciones hicieron que la pausara. Si hay alguien por aquí... Te pido disculpas por la Demora y agradezco tu paciencia.