Disclaimer: Todos los personajes y el universo de Naruto, le pertenecen a Masashi Kishimoto.


"Tú sabes que ponerse a querer a alguien

es una hazaña. Se necesita una energía,

una generosidad, una ceguera... Hasta

hay un momento, un principio mismo,

en que es preciso saltar un precipicio; si

uno reflexiona, no lo hace".

Sartre.


3. Principios

Depresión. Al principio no me lo creía, cuando finalmente me decidí a buscar ayuda profesional jamás se me pasó por la cabeza que me diagnosticarían depresión. Yo nunca había tenido que ver nada con esas personas, frágiles y débiles, sin ganas de vivir, yo siempre he sido una persona enérgica y alegre, aunque un poco propensa al llanto, pero Aiko me explicó que la depresión no siempre se ve así. Tiene muchas caras, a veces se ve sonriente y otras; enojada, algunas personas la sienten dentro de sí, se quedan sin energías y se refugian en sus hogares, otras siguen entre la gente, trabajando, conversando y riendo, pero algunas veces se derrumban.

El desgaste profesional, el estrés post traumático por las guerras pueden provocar estados depresivos en cualquier persona, dijo Aiko en aquella primera sesión, relató algunas situaciones que pude haber vivido, aislamiento, agotamiento, la necesidad de mantenerme ocupada con algo, pérdida de apetito. Además, me recordó la existencia de la depresión post parto y sus síntomas. Los tuve todos, pero no se lo conté, no en ese momento al menos. En la siguiente sesión le conté sobre las pesadillas, me dijo que de no estar amamantando podría recetarme pastillas para dormir, y otras para levantarme con energía, pero ninguna de las dos quería poner en riesgo a Sarada que aún es muy pequeña. Cuando se produjo el destete, decidí seguir sin tomar las pastillas, algunas noches me arrepiento.

Ahora luego de aproximadamente un millón de sesiones puedo decir que Aiko estaba en lo correcto, pasé y quizás aun estoy pasando por una terrible depresión que afectó todo mi mundo.

Sin embargo, no todo empezó mal, después de la guerra volvimos a una aldea destruida y afectada. Luego de muchos funerales, duelos y despedidas donde, incluso, tuve que dejar ir a mis padres, las cosas comenzaron a mejorar de a poco. Naruto se casó con Hinata, Kakashi se convirtió en el nuevo Hokage, Ino comenzó una vida con Sai, y Sasuke, por fin, me propuso que me fuese a vivir con él. Los días eran largos y silenciosos en la villa Uchiha, y las interminables noches que pasamos ahí juntos las dedicamos a intentar perpetuar su clan. Nos casamos sin bombos ni platillos, simplemente fuimos ahí, firmamos los papeles y me convertí en Sakura Uchiha, recuerdo que Tsunade trató de razonar conmigo, pero yo estaba flotando en una nube de amor y ceguera y me empeñé en no escuchar a nadie.

El tiempo se me pasó rápido, pronto confirmé que Sasuke no había cambiado nada, que más allá de un beso fugaz o un golpecito en la frente de vez en cuando, no recibiría más muestras de cariño y a prendí a conformarme con eso. Por las noches intentaba compensarlo y luego de hacer el amor para buscar la tan ansiada decendencia, me arrimaba a él en la oscuridad buscando su calor. Algunas noches me lo permitía; yo aprovechaba de enredar mis piernas con las suyas y apoyar mi cabeza en su hombro. Sin embargo, la mayor parte de las noches Sasuke se quejaba del calor y terminábamos durmiendo cada uno en su orilla. Cuando despertaba por la mañana, él ya se había ido a entrenar.

Cuando me embaracé las cosas cambiaron, Sasuke me trató con cuidado y condescendencia los primeros dos meses, luego anunció que "para mi comodidad" se iría a dormir a la habitación contigua y más tarde cuando cumplí cinco meses y ya sabíamos que era una niña sana y que no corría ningún peligro, se marchó. Ahora que lo miro en retrospectiva veo las señales por todas partes, me parece ridículo lo obvio que era el inminente final, lo infelices que éramos ambos y lo engañada que estaba, pero en ese momento no vi venir la ruptura y se sintió como si me hubiesen atacado con un razengan y un shidori a la vez.

Ahora cuando Aiko lo repite le encuentro toda la razón. Depresión, si, por supuesto que es depresión. De ahí las pesadillas, de ahí la tristeza, de ahí todo.

-Entonces nos vemos más tarde- dice Ino, despertándome de mi ensimismamiento.

Sacudo la cabeza de arriba abajo como toda respuesta, ella sonríe y desaparece por el pasillo. ¿podré soportar una tarde de chicas y bebés? Pues sí, en realidad creo que lo necesito.

Ha pasado una semana desde que Naruto, Sai y los demás se fueron de la aldea, y las cosas se han ido calmando de a poco. He seguido entrenando, el trabajo en el hospital a estado relativamente tranquilo, Shikamaru aparece cada dos o tres días y convoca una reunión en la que expone que básicamente no han logrado ningún avance significativo. Kakashi parece cabreado al punto de querer mandar todo al demonio, aunque disfruta mucho los días en que cuida a Sarada. No se cansa de repetir lo poco que le gustan los críos, pero al parecer Sarada le cae bien.

Cada día en mi último turno del hospital aparece para su chequeo médico, no ha dejado que ningún otro doctor o doctora lo toque, por lo que tengo que delegar mis tareas de esa última hora y reservarla para nuestro caprichoso Hokage. No hablamos mucho, sigue un poco dolido por lo que él llama "mi traición", le hago las preguntas de rigor y reviso el estado de sus heridas, él no se queja, no pone pegas ni trabas, simplemente me deja trabajar. Al final cuando lo dejo en paz, me pregunta cómo me encuentro, me toma por la barbilla y se asoma dentro de mis ojos a buscar algo con insistencia, durante esos momentos, mientras me mira con esa desesperante intensidad y siento su respiración chocando contra mi cara, no puedo evitar sentir como crece dentro de mi ese maldito deseo que luego tendré que dedicarme a asesinar por la noche. Es inevitable, cuando está así de cerca, solo puedo pensar en bajarle esa estúpida máscara y comerle la boca.

He decidió contárselo a Ino, no solo por la necesidad de autoflagelarme un poco más y darle material para joderme la vida, sino porque ya no puedo tenerlo dentro, por descontado no puedo decírselo a Naruto, que ni siquiera está en la aldea y mucho menos al mismísimo Kakashi, simplemente Ino es mi mejor opción y la decisión ya esta tomada.

Al final del día estoy bastante lista para ir a la reunión con mis amigas, Sarada luce un bonito vestido rojo con un cintillo a juego, y yo estoy enfundada en un vestido rosado igual de bonito. Observo nuestro reflejo en el espejo del recibidor y concluyo que lucimos preciosas, he ganado algo de saludable peso en este tiempo y mis curvas por fin han vuelto a dejarse ver. Ambas lucimos un bonito rubor en nuestras mejillas que me hace sonreír, aunque sé que Sarada durará limpia lo justo para encontrarse con Boruto y correr como salvajes por el lugar.

Llegamos puntuales, todas al mismo tiempo, los niños desaparecen de nuestra vista, se pierden en el patio del café que escogió Ino, es perfecto. Nos miramos y reímos, comenzamos con café, pasteles y galletas, una hora después Ino y yo nos pasamos a los tragos, Hinata pide un jugo y se soba la panza de pocos de meses que ya se abulta bajo su vestido.

-Naruto y tu no pierden el tiempo ¿eh pillines?- dice Ino arqueando las cejas y soltando una carcajada.

Hinata se ahoga con la galleta que esta comiendo y yo me aguanto la risa solo porque sé cuánto avergüenzan a Hinata los comentarios como ese. Es muy pudorosa con esos temas incluso ahora, que esta casada y esperando su segundo hijo.

-Apostaría a que esta vez es una niña- digo tratando de cambiar el rumbo de la conversación.

Ino se encoje de hombros y mira a la pelinegra como si la estuviera analizando para dar su opinión profesional basada en absolutamente nada. Hinata me sonríe con ilusión, sé que quieren una niña, Naruto no para de hablar de lo mucho que le gustaría tener una pequeña Hinata corriendo por allí, y la verdad es que sea lo que sea, espero que esta vez se parezca a mi amiga, porque Boruto, a excepción de los ojos, es espeluznantemente idéntico a su padre.

-Por supuesto- dice Ino- Será una niña, esta claro- añade- Pero no me cambien el tema, me gustaría saber de primera fuente como es el rendimiento de nuestro querido próximo Hokage en la cama, se ve que es fértil, pero…

-¡Ino!- la interrumpo, pero esta vez todas nos reímos.

Hinata murmura algo que hace reír aún más a Ino, les sonrío a ambas y bebo un largo sorbo de mi vaso, los pequeños hacen su aparición gritando y jugando, toman jugo y comen galletas antes de volver a desaparecer. Cuando ya empieza a oscurecer Boruto llega restregándose los ojos y alzando las manitos en dirección a su madre. Hinata se despide de nosotras y vemos que afuera se une a su padre que ha venido al rescate. Suspiro, sé que ha llegado la hora de hablar pero siento como la decisión y las fuerzas me abandonan lentamente.

-Ahora qué te pasa frentona- me pregunta Ino mientras sube a su regazo a Inojin que intenta alcanzar más galletas del centro de la mesa- Se te han ido todos los colores de la cara.

Intenta sonar despreocupada y sarcástica, pero noto un grado de preocupación en su voz, sé que Inno es una buena amiga, preocupada y leal, aunque se empeñe en ocultarlo.

-No es nada malo- me apresuro a decir y veo como relaja los hombros. En ese momento Sarada me pide que la alce en brazos y de inmediato se acomoda para dormir- Solo quería… contarte algo.

Ino arquea las cejas de forma sugerente, le tapa los odios a Inojin al que no parece importarle nada más que las galletas de chocolate y luego dice:

-No me digas que ya te llevaste a ese apuesto Ambu a la cama.

Le dedico una mirada cabreada y le doy otro sorbo a mi vaso, siento como el licor calienta mi estómago e intento encontrar por alguna parte el valor que estuve reuniendo con tanto esfuerzo durante todo el maldito día.

-No- digo- Ni siquiera sé quién es, cómo voy a…- miro a Inojin que sigue comiendo completamente ajeno a nuestra conversación y luego a Sarada que ya duerme profundamente entre mis brazos, pero aun así bajo un poco la voz para continuar- Como voy a llevármelo a la cama estúpida.

Ino se encoge de hombros como si no importara.

-¿Entonces que pasa?- inquiere.

Vuelvo a suspirar.

-¡Tanto suspiro mujer!- de pronto su semblante se vuelve sombrío- No me digas que volvió el imbécil de Sasuke.

Esta vez me atraganto con mi bebida, y niego enérgicamente con la cabeza. Ino suspira y su rostro vuelve a parecer relajado y joven.

-No se nada de Sasuke- digo e ignoro el cometario de Ino sobre que "espera que siga igual de desaparecido el bueno para nada"- Supongo que tendrá que cooperar en las misiones, Naruto y Sai podrían encontrárselo por ahí- añado.

-Pues he mandado a Sai con instrucciones estrictas de matarlo si se lo cruza- dice. No puedo evitar reírme.

-No seas ridícula Ino, de todas formas, si alguien sabe algo de él ese debe ser Kakashi- no puedo evitar que mi voz se vuelva un grado más agudo cuando digo su nombre, maldigo en silencio e intento corregirlo de inmediato, pero Ino ya lo ha captado.

-Es decir, que todo esto tiene que ver con nuestro querido Sexto Hokage- inquiere rascándose la barbilla y viéndome directo a los ojos- No me digas que te estas llevando a la cama el mandamás de la Aldea.

Le hago una seña rápida para que baje la voz, un par de camareras han volteado la vista en nuestra dirección y no puedo evitar que los colores se me suban a las mejillas.

-No me estoy llevando a nadie a la cama- digo en voz baja- ¿Eres tonta? Ten más cuidado con lo que dices.

Ino me ignora, pero accede a bajar la voz un poco.

-Pero quieres…- dice

-¿Quiero?

-¡Quieres llevártelo a la cama Sakura!- comienza a reírse- Eres una sucia, después de todo fue tu sensei y nos lleva ¿qué? 13 o 14 años…

-Catorce…- digo y sueno más desanimada de lo que pretendía.

Ino vuelve a soltar una carcajada que resuena por todo el café. Inojin la mira y la imita sin saber lo que ocurre, me apresuro a ofrecerle otra galleta y rápidamente pierde el interés en todo lo demás.

-No quiero llevármelo a la cama- digo- Es solo que últimamente he comenzado a desear que me bese- lo suelto por fin.

En cuanto lo digo en voz alta me entran ganas de reír y me uno a la carcajada de mi amiga. Suena estúpido, es estúpido y sin embargo creo que no había deseado algo con esta intensidad en años.

-Bueno, la verdad es que no te culpo- dice cuando logra calmarse- Digo es viejo y todo, pero esta tan bueno como cuando lo conocimos.

Asiento en silencio, sé que tiene razón, Kakashi parece haber encontrado algún modo para no envejecer. Hoy en día sigue siendo una viva representación del Sensei que conocí a los 12 años y sé muy bien que más de la mitad de las mujeres de la aldea suspiran por él, incluso sin haberle visto la cara jamás. Sin embargo, no es eso lo que me hace desear con tanta intensidad que traspase la barrera de la amistad que nos ha unido por años, sino la forma en que me siento cuando esta cerca, el modo en que puede mirar dentro de mí es lo que alimenta este ridículo deseo. De todas formas, no saco a Ino de su error, una cosa es confesarle que me muero por comerle la boca al Hokage y otra muy distinta es confesarle que al parecer me gustaría que se arrodille y me pida matrimonio. Estoy dispuesta a parecer una estúpida caliente, pero no una desesperada.

-¿Qué piensas hacer al respecto?- pregunta ahora acomodando a Inojin que se a dormido sentado sobre su regazo.

-Nada- digo- No hay nada que pueda hacer al respecto.

Ino pone cara de no estar de acuerdo, pero al final no dice nada, me sonríe una vez más y alza las cejas de forma sugerente. De pronto estoy segura de que me he condenado a muerte, que me hará caras y comentarios cada vez que Kakashi aparezca y que le trae sin el menor cuidado que sea el mismísimo Hokage de quien estamos hablando. Aun así, me siento mucho mejor después de decirlo, no he conseguido mucho más que una sentencia de muerte social y las burlas para toda la eternidad de mi mejor amiga, pero, aunque parezca increíble me siento mejor y me atrevo a pensar que después de todo; las cosas están mejorando.

Nos despedimos y cada una camina a su casa cargando a su respectivo bebé. Es muy tarde y Sarada despierta cuando la dejo en su cuna, para pedir leche. La noche se me hace larga y pesada, despierto dos veces en medio de distintas pesadillas. Es por eso que, cuando la tercera vez me despiertan unos apresurados golpes en mi puerta, me cuesta un poco más de la cuenta abrir los ojos.

Al final logro reaccionar y caminar en medio de la penumbra hasta la puerta de entrada, allí me encuentro a un Ambu que a las rápidas me informa que Tsunade requiere mi presencia de forma urgente. Cuando le pregunto el lugar de encuentro articula la dirección de la casa de Kakashi y un mal augurio me inunda el corazón.

Entro, me visto y envuelvo a Sarada en una frazada, de camino veo las luces de la casa de Hinata encendidas y su madre me sale al encuentro para recibir a Sarada sin decir una palabra, desde su casa diviso llamas en la dirección de la casa de Kakashi y el alma se me cae a los pies. Hinata se une a mi y sin más preámbulo nos ponemos en marcha.

Llegamos ahí tan rápido como podemos. Me quedo sin aliento durante un segundo, la casa parece haber explotado en llamas. Busco a Tsunade o alguien que pueda darme una explicación y les encuentro en la esquina del fondo observando las llamas con frustración, muchos Ambus se movilizan para aplacar el fuego, pero no veo a Kakashi por ninguna parte. De pronto entiendo lo terrible de la situación. Observo a Hinata y de inmediato, sin necesidad de mediar palabra, pone en acción su Byakugan.

Comienzo a hiperventilar, tomo a Hinata por los hombros y le suplico que lo encuentre.

-Él está bien- dice de pronto- Él está bien.

No se cuantas veces necesita repetirme eso hasta que logro enfocar la vista en su cara. Por un momento he temido lo peor y el mundo se ha vuelto una mancha borrosa a mi alrededor. Tsunade me zamarrea suavemente por el brazo y me obliga a soltar a Hinata. De inmediato mi amiga se pone a dar órdenes a los Ambus puestos a su disposición les indica donde y como se encuentra el Hokage, por donde pueden entrar y lo que deben hacer para sacarlo. Dice que Kakashi está herido pero consciente y tiene a alguien maniatado a su lado. Unos minutos después, lo trasladan en una camilla camino al hospital.

En medio del caos oigo mi voz preguntando ¿Qué ha pasado? Una y otra y otra vez.

-Un ataque, al parecer el Hokage a capturado a un ninja desconocido pero su casa a quedado reducida a cenizas y él a estado peligrosamente cerca de morir en la explosión- me responde alguien

Jadeo.

-Pero es Kakashi- dice Tsunade como restándole importancia al asunto- Siempre logra zafarse de alguna forma.

Me permito respirar, tomo conciencia de mi respiración, recuerdo la voz de Aiko repitiendo "inhala, exhala, inhala, exhala" y le hago caso, se ha esfumado la agradable sensación que me invadió aquella misma tarde… las cosas no van mucho mejor, "Inhala, exhala". Comienzo a sentir el frío de esa noche de otoño rozando mis brazos desnudos, visualizo mi abrigo colgado en el perchero junto a la puerta de mi casa y no puedo explicar cuanto me habría gustado tenerlo en este momento. De pronto alguien cubre mis hombros con algo tibio, Shizune a dejado caer una manta sobre mí y se lo agradezco en silencio.

-Entonces- dice Tsunade- ¿Estas lista para ir a hacerte cargo del Hokage? Ya sabes que no dejará que nadie más lo toque.

Abro los ojos despacio, hago un recuento rápido, la guerra terminó, he sobrevivido, estoy a salvo, Sarada esta a salvo en casa de Naruto, Kakashi esta vivo, pero no a salvo, las cosas no están mejor. Abro los ojos del todo y me siento más despejada, nos movemos rápido, aun no amanece del todo cuando entramos en el hospital y comienzo a actuar en modo automático. No será necesaria cirugía, pero se mantendrá en cuidados intensivos durante la noche. Me permiten verlo brevemente antes de llevarme a una reunión urgente en la oficina de Tsunade. Kakashi esta sedado, recostado sobre la cama, conectado a un respirador auxiliar solo por precaución, su sistema respiratorio ha salido más o menos ileso gracias a esa dichosa máscara que insiste en llevar, pero de todos modos no escatimo en medidas de prevención. Tiene diversas quemaduras pequeñas esparcidas por el cuerpo, en algunos lugares puedo ver trozos diminutos de tela que se han adherido a su piel chamuscada, pero lo más preocupante es una quemadura que le comienza en el brazo izquierdo y sube hasta la mitad del cuello. Su rostro se ha salvado, de nuevo doy gracias a Kami por la estúpida máscara.

Incluso así, indefenso y dormido nadie se a atrevido a destaparte la cara, durante todo el procedimiento han dejado una pequeña toalla sobre su boca y nariz, no ha dejado que lo sedasen hasta estar seguro de que nadie se atrevería a quitarle la máscara, incluso muerto de dolor insistió en sacarse el mismo la ropa, instalarte el respirador y volver a proteger su identidad.

Siento verdaderas ganas de golpearlo.

Me ha parecido ridículo y enfermizo, sobre todo al oír como gemía al despegar la tela quemada de su piel, pero nadie ha tenido la fuerza de voluntad para contradecirlo, después de todo, es el Hokage.

A las nueve de la mañana estoy sentada en la oficina de Tsunade con una taza de café cargado entre las manos, tengo sueño, me pesan las extremidades, y siento que los ojos se me cierran mientras les escucho hablar. No es como la reunión anterior donde decidimos que Kakashi se quedaría en la aldea, esta vez somos menos, sólo los que podían acudir de inmediato, consideraron que no había tiempo para esperar a los que están de misión y me parece bien. Shikamaru a aparecido en algún momento durante la madrugada y preside la reunión con una profunda arruga de preocupación surcando su rostro.

En algún momento capto el significado de las palabras en medio de una discusión y comprendo que discuten sobre el futuro de Kakashi, de nuevo, no es como la vez anterior, a estas alturas sería ridículo que a alguien le queden dudas al respecto; intentan matar al Hokage a como de lugar. Shikamaru quiere acabar pronto la reunión para poder ir a interrogar al ninja prisionero, pero primero deben, debemos, decidir donde se esconderá Kakashi cuando pueda salir del hospital.

De inmediato sé que la resolución de esta reunión no va a gustarle al Hokage, el solo hecho de estar discutiendo donde vamos a "esconderlo" me hace estremecer, estuvo hecho una furia por no poder salir de la aldea, mantenerlo oculto en algún lugar cerrado lo convertirá en el mismísimo demonio. Tsunade y Shikamaru se dedican a descartar cada lugar que los demás proponen, y no dejan de poner condiciones "irrefutables" que debe cumplir el escondite. Al final añaden que debe ser cerca del hospital o contar con alguna enfermera que pueda realizar las curaciones sin ponerlo en peligro y de pronto veo la solución tan clara como el agua.

-Se quedará conmigo- digo.

Se hace un silencio aterrador en la habitación en el que todos me observan, pero, ya he tomado mi decisión, no me permito darle más vueltas, es así como voy a ayudar a Kakashi, no estará nunca más solo, pues yo lo voy a cuidar. Se exponen los pros y los contras de mi propuesta y al final, a pesar de las reticencias de algunos, no tenemos nada mejor. Se quedará conmigo.


Nota.

Perdón por la demora! pensaba actualizar todas las semanas, pero pasaron cosas jajaja entre que no me convencía lo que escribí, y que no tenía tiempo para arreglarlo, pero ya hoy por fin pude :D

Sé que no hay mucha acción entre Kakashi y Sakura en este cap, pero ya desde el que viene, comienza todo. senti que era necesario este cap para terminar de dar contexto y no tener que estar repitiendo todo después, además necesitaba un momento de Sakura e Inno jaja

Bueno, Kakashi está bien, no se va a morir, no se enojen, ahora si espero poder actualizar pronto pronto! buscaré ratitos para escribir, porque me entretiene mucho.

Bueno les dejo cariños! espero que hayan disfrutado el cap y muchas gracias por los comentarios tan bonitos y el apoyo al fic! son lo máximo.

Chau! (L)