Disclaimer: Todos los personajes y el universo de Naruto, le pertenecen a Masashi Kishimoto.
"Me gusta el viento. No sé por qué,
pero cuando camino contra el viento,
parece que me borra cosas.
Quiero decir: cosas que quiero borrar"
Benedetti.
5. Hombre cualquiera
-Entonces, no tuviste pesadillas- murmura para si misma Aiko, pasándose una mano por la barbilla, como si intentase descubrir un importante secreto.
-Si que las tuve- digo, sacándola de su error.
Ella me mira y enarca una ceja con aire aún más confundido.
-Las tuve, pero fueron leves, ni siquiera pude recordarlas al despertar- digo, aunque no es del todo cierto, un par de noches Sasuke nos abandonó otra vez; esas siempre son potentes- Simplemente abrí los ojos y ya no estaban allí.
Aiko camina por la oficina de un lado a otro, sus tacones hacen un ruido sordo amortiguado por la alfombra junto al sofá en el que estoy recostada. Me he atrevido a contarle como "alguien" me ha ayudado a dormir un poco mejor, de inmediato Aiko a olfateado el interés que me despierta ese "alguien", me ha preguntado un par de veces por su identidad, pero por más que quisiese comentárselo no puedo. Es decir, no puedo ir por ahí contándole a todo el mundo que tengo al Hokage escondido en mi casa y mucho menos lo mucho que me gustaría meterme en su cama a "no dormir" con él. Sé que por el secreto profesional Aiko no podría decírselo a nadie, pero, por encima de todo soy un ninja, no puedo correr riesgos.
-¿Estas relacionándote de manera física con esta persona?- pregunta.
Me atraganto un poco con mi propia saliva, pero disimulo tosiendo despacito. Niego con la cabeza.
-¡Claro que no!- digo a la vez que pienso: pero no sabes cuanto me gustaría.
Mi terapeuta asiente despacio, deja de pasearse por la habitación y se sienta en la mesita de centro junto al sofá. Me observa en silencio durante un par de minutos, le sonrió, y me siento increíblemente estúpida haciéndolo.
-Sin embargo, sientes atracción física hacia él- señala- ¿Estoy en lo correcto?
Pienso en negarlo, mi cuerpo se empeña en negarlo con todas sus fuerzas, pero al final entiendo que no tiene caso, me encojo de hombros, si no sabe de quién hablo, no corro ningún peligro.
-Eso creo- solo por dignidad me guardo para mi misma lo segura que estoy de cuanto me gusta- Pero no es eso lo más importante, es que… él es la persona en quien más confío- digo.
Aiko me observa en silencio asintiendo con lentitud.
-Nunca se me había pasado por la cabeza siquiera mirarle de una forma diferente- continuo- Pero, de un tiempo a esta parte, he notado cuan bien me hace tenerlo cerca.
-¿Estas enamorada?
-No- digo, y es la verdad.
Kakashi es… bueno Kakashi. Total, y completamente irremplazable e indispensable en mi vida, lo mismo que Naruto. Con el añadido de que al parecer me encanta observarlo e imaginar que esconde bajo toda esa ropa negra que se empeña en usar. Es mayor, lo sé, pero creo que eso lo vuelve aun más tentador para mí. Durante estos días he llegado a la conclusión de que me he encaprichado con mi amigo… que quizás debería dejarme arrastrar por mis tentaciones y estas dejaran de existir una vez me hayan consumido. Por otra parte, sé que no puedo arriesgar nuestra amistad así, Kakashi es… un soplo de viento fresco que se lleva muchas cosas malas de mi mente, no puedo arriesgarme a perderlo y el boicot, no puedo olvidarme del boicot.
-Entiendo.
Esta vez soy yo quién asiente despacio, me enderezo en mi lugar y mis rodillas se chocan un poco con las suyas. Aiko me sonríe.
-Supongo que si te hace bien y crees que te ayuda, deberías frecuentar más su compañía.
Reprimo una risita, tengo al hombre viviendo en mi maldita casa, frecuentar más su compañía significaría llevármelo a dormir a la pieza, y mi mente retorcida imagina que Aiko me esta dando su permiso profesional para hacerlo. Por el bien de mi tratamiento y todo eso…
-No quiero que dependas de nadie- dice- Pero un poco de ayuda nunca viene mal.
Asiento con ganas.
-No quiero arruinar nuestra amistad, es una excelente persona ¿sabes?- digo de pronto- Por lo que he decidido declarar un boicot contra él.
-¿Un boicot?
Me pongo de pie y me paseo por la oficina imitándola, no me contoneo a cada paso como hace ella, pero descubro que estar en movimiento me hace sentir mejor.
-Ya sabes- digo, aunque a todas luces no sabe- Cada vez que pienso en lo mucho que me gusta me obligo a pensar en cosas horribles y enfermedades terribles. Como gonorrea, hongos, sífilis.
Aiko mueve una mano como intentado despachar aquellas imágenes de su mente.
-Eso no está bien Sakura- indica poniéndose de pie y caminando hacia su escritorio, prende el ordenador y comienza a teclear despacio- Podrías terminar desarrollando una asociación inconsciente de su imagen con todas esas cosas.
-Eso es lo que busco- respondo.
Aiko suspira, dice que cree que es una mala idea, que profesionalmente no me lo recomienda para nada, que si tanto lo quiero y tanto me ayuda debería encontrar una forma más sana de manejarlo, que hablar siempre ayuda, que si es mi amigo podrá entenderme y podremos encontrar una solución juntos.
-Ya… claro- digo y me imagino llegando a casa y comentándole a Kakashi lo bien que me haría que me bese y me lleve a la cama en ese mismo momento. Es ridículo.
Nos pasamos el resto de la hora hablando acerca de las pesadillas anteriores, de la calidad de mi alimentación, de Sarada y nuestras rutinas. De nuevo, hablo a medias, digo que mi alimentación a mejorado, omito deliberadamente que es gracias a mi nuevo cocinero personal y también omito el hecho de que nuestras rutinas obviamente se han visto interrumpidas por la mudanza del Hokage prisionero a mi casa.
Me largo de allí un poco menos contenta de lo que llegué, al final concluyo que Aiko lleva un poco de razón, el boicot no es sano, pero, de todas formas, no puedo darlo de baja. Es mi única opción, hablar con Kakashi sería una verdadera locura.
El trabajo en el hospital es tranquilo, la tarde pasa lenta y calurosa, al terminar mi turno me cambio de ropa en mi oficina y me dirijo directamente al campo de entrenamiento, sigue tan destrozado como lo dejé la última vez, pero no tanto como lo estará cuando me vaya hoy. En el camino pienso que debería inscribir a Sarada en la guardería, Hinata la cuida de muy buena gana y Kakashi a dejado caer el comentario de que no le molestaría quedarse con ella cuando lo necesite, pero siento que estoy abusando de la buena voluntad de mi amiga, y Kakashi…. Bueno, es Kakashi, puede que Sarada le caiga lo suficientemente bien como para cuidarla un par de horas, pero definitivamente no lo suficiente como para hacerse cargo todo el día.
Decido terminar mi entrenamiento unos quince minutos antes para así tener tiempo de pasar por la guardería de regreso, he visto una muy bonita, pintada con colores pasteles que me gusta mucho, además queda relativamente cerca de la florería de Ino y mi cerebro de madre registra ese dato como una gran ventaja.
El campo de entrenamiento número tres está vacío y lo agradezco internamente. Estoy elongando y preparándome para comenzar cuando distingo una mata de cabello dorado acercándose desde el rio.
Naruto. Corro en su dirección antes de siquiera darme cuenta de lo que hago, el hace lo propio en mi dirección, no encontramos en el borde del campo y me choco contra su pecho arrastrándonos a ambos al piso por el que rodamos convertidos en un revoltijo de brazos y piernas.
-¿Cuándo…?- mascullo entre risas y tratando de recuperar el aliento.
-Ayer por la noche- responde Naruto sentándose mientras se saca un par de pastos de la boca- Sai y yo llegamos en la madrugada y no quisimos molestarte, fuimos directo a nuestras casas…
Asiento con fuerza. Es completamente comprensible, aunque Naruto hace un puchero como queriendo disculparse. Que estúpido es… lo quiero tanto.
-Entonces…- dice esbozando una sonrisa de emoción que conozco demasiado bien- ¿Estabas por entrenar?
-Un poco- respondo- Hace mucho que no estoy de misión, tuve un bebé y me siento un poco oxidada.
Naruto se pone de pie de un salto, aterriza sobre sus talones dándome la espalda y me observa por sobre el hombro antes de empuñar su mano buena y decir- ¡Entonces entrenaré contigo!- con ese odioso tono lleno de determinación que no admite negativas.
Ruedo los ojos antes de ponerme de pie de una forma no tan energética como la suya. Suspiro una, dos, tres veces, hasta que Naruto se voltea en mi dirección con aspecto de un niño al que le han quitado su Dango.
-Vamos Sakura-chan- dice tomando mi mano- Por favor, por favor déjame entrenar contigo, hace mucho que no lo hacemos- sonríe- ¿Por lo viejos tiempos?
Quiero negarme, pero la verdad es que con los años he desarrollado una fuerte debilidad a las sonrisas suplicantes de Naruto. Al final asiento despacio, después de todo me vendría bien medir fuerzas con mi mejor amigo.
-¡Eso es todo!- exclama emocionado.
Para cuando acabamos Naruto yace en medio de una abertura enorme en la tierra, quejándose a voz de tarro de que he hecho trampa mientras yo intento arrástrame fuera del campo, buscando recuperar un poco el aliento. Un rápido recuento de daños me deja ver lo mal que estoy, tengo un par de huesos fracturados, una costilla y algo en la pierna izquierda que arrastro tras de mi como un lastre. Me duelen todos los músculos del cuerpo, sin ninguna excepción y me gotea sangre desde el corte sobre la ceja que me hice al caer de bruces sobre las ramas de un árbol.
Me dejo caer de espaldas, concentro chakra en mi mano izquierda y la apoyo sin cuidado sobre mi costilla maltrecha. El alivio es leve, pero aumenta con los minutos. Abro los ojos cuando noto que una sombra cruza mi rostro. Naruto me desde arriba saluda, no se ve mucho mejor que yo, pero si menos cansado.
-Eso fue trampa- insiste antes de dejarse caer a mi lado, toma mi mano libre y la acomoda sobre su clavícula- Por favor- dice- Has tu cosa de Palma mística o lo que sea- lo hago y él se relaja de inmediato.
-Creo que voy a morir aquí- me quejo.
Naruto deja salir una risita aniñada como toda respuesta. Termino de arreglar su clavícula y luego concentro mi atención en el hueso roto en mi pierna. No podré dejarlo como nuevo, pero si lo suficiente como para renquear a casa y meterme en la ducha. Por supuesto puedo irme olvidando de pasar a la guardería ¿Quién en su sano juicio querría admitir a una niña culla madre parece recién sacada de una pieza de tortura? Siempre podría usar un poco de la influencia que he adquirido luego de la guerra, y en los años siendo encargada del hospital, pero la verdad preferiría dar una primera buena impresión por mi misma.
Una vez que termino con mi pierna, detengo la hemorragia sobre mi ojo y cierro un par de heridas de Naruto en silencio. Me pongo de pie y le ofrezco una mano que acepta gustoso.
-Vamos por Sarada-chan- dice alegre marcando el camino con paso decidido ¿Cómo puede tener tanta energía? Aminora el paso solo cuando se percata de que renqueo con lentitud tras él. Pasa un brazo por mis hombros y me permite apoyar el peso sobre su cuerpo- Hinata va a matarme cuando lleguemos- murmura.
No se lo digo, pero estoy segura de que exagera, Hinata lo ama tanto que es incapaz siquiera de regañarlo con seriedad. Sin embargo, me veo en la obligación de tragarme todas mis palabras cuando mi embarazada amiga pelinegra abre la puerta y luego de echarme un vistazo rápido le dedica una mirada de odio a su marido.
-Lo siento- dice él sonando como un niñito arrepentido. Hinata ni siquiera vuelve a dirigirle una mirada, simplemente arranca mi adolorido cuerpo de sus manos y me lleva en volandas hasta el sofá más cercano.
Se deshace en disculpas, atenciones y mimos que yo me apresuro a corresponder, le aseguro que todo está bien, que solo vengo por Sarada para volver a casa, pero ella insiste una y otra vez en que debo descansar y que Sarada estará perfectamente con ellos hasta mañana, que es lo mínimo que pueden hacer después de que el desconsiderado que tiene por marido me dejase en ese estado.
-Pero Sakura hizo trampa amor…- se queja Naruto desde una esquina, rascándose la nuca con aire avergonzado.
Hinata bufa un poco en su dirección y luego le pide que vaya a darse una ducha. Le saco la lengua a Naruto con saña antes de que desaparezca por el pasillo murmurando- Pero… pero… y apuntando en mi dirección.
-No seas tan dura con él- digo- Ya sabes como se pone cuando entrena- me río un poco y ayudo a Hinata con las tazas de té que se empeña en traer desde la cocina ella sola- Ambos fuimos rudos.
Ella asiente, por fin logro que una pequeña sonrisa se dibuje en su rostro.
-Lo sé… lo sé- dice sonriendo- Es solo que las hormonas me ponen de mal humor y Naruto… él…
-Es un tonto- completo. Ambas reímos.
Sarada hace su aparición en la sala y me salta encima balbuceando un montón de cosas de las que apenas si se entiende "mamá", "ruto" que debe significar Boruto y "peyo", todo lo demás se pierde en un mar de sss y rrr que no van a ninguna parte. Le sonrío y la beso en las mejillas. Hinata insiste en quedarse con Sarada, aunque no me parezca necesario, y al final accedo a regañadientes cuando Sarada parece más interesada en quedarse a jugar con su amigo que en volver a casa con su madre.
-Okey- digo- Pero mañana vendré por ti a primera hora.
Lo más probable es que no entienda nada de lo que acabo de decir, pero asiente, me da un abrazo apretado y desaparece en dirección al jardín. Me marcho un par de minutos después, sin volver a ver Naruto y asegurándole a Hinata que estaré perfectamente sola en casa.
Sola en casa… repito para mi misma mientras cojeo por la calle en mi camino de regreso, pues sola sola no voy a estar, y con un retorcijón de intestinos que me niego a calificar de "mariposas en el estómago" caigo en la cuenta de que estaré "sola" con Kakashi.
Entro a la casa cuando el sol ya se ocultó del todo, dejo mis zapatos embarrados en el recibidor y camino descalza en dirección del exquisito olor que lo inunda todo desde la cocina. Allí lo primero que veo es a Kakashi inclinado sobre los quemadores donde revuelve el contenido de una olla humeante. Al sentir mi presencia se gira en mi dirección con una sonrisa que se desvanece al instante. Abre los ojos un poco y luego se acerca frunciendo el ceño.
-¿Qué te sucedió?- me interroga, tira de una de mis muñecas hacia arriba y me inspecciona el cuerpo con cuidado. Me quedo allí, equilibrando todo el peso de mi cuerpo sobre la pierna buena, disfrutando del calor de su mano rodeando mi muñeca dolorida- ¿Sakura qué fue lo que pasó?
De pronto soy consciente de la expresión de horror de su rostro, sus ojos parecen buscar algo atrás de mí, a la altura de mis rodillas y recién llegados a este punto considero lo que debe parecer para él, un Hokage escondido porque su vida peligra, el que su amiga y cuidadora llegue a la casa toda magullada y sin si hija.
-¿Dónde está Sarada?- me interroga de nuevo.
Me suelto de su agarre y carraspeo un poco.
-Ey…- digo- Estoy bien, Sarada está con Hinata- Los ojos de Kakashi se clavan en mi rostro con intensidad exigiendo más- Estuve entrenando con Naruto- explico.
Sus hombros se destensan de inmediato y deja salir un cumulo de aire tibio que me roza las mejillas. Me fulmina con la mirada por un segundo ante de que una mascara de indiferencia oculte sus emociones.
-Iré a darme una ducha- anuncio sintiéndome completamente incapaz de discutir o excusarme de lo que quiera que este pensando Kakashi.
No me responde por lo que me pierdo escaleras arriba sin nada más que una buena ducha caliente en mente. Cuando vuelvo a aparecer en la cocina lo hago con una camisola de dormir bien abrochada y unos shorts los suficientemente largos como para cubrir la más que decente longitud de la mitad de mi muslo.
Kakashi me sirve un plato enorme de una sopa burbujeante, sus platos vacíos descansan aun en su lado de la mesa donde permanecerán hasta que yo cumpla con mi papel de levantarlos y lavarlos. Intento resistir con todas mis fuerzas, pero al dar el primer bocado un suave gemido de placer escapa de mis labios.
Kakashi ríe. Por favor que bueno está y no precisamente la comida.
-Sabías que…- comienzo a decir luego tragar una cucharada especialmente grande de sopa- Existe una enfermedad llamada Neurofibromatosis que afecta de manera directa el sistema nervioso- Kakashi me observa en silencio mientras me llevo otra gran cucharada a la boca, se me escapa un nuevo gemido y él vuelve a sonreír de medio lado en un gesto que lo hace ver infinitamente más deseable- Consiste en la aparición de muchísimos tumores que se propagan por los nervios en todas las partes de cuerpo produciendo dolor extremo y entumecimiento de las extremidades- arremeto reproduciendo en mi mente un montón de imágenes que estudié con especial ahínco en el laboratorio.
Para este punto Kakashi me observa con el ceño fruncido y una pequeña mueca de lo que parece ser asco en el rostro. Bien, puedo terminar de comer en paz si mantiene esa cara.
-¿A qué viene todo eso?- pregunta apoyando un codo en la mesa para sostener su mentón con la mano- No parece un buen tema de conversación para la cena.
-No lo es- admito dándole la razón y apuntándolo con la cuchara. Él sacude la cabeza como toda respuesta, se encoje de hombros y se levanta de la mesa con tranquilidad.
Satisfecha, termino mi cena, y recojo y lavo los platos con tranquilidad. Sigo saboreando mi victoria, completamente segura de que podré irme a la cama sin ningún tipo de inconveniente cuando Kakashi vuelve a entrar en la cocina cargado de dos vasitos y una botella de Sake. Lo observo en silencio.
Él estira los vasos en mi dirección, en una clara invitación mientras achina los ojitos obligándome a sonreír y aceptar su ofrecimiento.
-Mejor en el living- digo pasando a su lado.
-Mejor en tu pieza- responde dejándome helada en mi sitio. Luego se ríe con tranquilidad- Solo bromeo Sakura, vamos al sofá- tira de mi brazo y solo soy capaz de dejarme arrastrar en silencio- ¿Mañana tienes libre?
Asiento despacio ¿dijo mejor en tu pieza? Me tiemblan un poco las manos cuando estiro el brazo para que llene mi vaso con sake. Me concentro en recordar las imágenes de la neurofibromatosis hasta que el temblor de mi mano disminuye. Vacío el vasito de un sorbo disfrutando la forma en que el alcohol quema un poco mi garganta, Kakashi arquea una ceja y me imita volteándose para proteger su sagrada identidad, luego vuelve a llenar los vasos a tope.
-Entonces Naruto está de regreso…
-Si- digo, tosiendo un poco- Él y Sai regresaron anoche, no hablamos de la misión, pero supongo que hoy fueron a reportarse con Tsunade o lo harán pronto.
-¿Cuánto crees que le tome descubrir que estoy aquí?
No había pensado en eso, es muy probable que Naruto se empeñe en buscar a su antiguo Sensei por toda la aldea y no se dé por vencido hasta dar con su paradero. Lo quiero mucho, pero puede ser una verdadera espina en el trasero si se lo propone, y, estoy completamente segura de que esta será una de aquellas ocasiones. Aprieto los dientes, y siento que me posee el espíritu de Shikamaru porque lo único que soy capaz de articular es un:
-Que fastidio.
Kakashi se carcajea y asiente.
-Eh… Sakura- dice- Vamos a tener que prepararnos- esta vez asiento yo- ¿Viste a Sai?
-No- digo bebiendo un poco más de sake y acomodándome de lado en el sofá de forma que termino mirando de frente a mi inquilino- Ino aún debe tenerlo encerrado en la habitación.
Ambos reímos, y luego nos miramos a los ojos un tiempo que a mi me parece un poco más largo de lo necesario. Me pateo mentalmente por haber traído el tema del sexo a colación voluntariamente, ahora no podré dejar de pensar en eso ni con todas las fotos de enfermedades del mundo. De todos modos, lo intento.
-¿Sabes lo que es el herpes?- me aventuro.
Kakashi tose un poco, dándome la espalda a medio camino de tomar un sorbo de sake. No puedo ver su expresión, pero a juzgar por el movimiento de sus hombros debe estar sorprendido.
-Si Sakura- dice volteándose hacia mi con la mascara ya puesta en su sitio- Si lo sé y no quiero hablar sobre ello.
-Una lástima- me quejo.
El sacude la cabeza como queriendo eliminar alguna imagen desagradable de su cabeza. Luego hace un gesto de dolor, su mano se detiene a medio camino hacia su cuello y se queda quieto. Me enderezo y le pongo las manos en los hombros con cuidado.
-Vamos a revisar esa quemadura- digo.
Las curaciones han ido bien, las quemaduras del cuerpo se han recuperado increíblemente rápido, pero aquella enorme quemadura del cuelo se resiste a cooperar, he intentado de todo, pero por algún motivo que desconozco siempre parece estar peor que el día anterior.
-No debimos beber sake- digo- Solo lograra menguar el efecto de los analgésicos en tu cuerpo, ¡No más!- le quito el vaso de la mano y lo dejo a un lado junto al mío.
Kakashi accede, pero me convence de darle un poco de tiempo antes de "hacerlo sufrir" para bañarse y quitarse de encima el olor a comida que se le a impregnado en la ropa y el cabello. Acepto de buena gana y espero ojeando algunos documentos del trabajo mientras oigo el agua caer el agua en la regadera del baño de visitas. ¿Qué tan bueno habría sido que ese baño no tuviese regadera? ¿Y Kakashi se viera en la obligación de usar el baño de mi habitación? Una vocecita en mi cabeza insiste en que habría sido excelente. Yo intento levantar el boicot con todas mis fuerzas, pero ni siquiera la espeluznante imagen mental de la gonorrea en su máxima expresión logra arrancarme las fantasías de Kakashi desnudo en mi baño.
Minutos después oigo la voz del Hokage llamándome desde su pieza, subo de inmediato cargando todo lo necesario y maldición, abro la puerta de la pieza sin tocar. Dentro me encuentro con mi ex sensei, amigo, familia, cubierto solo por una tolla que cuelga peligrosamente floja de la parte baja de sus caderas.
-Kakashi que…- digo
Él se voltea dando un respingo y afirma la toalla con ambas manos. Luego sonríe, yo intento rodar los ojos al ver que lleva puesta una mascarilla sanitaria y finjo demencia.
-No estas listo…- apunto como una estúpida.
-No- dice- Solo quería pedirte otra toalla
-Ah…
Dejo la bolsa en la cama y prácticamente corro fuera de la habitación en dirección al armario de pasillo, recojo una toalla y vuelvo caminando a paso lento. Ningún Boicot existente en el mundo logrará quitar de mi cabeza la vista del cuerpo de Kakashi en toalla. Estúpido, estúpido Kakashi, con su estúpida, estúpida toalla húmeda colgando de sus increíblemente firmes caderas, y aquel estúpido bello abdominal que bajaba desde su ombligo hasta perderse bajo la estúpida toalla.
-¿Una toalla mediana esta bien?- elevo la voz para que pueda oírme desde el otro lado de la puerta.
Kakashi abre y esta vez ya lleva puestos unos pantalones negros. Preciosos y normales, me corrijo mentalmente, muy normales pantalones negros que podrían están escondiendo algún tipo de enfermedad venérea altamente contagiosa.
-Sakura puedes pasar, no es como que no me hubieses visto casi desnudo alguna otra vez…
Me adentro en la habitación tras él y le observo sentarse en la cama para comenzar con las curaciones.
-Algunas personas desarrollan arrugas genitales producto de un virus llamado vph, y estas pueden verse como pequeñas protuberancias de color carne o…
Kakashi me tapa la boca con una mano y me empuja sobre su regazo para mantenerme quieta y callada. Estoy atrapada, y con ese simple gesto el muy desgraciado a boicoteado completamente mi boicot. Estoy a su merced y mi mente se apresura a imaginar un montón de cosas tan indecentes que no soy capaz siquiera de intentar zafarme de su agarre.
-¿Qué haces?- me pregunta- Voy a soltarte, pero no quiero volver a escuchar un solo dato más sobre enfermedades asquerosas ¿me oyes? Es una orden del Hokage.
Asiento aun con su mano sobre mi boca, comienza a soltarme de apoco y me demoro aun un par de segundos más antes de moverme y dejar caer mi trasero en el colchón junto al suyo.
-¿Qué es todo esto?- insiste. Yo suspiro.
-Es el boicot…- por Kami… más le vale a Aiko tener razón y que mi amistad con este hombre sea lo suficientemente fuerte como para soportar la conversación que estamos a punto de sostener.
O estaré muerta, muerta y expuesta para siempre. Doy un gran suspiro preparándome para continuar. Kakashi arquea una ceja y corrige su postura en la cama, el colchón se hunde un poco y no puedo evitar notar como los músculos de su abdomen se contraen un poquito. Por favor basta…
-Lo que sucede…- digo con voz suave y temblorosa- Es que…- a medio camino descubro que no tengo porqué socavar mi dignidad del todo, para algo existen las generalidades- He decido levantar un boicot contra los hombres- digo, no tiene porqué saber que el boicot existe específicamente por él.
Kakashi arquea las cejas y me observa con atención. Siento la necesidad de alejarme un poco de su cuerpo semi desnudo por lo que doy dos rebotes sobre el colchón y termino sentada en una orilla de la cama. Eso esta mejor.
-Lo que quiero decir es que, mi vida ya es lo suficientemente complicada como para tener que lidiar con los hombres… no todos ellos- Ay por Kami… que alguien me ayude- Quiero decir para tener que lidiar con algún tipo de atracción hacia alguna persona, creo que llevo demasiado tiempo sola y cualquier cosa me remueve un poco las hormonas ¿entiendes?
-No- dice Kakashi aunque sonríe un poco y puedo ver que intenta tomarme el pelo.
-Kakashi…- lo regaño frunciendo el ceño- Estoy hablando en serio prefiero levantar barreras antes que dejar que cualquier hombre sin ropa me ponga como loca… o algo así.
-No soy cualquier hombre- dice encogiéndose de hombros.
Definitivamente esta persona esta decidida a hacerme la vida de cuadritos. aparento ignorarlo, tomo los insumos médicos y me pongo de pie.
-No soy cualquier hombre…- repite cuando estoy a punto de comenzar la limpieza, su aliento roza mi piel a la altura de mi clavícula y tengo que hacer un enorme esfuerzo para detener el estremecimiento que me sube por la espina dorsal.
-No, Kakashi no eres cualquier hombre- acepto- Pero eres hombre, estás medio desnudo, viviendo en mi casa y lo más sano es que se te aplique el boicot como a cualquier hombre ¿Puedes entenderlo? O necesitas que te dibuje un mapa, como hace Shikamaru para que recuerdes tus deberes.
Kakashi gruñe un poco pero luego suelta una risita e inclina la cabeza hacia un lado para darme mejor acceso a su cuello. Me regalo un momento para meditar sobre lo increíblemente expuesto que se ve el Hokage de la aldea ofreciéndome su cuello como un lobito haría a su alfa. Luego me detengo al ver el peligroso camino que están tomando mis pensamientos.
Comienzo a limpiar; la herida es una perra problemática, pero yo lo soy aun más. Hay un poco de materia infectada en una esquina, limpio y desinfecto todo. Aplico chakra y le indico a Kakashi que debemos dejar airear y secar antes de volver a vendar. El asiente tranquilo, últimamente es un paciente muy cooperador.
-Entonces un boicot…- dice cuando estoy metiendo los implementos sucios en una bolsa- ¿A Naruto también se le aplica?
No me volteo a mirarlo, sigo en lo mío fingiendo que no me afecta estar hablando de esto con él y prácticamente haberle admitido lo mucho que me gusta tenerle por aquí con poca ropa.
-Claro que no- respondo tajante- Naruto es Naruto, es como un hermano para mí, lo mismo pasa con Sai.
-M…- sé que esta asintiendo y puedo apostar que se rasca la barbilla con aire ausente- ¿Qué hay de Shikamaru?
Ruedo los ojos y me rindo. Dejo la bolsa junto a la puerta y vuelvo a sentarme en mi lugar en la esquina del colchón.
-Pues…- comienzo- Shikamaru a veces requiere del Boicot, jamás intentaría nada con él- me apresuro a aclarar cuando veo como abre los ojos con sorpresa- Me agrada mucho Temari, pero es un hombre atractivo.
-Es decir que me consideras un hombre atractivo- concluye sonriendo y con un tono de autosuficiencia que me hace hervir las mejillas de indignación y vergüenza.
Me cruzo de brazos y me pongo de pie.
-Estas siendo infantil y estúpido Kakashi- digo, él levanta las palmas de las manos a cada lado de la cara como si le estuviese apuntando con un revolver- Vamos a dejar este tema hasta aquí si no quieres terminar con un TEC cerrado además de un boicot.
De pronto se echa a reír con ganas, lo miro ceñuda un momento más aguantando el impulso de acompañarlo, es un soplo de viento refrescante, se pone de pie y camina hacia mí.
-Estas a salvo conmigo Sakura- dice tomándome de la mano- Somos familia, te vi crecer, siempre serás Sakura-chan para mí.
Esta sonriendo, puedo verlo en sus ojos y por la forma en que la mascarilla se arruga a los costados, asiento y me obligo a sonreír, pero lo cierto es que por algún motivo sus palabras me caen como dos trozos de hierro solido en el estómago. Kakashi me quiere como si fuésemos familia, tal como yo le quiero a él y como quiero a Naruto y Sai, eso lo entiendo… y está bien. Pero él echo de que me vea como una niña me afecta de una manera completamente inesperada.
-Sin embargo- dice- Eso del boicot contra mí, te va a salir muy muy caro.
Nota.
Hola a todes :) gracias por sus bonitos mensajes, no saben lo feliz que me hacen y lo mucho que me gusta que disfruten la historia conmigo! me he reído mucho con algunos mensajes jajaja
estuve muy indecisa con este cap, sentí que quizás se salía un poco del tema, como que lo sentía muy alegre jajaja pero está bien, creo que la vida tiene de todo, intentaré hacer que las cosas calcen, revisé mucho pero siempre se me pasan cosas, espero sepan perdonar! de igual forma esto revisando los caps anteriores para corregir faltas y errores que encontré releyéndolos.
Me demoré montones! pero en recompensa el cap es un poco más largo! jijiji, espero que lo disfrutaran, la idea del boicot la leí hace tiempo en un libro y me reí tanto que quise introducirla aquí, el libro se llama "Te daría el mundo" y es muy bonito, lo recomiendo, es literatura juvenil eso si... trata sobre dos mellisos que intentan vivir sus vidas en medio de un desastre familiar y la muerte de su mamá, muy bonito y chistoso en algunas partes, insisto.
Bueno, creo que ya me hago un idea de como va a seguir esta historia, originalmente tenia pensado que sería en 10 caps máximo pero creo que me tendré que pasar un poquito! lo siento, pero odio las historias donde todo se soluciona en un capitulo jajaja de todas formas no creo que me pase más allá de 11 o 12 caps, bueno uno nunca sabe.
Les dejo mucho amor, y cariños ¿alguien va al día con Boruto que me pueda explicar que esta pasando con Shikamaru? saludos! y gracias gracias gracias por leer y comentar.
