Disclaimer: Todos los personajes y el universo de Naruto, Le pertenecen a Masashi Kishimoto.
"El silencio es la conversación de
las personas que se quieren.
Lo que cuenta no es lo que se dice,
sino lo que no es necesario decir."
Camus
6. Silencio
El siguiente día no fue precisamente lo que yo podría llamar "miel sobre hojuelas", Kakashi hablaba enserio cuando me amenazó con que iba a pagar caro la existencia del boicot, al principio pensé que bromeaba, aunque me hizo temblar hasta la punta del pelo con ese tono bajo y raposo que usó cerca de mi oído, pero, para mi desgracia, comprobé que el honorable Hokage Konoha hablaba completamente enserio.
Al día siguiente desperté en medio de una pesadilla especialmente horrorosa, una combinación morbosa de la muerte de todos mis seres queridos y el regreso de Sasuke reclamando a nuestra hija. No grité, no me moví simplemente abrí los ojos y me quedé mirando el techo blanco hueso de mi habitación como una zombi, como si me hubiese alcanzado un jutsu de inmovilización. Después de un rato encontré las fuerzas para controlar mi propio cuerpo, me vestí y bajé corriendo las escaleras para ir por Sarada, logré escabullirme de mi propio hogar sin toparme con Kakashi de puro milagro. La pierna mala aun me dolía, pero el malestar había mutado a un dolor punzante cuando pisaba con demasiada fuerza, decidí que luego de recoger a mi niña, pasaría por la oficina del Hokage que momentáneamente volvía a habitar mi maestra, y le pediría que terminase de recomponer mi pierna.
Para mi desgracia, terminé todas mis diligencias demasiado rápido, todos en la aldea parecían terriblemente ocupados y por primera vez me percaté de que, sumida en mi extraña situación de encaprichamiento con uno de mis mejores amigos, había estado desconectada de las necesidades de la aldea en general, y me sentí profundamente culpable. Tsunade y Shizune mostraban unas espesas sombras negras bajo los ojos que me hicieron sentir pena por ellas, aunque ambas se alegraron al ver a Sarada, quien corrió a los brazos de su autoproclamada abuela.
Naruto seguía por la aldea, aunque me comentaron que se largaría dentro de un par de días en una nueva misión y por más que Tsunade se empeñó en no nombrar a Sasuke, me resultó más que evidente que Sai y Naruto harían equipo con él. Por un pequeñísimo momento me permití desear que Sai fuera lo bastante estúpido como para cumplir las ordenes de su esposa y asesinarlo al momento. Por supuesto la vida no es así, incluso en una aldea ninja.
Tsunade dejó mi pierna como nueva y la verdad es que camino a casa caí en la cuenta de cuán molesto había sido ese maldito renqueo. Sarada caminaba dando saltitos y abriendo la marcha justo delante de mí, aunque cada cierto tiempo echaba una disimulada ojeada hacia atrás seguramente para asegurarse de que yo seguía allí. Se paró frente a una dulcería y luego de apuntar una paleta de colores y hacer un par de pucheros decidí comprársela, lo cierto es que me sentía un poco culpable por haberla dejado en casa de Naruto la noche anterior.
Llegamos a casa a eso del medio día, ni bien abro la puerta me inunda el delicioso aroma a comida casera y agradeciendo a Kami por la presencia de Kakashi, cosa de la que me arrepentiría luego, entro en la cocina. De inmediato Sarada pasa por mi lado gritando "Kashi" y se lanza a los brazos del Hokage como si fuese su mejor amigo. Frunzo el ceño, medio celosa del hombre de cabellos blancos con delantal de cocina que sostiene a mi hija en el aire, y medio celosa de mi propia hija que puede lanzarse a los brazos de ese hombre sin tener que pensar en las una y mil maneras en que podría humillarse y arruinar su amistad al hacerlo.
-¿Sakura?- me llama Kakashi y entonces caigo en la cuenta de que estoy parada en medio de la cocina contemplándolos como una estúpida- ¿Sucede algo?
Niego con la cabeza y frunzo más el ceño al ver como Kakashi arquea una ceja de forma altanera.
-¿Alguna enfermedad venérea altamente contagiosa y mortal que quieras compartir con nosotros?- añade arrastrando un pelín las palabras e intentando sonar inocente al hacerlo.
Le odio con todas mis fuerzas mientras siento como los colores se me suben a la cara y me transforman en una maravillosa versión humana de un tomate. Siento la rabia bullir en mi interior, ya es suficientemente humillante haber tenido que confesarle, a ese montón de arrogancia que tenemos por Hokage, la existencia del Boicot como para tener que soportar que, encima de todo, lo use para burlarse de mí. Abro la boca para decir algo, pero solo soy capaz balbucear un par de mm y eeh… sé que sabía hablar perfectamente bien hace algunos minutos atrás pero no logro articular ninguna maldita palabra.
Sarada suelta una carcajada adorable justo a tiempo.
-Gracioso- dice Kakashi- ¿Verdad Sarada?- entonces, a pesar de las quejas de mi hija, la deja de pie en el piso de la cocina y vuelca toda su atención en la olla que hierve a fuego lento sobre la hornilla.
Sarada se encoge de hombros con aire resignado y luego desaparece camino al cuarto de estar dando saltitos y con cara de tener algo muy importante que hacer. Pienso en seguirla para asegurarme de que esté bien pero primero necesito poner en su lugar a un molesto Hokage.
Inspiro profundo deseando disipar toda la rabia, pero lo cierto es que cuando hablo lo mismo podría haber estado gritando Shanaro, dando un puñetazo al piso y destruyendo toda la aldea a mi alrededor.
-Para tu información- digo intentando contener la furia con todas mis fuerzas- No estaba pensando en ninguna enfermedad, no era necesario… solo veía a Sarada…
-Claro- dice él sin siquiera dignarse a verme a la cara.
-Pues es la verdad- añado cruzándome de brazos.
-Te creo- insiste, aunque prácticamente puedo oír la burla y la sonrisa en su voz- Y el que estés roja como un tomate y a punto de darme un puñetazo que podría matarme, apoya tu moción de una forma que no te imaginas.
Gruño, no puedo evitarlo, simplemente siento como un profundo gruñido atravesaba mi garganta en un segundo.
Kakashi voltea en mi dirección con los ojos bien abiertos, la cuchara de palo con la que removía el fundo de la olla queda suspendida en el aire y yo siento en ese momento una profunda satisfacción al notar un tinte de miedo en sus ojos oscuros.
-No hagas eso- dice- No vuelvas a gruñirme así, a mi ni nadie- estoy a punto de lanzarme a su garganta para matarlo cuando añade- Por favor- con un tono tan grave y bajo que desarma todas mis maquinaciones de asesinato en un suspiro.
Entonces vuelve a sonreír bajo esa estúpida mascara y anuncia- El almuerzo está listo, ¿puedes alistar la mesa?
Sintiéndome una especie de estúpida descerebrada asiento en silencio y comienzo a acomodar platos, cubiertos y vasos sobre la mesita de la cocina, pensado en la extraña forma en que me ha mirado con algo profundo que no soy capaz de reconocer, y esa voz… la misma que usó para amenazarme la otra noche, pero esta vez como un ruego y solo Kami sabrá cuanto más sensual se oye así.
Kakashi asiente sin ningún rastro de aquella profunda oscuridad en sus ojos cuando tengo todo listo y sirve una porción grande para cada uno. Sarada aparece atraída por el olor al ramen casero recién servido y se encarama en su silla de bebé balbuceando algo que contiene una insoportable cantidad de "Kashi" en cada frase.
-Ves- dice Kakashi sonriendo y arqueando una ceja nuevamente- A Sarada le gusto y no siente la necesidad de inventarse cosas feas cada vez que piensa en mi ¿no es así Sarada-chan?
Mi hija ríe en su puesto y estira una manito para coger el trozo de zanahoria que le ofrece el idiota de la máscara. La muy traidora. Quiero decir "no me gustas" pero eso sería mentir y además no creo que lo haya dicho con esa intención.
-No voy a reírme de eso Kakashi- digo- No es gracioso- me meto una gran cucharada de ramen a la boca y trago despacio saboreado cada delicioso ingrediente.
-Si que lo es- dice- Pero te concedo una tregua durante el almuerzo.
Le fulmino con la mirada antes de meterme otra gran cucharada a la boca, decidida a no cruzar ni dos palabras más con él.
-¿Ya está bien tu pierna?- pregunta de pronto luego de voltearse y dar cuenta de su recipiente de ramen increíblemente rápido- Noté que ya no vas cojeando por ahí.
Muy a mi pesar se me escapa una pequeña risita. Suspiro y suelto.
-Tsunade se ocupó de ella- aun sonrío mientras estiro mi pierna para mostrársela, completamente orgullosa. Sarada da un par de palmaditas contenta, supongo, al oír el nombre de mi maestra.
Kakashi parece estar por decir algo más cuando unos golpecitos en la puerta nos sorprenden. Me enderezo de inmediato en mi sitio y observo que Kakashi se pone igual de rígido al otro lado de la mesa. Nos ponemos de pie al mismo tiempo, no necesitamos decir nada simplemente actuamos en perfecta coordinación, Kakashi desaparece de la mesa sus platos y cubiertos y luego se esfuma en una nube de humo, seguramente directo a su habitación mientras yo bajo a Sarada de su silla y le pido que espere en su zona de juegos. Suspiro y camino hacia la puerta rogando porque no se trate de Naruto.
Para mi tranquilidad al abrir la puerta me encuentro con el agradable rostro de Shikamaru que me saluda con una sonrisa torcida y se me mete a la casa sin pedir permiso. Aunque en realidad no hace falta.
Kakashi reaparece de inmediato y se ve completamente feliz de ver a Shikamaru. De inmediato adopta un semblante serio y pide reportes y actualizaciones de todo lo que ha sucedido en la aldea durante su "reclusión". Shikamaru resopla al oírlo quejarse pero lo pasa por alto.
-Los Yamanaka tuvieron avances, ha sido un proceso lento, primero el tipo parecía haber perdido la memoria, pero luego descubrimos que en realidad su mente parece sellada con un montón de jutsus difíciles de sortear…- hace una pausa y antes de que pueda continuar Kakashi comenta.
-Entiendo, es como aquella vez con Hanara- dice, intento no parecer demasiado interesada pero no puedo evitar removerme un poco en mi lugar, sobre el sillón de la sala.
Recuerdo perfectamente a Hanara; una mujer preciosa, ninja de la aldea de la cerradura, con la cual Kakashi tuvo un corto pero intenso romance… trágico romance, me corrijo mentalmente al recordar como la muchacha saltó del acantilado para no ser capturada y llevada devuelta a la aldea. Me esfuerzo por buscar algún signo de aflicción en los ojos de Kakashi pero solo encuentro indiferencia y seriedad absoluta.
-Exacto- responde Shikamaru- Sin embargo, precisamente gracias a esa experiencia hemos podido avanzar más rápido y hasta ahora sabemos que al menos ese sujeto pertenece a una facción de ninjas renegados que desean formar una organización parecida a Akatsuki, siguiendo sus principales mandamientos y al parecer su primera misión es… por lo que entendemos, acabar con los cabecillas de cada aldea aliada- de nuevo hace una pausa, pero esta vez Kakashi no dice nada- Sobre todo a Gaara y a ti.
-Ya veo- es todo lo que responde Kakashi. Yo siento que me hundo un poco más entre los mullidos cojines del sillón.
Me siento un poco mareada, miro a uno y a otro que siguen hablando de suposiciones y planes con total tranquilidad, Kakashi ni siquiera pregunta cuando podrá salir de aquí y realmente se lo agradezco porque después de lo que acabo de oír me siento realmente dispuesta a amarrarlo a algún pilar para impedir su salida de esta casa.
-Gracias por tu reporte- dice finalmente Kakashi tendiendo una mano a Shikamaru que lo mira con gesto desconfiado.
-Aun no he terminado- dice luego abre un pergamino sobre la mesa, curiosamente parecido a los de Tenten, hace un par de sellos y aparecen un par de enormes torres de papeles con el sello de Hokage por todas partes- Tu papeleo atrasado Hokage.
La cara de Kakashi es un poema, no se si tiene ganas de echarse a llorar o prenderles fuego a los papeles en ese mismo momento. Ni siquiera intento detener la carcajada que me sube por la garganta, Shikamaru me mira y luego sonríe en mi dirección encogiéndose de hombros.
-Ya me parecía que era demasiado bueno para ser cierto- murmura el Hokage completamente abatido, suspira y endereza los hombros a la vez que una sonrisa burlona comienza a subirle a los ojos- Como sea- dice dándole la espalda a las torres de papeles- Si se tiene que hacer se hará, gracias a Kami tengo una hermosa ayudante en esta nueva oficina- dejo de reír al instante y le clavo una mirada llena de odio, entonces, para mi completa consternación añade- ¿No te parece que Sakura es una mujer muy bonita Shikamaru?
El hombre frente a mí abre la boca un par de veces como intentando buscar algo que decir. Al final se encoje de hombros y contesta
-Claro, siempre me lo ha parecido.
Ay por Kami… Kakashi se carcajea
-Ya me lo imaginaba, de todas formas, te gustan mandonas…
Estoy rogando para que al hombre de pelo blanco que alguna vez consideré mi amigo le caiga un rayo que le produzca una muerte fulminante, o que la tierra se abra y me trague para siempre. Cuando Shikamaru, que me parecía un hombre mucho más sensato hasta este preciso momento, añade.
-Sin embargo, al parecer, las prefiero rubias.
-¡Shikamaru!- grito poniéndome de pie.
Kakashi se desternilla de la risa apoyado en una silla del comedor. Quiero matarlos a ambos, camino derecho hacia el hombre de moña negra y pescándolo por el brazo lo arrastro hacia la puerta, logro mascullar un gracias por venir y enviarle saludos a Temari a quien espero que no le cuente nada de esto, antes de empujarlo fuera y cerrar dando un portazo que por poco arranca la puerta de sus goznes.
En la sala Kakashi aun no termina de reírse y cuando entro en su campo de visión noto que se seca un par de lagrimas que se le han escapado entre tanta carcajada. Me cruzo de brazos y estoy a punto de gritarle cuando Sarada aparece por la puerta de la cocina cargando su peluche de una forma muy parecida a Pakun. Me obligo a respirar profundo un par de veces, Sarada se restriega los ojos con un puñito cerrado: es hora de su siesta. La tomo en brazos y enfilo camino a nuestra habitación con toda la dignidad posible, no sin antes fulminar con la mirada al desconsiderado que tengo como inquilino, que me responde con una sonrisa torcida que me hace estremecer.
Al llegar a la pieza Sarada se pelea con sus parpados, que a juzgar por las ganas y la fuerza que le pone a pestañear, deben pesar unos cinco kilos cada uno, la arrullo despacito mientras nos meso a ambas en una y otra dirección. Por más que lo intento no puedo creer que Kakashi haya usado la pequeña confidencia que le hice sobre Shikamaru, en mi contra… es decir, ¿ya no existe la discreción en este país? ¿No debería ser el Hokage una persona que sepa guardar información relevante de sus aliados? Tengo que reconocer que por más odioso que me parezca ha sabido jugar sus cartas con astucia, Kakashi siempre ha sido un excelente estratega y lo es, al parecer, en todos los aspectos de su vida. Sin embargo, no puedo perdonarlo, se ha estado portando como un completo imbécil desde que le confesé la existencia del boicot y me parece que no se detendrá hasta verme completamente humillada. Intento permanecer enojada, lo juro, pero mis pensamientos viajan rápidamente hasta la noche en que me dijo que me aseguró que "estaba a salvo con él"… ¿a qué demonios se refería con eso? ¿A que no va a permitir que nada malo me pase? Eso ya lo sé, sin embargo, luego añadió "siempre serás Sakura-chan para mí", no puedo evitar evocar sus palabras otorgándoles un tono agudito de burla. La combinación de "estar a salvo" y ser "Sakura-chan" me hace pensar a que se refiere a que jamás va a tocarme un pelo, no va a sacarme la maldita ropa, ni tirarme a la cama con tanto me gustaría que hiciera el muy desgraciado, porque al parecer jamás podrá verme como una más que una cría. Cuando en realidad tengo 21 años, sobreviví una guerra, peleando codo a codo con él, tengo una hija y he pasado por más cosas de las que cualquier mujer de 21 años podría jactarse, sin embargo, el gran Hokage de la aldea parece pensar que a sus 35, él es el hombre más anciano de la historia. Intento buscar el enojo y aferrarme a él con todas mis fuerzas, pero lo único que logro encontrar es un dolor sordo que me retuerce las entrañas. Por Kami, me gusta demasiado.
Acuesto a Sarada en su cunita y reprimo una risa al ver como le cuelga un hilillo de saliva desde la boca abierta, aun aferra su peluchito con forma de Pakün contra su pecho y caigo en cuenta de que en realidad yo no le compre ese juguete. Kakashi. Todos los malditos caminos parecen conducir hacia él, entonces justo cuando estoy sacudiendo la cabeza para sacarlo de mi mente siento unos pequeños golpecitos en la puerta abierta y me encuentro con la personificación de todos mis males mirándome directo a los ojos.
-¿Sucede algo?- pregunto al ver que no tiene intenciones de hablar, parece extraño, me observa en silencio y luego se acerca dando un par de largos pasos en mi dirección.
Una mano rápida atrapa uno de mis mechones rosas y lo ubica tras mi oreja izquierda. Me siento completamente aturdida durante un par de segundos. De nuevo, sus ojos buscan los míos, y reconozco aquella sensación de escrutinio profundo que hace semanas no experimentaba en su presencia. Se asoma a mis ojos como queriendo estudiar mi alma y yo se lo permito, como siempre, temblando al respirar el aire tibio que expira su cuerpo. Unos embriagadores minutos después Kakashi pestañea y todo termina. Sus ojos vuelven a parecer despreocupados y los achina una pizca al sonreír.
-Quería pedirte perdón por lo de antes- dice rascándose la nuca, creo que Naruto a aprendido ese gesto de él- No pensé que Shikamaru fuera a seguirme el juego, en realidad es un hombre impredecible- añade.
No me parece que ponerse a alagar las cualidades de Shikamaru sea una disculpa muy efectiva, pero de todos modos la acepto y me encojo de hombros como respuesta, es decir, luego de aquel momento de intimidad que acabamos de vivir no es como que fuese capaz de articular ninguna respuesta muy elaborada. Kakashi baja el brazo y se desordena el pelo en el proceso, un largo mechón de pelo blanco le tapa la cara y ambos decimos al mismo tiempo.
-Necesitas un corte de pelo.
-Necesito un corte de pelo.
Luego me lo pienso un poco mejor y decido que el pelo largo le sienta estremecedoramente bien.
-O…-digo de pronto- Podrías amarrarlo en una coleta y ya, revisa en mi cómoda, encontraras varias que te servirán a la perfección.
Frunce el ceño un poco como pensándoselo, al final se encoje de hombros y camina hacia mi cómoda donde busca con cuidado entre mis cosas revueltas, escoge una negra, Por su puesto, y se amarra el pelo en una moña alta que me recuerda a los samurái. Le gruño un poco, aunque me parece extraño ver ese cabello rebelde, ordenado y domado en su coronilla, creo que le queda condenadamente bien. Maldita sea.
-¡Sakura!- me llama subiendo la voz un poco sin llegar a despertar a Sarada, me sobresalto y pestañeo para enforcar su rostro- Creí que habíamos acordado que no volverías a gruñir.
En un abrir y cerrar de ojos está frente a mí, se inclina hacia adelante hasta que tengo su rostro a la altura del mío y me observa ladeando un poco la cabeza. Quiero gruñirle, en mi interior sé que no es una buena idea, pero lo hago de todas formas.
Un gruñido bajo, suave, más parecido a un ronroneo brusco que a un gruñido de verdad. Kakashi se endereza y frunce el ceño, da otro paso hacia a mí y su mano derecha sube como un rayo hasta la base de mi mentón.
-Basta- dice, me parece que esta apretando los dientes, la palabra sale casi como un siseo entre sus labios tensos.
De pronto me siento asustada, el cuerpo que Kakashi emana una energía extraña, algo oscuro que no recuerdo haber sentido antes en él. Me encojo un poco pero el no se aleja, su mano sigue bajo mi mentón, aunque no ejerce ningún tipo de fuerza sobre mi piel, tengo los ojos clavados en su pecho que sube y baja con un regularidad algo pausada, como si le estuviese costando trabajo respirar. Sin pensarlo subo una mano y la apoyo con cuidado sobre la mitad izquierda de su pecho y de inmediato siento su corazón martilleando con fuerza contra mi palma abierta. Observo la tela negra de su polera de lycra negra e intento concertarme en ella para no perder la razón, el pulgar de Kakashi acaricia mi mejilla con cuidado y me parece que mi corazón da un brinco tan exagerado que toda la aldea pudo notarlo. Imagino que en cualquier momento pasará el otro brazo tras mi espalda y me hundirá con fuerza en su pecho como hace cada vez que necesito un abrazo, y entonces dirá algo como "no te preocupes Sakura-chan" y yo lloraré fundida en sus brazos, pero esta vez no será porque estoy rota y triste, sino porque entenderé que deseo algo con todas mis fuerzas y nunca podré conseguirlo.
Ese abrazo sería como un golpe del que jamás me recuperaría, sin embargo, nunca llega. La mano libre de Kakashi se eleva un poco en el aire y roza la piel desnuda de mi brazo con cuidado, siento la necesidad de apretarme contra su cuerpo y lo hago, cierro mi mano sobre la tela de su polera y lo jalo hacia mí, Kakashi se inclina sin oponer resistencia, pero de inmediato su mano se cierra con fuerza en torno al brazo que antes acariciaba y separa nuestros cuerpos unos centímetros. Estoy por alegar algo cuando veo que se yergue en toda su extensión como si algo hubiese captado de pronto su atención.
-Es Naruto- dice, yo ladeo la cabeza intentado comprender- Esta en la puerta- me suelta y se aleja de mí, dando grandes pero silenciosas zancadas fuera de la habitación- Será mejor que vayas a atenderlo antes de que decida entrar por una ventana, estaré en mi habitación leyendo.
Lo siguiente de lo que soy consciente es de que pongo un pie delante del otro por el pasillo y las escaleras para ir a abrir la puerta a mi amigo, ni siquiera recuerdo lo peligrosa que resulta la presencia del rubio en mi casa, solo soy capaz de pensar en Kakashi, en el golpeteo de su corazón contra mi mano, en el calor de su cuerpo grande contra el mío y en lo cerca que he estado de cometer una locura.
La cara de Naruto me saluda sonriente tras las puerta, lo abrazo aun un poco ausente y luego me dejo arrastrar por él y su torbellino de energía a la sala de estar. Atiendo la primera parte de nuestra conversación como una autómata, respondo que Sarada esta bien y durmiendo arriba, y luego insisto en servirle una taza de té aunque Naruto se niega a ella aproximadamente un millón de veces.
-¿Te encuentras bien Sakura-chan?- la preocupación en la voz de mi amigo me hace volver a la realidad, sacudo un poco la cabeza para espabilar y le sonrío, tiene el ceño un poco fruncido, los labios apretados en una fina línea y la cabeza un poco ladeada como intentado descifrar un misterio.
Estiro mi mano y acaricio su mejilla derecha con cariño, de inmediato sonríe y atrapa mi mano con la suya.
-Estoy bien- digo- Solo un poco cansada, ¿Cómo están Hinata y Boruto?
Naruto se relaja en el sofá sin soltar mi mano, sonríe más ampliamente.
-¡Ellos están muy bien!- exclama, prácticamente grita- Boruto extraña mucho a Sarada-chan! Creo que podrían casarse en el futuro.
Me atraganto con mi propia saliva antes de darle un puñetazo en la cabeza el tarado que elegí como mejor amigo. Él se ríe de esa manera tan aniñada que tiene mientras se soba el lugar donde seguramente le aparecerá un chichón.
-Como sea- dice con los ojos aun un poco llorosos por el golpe- No he venido a hablar de eso, Sai y yo nos iremos de misión esta noche.
Asiento, lo sé, eso me lo contó Tsunade pero de todas formas dejo que Naruto me dé los pormenores. Se entretiene en datos y rutas innecesarias más de lo común, de vueltas una y otra vez en los integrantes de cada equipo hasta que pasados aproximadamente unos 15 minutos de más y más de lo mismo me doy cuenta de que está intentando introducir a Sasuke en la conversación.
-No- digo antes de que pueda decir su nombre.
Naruto se calla en el acto y se endereza en su lugar, ya no parece tan relajado, pero distingo un brillo de decisión en sus ojos que no me gusta.
-Tenemos que hablar de eso Sakura- dice con el tono más serio que recuerdo haberle oído alguna vez- Sasuke fue un tonto, pero es familia- cierro los ojos al oír su nombre y aparto la cara, Naruto no lo nota o decide pasar por alto mi gesto- Es el padre de Sarada-chan y sé de buena fuente que desea conocerla.
-No- repito, tengo muchas cosas que decir, he pensado mucho en este momento, pero por más que intento sacarlas de mi pecho, no encuentro la forma de articular algo más, ese No encierra todo lo que realmente siento. No quiero saber nada de Sasuke, no quiero verlo, no quiero que conozca a nuestra hija, a MI hija.
-Sakura- insiste Naruto, su mano toma mi barbilla con cuidado y mi obliga a verlo a la cara- Por favor, al menos escucha lo que voy a decir.
-No…- repito, pero Naruto decide pasarlo por alto.
-Sasuke esta arrepentido, él sabe que actuó mal, pero ya sabes cómo es, no entiende como es tener una familia, ser responsable de alguien más que no sea él mismo… ha sufrido tanto.
Con esa ultima frase siento la rabia bullir en mi interior, me pongo de pie y me suelto de un manotazo del agarre de Naruto, siento como el calor se me sube a las mejillas y como se me llenan los ojos de lágrimas, pero me niego a dejarlas caer. Naruto me observa desde el sofá con la boca abierta como intentando decir algo más pero no se lo permito.
-No quiero volver ha escucharte decir una cosa como esa…- comienzo, mi voz se oye extraña, profunda pero a la vez rota, llena de dolor- Tú Naruto, la persona que mejor sabe como se siente no tener una familia, estar solo, mira lo que has hecho con tu vida, lo buen padre y esposo que eres, lo mucho que los amas, por favor no lo justifiques- hago una pausa para respirar e intentar contener los lagrimones que amenazan con desbordarse de mi ojos.
-Pero Sakura…- insiste, aunque su voz se oye queda y sin intención.
-Pero nada- digo- Sasuke se fue, nos dejó, es hora de que entiendas que, para mí, Sasuke ya no es familia y nunca volverá a serlo.
-¡Sakura!- Naruto parece ofendido, entiendo que le duele que nuestra familia se destruya, la familia que el armó con tanto cariño y esfuerzo, después de todo el tiempo que invertimos en buscar y traer de vuelta a Sasuke, pero debe comprender que no fui yo quien descuartizó esa familia.
-No es mi culpa Naruto- digo, creo que Naruto no va a insistir, y lo suplico a Kami con todas mi fuerzas porque sé con seguridad que ya no podré contener más mi llanto, me duele el pecho y el corazón roto que tanto me trabajo me ha costado intentar reconstruir, pero también me duele ver el dolor en los ojos celestes de mi amigo.
-Pero Sasuke…- dice.
-¡Naruto!- siento su voz fuerte, prácticamente ladrando el nombre de mi amigo antes de darme cuenta de que está allí. Ambos volteamos en su dirección y vemos a Kakashi parado al pie de la escalera, ya no lleva el moñito samurái en la cabeza, su cabello desordenado le cubre un poco la cara, pero puedo ver la furia en sus ojos negros con claridad- Creí oír que Sakura te pidió que no insistieras con el tema.
Naruto voltea a verme un segundo y luego centra su mirada en nuestro ex sensei con una expresión extraña.
-Ka… Kakashi- dice.
Kakashi se cruza de brazos, pero no se mueve de su lugar, sus ojos viajan hacia mi rostro por el que de pronto las lágrimas resbalan sin contención.
-Debí adivinar que estabas aquí- dice de pronto, Kakashi asiente con la cabeza y camina hacia él con calma. Se abrazan un corto segundo y luego Kakashi tira de uno de mis brazos hasta chocarme contra su pecho, Naruto nos observa sin decir nada.
-Será mejor que te vayas- dice Kakashi- Creo que tienes que prepararte para una importante misión esta noche ¿verdad?
Naruto asiente, yo me seco las lagrimas con la manga despacio.
-Antes me gustaría hablar contigo Hokage- dice, volteo a verlo al oír la extraña formalidad en su voz, Naruto jamás se refiere a Kakashi como Hokage y mucho menos pide audiencias a solas con él.
Kakashi asiente y yo me alejo de ellos con el corazón echo un desastre. Subo las escaleras sumida en una nebulosa extraña, no puedo siquiera concentrarme en lo que el cuerpo de Kakashi produjo contra el mío, ni como de imprudente fue al aparecer en la sala con Naruto allí. Simplemente llego a mi pieza donde Sarada aun duerme su siesta y me echo a llorar en la cama sintiéndome como si Sasuke nos hubiese abandonado ayer.
Nota.
Ya sé, pasaron mil años y la última vez dije que iba a intentar actualizar más rápido jajaja lo siento! el trabajo me deja poquito tiempo, y llevo escribiendo esto muchos muchos días, de hecho no me convence del todo, pero al final me decidí a publicarlo, por respeto a ustedes y a mi también jajaja espero les haya gustado.
he estado pensado que me gustaría mucho escribir el punto de vista de Kakashi también, pero llegados a este punto sería extraño cambiar de narrador así como así, entonces me invadió el espíritu de Stephanie Meyer (broma jajaja) y se me ocurrió que podría re escribir todo el fic desde el punto de vista de Kakashi, una vez que termine este. ¿Les parece buena idea? o prefieren que la mente de Kakashi quede para la imaginación de cada une. Les leo.
Había pensado que este cap terminase feliz pero todo terminó así y creo que está bien, les cuento que ya esbocé lo que pasará mas o menos en cada capitulo y creo que serán 12 capítulos finalmente, vamos en la mitad! espero no se aburran de mi poca constancia pero si algo les puedo jurar es que lo terminaré! aunque me cueste la vida jajaja
Quería comentar algo de lo que me percaté hace poco y quería saber su opinión: nunca me había dado cuenta de todo el hate que recive este ship, me fijé hace poco en los comentarios en algunos fanart en pinterest y wow... entiendo que es un poco controversial por el hecho de que fue su maestro pero gente... son personas adultas, por su puesto que no apoyaría un fic donde Sakura aun sea una niña, pero la verdad hasta ahora no me he encontrado con ninguno. Eso... qué opinan?
Bueno, gracias por los comentarios tan bonitos! de verdad me alegran mucho! y me motivan a seguir, les mando besos y abrazos!
