disclaimer:
Yo te enseñé a besar
con besos míos,
inventados por mí,
para tu boca.
Gabriela Mistral.
7. Deseo
Despertar después de haberse quedado dormida llorando nunca es agradable, habría matado por quedarme otro par de horas en la cama sollozando y revolcándome en mi renovada miseria pero, lo cierto es que cuando se es madre, y sobre todo un madre soltera, ese tipo de dolores profundos e internos que tienen el poder suficiente como para partirte en dos deben quedar relegados a un segundo plano cuando tu bebé que, aun, depende completamente de ti se despierta y te llama desde su cunita.
-Ya voy hija- digo intentando imprimir en mi voz todo el amor y la tranquilidad posibles. Creo que no lo consigo.
En el corto tiempo que me toma salir de cama de y ponerme de pie para ir en su búsqueda, Sarada se endereza y asoma su cabecita por sobre el barandal de la cuna. Lo primero que veo con sus negros cabellos alborotados, lo segundo un par de ojitos oscuros que se achinan de forma adorable cuando me sonríe.
-Mamá- repite esta vez, evidentemente, a modo de saludo. Me acerco a ella y estira sus bracitos para pedirme upa. La levanto con cuidado y estrecho su pequeño cuerpecito contra el mío.
Es… reconfortante. Luego de pasar una noche terrible sufriendo y arrepintiéndome de absolutamente todo lo que he hecho en mi vida, incluida mi defectuosa elección de amigos y amantes, el calor del cuerpecito de mi niña contra mi pecho me da una perspectiva completamente diferente del asunto. Odio a Sasuke, odio las decisiones que tomé para estar a su lado, odio el tiempo que vivimos juntos, pero sin eso, Sarada no existiría tal y como es… y yo la amo así.
A diferencia de lo que escuché mientras crecía y lo que dice absolutamente todo el mundo que tiene hijos, la relación con ellos no es de absoluta devoción y amor desde que descubres su diminuta existencia dentro de ti. Al menos no en mi caso. Cuando descubrí que estaba embarazada me sentí increíblemente feliz por Sasuke, no por mí, lo que significaba para mi ese embarazo era el fin de mi búsqueda para hacer feliz al que en ese momento creía el amor de mi vida pero estaba asustada, muerta de miedo por lo que podría ocurrirle a mi carrera, a mi tutoría con Tsunade, a mi vida por completo. Sin embargo, la felicidad de Sasuke era suficiente para mí en aquel momento… si tan solo hubiese obtenido de él algo más que un beso en la mejilla y una pequeña sonrisa de aprobación antes de su desaparición matutina… pero las cosas ocurrieron como ocurrieron.
Cuando se fue, las cosas no hicieron más que empeorar, el embarazo estaba demasiado avanzado como para hacer algo, pero eso no significa que no lo contemplé dentro de mis posibilidades, Sarada no era para mí, en ese momento, más que el bebé del hombre que acababa de abandonarme. No fue hasta que la tuve en mi brazos que comprendí que, a pesar de todo, podría amarla… con todo mi corazón.
-Vamos a darnos un baño ¿sí?- le digo cargándola directamente a la tina. Sarada aplaude, ama con locura los baños.
Cuando terminamos de asearnos y jugar un poco con lar burbujas, nos envuelvo a ambas en sendas toallas y me observo un momento en el reflejo del espejo empañado. Quito la humedad y observo con desagrado las profundas manchas negras bajo mis ojos y los parpados hinchados, necesitaré al menos dos días de buen y reponedor sueño para quitar esas marcas y un par de grandes bolsas de té de manzanilla para acelerarlo. Sin tan solo se pudiesen quitar ese tipo de cosas con el chakra sanador… pero por supuesto la vida no es tan hermosa.
Bajamos a la cocina vestidas con ropas para andar por casa, le puse a Sarada un conjunto de algodón de colores claros que imita un conjunto deportivo de adulto; un pequeño pantaloncito y una sudadera con motivos florales que ella ama. Yo me metí dentro de unos short rosa y una enorme playera blanca que no me molesté en acomodar por lo que me cuelga por todas partes, y para rematar me até el pelo en una moña alta desaliñada.
Kakashi nos recibe con un desayuno perfectamente nutritivo y me observa con cuidado durante aproximadamente una eternidad antes de avanzar en nuestra dirección.
-¿Cómo estás?- dice. Bien, pienso, de maravilla.
Sin embargo, digo – Terrible.
-Así te ves…
Ni siquiera me molesto en darle la mirada asesina que se merece, simplemente me dejo caer en la silla en mi lado de la mesa y comienzo a comer. Sarada se baja de un salto de mis piernas y corre hacia Kakashi que la toma en brazos y acomoda en su propia sillita. Estiro la mano para alcanzar la botella de leche de Sarada y mis dedos se encuentran con los de Kakashi que, al parecer, tuvo la misma idea. Su mano salta lejos de la mía como si el contacto le quemara pero no estoy de humor para intentar descifrar sus ridículas actitudes.
-Entonces…- dice de pronto luego de sentarse frente a mi aunque resulta evidente que él ya había comido su parte- Dormiste mal.
Esta vez sí alzo mis ojos de la paila de huevos revueltos para clavarlos en su rostro con fuerza, luego pestañeo y respiro profundo, después de todo, con observaciones estúpidas o no, Kakashi no tiene la culpa de lo que me está pasando.
-Como los mil demonios- contesto volviendo la atención a mi comida.
-Mhm…- es todo lo que obtengo como respuesta durante un rato, pienso que sus intentos por mantener una conversación matutina van a acabar ahí pero entonces añade- Lo siento.
-Looo sssento!- repite Sarada, ambos sonreímos en su dirección.
Doy un sorbo a mi té mientras Kakashi le pasa una galletita a mi hija como premio. Quiero decir: No es un perro pero Sarada se ve tan genuinamente feliz que me abstengo de intervenir, en vez de eso digo- No veo motivos por los que tengas que estar disculpándote conmigo por algo.
-Lo sé- responde, su voz suena profunda y algo cuidada- Pero de todas formas lo siento, por todo lo que has tenido que pasar, no es justo.
Asiento, la verdad necesitaba oír una cosa como esa, quizás también él merece que alguien le pida disculpas por la mierda de mundo y sistema en que nos ha tocado nacer y que le ha arrebatado a prácticamente todas las personas que amaba pero esa persona no era la Sakura de hoy. Entonces recuerdo a Naruto y la forma en que miró a Kakashi luego de que se entrometiera y prácticamente lo mandara a callar la noche anterior.
-¿Qué quería Naruto?- inquiero sin dejar de comer absolutamente todo lo que soy humanamente capaz de meter en mi boca.
Kakashi se encoge de hombros- No mucho- dice - Básicamente amenazarme de muerte si me atrevo a tocarte un pelo y dejarme muy en claro que no debo meterte cosas en la cabeza sobre Sasuke… al final se interesó un poco por mí, pero esa no era su intención principal.
Se me revuelve un poco el estómago por la rabia, pero gracias a Kami puedo superarlo y no vomito todo lo que he estado tragado sin parar, sobre la mesa.
-¿A qué se refería con tocarme un pelo?- gruño, él vuelve a encogerse de hombros con aire despreocupado.
-Ya sabes- dice haciendo un gesto de descarte con la mano derecha- A que tengo estrictamente prohibido a tomarte por la cintura, aplastarte contra el mueble de la cocina para hundirte bajo mi peso y arrancarte la ropa con…
Me atoro con mi jugo justo a tiempo, Kakashi detiene su relato erótico demasiado gráfico y me observa con una expresión vacía aunque me tiende una servilleta limpia en silencio. Logro respirar con normalidad un par de segundos después pero es demasiado tarde, mi cara debía lucir como una luz roja fosforescente y por más que lo intento no puedo dejar de imaginar el cuerpo de Kakashi aprisionándome contra cualquier mueble disponible. No ayuda que nuestras rodillas se choquen de vez en cuando por debajo de la mesa, ni que mis muslos decidan cobrar vida propia y apretarse entre ellos. Siento que la temperatura ha subido un millón de grados de golpe.
-Además cree que te hablo mal de Sasuke ya que al parecer "le odio" tanto como para quererlo lejos para siempre- continua él como si no acabara de describir una escena completamente sexual de un solo tirón y no estuviese hablando con la versión humana de un tomate- Lo cierto es que no le tengo mucho cariño a Sasuke y tampoco estoy deseoso de que vuelva… pero me odio más a mí mismo por no haber podido ayudarlo que a él por ser como es.
De pronto el tibio y delicioso deseo que me embriagaba hasta ese momento se rompe y es reemplazado instantáneamente por un rebalse rabia acumulándose en mi pecho. Me pongo de pie volcando un poco el baso de jugo sobre la mesa, los reflejos de Kakashi son lo suficientemente rápidos como para detenerlo pero no me puede importar menos. Me clavo las uñas de en las palmas de las manos para evitar la explosión.
-No- le digo- No vas a empezar tú también a quitarle responsabilidad a Sasuke por lo que hizo… ¡por lo que nos hizo a todos!- chillo perdiendo mis ultimas reservas de control- No solo a mí, no solo a Sarada… a ti , a Naruto y a todos en esta maldita aldea de porquería que se empeña en justificar cada una de sus estúpidas acciones.
Veo que Kakashi abre la boca para decir algo pero no le doy oportunidad, simplemente tomo a Sarada de su silla y me largo de la cocina dando un portazo tras de mí.
-Kashi!- llama Sarada con pena desde mi brazos y con esa simple palabra todo se derrumba a mi alrededor, estoy perdida, comportándome como una borde y dañando a mi hija en el proceso, no puedo perdonar a Naruto o Kakashi por justificar a Sasuke pero lo cierto es que nada justifica que actúe así frente a ella.
Planto un suave beso sobre su coronilla y le sonrío con cariño.
-Lo siento amor- digo dejándola de pie en el suelo- Puedes volver con Kakashi- añado.
Ella simplemente me devuelve la sonrisa, contenta, y se larga camino a la cocina y probablemente directo a los brazos de su nueva persona favorita. Tendré que cobrarme este robo en algún momento pero definitivamente ese día no será hoy.
Me dejo caer de espaldas en el piso de la sala de estar y paso las manos por las edras largas de mi alfombra, siempre amé la forma en que los pelitos sintéticos hacen cosquillas en las palmas de mis manos. Intento sonreír de verdad, pero las comisuras de mis labios se resisten con todas sus fuerzas, como si pesaran cien kilos cada una. ¿Cuándo acabaría el dolor? Encima de todo ahora les he gritado a los dos hombres más importantes de mi vida y aunque quiero muchísimo a Sai no puedo ir llorando a su casa a contarle lo que ha ocurrido, porque él me contestaría algo como: Eso te pasa porque estas loca de remate y no te diste cuenta de que Sasuke era un psicópata egocéntrico aunque todos te lo dijimos, y yo tendría que matarlo de un puñetazo en ese mismo momento. Lo cierto es que incluso si Sai decía una cosa así tendría un poco de razón… Kakashi tiene un poco de razón, quizás el único que en realidad se merece un poco de mi rabia, además de Sasuke por supuesto, es Naruto, entiendo su desesperación y sus ganas de tenernos a todos juntos de nuevo, pero no estoy lista ni siquiera para contemplarlo aún… quizás en un par de años me encuentre un poco más abierta a discutir el tema, e incluso puede que jamás.
Creo que llevo unas cuantas horas estirada sobre la alfombra escuchando a Kakashi, Sarada y los perros jugar en el patio cubierto cuando Kakashi entra a la casa cargando a Sarada completamente dormida en sus brazos. Pasa directo a las escaleras ignorando mi penoso espectáculo olímpicamente y yo ni siquiera me molesto en preocuparme porque estoy segura de que Sarada está a salvo en sus brazos. Pasan unos cinco minutos de completa inactividad más hasta que por el hueco del pasillo surge lo que parece una camiseta blanca amarrada a un palo de escoba ondeando como una bandera de paz.
Pongo los ojos en blanco aunque me entraran unas terribles ganas de reír.
-Paz- dice Kakashi moviendo el palo de escoba con cuidado, no espera por mi respuesta pero supongo que interpreta la sonrisa que no soy capaz de reprimir como una señal favorable, entonces deja la bandera y se recuesta a mi lado en el piso- No quise decir eso antes…- comienza.
-Ya- respondo- Solo no lo justifiques y mucho menos te culpes por el tipo de persona que es, por favor.
Ladeo mi cabeza en su dirección, él está mirando el techo por lo que tengo una perfecta vista de su perfil derecho. Otra vez esta vestido completamente de negro pero esa camiseta de licra negra sin mangas me gusta mucho más que cualquier otra.
-Creo que tienes razón- dice- Fui injusto contigo antes y Naruto lo esta siendo también, aunque no se dé cuenta ¿es un imbécil sabes?
Esta vez suelto una risita y asiento con ganas.
-Creo que te debo una… es decir, los tratos de paz deben pagarse con ofrendas ¿no crees? ¿Qué quieres pedirme?
Arqueo las cejas pero el no me está viendo, una repentina ráfaga de imágenes de él embistiéndome contra esta precisa alfombra llenan mi cabeza, pero entiendo que eso estaría completamente fuera de lugar. Me lo pienso en momento, en realidad no creo que él tenga que darme nada a cambio de paz, pero, por otra parte no puedo desaprovechar una oportunidad como esta, aun sigo pensando cuando él dice- Ya sé, puedo mostrarte mi rostro.
Dejo de respirar de golpe, ni siquiera soy capaz de reaccionar cuando la mano de Kakashi atrapa el borde de su máscara y tira de ella para dejarla echa un bulto bajo su barbilla. Lo primero que veo es su perfil desnudo, por su puesto la forma de su nariz no ha cambiado, es recta y fina pero la forma de sus labios es lo que atrae toda mi atención. Kakashi inspira un poco y gira el rostro en mi dirección, entonces descubro que estoy total y completamente acabada.
-Tu…- balbuceo en busca de algo que decir, es precioso, aunque quizás es porque, de hecho, él ya me gusta, pero creo que nadie podría opinar lo contrario- No tienes labios gigantes…
El frunce el ceño- Pues no, labios normales únicamente…
Únicamente hermosos pienso y besables, definitivamente.
-Ni tampoco dientes de castor- añado incapaz de decir otra cosa que puras estupideces y temerosa de dejarme en evidencia, aunque sospecho que estoy fallando miserablemente por mi completa incapacidad de dejar de devorarlo con la mirada.
Él me muestra los dientes en una sonrisa fingida y un par de hoyuelos aparecen en sus mejillas. Por su puesto…
-Esto…- digo- Gracias, acabas de tachar uno de los más grandes objetivos de mi vida ¿sabes? Y solo me costó un par de gritos en la cocina y que mi hija te prefiera antes que a mí- añado.
Él sonríe con sinceridad esta vez- Sarada ya ha visto mi rostro un montón de veces- dice- Quizás por eso me prefiere, creo que le gusto.
-¿Si? Pues que se ponga en la fila- digo antes de pensarlo, ahora sueno como una desesperada- Quiero decir… debes tener muchas mujeres esperando por tu… digo bueno sabes lo que quiero decir.
Miro al techo pero de inmediato devuelvo los ojos a su rostro, no quiero perderlo de vista y es como si de un momento a otro fuese a desaparecer tras esa máscara para siempre, quiero memorizar cada detalle, cada curva, cada ángulo.
-No voy a volver a taparme la cara- dice- Ya no tiene caso.
-¿Nunca?- pregunto impresionada y un pelín decepcionada al mismo tiempo.
-No mientras estemos solos- dice, eso me tranquiliza, no quiero perder la exclusividad y el privilegio de conocer su rostro y poder restregárselo en la cara a Naruto que seguro se morirá de la envidia. Casi logro olvidar lo molesta que estoy con él.
Nos quedamos viendo otro rato en silencio, pienso en lo mucho me gustaría que esos labios recién revelados me besen, pero incluso ese pensamiento se ve un poquito opacado por la pena que me estruja el corazón. Intento alejar esos pensamientos tristes de mi mente.
-Supongo que todos tus amores han visto tu rostro- de nuevo hablo sin pensar- No quiero decir que yo sea uno de tus amores… solo quiero decir que ellas, bueno eso.
Kakashi pone los ojos en blanco un segundo antes de responder con voz aburrida.
-No he tenido muchos amores- dice- Quizás solo uno o dos, pero ni siquiera Rin u Obito vieron mi rostro alguna vez. Y por supuesto que calificas como uno de mis amores Sakura.
-¿Qué?- pregunto, miro a todos lados hasta que entiendo que quiere decir con eso - No me refiero a ese tipo de amor, hablo de amor romántico, parejas…
-Ah…- se queda pensando un momento, yo aprovecho para memorizar cada parte y ángulo de su rostro, tiene un lunar bajo la comisura derecha del labio. Siento unas increíbles ganas de besarlo- Pues no, creo que a ningún amor le he mostrado mi rostro- concluye.
Yo sigo perdida un poquito más admirando su lunar por lo que me demoro en responder.
-¿Entonces cómo podías besarles?- me abstengo de preguntar más, aunque me muero de ganas por saber como podía hacer el amor siempre con la máscara puesta cuando lo único que puedo pensar es en sacarle la ropa y obligarlo a pasar esos bonitos labios por todo mi cuerpo. Me sorprende lo fácil que resulta expulsar la pena cuando estoy fantaseando con Kakashi.
-Bueno…- dice- La oscuridad puede ser una gran amiga.
-Aja…- aprieto un poquito lo muslos sin querer y espero que Kakashi no lo note- Pero que hay de Hanara- inquiero recordando la visita de Shikamaru- Ella y tu parecían tener algo, desde hace mucho, una historia de amor realmente bonita y luego ella… ella…
Kakashi mira el techo y suspira, supongo que esta recordando y aún debe doler.
-Sakura- dice con voz cansada- Debes dejar de leer tantos libros de amor… Hanara y yo solo éramos viejos conocidos, la verdad es que yo ni siquiera la recordaba hasta que ella mencionó cómo nos habíamos conocido hace muchos años.
¿qué? No puede ser, me acomodo en la alfombra apoyando todo el peso de mi cuerpo sobre mi lado derecho.
-Pero… tu y ella se besaron y ella parecía tan… y luego su trágica muerte y…
-Hanara no murió-me interrumpe- Solo era una kunoichi triste que buscaba algo parecido a una familia, creyó ver algo de eso que buscaba en mí cuando éramos niños y cuando conoció Konoha descubrió que ese era el lugar que ella quería llamar hogar, sin embargo, yo no podía darle eso y tampoco es como si ella lo hubiese pedido. Al final la dejé ir, era una traidora aunque no quisiera serlo, debía vivir su vida lejos de aquí y de su aldea natal.
Me siento total y completamente desconcertada con su discurso, Kakashi voltea el rostro nuevamente en mi dirección y dice unas cuantas cosas más que realmente no oigo por estar imaginando cuan fácil sería acercarme y besar la comisura de sus labios, justo allí, sobre ese bonito lunar.
-¿Sakura?
Ay por kami, tiempos desesperados requieren medidas desesperadas- Espera- digo y con el dolor de mi alma tomo la máscara negra y vuelvo a deslizarla sobre su nariz. Él me mira confundido- Lo siento ahora si ¿Qué decías?
-Que debes dejar de idealizar a las personas- dice.
Demasiado tarde señor de la carita preciosa. Quizás por eso se empeña en andar con el rostro cubierto por el mundo, si mostrara esa cara en publico nadie lo tomaría enserio.
-Ah si si- digo encogiéndome de hombros- Luego de que me embarazaran y me arrancaran en corazón a pedacitos entendí un poco eso.
-Lo siento- parece un poco avergonzado, aunque no demasiado.
-También yo.
Suspiramos al mismo tiempo.
-¿Entonces prefieres que use la máscara? Enserio me sentía aliviado de poder quitármela aquí, es horrible dormir con ella ¿sabes?
-Si eso dijiste el otro día- respondo- Eres libre de quitártela cuando gustes siempre y cuando no estemos manteniendo una conversación seria- Kakashi sube las cejas con curiosidad- Me distrae.
-Mhm…- es todo lo que recibo como respuesta.
Luego de un tiempo condenadamente largo en el cual solo se oye el sonido acompasado de nuestras respiraciones Kakashi se sienta y me observa por sobre su hombro.
-Sakura- dice- Sobre lo de ayer…
¿Ayer? Ya hemos hablado sobre Naruto y sobre el desconsiderado progenitor de mi hija, por lo que sólo se puede estar refiriendo a aquel extraño momento donde puedo jurar a pies juntillas que estuvimos a punto de besarnos. Dirijo mis ojos hacia él pero a volteado la cara y todo lo que puedo ver es su nuca.
-Esta bien- digo- Supongo que malinterpreté las cosas y…
-No- interrumpe sin voltear a verme, me da la impresión de que esta tenso, no tiene su postura encorvaba acostumbrada sino que se yergue en toda su extensión con los hombros bien derechos y la columna recta- No malinterpretaste nada pero, no estuvo bien, lo siento.
¿lo siente? Lo único que yo siento es no haberle comido la boca antes de que Naruto se apareciera con sus chacharas y su papel de unificador divino. Pero más importante aún: Kakashi está admitiendo que también quería besarme, aunque esta mal y lo siente blablá, pero quería besarme. Por kami, esto vuelve mucho peor las cosas.
Estoy por abrir la boca para decírselo, que lo deseo y que no me importa que clase de batalla moral se esté desatando en su retorcido interior pero entonces un AMBU con máscara de mono golpea insistentemente la ventana. Me pongo de pie de un salto mientras Kakashi se escabulle camino a su habitación, quiero detenerlo pero no puedo, corro la cortina y abro la ventana un poco.
-¿Qué pasa?
-Haruno Sakura la Hokage requiere su presencia- se voltea para saltar sobre la muralla trasera y entonces añade- Ahora.
¿Ahora? Maldita sea ¿alguna vez podré besar a ese hombre en paz? ni siquiera fui capaz de esclarecer las cosas y ahora quizás esta pensando en su pieza que todo está bien y no volveremos a compartir esos preciosos momentos de intimidad, sin embargo, si la Hokage sustituta dice "ahora" entonces debo ir ahora. Sarada esta despertando de apoco pero de todas formas la saco de su cuna y la envuelvo en una manta para llevarla conmigo. La puerta de Kakashi esta cerrada por lo que murmuro una despedida rápida a la pasada que no tiene respuesta, luego salgo al viento frío que sopla con fuerza en la calle.
La aldea se ve prácticamente desierta, avanzo por la calle principal aplicando un poco de chakra en mi pies para no tener que pelearme con el viento, Sarada se despierta definitivamente entre mis brazos y observa con atención a nuestro alrededor, le explico que vamos camino a ver a Tsunade y eso parece agradarle porque da un par de palmaditas y deja de removerse dentro de la cobija. Al llegar a al torre del Hokage toda aquella calma desértica que creí sentir en las calles se desmorona, la torre bulle de energía y shinobis que van de aquí para allá demasiado ocupados en sus tareas para notar la llegada de alguien más. Camino con Sarada aun en brazos directamente por las escaleras y subo los escalones de dos en dos para salvar el tramo lo más rápido posible. En tiempo record con el corazón levemente acelerado por el esfuerzo doble de subir rápido y cargar los tiernos aunque cada vez más pesados kilos de Sarada conmigo, llego a la oficina que temporalmente vuelve a ocupar mi mentora.
No veo a Shizune por ninguna parte por lo que doy un par de golpecitos a las puertas cerradas y espero hasta que oigo la inconfundible voz de mi maestra vociferando desde dentro para que pase.
-¡Sakura!- dice poniéndose de pie, no para saludarme sino para arrancar a Sarada de mis brazos- Y tú pequeño ser de suerte- dice dirigiéndose a mi hija que le deja besar sus mejillas contenta- Porfin llegan, envie por ti hace más de media hora.
-Bueno es difícil correr por los tejados con una niña a cuestas- miento, en realidad podría hacerlo perfectamente sin casi perder chakra en el proceso y Tsunade lo sabe a la perfección, sin embargo, permite que me excuse con mentiras sin decir nada.
-La aldea corre peligro- dice sin rodeos, yo dejo caer mi trasero helado en una de las sillas frente al amplio escritorio- Estamos cortos de personal capacitado ¿sabes? No entiendo porqué a todas se les ocurrió ponerse a expulsar críos al mismo tiempo- añade prácticamente gruñendo aunque de inmediato sonríe en dirección a Sarada- Como sea, te necesito.
-Esta bien, ¿quiere que vaya al hospital?- pregunto mientras pienso que puedo hacer con Sarada, Kakashi no es una opción, y siento que ya he abusado demasiado de Hinata y su familia… por Kami, si mis padres no hubiesen muerto toda mi maldita vida sería más sencilla.
-No Sakura- dice Tsunade viéndome de reojo mientras pasea a mi hija por la oficina- Te necesito en una misión.
Siento que el estómago se me cae a los pies, pero me invade una extraña mezcla entre ansiedad, miedo y excitación que me releva de golpe y porrazo cuanto he extrañado estar de misión… salir de la aldea, hacer algo más que cubrir mi puesto del hospital, estar en batalla, correr a toda velocidad por los caminos y las copas de los árboles. Sin embargo no puedo dejar a Sarada, miro a Tsunade con decisión, no puedo hacerlo. Estoy por abrir la boca cuando levanta un dedo para impedirme hablar.
-Ya sé lo que vas a decir- dice mirándome con seriedad y usando su mejor tono de superioridad- Sarada estará bien, ama quedarse conmigo y he hablado con la muchacha de Naruto y su familia, está todo arreglado, solo debes decir que si, será algo rápido lo juro.
Abro la boca una vez más para negarme pero no puedo ignorar lo mucho que me emociona la oportunidad de salir de aquí. Me muerdo lo labios sintiéndome terriblemente culpable.
-¿Cuánto tiempo?
-Tres días a lo más- responde Tsunade y prácticamente puedo oír el triunfo en su voz.
Tres días no es tanto… ciertamente no lo es. Puedo hacerlo, quiero hacerlo y para este punto estoy terriblemente segura de que negarme, luego de que Tsunade se tomara tantas molestias para solucionar mis problemas me significaría un taco, engrapadora o cualquier cosa que mi mentora encontrara a mano, volando directo a mi cabeza.
-Esta bien- digo finalmente- ¡Sarada mami se va de misión!- ella aplaude contenta aunque supongo que no tiene idea de lo que acabo de decirle, al final aplaudo con ella.
Me voy de allí con los detalles y con una sensación que varía de la felicidad, a la expectación y rápidamente a la culpa. No puedo evitarlo, nunca he estado separada de Sarada tanto tiempo he incluso cuando tomo turnos dobles en el hospital consigo un poco de tiempo para ir a visitarla y besar sus mejillas regordetas. Y por supuesto, nunca he estado lejos de ella en el sentido más literal de la palabra: fuera de la aldea arriesgando mi vida.
Según Tsunade la misión es sencilla pero esencial, en este tiempo que prácticamente me he recluido con Kakashi en mi propia casa han estado pasando un montón de cosas, entre ellas; un ataque directo al Kazekage que le tiene bastante mal trecho y en cama. Al parecer los doctores de su aldea han hecho todo lo posible por ayudarle pero Gaara no responde bien a ningún tratamiento, al final a mandado a pedir ayuda de Konoha y Tsunade cree que la única que puede hacerlo con propiedad (además de Shizune que esta muy ocupada y ella misma que es aun más ocupada) soy yo. Eso me alaga y desalienta en partes iguales pero, como bien se encargaron me machacarnos en la academia desde pequeños, sé que mi deber con la aldea es lo más importante, o lo era, hasta la llegada de mi hija. Sea como sea, es hora de volver y el poder ir a atender a Gaara me da la oportunidad de averiguar con más detalle lo que esta pasando y así prepararme para proteger a mi Hokage con uñas y dientes.
El viento arrecia con menos fuerza cuando me encamino a casa, compro un par de bocadillos en el negocio de la esquina y saludo a todas las personas con las que me cruzo, de lejos diviso a Shikamaru y su pequeño hijo que caminan con prisas en dirección a la torre. Sarada se apresura para encontrarse con Shikadai, se saludan con un abracito de lo más tierno, ambos envueltos en sendas mantas de bebé.
-Sakura- dice Shikamaru a modo de saludo, como siempre parece cansado y un par de manchas oscuras hacen sombra a sus ojos eternamente entreabiertos- ¿Vienes de la torre?- asiento mientras subo la manta para cubrir la cabeza de Shikadai que se ha acercado a mi lado a saludar.
-Me voy de misión- digo sintiéndome un poco estúpida por la emoción que imprimo a mis palabras, probablemente para Shikamaru eso no es nada, Temari no a dejado de tomar misiones y se turnan en el cuidado del pequeño con de Shikamaru.
-Te vas a Suna- concluye acariciando su barbilla con cuidado- Gaara está muy enfermo, Temari partió hace días para cuidarlo.
Asiento.
-Tsunade cree que puedo ayudarlo por mi conocimiento en venenos y antídotos- Shikamaru asiente y luego toma la manito de Shikadai
-Entonces debes partir lo antes posible- dice- Tsunade no nos dice todo pero me parece que es más grabe de lo que pensamos- hace una pausa y estudia mi rostro en silencio, yo abro la boca y luego la cierro, quiero pedirle que vigile a Kakashi en mi ausencia pero estoy segura de que a mi prisionero no le gustaría tal intromisión – No te preocupes por ya sabes quién- dice como si pudiese leer mis pensamientos- Él estará bien, hemos reforzado la seguridad varias cuadras a la redonda, nadie podrá acercarse lo suficiente para envenenarle.
Relajo los hombros un poco, Shikamaru siempre sabe que decir para tranquilizar a la personas, aunque sin duda piensa mucho más de lo que en realidad llega a salir por su boca.
-Supongo que tienes razón- digo.
Nos despedimos con un movimiento de cabeza, me inclino para besar la coronilla de Shikadai y seguimos nuestro camino a casa en silencio. Sarada parece triste de dejar ir a su amiguito pero al parecer atravesamos momentos más difíciles de lo que creí, no hay tiempo para citas de juegos, ya tendrá suficiente los próximos días jugando con Boruto.
En casa el silencio me sorprende, la tarde cae rápidamente y aunque se acerca la hora de cenar, no percibo el ya acostumbrado olor de la comida de Kakashi, es más, no le veo por ninguna parte. Subo a su habitación y pego el oído a la puerta. Nada.
-¿Kakashi?
No obtengo respuesta, golpeo la puerta con los nudillos y espero otra vez. Nada. Comienzo a entrar en pánico lentamente, quizás pudieron encontrarlo en mi ausencia, quizás decidió comportarse como un estúpido inconsciente y salir de la casa sin importar las consecuencias. O quizás tal y como pasó en Suna tenemos infiltrados en la aldea y han podido envenenarlo sin que nadie se diese cuenta. Después de todo, Gaara tenía tanta seguridad como Kakashi y ahora esta peleando por su vida en la cama de un hospital.
La ansiedad puede más que el respeto que siento por la privacidad de los demás y doy una patada a la puerta con la fuerza suficiente para hacer saltar el seguro. Dentro me encuentro con una total penumbra y a Kakashi desparramado en la cama con nada más que un pantalón corto encima. Me permito respirar con tranquilidad cuando veo que comienza a abrir los ojos despacio.
-Qué mierda…- dice mientras yo me inclino hacia adelante apoyando las manos en mis rodillas para respirar profundo y sacarme el ataque de pánico de encima, Sarada entra a la pieza dando saltitos y nos mira a uno y a otro en silencio- Te volviste loca- sentencia incorporándose en la cama y buscando algo para taparse el torso.
Cuando logro regularizar mi respiración me enderezo en mi sitio con toda la dignidad que soy capaz de reunir luego de aquel despliegue de locura y fuerza innecesarios.
-Creí que…- digo- Te había ocurrido algo.
Kakashi levanta las cejas antes de meter los brazos por una sudadera negra y pasarla por su cabeza. Adiós abdominales…
-Vas a tener que darme una explicación mejor que esa o comenzaré a creer que eres una acosadora- dice.
Claro, le parece divertido bromear con esto, como si no fuese suficiente con el casi beso y la casi conversación que tuvimos. Le echo una mirada furibunda de la que no hace acuso de recibo.
-Tenemos que hablar- digo, su semblante cambia de inmediato al oír lo solemne de mi voz, frunce el ceño y me hace una seña para que continue- Gaara ha sido atacado, al parecer hay traidores infiltrados en sus filas y le han envenenado hace un par de días- Kakashi se pone de pie y se pasea por la habitación, el escenario es demasiado lúgubre asique estiro la mano y activo el interruptor de la lampara de techo. Ahora puedo verlo con claridad, esta despeinado pero al momento comienza a amarrar su alborotado cabello blanco en una coleta baja, me parece ver que algunas gotas de sudor bajan por su cuello cuando lo despeja.
-¿Kakashi estas sudando?- pregunto saliéndome completamente del tema, hace demasiado frio para sudar en esta habitación.
-Un poco- responde- Hace calor… ¿Entonces creemos que puede haber traidores infiltrados en Konoha también?
Parece más una pregunta retórica pero de todos modos contesto – Puede ser.
-¿Cuándo te vas?
No le he comentado nada acerca la misión pero el parece bastante enterado y nada sorprendido.
-¿Qué? No te he dicho nada sobre…
-Si Gaara fue envenenado hace días y continua enfermo quiere decir que no hay nadie lo suficientemente competente en Suna para atenderlo, entonces te enviarán a ti- señala como si fuese completamente obvio.
No veo sentido a llevarle la contra cuando tiene razón aunque por lo general me exaspera que deduzca la cosas así de rápido.
-Me voy mañana- digo- Tsunade dice que me tomará tres días a lo más pero eso será siempre y cuando pueda encontrar el antídoto de inmediato.
Él asiente y se rasca la nuca pensativo.
-¿Sarada?
-Tsunade y Hinata cuidarán de ella- se me revuelve un poco el estómago al decirlo, Sarada se encarama en la cama y comienza a brincar en el colchón, completamente ajena a todo.
Kakashi se gira en mi dirección y comienza a caminar hacia la puerta – ¿Tienen hambre?
Ambas lo seguimos en silencio, Sarada ocupada en lo caerse por las escaleras y yo tratando de descifrar la forma en la que funciona la cabeza de este hombre. Estuve devanándome los sesos todo el camino hasta acá imaginando como reaccionaria a la noticia de que, además de encerrado, se quedará solo y en lo único que puede pensar él es en preparar la comida.
Al final si que Kakashi había cocinado, nuestra comida esperaba lista en un par de sendas fuentes transparentes que metió al horno un par de minutos. Sarada come con las manos totalmente relajada y a gusto, aparentemente inmune o acostumbrada a la cara desnuda de Kakashi que ha retirado su máscara nuevamente para comer con nosotras como una persona civilizada. Mi situación es completamente diferente, una mezcla de sensaciones entre extrañeza y familiaridad se asientan en mi pecho, miro a Kakashi por el rabillo del ojo todo lo que me permite el decoro y él no parece dar señales de percibirlo, simplemente se limita a disfrutar su comida y a apuntar instrucciones justas y precisas como recomendaciones para mi misión.
-Entonces…- digo después de una mirada particularmente larga y descarada a su bonito rostro- ¿no esta enojado porque me voy?
Él deja los cubiertos sobre la mesa y me observa por primera vez en mucho tiempo, se encoje de hombros con indiferencia aunque no me pasa por alto la excesiva fuerza con la que aferra el cuchillo.
-Shikamaru y Tsunade me deben muchas explicaciones- dice regresando la atención a su plato- Sin embargo, es tu deber viajar a asiste al Kazekage, Gaara es un gran aliado y una excelente aunque extraña persona, no podemos darnos el lujo de perderlo.
Asiento en silencio.
-¿Estarás bien sin mí?- solo después de que las palabras abandonan mis labios me percato de lo egocéntrica que se oye la pregunta, Kakashi vuelve a encogerse de hombros aunque arquea levemente una ceja en mi dirección- Quiero decir… estando solo.
-Hay muchas formas de entretenerse estado solo Sakura.
Podría estarse refiriendo a cualquier cosa, a leer un libro, hacer ejercicio, incluso a realizar un aseo profundo de toda la casa, pero algo en el tono de voz al decirlo me hace pensar en algo mucho mejor… algo que, me recuerdo a mi misma, no debería estar deseando presenciar con tantas ganas. Comienzo a considerar realmente la posibilidad de estar irremediablemente enferma.
Toso un poco para aclararme la garganta, Sarada ya casi ha acabado con su plato y se estira en dirección a la mesa para alcanzar una zanahoria que Kakashi ha traído para ella. La presencia de mi hija me recuerda lo mal que está el que comience a acalorarme pensando en lo que podría o no hacer mi ex sensei y actual Hokage estando solo.
-¿Porqué Sarada parece tan cómoda viendo tu rostro- reclamo intentando cambiar el rumbo de mis pensamientos.
-Ya te había dicho que no suelo usar máscara cuando estamos solos- me responde con calma- La verdad es que ella fue lo suficientemente astuta como para quitarme la máscara, supongo que me distrajo su ternura.
-¿Qué? Me pasé prácticamente toda la vida intentado ver tras tus máscara ¿y a Sarada solo le llevo un año?
-Menos de un año- aclara- ¿Verdad que si Sarada-chan?
Me pongo de pie indignada – No puedo creerlo.
Kakashi sonríe de medio lado
-Sabes que si vuelves a taparte el rostro de ahora en adelante Sarada no recordará como es ¿verdad?
Él asiente despreocupado- Supongo que ahora me intriga ver como será el echo de que alguien crezca conociendo mi rostro, que jamás sea un misterio para ella.
Me detengo un momento antes de responder, es extraño pero un deje de tristeza atraviesa mi corazón, supongo que debe ser triste que nadie te conozca en realidad, que a nadie puedas parecerle lo suficientemente familiar, aunque después de todo eso es algo que él mismo se buscó.
-No necesitas volver a usar la máscara aquí Kakashi, incluso cuando te hayas ido, cada vez que vuelvas… ya sabes.
-Gracias- dice sonriendo un par de margaritas se asoman en sus mejillas- Creí que para las conversaciones serias debía ponerme la máscara.
-Aja- solo porque no puedo concentrarme en odiarlo cuando no se tapa el maldito rostro- Limitémoslo a las discusiones.
-Trato hecho- dice y cerramos el trato dándonos la mano. Ambos reímos. – Sarada esta dormitando en su silla.
Efectivamente mi hija lucha con todas sus fuerzas para mantener los párpados abiertos, suelto una risita y ella responde con una sonrisa adormilada mientras estira sus pequeños bracitos en mi dirección, la tomo en mis brazos y ella acomoda la cabeza sobre mi hombro. Salgo de la cocina caminando despacio aun con una sonrisa en los labios.
-Vuelve abajo cuando puedas- oigo la voz de Kakashi tras mi espalda- Creo que podríamos hacer algunos ejercicios útiles antes de tu misión.
-Claro- intento parecer despreocupada y camino con toda la tranquilidad que soy capaz de reunir aunque soy muy consciente de como meneo un poco más de la cuenta las caderas en el camino.
Acostar a Sarada resulta un poco más trabajoso de lo común, está tan dormida que ponerles la ropa a esos 10 kilos de bebé completamente lacio se convierte en un infierno. Después de mucho batallar lo consigo, y Sarada ni siquiera se entera del momento en que la meto entre las tibias mantas de su cuna. Pienso en bajar de inmediato pero dadas las circunstancias decido que puedo intentar poner un poco las cosas a mi favor, desde aquella conversación sobre la alfombra estoy más y más segura de que Kakashi me desea tanto como yo a él. Ha dicho que lo siente y que estuvo mal pero lo desea, simplemente tengo que conseguir que lo desee mucho más de lo que lo siente, y aunque no soy una mujer que se considere muy versada en el arte de la seducción supongo que puedo intentar al menos favorecer mi imagen todo lo que me sea posible.
Kakashi ha dicho que vamos a entrenar y me parece que las ropas que llevo puestas no harán más que entorpecer nuestro entrenamiento, pasa por mi mente la idea de prescindir de la ropa por completo pero incluso para alguien con la temperatura disparada como yo existen límites, además, el solo imaginarme bajando las escaleras solo en ropa interior me hace estremecer de la vergüenza. Abro el armario pensando en buscar un par de shorts cortos y alguna camiseta bonita, pero mis ojos dan con un antiguo traje de entrenamiento colgado en el fondo, paso mis dedos por la tela rosa oscuro con cuidado, sé perfectamente que dejé de usar este traje cuando el embarazo comenzó a hacerse notar, hasta entonces me empeñaba a meterme en él todos los días, siempre me gustó como se pegaba a mi cuerpo y lo fácil que podía moverme dentro de él. Lo tomo con cuidado del perchero y comienzo a pasar los brazos por las aberturas, con un poco de esfuerzo lo enfundo en mi cuerpo y me observo en el espejo de la puerta con atención.
Tengo de acomodar un poco la parte delantera, mis pechos que apretujan bajo la tela lo que me recuerda cuanto crecieron luego del parto y lo maravilloso que es que no hayan vuelto a su tamaño original luego de dejar de amamantar a Sarada cuando cumplió un año. La tela rosa se estira hasta su límite cuando inspiro con fuerza probando y aunque los broches blancos amenazan con soltarse al inflar el pecho, no lo hacen y todo permanece en su lugar. Sonrío satisfecha, he recuperado la cintura y la tela elástica se pega a ella todo lo que mis caderas, de las que siempre he estado levemente orgullosa, le permiten. Me volteo un poco y echo un vistazo a mi trasero que queda parcialmente cubierto por la tela, me gustaría bajar así, pero media nalga descubierta me parece demasiado asique me enfundo unos shorts de lycra negra que me cubren lo justo para no sentir que voy desnuda pero lo suficientemente poco como para captar la atención de Kakashi.
Sinceramente, pienso, dándome una última crítica en el espejo, creo que vestida así podría llamar la atención de cualquiera. Me siento poderosa en un sentido que, por primera vez, no tiene nada que ver con mis puños, le doy un pequeño toquecito a la marca de mi Byakugō no In y me siento lista.
Al final de las escaleras me encuentro a Kakashi elongando sobre la alfombra, ha corrido los muebles arrinconándolos contra la pared de al fondo y a dejado solo dos lámparas encendidas cerca de la mesa. Levanta la mirada cuando me siente llegar y noto con una oleada de maravillosa satisfacción como sus ojos se abren un ápice más de lo acostumbrado y recorre mi cuerpo con la mirada.
-Esta bien- dice- Comencemos.
Su voz se oye normal pero creo ver como su mandíbula se tensa cuando me siento a su lado en el piso. Iniciamos elongando en silencio, Kakashi corrige mi postura ladrando ordenes de vez en cuando y evitando tocarme a toda costa. Para mi consternación descubro que me he vuelto más tiesa de lo que imaginaba y algunas posiciones se me dificultan de manera ridícula.
-Mierda- suelto frustrada, Kakashi arquea una ceja viéndome de medio lado- Estoy tieza como una roca.
Kakashi suelta una risita- La fuerza y la flexibilidad no muchas veces van de la mano… aunque deberían.
-Si, si ya lo sé- replico moviendo una mano en el aire- Es muy fácil decirlo…
Kakashi se mueve a mi lado y de pronto siento la calidez de una mano deslizándose sobre mi espalda encorvada – Déjame ayudarte- su voz se oye estremecedoramente grave junto a mi oído. Asiento en silencio y permito que aplique presión a los lados de mi columna y me ayude a pegar el pecho al piso con lentitud. Mis senos rosan la alfombra y suelto gemido suave, casi imperceptible.
-Sakura- mi nombre se oye como una advertencia en sus labios.
-Lo siento- digo sintiéndome completamente acalorada y estúpida, la mano de Kakashi no se despega de mi espalda, aplica un poco más de fuerza y mis senos se aplastan por completo contra el piso. Me muerdo los labios con fuerza para no gemir. Kakashi me suelta y me enderezo en mi lugar con un suspiro de satisfacción, estiro los brazos por sobre la cabeza y muevo el cuello de un lado a otro con los ojos cerrados. Cuando termino, descubro a Kakashi sentado con las piernas cruzadas peligrosamente cerca de mí.
-Tienes sangre en el labio- dice desviando la mirada lejos de mi rostro al instante. Me apresuro a llevar los dedos a mi labio y me sorprendo al verlos teñidos de rojo, debo haberme roto el labio al morderlo para no gemir, genial… sin pensarlo me lamo lo dedos ensangrentados dispuesta a borrar los rastros de mi torpeza lo más rápido posible y comenzar el maldito entrenamiento de una vez.
Kakashi mi observa con una expresión que no logro calificar como horrorizada o extasiada y con un movimiento rápido atrapa mi muñeca antes de que pueda terminar mi tarea.
-Basta- dice- Límpiate con una servilleta como las personas normales.
-Esto es más rápido- respondo intentando librarme de su agarre.
Kakashi tira de mi mano con suficiente fuerza como para desestabilizarme hacia adelante, y antes de que pueda hacer algo al respecto me afirma por el hombro para que no me vaya de bruces con su mano libre y con la otra guía mi mano hasta su boca y se mete mis dedos manchados en la boca.
Siento su lengua lamiendo mis dedos, la humedad tibia de su boca y mi termostato interior amenaza con explotar.
-Ya está- dice y me suelta dándome un pequeño empujón que me deja sentada sobre mi trasero en la alfombra. Apoyo las manos en el piso tras de mi para no caer de espaldas y me obligo a respirar con tranquilidad.
Kakashi parece tan tranquilo como siempre aunque se relame los labios con parsimonia y estoy segura de que su mirada se vuelve un ápice más oscura. Me enderezo y le observo con cuidado, bajo todo el deseo que me carcome comienzo a sentir un deje de irá bullendo y amenazando con quemarlo todo. ¿cómo es posible que pueda hacer algo como eso y después pretender que nada a pasado? Rabeo con los ojos clavados en su rostro aparentemente tranquilo, sin embargo obligo a mi temperamento a apaciguarse y hago acopio de toda mi paciencia para continuar. Este es un juego que dos pueden jugar.
En el siguiente ejercicio nos ponemos de pie, Kakashi se estira en toda su extensión y luego deja caer el tronco con cuidado hacia adelante, las piernas abiertas en línea con sus hombros, pasa los brazos por la parte interior de su piernas y se engancha para doblarse y elongar lo máximo posible. Bufo por lo bajo – Si claro.
Kakashi se endereza y mi mira frunciendo un poco el ceño, no logro acostumbrarme a ver los gestos reflejados en su boca, toda emoción en él me parece mucho más evidente- ¿Qué?
-Ni sueñes que podré hacer eso de buenas a primeras.
-Ni siquiera lo has intentado Sakura no te comportes como una niña.
Da justo donde más me duele aunque por la forma en la que dice "niña" suena a que le duele más a él que a mí. Decido insistir.
-Pues entonces ayúdame- le desafío, Kakashi acusa recibo de mi reto; acepta asintiendo y acercándose a mí. Se ubica a mi lado derecho y yo inclino un poco el cuerpo decidida a darle la mejor vista de mi trasero posible, si aun no se ha percatado de lo poco que me tapa el traje, ahora le va a quedar más que claro.
Separo las piernas siguiendo las instrucciones escuetas de Kakashi y me doblo sobre mi misma cuando siento una mano sobre mi espalda baja que ejerce un poco de presión. Cuando llego a mi límite un oscuro orgullo me llena al descubrir que Kakashi a dejado de respirar, la mano en mi espalda baja hace el amago de descender un poco pero se detiene de inmediato. Maldición…mi cabeza me recuerda que tiempos desesperados requieren medidas desesperadas y sin darme tiempo a pensarlo más muevo el trasero hasta chocarlo con el cuerpo de Kakashi. El suelta un gruñido y la mano en mi espalda viaja hasta mi cadera y me retiene con firmeza contra él.
-Sakura…- vuelve a advertir pero su voz rasposa no hace más que elevar mi temperatura. Siento vergüenza pero no puede más que mi excitación, me enderezo de apoco temerosa de que Kakashi me suelte y termine el contacto, no lo hace. Un escalofrío de sorpresa me atraviesa al sentir su aliento cayendo sobre mi cuello, no soy capaz de decidir si se debe a la excitación o al miedo de intentar provocar a Kakashi hasta el límite pero me quedo sin respiración por un momento, luego me acurruco más contra él, ya he tomado mi decisión.
Una nueva oleada de excitación recorre mi cuerpo cuando empujo mi trasero contra él y siento lo mucho que le gusta nuestra posición actual, sus labios rozan mi cuello justo por debajo de mi lóbulo derecho y me llevo una mano a la boca para amortiguar el gemido que amenaza con nacer. Las manos de Kakashi reptan por mis costados hasta llegar a la pechera, deliberadamente evita tocar mis senos y siento ganas de matarlo por eso, suelta uno de los broches blancos con cuidado, mi pecho sube y baja con cada latido de mi desbocado corazón. Se deshace de otro broche y luego del último. Mi escote a punto de reventar queda expuesto, mis senos apretujados dentro de la tela intentan desbordarse por la nueva abertura. Kakashi vuelve gruñir, por encima de mi hombro recorre mi cuerpo con la mirada a la vez que sus manos comienzan a recorrer con cuidado mis curvas. Es extremadamente suave cuando sus dedos rozan mis pezones, suelto un jadeo y las manos de Kakashi abarcan y aprietan con más rudeza mis senos como respuesta, volteo el rostro en su dirección y sin darle tiempo de reaccionar devoro sus labios con necesidad.
Durante una fracción de segundo temo que se aleje y me detenga, que la ilusión se rompa y descubrir que estoy sola, soñando en mi habitación, pero Kakashi recibe mi boca en la suya con un arrojo total, me froto contra su erección y ambos gemimos en la boca del otro. Sus manos recorren mi cuerpo sin rastro de ternura por sobre la tela, necesito que me toque, sentir su piel contra la mía y así se lo hago saber.
Kakashi mete las manos como puede bajo mi traje pero está tan apretado que lo dificulta todo, intento sacármela, necesito deshacerme que aquel estúpido pedazo de tela pero él me lo impide. En cambio tira de mis shorts hasta deslizarlos por mis piernas y se lleva consigo mi ropa interior. De inmediato siento sus manos sobre mis muslos desnudos y me arqueo más contra él. Por kami… estoy segura de que voy a morir de deseo cuando sus dedos calientes llegan a mi centro húmedo. Kakashi gruñe mi nombre y yo tengo que hacer uso de toda mi fuerza de voluntad para no ponerme a temblar de placer. Intento llevar mis manos hacia atrás para frotar su erección y retribuirle un poco todo lo que me esta dando pero Kakashi me lo impide, se pega más a espalda, me rodea la cintura con un brazo y entierra en el mentón en mi hombro inmovilizándome en el acto.
-Shh…- dice- Tranquila.
Abro los ojos y la casa a mi alrededor parece borrosa, Kakashi me separa unos centímetros del suelo y nos mueve hasta llegar al sofá, se sienta en el conmigo sobre su rezago y me acaricia con ahínco hasta que abro las piernas y le permito llegar a mi centro otra vez.
-Eso es- dice, su voz se oye extraordinariamente grave, da una pequeña lamida a mi lóbulo y yo giro inmediatamente la cabeza en su dirección. Me besa, me besa y borra de un plumazo todos los anteriores besos que he recibido en mi vida, su lengua explora mi boca e invita a la mía a enredarse con ella. Le muerdo los labios y le siento sonreír contra mi boca. Su mano aumenta la velocidad haciendo círculos y hundiéndose levemente dentro de mí. Jadeo con fuerza incapaz de respirar con normalidad, él aumenta el ritmo. Me retuerzo entre sus brazos presa del orgasmo que me golpea con fuerza mientras gimo su nombre. Él gruñe en mi oído haciéndome temblar.
Retira sus dedos húmedos de entre mis piernas y me abraza contra su pecho con fuerza. Soy incapaz de hacer otra cosa que concentrarme en respirar, siento los fluidos resbalando por mis piernas y sé que deben estar ensuciando la ropa del Kakashi y quizás el sillón, pero no podría importarme menos. Abro los ojos después de un rato y le observo en medio de la pobre luz que nos ofrecen las lámparas al otro lado de la habitación. Parece preocupado, aun puedo sentir su excitación apretada contra mi trasero pero el ceño fruncido de Kakashi es lo que llama mi atención.
Le beso la barbilla y el pestañea enfocando la vista en mi dirección, subo un brazo y deshago la arruga entre sus cejas dando un pequeño masaje con mis dedos, Kakashi me besa en los labios con suavidad, yo respondo con fiereza.
-Esto sigue sin estar bien- dice entre besos aunque se le escapa un pequeño "mm" que desacredita todas sus palabras.
No tengo tiempo para sus debates morales en este momento, le muerdo el labio y digo- Como dejes de besarme ahora te mato.
Oigo su risa ahogada por mis besos y lo último que sé es que estoy en el sillón sobre él, besándolo, con sus manos aferradas a mi cuerpo cuando despierto por la mañana en mi cama. Siento ganas de gritar de frustración pensando que todo fue un estúpido sueño cuando me percato de que aun llevo puesta mi ropa de entrenamiento, nada más que la parte de arriba y que me encuentro extraña y deliciosamente satisfecha, como lo había estado en muchísimo tiempo.
Me quito la ropa frente al espejo del baño y veo en mi cuerpo las pequeñas marcas que son la prueba fehaciente de que en realidad todo ocurrió, el motivo por el que desperté en mi cama, sola y sin el cuerpo de Kakashi desnudo contra el mío me es un misterio, supongo que me dormí en medio de nuestra sesión de besos demasiado extenuada después de aquel intenso orgasmo y el me trajo a mi cama seguramente preso de la culpa y sus debates morales de mierda. Como sea, fue maravilloso y me meto a la ducha decidida a compensarlo cuando regrese de la misión.
Una vez lista metida en mis cómodas ropas de jounin y una capa para protegerme del frio, salgo de la pieza cargando a Sarada y un par de enormes bolsos con todo lo que podría necesitar en mi ausencia, no veo a Kakashi por ninguna parte pero cuando estoy a punto de abrir la puerta para largarme siento su presencia tras mi espalda, un tirón en mi capa detiene mi marcha y volteo a verle; a pesar del frio lleva una camiseta sin mangas y parece acalorado.
Quiero abrir la boca para preguntarle si se encuentra bien pero Kakashi deposita un pequeño beso en mi frente.
-Vuelve- dice, me repito una y otra vez que estoy loca pero se oye como una súplica. Luego se voltea y desaparece rumbo a la cocina.
Aseguro más a Sarada contra mi pecho y salgo a la calle con las primeras luces del día.
Hola! oigan primero que todo perdón por cualquier error que puedan ver por ahí, he estado leyendo los otros caps y me matan los errores que hay pero no he tenido tiempo de ponerme a editar, escribí la mitad de este cap hace muuucho y recién hoy pude terminarlo, no quise esperar más para subirlo por eso si se me pasaron muchas cosas pido perdón.
ahora si, que tal? jajajaja por fin pasó algo y quiero decir que no tenía planeado tanto! iba a ser un besito y ya pero nosé que pasó jajaja les mando muchos besos! gracias como siempre por su apoyo y sus comentarios son lo máximo y juro que terminaré esta historia de eso no teman jajaja voy lento pero seguro!
He visto todo el hate que recibe la pareja, como les comentaba en el capitulo anterior y la verdad es que me sorprende, en fin, a mi me parecen muy lógicos y con un buen desarrollo podría haber sido hasta natural, no como lo forzada q fue la relación con sasuke, de verdad siento que Sakura merecia algo mucho mejor, de todas formas creo que si pudiera cambiar las cosas en el manga jajaja no borraría a sarada del mapa, pero no seguiría forzando la relación y el amor entre sakura y sasuke después, no sé, estoy delirante solamente jajaja
espero disfrutaran el cap! besitos les leo en comentarios.
